
Un testigo clavé, llamado Mohamed Zuhair As-Siddik se ha fugado de Francia, dicho testigo tiene que ver con el asesinato del Primer Ministro libanés Hariri.
Un nuevo elemento ha aparecido en el caso del asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri. O más bien, en el caso de la falsa pista siria.
Nuestros lectores recuerdan seguramente que Estados Unidos e Israel pretendían demostrar que Siria había ordenado el atentado que costó la vida a Hariri.
Bajo la dirección del magistrado alemán Detlev Mehlis, una Comisión investigadora de la ONU creyó entonces haber resuelto el misterio gracias al inesperado testimonio de Mohamed Zuhair As-Siddik, un ex alto responsable de los servicios secretos sirios.
Este «testigo clave» acusaba a los presidentes de Siria y del Líbano de haber ordenado el asesinato de Hariri y a 11 generales, 7 sirios y 4 libaneses, de ser sus organizadores.
Después de refugiarse en la propiedad española de Rifaat el-Assad (el tío proestadounidense del actual presidente sirio), As-Siddik pasó a encontrarse bajo la protección de la DGSE francesa, a pedido de la ONU. Pero los policías franceses encargados de protegerlo interceptaron una de sus conversaciones telefónicas, descubriendo así que en realidad el hombre estaba mitiendo. El «testigo clave» nunca había sido responsable de los servicios secretos sirios y su testimonio había sido enteramente inventado por… Rifaat el-Assad con la esperanza de derrocar a su sobrino.
La prensa libanesa reveló rápidamente que As-Siddik había sido simplemente sobornado por Saad Hariri, el hijo (posteriormente nombrado a su vez primer ministro libanés) del asesinado Rafic, y por Wallid Jumblatt, político libanés y vicepresidente de la Internacional Socialista. Tanto Hariri como Jumblatt se defendieron asegurando que ellos no le pagaron a As-Siddik por su falso testimonio sino que lo «estimularon» para que declarara porque creían en su sinceridad.
La justicia libanesa emitió entonces contra As- Siddik una orden internacional de arresto por falso testimonio. En un primer momento, Mohamed Zuhair As-Siddik fue arrestado en París y encarcelado. Pero la justicia francesa se negó a entregarlo y fue puesto en libertad. As-Siddik se instaló cerca de París con su familia, dándose por sentado que Francia tenía que protegerlo y mantenerlo a la disposición del Tribunal Especial de la ONU para el Líbano. Sin embargo, As-Siddik desapareció con toda su familia el 13 de marzo de 2008 sin que el gobierno francés proporcionara explicación alguna al respecto.
El falso testigo reapareció nuevamente en los Emiratos Árabes Unidos, donde fue arrestado en posesión de un falso pasaporte checo. Fue condenado a 6 meses de cárcel por violación de las leyes de inmigración y uso de documentos falsos. Después de cumplir los 6 meses de cárcel, As-Siddik acaba de ser puesto en libertad.
En declaraciones a la prensa, As-Siddik dijo que el pasaporte falso de la República Checa del que él era portador le fue entregado por la oficina del ya entonces presidente de Francia Nicolas Sarkozy, para permitirle escapar a la justicia libanesa.
jueves, 22 de abril de 2010
El presidente de Francia habría organizado la fuga de un testigo clave
martes, 29 de septiembre de 2009
El general Beg acusa a Blackwater de haber asesinado a Hariri y Bhutto por orden de Washington
El general pakistaní precisó que ambas operaciones fueron ejecutadas por la firma privada Blackwater (que actualmente responde al nombre de Xe).
El general Beg fue jefe del Estado Mayor interarmas pakistaní de 1988 a 1991. Sirvió en aquel momento bajo las órdenes del presidente Ghulam Ishaq Khan y de la primera ministro Benazir Bhutto, que cumplía por entonces su primer mandato a la cabeza del gobierno pakistaní (Ver foto).
Junto a Mumtaz Bhutto, Elahi Bux Soomro y el general Gul, el general Beg se ha esforzado por dar a conocer en Pakistán los análisis de Thierry Meyssan sobre los hechos del 11 de septiembre y se mantiene muy activo en la vida política como presidente de la Foundation for Research on International Environment National Development and Security.
miércoles, 3 de junio de 2009
¿Quién mató a Rafiq Hariri?

Espías, mentiras y la muerte de “Señor Líbano”
04-06-2009
Rannie Amiri
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
“Hay agentes, como Mahmoud Rafea, quien confesó haber entregado bolsas con explosivos. Otros colaboradores han confesado que han realizado misiones de reconocimiento del terreno. Otros han facilitado el ingreso y la salida de israelíes después de haber cumplido sus misiones.
Es lo que se quiere decir cuando se habla de agentes ejecutivos. Hay que abrir ampliamente la puerta... este camino israelí debe ser examinado a fondo para llegar a un sitio donde podamos encontrar información sobre muchos crímenes, particularmente a partir de 2005.”
– Sayyid Hasan Nasralá, en un comentario sobre la reciente ola de arrestos de espías israelíes, durante un mitin para marcar el noveno aniversario del alejamiento de las tropas israelíes del Líbano, 22 de mayo de 2009.
Israel sufrió dos derrotas en el Líbano, y ambas fueron contra Hezbolá. La primera ocurrió en mayo de 2000 cuando las tropas israelíes fueron expulsadas (o se retiraron, dependiendo del lado de la frontera en el que uno se encuentra) del sur del Líbano después de 22 años de ocupación. La segunda fue la premeditada, pero desastrosa, guerra de 34 días librada en el verano de 2006. Puede haber logrado arrasar el Líbano pero ciertamente no venció a Hezbolá. Enfrentó al poderoso ejército israelí hasta lograr un empate, y en las mentes de muchos esto en sí constituyó una victoria.
Israel nunca ha perdonado ni olvidado esas pérdidas. Para ellos, la guerra contra el Líbano y Hezbolá no terminó en 2000 o en 2006, sino continúa actualmente, pero de modo diferente. Y los eventos de las últimas semanas revelan exactamente lo que ha estado haciendo Israel.
Espías
Siempre ha habido ciudadanos libaneses que han actuado como espías para Israel, pero eso no debiera sorprender a nadie. Después de todo combatieron por su cuenta durante dos décadas, como miembros del ahora difunto Ejército del Sur del Líbano durante la ocupación del sur.
Aunque inicialmente recibió poca atención, una razzia contra esas redes de espías comenzó a fines del año pasado. Evidentemente han ocurrido rápidos progresos en su desarticulación, ya que docenas de sospechosos han sido detenidos desde abril.
“Si las autoridades libanesas dicen que han capturado a espías israelíes, es muy probable que así sea,” dijo Shlomo Brom, ex jefe de planificación estratégica de las fuerzas armadas israelíes.
El gobierno libanés retiene actualmente a 30 sospechosos y ya ha acusado a 21 de espionaje para Israel en una investigación que se amplía continuamente. Los detenidos incluyen a un coronel del ejército, a un general en retiro, un vice-alcalde, un conductor de camión y un vendedor de teléfonos móviles, mientras dos lograron escapar a través de la frontera hacia Israel antes de que pudieran ser capturados. Posteriormente se hizo una exposición en la Seguridad Interna Libanesa de equipamiento confiscado de alta tecnología y electrónica utilizado para transmitir informaciones al Mossad.
Ya que la información suministrada por ciertos agentes puede haber llevado a un aumento de la destrucción en la guerra de 2006 (en la que murieron 1.200 libaneses, en su vasta mayoría civiles), Nasralá pidió la pena de muerte contra los que sean considerados cómplices. Como declaró en su discurso en el “Día de la Resistencia y la Liberación”:
“Pido en vuestro nombre y en el de las familias de los mártires y de los heridos, en nombre de aquellos cuyas casas fueron demolidas y de los que pagaron impuestos para reconstruir su infraestructura, exijo que los colaboradores que suministraron al enemigo los datos que causaron todo esto, sean sentenciados a muerte.”
Mentiras
En medio del desenmarañamiento y del desmantelamiento de esas redes de espionaje en el Líbano, apareció un informe escrito por Erich Follath en el semanario sensacionalista alemán, favorable a Israel, Der Spiegel, implicando a Hezbolá en el asesinato en 2005 del primer ministro Rafiq Hariri. La afirmación fue inmediatamente rechazada por Hezbolá que afirmó que no era más que un intento de mancillar su imagen antes de las elecciones parlamentarias de junio, así como de sembrar la discordia entre suníes y chiíes.
¿Pero tiene algún mérito?
No se presentó ni un poco de evidencia verosímil para sustanciar la afirmación de Follath. No se identificaron las fuentes, no se presentaron documentos y el Tribunal Especial para el Líbano encargado de investigar el asesinato de Hariri negó haber llegado a esas conclusiones (y que siquiera las haya discutido con Follath).
“No sabemos de dónde la revista Der Spiegel obtuvo su información y no sabemos de dónde sacaron esa historia. Nadie en la oficina del fiscal ha hablado con la revista alemana sobre ningún tema,” dijo la portavoz del Tribunal.
Según Nasralá: “Los israelíes y los estadounidenses se preguntaron cómo poder sabotear la elección e influenciar su resultado. Der Spiegel fue su respuesta.”
El caso contra Hezbolá no es sólo endeble, sino probablemente fue inventado por las “fuentes” anónimas del autor. Fue descartado o simplemente ignorado en el Líbano, incluso por los oponentes a Hezbolá; Saad Hariri se negó a comentar y Walid Jumblatt advirtió que podría “descarrilar la justicia.”
Recomendamos a los lectores el penetrante informe del doctor Franklin Lamb, quien denunció con claridad los inmensos vacíos, y las preguntas sin respuesta en el artículo de Follath.
“Señor Líbano”
Es importante que se aprecie que el asesinato de “Señor Líbano” en febrero de 2005, conmovió al país y terminó por llevar a la creación de las dos alianzas opuestas 8 de marzo y 14 de marzo. Dividió profundamente al Líbano siguiendo líneas sectarias y condujo a recriminaciones mutuas y a una prolongada parálisis política.
La confluencia de los eventos mencionados – el descubrimiento de la extensión de las redes de espionaje israelíes en el Líbano, seguido por la publicación del artículo en Der Spiegel dos semanas antes de cruciales elecciones, acusando a Hezbolá de ordenar el ataque contra Hariri – no es una coincidencia.
¿Cómo se relacionan ambos eventos?
Nasralá lo dijo con franqueza:
“Es una acción preventiva de los israelíes antes de que se descubriera que sus redes de espionaje estuvieron involucradas en asesinatos en el Líbano.”
¿Es posible que la información pasada de Israel a un periódico alemán amigo haya tenido el propósito no sólo de fomentar la tensión entre suníes y chiíes antes de la elección de junio o desviar la atención de la implosión de una red de espionaje, sino para ocultar el papel de Israel en el asesinato de Hariri (que podría ser revelado por sus espías capturados)?
A diferencia de su hijo Saad en la actualidad, Rafiq Hariri tenía en general buenas relaciones con Nasralá y Hezbolá – hechos que Follath pasó convenientemente por alto – lo que hace que su participación en su asesinato sea especialmente improbable.
Pero la división y la desestabilización en el Líbano benefician a Israel, y su modus operandi ha sido siempre la instigación del desorden político y del caos civil. Por cierto, las consecuencias del asesinato de Hariri casi provocaron otra guerra civil.
Sin embargo, si Israel estuviera implicado en su muerte, todos los partidos políticos y grupos confesionales del Líbano se unirían instantáneamente en su contra.
Los casos contra cuatro generales pro-sirios de los que se supuso que estuvieron involucrados en el crimen y que fueron detenidos durante cuatro años sin acusación, fueron recientemente descartados por el Tribunal Especial por falta de evidencia y por testimonios repudiados. Una vez que quede claro que el caso contra Hezbolá también carece de mérito y las redes de espionaje israelíes que operan en el Líbano sean totalmente desenmascaradas, el Tribunal Especial no debiera perder tiempo e investigar a Israel por su posible participación en el asesinato del primer ministro Rafiq Hariri.
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Rannie Amiri es un comentarista independiente sobre Oriente Próximo. Para contactos, escriba a: rbamiri AT yahoo DOT com.
sábado, 30 de mayo de 2009
Yumblatt: el Mártir Hariri Nunca Apoyó la Resolución 1559

29/05/2009
El jefe del grupo parlamentario Encuentro Democrático, Walid Yumblatt, que es también uno de los principales componentes del bloque del 14 de Marzo, llamó la atención del público el jueves cuando desveló de nuevo que el antiguo primer ministro mártir Rafiq Hariri nunca apoyó la Resolución 1559.
La resolución, que fue adoptada casi siete meses antes de que Hariri fuera asesinado en febrero de 2005, llama a la retirada de las fuerzas sirias de Líbano y el desarme de todas las milicias, en una clara referencia a la resistencia del Partido de Dios.
Desde ese momento, Líbano y Siria cayeron bajo una tremenda presión internacional para que implementaran la resolución. Siria, que estaba ya preparándose para la salida, se vio amenazada con una acción militar en base al Capítulo 7 de la Carta de la ONU.
Hariri fue asesinado después de que el presidente sirio Bashar al Asad anunciara su intención de retirar sus tropas de Líbano. El tema de las armas de la Resistencia quedó, sin embargo, pendiente.
Yumblatt aseguró que él y el mártir Hariri habían acordado no apoyar la Resolución 1559 y continuar comprometidos con el Acuerdo de Taif. Según él, “la Resolución 1559 es la que mató a Hariri.”
El líder druso ha estado siguiendo una revisión de su política desde que el Tribunal Especial para Líbano ordenó la liberación de los cuatro generales de la seguridad libanesa de prisión, donde habían pasado cuatro años de detención política en el caso del asesinato de Hariri sin cargos y sin juicio.
No es la primera vez que el líder del Partido Socialista Progresista hace mención a esto. Él hizo unas declaraciones similares al canal de televisión Al Arabiyyah en 2005. Sin embargo, desde entonces, su declaración había permanecido enterrada en la ola de información, rumores y mentiras que han circulado por Líbano.
Yumblatt ha reiterado sus revelaciones, que también lograron sorprender a su prominente entrevistador de LBCI.
Desde su asesinato, el mártir Hariri fue presentado por algunas fuerzas del 14 de Marzo como el principal proponente de la Resolución 1559, que “fue el resultado de una acción conjunta entre EEUU y Francia,” según el entonces presidente francés, Jacques Chirac, para dar la impresión de que Hariri había muerto cuando trataba de implementarla.
Sin embargo, las revelaciones de Yumblatt contradicen esta afirmación. El líder del PSP acompañó a Hariri a Washington para reunirse con el entonces presidente George W. Bush, poco después de que el Consejo de Seguridad adoptara la citada resolución. Fue a él a quien el mártir Hariri confío -tras mantener otro encuentro con Chirac- que “esta resolución causará muchos problemas.”
Esto demuestra que el mártir Hariri no estaba inclinado a apoyar la resolución palabra por palabra como Bush y Chirac querían que hiciera.
Además, las revelaciones de Yumblatt son consistentes con el discurso del secretario general del Partido de DIos, Seyed Hasan Nasrulá, tras el asesinato de Hariri.
El líder de Hezbollah reveló que fueron realizados encuentros de forma regular entre él y Hariri, en presencia de consejeros de ambos lados, con el fin de discutir el artículo relativo a las armas de la Resistencia.
Sayyed Nasrulá reveló que el mártir Hariri había prometido no aceptar nunca esta cláusula relativa a la Resistencia y dijo que si se ejercía una presión internacional sobre él en esa dirección, él incluso dimitiría y dejaría el país antes que aceptar desarmar a la Resistencia.
Ambos eran plenamente conscientes de la huella de Israel en la resolución, que iba dirigida claramente a erradicar la fuerza de Líbano, el único país árabe que expulsó al enemigo sionista de su territorio sin tener que firmar acuerdos políticos o realizar humillantes concesiones.
Las revelaciones de Seyed Nasrulá ayudaron a neutralizar todos los intentos de implicar a Hezbollah en el asesinato del mártir Hariri.
Esto debería haber llevado también a enfocar la investigación internacional desde otro ángulo distinto a aquel que fue adoptado y propagado por algunas fuerzas que afirmaron que Hariri murió porque quería aplicar la resolución de la ONU.
En este sentido, Yumblatt deja claro que el primer ministro no quería apoyar la resolución y prefería, en lugar de ello, adherirse al Acuerdo de Taif.
viernes, 29 de mayo de 2009
El Reportaje de Der Spiegel: una Mentira Vergonzosa Escrita en Líbano

Hussein Assi
27/05/2009
Por tercer día consecutivo, los políticos libaneses continuaron rechazando el reportaje publicado por la revista alemana Der Spiegel que afirmaba una supuesta “implicación” de Hezbollah en el asesinato del antiguo primer ministro libanés, Rafiq Hariri, considerándolo como un intento de provocar una sedición en el país.
