
17-12-2009
IAR Noticias
El euro pierde posición frente al dólar y se tambalea a medida que la preocupación por la deuda regional crece y se propaga por toda la eurozona desde Grecia, donde las promesas de austeridad y rigor fiscal no lograron calmar los temores de los especuladores a una insolvencia de pago generalizada y a un derrumbe en cadena de las economías más débiles encabezadas por España. En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer un rebrote de la crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados de la Unión Europea.
El euro cayó durante un momento el martes a US$1,4505, su nivel más bajo desde principios de octubre, reflejando los temores de que la recuperación económica del bloque podría descarrilarse, señala este miércoles The Wall Street Journal.
El euro, que hasta hace apenas unas semanas mantuvo una escalada y desplazó al dólar, bajó en los último 15 días y podría seguir cayendo con más fuerza ante la huída masiva de los especuladores hacia la compra de activos más "seguros" en moneda estadounidense.
Los gobiernos centrales de la UE salieron hace un año al rescate de sus bancos con masivas inyecciones de fondos públicos (provenientes de los impuestos pagados por toda la población europea) que dispararon los déficits públicos y las deudas. Ahora, presionados por los rumores de falta de respaldo, los especuladores financieros en alta escala temen que algunos Estados de la UE no pueda hacer frente a sus compromisos de pago.
La incertidumbre que los analistas y las propias autoridades oficiales siembran sobre la "recuperación económica", los bajos niveles de crecimiento que exhiben algunas economías, la no reactivación del empleo y del consumo (los pilares básicos de la economía real), impulsan la caída del euro y tornan cada vez más difícil la colocación de deuda en los mercados financieros.
Para los países europeos, castigados por la deuda, resulta cada vez más difícil colocarla por la falta de confianza existente en su capacidad de pago. En cambio, EEUU colocó US$ 29.000 millones en bonos a 28 días a tasa de interés 0.
Los déficits presupuestarios (consecuencia de la desaceleración económica y baja de la recaudación) que se ensañan con las economías más débiles como Grecia, Irlanda, Portugal y España han obligado a los países más fuertes, liderados por Alemania, a pensar sobre un posible rescate de Grecia, si resulta necesario para apuntalar a otros miembros de la zona euro.
La actual calificación de la deuda griega hace que el gobierno encuentre serias dificultades para refinanciar los pagos a punto de vencer. El déficit público griego está en el 12%, su deuda pública es ya del 125% de su PBI -300.000 millones de euros, la mayor de la UE- y la bolsa de Atenas perdió esta semana un 13,5%.
Grecia es sólo "la punta del iceberg" de los miembros de la zona euro con grandes problemas fiscales, señaló Norbert Barthle, vocero de presupuesto de la gobernante Unión Demócrata Cristiana de la canciller alemana Ángela Merkel.
Déficits en ascenso como el de Grecia ponen a prueba la credibilidad del pacto de estabilidad de la zona euro, bajo el cual los gobiernos prometen no gastar de forma desmedida y cuentan con que los otros miembros del bloque monetario de 16 miembros los rescatarán.
"Grecia es vista en el mercado como un ejemplo de lo que podría pasarles a otros países en la zona euro", afirma Diego Iscaro, economista de IHS Global Insight en Londres. "Europa tiene muchos tratados pero no tiene un mecanismo claro sobre cómo manejar estos casos", agrega.
La nacionalización de un banco austríaco el lunes, junto con rumores de "insolvencia" en otro prestamista de ese país expuesto a Europa del Este, donde la crisis tuvo un fuerte impacto, también alteró los mercados.
Por su parte, el banco de inversión suizo UBS escenificó el miércoles un panorama muy sombrío para la economía española en los próximos años con un elevado nivel de desempleo, crecimiento limitado y rebajas en la calificación de la deuda de las principales agencias de medición.
En una conferencia de prensa, el director de estrategia para España de la entidad suiza, Roberto Ruiz, afirmó que esperan una caída del 0,8 por ciento en el Producto Interior Bruto español en 2010.
"El desempleo y la crisis inmobiliaria lastran la recuperación, que será débil y frágil (...) Tras contraerse un 3,7 por ciento en 2009, el PIB medio todavía podría registrar una caída en 2010", señaló UBS en su informe.
