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viernes, 15 de enero de 2010

España: RESPONSABILIDAD PENAL DE LA MINISTRA DE SANIDAD


La Subcomisión de Salud del Consejo de Europa, presidida por el doctor Wolfgang Wodarg, ha aprobado por unanimidad una propuesta de resolución contraria a la vacunación masiva de la gripe A/H1N1, en la cual denuncia haberse "expuesto innecesariamente a millones de personas sanas al riesgo de vacunas con ensayos insuficientes y efectos secundarios desconocidos", e insta la creación inmediata de una comisión de encuesta.

Los Estados Parte del Estatuto de la Corte Penal Internacional, expresaron su voluntad inequívoca de combatir la impunidad de los crímenes más graves y prevenirlos, inclusive el de lesa humanidad por comisión múltiple, generalizada y sistemática de actos que atenten gravemente a la integridad física o la salud de una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización, o para promover esa política, y con conocimiento de dichos actos. Es deber de todo Estado ejercer la jurisdicción penal contra los responsables de crímenes internacionales, recuerda el Estatuto.

En Francia, el escándalo de la vacunación antigripe ha llevado a ciudadanos y entidades a requerir judicialmente a la Ministra de Sanidad Roselyne Bachelot ponerle término, al tiempo que presentan cargos por los delitos de intento de administración de substancias perjudiciales para la salud capaces de producir la muerte, y mantener en peligro a la persona. No otras razones aconsejan que Trinidad Jiménez García-Herrera —cabeza del Consejo sectorial de la Unión durante la presidencia española—, finalice la campaña vacunal en curso, asuma la responsabilidad política y, por el bien de todos, dimita.

Investigar aquellos hechos prima facie constitutivos de delito en que aparezca implicada la Ministra, corresponde a la Sala Segunda del Tribunal Supremo, máxima instancia penal entre cuyos ilustres Magistrados se contó su padre, José Jiménez Villarejo. Por contra, si el Reino de España no estuviera dispuesto a actuar, entraría en juego la competencia de la Corte Penal Internacional.

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miércoles, 13 de enero de 2010

Gripe A: una psicosis organizada


Entrevista a Wolfgang Wodarg, presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa

14-01-2010
Bruno Odent
L’Humanité
Traducido para Rebelión por Caty R.

El presidente de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, el alemán Wolfgang Wodarg, acusa a los lobbies farmacéuticos y a los gobiernos. virus.

Ex miembro del SPD, Wolfgang Wodarg es médico y epidemiólogo. Ha conseguido, por unanimidad de los miembros de la Comisión de Salud del Consejo de Europa, la creación de una comisión de investigación sobre el papel de las compañías farmacéuticas en la gestión de la gripe A que han llevado a cabo la OMS y los Estados.

¿Qué levantó sus sospechas sobre la influencia de los laboratorios en las decisiones que se tomaron con respecto a la gripe A?

Nos enfrentamos a un fracaso de las grandes instituciones nacionales encargadas de alertar sobre los riesgos y de responder en el caso de que aparezca una pandemia. En abril, cuando llegó la primera alarma de México, me sorprendieron mucho las cifras que avanzó la OMS para justificar la declaración de una pandemia. Inmediatamente me asaltaron las sospechas: las cifras eran muy pequeñas y el nivel de alarma muy elevado. No había ni mil enfermos y ya se hablaba de la pandemia del siglo. Y la alerta máxima declarada se basó en el hecho de que el virus era nuevo. Pero una característica de las enfermedades gripales es que se desarrollan muy deprisa, por medio de virus que cada vez toman formas diferentes y se instalan en nuevos huéspedes: animales, personas, etcétera. Nada nuevo. Todos los años aparece un nuevo «virus de la gripe». Realmente no había nada que justificase semejante grado de alarma. Esto ha sido posible debido a que la OMS, a principios de mayo, cambió su definición de «pandemia». Antes de esa fecha no sólo era necesario que la enfermedad se manifestase en varios países a la vez, sino que además tuviera consecuencias graves con un número de casos mortales mayor que el promedio habitual. En la nueva definición se eliminó esta parte y sólo se ha mantenido el criterio del ritmo de propagación de la enfermedad. Y se ha pretendido que el virus era peligroso porque las poblaciones no habían podido desarrollar defensas inmunitarias contra él. Lo cual es falso en el caso de este virus, porque pudimos observar que las personas de más de 60 años ya tenían anticuerpos. Es decir, que ya habían estado en contacto con virus análogos. Por otra parte, ésta es la razón de que prácticamente no haya habido personas de más de 60 años que hayan desarrollado la enfermedad. Y sin embargo es a las que se recomendó que se vacunaran rápidamente.