En este contexto, el ministro de Juventud y Deporte, Talal Erslan, advirtió que el informe publicado en la revista alemana era un intento de empujar a Líbano a otro “laberinto” de cuatro años tras otros cuatro en los que se lanzaron acusaciones infundadas en una sola dirección.
Erslan se mostró de acuerdo con el secretario general de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah, en que la acusación de Der Spiegel era una acusación israelí por excelencia. “Ellos (los israelíes) están buscando incendiar el país,” advirtió Erslan, que añadió que “ellos quieren que se reproduzcan los conflictos sectarios que dominaron la escena politica de Líbano y, asi pues, están buscando otra víctima.”
El antiguo primer ministro Salim al Hoss atacó, por su parte, el reportaje el miércoles, calificándolo de “mentira vergonzosa” y agradeciendo a Dios porque nadie ha creido semejante falsedad. Hoss dijo que la mentira fabricada y publicada por Der Spiegel buscaba lograr dos objetivos principales: provocar una sedición en Líbano y las regiones árabes y torpedear las próximas elecciones parlamentarias o al menos influir en su resultado.
El antiguo primer ministro hizo un llamamiento a las autoridades libanesas para que averigüen cuál es la fuente de tal destructiva mentira. “Si la fuente resulta ser interna, las autoridades libanesas deben tomar las decisiones apropiadas,” dijo Hoss.
Por su parte, el antiguo ministro Mohsen Dallul dijo que el reportaje de Der Spiegel había sido fabricado en Beirut y pidió a los responsables del Tribunal Especial para Líbano (TEL) que se pusieran en contacto con él con el fin de dar a conocer más detalles sobre este asunto. Dallul afirmó que el principal objetivo del informe era provocar un enfrentamiento entre sunníes y shiíes en Líbano.
martes, 26 de mayo de 2009
Seyed Nasrulá: el Informe de Spiegel, una Acusación Israelí contra Hisbolá

25/05/2009 Yusuf Fernandez
Tras la ciudad sureña Nabatiyeh, el suburbio del Sur de Beirut conmemoró el lunes el Día de la Resistencia y la Liberación. Miles de personas se reunieron en la explanada de Raya para escuchar el discurso del secretario general de Hisbolá, Seyed Hasan Nasrulá.
Figuras políticas, militares, del aparato de seguridad y religiosas acudieron a la ceremonia masiva que tiene lugar en un momento en el que se está produciendo una intensificación de la campaña contra Hisbolá, incluyendo el último reportaje del semanario alemán Der Spiegel, que afirmó que el partido de la Resistencia estaba detrás del asesinato del antiguo primer ministro, mártir Rafiq Hariri.
Seyed Nasrulá felicitó a todos los libaneses y a los mundos árabe e islámico en el Día de la Resistencia y la Liberación “que constituye el triunfo de Líbano sobre sus enemigos”. “Es el día que nos ha sido concedido por nuestros mártires y heridos así como por nuestras inquebrantables familias,” señaló.
“Éste es un día de orgullo y esta victoria ha tenido grandes repercusiones para la entidad sionista así como para el conflicto palestino-israelí, incluyendo la causa palestina. Fue una de las piedras angulares de la Intifada y dio lugar a muchos desarrollos y puntos de inflexión.
Hermanos y hermanas: hoy me gustaría abordar el tema de la alianza entre Hisbolá y el Movimiento Patriótico Libre; Beirut -y, por última vez, los incidentes de Beirut de hace un año-; el reportaje de Der Spiegel y la nueva conspiración -con el fin de dejar las cosas claras-; Dahiyeh, su pueblo y la resistencia; y, por último, las elecciones.
Tengo que recordar y reafirmar que desde que Hisbolá fue fundado en 1982, hemos estado movilizando a nuestros jóvenes para una sola y justa causa: la causa de la resistencia, la liberación de los libaneses detenidos y la restauración de la dignidad de nuestro país. Eso es por lo que nos mantuvimos alejados de la política doméstica y nos convertimos en parte de la ecuación en 2000. Incluso entonces, no nos implicamos de una manera fuerte en la política porque creíamos firmemente que Israel estaba planeando una acción militar. Israel nunca aceptará su histórica derrota en Líbano en 2000 y no dejará en paz a Líbano y a la Resistencia libanesa. Eso es por lo que dedicábamos todo el tiempo que teníamos a prepararnos de una manera adecuada.
Sin embargo, diversos incidentes tuvieron lugar en 2005, cuando todo el país se vio conmocionado por el asesinato del mártir Rafiq Hariri y por lo que ocurrió después. En aquel entonces, sentimos que toda la nación, el pueblo y la Resistencia estaban en peligro. De este modo, nos implicamos en la ecuación doméstica, pero no por afán de poder, sino con el fin de preservar nuestro país y sus recursos, entre los que ocupa el lugar más alto la Resistencia. Estábamos interesados en mantener buenas relaciones con todos los lados y alejarnos de cualquier conflicto con alguno de ellos.
En lo que se refiere a Monte Líbano, Beirut y Dahiyeh, me gustaría subrayar que, desde la creación de Hisbolá, hemos mantenido buenas relaciones con nuestros hermanos drusos, no sólo en Monte Líbano, sino en todo Líbano, con todos sus líderes y con sus autoridades religiosas. Nunca hemos creído que existiera un problema entre shiíes y drusos en general y entre Hisbolá y los drusos en particular. Nuestra relación con el Partido Socialista Progresista continuó intacta incluso después de que los libaneses se dividieran entre los campos del 8 y el 14 de Marzo.
Me gustaría señalar que el problema comenzó despues de ciertos discursos que atacaron a la Resistencia y sus armas. Desde entonces, las relaciones se deterioraron hasta alcanzar su nivel más peligroso en mayo de 2008. El ministro Talal Areslan jugó un papel fundamental para atajar el problema y todo el mundo cooperó con él. Tenemos que reconocer que Yumblatt mantuvo una postura clara al ir a calmar la situación y jugó un papel positivo durante la conferencia de diálogo de Doha. Quiero decir que todos necesitamos establecer canales de comunicación efectivos ahora y después de las elecciones del 7 de junio, con independencia de los resultados. No podemos construir un país sobre la base del conflicto y el aislamiento.
Por cuenta de Hisbolá y el Movimiento Amal, aseguro a nuestros hermanos drusos que nos adherimos a la convivencia en Dahiye, Monte Líbano, Rashayya, Bekaa, Hashbayya, Maryeyun, Beirut y todas las demás regiones y nos consideramos como un solo pueblo que se mantiene alejado de cualquier tipo de enemistad. Estamos preparados para abrir un diálogo y me gustaría advertir de nuevo a los drusos en contra de aquellos que intentan presentar a Hisbolá y los shiíes como vuestros enemigos y advierto también a los shiíes en contra de aquellos que buscan presentar a los drusos, y en particular al Partido Socialista Progresista, como sus enemigos. No somos enemigos. Los israelíes son los enemigos, que querrían ver como algo como esto sucede entre nosotros.”
En lo que se refiere a la relación con el Movimiento Patriótico Libre, nunca estuvimos psicológicamente alejados uno del otro, incluso antes de 2005, incluso en los tiempos más duros para el MPL en Líbano, cuando el partido estaba enfrentado a las autoridades libanesas y a los sirios. Continuamos en contacto, aunque no puedo afirmar que tuviéramos una relación o acuerdo organizado y mucho menos la intención de establecer una alianza. Quizás el primer contacto que tuvo un buen impacto fue la entrevista de Al Manar con el general Michel Aún antes de su vuelta a Líbano. Sin embargo, una vez que Aún volvió, no establecimos una alianza. Esto era normal porque estábamos en dos bandos opuestos. Nosotros estábamos en la alianza del 8 de Marzo, mientras que él fue uno de los pilares de la alianza del 14 de Marzo.
Aunque manteníamos diferencias políticas, el respeto mutuo fue preservado y tuvimos una experiencia alentadora durante las elecciones municipales. Entonces formamos la Alianza Cuatripartita. Continuamos asociados con Saad Hariri tras el asesinato de su padre, pero el primer problema que nos encontramos fue el del socio cristiano. No teníamos ningún problema en tener a Aún como nuestro socio. De hecho, ésta era la mejor opción para nosotros, pero no para el resto de los miembros de la Alianza Cuatripartita. De este modo, ellos se negaron a admitir a Aún. Queríamos que la Alianza funcionara porque uno de sus principales objetivos era el de calmar la situación e impedir la división, particularmente entre sunníes y shiíes. Este objetivo fue cumplido.
Quiero enfatizar que la actual disputa entre los miembros de la Alianza del 14 de Marzo, particularmente de los cristianos en la alianza, con el General Aún ya existía antes de que se estableciera cualquier acuerdo o alianza entre Hisbolá y el MPL. Hoy en día, ellos no pueden encontrar ya nada a qué apuntar. Nuestro acuerdo fue adoptado en la mesa de diálogo y en la toma de posesión del presidente Michel Suleiman. Nuestra experiencia reveló que el General Aún tiene una visión clara y también su propio proyecto y programa. Él es un hombre independiente que no se deja influenciar por embajadas. Es un hombre transparente y honesto que respeta al otro. Está consagrado a Líbano y al principio de un país para un pueblo. Es, además, leal a los cristianos libaneses y a su papel, dignidad y futuro.
Hisbolá Desmiente las Alegaciones de Der Spiegel

Hanan Awarekeh
24/05/2009
El Departamento de Relaciones con los medios de Hisbolá emitió el domingo una declaración en la que rechazó las alegaciones publicadas por la revista alemana Der Spiegel, y que fueron luego recogidas por el canal de televisión Al Arabiyya, señalando que se trataba sólo de “fabricaciones políticas.”
Der Spiegel afirmó el sábado en un reportaje que el Tribunal Especial de la ONU para Líbano, que investiga el asesinato del primer ministro libanés, Rafik Hariri, ocurrido en 2005, tenía nuevas evidencias que apuntaban a que las fuerzas especiales de Hisbolá “planearon y ejecutaron” el atentado con coche bomba de Beirut que mató al antiguo primer ministro y a otras 22 personas.
La declaración dijo que “no es la primera vez que una revista o periódico publica tales invenciones. Previamente el periódico kuwaití As Siyasa publicó ya informes de este tipo junto con otros diarios.” Sin embargo, continúa la declaración, se trata sólo de una “historia política fabricada y cocinada en el mismo cuarto oscuro que se han estado fabricando durante cuatro años otras historias relativas a los sirios, a los cuatro oficiales libaneses y otros.”
La declaración añadió que “la publicación del reportaje de Der Spiegel y su difusión por parte de Al Arabiyya resultan sospechosas en lo que se refiere al momento de su aparición y a su explotación política y psicológica, especialmente por dos razones: en primer lugar, se trata de una pura invención dirigida a influir en la campaña electoral en Líbano y, en segundo lugar, trata de desviar la atención con respecto al desmantelamiento de las redes de espías que trabajaban para Israel.”
El informe de Der Spiegel ha sido publicado sólo dos semanas antes de las elecciones parlamentarias del 7 de junio en Líbano.
Hisbolá añadió que las alegaciones de Der Spiegel “dañan la credibilidad” del Tribunal Especial para Líbano e hizo un llamamiento a dicha corte, con sede en La Haya, para que “actúe y desenmascare a los que están detrás de dichas mentiras”. La declaración señala que el Tribunal tiene que “responder al reportaje publicado con mucha resolución.”
La declaración concluye señalando que este reportaje y su explotación se enmarcan “dentro de las campañas sistemáticas que algunas partes han lanzado en contra de Hisbolá.” “Creemos que tales campañas fracasarán como ocurrió con las pasadas,” indicó la declaración.
LA PORTAVOZ DEL FICAL DEL TRIBUNAL ESPECIAL PARA LÍBANO RECHAZA LAS ALEGACIONES DE DER SPIEGEL
Entretanto, AFP dijo que una portavoz del Fiscal del Tribunal se negó el sábado a comentar el informe de Der Spiegel. “No sabemos de dónde han sacado la historia. La Oficina del Fiscal “no realiza ningún comentario acerca de temas que están vinculados con los aspectos operativos de la investigación en el caso Hariri”.”
viernes, 8 de mayo de 2009
Un Escuadrón de la Muerte de Cheney Mató a Hariri y Hobeika

Mohamad Shmaysani
07/05/2009
Dick Cheney... el nombre que siempre sale a la palestra cuando hay una seria crisis en alguna parte del mundo. Cheney tenía su propio escuadrón de la muerte, una unidad de la CIA que él dirigía desde la Casa Blanca. Siguiendo las órdenes de Cheney, dicha unidad de asesinos mató al antiguo ministro y líder de las Fuerzas Libanesas, Elie Hobeika, el 24 de enero de 2002, y al antiguo primer ministro Rafik Hariri el 14 de marzo de 2005, señala el prominente periodista de investigación norteamericano, Wayne Madsen.
Madsen, que es conocido por sus estrechos vínculos con la CIA, habló para la televisión Russia Today y reveló en la entrevista que el mismo escuadrón de la muerte que asesinó a Hobeika en coordinación con la Oficina del antiguo primer ministro israelí, Ariel Sharon, también asesinó a Hariri.
“Esto es algo de lo que fuentes de la CIA me dijeron hace cinco años,” dijo Madsen. “Yo informé en los años 2004-2005 que la unidad de la CIA vinculada a la Casa Blanca fue la responsable de coordinar el asesinato en Líbano del antiguo ministro y líder cristiano Elie Hobeika y también del antiguo primer ministro Rafik Hariri, y esto fue hecho en estrecha coordinación con una unidad similar operada por la Oficina del entonces primer ministro Ariel Sharon en Jerusalén,” dijo Madsen.
En 2002, Hobeika iba a viajar a La Haya para testificar contra Ariel Sharon acerca de las masacres de Shabra y Shatila en Beirut, pero fue asesinado antes de poder hacerlo.
En 2005 el asesinato de Hariri estuvo dirigido a crear unas circunstancias extremadamente favorables que permitieran desestabilizar Líbano, lograr la expulsión de Siria, construir una base norteamericana en el Norte de Líbano y acabar con los movimientos de resistencia en la región, especialmente Hezbollah, cuya actividad tenía en vilo a Sharon.
Lo que Madsen ha revelado ha provocado montañas de reacciones que piden que Cheney sea procesado. Madsen fundamentó sus revelaciones en la información descubierta por el conocido periodista de información Seymour Hersh y las dio a conocer tras comprobar esta última.
El 3 de marzo en Minnesota, Hersh reveló que un comando secreto de la unidad de Delta Force conocido como “el Ala de los Asesinatos” y otras unidades de operaciones especiales habían recibido la misión de llevar a cabo asesinatos en todo el mundo, incluso sin la aprobación del secretario de Defensa y del Pentágono; sólo de la Oficina de Cheney.
“Se trata de un ala especial de nuestra comunidad de operaciones especiales que es dirigida de forma independiente. Ellos no han dado cuentas a nadie, excepto en los días de Clinton y Bush (padre). Ellos informan directamente a la Oficina de Cheney. Se trata esencialmente una red de asesinos y han estado actuando de forma continuada,” dijo Hersh.
“Por lo que Hersh reveló, queda definitivamente claro que Dick Cheney estaba en lo alto de esa estructura. Lo que informé en los años 2004 y 2005 fue que Karl Rove, el alto consejero político del presidente Bush, estaba implicado junto con el viceconsejero de Seguridad Nacional en la Administración Bush, Elliot Abrams. Éste estuvo implicado anteriormente en el escándalo Irán-Contras y fue juzgado por él, pero fue perdonado más tarde por el presidente George H.W. Bush.”
En 2005, Madsen citó a “una fuente clave” en su reportaje y dijo que “varias fuentes de inteligencia” le habían informado de que los asesinatos de líderes extranjeros, como Hariri y Hobeika, fueron autorizados en última instancia por dos responsable fundamentales, el segundo jefe de Gabinete, Karl Rove, y el viceconsejero de Seguridad Nacional, Elliot Abrams. Además, Abrams es el enlace entre la Casa Blanca y la Oficina de Sharon para tales operaciones encubiertas, incluyendo los asesinatos políticos. Abrams es el hombre al que los israelíes acuden para conseguir una aprobación de tales operaciones.”
Las nuevas revelaciones han abierto nuevas puertas en los casos de asesinato que han plagado Líbano en más de cuatro décadas y ponen de relieve hipótesis -principalmente con respecto al asesinato de Hariri- que algunos libaneses habían ocultado en beneficio de acusaciones políticas predeterminadas.
lunes, 4 de mayo de 2009
Seyed Nasrulá: el Caso del Mártir Hariri y el TEL Deben Ser Revisados

02/05/2009 El secretario general de Hezbollah ha señalado en un discurso televisado en el canal de televisión Al Manar que “debemos realizar una nueva revisión del caso del asesinato del antiguo primer ministro mártir Rafiq Hariri y el Tribunal Especial para Líbano.”
