13 de enero de 2010
PETRONEWS
La única solución que permitirá asegurar una provisión económica de energía, y así posibilitar la puesta en marcha de nuestra economía, es la recuperación íntegra de los yacimientos y áreas petroleras para su explotación e industrialización, en beneficio de nuestra gente.
El Moreno de Neuquén señala la manipulación de los datos de las reservas petrolíferas que han aprovechado las empresas multinacionales. Argentina poco ha recibido del valor de todo el petróleo que descubriera YPF, y hoy se ve amenazada de convertirse en un país importador en un futuro cercano.
En el proceso de privatización del petróleo (1990-1993) el Estado vendió 250 millones de metros cúbicos de reservas "probadas" que pasaron a compañías privadas. Desde ese momento hasta hoy se produjeron más de 500 millones de metros cúbicos de petróleo crudo y queda hoy, en los yacimientos, una reserva "probada" de 450 millones de metros cúbicos, "oficialmente" certificados.
De manera que el total de petróleo, el extraído más las reservas remanentes, suman 950 millones de metros cúbicos, esto equivale a 700 millones de metros cúbicos más de los que vendió el Estado Argentino cuando se privatizó. El valor bruto de este "excedente" de petróleo equivale hoy, aproximadamente, al valor de nuestra fraguada deuda externa.
Aproximadamente el 95 % del total de estas reservas, los 950 millones, corresponden a los viejos yacimientos de la YPF estatal. No se han descubierto nuevos yacimientos de importancia después de la privatización del petróleo.
Visto en perspectiva histórica, a partir de la privatización estamos viviendo un período aproximado de unos 20 años en el que se consumirán las reservas que el estado tardó 80 años en descubrir.
Por lo tanto, en menos de 10 años pasaremos de ser exportadores de petróleo crudo a ser importadores. De hecho la importación de hidrocarburos ya comenzó, debido al chantaje ejercido por las empresas con la "crisis energética".
Las compañías petroleras privadas tuvieron una decisiva participación en el diseño e implementación de la política de privatización del petróleo en nuestro país y, como todas las empresas multinacionales, el objetivo aquí también es sacar el mayor provecho en el menor tiempo posible, para correr el riesgo mínimo. En algunos casos, cuando el premio es grande, las grandes compañías corren riesgos mayores e involucran los estados, como en el caso de Irak u otros países más ricos que Argentina en petróleo.
Argentina está entre los países del mundo que más bajos impuestos cobra a las petroleras por la explotación y venta de petróleo. Con las retenciones a la exportación de petróleo crudo que está aplicando el gobierno actual, se está atenuando, en alguna medida, el drenaje de petróleo crudo al exterior. Es un hecho previsible, y por supuesto lo era antes de privatizar, que las empresas privadas no van a reemplazar las reservas que explotan en Argentina, eso tiene un costo y esfuerzo que estas empresas no está dispuestas a hacer fuera de sus países de origen o colonias.
Las compañías multinacionales utilizan medios políticos para conseguir sus reservas: la privatización en nuestro país, la guerra en otros -como en Irak- o, como en el caso de Venezuela, que está siendo agredida por tener el control petrolero en manos del Estado. Las compañías terminarán de explotar en Argentina el petróleo y el gas que tomaron del Estado y seguirán con su negocio en otra parte.
La explotación de petróleo con fines de exportación del producto crudo no tiene una justificación económica para nuestro país y tampoco para nuestra población, como podemos ver en este período de "bonanza" petrolera. El beneficio para la comunidad es muy pobre, solo unos pocos se ven beneficiados, las consecuencias son muy graves y serán aún peores en un futuro próximo si no se revierte rápidamente ésta tendencia. El altísimo costo de los combustibles y la "crisis energética" son solo las primeras manifestaciones del poder de las compañías sobre nuestra economía.
La única solución que permitirá asegurar una provisión económica de energía, y así posibilitar la puesta en marcha de nuestra economía, es la recuperación íntegra de los yacimientos y áreas petroleras para su explotación e industrialización, en beneficio de nuestra gente. El excedente de este negocio tan rentable, permitirá invertir en la exploración para incorporar reservas de petróleo que sustituyan a las que se consumen y así mantener un crecimiento económico sostenido.
El intento del Gobierno Nacional para crear una Empresa Nacional de Energía no es suficiente por sí solo. El poder de estos grupos es tan grande que convivir con ellos significa perder, como ya hemos visto. Terminarían usando nuestra empresa Nacional para que haga las inversiones, como hicieron con YPF, y ellos se quedarían con los yacimientos y las ganancias.Hay una constante y sostenida caída en la producción de crudo durante los últimos 5 años. Que esta tendencia declinante de la producción se mantenga aún con el altísimo precio internacional del crudo, y a pesar de la eterna y permanente urgencia financiera que caracteriza a las compañías, sólo se explica porque ha comenzado la declinación de los viejos yacimientos de YPF.