Entre las cosas que suscitaron mis sospechas están, por una parte, esa voluntad alarmista, y por otro lado ciertos hechos muy curiosos. Como por ejemplo la recomendación de la OMS de hacer las vacunaciones en dos dosis. Nunca se había hecho y no hay ninguna razón científica para hacerlo. Hubo también la recomendación de utilizar únicamente las vacunas especiales patentadas. Sin embargo no había ninguna razón para que no se añadieran, como se ha hecho todos los años, las partículas antivíricas específicas del nuevo virus H1N1 para «completar» las vacunas que se utilizan para la gripe estacional. No se hizo, sino que se optó por la utilización de materiales de vacunación patentados que los grandes laboratorios habían elaborado y fabricado para que estuvieran preparados en caso de que se desarrollase una pandemia. Y procediendo de esa forma no se dudó en poner en peligro a las personas vacunadas.

¿Qué peligro?

Para ir rápido en el suministro de los productos, en algunas vacunas se han utilizado adyuvantes cuyos efectos no se han testado suficientemente. En otras palabras: se han querido utilizar forzosamente los nuevos productos patentados en vez de poner a punto las vacunas según los métodos de fabricación tradicionales, mucho más simples y fiables, y más baratos. No hay ninguna razón médica para eso. Únicamente razones de mercado.

¿Cómo se puede justificar esto?

Para entenderlo hay que volver al episodio de la gripe aviar de 2005-2006. En aquella ocasión fue cuando se definieron los nuevos planes internacionales destinados a hacer frente a una alarma pandémica. Dichos planes se elaboraron oficialmente para garantizar una fabricación rápida de vacunas en caso de alerta. Eso dio lugar a una negociación entre las farmacéuticas y los Estados. Por un lado, los laboratorios se comprometieron a estar listos para elaborar los preparados, y por otra parte los Estados les garantizaban que les comprarían todo. Al final de ese singular mercadeo la industria farmacéutica no asumía ningún riesgo económico al comprometerse en las nuevas fabricaciones. Y se aseguraba de que le tocaría «el gordo» en el caso de que se declarase una pandemia.

¿No está de acuerdo con los diagnósticos establecidos y la gravedad, incluso potencial, de la gripe A?

En efecto, ésta es una gripe totalmente normal. No causa más que una décima parte de muertes que la gripe estacional clásica. Lo único que importaba, y que condujo a la formidable campaña de pánico a la que hemos asistido, es que la gripe constituía una oportunidad de oro para los representantes de los laboratorios, que sabían que les tocaría el premio gordo en caso de declaración de pandemia.

Estas acusaciones son muy graves. ¿Cómo ha sido posible semejante proceso en la OMS?

Un grupo de personas de la OMS está asociado de manera muy estrecha con la industria farmacéutica.

¿La investigación del Consejo de Europa también va a trabajar en esa dirección?

Queremos sacar a la luz todo lo que ha podido contribuir a esa enorme operación de intoxicación. Queremos saber quién ha decidido, sobre la base de qué pruebas científicas, y cómo se ha ejercido específicamente la influencia de la industria farmacéutica en la toma de decisiones. Y finalmente debemos presentar exigencias a los gobiernos. El objetivo de la comisión de investigación es que en el futuro ya no haya falsas alarmas de este tipo. Que la población pueda confiar en el análisis, la experiencia, las instituciones públicas nacionales e internacionales. Éstas actualmente están desacreditadas porque se ha vacunado a millones de personas con productos que presentan eventuales riesgos para su salud. No era necesario. Todo eso también ha desembocado en una considerable mala gestión del dinero público.

¿Tiene cifras concretas de la amplitud de esa mala gestión?

En Alemania son 700 millones de euros. Pero es muy difícil conocer las cifras exactas ya que ahora por un lado se habla de la reventa de vacunas a países extranjeros, y sobre todo porque las empresas, en nombre del principio del respeto del «secreto de los negocios», no comunican las cifras de los contratos firmados con los Estados y las eventuales cláusulas de indemnizaciones que figuran en ellos.

¿El trabajo de presión de los laboratorios sobre los Institutos Nacionales de Salud también se tratará en la investigación del Consejo de Europa?

Sí, nos fijaremos en la actitud de las instituciones como el Robert Koch de Alemania o el Pasteur de Francia, que son quienes en realidad deberían haber aconsejado a sus gobiernos de manera crítica. En algunos países las instituciones lo hicieron. En Finlandia o en Polonia, por ejemplo, se levantaron voces críticas para decir: «no tenemos necesidad de eso».

¿La enorme operación de intoxicación mundial no fue también posible porque la industria farmacéutica tenía «sus representantes» hasta en los gobiernos de los países más poderosos?

En los ministerios eso me parece obvio. No puedo explicarme cómo los especialistas, las personas más inteligentes que conocen de memoria la problemática de las enfermedades gripales, no se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo.

Entonces, ¿qué ha pasado?

