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jueves, 4 de febrero de 2010

Irán Condena el Despliegue de Misiles en el Golfo


Al-Manar
02/02/2010

El presidente del Parlamento iraní, Ali Lariyani, condenó los planes de EEUU para incrementar las defensas en el Golfo en contra de potenciales ataques con misiles e insistió en que la República Islámica no es una amenaza para sus vecinos.

“El nuevo show del que se afirma que servirá para proteger e incrementar la seguridad en la región no es más que un truco político para allanar el camino a un incremento de su presencia militar (de EEUU) a costa de otros,” dijo Lariyani en unos comentarios que fueron retransmitidos por la emisora estatal.

“Los responsables norteamericanos no entienden que ellos son el problema en la región. Cuando más equipos traigan a ella, más preocupación crearán en los países donde están desplegados,” añadió. “”¿Acaso Irán ha cometido algún acto de agresión contra un país en la región?”, preguntó.

Lariyani estaba respondiendo así a las informaciones que señalan que la Administración estadounidense está situando barcos especializados con sistemas de defensa antimisiles en las cosas de Irán y sistemas antimisiles en al menos cuatro estados del Golfo -Bahrein, Kuwait, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos.

Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, acusó a los países occidentales de buscar debilitar a los países del Golfo en una reunión el martes con el príncipe heredero de Qatar, Sheij Tamim bin Hamad al Thani. “Los occidentales no quiere que la región sea segura ni que los países de la región mantengan lazos amistosos,” dijo Ahmadineyad.

“Ellos han intentado mantener en un estado de debilidad a los países de la región. Su vida depende de la creación de divisiones e inseguridad,” dijo. “Sin embargo y afortunadamente, existe una percepción común en Teherán y Qatar acerca de los complots de los enemigos.”

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jueves, 19 de noviembre de 2009

Europa cede ante nuevo plan belicista estadunidense


Odalys Buscarón
Prensa Latina
17 de noviembre de 2009

Los aliados europeos dentro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte cedieron ante la nueva estrategia de escudo antimisiles que propone el presidente Barack Obama. La presencia militar de Estados Unidos en Europa está garantizada por varias décadas

El apoyo al plan belicista anunciado como defensa balística por Obama en septiembre pasado estuvo contenido entre las declaraciones emitidas durante la reciente cumbre extraordinaria de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), celebrada en Brastislava.

A diferencia de las tímidas posturas asumidas ante el proyecto anterior auspiciado por George W Bush para instalar en Europa hacia 2011 lo que llamó escudo, parece que todos los socios del bloque asumen hoy la propuesta de Obama como “tarea de la OTAN”, expresó el secretario general, Anders Fogh Rasmussen.

Junto a pesos pesados como Alemania, Francia y Gran Bretaña, España dio su beneplácito al despliegue balístico estadunidense, en la figura de la ministra de Defensa, Carme Chacón, quien no especificó de qué manera Madrid participaría en esa arquitectura.

El respaldo de la alianza noratlántica afloró en medio de una gira europea iniciada por el vicepresidente estadunidense, Joseph Biden, del 20 al 24 de octubre, con el propósito de ganar respaldo para la Casa Blanca en Europa del Este.

Polonia, Rumania y República Checa –los tres puntos del periplo– extendieron el publicitado apoyo con la seguridad a Biden de que participarían en los planes conjuntos del Pentágono. Ni Varsovia ni Praga dejaron entrever esta vez los resquemores expresados en septiembre, cuando Obama anunció su retirada del proyecto de Bush consistente en instalar una base de 10 cohetes interceptores en territorio polaco y un radar en Chequia.

Rusia concibió ese esquema como una amenaza deliberada a su potencial disuasivo nuclear y pidió compartir un diseño colectivo para garantizar realmente la seguridad regional en pie de igualdad, llamado que no ha cuajado con acciones concretas.

Con grandes titulares, la gran prensa estadunidense hizo ver que Obama abandonaba la estrategia balística de Bush, mientras el propio presidente y su secretario de Defensa, Robert Gates, hablaban de sistemas antimisiles más “sofisticados, baratos e inteligentes”, que se ubicarían en plataformas móviles, primero en buques de guerra y luego, en tierra.