En un sencillo trámite administrativo se quitaron 100 millones de m3 de las reservas probadas recuperables de YPF en los años 1990-91.Esto es, la YPF estatal había alcanzado un nivel de reservas de petróleo de 350 millones de m3 en 1970, que se mantuvo aproximadamente constante hasta 1990. Lo cual significa que se descubrió en ese lapso más o menos igual cantidad a lo que consumimos.Previo a la privatización, se contrataron "prestigiosas" certificadoras internacionales de reservas que las bajaron de los 350 millones a 250 millones de m3. (Ver gráfico)Apenas 5 años tardaron las empresas beneficiadas con la privatización para "recuperar" los 100 millones de m3, solo tuvieron que revalorizar los "viejos" yacimientos de YPF, ahora de su propiedad.
En 1995, oficialmente, el país ya tenía nuevamente los 350 millones de reservas que había logrado a partir de 1970, sin descubrir nuevos yacimientos. Luego siguió el blanqueo de reservas no declaradas y una mayor recuperación de petróleo en los viejos yacimientos de YPF, ayudado por una evolución tecnológica mundial en la industria.
miércoles, 13 de enero de 2010
Las reservas de petróleo en Argentina
lunes, 14 de diciembre de 2009
La defensa de YPF: Enrique Mosconi

"Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieren enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de exploración y explotación al capital extranjero, para favorecer a éste con las crecidas ganancias que de tal actividad se obtiene, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino.Porque entregar nuestro petróleo es como entregar nuestra bandera"
Enrique Mosconi
13 de diciembre de 2008
Si las nuevas generaciones argentinas necesitan encontrar una figura a la que invocar, en defensa de la soberanía nacional, esa personalidad es la del general Enrique Mosconi, ejemplo del militar consustanciado con su país. Porque para Mosconi la soberanía nacional no comenzaba ni terminaba en los discursos celebratorios de fechas patrióticas, ni eran una metáfora de circunstancia.
Para él, soberanía y nacionalidad, eran algo tangible: la defensa del patrimonio argentino, sus riquezas naturales, eran los hombres y mujeres que con su trabajo escriben las páginas más auténticas de la nacionalidad.Fue un tenaz defensor de los intereses petrolíferos nacionales durante los ocho años que permaneció como director de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales. Supo impulsar a la nueva empresa, no sólo multiplicando su producción sino dotándola de la estructura necesaria para el cumplimiento de sus objetivos básicos. Luego de una prestigiosa carrera militar, el general Mosconi dedicó su accionar a tratar de conseguir una política que permitiera resultados positivos para el país. En su libro "El petróleo argentino y la ruptura de los trusts petrolíferos inglés y norteamericano el 1º de agosto de 1929", expuso sus ideas centradas en una política de "puerta cerrada" y monopolio estatal que -según sus palabras- "terminará con la lucha entre los trusts e YPF". En ese sentido, Mosconi afirmó: "Dos organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan intereses antagónicos, destinados a vivir en una lucha de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatista. Para asegurar para nuestro país la riqueza petrolera debe encararse a fondo la cuestión, siendo ello imposible de lograr mientras el Estado no monopolice íntegramente la explotación de sus yacimientos".Nacido en Buenos Aires el 21 de febrero de 1877 cursó estudios en el Colegio Militar de la Nación, al que ingresó en mayo de 1891. Ingresó luego a la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, y desempeñó el cargo de subdirector general de Arsenales de Guerra desde 1914 a 1918.Luego de graduarse como ingeniero civil, se le reconoció como profesional militar pasando al arma de ingenieros. Durante su prestación de servicios viajó a Italia, Bélgica y Alemania donde realizó estudios para la construcción de la usina hidroeléctrica y a gas pobre que funcionaba en Campo de Mayo.Antes de regresar al país en 1914, patentó en Alemania y cedió al Ministerio de Guerra de la Argentina un dispositivo para cambio de trocha en rodados militares. Otra vez en la Argentina volvió a comandar el cuerpo de Ingenieros hasta ser nombrado subdirector general de Arsenales de Guerra en 1915. Fue designado luego director del Arsenal Esteban de Luca y en marzo de 1920 -ejerciendo el cargo de director de Aeronáutica- fundó el Grupo 1º de Aviación dando así impulso al arma.Romper los trustsA través del libro citado y varios trabajos periodísticos explicó Mosconi sus ideas sobre la cuestión petrolera. En una nota publicada en "Noticias Gráficas" del 17 de setiembre de 1932, señaló: "El país reclama una ley que garantice al pueblo argentino el usufructuo total de los beneficios derivados de las explotaciones petrolíferas y que esto se realice en la mayor tranquilidad, libre de la áspera lucha de intereses que pone a prueba, y a menudo mancha, el honor de las personas y la dignidad de las funciones públicas"."Se trata -continuaba Mosconi- de un asunto demasiado complejo, constituido por múltiples especializaciones que deben ser consultadas para formular un proyecto que coordine con unidad de doctrina las distintas actividades que integran la industria petrolífera y defender así, esta