La economía española, que para los expertos del banco ha reducido su potencial de crecimiento en dos puntos porcentuales hasta el 2,2 por ciento, va a producir un elevado nivel de desempleo, que se situará en los 4,8 millones en 2010 con una tasa de desocupación del 20 por ciento.
Según datos oficiales difundidos el martes, los costos laborales de la zona euro crecieron en el tercer trimestre apoyados en unos mayores salarios en industria, aunque la expansión general se ralentizó (desaceleró) respecto a los tres meses anteriores, según datos difundidos el martes.
Los costos laborales totales por hora en el área de los 16 países del euro subieron un 3,2 por ciento interanual en el trimestre entre julio y septiembre tras una revisión al alza a una subida del 4,3 por ciento en los tres meses anteriores, según informó la oficina de estadísticas europea.
Los salarios subieron un 3,1 por ciento, una desaceleración notable frente al aumento del 4,2 por ciento del trimestre anterior.
Los mayores aumentos en los costos laborales se registraron en Finlandia y Alemania -6,2 y 4,8 por ciento, respectivamente- seguidos de España y Portugal con un 4,7 por ciento en ambos.
En este escenario, que tira abajo la euforia oficial sobre la "recuperación", el Banco Central Europeo (BCE) prevé que la economía de la zona euro experimente un crecimiento "moderado" en 2010, y advierte de que esas perspectivas están sujetas a un elevado grado de incertidumbre. Además subraya que algunos de los factores que contribuyen a la recuperación moderada en algunos países son de naturaleza "temporal".
El boletín de diciembre de la institución emisora de la eurozona recoge las expectativas del Consejo de Gobierno del BCE, que en su reunión del pasado 3 de diciembre mantuvo estables los tipos de interés en el 1%, respecto a un "crecimiento moderado en 2010", aunque señala que el ritmo de la recuperación probablemente será "irregular".
"En este momento, la zona del euro está beneficiándose del ciclo de existencias y de la recuperación de las exportaciones, así como de las importantes medidas de estímulo macroeconómico que se están aplicando y de las adoptadas para normalizar el funcionamiento del sistema financiero", afirma el BCE en su boletín.
No obstante, la entidad advierte que "algunos de los factores de estímulo son de naturaleza temporal y es probable que la actividad se vea afectada durante algún tiempo por el proceso de ajuste de los balances que está teniendo lugar en los sectores financiero y no financiero, tanto dentro como fuera de la zona del euro.
Mientras tanto, nuevas señales de crisis en el sector bancario de Europa causaron preocupación sobre la periferia de la zona euro.
Viena reaccionó para calmar temores sobre su sistema bancario el martes cuando el banco central austriaco negó informes de prensa locales de que un gran prestamista cooperativo, Österreichische Volksbanken AG, estaba en una lista de alerta de bancos en problemas.
El informe, publicado en el diario Die Presse, fue suficiente para afectar las acciones de los bancos austriacos y poner más presión sobre el euro, un día después de que Austria sorprendiera a los mercados al nacionalizar un prestamista regional clave, Hypo Group Alpe Adria.
En este escenario, las potencias centrales de la Unión Europea, los mercados financieros y las agencias de calificación de crédito están ejerciendo presión sobre Grecia para que ponga en marcha sus promesas con un plan de acción concreto antes de enero.
El ministro de Finanzas griego, George Papaconstantinou, visitó Berlín y París el martes, escalas de una gira que busca tranquilizar a los gobiernos de la UE en Londres y Fráncfort.
Ángela Merkel, canciller de Alemania (una de las economías europeas que crece débilmente junto a la de Francia), antes de volar a Bruselas para la cumbre europea, pidió que la UE esté preparada para rescatar a cualquier miembro de la zona euro por la "responsabilidad común" en la eurozona y exigió a Grecia que controle su deriva económica, echando más leña al fuego del clima económico griego.
Horas después, su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, fue más claro: Grecia deberá arreglar sus problemas "sola" y la ayuda europea serán "consejos".
Funcionarios de la Unión Europea han advertido , tanto pública como privadamente, que es probable que Grecia no necesite un rescate, siempre y cuando cumpla sus promesas. Pero si los mercados se niegan a financiar el déficit del país en algún momento, tendría que acudir a un préstamo de los países de la UE, el FMI o una combinación de los dos.