Seyed Nasrulá comenzó su discurso felicitando a todos los trabajadores de Líbano y el mundo con motivo del Día del Trabajo. “Pido a Allah el Altísimo que un día veamos el inicio de una equidad que resuelva todos los problemas y haga que las justas demandas (de los trabajadores) sean escuchadas.”
Luego pasó al terreno de la política y dijo que lo que había sido presentado en la mesa de diálogo de Líbano con respecto a las maniobras israelíes “necesita más tiempo para ser abordado del que tenemos hoy.” “Yo discutiré este tema en detalle más adelante. Ahora abordaré los temas de la crisis con Egipto y el de los cuatro generales.”
LA CRISIS CON EGIPTO
“Una amplia campaña ha sido lanzada desde que estalló la crisis entre Hisbolá y Egipto y ella prosigue todavía. El régimen egipcio contribuyó a esta campaña junto con otros regímenes del mundo árabe. Hace un tiempo realicé un comentario sobre este tema y no quisimos entrar en una confrontación política y mediática, así que a lo que asistimos hoy es a una guerra mediática unilateral. Sus afirmaciones son meras alegaciones porque si ellos tuvieran hechos en los que basarse, no habrían necesitado insultos, particularmente teniendo en cuenta que han afirmado que éste era un tema jurídico. Si éste es el caso, entonces ¿por qué necesitaron hacer todo este esfuerzo? He leído varias encuestas de opinión y sé que ellos no han logrado alcanzar sus propósitos. ¿Qué ha logrado el régimen egipcio en su campaña contra Hisbolá? Nada. ¿Lograron ellos alcanzar alguno de sus presuntos objetivos? ¿Logró el régimen egipcio convencer a la opinión pública egipcia y a otros pueblos árabes de la imagen de la resistencia que ellos querían dar? Ellos no han convencido ni al pueblo egipcio ni a los árabes.”
“Durante la guerra contra Gaza, nuestra postura fue muy normal. Escuché al presidente egipcio hablar y advertir acerca de la ira de Egipto. Nosotros esperamos ver la ira de Egipto cuando miles de palestinos en Gaza estaban siendo asesinados y la Franja se hallaba sola abandonada a su suerte. Nosotros no formamos una organización en Egipto y no tomamos a Egipto como objetivo. No nos inmiscuimos en los asuntos internos egipcios. Nos limitamos a apoyar a nuestros hermanos palestinos. Muchos líderes han pedido un arreglo tranquilo de este tema y estamos poniendo en práctica dicha propuesta a través de canales legales. Por supuesto existen lados en los que confiamos para arreglar este asunto. Agradezco a todos aquellos que nos han defendido con valor, particularmente a los que se encuentran dentro de Egipto y se han visto perjudicados por su apoyo a la Resistencia. Yo digo a los responsables egipcios que cualquier intento de continuar con su campaña será en vano. Nos habéis hecho un gran favor que pronto se pondrá de manifiesto y os lo agradecemos.”
“El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon despachó incluso a su enviado Terej Roed Larsen a Egipto para discutir este tema. Encuentro muy extraño que Ban no utilizara las mismas palabras que utilizó contra Hisbolá cuando los israelíes estaban bombardeando Gaza con armas prohibidas internacionalmente y cometiendo un genocidio contra los palestinos. Larsen planteó el tema de la red de telecomunicaciones en Líbano sólo para desestabilizar la situación y empujar a la ONU a una confrontación con Hisboláy la Resistencia en la región.”
“El Departamento de Estado de EEUU ha vuelto a calificar a Hisbolá de organización terrorista. Ésta es una campaña internacional dirigida a presentar a Hisbolá como una mafia y un grupo de gánsters y esto no es verdad. Estas campañas han sido lanzadas contra nosotros porque rechazamos el proyecto sionista, nos negamos a reconocer a Israel y no aceptamos la hegemonía de EEUU. Ése es nuestro crimen. Digo a aquellos que están detrás de la campaña egipcia y de la campaña global que estáis tirando vuestro dinero, porque esto no debilitará nuestra voluntad y la guerra de Julio de 2006 debería ser un buen ejemplo de esto para vosotros.”
LOS CUATRO GENERALES
“Me gustaría felicitar a los cuatro generales y sus familias por su liberación y su vuelta a la libertad. Estamos hablando del período más peligroso en la historia moderna de Líbano. Tenemos que hacer una nueva revisión del caso del asesinato del mártir Rafiq Hariri y del Tribunal para servir a esta causa (de Líbano). Tras el asesinato del mártir Hariri en 2005, los libaneses alcanzaron un consenso en lo que se refiere a condenar el crimen e iniciar una seria e incesante investigación para descubrir la verdad y castigar a los culpables.
Si hubiéramos logrado preservar este consenso, habríamos hecho a esta causa un gran favor. Sin embargo, los libaneses nos dividimos en lo referente a las acusaciones políticas. Un partido político en Líbano se apresuró desde los primeros momentos tras el asesinato a acusar a Siria y sus aliados y luego a las autoridades libanesas. Ellos juzgaron, condenaron y castigaron y luego pidieron al noble pueblo libanés que votara por ellos en las elecciones para castigar a los asesinos de Hariri. Ellos fundamentaron todo su proyecto y sus relaciones políticas en base a estas acusaciones, que podrían haber llevado a Líbano a una guerra civil, e incluso a una guerra regional. Esto se impidió por la decisión del presidente sirio Bashar al Assad de retirar las tropas sirias de Líbano. Por lo tanto, tenemos que considerar todas las suposiciones que apuntan a determinados lados que podrían estar detrás del asesinato, porque dichas acusaciones políticas podrían haber llevado al país a consecuencias no deseadas (y eso es algo en lo que aquellos estarían interesados).”
“Nosotros pedimos que se esperara al resultado de la investigación y si se descubría entonces que Siria estaba implicada en el asesinato, habríamos permanecido al lado del otro bloque político. Pedimos una investigación libanesa, pero aquellos que defienden hoy el aparato judicial, calificaron entonces al sistema judicial de ser incapaz y estar politizado. Pedimos una investigación conjunta libanesa y saudí, pero Arabia Saudí se negó. Pedimos una investigación árabe, pero los árabes se negaron. Luego, ellos pidieron una investigación internacional. Al principio tuvimos algunas reservas, pero más tarde accedimos por respeto al otro bloque político y a la familia del mártir Hariri. Esperamos para ver cual sería la base sobre la que el comité de investigación construiría su caso y ésta resultó ser el testimonio de Mohamad Zuheir Siddiq. Él resultó, sin embargo, ser un mentiroso y un falso testigo. La primera comisión de investigación, dirigida por Detlev Mehlis, ordenó la detención de los cuatro generales y aunque encontramos esto extraño, lo aceptamos y esperamos el resultado de las investigaciones. Si el comité de investigación hubiera hecho su trabajo sin caer en la politización y la influencia de los países que habían respaldado al bloque del 14 de Marzo, habría ordenado la liberación de los cuatro oficiales en el mismo minuto en que se supo que el testigo era un mentiroso, y no después de cuatro años.”
“Mehlis y quien estuviera detrás de él deberían haber liberado a los cuatro oficiales y no deberían haberles mantenido en custodia sin investigación o cargos especialmente cuando los falsos testigos quedaron al descubierto. Sin embargo, los generales no fueron liberados porque, debido a cálculos políticos, era demasiado pronto y su liberación podría haber tenido grandes consecuencias. Ellos eran detenidos políticos y había alguien que presionaba en favor de su detención. Cuando los oficiales estaban detenidos, los líderes del 14 de Marzo solían decir que el comité de investigación había decidido arrestar a los generales. Hoy, la decisión del Tribunal Especial para Líbano de poner en libertad a los oficiales es una prueba definitiva de que el comité de investigación ha estado politizado y no se ajustó a los estándares internacionales. Esto es una prueba de que el curso judicial estuvo equivocado y que la detención fue política.”
“Existen tres (Daniel) Bellemars: el primero es el jefe del comité de investigación que fue cómplice en el injusto tratamiento de los oficiales; el segundo Bellemar es alguien al que no le importó poner en libertad a los oficiales; el tercero no sabemos todavía quien será.
¿Cómo actuarán los investigadores internacionales en el siguiente acto y qué caminos escogerán? ¿Cometerán los mismos errores? ¿Presentarán cargos contra cualquier otra persona en base a falsos testimonios o ellos estudiarán tales testimonios de una manera científica?
Aquellos que desviaron la investigación durante cuatro años pueden hacerlo durante cien más. Nuestras informaciones confirman que la puerta está abierta todavía para otros falsos testigos, así que tenemos el derecho de plantear estas cuestiones. La decisión del juez Francine puso fin a un oscuro período. No prejuzgaremos cuál será el siguiente estadio, pero los responsables internacionales deben y pueden establecer una postura de integridad o hacer lo contrario.”
“Mi consejo sincero a la familia del mártir Hariri y a todo el pueblo libanés es que hay que hacer una revisión del caso y cooperar para descubrir la verdad. No debemos perder tiempo como hicimos antes y debemos adherirnos al consenso nacional que fue creado después del asesinato. Debemos comenzar por exigir la responsabilidad a los falsos testigos y a los que se hallan detrás de ellos. Si el TEL considera que no le atañe este asunto, nosotros -como libaneses- debemos pedir que el sistema judicial libanés les castigue para no abrir la puerta a otros falsos testigos. Debemos insistir en que una investigación profesional esclarezca la verdad. El sistema de justicia libanés no debe conformarse con el trabajo que realiza el tribunal internacional. Dejemos las acusaciones políticas de lado -acusaciones que casi prenden fuego al país y la región- y consideremos todas las posibilidades, incluyendo la de que sea Israel quien esté detrás del asesinato.
Israel es capaz de cometer este crimen. Tiene el motivo y podría haber asesinado al mártir Hariri porque quería una guerra civil en Líbano, en la que Hisbolá y la Resistencia sería un bando, porque quería vengar su derrota en 2000 y su humillante retirada del Sur.
Israel quería una guerra regional para allanar el camino para que los ejércitos norteamericanos entraran en Líbano y Siria y el asesinato de Hariri sería su puerta hacia este objetivo. Varias redes de inteligencia israelíes han sido desmanteladas en las últimas semanas. Sin embargo, si la Rama de Información hubiera funcionado de este modo hace cuatro años, quizás habríamos logrado algo en el caso del mártir Hariri. Así por ejemplo, Mahmud Rafea, que admitió ser un agente del Mossad, también admitió haber recibido sacos de explosivos. Él los ocultó en ciertos lugares de Monte Líbano. ¿Por qué no se ha preguntado -durante los pasados cuatro años- por estos explosivos y dónde han desaparecido? ¿No puede Israel introducir dos toneladas de explosivos en Líbano para asesinar a Rafiq Hariri?”
“Respeto los sentimientos encontrados que los libaneses experimentaron el pasado miércoles (cuando los oficiales fueron liberados). Era un deber celebrar la liberación y felicitar a sus familias porque habían sufrido un severo daño. No es cierto que la liberación de los cuatro oficiales tenga un efecto en las elecciones porque las afiliaciones políticas han sido ya determinadas. Aquellos que están con la oposición, votarán con la oposición y los que están con el 14 de Marzo, votarán con el 14 de Marzo y los votantes indecisos que pueden verse afectados por ciertos hechos son pocos. Sigamos ahora un camino correcto en las investigaciones y no desperdiciemos otros cuatro años, porque quizás entonces llegaremos a la verdad, que traerá un bien para Líbano.”
viernes, 13 de junio de 2008
El largo camino de Israel hacia la guerra de julio de 2006 Primera parte
por Jürgen Cain Külbel*
Presentada por casi todos los medios de prensa occidentales como una respuesta a la captura de dos soldados, la guerra que Israel desencadenó contra el Líbano fue resultado de una larga preparación cuyas raíces parten del núcleo central del proyecto neoconservador para el Medio Oriente. En un largo artículo, cuya primera parte ofrecemos hoy, Jurgen Cain Kulbel describe el complot entre Washington e Israel que condujo a la agresión contra el Líbano.
6 de enero de La historia demuestra que los Estados que provocan guerras siempre tratan de engañar a la opinión pública sobre las razones y causas de las agresiones que desencadenan. Ejemplo de ello es el falso ataque a la estación de radio de Gleiwitz, organizado en realidad por los nazis, que sirvió de pretexto a la invasión de Polonia marcando así el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Otro ejemplo es el «incidente» de Tonkín, montado por Estados Unidos para servir de pretexto a la invasión de Vietnam. Más recientemente, tenemos la falsificación de pruebas sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Saddam Hussein que permitieron a la administración estadounidense, con sus manos manchadas de petróleo y de sangre, despedazar a Irak y apoderarse de sus recursos petrolíferos.
Israel aportó recientemente su propia contribución a esta piromanía mundial, organizada por la «Internacional democrática» y aplicada con redoblado entusiasmo desde que Bush junior y su séquito llegaron al poder. El ataque israelí tiene numerosas razones: hace años que Israel trata, con la ayuda activa de Estados Unidos, de balkanizar el Medio Oriente para garantizar así su propia hegemonía sobre sus vecinos árabes, a los que siempre presenta como elementos que «amenazan la existencia del Estado hebreo». En el marco de esa estrategia, el Estado de Israel decidió, entre otros «objetivos estratégicos», garantizar la seguridad de su frontera en el Norte y eliminar definitivamente la resistencia libanesa representada por Hezbollah, que vigila el lado libanés de la frontera.
La seudo «revolución de los cedros» del Líbano no benefició a Israel; el nuevo gobierno de Beirut es débil y resultó ser incapaz de responder a las exigencias de la administración estadounidense y a las del gobierno de Tel Aviv. Tampoco ha logrado obtener un verdadero desarme de la milicia chiíta sino todo lo contrario.
Por otro lado, poco antes del comienzo de la guerra, la situación de Israel se parecía a la de un boxeador noqueado que yace en el cuadrilátero. En efecto, los libaneses habían descubierto pruebas que demostraban que los servicios secretos del Estado hebreo estaban implicados activamente en actividades terroristas cometidas en el Líbano: como atentados con coches-bomba y asesinatos de dirigentes palestinos y de diputados miembros de Hezbollah. Por otra parte, habían aparecido una serie de indicios que parecían señalar que no era Siria sino Israel quien había actuado como instigador del sangriento atentado que segó la vida del ex primer ministro libanés Rafic Hariri.
El hecho de que que esta guerra, aunque planificada desde hace tiempo por Israel, haya sido desencadenada de pronto, ante los molestos descubrimientos de los libaneses, y que se convirtiera en una debacle para el agresor no tiene finalmente mucha importancia. Demostró al menos una cosa: la guerra librada contra el Líbano por la superpoderosa maquinaria militar es representativa de las futuras batallas del siglo 21, desarrollada sin complejos y con una crueldad criminal. La población civil se ha convertido en blanco de operaciones destinadas a sembrar el terror y se emprende la destrucción intencional de infraestructuras vitales con el único fin de causar sufrimientos a la población y ponerla de rodillas. Ni la «Internacional democrática», ni la ONU se opusieron realmente al castigo colectivo impuesto a los libaneses sino que guardaron silencio ante los innumerables bombardeos contra infraestructuras civiles, fábricas de leche en polvo, escuelas, hospitales, ambulancias, caravanas de refugiados, autos individuales o motocicletas, barrios de vivienda densamente poblados y contra casi todas las carreteras y puentes del Líbano. En vez de oponerse a ello, los políticos de Estados Unidos y de la Unión Europea, como la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, dieron indirectamente carta blanca al agresor israelí al negarse a mencionar, y mucho menos condenar, la utilización por Israel de armas prohibidas por la comunidad internacional, como obuses con fósforo, bombas de racimo y, al parecer, hasta obuses de uranio empobrecido.
La operación comando israelí
Días después de que el ministro israelí de Defensa, Amir Peretz lanzara su grito de guerra y ordenara a su aviación, el 12 de julio de 2006, «destruir los poblados del Hezbollah así como la infraestructura del Líbano», el primer ministro libanés, Fuad Siniora, pudo comprobar que no fue el Hezbollah sino su país el que fue destruido. La captura de los soldados Ehud Goldwasser y Eldad Regev por la milicia chiíta, en la mañana del 12 de julio de 2006, fue utilizada en Tel Aviv como pretexto para desencadenar sin demora una guerra devastadora, sin el menor respeto por las vidas inocentes.
