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jueves, 6 de mayo de 2010

Garzón, el cazador cazado


Porque Garzón, no nos engañemos, es también un fascista, sólo que de otro tipo. Es un fascista del siglo XXI...

Manuel M. Navarrete
Para Kaos en la Red
28-4-2010

Este sábado se produjeron distintas manifestaciones “contra la impunidad del franquismo y en defensa del juez Garzón”. Fuimos muchos los que, en circunstancias así, pedimos que nos avisen cuando convoquen una sólo contra la impunidad del franquismo. Sin embargo, Izquierda Unida e Izquierda Anticapitalista apoyaron esta movilización y participaron en ella.

Is anybody home, Mc Fly? Sería redundante, de sobra lo conocemos todos, ahondar en el historial reaccionario de la Audiencia Nacional y de su juez estrella, el más represivo, el mejor: desde la doctrina Parot hasta las ilegalizaciones de Batasuna o el PCE ( r ), pasando por el cierre de medios de comunicación que, para colmo, se han demostrado inocentes, como Egunkaria; o la persecución incluso de artistas como Fermín Muguruza, Manu Chao, Soziedad Alkohólika o cualquiera que ose pensar diferente a como piensa su distinguida señoría.

De modo que me centraré en hacer una respetuosa y fraternal crítica a los compañeros de Izquierda Unida e Izquierda Anticapitalista, muchos de cuyos militantes de base son buenos amigos míos, con los que he compartido luchas… y muchas otras manifestaciones, pero no ésta. Considero que la crítica y el debate es un ejercicio fundamental para una izquierda ágil, fuerte y sana. Además, los errores pueden rectificarse; por eso no temo discutir todos los puntos que sean necesarios, siempre que el debate sea real y todos estemos abiertos a convencer y ser convencidos.

Franco torturó, qué duda cabe; y esos increíbles (o peor aún: creíbles) jueces se niegan a juzgar sus torturas. Pero Franco no fue el único en torturar. Sólo en 2006 hubo en el Estado español más de setecientas denuncias por torturas, y en las comisarías (sobre todo en las más siniestras: los “cuartelillos”) murieron más detenidos que mujeres a manos de sus parejas. Pasa lo mismo todos los años, y jueces como Garzón se niegan a juzgar esas torturas.

Porque Garzón, no nos engañemos, es también un fascista, sólo que de otro tipo. Es un fascista del siglo XXI. No sólo el socialismo evoluciona, se adapta a los nuevos tiempos; además, no hace falta ir haciendo el paso de la oca o dejarse un bigotito ridículo para ser un fascista. No olvidemos que una porción del arco parlamentario fue, sencillamente, clausurada e ilegalizada por este juez; y sin necesidad de quemar ningún Reichstag (aunque quién sabe si de eso no se encargó Mr. Marshall en Nueva York…).

No creo tener las respuestas ni las soluciones, pero, si algo logré comprender, es que, cuando dos fascistas se pelean entre ellos, no debemos defender a ninguno de los dos. Tampoco me resulta aceptable recibir lecciones de memoria histórica de un personaje oscuro y traicionero como Carrillo, cuya selectiva (más que histórica) memoria le habrá hecho olvidar su pacto de silencio y olvido; o recibirlas de las cúpulas de IU, que apoyaron una ley de memoria que, por más que nos vendan, es de “punto final”.

Estoy con Lenin (no porque-lo-diga-Lenin, sino porque estoy de acuerdo con él en eso) en que la socialdemocracia alemana de su época traicionó sus ideales, al votar a favor de los créditos de la I Guerra Mundial. Si dos países imperialistas se enfrentan entre ellos, no hay que apoyar a ninguno de los dos bandos (ni siquiera aunque uno de ellos haga terribles esfuerzos por presentarse como el más progresista). Pero esto no debe confundirse con el vergonzoso “Ni OTAN ni Milosevic” que se sacó de la manga IU cuando se produjo la invasión de Yugoslavia. La izquierda debe hacer esfuerzos por distinguir una guerra de agresión, como la que sufrieron Yugoslavia o Irak (en cuyo caso, está claro, debemos apoyar al bando que se defiende del imperialismo), de otra cosa que sería muy diferente: una disputa que refleje la competencia interna entre distintas fracciones de la burguesía (EE UU contra UE, Nike contra Adidas, PP contra PSOE, Garzón contra Varela, etc.) Es sólo en el primero de los casos mencionados, y normalmente en contextos de antiimperialismo, en el que cabe desarrollar un sistema de contradicciones, principales unas, secundarias otras; sin embargo, el empleo rígido, desnaturalizado y abusivo de esta fórmula sólo sirve a quienes pretenden trazar una engañosa línea entre José Díaz y Gaspar Llamazares, sobre la base falaz de que el PSOE (él es él y sus circunstancias) de hace 70 años es equiparable al actual…