En general, la sombra de una insolvencia de pago generalizada (producida por los déficit y la baja de recaudación fiscal) hace temer un rebrote de la crisis financiera, no ya a nivel de los bancos y entidades privadas, sino a nivel de los propios Estados de la Unión Europea.
http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/europa/0018_euro_tambalea_16dic09.html
Mostrando entradas con la etiqueta decadencia capitalista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta decadencia capitalista. Mostrar todas las entradas
jueves, 17 de diciembre de 2009
El euro se tambalea: La UE teme un derrumbe de sus economías más débiles
Etiquetas:
decadencia capitalista,
decadencia de Europa
jueves, 5 de noviembre de 2009
Como funciona la nueva fórmula del colapso capitalista
El modelo del estallido social
05-11-2009
Manuel Freytas
IAR Noticias
La fórmula se resume así: El déficit fiscal (caída de la recaudación ) impide la reactivación del gasto social por parte del Estado, la contracción del crédito (destinado a la producción) impide la reactivación del consumo, y el desempleo (despidos masivos por falta de ventas) es el resultante conflictivo social de la no reactivación plena de la economía. El cóctel, como resultante natural, ya incuba una crisis social de difícil pronóstico y desarrollo tanto en EEUU como en Europa.
En términos reales y concretos, ése es el peligro (y el dilema) del escenario que los economistas definen como "salida de la recesión con crecimiento débil" que hoy caracteriza el proceso económico de EEUU y de las primeras potencias europeas. Se trata de un cambio cualitativo, de un salto transformacional de la crisis capitalista, donde el colapso económico financiero se convierte finalmente en colapso social. Una instancia para la cual el sistema todavía no tiene hipótesis de salida, ni respuestas ni planes de "salvataje".
Para la mayoría de los especialistas, incluso para instituciones del sistema como el FMI, Banco Mundial y OIT, el desempleo, el déficit y la contracción del crédito para el consumo resume un panorama proyectado a corto plazo: Huelgas y conflictos sociales en crecimiento, expandidos desde EEUU y la UE hacia el resto de las economías "subdesarrolladas" o "emergentes" de Asia, África y América Latina.De manera tal, que hay una coincidencia generalizada entre los especialistas y las autoridades económicas sobre la conformación de un nuevo proceso con la crisis social estallando como un natural emergente del colapso de los dos motores que rigen el desarrollo de la primeras economías imperiales: El empleo y el consumo.
En general, la prensa especializada coincide en que el costo billonario de los súper rescates (que paga la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis social con desocupación por el que atraviesan tanto la economía estadounidense como la europea.
La mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada tanto por la Reserva Federal como por los bancos centrales europeos.
Simultáneamente, tanto en Europa como en EEUU, la economía real sigue cayendo en sus principales variables, el "crecimiento débil" no se vislumbra como motor de una reactivación, y los sectores más desprotegidos ya sufren los "ajustes" y la desocupación masiva, alimentando una crisis social, todavía de efectos imprevisibles.
El nuevo colapso con déficit, desaceleración del consumo y desempleo, exportado originalmente de EEUU, ya se contagia aceleradamente por las economías del euro que vienen afrontando crecientes huelgas y protestas sociales por el proceso de desocupación masiva que se extiende.
El desempleo llegó a su máximo de casi 11 años en septiembre en la eurozona mientras que los precios al consumidor bajaron en octubre por quinto mes consecutivo, revelando el impacto de la recesión en el mercado laboral y la demanda de bienes.
La agencia de estadísticas de la Unión Europea informó que el desempleo en los 16 países de la moneda única alcanzó en septiembre el 9,7 por ciento de la fuerza laboral, su nivel más alto desde enero de 1999.
En EEUU, donde la desocupación ya toca un 9,8 por ciento, los analistas prevén una suba récord por encima del 10 por ciento en el cuarto trimestre de 2009.
El FMI publicó en la primera semana de octubre su informe de perspectivas económicas globales, en el que prevé que el desempleo alcanzará 10.1 por ciento en EEUU en 2010 y 12 por ciento en la eurozona en 2011.En este contexto, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea y estadounidense.
A esta situación se suma una mayor deflación económica y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de la crisis crediticia para potenciar el proceso de baja del consumo y de desocupación ascendente en que se encuentran EEUU y las primeras economías de la Unión Europea.
