jueves, 17 de junio de 2010

La pérdida más grande de Israel: Su imaginación moral


16-06-2010
Henry Siegman
Haaretz

Si un pueblo que recientemente ha experimentado unos actos inhumanos tan innombrables no puede comprender la injusticia y el sufrimiento que sus ambiciones territoriales están causando, ¿qué esperanza nos queda?

A raíz de la intervención sangrienta de Israel contra la Flotilla de Gaza, llamé a un amigo de toda la vida en Israel para consultarle acerca del estado de ánimo del país. Mi amigo, un intelectual y un hombre amable y generoso, situado, sin embargo, del lado de la línea dura de Israel -aún no estaba yo totalmente preparado para su respuesta- me dijo con voz temblorosa por la emoción que la efusión de la condena del mundo a Israel es una reminiscencia de la época más oscura de la era Hitler.

Me dijo que casi todos en Israel se sentían así, con la excepción de Meretz, una pequeña parte israelí a favor de la paz. "Pero a todos los efectos prácticos", dijo, "ellos son árabes".

Como yo, mi amigo experimentó personalmente, en esos años oscuros de Hitler, vivir bajo la ocupación nazi, al igual que muchos de los ciudadanos judíos de Israel. Me sorprendió la analogía. Él continuó diciendo que los llamados activistas de los derechos humanos en el buque turco eran terroristas y matones pagados para asaltar a las autoridades israelíes y provocar un incidente que pudiera desacreditar al Estado judío. La prueba de esto, dijo, es que las autoridades israelíes encontraron en cada uno de los activistas diez mil dólares, "¡exactamente la misma cantidad!", exclamó.

Cuando logré salir de la sorpresa que esto me produjo se me ocurrió que recurrir a la época de Hitler era en realidad una analogía terrible y punzante, aunque no fuese la intención que tenía mi amigo. Un millón y medio de civiles se han visto obligados a vivir en una prisión al aire libre en condiciones infrahumanas durante más de tres años, pero a diferencia de los años de Hitler no son judíos, son palestinos. Sus carceleros, increíblemente, son supervivientes del Holocausto, o sus descendientes. Por supuesto los habitantes de Gaza no están destinados a cámaras de gas, como los judíos estaban, pero han sido reducidos a una existencia degradada y sin esperanza.

El 80% de la población de Gaza vive al borde de la desnutrición, su alimentación diaria depende de las organizaciones benéficas internacionales. Según las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud, los niños de Gaza sufren un aumento de la morbosidad que les afectará dramáticamente y acortará la vida de muchos de ellos. Esta obscenidad es una consecuencia de una política israelí deliberada y calculada cuidadosamente, dirigida a subdesarrollar Gaza, destruyendo no sólo su economía, sino su infraestructura física y social a la vez que la aísla herméticamente del mundo exterior.

Especialmente lamentable es que esta política ha sido la fuente de entretenimiento para algunos líderes israelíes, que según informes de prensa de Israel han bromeado diciendo cosas del tipo "poner a los palestinos a dieta". Eso también es una reminiscencia de los años de Hitler, cuando el sufrimiento judío divertía a los nazis.

Otra característica de la época oscura eran absurdas conspiraciones atribuidas a los judíos por alemanes inteligentes y cultos. Lamentablemente, incluso los judíos inteligentes no son inmunes a esa enfermedad. ¿Es realmente posible que los activistas turcos a los que supuestamente se les pagó diez mil dólares llevaran ese dinero con ellos a bordo del barco a sabiendas de que sería detenido por las autoridades israelíes?

Esa gente inteligente y moral, ya sea alemana o de Israel, puede convencerse a sí misma de tales absurdos (una enfermedad que también afecta a gran parte del mundo árabe) es ese el enigma que va al corazón del misterio de cómo incluso las sociedades más civilizadas pueden tan rápidamente despojarse de sus valores más preciados y retroceder a los impulsos más primitivos contra el otro, sin ni siquiera darse cuenta que lo han hecho. Seguramente debe de tener algo que ver con una represión deliberada de la imaginación moral que permite a la gente a identificarse con el sufrimiento del otro. Pirkey Avot, una colección de advertencias éticas que forma parte del Talmud, dice: "No juzgues a tu prójimo hasta que seas capaz de imaginarte en su lugar".

Por supuesto, incluso las políticas israelíes más cuestionables no se pueden comparar con la Alemania de Hitler. Sin embargo las cuestiones morales básicas son las mismas. ¿Cómo habrían reaccionado los judíos contra sus torturadores si hubieran sido sometidos a la clase de existencia que Israel ha impuesto a la población de Gaza? ¿Podrían no haber visto a los activistas de derechos humanos dispuestos a arriesgar sus vidas como héroes para llamar la atención del mundo, incluso si hubieran recibido una paliza de comandos que trataran de impedir su esfuerzo?, ¿admiraban los judíos a los comandos británicos que se embarcaron y desviaron los buques que transportan inmigrantes ilegales judíos a Palestina a raíz de la Segunda Guerra Mundial, como la mayoría de los israelíes ahora admiran a los comandos navales de Israel?.

¿Quién hubiera creído que un Gobierno israelí y sus ciudadanos judíos que tratan de satanizar y apagar las organizaciones de derechos humanos israelíes por su falta de "patriotismo", y rechaza a los compañeros judíos que criticaron el asalto a la Flotilla de Gaza como "árabes", llena de todas las connotaciones de odio que esa palabra ha adquirido en Israel, sin diferencia de los alemanes que marcaron a sus conciudadanos a quienes llamaban en vez judíos "Juden"? Los activistas alemanes white Rose, la mayoría estudiantes de la Universidad de Munich, que se atrevieron a condenar la persecución de los judíos de Alemania (mucho antes de que comenzaran los exterminios en campos de concentración) también fueron considerados "traidores" por sus compatriotas alemanes, quienes no lloraron la decapitación de estos activistas por la Gestapo.

Así que, sí, hay motivos para los israelíes, y para los judíos en general, para pensar largo y tendido acerca de la oscura época de Hitler en este preciso momento. Por el significado de las mentiras del incidente de la Flotilla de Gaza, no por las cuestiones planteadas acerca de violaciones de derecho internacional en alta mar, o incluso por el "quién asaltado a quién" primero en el barco turco, el Mármara Mavi, pero si por las grandes cuestiones planteadas acerca de nuestra condición humana común por las políticas de la ocupación israelí y su devastación de la población civil de Gaza.

Si un pueblo que recientemente experimentó unos actos inhumanos tan innombrables no puede comprender la injusticia y el sufrimiento que sus ambiciones territoriales están causando -incluso en lo que a su legítima seguridad se refiere- ¿qué esperanza nos queda?

Henry Siegman, director del US / Middle East Project, es un profesor investigador visitante en la Sir Joseph Hotung Programa de Oriente Medio, Escuela de Estudios Orientales y Africanos de la Universidad de Londres. Él es un ex miembro Senior en el Consejo de Relaciones Exteriores en Oriente Medio y, antes de eso, fue director nacional de la American Jewish Congress 1978 a 1994.

Traducido por la Embajada de Palestina: http://www.embajada-palestina.es/


Fuente: http://www.haaretz.com/

rCR