En mi opinión, lo peor es que Izquierda Unida e Izquierda Anticapitalista han apoyado y asistido a una manifestación repleta de carteles y cánticos a favor del juez Garzón, convocada ante todo como una defensa de este juez y liderada por cruzados anticubanos como Almodóvar, entre otros. Es decir, han apoyado y asistido a una manifestación en defensa del juez que, de manera –ya lo he dicho- fascista, expulsó del Parlamento a la izquierda patriota vasca, siendo, para colmo, y con una gran diferencia, el País Vasco el lugar de este Estado donde la izquierda está más desarrollada; el único lugar que ha hecho una Huelga General contra la crisis capitalista (tal vez por ser el único lugar en el que CC OO y UGT no tienen la mayoría sindical…); el lugar, en consecuencia de todo lo anterior, con más densidad de policías y de presos de toda Europa; el lugar donde, a todos los niveles, más asociacionismo de base y tejido social se ha generado, y donde más luchadores hay, y donde más enemigos tiene el Estado capitalista español.

Al menos espero que si luego, en alguna ocasión, los vascos no quieren pactar con los asistentes a esta manifestación, no sean además tildados de cualquier cosa. ¿Quién ofende a quién? ¿Quién tiene motivos para sentirse ofendido? Si de verdad deseamos la unidad de la izquierda, respetemos a la izquierda, es decir, respetémonos a nosotros mismos, a quienes nos oponemos al sistema; y sintámonos ilegalizados cuando ilegalizan a los compañeros del norte, es decir, cuando nos ilegalizan a nosotros.

El final de todo esto lo conocemos. Garzón saldrá de rositas (faltaba más) y todo habrá acabado, porque el lema era ese. El PSOE arañará unos cuantos votos y el sistema seguirá siendo tan siniestramente perfecto. Y con esto, ¿habrá llegado la izquierda provechosamente a las masas, o sencillamente habrá vuelto a travestirse, desorientarse, autodestruirse, confundirse con el PSOE, marchar detrás de sus pancartas, tragarse el mito de que “todos estamos contra la derecha”, de que “la derecha” no son ellos, etcétera?
Para terminar, no me gustaría que nadie me malinterprete. ¿La izquierda debe movilizarse contra la impunidad del franquismo? Pues claro que sí, y con toda sus fuerzas; pero con un discurso propio y con sus propios consignas. No en subalternidad al discurso del PSOE o rebajando su nivel de conciencia al nivel de conciencia general, que, por desgracia, lo sabemos, es tal, que cualquier día Díaz Ferrán propondrá reinstaurar el derecho a pernada, y ni por eso habrá huelga. Rebajarse “para llegar a más gente” se llama llamazarismo, y entre sus dudosos méritos está el haber hecho pasar a IU de 21 diputados a uno solo (él). Que cada cual extraiga sus propias conclusiones y consideraciones.

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miércoles, 5 de mayo de 2010

NO APOYAMOS AL JUEZ GARZÓN

Condenamos al fascismo, exigimos cárcel común para los genocidas franquistas, pero NO APOYAMOS AL JUEZ GARZÓN
Garzón sabe, mejor que nadie, que su política de incomunicar a los detenidos durante días, sirve para montar el escenario donde monstruos policiales se ceban con los cuerpos de jóvenes detenidos.

Campaña NO a Garzón
Para Kaos en la Red
5-5-2010

Los abajo firmantes nos declaramos profundamente antifascistas y por lo tanto aplaudimos cualquier iniciativa que, partiendo de un acto de necesaria y saludable memoria, marque a fuego a quienes desarrollaron en el Estado español (o en nuestra Nación Argentina) practicas genocidas contra el pueblo y sus organizaciones populares.