¿Qué sucedió exactamente aquel día? Aquel miércoles, exactamente a las 9:06 horas, un comunicado de la organización de la resistencia libanesa, transmitido por la televisión de Hezbollah, Al Manar, anunciaba que sus «soldados atacaron a una patrulla israelí cerca de la frontera e hicieron prisioneros a dos soldados.» Hassan Sayyed Nasrallah, jefe de la milicia chiíta, explicó que «esta operación estaba planificada desde hace 5 meses » por su organización. Philip Abi Akl explica en el diario conservador libanés Daily Star que la milicia afirmaba que quería, mediante esa acción, «cumplir una promesa ante el pueblo libanés. El secuestro permitiría intercambiar a los soldados israelíes por prisioneros libaneses retenidos en Israel» [1]. El Dr. Mazin Qumsiyeh, ex profesor en la Duke & Yale University, y autor del libro Partage de la terre de Canaan precisa: «El Hezbollah es un movimiento libanés de resistencia armada, fundado después de la invasión israelí contra el Líbano, en 1982. Es importante recordar, a los desmemoriados, que sólo durante el mismo año 1982 –decenas de miles de libaneses y palestinos (estos últimos eran ya entonces refugiados de la guerra israelí de 1948) fueron asesinados por las tropas israelíes de ocupación en el Sur del Líbano. El Hezbollah fue muy popular y obtuvo el apoyo de buena parte del pueblo libanés (incluyendo a los cristianos) gracias a su victoria sobre la brutal máquina militar de ocupación israelí, victoria que permitió expulsar a Israel y sus lacayos de la mayor parte del territorio libanés. Por supuesto, Israel sigue ocupando ilegalmente Gaza, Cisjordania (incluyendo el Este de Jerusalén), las «granjas de Chebaa» así como la meseta del Golán. De la misma forma, Israel sigue oponiéndose al derecho internacional al prohibir el regreso de los refugiados palestinos a sus propias casas y sus tierras. Más importante aún: el ejército israelí mantiene encarcelados a un gran número de ciudadanos libaneses y a más de 10 mil presos políticos palestinos. Es larga la historia de los secuestros de libaneses y palestinos por Israel. Por otra parte, esos prisioneros son torturados periódicamente.» [2].
El propio Hezbollah no ofreció indicación alguna en cuanto al lugar de la captura. No es hasta el día siguiente que la AFP indica: «Según la policía libanesa, los dos soldados fueron hechos prisioneros en territorio libanés, en la región de Aita al Chaab, cercana a la frontera israelí, región que había sido blanco de una incursión de la unidad israelí temprano en la mañana.» El boletín informativo francés Réseau Voltaire indica por su parte: « De forma deliberada, Tsahal (el ejército israelí) envió un comando a la región libanesa de Aita al Chaab. [Este comando] fue atacado por el Hezbollah, que hizo prisioneros a dos [soldados israelíes]. Israel fingió entonces haber sido agredido y atacó al Líbano» [3]. El diario italiano La Reppublica cita fuentes internas del Hezbollah al afirmar que «la captura tuvo lugar en la zona de Aita Al Chaab, no lejos del poblado de Zarit». Ambos lugares están en territorio libanés. Por otro lado, los franceses denuncian que «a pedido del coronel Sima Vaknin-Gil, jefe de la censura militar israelí, la prensa occidental aceptó hacerse eco de una versión mutilada de los hechos ocurridos durante los últimos días en el Medio Oriente. (…) Por orden de la censura militar israelí, las agencias de prensa y los medios de difusión que tienen periodistas acreditados en Israel renunciaron a informar a sus lectores sobre el lugar en que los soldados israelíes fueron hechos prisioneros. A la periodista suiza Silvia Cattori, que trabaja para la Red Voltaire, se le retiró su acreditación de trabajo por haberse negado a obedecer las instrucciones de la censura militar » [4].
Sin embargo, para el primer ministro israelí Ehud Olmert los soldados fueron secuestrados en territorio israelí. «Los secuestros de esta mañana no son un ataque terrorista sino la acción de un Estado soberano que atacó a Israel de forma injustificada. El Líbano tendrá que pagar por ello », amenazó durante una conferencia de prensa en presencia del primer ministro japonés Junichiro Koizumi mientras anunciaba una respuesta «muy dolorosa y muy extensa ». Su ministro de Defensa, Amir Peretz y los servicios secretos tenían todo previsto, resulta evidente, desde hace tiempo y todo estaba preparado. Es por eso que el ejército israelí invadió el Líbano el mismo día, 12 de junio de 2006, en que se produjo la captura de los dos soldados mientras que la rápida movilización de los reservistas y la amplitud de las operaciones demuestran claramente que Israel lo tenía todo planeado con mucha antelación y que no estaba simplemente reaccionando al secuestro de sus dos soldados. Además de los bombardeos, contra puntos extremadamente bien determinados –lo que demuestra hasta qué punto los servicios israelíes y sus colaboradores en el teatro de operaciones habían designado de antemano los blancos–, el ejército israelí disponía por otra parte de la ubicación detallada de cada restaurante, cada fábrica de jabón, cada escuela, todo señalado con mucha anterioridad con vistas a esta guerra. Peretz sabía perfectamente lo que decía cuando amenazaba con «hacer retroceder 50 años al Líbano » mediante sus bombardeos. No era fanfarronería. Él sabía que podía hacerlo [5].
Líbano: una guerra preparada en laboratorio
«De todas las guerras que Israel ha librado desde 1948, esta [contra el Líbano] es la única para la cual el país estaba perfectamente preparado », declaró Gerald Steinberg, profesor de estudios políticos en la universidad Bar-Ilan de Ramat Gan, algunos días después del comienzo de la agresión. Este universitario, que trabaja para el ministerio israelí de Relaciones Exteriores y Seguridad Nacional, agrega: «En cierto sentido, los preparativos comenzaron desde el mes de mayo del 2000, justo después de la retirada israelí [del Líbano]. En 2004, la campaña militar, prevista para una duración de tres semanas y a la que actualmente asistimos, ya estaba planificada y había sido simulada y sometida a pruebas de laboratorio uno o dos años antes.» . [6].
El 21 de julio de 2006 Matthew Kalman confirma esa afirmación en el San Francisco Chronicle: «Hace más de un año, un alto oficial del ejército israelí empezó a presentar a diplomáticos, periodistas y think tanks estadounidenses y de otras nacionalidades, simulaciones en PowerPoint no destinadas al público que incluían detalles reveladores de la operación actualmente en marcha.» Según Kalman, la identidad del militar se mantuvo en secreto. Aquel militar presentó los planes de una «campaña de tres semanas» contra el Líbano en los siguientes términos: «La primera semana se dedicará a la destrucción de los poderosos cohetes de largo alcance del Hezbollah, al bombardeo contra el puesto de mando y de control y a hacer impracticables los grandes ejes de transporte y de comunicación del país. La segunda semana deberá dedicarse principalmente a los ataques contra localidades que abrigan rampas de lanzamiento de misiles o depósitos de armas. Durante la tercera semana se enviará un contingente más importante de fuerzas terrestres […] para destruir los blancos descubiertos en misiones de reconocimiento [...] En cambio, no se prevé una nueva ocupación del Sur del Líbano por un largo período de tiempo.» .
Moshé Marzuk, ex miembro de los servicios secretos israelíes, hoy investigador del Instituto de Contraterrorismo de Herzlia, agrega: «Israel sacó enseñanzas de las anteriores guerras en el Líbano, en Cisjordania y en Gaza, al igual que experiencias de Estados Unidos en Afganistán y en Irak: el ejército entendió que una campaña militar clásica sería ineficaz ». Sin embargo hacía 10 años que Israel proyectaba un nuevo ataque contra el Líbano, cualesquiera que fuera la estrategia utilizada [7]
Clean Break – Declaración de guerra contra el Oriente árabe
Wayne Madsen, ex agente de la NSA, una de las agencias estadounidenses de espionaje, escribía el 22 de julio de 2006: «El 17 y el 18 de junio de 2006, durante una conferencia del American Enterprise Institute (neoconservador) en Beaver Creek (Colorado), el ex primer ministro israelí Benyamin Netanyahu, Nathan Sharansky [8], un miembro del parlamento israelí y el vicepresidente de Estados Unidos Dick Cheney se pusieron de acuerdo para invadir el Líbano». Cheney «dio su visto bueno », prosigue Wayne Madsen. Netanyahu regresó a Israel, donde informó, «durante un encuentro entre ex primeros ministros, sobre el apoyo de la administración Bush» [9]
El encuentro entre Cheney y Netanyahu que menciona Madsen presenta un carácter algo explosivo. Ya en 1996, el Study Group on a New Israeli Strategy Toward 2000, un grupo de neoconservadores estadounidenses del think tank privado The Institute for Advanced Strategy and Political Studies, había elaborado para Netanyahu, entonces primer ministro israelí, el tristemente célebre proyecto A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm [10].
En aquel panfleto militarista, los estrategas neoconservadores exhortaban a Israel a renunciar totalmente a los acuerdos de paz negociados en Oslo con los palestinos, a invadir los territorios autónomos y a «atacar al Hezbollah, a Siria y a Irán, los tres principales agresores del Líbano». El grupo redactor del panfleto estaba bajo la supervisión de Cheney y la dirección de Richard Perle, conocido como «el príncipe de las tinieblas», miembro del primer gobierno de Bush Jr. y uno de los que más instigaron a la guerra durante la preparación de la invasión contra Irak. Entre los redactores figuraban otros miembros del gabinete Cheney, como Douglas Feith y David Wurmser. Todas estas personas forman parte también del famoso «Golden Circle» al que pertenecen los dirigentes del United States Commitee for a Free Lebanon (SCFL), del cual volveremos a hablar más adelante.
El Clean Break afirma: «Siria amenaza a Israel desde el territorio libanés. Israel debiera atacar al Hezbollah, a Siria e Irán –que son los principales agresores del Líbano–, realizar ataques contra las instalaciones sirias en el Líbano y, de resultar esto ineficaz, atacar objetivos precisos en la propia Siria» [11]. Israel debe, además, «utilizar a los grupos de oposición libaneses para debilitar al poder sirio en el Líbano ». Los grupos libaneses, asociados a Israel, podrían «atacar los objetivos militares sirios presentes en su territorio » o «si esto resultara insuficiente », Israel podría incluso «atacar determinados objetivos en Siria » y demostrar así que «el territorio sirio no es considerado ya como un santuario ». Claro está, también es necesario derrocar el régimen de Saddam Hussein en Irak. Finalmente, habría que crear un «nuevo Medio Oriente », compuesto de Estados árabes debilitados y divididos, sin unidad interna y dirigidos por títeres, mientras que Israel gozaría de una total hegemonía en la región. Es decir que se trata de un proyecto que se parece enormemente al «nuevo Medio Oriente » con el que soñaba en público la secretario de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, en julio pasado, al principio de la agresión israelí contra el Líbano.
Este tipo de proyecto goza enteramente de la aprobación de Daniel Pipes [12] director de la «reconocida revista de geopolítica » Middle East Forum y redomado propagandista antiárabe. Hace años que Pipes se desgañita predicando una política estadounidense para el Medio Oriente orientada hacia una sólida alianza con Israel, con Turquía y con «otras democracias que puedan surgir », ya que –según él– el Medio Oriente es «una fuente importante de problemas para Estados Unidos debido a la prodigiosa cantidad de dictaduras, de ideologías radicales, de conflictos existenciales y fronterizos, de violencia política y de armas de destrucción masiva que allí existen ». [13].
Gran parte de los miembros del comité ejecutivo de ese forum parecen tener, por otra parte, estrechos vínculos con el American Enterprise Institute de Cheney y Perle y con el United States Committee for a Free Lebanon (USCFL). Ziad K. Abdelnour, presidente del Comité e influyente banquero de Wall Street (considerado en una época como un futuro Ahmed Chalado libanés), sabía desde julio de 2002 que «la mejor vía para que los libaneses logren la paz pasa por un alineamiento del lado de la política estadounidense.».
«La solución de la guerra en el Líbano no reside en el Medio Oriente, ni en el Líbano, ni siquiera se encuentra en territorio libanés. Nunca ganaremos en territorio libanés. Las cartas están en Washington.» Hace tiempo que Abdelnour había declarado la guerra total contra su país natal, del que decía que «es un Estado-Gestapo, exactamente como Francia bajo la ocupación nazi alemana » [14]. Son inquietantes los vínculos que existen entre Abdelnour y Pipes; juntos publicaron, en mayo del año 2000, un estudio intitulado «Acabar con la ocupación siria en el Líbano, el papel de Estados Unidos » («Ending Syria’s Occupation of Lebanon: The U.S. Role»), elaborado en el marco de un llamado Grupo de Estudios Libaneses (Lebanon Study Group). Esa publicación guerrerista predica una intervención militar contra Siria, intervención que tendría como objetivo la destrucción de las supuestas armas de destrucción masiva que presuntamente esconde ese país así como el fin de la presencia militar siria en el Líbano.
Planes de ataques listos desde 2004
Ziad K. Abdelnour quiere liberar al Líbano de Siria –sea como sea– y derrocar al régimen sirio para hacer de la región una zona económica capitalista. Para lograrlo, al parecer mantiene desde hace años contactos e intercambios con dirigentes y responsables, tanto de Tel Aviv como de Washington, que le proporcionan información. En su libro sobre el caso Hariri, intitulado Mordakte Hariri – Unterdrückte Spuren im Libanon y publicado en Alemania en marzo de 2006, el autor del presente artículo publica una entrevista en la que el propio Ziad K. Abdelnour se refiere a un recrudecimiento del peligro de guerra:
Entrevista con Ziad K. Abdelnour, realizada el 24 de diciembre de 2005:
Pregunta: En septiembre de 2003 usted hablaba con mucho optimismo: «En el Líbano un millar de guerrilleros libaneses no esperan más que una señal (de usted mismo) para desencadenar la insurrección y rechazar tanto a los sirios, que desde hace una generación tienen en sus manos todos los controles de la política libanesa, como al Hezbollah, el grupo terrorista chiíta que se instaló en el Sur partiendo de la estrecha línea que bordea la costa oriental del Mediterráneo. Todo lo que necesitamos es el apoyo de los aviones de guerra estadounidenses.
Respuesta: No recuerdo haber hecho esa declaración y me pregunto de dónde saca usted esos palabras deformadas.
Pregunta: Usted incluso declaró: «Eso no durará ni tres semanas, como en Irak. Eso durará 48 horas. La expulsión (de los sirios) demoraría 48 horas más. Ese trabajo es para los israelíes o los estadounidenses.» ¿Por qué tendría que ser un «trabajo» para los israelíes? ¿Se refiere usted al Ejército del Sur del Líbano (ALS), a Tsahal, o a ambos? Respuesta: ¿Por qué dije que era trabajo para los israelíes? Bueno, es evidente que son los estadounidenses o los israelíes los que tendrán que encargarse de ese trabajo, en un futuro bastante cercano.
Pregunta: Su hipótesis sobre «una toma de control en 48 horas» es errónea, está basada en un «levantamiento armado de la población con apoyo aéreo», la misma que mencionara Ahmed Chalabi, el ex jefe del Congreso Nacional Iraquí. ¿Esa posibilidad goza del mismo respaldo entre los políticos estadounidenses de primera línea?
Respuesta: ¿Mi hipótesis de una toma de control en 48 horas? ¿De qué habla usted? ¿Usted está escribiendo ciencia ficción, un libro de propaganda política? ¿Qué escribe usted? Realmente, no entiendo nada. [15]
Pregunta: Esas palabras suyas figuran en una entrevista que usted le concedió en septiembre de 2003 al señor Spencer Ackerman y en la que usted reveló ese plan. Yo le envié a usted la versión íntegra de esa entrevista. [16]
Respuesta: Todas esas fuentes (artículos de periódicos) que usted cita provienen de conocidos periodistas liberales o de izquierda que presentan las cosas de manera tal que acaben por complacer a sus jefes… eso es cuento, pura propaganda, amigo mío. [17]
Comentario de Spencer Ackermann: «Es sorprendente oír a Ziad decir que no se acuerda de las declaraciones citadas. Yo estoy absolutamente seguro de lo contrario. De hecho, cuando se publicó el artículo, en 2003, en el diario New York Press, él me escribió para decirme que él lo consideraba incisivo pero objetivo –que yo sepa él nunca puso objeción ni a una palabra, ni ante mí ni ante nadie del diario. En todo caso, yo quisiera que esto quede claro, el tono de mi artículo era irónico, pero durante los sucesos de los años 2002 y 2003, en el momento en que entrevisté a Ziad, él deseaba muy seriamente estar a la cabeza de la lucha por liberar al Líbano de Siria.» [18]
Seis meses más tarde, como no llegaba la liberación del Líbano, Abdelnour reconforta a sus acólitos con informaciones que circulan dentro de una red confidencial que se compone de libaneses exilados, neoconservadores estadounidenses, políticos y cabilderos de la administración Bush. Cito a continuación varias informaciones, poco numerosas pero reveladoras, que el banquero y político enviara entonces a sus amigos:
De: «Ziad K. Abdelnour» Fecha: Lunes 26 de abril de 2004, 2:44 am Te aseguro que esta administración avanza a toda máquina contra LOS DOS, Siria e Irán. Tuve no menos de tres conversaciones privadas sobre ese tema con el presidente y personalidades claves de su administración. Saludos, ZKA
De: «Ziad K. Abdelnour» Fecha: Sábado 4 de septiembre de 2004, 7:34 pm Los días de Siria están contados. Como venimos diciendo desde hace algún tiempo ya en el seno del USCFL (United States Committee for a Free Lebanon), no hay más camino que la fuerza… La fuerza está caminando. El Hezbollah y Siria, tanto uno como la otra, pueden considerar ya que su gran aventura libanesa está llegando a su fin, dentro de poco tendrán que salir corriendo. Observe atentamente lo que sucederá próximamente y acuérdese de lo que le digo hoy. ZKA
De: «Ziad K. Abdelnour» Fecha: Lunes 5 de septiembre de 2004, 12:45 am Empezar por Irán, seguir después el hilo hasta el Hezbollah pasando por Siria. Verdaderamente no puedo revelarle quién provocará a Irán, echaría a perder el factor sorpresa; pero puedo asegurarle que los tres serán destrozados, empezando por Irán. Los planes están listos. Sí, viviremos una situación muy sombría y será esto el capítulo II de la campaña de Bush… No es extraño que todas las izquierdas y los árabes estén furiosos… Usted sabe… o por lo menos se imagina lo que está en juego aquí. Francamente, prefiero que haya una segunda guerra civil en el Líbano a seguir en el actual status quo… Con Bush en el poder, eso está garantizado al 100%. Los planes están listos, la táctica y la estrategia también.