A juzgar por medios periodísticos estadunidenses, otros países como Ucrania y Georgia podrían acoger en territorio nacional elementos del nuevo escudo. De hecho, en una lista de ofertas aparece el radar de la estación radiológica de Gabalá, en Azerbaiyán, arrendada por Rusia.

También el Kremlin propuso a Washington el empleo del radar de Armavir, en el sur de la Federación, para repeler de manera conjunta eventuales ataques coheteriles.

El viceministro de Exteriores ruso, Serguei Riabkov, confirmó que la administración de Obama lleva a cabo pláticas con sus socios sobre los nuevos planes, y no sólo dentro de la OTAN.

Al mostrar preocupación ante los contactos bilaterales con Kiev, el canciller Serguei Lavrov defendió la postura de Rusia de exigir a las partes negociadoras una actitud responsable durante esos contactos, así como en las declaraciones.

Los entretelones del escudo de Obama
Tanto Obama como los halcones de la guerra en Estados Unidos han tenido cuidado en hacer pública la nueva estrategia del escudo anticoheteril y la han ofrecido como mera revisión técnica de las supuestas amenazas de Irán y una valoración de costos y beneficios.

El elemento tecnológico, en el cual ha trabajado el Pentágono todos estos años, ha quedado soslayado.

Por largo tiempo, la Agencia de Defensa Balística (Missile Defense Agency) amparó el proyecto de Bush con el pretextado axioma de que Irán desarrollaba cohetes portadores de largo alcance con perspectivas para 2015 y que amenazaban a Europa. Sin embargo, un estudio del Instituto Oriente-Occidente (East-West Institute) de expertos rusos y estadunidenses, que salió a la luz en mayo último, indica que las capacidades de Teherán y Pyongyang de armarse con misiles de largo alcance son muy lejanas todavía.

Cierto o no, las nuevas tesis avalaron el giro de la administración de Obama.

La primera potencia nuclear del planeta cuenta ya con dos sistemas antimisiles terrestres en Alaska y en el centro de California.

Según la publicación digital Enkidiu Magazine, Estados Unidos no renunció a los planes de desplegar en Europa elementos terrestres de su escudo, sino que los postergó para 2015, con modernos sistemas SM-3 para impactar misiles de corto y mediano alcance.

La primera fase del programa, al que Obama dio luz verde, comenzará a operar en 2011 con ayuda del sistema de detección basado en la tecnología AEGIS, que acompaña a los buques de guerra con un sofisticado equipamiento de última generación.

Por ahora, dentro de la OTAN sólo España y Noruega disponen de ese sistema de radiolocalización.

Al disertar ante ministros de Defensa del bloque en una reunión en septiembre último, Gates aseguró que el nuevo esquema responderá “con mayor flexibilidad y capacidad” ante amenazas de un supuesto uso iraní de misiles de corto y mediano alcance.

Las baterías de cohetes Patriot entrarán también en el teatro de operaciones, añadió a su vez el Pentágono.

Para una segunda etapa, prevista en 2015, el sistema incluirá instalaciones terrestres móviles ubicadas en territorios del sur de Europa, próximos al Cáucaso, con bases presumiblemente en Turquía, Rumania y Bulgaria, además de Israel, en Oriente Medio.

La tercera fase (a ejecutar en 2018) cubrirá por el norte del Viejo Continente lo que estrategas del Pentágono siguen llamando “cortina de hierro”, término reminiscencia de la Guerra Fría.

El peso del escudo en la estrategia militar diseñada por Obama aflora por sí solo en los gastos de que dispone la Oficina Oval para 2010, cuyo monto, según la propia prensa estadunidense, supera al del gobierno de Bush.

A petición del Poder Ejecutivo, el Congreso de Estados Unidos aprobó un gasto para presupuesto militar de 680 mil millones de dólares.

La votación en el Senado, el 24 de octubre, coincidió con las conclusiones de la gira de Biden por Europa Central.

Al visitar Polonia y Chequia durante un reciente periplo europeo, el vicepresidente estadunidense, Joseph Biden, extendió a esos dos socios de la OTAN la invitación a participar en sus nuevos planes de escudo balístico.