Franquistas, derechistas, militares y civiles, deberían haber pasado el resto de sus vidas en las cárceles, pero los pactos espúreos, como el de la Moncloa, o el continuismo gestado por el propio dictador Franco, les garantizaron una impunidad desde todo punto de vista repudiable.

De la misma forma que exigimos que los gobernantes fascistas y sus cómplices paguen por sus crímenes de lesa humanidad y los luchadores populares asesinados puedan ser reivindicados como patriotas, también expresamos nuestro rechazo a querer transformar en un héroe de los derechos humanos a un juez que, como es el caso de Baltasar Garzón, ha convalidado con su accionar todo tipo de atropellos en contra de ciudadanas y ciudadanos vascos, catalanes, gallegos y hasta árabes que pasaron por ese “tribunal de excepción”, denominado Audiencia Nacional.

Durante su actuación casi obsesiva contra cualquier manifestación de disidencia hacia el Sistema, Garzón ha impulsado casos contra medios de comunicación, asociaciones populares, partidos políticos e incluso defensores de derechos humanos, que se deben calificar como una agresión directa a la libertad de expresión y al derecho de libre asociación pacífica. El propio Comité de Derechos Humanos europeo hizo recientemente patente su preocupación al respecto.

En su actividad diaria al frente del Juzgado especial que dirige, Garzón da orden de detener a personas acusadas de terrorismo bajo el régimen de incomunicación, verdadero espacio de impunidad en el que se producen brutales torturas. Cientos de ciudadanos vascos y españoles que sufrieron apaleamientos, violaciones y sevicias como “el submarino”, “la bañera”, la picana eléctrica o “la bolsa” denunciaron de viva voz frente al juez Garzón estas tangibles violaciones de los derechos humanos, y siempre recibieron su silencio, su mirar a un costado y su implacable decisión de dictar condenas brutales a militantes populares.

Garzón sabe, mejor que nadie, que su política de incomunicar a los detenidos durante días, sirve para montar el escenario donde monstruos policiales se ceban con los cuerpos de jóvenes detenidos.

Garzón no desconoce que Cuarteles policiales como el de Ia Guardia Civil de Madrid, el de Barcelona o el de Intxaurrondo en el País Vasco, se parecen mucho, en su afán de destrucción de los detenidos, a los campos de exterminio de la ESMA, Orletti o El Olimpo, y sin embargo jamás ha levantado una acusación contra sus gestores y promotores.

Organismos como el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa -CPT-, el Comité contra la Tortura -CAT- español o diferentes Relatores Contra la Tortura del sistema de Naciones Unidas han reclamado reiteradamente la abolición de esta modalidad de detención, cuya aplicación lleva la rúbrica de este magistrado.

Por otro lado, como bien afirmara en su oportunidad el fallecido juez y ex diputado del PSOE, Joaquín Navarro, “Garzón es un juez que se inventa casi todo a nivel sumarial. Lo que ocurre es que siempre actúa respaldado por el poder político y por el Ministerio del Interior. Garzón se permite el lujo de dictar autos de procesamiento o de prisión absolutamente fabulados, dando por demostradas vinculaciones orgánicas y funcionales de diversos sectores con lo que el denomina “el terrorismo”.

Garzón no es desde ningún punto de vista, un “justo”, un “valiente” o “uno de los nuestros”, como ahora exageran sus acólitos, sino un juez que en su afán de obtener réditos mediáticos (algo que lo deslumbra) no dudó en meter sus narices en Venezuela Bolivariana, de la mano de la recalcitrante derecha local, y avaló con su presencia actos y manifestaciones opositoras, en ocasión de la no renovación de la licencia al canal golpista RCTV. Esa injerencia provocó que el vicepresidente venezolano de esa época, Jorge Rodríguez, calificara a Garzón de “payaso que vino a nuestro país a tratar de darnos lecciones de democracia. Ese juez pro-imperialista vino para acá pagado y tarifado a decir lo que quiere escuchar la oposición venezolana'”. No obsante, el juez no cesó en sus ataques a la Revolución caribeña y calificó de “cínico” y “personaje nefasto” al presidente Hugo Chávez por sus declaraciones de respaldo a una salida negociada en el conflicto colombiano.