Sin llegar hasta la corrupción directa, que estoy seguro de que existe, los laboratorios tenían mil maneras de ejercer su influencia sobre las decisiones. Concretamente he podido comprobar, por ejemplo, que Klaus Stöhr, que era el jefe del departamento de epidemiología de la OMS en la época de la gripe aviar, y que por lo tanto preparó los planes destinados a hacer frente a una pandemia que he mencionado antes, entre tanto se convirtió en un alto ejecutivo de la empresa Novartis. Y existen vínculos parecidos entre Glaxo, Baxter, etcétera, y miembros influyentes de la OMS. Esas grandes empresas tienen a «los suyos» en los aparatos y se mueven con rapidez para que se tomen las decisiones políticas adecuadas. Es decir, aquéllas que les permiten bombear el máximo de dinero de los contribuyentes.

Pero si su investigación da resultado, ¿no será un apoyo a los ciudadanos para exigir a sus gobiernos que pidan las cuentas a esas grandes empresas?

Sí, tiene razón, ése es uno de los grandes objetivos vinculados a esta investigación. De hecho, los Estados podrían servirse de esto para impugnar los contratos firmados en términos, digamos, no muy limpios. Si se puede demostrar que la influencia de las empresas es lo que condujo a que se desencadenase el proceso, habrá que presionarlas y exigirles reembolsos. Pero ése es únicamente el coste económico, está también el coste humano, el de las personas a las que se vacunó con productos que no se habían testado suficientemente.

¿Entonces, qué tipo de riesgos han corrido, sin saberlo, las personas sanas que se vacunaron?

Repito que las vacunas se desarrollaron demasiado deprisa, ciertos coadyuvantes no se probaron lo suficiente. Pero hay algo más grave. La vacuna elaborada por la empresa Novartis se produjo en un biorreactor a partir de células cancerosas. Una técnica que no se había utilizado hasta ahora.

Obviamente no soy un especialista, pero, ¿cómo es posible pretender elaborar una vacuna a partir de células enfermas?

Normalmente se utilizan huevos de gallina para cultivar los virus. Porque es necesario trabajar sobre células vivas, ya que los virus sólo pueden multiplicarse de esta forma y por lo tanto, por definición, lo mismo las correspondientes preparaciones antivíricas. Pero ese procedimiento presenta un gran fallo, es lento, hace falta una gran cantidad de huevos. Y técnicamente es largo y complicado. Otra técnica potencialmente exitosa consiste en cultivar los virus en células vivas en los biorreactores. Para eso es necesario que las células crezcan y se dividan muy deprisa. Es parecido al procedimiento que se utiliza para el cultivo del yogurt que también se realiza, por otra parte, en un biorreactor. Pero en ese contexto la célula se altera en su entorno y su desarrollo de manera que crece como una célula cancerosa. Y es en esas células de alto rendimiento donde se cultivan los virus. Para fabricar la vacuna sólo hay que extraer el virus de esas células en las que se implantaron. Y entonces puede ocurrir que durante el proceso de fabricación de la vacuna queden restos de célula cancerosa en la preparación. Lo mismo que ocurre en la fabricación clásica con los huevos, se sabe que en el caso de vacunación contra la gripe clásica, entre los efectos secundarios pueden aparecer reacciones en las personas alérgicas a la albúmina, que se encuentra en la clara del huevo. Por lo tanto, no se puede excluir que las proteínas, restos de una célula cancerosa presentes en una vacuna fabricada en un biorreactor, puedan engendrar un tumor en una persona vacunada. Por lo tanto, según un auténtico principio de precaución, sería necesario que antes de que se autorizase el producto para el mercado, se tuviera la certeza al cien por cien de que esos efectos están totalmente excluidos.

¿Y eso no se ha hecho?

No se ha hecho. La AME (Agencia Europea del Medicamento), una institución bajo la responsabilidad del comisario europeo de Economía, establecida en Londres, que concede las autorizaciones para sacar al mercado las vacunas en Europa, dio luz verde a la comercialización de ese producto arguyendo, en esa ocasión, que esa forma de fabricación no constituía un riesgo «significativo». Eso fue apreciado de forma muy diferente por numerosos especialistas aquí, en Alemania, y por una institución independiente sobre medicamentos que, al contrario, alertó y expresó sus objeciones. Yo tomé esas advertencias en serio. Estudié el dossier e intervine en el marco de la Comisión de Salud del Bundestag, del que entonces formaba parte, para que la vacuna no se utilizase en Alemania. Manifesté que en realidad no me opongo a la elaboración de vacunas con esta técnica. Pero que en primer lugar debe existir una garantía total de inocuidad. Por lo tanto el producto no se ha utilizado en Alemania, donde el gobierno rescindió el contrato con Novartis.

¿Cómo se llama esa vacuna?

«Obta flu»

¿Pero eso quiere decir que en otros países europeos, como Francia, el producto se puede comercializar sin problemas?

Sí, el producto obtuvo la autorización de la AME y por lo tanto se puede utilizar en cualquier país de la Unión Europea.

