
12-07-2009
Hedelberto López Blanch
Rebelión
La jugada negociadora puesta en marcha por la secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton ha sido la mejor forma encontrada por las fuerzas más derechistas y retrogradas de Washington para tratar de mantener las políticas hegemónicas y de fuerzas impuestas durante décadas en su llamado “traspatio” latinoamericano.
Reconocer autoridad moral a un régimen golpista que derroca al presidente constitucional Manuel Zelaya, arremete con fuerza contra la población desarmada y secuestra a dirigentes populares, es la misma copia al original que cuando Estados Unidos apoyó y dirigió los sangrientos golpes militares que llevaron al poder en las décadas de 1970-1980 a las dictaduras en Chile, Argentina, Brasil, Uruguay, El Salvador, Guatemala y Honduras.
Estados Unidos que durante años entrenó y formó ideológicamente a los militares hondureños, ahora, pese al reclamo internacional de aislar al actual régimen golpista, aun mantiene colaboración económica con los complotados (como envío de remesas), no ha retirado a su embajador Hugo Llorens ni ha calificado como Golpe la asonada en Tegucigalpa.
La mediación anunciada, y que al parecer logró salirse en último momento el presidente Zelaya al no comparecer en Costa Rica junto al golpista Micheletti, ha sido la variante norteamericana para contrarrestar la ola de gobiernos progresistas surgidos en la región cuyos pueblos están cansados de ser saqueados y explotados por Washington y los regímenes impuestos desde el Norte.
También ha sido una jugada para contrarrestar las decisiones asumidas por los miembros del ALBA, el Grupo de Río, UNASUR y hasta de la OEA, que exigen la restitución del presidente Zelaya sin condiciones.
Para llevar adelante sus objetivos, Hillary y sus asesores más recalcitrantes designaron como mediador a un lobo disfrazado de oveja como lo ha sido durante toda su historia el actual presidente costarricense, Oscar Arias.
Este benemérito aliado de Estados Unidos a fines de 2007 intentó imponer a su pueblo el Tratado de Libre Comercio que exigía desde Washington la ex administración de George W. Bush para contrarrestar a la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA) que se extendía por la región.
En varias comparecencias televisivas amenazó a la población con “días oscuros y terribles con disminuciones de empleos y de comercio” para Costa Rica, si no se aprobaba el TLC. Pese a lograr sus objetivos para beneficiar a Estados Unidos, el TLC no se ha concretado aún por la férrea oposición de las masas populares.
Pero la mejor movida que ha efectuado Oscar Arias fue cuando Washington lo escogió para acabar de darle el jaque mate a la Revolución Sandinista que en la década de 1980 estaba desgastada por una enorme y sangrienta guerra que durante 10 años le había lanzado Estados Unidos desde territorios hondureños y costarricenses.
Después de derrocar en 1979 a la dictadura de Anastasio Somoza la Revolución había llevado al pueblo, por primera vez en su historia, programas gratuitos de salud, alfabetización y creación de nuevas empresas sociales.
El ejemplo sandinista no se podía permitir en Centroamérica porque ponía en peligro el férreo control norteamericano sobre los represivos regímenes establecidos en El Salvador, Guatemala, Honduras.
Con la llegada a la Casa Blanca de Ronald Reagan, el Pentágono instaló en Honduras cinco poderosas bases militares en las que entrenó y armó (además de militares de esa nación) a más de 15 000 somocistas y mercenarios que ensangrentaron y destruyeron la débil economía nicaragüense.
La violenta guerra de desgaste había costado al pueblo de Sandino más de 50 000 vidas, en su mayoría jóvenes, cuando Estados Unidos impuso en la escena política a Oscar Arias.
Con enorme disposición y el apoyo político y económico de Washington, el emisario viajó por varios países de Europa y de Latinoamérica, todos opuestos al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para proponer su llamado Plan Arias de Paz que después se conoció como Esquipulas.