Por otro lado, Garzón también viajó a Colombia para dar sus consejos al gobierno represor de Alvaro Uribe. Una vez en Bogotá, mantuvo reuniones con jueces locales y funcionarios del gobierno, donde manifestó la necesidad de que se aplique a los detenidos la tristemente célebre figura de la “incomunicación prolongada”. “El Estado democrático no puede quedar contra las cuerdas, sostuvo Garzón en esa ocasión. "Para nosotros es básica la incomunicación en los primeros días de reclusión de un terrorista, de un narcotraficante o de un individuo que pertenece a una organización criminal", concluyó.

Por último, nos sentimos comprendidos en lo que manifiestan numerosas organizaciones de derechos humanos españolas y vascas, cuando manifiestan, refiriéndose a este juez: “Hemos visto de primera mano su pasividad con la tortura en sus quehaceres diarios, así como hemos podido constatar que su actividad en el ámbito internacional no es más que un ligero barniz, sin que sus acciones en ningún caso hayan pasado de ser testimoniales.

Verificamos, por fin, los excesos de su tribunal, que denunciamos de la misma manera que lo hacemos con los excesos que otros tribunales cometen ahora con el juez Garzón. La admisión a trámite de la presente querella por querer investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante el periodo franquista, es atentatoria contra la declaración de imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad por el Comité de Derechos Humanos de la o­nU y contra el sentido común.

Desde esa legitimidad, no podemos sino oponemos a la designación de este juez como defensor de derechos humanos, cuando su actuación ha sido, mientras le era favorable a sus intereses, idéntica a la que ahora denuncia”.

FIRMAS INICIALES

Atilio Borón, escritor, economista, periodista

María Inés Brassesco, Presidenta de la Unión de Mujeres de la Argentina, Vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres- FDIM-

Manuel Márquez Berrocal, Historiador y fundador de kaosenlred.net

Lito Borello, Coordinador general Organización Nacional Social y Política Comedor Los Pibes

Patricio Echegaray, secretario general del Partido Comunista de Argentina

Carina Maloberti, Secretaria de Organización Nacional de Asociación Trabajadores del Estado (ATE)

Alfredo Ferraresi, Secretario General de la Asociación Empleados de Farmacia

Carlos Chile, Secretario Adjunto - Central Trabajadores Argentinos (CTA) - Capital Federal

Liliana Parada, Diputada Nacional - Proyecto Sur, Movimiento Territorial Liberación (MTL)

Marcelo Köenig, dirigente del Movimiento Peronista Revolucionario

Norman Briski, actor

Raúl Carnota, músico

Marcelo Nono Frondizi, dirigente de la Agrupación Envar El Kadri, Peronismo Revolucionario

Carlos Aznárez, periodista, director del periódico Resumen Latinoamericano

Eduardo Soares, abogado, Presidente de FIDELA-Gremial de Abogados.

Vicente Zito Lema, poeta, escritor, periodista

Roberto Perdía, abogado, dirigente de la OLP

Graciela Rosenblum, Liga Argentina por los Derechos del Hombre

Fernando Buen Abad, Doctor en Filosofía, cineasta.

Néstor Kohan, escritor, investigador, Coordinador Cátedra Che Guevara-Colectivo Amauta

Embajador Oscar Laborde, Frente Transversal

Pepe Steinsleger, periodista del diario mexicano de La Jornada

Norma Ríos, Matilde Gatti, María del Carmen Martínez, Florencia Delnegro, Flor Sandoval, Nelson Yapura, Lorena Lescano, Mauricio Re, por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Rosario

Carlos Chávez, abogado,

Ruben Saboulard, Asambleas del Pueblo

Héctor Pelusa Carrica, Secretario general ATE, Chaco

Eduardo Abeleira, integrante de CTA Capital

Sergio Ortiz, secretario general de Partido de la Liberación

Juan Carlos "Pipón" Giuliani, Periodista, Secretario de Comunicación y Difusión de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA).