Así como las trasnacionales y los bancos de las potencias centrales incubaron y luego "globalizaron" la crisis financiera (derrumbe bancario) primero, y la crisis recesiva después (derrumbe industrial y comercial), EEUU y las primeras economías imperiales ya están incubando la crisis social de manos del déficit, el desempleo y la no reactivación del consumo.
¿Cómo se incuba la crisis social?
La crisis social (consecuencia de la caída del consumo, los ajustes y los despidos laborales) se perfila como el emergente inmediato de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU.
De acuerdo a una lógica aceptada por una mayoría de los analistas del sistema: Los "salvatajes" estatales a las empresas y bancos sólo produjeron una "reactivación" de la especulación financiera (bolsas activadas en una nueva "burbuja" y recuperando ganancias en forma acelerada).En un escenario, marcado por una incipiente "recuperación económica" (de la que muchos dudan), y con un aumento del déficit y de la desocupación en EEUU, la bolsas y las macro empresas y bancos que cotizan tanto en Wall Street como en las plazas europeas siguen cosechando ganancias multimillonarias que se contradicen con los números oficiales de la economía real.
Simultáneamente, el capitalismo industrial o comercial estadounidense y europeo, con el argumento de la "catástrofe económica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, y aumentando la "sobreexplotación" de la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.
Por su parte, el Estado norteamericano como los de la zona del euro bajan "costo social" por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc.) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
En EEUU, agosto pasado se convirtió en el tercer mes consecutivo en que los gobiernos estatales y municipales eliminaron empleos, lo que refleja las reducciones que han tenido que hacer para responder al declive en los impuestos a la renta y a la propiedad.
Dentro de este contexto, la nacionalización de la crisis social por medio de los ajustes y los despidos laborales habilita un pasaporte hacia las huelgas y los conflictos sociales que hasta ahora aparecían como fenómenos inéditos en la primera potencia imperial.
De acuerdo con The Wall Street Journal, la proyección anticipada del drástico recorte del gasto social (que ya rige en California) extendido a todos lo estados de la Unión, prevé despidos y recortes de salarios a los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de fondos para los jubilados, la educación y la salud pública, y recortes en los programas para paliar el hambre.
A este cuadro (producido por el costo de los "salvatajes" a bancos y empresas con dinero público) se suma otro dato: Los números en rojo del conjunto de las variables de las primeras economías imperiales invalidan -según estimaciones oficiales y de una mayoría abrumante de especialistas- cualquier hipótesis de recuperación inmediata de la crisis que ya ha devenido de económica a social.
De esta manera, el sistema capitalista USA-europeo (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia).Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
La no reactivación plena del consumo y la suba récord del desempleo dispara alertas generalizadas de una crisis social con protestas masivas en gestación, principalmente en las potencias centrales con EEUU y Europa a la cabeza.
A esas advertencias se sumaron en los últimos días el FMI, la OIT, el Banco Mundial y otras instituciones vertebrales del sistema como el Grupo de los Ocho, que alertaron de una "recaída de la crisis" con efectos sociales devastadores si los gobiernos centrales levantan los subsidios a bancos y empresas.
En recientes declaraciones, el Premio Nóbel de Economía Paul Krugman advirtió que a pesar de las supuestas señales de recuperación, en los próximos seis a ocho meses habrá una fuerte posibilidad de retroceso en la economía.
Según sus consideraciones, la fase extrema de la crisis global fue superada, pero se puede registrar una recaída y dista mucho decir que está cerca el camino de regreso a la prosperidad.
También, indicó que los programas de estímulo y las expansiones fiscales se desvanecerán a principios de 2010, por lo que el mundo tiene por delante un prolongado proceso de recuperación por mucho tiempo.
Dentro de este marco, las huelgas y los conflictos sociales se visualizan como el emergente inmediato (e indetenible) de los despidos en masa y ajustes estatales que ya se ensañan con los sectores laborales y sociales más desprotegidos tanto de Europa como de EEUU.
La víctima y el detonante
La dinámica de la crisis (dada a conocer en forma inconexa y parcial por los propios medios del Imperio) revela como el sistema capitalista (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia), por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral.
La masa asalariada (mayoritaria y peor pagada) y los pobres, son a su vez los mayores perjudicados por la utilización fraudulenta (estafa del Estado capitalista) de fondos de impuestos públicos para salvar a empresas privadas, ya que no cuentan con los recursos (ahorros y medios capitalistas de supervivencia) de las clases altas o medias altas.