Biden, ante todo, quiso tranquilizar a los aliados en el Este del Viejo Continente al mostrar que el presidente Barack Obama mantiene el compromiso de ayuda militar de la anterior administración de George W. Bush, y que considera clave a Varsovia y Praga para su estrategia regional.

La República Checa está preparada para participar en la estructura del proyectado sistema antimisiles europeo como miembro de la OTAN, aseguró el primer ministro, Jan Fischer, luego de reunirse con el funcionario estadunidense.

El nuevo sistema de escudo, puntualizó Fischer, será en primer lugar un proyecto de la OTAN y su país quiere “buscar y concretar su lugar” en él, acotó.

Sin una propuesta en su portafolio de viaje, Biden anunció que en noviembre próximo viajará a República Checa una comisión de expertos estadunidenses para conciliar detalles de cooperación bilateral en lo que medios periodísticos checos denominan “el escudo de hierro”.

Chequia, Polonia y Lituania habían manifestado anteriormente un abierto desagrado ante la decisión de Obama de suspender presuntamente el despliegue de la tercera región del sistema de defensa antimisiles, que negoció Bush con esos gobiernos en 2008.

Los ministros de Asuntos Exteriores y Defensa de República Checa viajaron a fines de septiembre a Washington para entrevistarse con sus respectivos homólogos, Hillary Clinton y Robert Gates, con la pretensión de reafirmar el interés de participar en la nueva arquitectura balística.

El jefe de gabinete polaco, Wladyslaw Stasiak, reveló a fines de septiembre que existía una oferta general de la Casa Blanca, pero Varsovia quería contenidos concretos sobre un programa alternativo.

Al mismo tiempo, el canciller Radoslaw Sikorski confirmó que se mantienen los planes de dotar a Polonia con los sistemas coheteriles Patriot, con un ligero cambio en la misión.

El país centroeuropeo recibirá en los próximos años misiles de combate, en lugar de los empleados para entrenamientos, como estipulaba un convenio de cooperación suscrito en agosto de 2008, reveló Sikorski.

El presidente Lech Kaczynski es considerado el más ferviente partidario del escudo antimisiles de Estados Unidos en esa parte del mundo, por lo que cedió el territorio polaco como gesto de reciprocidad a la ayuda militar.

Otro guiño a Washington fue la decisión reciente de Varsovia de enviar 600 soldados más a Afganistán para apoyar a las fuerzas intervencionistas de la OTAN, un tema que ha develado fisuras dentro del bloque y airados llamados de la opinión pública europea para el retorno de las tropas.

Según el diario Gazeta Wyborcza, de hacerse efectivo lo que analistas califican de paso complejo, ascenderá a 2 mil 600 efectivos el contingente polaco en ese país asiático ocupado.

El general Carter Hamm, comandante de las fuerzas estadunidenses en Europa, declaró que su país negocia con el mando polaco el inicio de la rotación allí de unidades Patriot, como antesala para una presencia permanente.

La nueva versión contra misiles balísticos
El plan de Bush de escudo para Europa, que presentó en mayo de 2001, a pocos meses de asumir su primer mandato, era parte indisoluble del Sistema de Defensa de Misiles Balísticos, rubricado como la “guerra de las galaxias”. Ese programa está basado en la doctrina desarrollada por Ronald Reagan en la década de1980 y ha costado a la Casa Blanca 60 mil millones de dólares.

Para llevar a cabo la nueva versión del escudo, promovida por Obama, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos cuentan con la última versión tecnológica del Sistema AEGIS (Aegis Weapon System) de intercepción balística.

El ingenio fue probado en marzo pasado por la US Navy (marina) y recibió la certificación de las autoridades aeroespaciales estadunidenses.

A los sistemas existentes, el nuevo diseño agrega capacidad de abatir misiles de corto alcance al entrar a la atmósfera, en la fase final de vuelo.

Según la US Navy, la versión 3.6.1 de AEGIS se instalará en junio de 2010 en 17 de los 18 buques equipados con sistemas antibalísticos.