Por el desgaste económico, político y social en Nicaragua, la situación del Sandinismo era desesperada. Casi todos los núcleos familiares contaban con uno o dos muertos por la violenta guerra, a la par que las bandas contrarrevolucionarias atacaban poblados, empresas y asesinaban a mansalva a hombres, mujeres y niños.
La encerrona había sido magistral y ante esas circunstancias se firmaron en agosto de 1987
los acuerdos. En ese tiempo, con América Latina dominada por Estados Unidos al presidente Daniel Ortega no le quedó más remedio.
Los otros cuatro que rubricaron el Tratado fueron los opositores al sandinismo y aliados de Washington, Óscar Arias (Costa Rica), Vinicio Cerezo (Guatemala), José Azcona Hoyo (Honduras) y José Napoleón Duarte (El Salvador), estos dos últimos ya fallecidos.
Los acuerdos estipulaban el desarme de las bandas contrarrevolucionarias en territorio de Costa Rica y Honduras que no se llegó a realizar porque a Estados Unidos no le interesaba, mientras por otra parte, el ejército sandinista tenía que concentrarse en lugares determinados.
Washington utilizó a la Contra para destruir el proceso revolucionario nicaragüense, y cuando alcanzó su objetivo, en febrero de 1990 tras las elecciones que perdió el FSLN, la Contra perdió cualquier valor, se cerraron los fondos y se les mandó a la miseria.
Para pagar por los servicios prestados, Washington realizó numerosas gestiones y presiones internacionales hasta que al final logró que en 1987 se le entregara a Oscar Arias el premio Nobel por la Paz.
Al parecer, ahora quieren hacer lo mismo con Zelaya pero los tiempos en América Latina han cambiado y en juego están la independencia y la soberanía de toda la región. Si se logra la “paz de los sepulcros” que intentan Estados Unidos y su aliado Oscar Arias, los golpes de Estados y las represiones a los pueblos estarán autorizados con el cuño de Washington.
domingo, 12 de julio de 2009
Arias, un lobo disfrazado de oveja
domingo, 7 de junio de 2009
Costa Rica: Laura firme y honesta

La vicepresidenta y ministra de Justicia de Costa Rica, Laura Chinchilla, renunció a sus dos cargos para lanzar su pre-candidatura presidencial para las elecciones del año 2010.
Giovanni Beluche
3 DE JUNIO DE 2009
Buenas tardes doña Laura, me atrevo a escribirle públicamente porque si lo hago a su campaña, seguramente algún pegabanderas desechará esta carta por considerarla inconveniente. Me motiva el hecho de que cada vez que enciendo la TV la veo a usted con un rotulito que dice: Laura, firme y honesta. Le tomo la palabra y espero sus respuestas firmes y honestas.
Me gustaría saber cuáles fueron las bases del PLN que impulsaron su candidatura, porque en las calles se dice que su carrera presidencial nació en la punta del dedo índice de la mano derecha de Oscar Arias Sánchez. Me cuesta creerlo, porque debe ser muy incómodo crecer bajo la sombra ajena. Además, como usted es honesta, seguro dará cuentas de sus gastos de campaña antes de la Convención de su partido, demostrando así que no tiene padrinos tendenciosos. Cuéntenos de donde sale la plata.
Recurro a su promesa de honestidad, para que nos diga cuál es su posición respecto al desastre ambiental ocasionado por el gobierno en Las Crucitas de San Carlos. Si mantiene su silencio sospecharemos que usted como Presidenta también aprobaría tales vejámenes contra la naturaleza. En el mismo sentido le pregunto, qué hizo usted como Vicepresidenta cuando supo que la policía estaba apaleando gente humilde en Sardinal, por atreverse a defender el derecho al agua para sus hijos. Imagino que como usted es firme habrá condenado el abuso policial y el negociazo que provocó el conflicto.