Heinz Dieterich, escritor

Eduardo Vasco Murúa, dirigente de la fábrica recuperada IMPA-MNER y Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas

Julio Fernandez y Barbara Reisner, de Convocatoria por la Liberación Nacional y Social

Oscar Kuperman, Militante Social (CUBA – MTR)

Hermann Schiller, periodista

Omar López, periodista, director del programa radial "Mate Amargo"

María Torrellas, periodista, documentalista

Dr. Pedro Salvadero, Gremial de Abogados de Córdoba

Guillermo Cieza, militante social

Jorge Petruchansky, militante histórico del peronismo revolucionario

Gustavo Franquet, militante social

Hugo Fernández Panconi, músico

Pedro Cazes Camarero, ex militante del PRT-ERP, periodista

Daniel De Santis, escritor, investigador

Susana Beatriz Etchegoyen, Diputada CABA (MC)

Henry Boisrolin, Cooridnador del Comité Democrático Haitiano, Argentina

Rodrigo Tornero, periodista

Daniel Bilbao, periodista

Fernando Esteche, dirigente de MPR Quebracho

Ofelia Rosales Giménez

Irene López de Vicuña, Juan M. Luco, Virginia Goicoechea y Facundo Andicoechea, de la Coordinadora Vasco Argentina Solidaridad con Euskal Herria

Jorge Omar Lewinger, periodista

Silvia Martínez del Río, periodista

David Eduardo Cejas, periodista

Osvaldo Biziak, periodista, programa "Por el mismo camino", FM La Tribu

Marta Valle, docente

Lic. Santo Corporán, Candidato a diputado por Municipio Santo Domingo Norte

Mónica Simoncini, cineasta, documentalista

Eduardo Oroño, Comisión de Homenaje a los Combatientes Revolucionarios

Graciela Ramírez, corresponsal de "Resumen Latinoamericano" en Cuba

Silvia Madía, Coordinadora de Cátedras Bolivarianas

Gregorio Díaz Dionis, Presidente del Equipo Nizkor (Red contra la impunidad)

María Isabel Murphy, integrante de la OLP

Julio César Hincapié, Solidaridad con Colombia

Pablo Fernández, periodista (Neuquén)

Dr. Hector Chávez, Gremial de Abogados Mendoza

Israel Levy, militante de la solidaridad con Palestina

Fabián Pierucci, Grupo Alavío de Comunicación Alternativa

Mauricio Castaldo, dirigente de AGMER de Entre Ríos, secretario del Foro Artiguista Entrerriano

Raquel Chediak y Susana Yalet, integrantes del Grupo Reflexión y Compromiso, de La Plata

Marta Speroni, militante de la solidaridad con Cuba

Ana María Parnás. integrante de la Comisión de DDHH de Uruguayos en Argentina

Jorge *Chacho* Almada (Espacio Radial La Patria Grande, se construye desde abajo)

Guillermo Caviasca, Periodista (Barricada TV)

Natalia Vinelli, Periodista, escritora (Barricada TV)

Ramón Duarte, Trabajador Ferroviario (Movimiento Nacional Ferroviario)

Enrique García, Movimiento Nacional Ferroviario

Dante Miranda, Trabajador Ferroviario (Movimiento Nacional Ferroviario)

Pablo Puebla , Militante Social – Organizaciones Libres del Pueblo)

Isabel Otañi, docente universitaria

Julio César Martínez-(Juma), Director-Editor de web Tercer Camino

Eneko Landaburu, O'PAYBO Escuela Popular de Salud, Misiones.

DR. Carlos H. Gorrostorrazo

Jerónimo Milea

Laura Mercado

Fernando Noya, abogado, Agrupacion Peronista "Argentina Avanza" de Tres de Febrero.

Oscar Abudara Bini, cineasta

Santiago Bereciartua, abogado

Aurora Tumanischwili Penelón y Guillermo Lópaz, de FeTERA FLORES (colectivo de base de la Federación de Trabajadores de la Energía de la República Argentina, en CTA)

Marcelo Lischinsky

Yuraima Vasquez Arriaga

Angélica María Vilchez Vasquez

Eliana Wasserman, abogada

Leandro Albani, periodista

Yamila Blanco, periodista

Willy Nocetti, periodista

Martín Damián Suárez, periodista

Sandra Rocco, médica pediatra

Javier A. Gonzàlez, Economista Jefe INTI - Economìa Industrial

Claudio Faiman

Nélida Garagorri, docente

David Eduardo Alperin

Mirtha Goldberg

Cristina Mora

Luis Vicente Moreno, Periodista. Lomas de Zamora.

Héctor Marrese, periodista.