El crucero USS Erie (CG-70) ya dispone de esa ingeniería de detección y en la mira están los misiles Standard M-3.

La nueva tecnología clasifica como el primer sistema de armas navales de superficie de este tipo en el mundo, con componente basado en el mar, incorporado al sistema de defensa antimisiles de Estados Unidos; además de Japón, España, Noruega y Corea del Sur.

El plan de Obama concibe la instalación de plataformas con misiles en barcos estacionados en los mares Mediterráneo y Negro y, posteriormente, la creación de bases terrestres para disparos de misiles, auxiliadas de potentes radares. Para entendidos en el tema, el emplazamiento de elementos del sistema anticoheteril estadunidense en el norte, centro y sur de Europa, así como el establecimiento de bases militares en Rumania y Bulgaria componen nuevas fichas en el ajedrez de guerra de la OTAN.

Prensa Latina

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jueves, 22 de octubre de 2009

Descifrando el arrullo de las palomas


A propósito del Sistema de Defensa Antimisiles

22-10-2009
A. Anuchkin-Timofeyev
Sovietskaya Rossia
Traducido del ruso para Rebelión por Josafat S. Comín

El presidente de EE.UU. adoptó recientemente la decisión de renunciar a la instalación de sistemas SDA en Polonia y Chequia, lo que produjo discrepancias en la sociedad usamericana. Para tranquilizarla, Obama declaró que la decisión no se había tomado debido a las objeciones de Rusia (cuyos temores fundados calificó como “paranoia”), sino únicamente atendiendo a los intereses nacionales de EE.UU. Es evidente que la decisión guarda relación directa con las actuales negociaciones ruso-usamericanas sobre armamento estratégico ofensivo y defensivo, y que se ha tomado en espera de que se produzcan importantes concesiones por parte de la dirigencia rusa en su fase final, apelando a su ya crónica docilidad.

Una mansedumbre que en las dos últimas décadas ha aparecido reiteradamente en todas las relaciones de Rusia con Occidente, y especialmente con EE.UU.

Igual de evidente es el hecho de que la decisión del presidente usamericano de ninguna manera va a alterar los planes de EE.UU. de instalación de su SDA global. Maneja un sinfín de posibilidades para maniobrar tácticamente, para encontrar otras localizaciones donde pueden levantar bases de SDA no menos peligrosas para Rusia (como por ejemplo Turquía y Georgia). Además de que los planes en Polonia y Chequia pueden retomarse en cualquier momento, si los pasos que de Rusia como respuesta no le convencen completamente.

En la propia Rusia, la mencionada decisión provocó si no euforia, cuando menos una plena satisfacción entre los políticos liberales y los politólogos. A algunos de ellos, incluso llegó a parecerles que lo ocurrido en EE.UU. no había sido una mera permuta en la administración (donde como sabemos, los dos partidos del gran capital se relevan en el mando), sino qu casi se podría hablar de un cambio de régimen y de política... Hubo quien llegó incluso a afirmar que la administración de Obama -a diferencia del equipo de halcones de Bush-, está compuesta por palomas. ¿Acaso no son halcones el secretario de defensa R.Gates (miembro del anterior equipo de Bush), el vicepresidente Joe Biden, y la sonriente Secretaria de Estado Hillary Clinton, por no mencionar a otros? En sus continuas declaraciones dirigidas a Rusia, lo que oímos suena más bien a los gritos del águila, y no a zureo de palomas. El mismo Biden ha negado el derecho de Rusia a cualquier esfera de poder y vaticina su colapso (tecnológico) en los próximos años. Mientras, Secretaria de Estado durante su entrevista con Saakashvili, de visita oficial en EE.UU., le manifestó a este aventurero e incendiario, su completo apoyo, y como si fuera la Virgen, cubrió a este odioso vasallo con el manto protector de la defensa usamericana. ¿Acaso no fue a raíz de esta visita, que apareció en la prensa internacional la noticia de que se había llegado a un acuerdo entre las partes para la instalación de bases usamericanas en Georgia para 2015?