fundamental riqueza pública, establecer el conveniente ordenamiento de su explotación y alcanzar los objetivos que imponen el presente y el porvenir económico de la Nación".Designado titular de la Dirección General de YPF, el 19 de octubre de 1922, el general Mosconi consiguió a lo largo de sus ocho años de gestión que la empresa pasara de una producción de 348.888 metros cúbicos de petróleo en 1922 a 872.171 metros cúbicos en 1929. Defensor del patrimonio petrolífero del país, puso de manifiesto más de una vez su opinión adversa a los trusts. En el artículo anteriormente citado agregaba a propósito de un proyecto parlamentario sobre hidrocarburos que "es decididamente propulsor del capital privado, que en nuestro país forman casi sin excepción, empresas extranjeras filiales de los grandes trusts y, lo que es peor, descuida este proyecto la necesidad de impulsar el desenvolvimiento de YPF, colocado con respecto a los trusts en inferioridad de condiciones".Tenaz opositor de los trusts petrolíferos ingleses y norteamericanos señaló en esa oportunidad, y ante las controversias suscitadas por "el trance de acaparamiento" de la Standard Oil -efectivizada mediante la concesión petrolífera en Salta-, "me aferro ahora más que nunca al concepto de puerta cerrada y monopolio que terminará con la actual lucha de predominio entre los trusts e YPF, lucha cuya aspereza irá siempre en aumento".En el transcurso de su mandato inauguró la Destilería de La Plata -en diciembre de 1925- que entró en producción inmediatamente elaborando nafta, kerosene, fuel oil y a menos de cinco meses de su habilitación comenzó la producción de nafta de aviación. El año 1926 señala la entrada de YPF en el mercado de combustibles con sus propios productos. Dos años después comenzó la explotación de petróleo en Salta y debido a una intensa exploración llevada a cabo en la zona noroeste, se produjo en 1933 el descubrimiento petrolífero de Tranquitas.En la faz comercial la empresa ganó terreno rápidamente bajo la gestión de Mosconi que en agosto de 1929 rebajó el precio de la nafta en todo el país concretando una nueva rebaja tres meses más tarde. Resalta aún más este acontecimiento comercial si se tiene en cuenta que desde 1928 tenía vigencia en el plano internacional el convenio Achnacarry -firmado entre Standard Oil, Royal Dutch, Shell y Anglo Persian- regido por el principio del "as is" y según el cual cada empresa conservaba la posición que tenía en el mercado en el momento en que se firmara el acuerdo.La exposición de las ideas del general Mosconi denotaban su preocupación por asegurar los beneficios de la explotación petrolera nacional a través de una legislación adecuada. "El monopolio (sin expropiación de las concesiones existentes) acabará con los rozamientos y lucha de intereses -afirmaba el entonces titular de YPF- con los entorpecimientos y falsas canalizaciones de los trámites legales y reglamentarios de los expedientes. Acabará asimismo con la intromisión de elementos extraños en nuestra política interna, con el soborno, cada vez más alarmante. Evitará futuras complicaciones y perturbaciones en nuestra economía, en nuestro derecho y nuestra soberanía. Usufructuaremos así, íntegramente, en paz y tranquilidad, con honor y dignidad, como podemos y debemos hacerlo, los beneficios de nuestras explotaciones petrolíferas".Aquella mañana de 1922Una mañana de agosto de 1922, Mosconi se enteró que la empresa norteamericana West India Oil Co., la única que vendía nafta de aviación, se negaba a suministrarla sin pago adelantado. El entonces coronel Mosconi entrevistó al gerente de la empresa, para ratificar la noticia. Sí, era así. Mosconi le replicó al gerente de la compañía extranjera según cuenta en su libro: "Advierta que el Servicio Aeronáutico del Ejército no debe un centavo a su compañía; que se trata de una repartición militar solvente y dependiente del Ministerio de Guerra y que, por lo tanto, no sólo me sorprenden sus manifestaciones y su exigencia, sino que las considero impertinentes y no las acepto".Más tarde comentará Mosconi: "Allí, en el mismo escritorio me propuse juramentándome conmigo mismo, cooperar con todos los medios legales para romper los trusts". Hacia esa meta iba Mosconi el 1º de agosto de 1929, cuando YPF rebajó el precio del litro de nafta y tomó "la dirección y el contralor del mercado de combustible líquido en la Argentina". El juramento de 1922, "romper los trusts" había sido satisfecho.Pero todo se lo llevará el vendaval del 6 de setiembre de 1930, hasta que en 1931, el presidente Uriburu lo citó en la Casa Rosada para anunciarle -para ordenarle- que viajara a Italia en misión de estudios. Era un destierro disfrazado y continuará -aunque retorne al país- en esa condición. El general Justo lo designará director del Tiro y Gimnasia del Ejército. Era algo inaudito. El viejo luchador quedaba relegado a un papel protocolar. Poco después un ataque de hemiplejia lo fulminaría y el 31 de diciembre era retirado de oficio como general de división. Inválido, en el ostracismo político, fallecía el 4 de junio de 1940.Al memorar su ejemplo -un ejemplo vigente para estos días-, vale la pena recordar aquella sentencia en la que afirmó: "Es bueno vitorear a la Patria, pero es mejor ayudarla a vivir contribuyendo a su engrandecimiento y bienestar".