Continuación de la entrevista de Ziad K. Abdelnour de los días 24 y 25 de diciembre de 2005:
Pregunta: Después de la llamada «revolución de los cedros» y de las primeras elecciones «democráticas» de mayo y junio de 2005, el Líbano alcanzó por fin el estatus de Estado libre. Entonces, ¡usted puede retirarse, usted y todos los demás, y concentrarse en sus proyectos económicos!
Respuesta: ¿Es el Líbano un país libre desde mayo-junio? ¿Está usted seguro de que estamos hablando del mismo Líbano? Todavía se encuentran allí numerosos agentes de los servicios secretos sirios, plenamente tolerados por el presidente Lahoud. Están presentes en todos los niveles, hasta el más pequeño subteniente de los servicios secretos libaneses; controlan la menor faceta del escenario político libanés, constantemente organizan atentados de gran envergadura… como los cometidos contra el primer ministro Hariri, contra Samir Kassir, contra Gebran Tuesni, etc. ¿Y usted habla de libertad? Lo mismo sucede con el Hezbollah, que hace lo que le viene en ganas y tiene al país de rehén inundándolo con intentos de intimidación y propaganda mentirosa. Temo que el Líbano no pueda alcanzar la libertad mientras no haya una sustitución del régimen sirio, mientras no se desmantele la infraestructura militar del Hezbollah. Lo dije hace más de 10 años, mucho antes que cualquier otro dirigente libanés. Hoy todos están comenzando a darse cuenta. ¡Pero ha sido, desgraciadamente, al costo de enormes pérdidas humanas y financieras! Sin embargo, yo sigo conservo aún una gran confianza en el alma libanesa y estoy convencido de que venceremos… y mucho más pronto de lo que se piensa. Que Dios proteja a los Estados Unidos de América.
Pregunta: ¿Puede usted indicarme cuál es la vía que permitiría al Líbano resolver todos sus problemas? El país tiene un «nuevo» gobierno luego de la llamada «revolución de los cedros». Pero el que sigue al mando es el mismo equipo, un equipo algo gastado, sin una nueva cabeza. Y enfrente no hay más que una oposición narcisista. ¿Piensa usted tirarlos a todos al mar? Según usted, ¿quién es capaz de guiar a su país hacia un futuro prometedor? Joumblatt, Aoun, Siniora, Nasrallah, Berri, el inexperimentado Saad Hariri, Gragea, Pakradouni? Yo no tengo la menor idea. ¿Y usted?
Respuesta: El Líbano no será LIBRE hasta que el régimen sirio no sea reemplazado y la infraestructura militar del Hezbollah no sea puesta fuera de combate. El Líbano no será LIBRE hasta que la vieja clase corrupta de políticos libaneses no sea privada de su poder, empezando por el presidente Emile Lahoud. El Líbano no será LIBRE hasta que no se haya promulgado una ley que otorgue el derecho al voto a los libaneses de la diáspora. El Líbano tiene centenares, miles de hombres de negocios y de políticos competentes, que saben cómo hacer las cosas y que tienen los medios necesarios para transformar el país; pero esa gente no aparecerá hasta que no haya verdaderas elecciones democráticas, libres de la presión siria así como de las presiones del Hezbollah, lo que nos trae de nuevo al punto 1, que es el punto de partida de todo lo demás.
Pregunta: ¿Está usted implicado en la evolución política actual del Líbano o sigue siendo aún nada más que un hombre de negocios privado?
Respuesta: Mi actividad política se ha multiplicado por diez. Pero hoy, y esa es lección que saco del pasado, no hay ninguna razón para hacer saber a todos los libaneses lo que queremos hacer. Los que mueven los hilos no siempre están a la vista. Mire la actividad de los sirios en el Líbano, hay mucho que aprender de ella. ¿Quiere usted vencer al enemigo? Juegue su juego mejor que él. A todos los que desean nuestra derrota, les digo que tendrán que atenerse a ver aparecer, por el contrario, una organización más poderosa, que se convertirá en su peor pesadilla».
Pregunta: Pero, la partida terminó. La intervención desmovilizó a Estados Unidos. ¿Qué puede hacer Israel solo? Yo no lo sé. ¿Qué piensa usted?
Respuesta: A Bush todavía le quedan dos años en el gobierno. La partida no se gana hasta que no se termine. Temo que los deseos de usted no se realicen, pero usted es libre de soñar. [19]
Implicación de Estados Unidos en los preparativos de guerra israelíes
Seymour Hersh, periodista estadounidense mundialmente conocido por sus investigaciones y ganador del Premio Pulitzer, publicó el 14 de agosto de 2006 en The New Yorker su reportaje «Watching Lebanon» [20] donde afirmaba que la guerra de Israel contra Líbano fue preparada con mucha antelación. Hersh se refiere exclusivamente a fuentes anónimas dentro del seno del gobierno de Estados Unidos y los servicios secretos, fuentes que le revelaron que el secuestro de los dos soldados israelíes constituyó el pretexto ideal para desencadenar una guerra planificada desde mucho antes por los estrategas israelíes.
Según Hersh, diplomáticos israelíes estuvieron en Washington a principios del verano para pedir «luz verde» para la agresión y comprobar el grado de apoyo que podían esperar de parte de Estados Unidos. Las investigaciones de Madsen confirman esa información. Los israelíes enrolaron primero al presidente estadounidense Dick Cheney. Israel comenzó por Cheney porque, según Hersh, «convencer a Bush no constituía un problema.» Según un especialista del Medio Oriente, igualmente anónimo, Bush tenía muchas razones para apoyar la ofensiva militar israelí. «Bush los odia a los dos: a Irán –eslabón del Eje del Mal– con sus instalaciones nucleares; por otra parte, en el marco de su proyecto de democratización del Medio Oriente, proyecto al servicio de sus intereses, tenía en la mirilla al Hezbollah. Y un Líbano «liberado» hubiese sido un bonito adorno para su proyecto de construcción de un Medio Oriente democrático.» Y, sobre todo, Bush quería ver destruido el arsenal del Hezbollah para tener neutralizado el riesgo de represalias de Hezbollah contra Israel en caso de ataque estadounidense contra las instalaciones nucleares iraníes.
Un ex agente de los servicios secretos explica: «Les dijimos a los israelíes: si ustedes tienen que hacerlo, nosotros los apoyaremos en toda la línea. Y pensamos que cuanto más pronto mejor. Mientras más esperen ustedes, menos tiempo tendremos nosotros para hacer una evaluación y trazar nuestros planes contra Irán antes de que Bush termine su mandato ». Los militares estadounidenses esperaban además poder completar sus informaciones sobre el arsenal iraní gracias a los golpes israelíes contra las redes de túneles y de búnkeres del Hezbollah, cuya concepción es –según los expertos– similar a la de las fortificaciones iraníes. Desde la primavera de 2006, bajo la presión de la Casa Blanca, altos responsables de la estrategia aérea de Estados Unidos consultaban a los militares israelíes sobre posibles golpes militares contra las instalaciones nucleares iraníes. «La gran incógnita, para nuestra aviación, consistía en saber cómo hacer blanco en toda una serie de blancos difíciles iraníes», agrega el ex agente de los servicios secretos, ya que «se sabe que fueron ingenieros iraníes los que asesoraron al Hezbollah durante la construcción de los túneles y los arsenales subterráneos. Por eso es que la aviación de Estados Unidos fue a someter sus nuevos planes de operaciones a los israelíes y les dijo: «Concentrémonos en los bombardeos e intercambiemos la información que tenemos: nosotros les decimos lo que sabemos de Irán y ustedes nos dicen lo que sepan del Líbano ». El secretario de Defensa Donald Rumsfeld estaba presente en esas conversaciones.
Israel pensaba además que sus ataques aéreos –dirigidos contra la infraestructura del Líbano con vistas a su aniquilación– llevarían a la población cristiana y sunnita a levantarse contra el Hezbollah. «La campaña israelí de bombardeos », señala Hersh, «estaba concebida para ser una prefiguración de los planes estadounidenses contra Irán.». Los gobiernos de Washington y Tel Aviv criticaron con violencia estas revelaciones de Seymour Hersh.
Por consiguiente, es difícil creer que cuando Bush declara, durante la primavera de 2006 –citado por el diario libanés Ad Diyar–, que «el verano libanés será caliente » se trata simplemente de una de esas premoniciones «enviadas por Dios » de las que tanto se vanagloria el tejano. Ya en aquel entonces, los preparativos bélicos de Olmert estaban en marcha desde hacía mucho y el amo de Washington le había luz verde para que emprendiera la demolición del Líbano y del Hezbollah.
Jürgen Cain KülbelAncien enquêteur de la police criminelle de RDA (1974-1988), Jürgen Cain Külbel est journaliste au Neues Deutschland. Dernier ouvrage publié : Mordakte Hariri. Unterdrückte Spuren im Libanon.Los artículos de esta autora o autor
Traducido al español por la Red Voltaire a partir de la versión francesa de Grégoire Seither.
[1] «clashes raise familiar questions», por Philip Abi akl, 13 de julio de 2006.
[2] «Libanon, Israel, Palästina: Interview mit Mazin Qumsiyeh, Fragen von Anis» , 24 de julio de 2006.
[3] «Les agences de presse occidentales victimes consentantes de la censure militaire israélienne», 18 de julio de 2006.
[4] Id.
[5] «Krieg gegen Libanon?» , por Cain Kulbel, Jurgen: Provozierter, Neues Deutschland, 26 de julio de 2006
[6] «Jurgen: Power-Point-Inszenierung» por Cain Kulbel, Junge Welt, 27 de julio de 2006.
[7] «Israel set war plan more than a year ago» por Matthew Kalman, San Francisco Chronicle, 21 de julio de 2006.
[8] «Natan Sharansky, idéologue de la démocratisation forcée» , Réseau Voltaire, 24 de febrero de 2005.
[9] «Israel and US planned Lebanon invasion in June», Wayne Madsen Report, 22 y 23 de julio de 2006.
[10] «A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm»
[11] «Der Ölpreis und Libanon», Zeit-Fragen, 21 de marzo de 2005.
[12] «Daniel Pipes, expert de la haine» , Réseau Voltaire, 5 de mayo de 2004.
[13] « About the Middle East Forum», Middle East Forum
[14] «Lebanese seek end to Syrian stranglehold», por Mandy Steele, WorldNet Daily.com, 15 de julio de 2002
[15] El diálogo se basa en comunicaciones personales transmitidas por correo electrónico el 24 de diciembre de 2005
[16] « Ziad Abdelnour is plotting regime change in Lebanon from Park Ave», por Spencer Ackermann, News & Columns, Volume 16, Issue 38, 17 de septiembre de 2003.
[17] Comunicación personal del 26 de diciembre de 2005: en esta breve declaración, Abdenour reacciona ante cierto número de fuentes que le fueron presentadas. Es por eso que esta respuesta aparece varias veces en este texto.
[18] Comunicación personal del 27 de diciembre de 2005
[19] Ziad K. Abdelnour por correo electrónico durante los días 24, 25 y 27 de diciembre de 2005
[20] «Watching Lebanon», 14 de agosto de 2006.
El largo camino de Israel hacia la guerra de julio de 2006 (segunda parte)
Las redes terroristas israelíes en el Líbano
Presentada por casi todos los medios de prensa occidentales como una respuesta a la captura de dos soldados, la guerra que Israel desencadenó contre el Líbano fue resultado de una larga preparación que tiene sus raíces en el núcleo central del proyecto neoconservador para el Medio Oriente. En un largo artículo, cuya segunda parte ofrecemos hoy, Jurgen Cain Kulbel describe la preparación del ataque israelí sobre el terreno, específicamente las acciones terroristas orquestadas por el Estado sionista.
Continuación del artículo «El largo camino de Israel hacia la guerra de julio de 2006»
El Hezbollah en la mirilla
El espectacular asesinato de Hariri, cometido el 14 de febrero de 2005, y la «revolución de los cedros» que se produjo más tarde dieron lugar –después de las inevitables lágrimas de cocodrilo– a una reacción de euforia entre los dirigentes «demócratas» occidentales. En efecto, dichos acontecimientos les hacían pensar que iba a producirse un efecto de dominó: ante el impulso de la democratización del Líbano, las masas populares iban a sublevarse en Damasco y en Teherán y derrocarían a los regímenes sirio e iraní. Para los señores de la «Internacional democrática», «el nuevo Medio Oriente» se perfilaba ya en el horizonte.
Lo que en realidad sucedió fue que los permanentes –e imperiosos– dictados de la administración de Bush Jr., que exigía la sumisión «democrática» de toda la región, recibieron una primera bofetada ya desde las primeras elecciones «libres y democráticas» en el país del cedro. El 19 de junio de 2005, después de cuatro vueltas, el resultado de las elecciones no complacía en lo más mínimo a Washington y Tel Aviv, a pesar de la victoria de la oposición proestadounidense et antisiria. Para desconsuelo de Israel y de su hermano mayor estadounidense, el Hezbollah «prosirio» -a la vez partido político y milicia armada– y su aliado, el partido chiíta Amal, obtuvieron 35 escaños de diputados de los 128 que cuenta el parlamento libanés, lo cual era un éxito considerable.
Para los emperadores romanos de Washington y sus planes de saqueo sistemático de la región en beneficio de sus propios intereses políticos y económicos, así como para los dirigentes de Tel Aviv, que sueñan con una balcanización de la región bajo la hegemonía de un Gran Israel, el Hezbollah, partido político que defiende el pluralismo, la democracia y la aplicación de reformas económicas y políticas, es una espina clavada en el pie, o algo peor.
Estimulado por su éxito electoral, el partido chiíta incluso reclamó, durante la constitución del nuevo gobierno libanés, la cartera de Relaciones Exteriores. La alarma cundió inmediatamente en Washington, la secretaria de Estado envió a la región a la responsable del Medio Oriente, Elisabeth Dipple, quien voló hacia Beirut, provocando allí la caída del primer gobierno de Siniora. Como los chiítas no soltaban prenda, Dippler tuvo que intervenir de nuevo poco después y recurrir a la amenaza: «Será difícil para Estados Unidos negociar con un ministro de Relaciones Exteriores cercano al Hezbollah.» El presidente Bush y el presidente francés Jacques Chirac exigieron entonces la aplicación de la resolución 1559 de la ONU, que condujo a la salida de las tropas sirias del Líbano y que estipula también el desarme del Hezbollah. Sólo después de la aplicación íntegra de esa resolución, afirmó Chirac, «la comunidad chiíta podrá tomar parte plenamente en la vida política, económica y social del Líbano». [1]
Si las cosas hubiesen funcionado como querían los dirigentes del «País bendecido por Dios», de la «Tierra Santa» así como los de la «Fortaleza Europa», el Hezbollah hubiese sido desarmado desde hacía mucho tiempo. En efecto, ese partido se ha visto marginado por las naciones ya que Estados Unidos la acusan de ser una «organización terrorista», de ser responsable del atentado contra el cuartel general de los marines estadounidenses en el aeropuerto de Beirut (que dejó 242 muertos en 1983) y le atribuye la autoría de numerosos secuestros así como la búsqueda de la erradicación de Israel. Cuando corrió en Beirut el rumor de que el diputado «prosirio» Nabih Berri, líder del partido chiíta Amal –y presidente del parlamento libanés desde 1992– iba a ser mantenido en ese puesto, el vecino del sur montó en cólera. Esa misma noche, una portavoz del ejército israelí anunció a la opinión pública internacional que los sirios habían abierto fuego sobre los soldados israelíes estacionados en las alturas del Golán, al sur de la ciudad de Qunaytra. [Según la misma portavoz,] como nadie había sido alcanzado, «las fuerzas israelíes habían renunciado a responder, para evitar la escalada».