La respuesta del presidente Medvedev a la decisión de Obama no se hizo esperar. Declaró que Rusia, en respuesta, retirará sus planes de instalación de misiles antiaéreos “Iskander”, en la región de Kaliningrado. Es lo lógico en este caso. Pero Medvedev fue más allá. Básicamente, respaldó las exigencias usamericanas para endurecer las sanciones contra Irán. En esta ocasión recuren como justificación al hallazgo de la construcción en ese país de una segunda fábrica de enriquecimiento de uranio. En cierto modo recuerda a la historia del descubrimiento en Iraq por parte de los servicios secretos usamericanos, por encargo de la casa Blanca, de armas de destrucción masiva, lo que a la postre serviría como justificación de la agresión a Iraq. Las armas nunca aparecieron, mientras aplastaron el país hasta la humillación.

Nuestro presidente, no hace mucho había declarado que las sanciones prácticamente no sirven de nada. A juzgar por todo esto, estamos asistiendo a una progresiva renuncia a una política independiente de Rusia con relación a Irán y a una asunción de las posiciones de EE.UU., que intenta por todos los medios derrocar al gobierno de aquel país, como único obstáculo para el control completo sobre Oriente Medio y Oriente Próximo, tan ricos en hidrocarburos y otros recursos naturales.

Así es como, a la chita callando, en nombre de unos supuestos loables fines (como la no proliferación del arma nuclear), están conduciendo a Rusia a una nueva trampa, lo que inevitablemente traerá consigo un endurecimiento en la confrontación con Irán. Pero si en el caso de la participación de Rusia en la trampa afgana se motivaba por la necesidad de la lucha conjunta contra el manido terrorismo internacional, en este caso se recurre al inflado programa militar nuclear iraní. Por desgracia, el gobierno ruso hace caso omiso a todas las advertencias y llamamientos a extremar las cautelas y mostrarse vigilante para no meter la pata. El gobierno sigue a lo suyo. Pero independientemente de lo que haga el gobierno, de lo que se trata aquí, a fin de cuentas, es de la necesidad de evitar que el país se vea inmerso en un escenario de imprevisibles consecuencias.

No cabe duda de que la política de la administración Obama, poco puede diferenciarse de la que le ha precedido. Puede que haya cambios en la táctica, pero no en la estrategia. Y la decisión de B. Obama cabe entenderla como un movimiento táctico. Difícilmente los círculos gobernantes de EE.UU. pueden apartarse de la lógica belicista globalista que les define, de los intereses nacionales de EE.UU. en esa interpretación tan amplia que hacen, del papel dirigente que se arrogan ante la comunidad internacional. Tampoco pueden conducir a engaño las declaraciones de Obama sobre la supuesta disposición de EE.UU. a renunciar a jugar ese rol y compartir con otros países la responsabilidad de los destinos de la humanidad. El principal objetivo que persiguen es debilitar el creciente antiamericanismo a nivel mundial. Las acciones de EE.UU. en muchas regiones del mundo, incluido Afganistán, hablan de todo lo contrario.

Continúan vigentes las directrices de los mandamases de EE.UU. con respecto a Rusia: reducción de su territorio, debilitamiento de su capacidad militar (hoy bajo la forma del desarme nuclear) y su posterior desmembración. Acabar con Rusia, como hicieron con Yugoslavia e Iraq, no pueden. Les frena el potencial nuclear (escudo) creado en la época soviética. Por eso la apuesta pasa por una presión lenta y gradual, por el estrangulamiento del país con los anillos de la anaconda (el anillo de las bases militares, el anillo de los países poco amistosos, el anillo de los focos de tensión). No es casual que en el actual contexto político mundial se recurra a esta figura siniestra. Es muy elocuente. Occidente dispone de un gran arsenal de medios y experiencia para enfrentar a Rusia. Estaríamos hablando de un nuevo cordón sanitario. Y calentar los ánimos de los vecinos contra Rusia, llegando -como demostró la agresión de Georgia- a provocar conflictos armados contra nosotros. También se apoyan en las fuerzas centrífugas, en las posibilidades de alentar y apoyar el separatismo nacionalista, (Cáucaso norte, formaciones autónomas en otras regiones). Toda esta prolongada campaña antirrusa se produce con flujos y reflujos, como la marea: incrementando la presión sobre Rusia (durante el mandato de Bush), y con un cierto relajamiento táctico (con Obama).