En este cuadro, los ocupados pagan los "rescates capitalistas" con su salario y con lo que consumen, mientras que los desocupados y marginados sociales lo hacen a través de los pocos productos que puedan adquirir para su supervivencia inmediata.
Cuando estallan las crisis de "sobreproducción" (por recesión y achicamiento de demanda) el sistema aplica su clásica fórmula para preservar la rentabilidad vendiendo y produciendo menos: Achicamiento de costos.
En esa receta de "achicar costos" sobresalen claramente, en primera línea, los laborales (de las empresas) y los sociales (del Estado) para compensar la falta de ventas y de recaudación fiscal.
En consecuencia (y como ya está probado históricamente): Las empresas mantienen sus rentabilidades, sube la recesión, sube la desocupación, cae el consumo, y se expande la pobreza y la exclusión social.
De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podrían perder sus trabajos debido a la crisis económica. Multiplicado por una "familia tipo" (cuatro personas por despedido) esto implica que alrededor de 200 millones de personas serían afectadas por la desocupación en el curso de este año.
Hay una estimación -alimentada por números oficiales- que expresa que la presente crisis recesiva global ya arrojó (como consecuencia de los despidos y del achicamiento del consumo) a más de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad.
En esa dinámica de acción-reacción se alimentan la crisis social y el nuevo colapso capitalista emergente en EEUU y Europa.
http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/contrainformacion/0078_la_crisis_social_02nov09.html
05-11-2009
Manuel Freytas
IAR Noticias
La fórmula se resume así: El déficit fiscal (caída de la recaudación ) impide la reactivación del gasto social por parte del Estado, la contracción del crédito (destinado a la producción) impide la reactivación del consumo, y el desempleo (despidos masivos por falta de ventas) es el resultante conflictivo social de la no reactivación plena de la economía. El cóctel, como resultante natural, ya incuba una crisis social de difícil pronóstico y desarrollo tanto en EEUU como en Europa.
En términos reales y concretos, ése es el peligro (y el dilema) del escenario que los economistas definen como "salida de la recesión con crecimiento débil" que hoy caracteriza el proceso económico de EEUU y de las primeras potencias europeas. Se trata de un cambio cualitativo, de un salto transformacional de la crisis capitalista, donde el colapso económico financiero se convierte finalmente en colapso social. Una instancia para la cual el sistema todavía no tiene hipótesis de salida, ni respuestas ni planes de "salvataje".
Para la mayoría de los especialistas, incluso para instituciones del sistema como el FMI, Banco Mundial y OIT, el desempleo, el déficit y la contracción del crédito para el consumo resume un panorama proyectado a corto plazo: Huelgas y conflictos sociales en crecimiento, expandidos desde EEUU y la UE hacia el resto de las economías "subdesarrolladas" o "emergentes" de Asia, África y América Latina.De manera tal, que hay una coincidencia generalizada entre los especialistas y las autoridades económicas sobre la conformación de un nuevo proceso con la crisis social estallando como un natural emergente del colapso de los dos motores que rigen el desarrollo de la primeras economías imperiales: El empleo y el consumo.
En general, la prensa especializada coincide en que el costo billonario de los súper rescates (que paga la población a través de los impuestos) potencia el proceso de crisis social con desocupación por el que atraviesan tanto la economía estadounidense como la europea.
La mayoría de los analistas proyectan un agravamiento de la presión fiscal (suba de impuestos) y un recorte de planes y beneficios sociales como el emergente más inmediato del mega-salvataje estatal a la banca imperial iniciada tanto por la Reserva Federal como por los bancos centrales europeos.
Simultáneamente, tanto en Europa como en EEUU, la economía real sigue cayendo en sus principales variables, el "crecimiento débil" no se vislumbra como motor de una reactivación, y los sectores más desprotegidos ya sufren los "ajustes" y la desocupación masiva, alimentando una crisis social, todavía de efectos imprevisibles.
El nuevo colapso con déficit, desaceleración del consumo y desempleo, exportado originalmente de EEUU, ya se contagia aceleradamente por las economías del euro que vienen afrontando crecientes huelgas y protestas sociales por el proceso de desocupación masiva que se extiende.