Israël, país que –en franca violación del derecho internacional– ocupó las alturas de Golán durante la Guerra de los Seis Días, presentó inmediatamente una nota de protesta a las tropas de la ONU encargadas de mantener la paz que supervisan desde 1973 la aplicación del cese del fuego entre ambos países. Ese mismo día, un representante del gobierno sirio echó abajo la afirmación de los israelíes: «Es mentira. Varios jóvenes lanzaron fuegos artificiales para celebrar el aniversario de la liberación Qunaytra y el fin de la ocupación israelí.» De hecho, los israelíes se retiraron de esa región en junio de 1974, luego de haber arrasado la ciudad y cerca de 122 poblados sirios.
Este incidente en las alturas de Golán coincidía con el suministro a Siria, por parte de Rusia y por valor de varios centenares de millones de dólares, de misiles rusos tierra-aire de último modelo destinados a la lucha contra helicópteros y contra aviones a baja altitud. La transacción tuvo lugar a causa de los repetidos ataques de la fuerza aérea israelí contra supuestos «blancos terroristas» situados en territorio sirio y de los vuelos, en 2004, de aviones de guerra israelíes sobre el palacio presidencial sirio. Israel y Estados Unidos protestaron inútilmente contra esa transacción y el general Shakedi, jefe de la fuerza aérea israelí, temía que aquellos misiles, que pueden ser disparados por un solo hombre, fuesen puestos a la disposición del Hezbollah libanés o de «organizaciones terroristas» que operan en Irak.
Cuando, a fines de junio de 2005, la fortaleza de concreto armada hasta los dientes en que se convertido Israel comenzó a mover sus blindados y amenazó con emprender una operación militar de envergadura contra Gaza si las organizaciones palestinas Hamas y Yihad Islámica proseguían sus ataques contra Israel, el Hezbollah se convirtió nuevamente en el blanco predilecto de aquellos que, en Estados Unidos y en Israel, sueñan con una conversión democrática por la fuerza para los países árabes de la región. Según ellos, no cabe duda de que esa milicia, creada hace muchísimo tiempo para «liberar Jerusalén», representa la principal amenaza para la estabilidad en el Medio Oriente. Los servicios secretos israelíes afirmaron incluso que «Siria dio luz verde al Hezbollah y a sus aliados palestinos para que atacaran Israel a partir del Líbano.» Por consiguiente, el Hezbollah era responsable de la mayoría de los ataques provenientes de Cisjordania y de la franja de Gaza, ya que facilitaba el transporte de armas y municiones hacia Gaza a partir del Líbano y reclutaba a los autores de los atentados.
El surgimiento del «Partido de Dios» es de hecho consecuencia directa de la invasión del Líbano por el Estado sionista. El pretexto para el ataque de 1982 contra el Líbano fue en efecto la leyenda de que los autores intelectuales del atentado contra el embajador israelí en Londres estaban en el Líbano. Pero el verdadero objetivo de aquella brutal invasión era eliminar la Organización de Liberación de Palestina (OLP) que, bajo la dirección de Yaser Arafat, comandaba desde Beirut la lucha contra Israel, Estado artificial, fundado mediante el uso de la fuerza y espina clavada en la carne de Palestina.
El Hezbollah, creado en aquel entonces con ayuda de Irán y Siria, llamó a los chiítas que vivían en el sur del Líbano a tomar las armas contra la potencia ocupante a cambio de ayuda social para las capas desposeídas y de satisfacer sus necesidades. En respuesta, el entonces ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon, redujo Beirut a cenizas y masacró a sangre fría a la población civil palestina. Después de lo cual, las tropas israelíes se replegaron al sur del Líbano, donde fueron blanco durante años de los ataques del Hezbollah. La retirada definitiva de Israel, en el 2000, es celebrada cada año en el seno de ese partido como una victoria personal. Fue precisamente gracias a esa victoria que el Hezbollah pasó a ser la principal fuerza política libanesa y comenzó a realizar sus promesas. Creó redes sociales que se encargaron de las necesidades de más de un millón de libaneses que viven en el límite de pobreza. «Hace mucho que no es un secreto para nadie que nuestras asociaciones humanitarias son financiadas por Irán» declara, en junio de 2005, un vocero del Hezbollah. Y las unidades armadas del partido defienden, con la aprobación del parlamento libanés, las fronteras del sur contra «nuestro enemigo público n°1», o sea Israel.
El 29 de junio, el anuncio oficial de la nominación de Nabih Berri como presidente del parlamento saca de sus casillas a los israelíes, que envían aviones de combate y helicópteros a lanzar cohetes contra blancos situados en la zona fronteriza entre Israel y el Líbano. Según los israelíes se trataba de una respuesta a los disparos de mortero de la milicia del Hezbollah contra la zona ocupada de las «granjas de Cheba», en el triángulo fronterizo entre Siria, Israel y el Líbano. Un soldado israelí y un miliciano del Hezbollah fueron muertos durante esos combates. Según una advertencia de Israel, el Hezbollah estaba tratando de abrir un nuevo frente en el norte de la zona fronteriza. Israel presentó una protesta ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el embajador israelí ante la ONU, Dan Gillermann, responsabilizó al gobierno libanés por dichos incidentes: «El gobierno de Beirut debe desarmar inmediatamente al Hezbollah.». Al día siguiente, el Consejo de Seguridad se apresuró a exigir al gobierno de Beirut «el cese inmediato de todo ataque desde su suelo». Diputados del Hezbollah ante el parlamento de Beirut presentaron un desmentido y acusaron a Israel de haber violado la frontera: «Por esa razón fueron atacados.»
Ya entonces la intención del gendarme de Estados Unidos, Israel, resultaba clara: Tel Aviv quería presentar a la «comunidad internacional» las actividades supuestamente «terroristas» del Hezbollah y de su cómplice, Siria. El apoyo –proclamado a voz en cuello por el «mundo democrático»– al desarme total de la «milicia» por el bien de Israel sería resultado de un próximo «incidente fronterizo», por muy artificial que fuera. Rumsfeld, el secretario de Defensa estadounidense, era todavía menos favorable al compromiso. A él le parecía más provechoso, según fuentes cercanas a los medios de la «guerra contra el terrorismo», crear «una agitación» en el valle de la Bekaa, cercano a la frontera siria, mediante el posicionamiento de unidades especiales estadounidenses ante las bases militares del Hezbollah con el fin «de provocar a las tropas sirias a comenzar el conflicto, cosa que ciertamente harán si nosotros los provocamos.». El ángel de la muerte estadounidense preveía expulsar después al presidente Assad de su cargo, cortar el apoyo logístico que se supone que Siria preste a la resistencia palestina, confiscar lar armas de destrucción masiva que se encontrarían en Siria y finalmente destruir el Hezbollah para el mayor beneficio de los sionistas [2]. Pero este proyecto de intervención directa estadounidense en el Líbano fue rápidamente desechado.
Atentado frustrado contra el jeque Nasrallah
Sin embargo, una intervención directa de otro género estaba prevista para abril de 2006. Pero los servicios secretos del ejército libanés lograron prevenirla. Durante el primer fin de semana de abril de 2006, el ejército arrestó a nueve «miembros bien entrenados de una red» , 8 libaneses y un palestino, que conspiraban para asesinar al jefe del movimiento chiíta Hezbollah, el jeque Sayyed Hassan Nasrallah. Aquel «grupo de individuos bien organizados, todos profesionales y bien entrenados» había planificado el atentado para el 28 de abril, o sea durante la próxima reunión del «dialogo nacional» que estaba teniendo lugar entre los jefes de las fracciones políticas libanesas rivales.
El general de brigada Saleh Suleiman, vocero del ejército, declaró que el [atentado] estaba «en la etapa de los preparativos» y que no había alcanzado aún la «etapa de la ejecución». El grupo había espiado, desde principios de marzo, todos los movimientos de Nasrallah y estaba equipado con cohetes antitanque que, el día del atentado, hubieran hecho saltar el vehiculo blindado del jefe del Hezbollah. Las autoridades encontraron un importante arsenal que se componía de lanzacohetes, granadas de mano, fusiles de mazorca, metralletas, pistolas y silenciadores así como toda una batería de computadoras y de CDroms.
Según el diario libanés As Safir, estaba previsto que un disparo de cohetes de fabricación estadounidense volara a Nasrallah con su vehiculo blindado, el 28 de abril en Beirut. Según los interrogatorios de los 15 delincuentes arrestados, [interrogatorios] que dirigiera Rashid Mizher, juez militar, por lo menos 90 personas estaban implicadas en los preparativos del crimen. Algunas estuvieron espiando el convoy de Nasrallah durante 40 días, mientras que otras transformaron un garaje en escondite de armas, donde al parecer escondieron cohetes estadounidenses, metralletas rusas y granadas de mano chinas. Los organizadores también trataron de conseguir C4 y otros explosivos ya que planeaban otros asesinatos de personalidades así como atentados dinamiteros, incluso contra mezquitas. Husein Rahal, vocero de la milicia, confirmó estos datos a la AFP.
Los conspiradores –que fueron arrestados cerca del cuartel general del Hezbollah en el sur de Beirut– fueron interrogados primeramente por miembros de los servicios secretos militares, antes de ser puestos a la disposición del juez de asuntos militares. Según algunos informantes libaneses, el lunes siguiente fueron inculpados «por intentos de acciones tendientes a destruir la autoridad del gobierno» y por posesión de armas. Las autoridades prosiguieron la búsqueda de más cómplices y trataron de desenmascarar a los autores intelectuales, o sea «todo Estado o partido que haya financiado, entrenado y equipado la red».
Los arrestos se produjeron poco después de la declaración, en Washington, de la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, según la cual las relaciones del «Partido de Dios» con Teherán y Damasco «son el problema más importante que los libaneses tienen que enfrentar en este momento.»
Aunque en aquel momento Washington concedió al gobierno libanés un plazo para –como explicara la señora Rice– «que pueda resolver sus problemas internos mediante el diálogo nacional», se mantuvo inconmovible la exigencia del desarme de todas las milicias del país, y del Hezbollah en primer lugar, según la resolución 1559 del Consejo de Seguridad de la ONU.
Eso no impidió que Rice, junto con la fracción del mundo que se fue a la guerra contra el «terrorismo internacional», observara el más profundo silencio sobre el intento de atentado contra el jefe del Hezbollah. Ni la ONU, ni los responsables políticos en ejercicio en Washington o en Bruselas, ni los grandes medios de prensa internacionales tuvieron ni una palabra de elogio o de felicitación para los servicios secretos del ejército libanés por haber desmantelado esta importante red terrorista. Los grandes personajes del mundo político se sentían seguramente incómodos porque aquellos «terroristas» no tenían otro objetivo que el secretario general de la milicia chiíta, o sea el jefe de una organización que todo el mundo sabe que se encuentra en la lista de organizaciones terroristas, la lista que tanto le gusta a George W. Bush [3].
Lo otro que quizás le cortó el aliento a «la Internacional democrática» es la penosa revelación de que los inculpados tenían en su poder permisos de posesión de armas que les habían sido entregados de forma encubierta por el partido en el poder: un ex diputado, miembro de la formación política «Corriente del Futuro» -que dirige Saad Hariri, principal aliado de Estados Unidos e hijo del ex primer ministro libanés asesinado en 2005–, había conseguido a los conspiradores permisos para portar armas de diferentes categorías. Este ex diputado no es otro que Salim Diyab, ex director de campaña de Hariri junior, ex amigo íntimo de Hariri padre y hombre que sigue siendo considerado como el «jefe ofensivo de la rama político-militar» de su partido. Desde julio de 2005, Diyab había ordenado la entrega de armas a sus partidarios. La policía arrestó también a un miembro del Partido Socialista Progresista druso, miembro de la coalición que conformara la Corriente del Futuro. El jefe del Partido Socialista Progresista druso es Walid Joumblatt, el camaleón político libanés, y vitrina de la «revolución democrática», que después del asesinato de Hariri forzó, con el apoyo de Estados Unidos, la realización de «elecciones libres» en el Líbano, las cuales conducirían a la retirada de Siria.
Joumblatt y Hariri junior –que no dejan pasar la menor oportunidad de señalar a Siria como organizadora de los crímenes en el Líbano– se veían así bruscamente implicados en este sucio asunto.
El desmantelamiento de la red terrorista había preservado al país del surgimiento de disturbios políticos internos. Según informaciones que se filtraron provenientes de los círculos de la inteligencia libanesa, el grupo terrorista contaba con el asesinato de Nasrallah para provocar en el país tensiones religiosas de tipo sectario entre sunnitas y chiítas –similares a lo que está pasando en Irak. El presidente Emile Lahoud exigió una investigación exhaustiva y lanzó una advertencia a los enemigos que atentan contra la unidad nacional libanesa. Recordó que Nasrallah, según él, había hecho una contribución esencial a la liberación del sur del Líbano y que siempre ha trabajado por la paz de la nación. El primer ministro Fouad Siniora declaró que «todo proyecto de ese tipo constituía una amenaza para la paz civil». El vocero del parlamento, Nabih Berri, pensaba ya en aquel entonces que Israel estaba detrás del complot para hacer fracasar el diálogo nacional –un Líbano reunificado y pacificado representaba un «peligro» para el enemigo público n°1 en la frontera sur. Berri agregó que el verdadero objetivo de todas esas operaciones era Siria, a la que se trataba de castigar por su apoyo al Hezbollah libanés [4].
Bombas de racimo sobre el Líbano
El domingo 28 de mayo de 2006 un grupo de desconocidos lanzó tres cohetes Katyusha contra un campamento militar israelí, cerca de Sabed, en el norte del país. Aquel ataque, en el que un soldado israelí sufrió heridas leves, llevó la tensión en la frontera entre ambos países a un nivel inédito en años anteriores. Aunque los responsables de las milicias libanesas, entre ellos Sheik Naim Qaouk, representante del Hezbollah chiíta en el sur del Líbano, rechazaron la responsabilidad de aquella acción, el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, declaró que no toleraría «que se dispare contra Israel» y ordenó 8 campañas de bombardeo sobre poblados de las colinas de Nuamah, en el sur de Beirut, y contra campamentos del Frente Popular de Liberación de Palestina (FPLP), cerca de Sultan Yaacoub, en el este del país. Los cazas israelíes llegaron incluso a lanzar cohetes de explosión retardada, con un período de espera de 10 minutos antes de la explosión. Simultáneamente Israel bombardeaba localidades libanesas a lo largo de la frontera, matando a un combatiente palestino y a un miliciano del Hezbollah y causando serios daños a varias casas.
Durante el lunes siguiente se encontraron en las zonas bombardeadas las llamadas «cluster bombs», bombas de racimo o de submuniciones que diseminan pequeños artefactos explosivos sobre una amplia superficie de terreno, aumentando así las probabilidades de que se produzcan «daños colaterales». El uso de dichas bombas constituye una violación del derecho humanitario internacional y está prohibido por la Convención de Ginebra ya que entre el 5 y el 10% de las submuniciones no explota en el momento del impacto y queda activo, representando así un peligro equivalente al de las minas antipersonales durante muchos años. Sus vivos colores y pequeño tamaño las hacen particularmente atractivas para los niños. Unidades del ejército libanés se apresuraron por tanto a neutralizar estos terribles artefactos de guerra israelíes.
La ONU, por su parte, se apresuró ese mismo día no a condenar a Israel por su uso de armas prohibidas por los tratados internacionales sino a sermonear al Líbano por «su ataque contra su vecino israelí»: «Es responsabilidad de las autoridades libaneses el hacer que la Línea Azul (definida por la ONU) sea respetada e impedir todo ataque en esa zona» declaró Milos Strugar, consejero del comandante de la FINUL en el Líbano.
Una fuente anónima echó a rodar el rumor de que la Yihad Islámica palestina había disparado los cohetes para vengar la muerte de uno de sus comandantes, Mahmud Al- Majzoub, muerto el 26 de mayo de 2006 en la explosión de un coche-bomba en la ciudad de Sidón, en el sur del Líbano. El jefe de la Yihad Islámica en el Líbano, Abou Imad Rifai, desmintió ese «rumor mentiroso», acusando a su vez al Mossad al declarar que el atentado «es parte de la escalada de violencia israelí contra el pueblo palestino, y en particular contra la Yihad Islámica».
En Beirut, el gobierno también condenó el atentado afirmando que «lleva el sello de la ocupación israelí». El propio primer ministro Fouad Siniora declaró que «Israel es el principal sospechoso». Resulta especialmente significativo el tipo de bomba con control remoto utilizada en Sidón: 500 gramos de explosivo altamente comprimido que producen el mismo efecto que 5 kilogramos de explosivo convencional. Según los servicios libaneses de seguridad ese tipo de bomba ya había sido utilizado el año anterior en el asesinato del ex jefe del partido comunista libanés George Hawi y el periodista Samir Kassir: «Los fragmentos y perdigones, encontrados en gran cantidad en el lugar de la explosión, demuestran que la bomba era una mina especialmente concebida para asesinatos selectivos, y son idénticos a los encontrados en la escena del atentado contra Hawi y Kassir». En aquel entonces, Shakib al-Aein, jefe de la Yihad Islámica en el sur del Líbano, declaró: «Israel acaba de cometer un error estratégico». Y, en efecto, la ONU investigó también sobre los atentados contra Hawi y Kassir en el marco de la investigación sobre el asesinato del ex primer ministro Rakik Hariri, perpetrado el 14 de febrero de 2005 [5].