¿Qué alternativas opina que se podrían avanzar para evitar otros escándalos de este tipo?

Es necesario que la OMS sea más transparente, que se sepa claramente quién decide y qué tipo de relación existe entre los participantes en la organización. También convendría que estuviese acompañada al menos de una cámara elegida, capaz de reaccionar de forma muy crítica, en la que todos puedan expresarse. El fortalecimiento del control público es indispensable.

¿No es la cuestión de la necesidad otro sistema capaz de manejar un asunto que afecta a un bien común de los ciudadanos de todo el mundo la que está aflorando?

¿Podemos seguir dejando la producción de vacunas y la gestión de esos productos a organizaciones cuyo objetivo es ganar el máximo posible de dinero? ¿O bien la producción de vacunas es un asunto de interés universal que los Estados deben controlar y poner en marcha ellos mismos? Esa es la razón por la que pienso que habría que abandonar el sistema de las patentes en las vacunas. Es decir, la posibilidad de una monopolización de la producción de vacunas por una gran empresa. Ya que esa posibilidad supone que se sacrifican miles de vidas humanas simplemente en nombre del respeto a esos derechos monopolistas. Usted tiene razón: esta reivindicación tiene, por lo menos para mí, el aspecto de la evidencia.

Fuente: http://www.humanite.fr/Grippe-A-Ils-ont-organise-la-psychose

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sábado, 2 de enero de 2010

El márketing del miedo a enfermar


Un total de 37 millones de dosis de vacunas contra la gripe A se han adquirido en el Estado español. Estos fármacos contienen un conservante con mercurio relacionado con diversas patologías.

Miguel Jara
Diagonal
1-1-2010
www.kaosenlared.net/noticia/marketing-del-miedo-enfermar



EL MERCURIO QUE CONTIENEN MUCHAS VACUNAS ESTÁ RELACIONADO CON PATOLOGÍAS COMO EL AUTISMO

El márketing del miedo a enfermar

Un total de 37 millones de dosis de vacunas contra la gripe A se han adquirido en el Estado español. Estos fármacos contienen un conservante con mercurio relacionado con diversas patologías.
Se expandió el miedo, el terror a una pandemia global de gripe, la A en esta ocasión.
El Ministerio de Sanidad español compró 37 millones de dosis de vacunas.
Se había generado confusión entre la población. Pero llegó la gripe y empezó a comprobarse que era incluso menos mala que la de todos los años. Y ahora, con el negocio ya hecho por los laboratorios productores de las vacunas y antivirales vendidos, comprobamos que cuando en comunidades autónomas como Navarra termina la campaña de vacunación se han pinchado sólo un 25% de las personas susceptibles de hacerlo.

Quizá este desastre sanitario desde el punto de vista económico se explique por la rapidez con la que parte de la ciudadanía ha conseguido información fidedigna sobre las posibles consecuencias de la vacunación con estos preparados.

Los tres adquiridos por Sanidad, Focetria (Novartis), Pandemrix (Glaxo- SmithKline) y Panenza (Sanofi Pasteur), la dirigida a las embarazadas, llevan un peligroso conservante elaborado a base de mercurio, tiomersal o timerosal, muy común en todo tipo de vacunas.

Este excipiente puede producir autismo (trastorno generalizado del desarrollo que se caracteriza por una alteración de la interacción social y de la comunicación, así como por patrones de comportamiento repetitivos y estereotipados) en los niños, entre otros daños neurológicos. En noviembre de 2006, la revista médica The Lancet relacionaba tóxicos como el mercurio con esta patología así como con la hiperactividad o el retraso mental.

Le Corbeau
Demandas por daños

La Audiencia Nacional ha admitido a trámite una reclamación de responsabilidad patrimonial al Ministerio de Sanidad y a los laboratorios GlaxoSmithKline, Sanofi Pasteur MSD, Wyeth, Lederle y Berna Biotech España, todos fabricantes de vacunas con timerosal, por los posibles daños que hayan causado.

La demanda está impulsada por la Asociación Vencer el Autismo (AVA) y la Asociación para Protección Ambiental a través del Ecoturismo y en la Defensa de la Salud (ANDECO), en nombre de 59 familias (hay otras 35 por formalizar) y está gestionada por el abogado Felipe Holgado, un especialista en derecho sanitario.

Es la primera vez que se presenta en España una demanda colectiva que cuestiona los efectos de las vacunas en nuestro organismo, al menos de las que contienen mercurio (la denuncia también incluye los daños que pueden provocar las amalgamas dentales fabricadas con dicho metal).

El Ministerio de Sanidad ha respondido al requerimiento de dicho juzgado que no está demostrada científicamente la relación del mercurio de la vacunas con el autismo. Lo ha hecho con consideraciones genéricas, sin adjuntar estudios individualizados de cada niño con autismo.