El desempleo llegó a su máximo de casi 11 años en septiembre en la eurozona mientras que los precios al consumidor bajaron en octubre por quinto mes consecutivo, revelando el impacto de la recesión en el mercado laboral y la demanda de bienes.
La agencia de estadísticas de la Unión Europea informó que el desempleo en los 16 países de la moneda única alcanzó en septiembre el 9,7 por ciento de la fuerza laboral, su nivel más alto desde enero de 1999.
En EEUU, donde la desocupación ya toca un 9,8 por ciento, los analistas prevén una suba récord por encima del 10 por ciento en el cuarto trimestre de 2009.
El FMI publicó en la primera semana de octubre su informe de perspectivas económicas globales, en el que prevé que el desempleo alcanzará 10.1 por ciento en EEUU en 2010 y 12 por ciento en la eurozona en 2011.En este contexto, la crisis social con protestas y huelgas (consecuencia de la caída del consumo y los despidos laborales) ya se perfila como un emergente de la crisis recesiva- laboral y se sigue extendiendo peligrosamente por toda la geografía europea y estadounidense.
A esta situación se suma una mayor deflación económica y recorte del consumo (ya desatados), que se sumarán a los estragos de la crisis crediticia para potenciar el proceso de baja del consumo y de desocupación ascendente en que se encuentran EEUU y las primeras economías de la Unión Europea.
Así como las trasnacionales y los bancos de las potencias centrales incubaron y luego "globalizaron" la crisis financiera (derrumbe bancario) primero, y la crisis recesiva después (derrumbe industrial y comercial), EEUU y las primeras economías imperiales ya están incubando la crisis social de manos del déficit, el desempleo y la no reactivación del consumo.
¿Cómo se incuba la crisis social?
La crisis social (consecuencia de la caída del consumo, los ajustes y los despidos laborales) se perfila como el emergente inmediato de la crisis recesiva- laboral que detonó escalonadamente como consecuencia de la crisis financiera en EEUU.
De acuerdo a una lógica aceptada por una mayoría de los analistas del sistema: Los "salvatajes" estatales a las empresas y bancos sólo produjeron una "reactivación" de la especulación financiera (bolsas activadas en una nueva "burbuja" y recuperando ganancias en forma acelerada).En un escenario, marcado por una incipiente "recuperación económica" (de la que muchos dudan), y con un aumento del déficit y de la desocupación en EEUU, la bolsas y las macro empresas y bancos que cotizan tanto en Wall Street como en las plazas europeas siguen cosechando ganancias multimillonarias que se contradicen con los números oficiales de la economía real.
Simultáneamente, el capitalismo industrial o comercial estadounidense y europeo, con el argumento de la "catástrofe económica" reduce "costo laboral" despidiendo empleados, reduciendo salarios y suprimiendo beneficios sociales, y aumentando la "sobreexplotación" de la fuerza que queda ocupada. Achican otros gastos (e inversiones) de la producción para ganar lo mismo produciendo y vendiendo menos, lo que agudiza la recesión y genera más baja del consumo y despidos laborales.
Por su parte, el Estado norteamericano como los de la zona del euro bajan "costo social" por medio de la reducción del gasto público (salud, vivienda, educación, etc.) para compensar la merma de la recaudación durante la crisis.
En EEUU, agosto pasado se convirtió en el tercer mes consecutivo en que los gobiernos estatales y municipales eliminaron empleos, lo que refleja las reducciones que han tenido que hacer para responder al declive en los impuestos a la renta y a la propiedad.
Dentro de este contexto, la nacionalización de la crisis social por medio de los ajustes y los despidos laborales habilita un pasaporte hacia las huelgas y los conflictos sociales que hasta ahora aparecían como fenómenos inéditos en la primera potencia imperial.
De acuerdo con The Wall Street Journal, la proyección anticipada del drástico recorte del gasto social (que ya rige en California) extendido a todos lo estados de la Unión, prevé despidos y recortes de salarios a los empleados públicos, suspensiones laborales, vacaciones sin paga, planes de retiro anticipado, reducción de fondos para los jubilados, la educación y la salud pública, y recortes en los programas para paliar el hambre.
A este cuadro (producido por el costo de los "salvatajes" a bancos y empresas con dinero público) se suma otro dato: Los números en rojo del conjunto de las variables de las primeras economías imperiales invalidan -según estimaciones oficiales y de una mayoría abrumante de especialistas- cualquier hipótesis de recuperación inmediata de la crisis que ya ha devenido de económica a social.