Un espejismo creado por los servicios secretos
Después de estos rejuegos, comenzó una nueva fase de la batalla propagandística contra el Hezbollah. Estados Unidos, país que mató a cientos de miles de personas al utilizar las bombas nucleares «Fat Man» sobre Nagasaki y «Little Boy» sobre Hiroshima, había agregado una nueva dimensión a su campaña contra el programa nuclear iraní. A principios de junio de 2006, en Washington, representantes de los servicios secretos expresaban públicamente inquietud ante la posibilidad de que el «Estado renegado» iraní pudiese «en las próximas semanas utilizar las numerosos y amplias redes de la milicia chiíta Hezbollah en el Líbano para realizar ataques contra objetivos occidentales.». Según la Associated Press, los servicios secretos habían «detectado indicios que muestran que agentes encargados de transportar fondos y de reclutar combatientes así como militantes del Hezbollah podrían ser utilizados para prestar ayuda logística en proyectos de atentados contra intereses occidentales». La administración Bush y sus aliados dijeron estar convencidos de que Irán podía ordenar atentados terroristas. Otros «expertos» afirmaban incluso que se había creado una «unidad secreta» del Hezbollah que tenía como único objetivo la eliminación del vicepresidente estadounidense Dick Cheney.
Simultáneamente, la prensa digital Yedioth Internet afirmaba que «Israel ha advertido a los servicios secretos de Europa y Estados Unidos sobre la posibilidad de que células del Hezbollah organicen atentados durante la Copa Mundial de fútbol en Alemania». Según aquella información, Teherán utilizaría esa estrategia para « probar su capacidad de hacer daño a la comunidad internacional y advertirla sobre posibles represalias terroristas si el país fuese atacado militarmente». El diario israelí Ha’aretz afirmaba, por su parte, que el Hezbollah disponía ya de cohetes de 200 kilómetros de alcance y por consiguiente capaces de asestar golpes a todas las grandes ciudades israelíes. El Estado de Israel, única potencia nuclear de la región, se negó a comentar dichas informaciones.
Días después fue la televisión libanesa LBC quien atacó al secretario general del Hezbollah, Hassan Nasrallah. En un «sketch» se le preguntaba a un actor caracterizado como Nasrallah si la milicia aceptaría deponer las armas a cambio de una retirada israelí de la región conocida como «granjas de Chebaa», ocupada por Israel. El falso «Nasrallah» contestaba entonces que no porque las armas serían necesarias después para «liberar la casa de Abu Hassan, en Detroit, de sus vecinos judíos». Miles de chiítas protestaron contra esas calumnias en Beirut, Baalbek, Sidón, Tiro y Nabatiya, incendiaron neumáticos y levantaron barricadas impidiendo el paso, por ejemplo, hacia el aeropuerto internacional de Beirut. El «verdadero» Nasrallah calmó los ánimos pidiendo a los manifestantes que «dejen de manifestar y regresen a sus casas». La estación de televisión LBC fue fundada en 1980 por las Fuerzas Libanesas, conocidas por su estrecha colaboración con Israel durante los 15 años de guerra civil en el Líbano.
Asesinatos por orden del Mossad
En medio de todo esto, una nueva tempestad se desencadenó –una vez más gracias a las investigaciones de los servicios secretos del ejército libanés. La seguridad militar estaba investigando el atentado con coche-bomba cometido en Sidón, el 26 de mayo de 2006, que causó la muerte de un alto responsable de la Yihad Islámica, Mahmud Al-Majzoub, y de su hermano. A mediados de 2006, los servicios secretos libaneses descubrieron una red terrorista creada en el Líbano por los servicios secretos israelíes, red a la que pertenecían los autores del atentado de Sidón. Entre los 7 miembros del grupo que fueron arrestados se encontraba Mahmud Rafé, un libanés de 59 años originario del poblado druso de Hasbaya. Rafé es un gendarme libanés jubilado, ex miembro de las Fuerzas de Seguridad Interna (FSI). Este hombre confesó a la policía que el Mossad lo había reclutado en 1994 y que su grupo había sido entrenado en Israel y equipado con la tecnología más moderna también por el Mossad, que dirigía todas sus operaciones. Entre las demás personas arrestadas se encontraba otro oficial retirado de las FSI, Charbel Samara. Rafé confesó que durante los últimos años había organizado, por cuenta de Israel, varios atentados en el Líbano contra cuadros de la milicia del Hezbollah y contra facciones palestinas prosirias. El asesino también había sido miembro del Ejército del Líbano Sur, milicia creada y armada por Israel durante la ocupación del sur del Líbano, de 1982 al 2000.
Elias Murr, ministro de Defensa libanés, indicó, el jueves 15 de junio de 2006, que un avión israelí había hecho explotar por control remoto el coche-bomba de Sidón: «Las informaciones obtenidas hasta ahora permiten deducir que, muy probablemente, la detonación del coche-bomba fue desencadenada desde un avión israelí que seguía los movimientos del auto en cuestión mediante una cámara de vigilancia instalada en un camión de seguimiento.». El ministro Murr precisó también que «es la primera vez, en 30 años de intervenciones militares israelíes en el Líbano, que se realiza una operación con el uso de tecnología tan sofisticada. Ante tanta supremacía en materia de tecnología terrorista y de explosivos, nadie está seguro en ningún lugar». [6]
El ejército libanés presentó en televisión las pruebas del atentado de Sidón. Entre ellas se encuentra un tipo particular de cámara israelí, permisos para conducir vehículos y documentos de identidad falsificados así como un sistema de aire acondicionado modificado para facilitar el transporte de explosivos y un altoparlante convertido en bomba. El ejército declaró que el grupo terrorista optó finalmente por el uso de una puerta de auto llena de explosivos y que esta fue enviada al Líbano de contrabando.
El ejército libanés precisa además, en su comunicado: «La investigación de la seguridad militar demuestra que esa sofisticada red terrorista estaba en contacto desde hacía varios años con el Mossad israelí y que sus miembros fueron formados por este último, tanto en Israel como en el exterior del país. La red (…) fue equipada por los servicios israelíes con material que permitía la comunicación y la vigilancia discreta así como la identificación de los blancos seleccionados. Hay también documentos falsificados y bolsas con doble fondo.» El Mossad también ponía las municiones.
Además del reciente atentado de Sidón, que había dejados dos muertos, el jefe de la red terrorista confesó el asesinato de los cuadros del Hezbollah Ali Hassan Dieb, cometido en Arba el 6 de agosto de 1999, y Ali Saleh, perpetrado el 2 de agosto de 2003; el asesinato, con un coche-bomba, de Jihad Ahmad Jibril, hijo del comandante del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Hamad Jibril; un intento de atentado frustrado por la policía el 18 de enero de 2005 cerca de Al-Zahrani; y finalmente una bomba cerca de Jiss Al-Nameeh, el 22 de agosto de 1999, contra un cuadro del movimiento palestino.
El ministro del Interior se negó, durante su conferencia de prensa, a vincular esta red terrorista con la serie de atentados que sacudió el Líbano después del atentado con bomba contra el ex primer ministro Rafik Hariri, cometido el 14 de febrero de 2005. El propio ministro Murr había sido objeto de uno de esos atentados: en Antelias, en el oeste de Beirut, cuando un auto estacionado al borde de la carretera explotó al paso de su propio auto, hiriéndolo gravemente. Pero, según Murr «no hay por el momento ningún indicio que permita vincular a los sospechosos arrestados (…) y los atentados dinamiteros» ya que, según dijo, «las técnicas de fabricación de las bombas no son las mismas».
Hay que señalar, sin embargo, que, según ciertas fuentes de información en el Líbano, el jefe de la red terrorista, Rafé, confesó haber «desempeñado un papel de apoyo logístico en otras operaciones». Afirmó que, desde la primavera de 2005, había entregado varias bolsas negras que contenían bombas en diversos lugares de Beirut este, en el Monte Líbano y en el sur del Líbano. El ministro libanés del Interior indicó por su parte: «comandos especiales israelíes traían por vía marítima bolsas llenas de explosivos a Rafé, quien las recibía al norte de Beirut».
Rafé afirmó también que, en ciertas acciones criminales, había trabajado con Hussein Khattab, miembro del FPLP. Este palestino, que dirige su propia red y está acusado de haber cometido asesinatos y atentados por cuenta del Mossad, desapareció después y se afirma que está escondido en Israel. Su esposa, quien fue arrestada e interrogada, proporcionó informaciones importantes que, según algunos investigadores, podrían conducir a nuevas pistas en la investigación. Según afirma Rafé, Khattab participó en el atentado cometido en Sidón, el 26 de mayo, y en el coche-bomba del 20 de mayo de 2002 que mató a Jihad Ahmad Jibril, el hijo de Ahmad Jibril, jefe del FPLP Comando General [7].
Hussein Khattab, quien fuera posiblemente reclutado por el Mossad en 1982, cuando se encontraba en una prisión israelí, fue liberado en 1985 como consecuencia de un intercambio de prisioneros y desde entonces trabajaba para los israelíes. Luego del asesinato del hijo de Jibril, el FPLP lo tuvo preso durante 6 meses en Siria (donde esta organización tiene su base) antes de que fuera entregado a la seguridad libanesa. Pero esta última lo dejó en libertad.
Según afirma Nicholas Blanford en un artículo publicado en el Times el 15 de junio de 2006: «las recientes revelaciones sobre redes israelíes de espionaje en el Líbano podrían llevar a sorprendentes implicaciones, tanto en el caso Hariri como en los 14 atentados dinamiteros, asesinatos e intentos de asesinato posteriores a ese hecho e incluidos en la investigación de Serge Brammertz».
«El caso toma un rumbo sorprendente al saberse que Hussein Khattab, miembro palestino de la red de espionaje (…), es también hermano de Cheikh Jamal Khattab, un imam radical sospechoso de haber reclutado combatientes árabes para Al-Qaeda en Irak.» [8]. Ciertos autores utilizaron ese hecho para sugerir que existía una relación entre el Mossad y Al-Qaeda, si es que esta última realmente existe.
Pero existe un vínculo aún más importante por el que habría que interesarse urgentemente –y sobre todo en la investigación sobre la muerte de Hariri. El hermano de Hussein Khattab, el jeque Jamal Khattab, colabora estrechamente con el jeque Abu Obeida. Y Abu Obeida es la persona que ayudó a Abu Adas cuando este último estaba en Ain Al-Hilweh. Y Abu Adas es designado en el primer informe de Mehlis como el kamikaze responsable del atentado contra Hariri.
El propio Mehlis confirma la relación entre Abu Adas y el jeque Abu Obeida. El servicio de seguridad Al-Ahbash ha comprobado que Adas «iba a menudo a Ain Al-Hilweh» a visitar a Abu Obeida, que se desempeñaba como «representante del jefe de Jund Al Sham» y «jefe interino del grupo terrorista Asbat Als Ansar» [9]. El investigador alemán rechazó sin embargo estas informaciones como poco confiables. Pero es precisamente a causa del rechazo por parte de un investigador aficionado como Mehlis, cuyos informes al Consejo de Seguridad de la ONU oscilan entre ficción y realidad, que habría que verificar profundamente esa información.
Para el presidente libanés Emile Lahoud esas revelaciones prueban que «Israel no ha dejado de tratar de sabotear el Líbano». Lahoud declaró que continuarían las investigaciones y que sus resultados serían entregados al enviado de la ONU, Serge Brammertz, quien dirige la comisión investigadora sobre el asesinato del ex primer ministro libanés Hariri y sobre otros 14 atentados terroristas.
El primer ministro libanés Fouad Siniora felicitó a la seguridad militar por haber descubierto las redes del Mossad y afirmó: «Consideramos esas acciones como actos de agresión contra nuestro país». El gobierno de Beirut decidió entonces presentar el caso al Consejo de Seguridad de la ONU, cuando terminara la investigación. El ministro libanés de Relaciones Exteriores, Fawzi Salloukh expresó su esperanza de que el Consejo de Seguridad se ocupara también de «las continuas violaciones del espacio aéreo libanés por aviones de guerra y cazas israelíes utilizados en la planificación de las actividades terroristas contra el Líbano» [10]. En cuanto al ministro libanés de Información, Ghazi Aridi, este habló incluso de que la comunidad internacional, ante «las contundentes pruebas presentadas por su país, condenaría la agresión constante y las belicosas intenciones de Israel.».
Por su parte, las autoridades israelíes, que niegan toda implicación en los atentados del 26 de mayo en Sidón contra el jefe de la Yihad Islámica, se negó a responder a las declaraciones de Rafé. Sólo el diario israelí Jediot Aharonot reclamó la creación de una comisión investigadora sobre el asunto [11].
Meir Dagan, el jefe del Mossad, en la tormenta
Pero el siguiente incidente fue más impresionante todavía. Según el servicio israelí de información Debka File, fue el propio Meir Dagan, antiguo compañero de armas de Ariel Sharon y actual jefe del Mossad, quien reclutó al criminal Rafé. El agente arrestado confesó que el propio Dagan lo había reclutado en 1989 para crear un «centro logístico y de inteligencia que prepararía el terreno para las operaciones israelíes contra los objetivos seleccionados por el Estado hebreo» [12]. En 1981, Meir Dagan, quien era entonces oficial de Tsahal, ocupaba el puesto de comandante del sur del Líbano, ocupado por los israelíes. Dagan había organizado atentados con coches-bomba destinados a la eliminación de cuadros palestinos. Al convertirse en jefe del Mossad, en 2002, se apresuró a aplicar ese mismo método de asesinatos selectivos en el Líbano [13].
Durante sus acciones en el país del cedro, los servicios israelíes ponían especial cuidado en no informar a sus colaboradores libaneses sobre la identidad del verdadero «blanco» de cada operación. El papel de dichos colaboradores consistía «simplemente» en depositar «elementos» en ciertos lugares secretos donde debían recuperarlos, en su debido momento, los «colegas» israelíes. En el caso de Mazoub, por ejemplo, dos agentes del Mossad llegaron con pasaportes falsos por el aeropuerto de Beirut, tres días antes del atentado. Dichos agentes prepararon el coche-bomba en Sidón y salieron del país poco después del «éxito de la operación». Los colaboradores libaneses recibían el «equipamiento» proveniente de Israel por vía terrestre, entre Kfarkila y Chebaa o mediante enlaces marítimos clandestinos. Rafé, entrenado en Israel, estaba en contacto directo con el Mossad desde su casa en Hasbaya y utilizaba comunicaciones codificadas; Israel le había entregado una computadora de último modelo, equipos de grabación y pasaportes falsos, documentos y licencias. Durante los registros, los investigadores encontraron también un aparato electrónico que permitía transmitir las coordenadas de los «blancos» seleccionados a los aviones israelíes.
Los libaneses estaban muy molestos. El 24 de junio de 2006, dos semanas antes del comienzo de la guerra, el ministro libanés de Relaciones Exteriores, Fawzi Salloukh, declaró que «se reservaba el derecho de recurrir al Consejo de Seguridad de la ONU para que este se ocupara del espionaje del Mossad israelí, recientemente descubierto en el Líbano». Salloukh también declaró que quería comunicar al secretario general de la ONU, Kofi Annan, las informaciones recogidas sobre la red israelí de espionaje y las personas implicadas. El ministro estaba furioso porque la ONU no había incluido el caso en su informe mensual. «Este caso es muy peligroso, sobre todo debido a la violación del espacio aéreo libanés por los israelíes.» [14].
Cuando los libaneses tuvieron finalmente el coraje de presentar al Consejo de Seguridad de la ONU una queja contra Israel por «sabotaje continuado y violación de la integridad territorial», el representante de la ONU Gere Pederson, el embajador británico James Watt y el embajador estadounidense en Beirut Jeffrey Feltman corrieron como gallinas ante el zorro y se pusieron a mover los hilos para sacar del lío a su cómplice israelí.
A Feltmann se le ocurrió una idea. Según su visión de las cosas, no fueron «los servicios secretos libaneses sino el Hezbollah» el que «descubrió» la red de espionaje, lo cual significaba «un intento (por parte del Hezbollah) de ir más allá de sus atribuciones en el seno de la coalición gubernamental.». Para el Señor SabeloTodo de Estados Unidos, «ese factor podría tener una influencia negativa en las relaciones líbano-estadounidenses y afectaría también la ayuda militar al país».