Ahora le toca el turno a los cinco laboratorios demandados. “Se ha comprobado que tras la vacunación o la colocación de amalgamas dentales que llevan mercurio, aumentan los niveles de este metal en el cuerpo de los pacientes. Existen estudios que han demostrado que, tras una vacunación con timerosal, se detectan en el organismo del receptor niveles de mercurio superiores a los recomendados por la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de EE UU y la Organización Mundial de la salud (OMS)”, afirma Felipe Holgado, el abogado responsable de la demanda.

“Un informe de evaluación terapéutica sobre las vacunas con timerosal publicado por el antiguo Insalud en el año 2000 argumenta su peligrosidad. Además, se sugiere que los laboratorios fabriquen vacunas sin esta sustancia”, añade Holgado.

Eso sí, dicha publicación destaca que en ningún momento se corte el límpido chorro de la vacunación de niños pues sus beneficios “son muy superiores a los riesgos potenciales derivados de la exposición a vacunas que contienen timerosal”. Existen más de 10.000 estudios relacionados con la toxicidad del mercurio.

El informe de Kennedy Jr.
Los laboratorios conocen los daños en la salud del mercurio de las vacunas.

En 2005, Robert F. Kennedy Jr, abogado de prestigio en temas de salud y ecología y sobrino del presidente de EE UU John F. Kennedy, publicó su informe Deadly Immunity (Inmunidad mortal).
Entre otras muchas informaciones, el trabajo ofrece datos sobre una reunión desarrollada en Simpsonwood, (Georgia, EE UU), en junio de 2000.
La reunión fue convocada por el Centro para el Control de las Enfermedades (CDC), sin comunicados públicos, tan sólo las invitaciones privadas a 52 asistentes: ejecutivos de las mayores compañías farmacéuticas y de la Administración sanitaria estadounidense.

¿Cuál era el objetivo de tan inquietante cita?
Una investigación había suscitado dudas sobre la seguridad de una gran cantidad de vacunas administradas a bebés y niños pequeños.
El epidemiólogo del CDC Thomas Verstraeten había analizado una enorme base de datos con los historiales médicos de 100.000 niños y había descubierto que un conservante con mercurio incorporado a las vacunas, el timerosal, parecía ser el responsable de un aumento espectacular de los casos de trastornos por déficit de atención, hiperactividad y autismo en niños.

En ese momento en EE UU había 4.200 demandas de padres de niños autistas. Aquellos altos funcionarios y representantes de los laboratorios, en lugar de tomar medidas para alertar al público y eliminar el suministro de timerosal de las vacunas, dedicaron buena parte del tiempo a discutir sobre cómo ocultar esa información a la ciudadanía y en los años siguientes así lo hicieron.

CONTRAATACAR CON OTRO MIEDO
REDACCIÓN

Robert F. Kennedy Jr., en su informe Inmunidad mortal, del año 2005, afirma:

“Documentos internos revelan que Eli Lilly, la primera empresa que fabricó el timerosal, ya sabía desde un principio que su producto podría causar daños, e incluso la muerte, tanto en animales como en humanos”.

En el documento del sobrino del más famoso de los Kennedy se informa sobre la reunión de Simpsonwood, Georgia, EE UU (ver artículo principal), para impulsar una gran campaña que sustrajera de la opinión pública la información sobre los efectos del mercurio en la salud de los niños vacunados.

El márketing del miedo había encontrado un oponente en el miedo al márketing negativo: no hay peor publicidad para una empresa que la que automáticamente se genera en la población cuando se sabe que un producto ha dañado la salud de un número incierto de personas.

OBSESIONADOS CON LA SALUD
REDACCIÓN

“El miedo a enfermar o a no estar todo lo sanos que se nos exige en esta sociedad auténticamente obsesionada con la salud es aprovechado por laboratorios farmacéuticos para promover nuevas enfermedades para las que siempre ofrecen un tratamiento”.

Así comienza la segunda parte del libro La salud que viene. Nuevas enfermedades y el márketing del miedo, del periodista de investigación Miguel Jara, sobre el negocio de crear temor para vender tratamientos farmacológicos, como las vacunaciones masivas, peligrosas e innecesarias a raíz del caso de la vacuna del virus del papiloma humano (VPH). Jara profundiza en las enfermedades desarrolladas ante los impactos tóxicos y la contaminación ambiental en nuestros entornos sintéticos.
http://www.diagonalperiodico.net/el-marketing-del-miedo-a-enfermar.html

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Gripe A, Internet nos vacuna contra la estupidez


02-01-2010

Juanlu González
Rebelión

Si exceptuamos los intentos de generación de consenso previos a la II Guerra del Golfo, el caso de la Gripe A bien podría considerarse como la primera gran victoria de la información a través de Internet frente a la proporcionada por Estados y medios de comunicación de masas en todo el mundo.