De esta manera, el sistema capitalista USA-europeo (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia).Por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral, bancos y empresas mantienen sus tasa de rentabilidad al costo de más desempleo y depresión de la economía real.
La no reactivación plena del consumo y la suba récord del desempleo dispara alertas generalizadas de una crisis social con protestas masivas en gestación, principalmente en las potencias centrales con EEUU y Europa a la cabeza.
A esas advertencias se sumaron en los últimos días el FMI, la OIT, el Banco Mundial y otras instituciones vertebrales del sistema como el Grupo de los Ocho, que alertaron de una "recaída de la crisis" con efectos sociales devastadores si los gobiernos centrales levantan los subsidios a bancos y empresas.
En recientes declaraciones, el Premio Nóbel de Economía Paul Krugman advirtió que a pesar de las supuestas señales de recuperación, en los próximos seis a ocho meses habrá una fuerte posibilidad de retroceso en la economía.
Según sus consideraciones, la fase extrema de la crisis global fue superada, pero se puede registrar una recaída y dista mucho decir que está cerca el camino de regreso a la prosperidad.
También, indicó que los programas de estímulo y las expansiones fiscales se desvanecerán a principios de 2010, por lo que el mundo tiene por delante un prolongado proceso de recuperación por mucho tiempo.
Dentro de este marco, las huelgas y los conflictos sociales se visualizan como el emergente inmediato (e indetenible) de los despidos en masa y ajustes estatales que ya se ensañan con los sectores laborales y sociales más desprotegidos tanto de Europa como de EEUU.
La víctima y el detonante
La dinámica de la crisis (dada a conocer en forma inconexa y parcial por los propios medios del Imperio) revela como el sistema capitalista (Estado y empresas privadas) descarga el costo del colapso recesivo económico (la crisis) sobre el sector asalariado (fuerza laboral masiva) y la masa más desprotegida y mayoritaria de la sociedad (población pobre con limitados recursos de supervivencia), por medio de los despidos laborales y la reducción del gasto social ("ajustes"), que incrementan los niveles sociales de precariedad económica y de exclusión masiva del mercado laboral.
La masa asalariada (mayoritaria y peor pagada) y los pobres, son a su vez los mayores perjudicados por la utilización fraudulenta (estafa del Estado capitalista) de fondos de impuestos públicos para salvar a empresas privadas, ya que no cuentan con los recursos (ahorros y medios capitalistas de supervivencia) de las clases altas o medias altas.
En este cuadro, los ocupados pagan los "rescates capitalistas" con su salario y con lo que consumen, mientras que los desocupados y marginados sociales lo hacen a través de los pocos productos que puedan adquirir para su supervivencia inmediata.
Cuando estallan las crisis de "sobreproducción" (por recesión y achicamiento de demanda) el sistema aplica su clásica fórmula para preservar la rentabilidad vendiendo y produciendo menos: Achicamiento de costos.
En esa receta de "achicar costos" sobresalen claramente, en primera línea, los laborales (de las empresas) y los sociales (del Estado) para compensar la falta de ventas y de recaudación fiscal.
En consecuencia (y como ya está probado históricamente): Las empresas mantienen sus rentabilidades, sube la recesión, sube la desocupación, cae el consumo, y se expande la pobreza y la exclusión social.
De acuerdo a la OIT, en 2009 unas 50 millones de personas en todo el mundo podrían perder sus trabajos debido a la crisis económica. Multiplicado por una "familia tipo" (cuatro personas por despedido) esto implica que alrededor de 200 millones de personas serían afectadas por la desocupación en el curso de este año.
Hay una estimación -alimentada por números oficiales- que expresa que la presente crisis recesiva global ya arrojó (como consecuencia de los despidos y del achicamiento del consumo) a más de 1000 millones de personas a la pobreza y a la marginalidad.
En esa dinámica de acción-reacción se alimentan la crisis social y el nuevo colapso capitalista emergente en EEUU y Europa.
http://www.iarnoticias.com/2009/secciones/contrainformacion/0078_la_crisis_social_02nov09.html
Etiquetas:
decadencia capitalista,
Economía,
Manuel Freytas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