La política del Kremlin con la OTAN provoca una profunda preocupación. La agresión georgiana, organizada por la OTAN y el régimen proamericano de Kiev, así como la exacerbación de la situación en torno a la aplicación de los provocadores planes de instalación de los sistemas SDA usamericanos en Europa oriental, perseguían como principal objetivo comprobar la capacidad de respuesta del ejército ruso y la reacción de Moscú. Esta vez Rusia ha enseñado los dientes. Presos de su histeria antirrusa, la OTAN y EE.UU. se vieron obligados a recular, a tomarse una pausa. Bajo un pretexto plausible, dejaron para más tarde el ingreso de Georgia y Ucrania en la OTAN. Sin embargo, nadie puede dudar de que con el tiempo vuelvan a intentar los planes de ingreso, siempre que sobrevivan los regímenes de “colores” de esos países. Mientras tanto la OTAN refuerza sus posiciones en los países de Europa del Este y el Báltico, donde se están construyendo por la fuerza bases militares, infraestructuras y se está rearmando y reinstruyendo a las fuerzas armadas de esos países, siguiendo los estándares de la OTAN, enviando allí tropas usamericanas que anteriormente estaban dislocadas en Europa occidental.

Una gran actividad muestra el eje atlántico en Afganistán y las regiones limítrofes. Me pregunto cuáles eran las consideraciones estratégicas por las que se ha guiado el gobierno ruso para que durante la visita del presidente estadounidense a Moscú, aceptara sin mayores problemas el tránsito militar usamericano por territorio ruso, camino del explosivo Afganistán. ¿La lucha contra el terrorismo? Contra ese mismo terrorismo que atizan aquí y sobre el que basan su pérfida política.

Como se suele decir, el apetito aparece durante la comida. Y por lo visto el nuevo Secretario General de la OTAN, el danés Rasmussen, a juzgar por las informaciones de la prensa extranjera, en el marco del actual relanzamiento de las relaciones con Rusia, pretende conseguir la adhesión de su maquinaria militar a la “operación de pacificación” de la Alianza en Afganistán. Como vemos, están arrastrando cada vez más profundo a Rusia en la aventura afgana que tantas amenazas entraña, y no sólo para nuestro país.

La esfera de su actividad no deja de crecer. La OTAN apunta ya a la región ártica, donde ya hoy prevén complicaciones inevitables en las relaciones con Rusia. Todas las duras declaraciones de Rusia contra el avance de la OTAN hacia el este se ignoran cínicamente. Allí los aparentes socios del Consejo Rusia-OTAN defienden cada uno sus intereses. Y la propia Rusia, con su ambigua política de aparente cooperación y falsa colaboración, hace que sus objeciones suenen poco convincentes. Como es sabido, el presidente Medvedev propuso una nueva arquitectura de la seguridad europea. Sólo que no se entiende como se imagina él su aplicación en las actuales condiciones, cuando en Europa el agresivo bloque de la OTAN, hijo de la supuestamente concluida Guerra Fría, no hace sino ampliar e incrementar su presencia. Hasta qué punto es agresivo quedó ampliamente demostrado a los ojos de todo el mundo durante sus barbaros ataques contra Yugoslavia, Iraq y Afganistán, y sus permanentes amenazas a Irán, Siria y otros países. La actual política del gobierno ruso, excesivamente condescendiente y poco perspicaz, difícilmente podrá aportar algún resultado apreciable.

Es imprescindible dejar de hacerse ilusiones, renunciar a una excesiva confianza, a esa falsa “colaboración en nombre de la paz” con la OTAN; hay que quitarse la venda liberal de los ojos. Hay que construir una política real, que parta del análisis profundo de la cruda realidad y que tenga en cuenta la rica experiencia histórica, acumulada por nuestro país en sus relaciones con Occidente.

A. Anuchkin-Timofeyev es candidato a doctor en historia y ex funcionario del Ministerio de Exteriores.

Fuente: http://www.sovross.ru/modules.php?name=News&file=article&sid=56330

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