A pesar del apoyo artillero de la teología científica y del bombardeo mediático apoyado por los próceres mundiales responsables de nuestro bienestar, lo cierto es que sobran millones y millones de vacunas que van a pudrirse en los almacenes de los ministerios de sanidad de todo el mundo. Sólo en nuestro país se compraron 37 millones de dosis para vacunar al 40% de la población considerada dentro de algún grupo de riesgo. 300 millones de euros tirados prácticamente a la basura que han pasado de la mano de los contribuyentes al de las farmacéuticas.
A estas alturas en el Estado español sólo se ha vacunado alrededor del 15% de lo inicialmente previsto usando para ello el 7,5% de las dosis disponibles, ya que inicialmente las autoridades sanitarias consideraron que con una vacuna sólo no se conseguiría la plena inmunidad. Los responsables políticos ya cuentan por decenas de millones las unidades sobrantes y se las ingenian para ver qué hacen con ellas. Se aferran a cláusulas contractuales para ver si se las pueden devolver a los laboratorios, tratan de venderlas a países en desarrollo o incluso de regalarlas. Por si pueden maquillar las cifras, alertan de una nueva oleada de gripe a principios del año que viene e incluso de nuevas y gravísimas mutaciones, a ver si así se van animando los remolones, pero es improbable que se llegue a consumir ni siquiera un cuarto de lo inicialmente planificado. Por otro lado, en algunos lugares comienzan a pensar en ampliar los destinatarios de las vacunas.
Mucho bien pensante todavía es de la opinión de que nuestros Estados garantes y benefactores han procurado cuidarnos lo mejor posible y para ello no han escatimado ni esfuerzos ni en educación social para que todos y todas sepamos actuar para prevenir los contagios. Sin ir más lejos en mi centro de trabajo han instalado por prescripción facultativa varios apestosos dosificadores de un mejunje alcohólico antiséptico y han repartido propaganda para mantener alejados los virus de las oficinas. Todo según el guión establecido. Esa situación se ha repetido a millares por toda la geografía nacional. Sin embargo, esos mismos buenistas, cuando se les ha pedido que se inyecten en su cuerpo la vacuna, han preferido no hacerlo aún sabiendo que su vida podría estar en peligro.
¿Qué ha pasado, pues? ¿Por qué la mayoría de la gente ha optado por obviar las recomendaciones sanitarias y toda la propaganda mediática? Son varios los factores que han contribuido a ello:
La información oficial ni si quiera ha logrado convencer al sector sanitario. Los especialistas saben que la vacuna no está suficientemente probada y que sus efectos secundarios podrían ser peores que los de la propia gripe. Sin la ejemplarización de la comunidad sanitaria, ¿cómo pretenden que el pueblo llano acceda a hacer de cobaya?
El caso de la monja médica y su vídeo distribuido a través de internet en el que explicaba la pandemia fue bastante revelador entre la población de habla hispana. La furibunda reacción de El País tratando de ridiculizarla y su posterior marcha atrás por causa de la reacción de los lectores contribuyeron a multiplicar los impactos de su mensaje de escepticismo.
La confusión con el tipo de vacunas y sus adyuvantes ha logrado sembrar más ruido entre la población. Al final lo que ha trascendido es que había una vacuna segura para las autoridades y otra insegura para el resto de los mortales que podía tener más efectos secundarios. En algunos Estados, parece que hasta 3: las mujeres embarazadas recibirían otro preparado diferente dado el riesgo de su estado físico. ¿Quién querría ponerse la peor de todas?
El caso de Cuba, aunque no muy conocido entre la opinión pública, ha sido realmente espectacular. El que un país reconocido internacionalmente por su sistema sanitario decida no jugar al juego de las multinacionales farmacéuticas ha podido tener cierta repercusión por sus resultados satisfactorios.
Los sucesos de partidas de vacunas contaminadas o de intoxicaciones masivas graves conocidos, obviamente no han contribuido a la tranquilidad de la población a la hora de ponerse frente al tratamiento.
Pero si algo ha hecho huir a la gente de los dispensarios médicos ha sido la baja morbilidad de la gripe porcina H1N1. La voces alarmistas de la OMS llegaron a anunciar que habría alrededor de 50 o 60 millones de muertes, una catástrofe sin precedentes que afectaría especialmente a los países más pobres por problemas endémicos sanitarios, de alimentación e incluso de higiene. ¿De qué datos disponemos hasta la fecha? El más reciente apunta a 11.516 muertos, muchos menos que por una gripe estacional cualquiera, en España son 256 aunque el sistema de conteo no discrimina siempre entre ambas, ya que, salvo petición expresa o problemas graves, no se suelen hacer distingos para no colapsar los laboratorios. Si tu propio médico no sabe distinguir a simple vista una gripe estacional de la temida gripe A y ni si quiera va a molestarse en averiguarlo porque sus efectos y el tratamiento son similares, ¿de qué tenemos que tener miedo entonces?
El saber popular, que en temas que le afectan directamente desarrolla fuertes y acertadas intuiciones, maneja ya abiertamente que algo sucio se esconde detrás de la alerta de pandemia y de los masivos intentos de vacunación fallidos. Basta sacar el tema en cualquier barra de bar para que se hable del negocio que algunos habrán hecho con esta epidemia de miedo global. Y no les falta razón, la guinda que corona todo este pastel ha sido la denuncia al máximo experto de la Organización Mundial de la Salud en gripe H1N1, Albert Osterhaus conocido también como Dr. Flu, por sus relaciones con la industria farmacéutica. Es uno de los responsables —no el único— de haber inflado los datos y manipular a la opinión pública y los gobiernos para cerrar un negocio de bastantes miles de millones de dólares que habrán pasado de las vacías arcas estatales a manos de los laboratorios privados. El círculo se cierra.
Sin embargo, ni la maquinaria mediática, ni los expertos científicos, ni los Estados, ni todos los políticos del mundo han conseguido que la población entre por el aro y se deje agredir conscientemente por sustancias extrañas, de dudosa eficacia y desconocidos efectos secundarios para enfrentar un terror cuyo origen estaba en las aviesas mentes de gentes poco rigurosas al servicio de la industria. Quizá sea prematuro hablar de la mayoría de edad de la opinión pública, pero sin duda puede hablarse de una gran victoria de la comunicación alternativa que habrá de tenerse en cuenta de cara al futuro.
Fuente: http://www.bitsrojiverdes.org/wordpress/?p=3605