Como ya estamos entrando en confianza y usted es honesta, agradecería que nos diga por qué usted fue partícipe del desmantelamiento del ICE, bajo el argumento de que era un monopolio estatal, pero no es firme ante el monopolio extranjero de RITEVE. O que condene con firmeza los actos de corrupción que han sucedido durante la actual administración, no la recuerdo sancionando a sus subalternos cuando se comieron la plata de los bonos de vivienda en un restaurante italiano. Ni vimos su firmeza cuando los escándalos que, por denuncia de los medios, sacaron del gabinete a los ministros de vivienda y del MINAET. Quien calla otorga.
Por cierto, usted era Vice Presidenta cuando desde Casa Presidencial repartieron consultorías cuyos costos y resultados todavía el país no conoce. Durante el referéndum del TLC no la vimos actuar firme para impedir el uso de recursos públicos en la campaña del Sí. Con su silencio avaló el vergonzoso memorando de Kevin Casas y Fernando Sánchez, que quedará en los anales de la historia como uno de los actos más bochornosos de nuestra política criolla. Tenga la honestidad de contarle a los costarricenses de dónde salió tanta plata gastada por su campaña favorable al TLC.
Por favor, sea honesta y responda: ¿Por qué su gobierno ha sido incapaz de atender las necesidades de las familias de La Cinchona?, ¿Por qué la atención en la CCSS es cada vez más asfixiante para los asegurados?, ¿Cómo pretende convencernos de que usted sí sabrá luchar contra la delincuencia, si después de tres años en el gobierno el país es más inseguro?, ¿Cómo le explica a los costarricenses que después de tres años de estar en la Vice Presidencia los pobres son más pobres y los ricos son más ricos?, Si usted fuera la candidata de su partido ¿Repetirá la costumbre de su mentor de no atreverse a asistir a los debates con los otros candidatos?
Aprovecho para agradecerle que nos haya dejado un país con más pobres, más dependiente, más inseguro, sin banca de desarrollo, con agricultores abandonados a su suerte, con escuelas destartaladas, con agua contaminada por las piñeras, con un costo de la vida galopante, sin proyectos de viviendas para los pobres y la clase media, con impunidad para los delincuentes de cuello blanco, con títeres en el Tribunal Supremo Electoral, con Magistrados que se arrodillan ante el capital extranjero.
Doña Laura, durante su mandato como Vice Presidenta fue tan firme y honesta, que nos dejó un país donde los jerarcas van en helicóptero a fiestas privadas con gasolina pagada por los contribuyentes; donde los vecinos de Santa Ana y Ciudad Colón deben desembolsar un montón de plata por usar una carretera que quedó igual a como estaba antes de la obra; donde el presidente lleva a pasear a China a sobrinos y parientes como parte de la delegación oficial del país. Usted fue tan firme que seguro se opuso, lástima que no nos dimos cuenta.
Su respeto a los derechos humanos es tan firme y honesto que la policía antimotines golpeó a mansalva a jóvenes, mujeres y adultos sin que haya ningún policía sancionado. Usted fue partícipe de que el gobierno del Premio Nobel cerrara programas en los medios de comunicación por censura política, también permitió la persecución de líderes sindicales y la violación a la legislación laboral. Usted contribuyó a la creación de un Plan Escudo que recarga en las espaldas de la clase trabajadora la crisis que su modelo neoliberal creó.
La historia la recordará como la Vice Presidenta del gobierno que desmontó el Estado solidario, que garantizaba la paz social de la que tanto se enorgullecían los y las costarricenses. El gobierno que entregó nuestros recursos naturales y estratégicos a las grandes corporaciones: generación eléctrica, telefonía celular, conexión a Internet, mar territorial. El gobierno que convirtió la salud pública en una mercancía.
¿Cree usted que Don Pepe se sentiría orgulloso de lo que han hecho con el Partido Liberación Nacional?
Laura, gracias por ser tan firme y honesta en la defensa de los ¿intereses de la patria?.