Por su parte, David Satterfield, consejero para las cuestiones iraquíes de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, llegó incluso a advertirle a Damasco que «la stabilité de la Syrie (!) podría verse amenazada por el extremismo en Irak.». Según Satterfield, el Hezbollah no se conformaba con actuar contra «el enemigo hereditario» israelí en la frontera sur del Líbano sino que también había participado «activamente, al lado de Irán, en acciones violentas (en Irak) que habían causado la muerte de soldados iraquíes, estadounidenses, británicos y de otros países de la coalición. La participación iraní en esta violencia adopta formas múltiples pero su aspecto más nocivo es probablemente la diseminación de artefactos explosivos sofisticados y hay que poner fin a eso.». Satterfield se negó a ofrecer detalles, contentándose con agitar bajo las narices de la «Internacional democrática» la misma afirmación que ya había proferido Dagan: Irán y su «hijo bastardo», el Hezbollah, son los responsables directos del terror y de los atentados dinamiteros en Irak.
A mediados de junio de 2006, durante una conferencia de prensa con el belicoso Donald Rumsfeld, el general George Casey, comandante del ejército estadounidense en Irak, remachó el mismo argumento: «Tenemos indicios de que el Hezbollah está siendo utilizado para ciertas acciones de entrenamiento de los iraníes».
El objetivo de toda esta agitación y de estas elucubraciones estadounidenses era poner freno a las interrogantes cada vez más numerosas en las que se planteaba que, en vez de Siria, podía ser Israel el implicado en el atentado contra el ex primer ministro Rafic Hariri.
Asesinato de Hariri: ¡no ignorar la pista israelí!
El 26 de junio, el autor del presente artículo envió una carta abierta a Kofi Annan, secretario general de la ONU, y a Serge Brammertz, responsable de la Comisión Investigadora Internacional e Independiente de las Naciones Unidas (UNIIIC), encargado de encontrar a los culpables del asesinato del ex primer ministro libanés. La carta les fue entregada directamente y su texto se publicó también en Internet mientras que una traducción al árabe aparecía en primera plana del diario libanés Ad Diyar:
Muy estimados señores:
Gracias al eficaz trabajo investigativo del ejército libanés, la Comisión Internacional e Independiente de las Naciones Unidas (UNIIIC) se encuentra desde hace días en una ventajosa situación que suscitaría la envidia de cualquier investigador criminalístico del mundo que tuviese que resolver un caso cuyos autores son desconocidos. El señor Brammert tiene a su disposición una banda de malhechores detenidos, cuyo interrogatorio permitirá quizás obtener nuevas pistas para aclarar la investigación sobre el crimen cometido contra Rafic Hariri e incluso identificar a sus verdaderos instigadores.
Como usted sabe, la seguridad militar libanesa descubrió recientemente dos redes terroristas instauradas por el Mossad, servicio secreto israelí, y que se dedicaban desde hace años al espionaje, al sabotaje y a [cometer] asesinatos y atentados con coches-bomba en el Líbano, contra palestinos y activistas del Hezbollah. Una de sus más recientes víctimas es Mahmud Majzoub, jefe de la Yihad Islámica, asesinado en mayo pasado en Sidón mediante un coche-bomba. Al parecer fue un avión militar israelí el que detonó la bomba, mediante un láser. Además, la banda confesó, entre otras cosas, el asesinato de los cuadros del Hezbollah Ali Saleh, en 2003; Ali Hassan Dieb, en 1999, y Jihad Jibril, en 2002.
Se ha comprobado que fue Meir Dagan, actual jefe del Mossad, quien reclutó personalmente a uno de los «jefes» de la red terrorista, el druso Mahmud Rafé. Este último confesó haber sido reclutado en 1989 por Dagan para crear un centro de apoyo logístico y de búsqueda de información para preparar el terreno para las operaciones israelíes contra blancos terroristas. Los libaneses estaban encargados de recibir el equipamiento necesario para esas operaciones y de depositarlo en los lugares donde sus «colegas» israelíes pudiesen recuperarlo. De esa forma, en el caso Majzoub, dos agentes del Mossad con pasaportes falsos llegaron a Beirut 3 días antes del atentado. Prepararon el coche-bomba en Sidón antes de salir del país poco después del «éxito» de la operación. Los colaboradores israelíes recibían todo su equipamiento de Israel, mediante un contacto terrestre entre Kfarkila y Chebaa así como por vías marítimas clandestinas. Rafé, entrenado en Israel, estaba directamente en contacto con el Mossad desde su casa en Hasbaya y se comunicaba mediante sistemas codificados; Israel le había entregado una computadora de última tecnología, aparatos de grabación así como pasaportes falsos, documentos y permisos, y otros equipos. Durante el registro, los investigadores también encontraron un aparato electrónico que permitía transmitir las coordenadas de los «blancos» seleccionados a los aviones israelíes. En 1981, Dagan, oficial del ejército israelí, era comandante en el sur del Líbano ocupado y responsable de la campaña de coches-bomba contra jefes palestinos. Cuando, en 2002, se convirtió en jefe del Mossad, reactivó, en el Líbano, ese método de asesinato.
Independientemente de la decisión del Líbano de hacer uso o no de su derecho a presentar una queja contra Israel ante el Consejo de Seguridad de la ONU por «sabotaje continuado y violación de su territorio», es importante que ustedes, señores, actúen sin demora para que no se pierda tiempo y no se perjudique la investigación. La opinión mundial preferiría conocer, hoy mejor que mañana, la verdad sobre los responsables del infame atentado que costó la vida a Rafic Hariri.
Por consiguiente, en nombre también de numerosos amantes de la verdad y de militantes por la paz del mundo entero, les ruego que extiendan el campo de su investigación sobre el asesinato de Hariri y que estudien la hipótesis de una implicación de Israel y del Mossad así como de sus colaboradores locales.
Dado que ese tipo de actos criminales del Mossad –como lo ha demostrado el caso Majzoub– no puede realizarse sin la aprobación del primer ministro israelí, le invito, muy estimado señor Annan, a que permita que la UNIIIC –de ser necesario por resolución del Consejo de Seguridad de la ONU– interrogue a los responsables del gobierno israelí, y en primer lugar al primer ministro Ehud Olmert y al jefe del Mossad, Meir Dagan. En efecto, como lo demuestran las investigaciones de la seguridad militar libanesa, Israel dispone de una amplia experiencia y de un especializado “savoir faire” en la criminal y cobarde actividad de la organización de atentados con el uso de coches-bomba.
Por otra parte, la UNIIC y Serge Brammertz así como los minuciosos investigadores tienen la oportunidad única de lograr penetrar un aparato terrorista que actúa con un nivel logístico y técnico muy elevado, lo cual les permitirá obtener respuesta a numerosos interrogantes que se mantienen abiertas en su investigación –o por lo menos entender mejor y comparar ciertos elementos. Y, sobre todo, descubrir los métodos de alta tecnología utilizados en la ejecución del atentado contra Hariri.
Como se dice en este oficio, sigan el rastro mientras que todavía está fresco.
Claro está, paralelamente a esto deberían verificar si el ambiguo testigo Mohammad Zuheir al-Saddiq, interrogado por Detlev Mehlis, no es también miembro de esta red del Mossad. No olviden que sus muy dudosas declaraciones dieron lugar a que los ex policías Ali Al Hajj, Jamil El Sayyed, Mustafa Hamdan y Raymond Azar estén encarcelados desde 2005 y mantenidos incomunicados… sin que ninguna prueba válida haya sido presentada contra los acusados. Esa situación, y ustedes lo saben por experiencia, es indigna de las democracias europeas. Les ruego que verifiquen sin demora si, además de motivaciones como la venganza política, existen pruebas reales que justifiquen el mantener detenidos a esos hombres. De no ser así, en virtud de los principios de un Estado de derecho, esos cuatro presuntos inocentes deben ser puestos en libertad. De resultar que el derecho libanés no prevé ese tipo de situación, le ruego entonces, señor Kofi Annan, que presione a los responsables libaneses, de ser necesario amenazándolos con una denuncia por posible violación de los derechos humanos.
Les ruego que tengan a bien estudiar sin más demora la hipótesis de una implicación israelí. Esa pista podría resultar la clave de la solución de la investigación sobre el abominable asesinato de Hariri. Les deseo éxito en esta empresa y que, mediante un enfoque objetivo, logren resolver rápidamente el caso y puedan anunciar pronto los resultados a la opinión pública internacional.
Saludos respetuosos
Jurgen Cain Kulbel, Berlín Autor del libro «Mordakte Hariri. Unterdrückte Spuren im Libanon», marzo de 2006 [15]
Cuatro días antes del comienzo de la guerra, los agentes del Mossad estaban en estado de alerta
Entretanto, los preparativos israelíes para la guerra habían entrado en su última fase. El 7 de julio, el Daily Star nos informaba que «el ejército israelí se encuentra desde hace dos semanas en estado de alerta máxima» a lo largo de la frontera libanesa «y ha recomenzado sus violaciones del espacio aéreo libanés» [16].
Cuatro días después, el martes 11 de julio de 2006, el boletín informativo del canal televisivo Al Manar anuncia que el gobierno libanés exige del Consejo de Seguridad de la ONU, en Nueva York, una resolución –o como mínimo una declaración– de condena, en nombre del derecho internacional, de las actividades terroristas perpetradas por Israel en territorio libanés desde principios de año. El boletín de Al Manar precisa por otro lado que fuentes diplomáticas anónimas en el Líbano indicaron que «países occidentales ejercen presiones sobre Beirut para que no exija que el Consejo de Seguridad convoque a una reunión sobre las redes del Mossad en el extranjero.» [17]».
El ministerio libanés de Relaciones Exteriores confirmó ese mismo día que «entre los presionaron a los representantes del gobierno libanés» para obligar a Beirut a abandonar sus exigencias al Consejo de Seguridad «se encontraba también el embajador estadounidense Jeffrey Feltman». El ministerio libanés de Relaciones Exteriores prosigue «deplorando que las potencias occidentales practiquen una política de doble rasero pero Beirut continuará exigiendo una reunión del Consejo de Seguridad sobre la cuestión» [18].
Horas más tarde, la milicia del Hezbollah hacía prisioneros a los dos soldados, dando así un pretexto a la máquina militar israelí para desencadenar su inhumana guerra, planificada desde mucho antes, contra el Líbano. Pero, a pesar de los bombardeos, los servicios de seguridad libaneses prosiguieron su trabajo.
El diario Liwaa, publicado en árabe en Beirut, publicaba así, el 27 de julio de 2006, que las autoridades habían arrestado a 53 personas desde el principio de la guerra «por entendimiento con el enemigo y por haberle transmitido información y haber señalado localidades que fueron después atacadas por aviones de combate y barcos de guerra enemigos.». El diario de Beirut Ad Diyyar escribía el día anterior que más de 70 agentes habían sido arrestados hasta ese momento, sospechosos de espionaje a favor del enemigo, 20 de ellos sólo en los barrios periféricos del sur de Beirut.
El domingo anterior, el reputado diario libanés Al Safir había publicado un artículo en el que se relataba que uno «de los responsables de esa red de espionaje» había confesado durante el interrogatorio que «cuatro días antes de la captura de los dos soldados, Israel había puesto a todos sus agentes en alerta máxima y había dado órdenes y tecnología a los agentes durmientes para que vigilaran los diferentes centros así como las oficinas del partido Hezbollah en todo el territorio, pero sobre todo en la periferia sur de Beirut».
Según ese mismo diario, una «personalidad de alto nivel en los servicios secretos israelíes» habría proporcionado información sobre «una red que se extendía sobre el territorio libanés, compuesta de numerosos agentes israelíes en Beirut y en el sur del Líbano, y activa desde hace muchos años». La policía libanesa habría arrestado a un «israelí que habría confesado haber marcado varios edificios en Beirut con un polvo fosforescente para que la aviación israelí los localizara y bombardeara con precisión. Este agente habría conducido también a la policía a escondites que contenían aparatos sofisticados y equipos de espionaje». El artículo prosigue diciendo que «los miembros de esta red tenían acceso a tecnología sofisticada y aparatos de comunicación de última generación que permitían identificar con precisión blancos [situados] en la periferia sur de Beirut, marcarlos y guiar a los bombarderos israelíes hacia esos blancos.». La cadena de televisión Al Arabija ya había anunciado, el 20 de julio de 2006, que los espías habían preparado los bombardeos, incluso antes del comienzo de las hostilidades, al comunicar al ejército israelí «informaciones sobre blancos libres. Según el diario Liwaa, los agentes israelíes también utilizan pintura fosforescente para facilitar la labor de los pilotos de los bombarderos.»
En los círculos de la inteligencia se estima que «las confesiones de los sospechosos arrestados en los últimos días podrían permitir el descubrimiento de cierta cantidad de células israelíes de espionaje en el Líbano». Se sabe, por fuentes informadas, que « la envergadura de las acciones realizadas por la red de espionaje descubierta durante los últimos días sobrepasa ampliamente a todas las demás redes descubiertas hasta ahora.» Por supuesto, hasta ahora el ejército israelí se ha negado a comentar el tema.» [19]
En conclusión
A pesar de la inhumana guerra de Israel contra el Líbano y de las investigaciones de las autoridades libanesas sobre la envergadura de las actividades criminales del Mossad en el país del cedro, los «líderes democráticos» del mundo occidental se siguen negando tan siquiera a tomar en cuenta la hipótesis de que el Estado de Israel pueda estar implicado en el asesinato de Hariri y en la campaña de atentados que estremeció posteriormente el Líbano.
El presidente francés Jacques Chirac, cuyo intelecto aparentemente se niega incluso a considerar los resultados de las investigaciones de los servicios de policía libaneses, siguió proclamando, en plena guerra, que Siria tenía que aceptar participar en la investigación sobre los autores del atentado contra Hariri –es indudable que hablaba también a nombre de sus compadres de Inglaterra, Estados Unidos e Israel, entre otros.
Y su ministro de Relaciones Exteriores, Philippe Douste-Blazy, advirtió a Siria, el 25 de agosto de 2006, ante los micrófonos de la radio RTL, que «no explote el conflicto israelí-libanés para tratar de regresar a la comunidad internacional y abstenerse de participar en la investigación (sobre el asesinato de Hariri)» [20].
¿Qué conclusión se puede sacar de todo esto? Que, a pesar de tener las manos cubiertas de sangre, Israel sigue siendo considerado inocente. Y que sus cómplices están en los palacios presidenciales de Europa y del otro lado del Atlántico, donde fingen creer en la democracia.
Jürgen Cain KülbelAncien enquêteur de la police criminelle de RDA (1974-1988), Jürgen Cain Külbel est journaliste au Neues Deutschland. Dernier ouvrage publié : Mordakte Hariri. Unterdrückte Spuren im Libanon.Los artículos de esta autora o autor
[1] «Hisbollah im Visier der États-Unis und Israels», por Jurgen Cain Kulbel, Nenes Deutschland, 7 de julio de 2005.
[2] «Quo vadis, Hisbollah?», por Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 20 de julio de 2005.
[3] «Attentat vereitelt», Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 12 de abril de 2006.
[4] «Im Terrorsumpf», Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 19 de abril de 2006.
[5] «Israelischer Bombenterror», por Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 31 de mayo de 2006.
[6] «Israeli Plane Detonated Bomb That Killed Two Islamic Djihad Officials, Defense Minister Says», An Nahar, 16 de junio de 2006.
[7] «Beirut steps up search for head of terror group tied to Mossad», por Karine Raad, Daily Star, 20 de junio de 2006.
[8] «Lebanon exposes deadly Israeli spy ring», por Nicholas Blanford, Times, 15 de junio de 2006.
[9] «Jund al-Sham and Mossad?», por Ahmed Abu Adas, 16 de junio de 2006.
[10] «Lebanese demand UN action on Mossad cell», por Rym Ghazal, Daily Star, 17 de junio de 2006.
[11] «Haftbefehl für Mossad-Terroristen», por Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 14 de junio de 2006.
[12] «An exploding car door detonated by an Israeli plane over Lebanon is suspected of killing the brothers Mahmoud and Nidal Mahjub in Sidon», 26 de mayo de 2006.
[13] «Mossad’s new chief revives Israel’s death squads», por Ed Blanche, Daily Star, 24 de mayo de 2003.
[14] «Lebanon Condemns U.N. for Ignoring «Israeli Spy Network»», 25 de junio de 2006
[15] carta publicada el 2 de julio de 2006 en primera página del diario libanés Ad Diyar.
[16] «Jewish state maintains ’high alert’ on Lebanese border», por Nada Bakri, Daily Star, 7 de julio de 2006.
[17] «Western countries urge Beirut not to call for a UN Security Council meeting over the captured Israeli network», 11 de julio de 2006.
[18] «USA und Frankreich schützen Mossad», por Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 14 de julio de 2006.
[19] «Vorhut der Invasoren», por Jurgen Cain Kulbel, Junge Welt, 28 de julio de 2006.
[20] «France Warns Syria Against Using Lebanon to Shun Hariri Probe», An Nahar, 25 de agosto de 2006.