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Fracaso de la campaña contra la gripe A: sobran el 90% de las vacunas


29.12.2009

Se adquirieron 37 millones, luego se calculó que se gastarían 10 millones y, cuando acabe el plazo, apenas se habrán usado 3 millones.
Ahora se estudia qué hacer con las demás.
España y Alemania admiten que fracasó su campaña de vacunación (aunque fue negocio para los laboratorios)

España y Alemania buscan devolver a los laboratorios buena parte de las vacunas encargadas debido a la baja respuesta a las campañas de inmunización. Los cálculos de ganancias previstas para los laboratorios disminuirían sólo un 15% de concretarse la devolución.

MADRID (El Mundo) - España y Alemania quieren reducir sus pedidos de vacunas contra la gripe A e incluso, si fuera posible, devolver a los fabricantes el exceso de suministros debido a la baja respuesta a la campaña de inmunización. Una medida que podría afectar a las ganancias de las farmacéuticas.

La ministra española de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha declarado que "se está negociando con los fabricantes de la vacuna de la gripe H1N1 la devolución de los excedentes". Desde el Ministerio confirman a ELMUNDO.es que se "están valorando diversas opciones para ver qué se hace con las vacunas que sobran".

"Los contratos firmados con las farmacéuticas a las que se adquirieron las vacunas (GSK, Novartis y Sanofi-Pasteur) incluían cláusulas que permitían devolver las vacunas que no se utilizaran para que las distribuyan a otros países", ha reconocido Jiménez.

Desde el Ministerio indican que las previsiones de vacunas se hicieron sobre la base de que serían necesarias dos dosis por persona. Al confirmar la Organización Mundial de la Salud (OMS) que bastaba con una única dosis, es lógico que sobren vacunas.

En la línea de Alemania

Por su parte, el Ministerio de Salud alemán ha explicado que algunos estados alemanes han estado hablando con la británica GlaxoSmithKline sobre la reducción de los pedidos de vacunas de H1N1, pero que las conversaciones no habían dado resultados hasta ahora.

El Gobierno federal alemán también iniciará negociaciones en enero con otros países que podrían estar interesados en parte de los excedentes. Las autoridades han confirmado su intención de vender más de dos millones de dosis por la débil demanda.

Alemania realizó un pedido de 50 millones de dosis a Glaxo, mientras que España compró 22 millones de dosis a Novartis , 14,7 millones a Glaxo y 400.000 a Sanofi-Aventis .

Analistas de Morgan Stanley han declarado que se preveía que los ingresos generados por la gripe pandémica H1N1 alcanzaran los US$ 600 millones para Novartis, 3.600 millones de dólares para Glaxo y 1.100 de dólares para Sanofi para el último trimestre del 2009 y los tres primeros meses del 2010.

La devolución de las cantidades excedentes de Alemania y España podría reducir los ingresos totales por la pandemia hasta un 15% para estas compañías, añadieron.

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sábado, 3 de octubre de 2009

La Gripe. carta de una medico a la Ministra‏


Señora ministra de Sanidad, escúcheme usted

Por Mónica Lalanda
9 de septiembre de 2009.

Señora ministra, le propongo que sea usted la
primera española que se vacune contra la gripe A.

.
De hecho, con este
despropósito llamado autonomías, si se vacuna usted y toda la cartera de
gente que nos gobierna en España, el grupo control sería lo suficientemente
grande como para sentirnos todos más seguros.

Verá usted, le agradezco que me haya colocado a la cabeza de los grupos de
riesgo y que tenga usted tantísimo interés en que no me coja la gripe.
Entiendo que usted me necesita para que el sistema de salud no se colapse;
sin embargo, es una gran pena que al igual que usted se preocupa por mi
salud y de repente me valore como un bien nacional, no se preocupe por mi
situación laboral. La invito a que venga a ver mi contrato o el del resto
de los médicos en este país. La gran mayoría trabajamos con contratos que
en el resto de la Europa antigua serían una vergüenza.


Señora ministra, yo no me voy a vacunar. El virus no ha acabado de mutar y
a partir de la última mutación deberían pasar seis u ocho meses para
elaborar susodicha vacuna. Es decir, la vacuna que nos proponen no puede
ser efectiva. En cuanto a su seguridad, ya tenemos la experiencia de
vacunas para la gripe fabricadas con prisas; se usan adyuvantes peligrosos
para poder poner menor cantidad de virus. Francamente, yo prefiero tener
mocos tres días que sufrir un Guillain-Barré.


Señora ministra, a mí no me gusta ser un conejo de indias. El Centro de
Prevención y Control de Enfermedades de la UE "espera a saber cuáles son
los efectos de la vacuna en los adultos sanos para detectar posibles
consecuencias adversas". Mire usted, casi que no. Prefiero que se la ponga
usted y me lo cuenta.


Señora ministra, se les está marchando el asunto de las manos. Está ya más
que claro que este virus, aunque muy contagioso, es muy poco agresivo y más
del 95% de los casos cursa de manera leve. Se espera un máximo de 500
fallecimientos frente a los 1500 a 3000 que provoca la gripe tradicional.


Mientras tanto, usted está permitiendo un despilfarro de recursos
inaceptable. Muchos hospitales en el país están siendo objeto de cambios
arquitectónicos absurdos e innecesarios para prepararse para una hecatombe
que ya sabemos no va a ocurrir. Se han gastado ustedes 333 millones de
euros en esta pandemia de color y fantasía. La letalidad del virus es del
0.018%, francamente irrisoria.


Señora ministra, déjeme que le recuerde que la gripe A ha matado de momento
a 23 personas y que tiene una tasa de incidencia de 40-50 casos por semana
y 100.000 habitantes. Sin embargo, el tabaco produce en España 40.000
muertes al año y 6.000 por tabaquismo pasivo. Eso sí que es una pandemia,
pero usted prefiere ignorarla. Es un tema menos atractivo y que le crearía
multitud de enemigos. De los 447 muertos en las carreteras españolas en
2008, ni hablamos, que no es de su cartera.


Señora ministra, explíqueme por qué tiene usted el Tamiflú bajo custodia
del ejército. La eficacia de los antivirales en esta gripe es dudosa y de
cualquier manera lo único que hace es reducir en un ratito la duración de
los síntomas y con efectos secundarios no despreciables. Cualquiera diría
que guarda usted bajo siete llaves la cura contra el cáncer o la peste
bubónica. Ponga el fármaco en las farmacias que es donde debe estar y
déjese de fantasías más propias de Hollywood. Alternativamente, haga algo
sobre la patente del osetalmivir y permita que lo fabriquen otras compañías
farmacéuticas, así no hay agobios de restricciones.

Señora ministra, las previsiones de la Organización Mundial de la Salud ya
se han patinado en ocasiones anteriores. Cuando la gripe aviar, predijeron
150 millones de muertos que al final quedaron en 262 fallecimientos. Se han
vuelto a equivocar, no importa. Lo importante es parar la locura en la que
estamos montados y esa, señora Jiménez, es responsabilidad suya.

Señora ministra, aquí una es una cínica por naturaleza. Demasiada gente se
lleva tajada en este asunto. No sólo los fabricantes de las vacunas y los
antivirus sino los que hacen las mascarillas, los de la vitamina C, los del
bífidus activo, los fabricantes de ventiladores artificiales y
pulsioxímetros, los de los pañuelos desechables, los productos de
desinfección de manos, hasta los presos con enfermedades incurables que
quieren aprovechar para marcharse a casa. Sin embargo, no me negará tampoco
que la pantalla de humo les ha venido al pelo a su gobierno ahora que la
crisis sigue su marcha, el desempleo tiene niveles históricos, nos suben
los impuestos, sube el IRPF y baja el PIB. Una casualidad, supongo.


Señora ministra, una cosilla más. Si tengo que ver muchas más fotos suyas a
media página con mirada astuta, trajes sexis y poses de modelo... ¡me va a
dar algo!

Mónica Lalanda ha pasado los últimos 16 años en Inglaterra, la mayoría como
médico de urgencias en Leeds (West Yorkshire). En la actualidad trabaja en
la unidad de urgencias del Hospital General de Segovia, participa en varias
publicaciones inglesas y también ilustra libros y revistas con viñetas
médicas.

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