Marta Arenas

Claudio Leoni

Gertrudis Ibañez

Nelly Chávez



Desde Uruguay:

Gonzalo Abella, historiador, escritor

Raúl Rodríguez, ex candidato a presidente por Asamblea Popular, Director de Teatro

Eduardo Rubio, Dirigente del Movimiento 26 de Marzo, Asamblea Popular

Isabel Izquierdo, editora

Organización Fogoneros

Mónica Riet, fotógrafa

Santiago Mazzarovich

Daniel Corbo



Desde Chile:

Verónica Brito Castro, (Movimiento de los Pueblos y los Trabajadores, de Chile)

Roberto Muñoz, Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez

Gino Straforini, Responsable Relac. Internacionales del M.I.R. Chile

Juan Carlos Vecino, San Pablo, Brasil

ORGANIZACIONES:

Liga Argentina por los Derechos del Hombre

Convocatoria por la Liberación Nacional y Social

APDH ROSARIO

Partido Comunista Argentino

Periódico Resumen Latinoamericano

Movimiento Asambleas del Pueblo

Asamblea de San Telmo

Organización Nacional Social y Política Comedor Los Pibes

Agrupación Envar El Kadri, Peronismo Revolucionario

Democracia Popular – Rosario -

JP Descamisados

Agrupación Político Sindical “Tolo Arce”- SENASA – ATE

Agrupación Político Sindical “8 de Marzo” – Trabajadores de la UBA – ATE

Biblioteca Popular “Fernando Jara” – Cipoletti –

Agrupación Sindical "Agustín Tosco" - Córdoba

Emergentes – Mar del Plata –

Movimiento Peronista Revolucionario (MPR)

Coordinación Latinoamericana de Movimientos Territoriales Urbanos

Coordinadora Vasco Argentina de Solidaridad con Euskal Herria

Coordinadora de Trabajadores Desocupados Anibal Verón,

Agrupación Martín Fierro

Movimiento Patriotico Revolucionario Quebracho

JP Evita- Necochea

Movimiento Evita - Necochea

Organizaciones Libres del Pueblo (OLP)

Frente de Acción Revolucionaria (FAR)

Cdor. “ Un nuevo Despertar “ – Alte. Brown- Bs. As.-

Ctro. Comunitario “Amistad” – La Matanza –

Posta Porteña (Herramienta de comunicación rioplatense)

Cátedras Bolivarianas

Movimiento Estudiantil Liberación

Corriente de Trabajadores 19 de Diciembre

Grupo Mascaró Cine

KAOSENLARED.NET

ENVIAR ADHESIONES AL MAIL: lucia.prezlian@gmail.com (Campaña No a Garzón)

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jueves, 29 de abril de 2010

Con Garzón, no


30-04-2010
Antón Dobao
http://antondobao.blogaliza.org/Rebelión

Lo malo de estas cosas es que todo se confunde, nada queda claro, y en el barullo nunca ganamos. Lo peor del manejo de consignas es el vaciado sistemático, con lo que los hechos pasan a ser arquetipos de gran capacidad connotativa. Afectiva, por tanto. Siempre al gusto de quien maneje los mensajes y los canales. Cuando la comunicación es unidireccional, manejar voluntades y afectos de los receptores no es un objetivo menor.

¿Qué ha hecho Garzón para merecer esto? Investigar los crímenes del franquismo, al parecer.
Pero cuando buscas datos más específicos, un conocimiento pormenorizado de lo que puede significar exactamente "investigar los crímenes del franquismo", el viaje concluye en el punto de partida. Entonces, se nos podría ocurrir que en estas tres últimas décadas hubo momentos, ocasiones y excusas para investigar al menos uno de los crímenes del franquismo. Uno sólo. Y, fíjate tú, nadie consideró oportuno hacerlo. Y todavía había responsables vivos, seguramente. ¿Es que no fue oportuno nunca? Tal vez Baltasar Garzón posee un sexto sentido para aprovechar oportunidades.

También es posible que entonces Baltasar Garzón supiese que los cimientos del régimen que con tanto esfuerzo él contribuye a robustecer tienen textura semejante a los del pasado inmediatamente anterior.
El régimen de monarquía parlamentaria es la continuidad histórica de los cuarenta años de dictadura. Así quedó fijado por el régimen, lo pactó parte de una izquierda desorientada, acobardada y desertora de la historia.
En julio de 1936 se levantó el ejército contra la República Española, le hizo la guerra, la reprimió, la asesinó, le borró el rostro de la superficie terrestre, manchó su memoria, y unos años después restauró el orden natural de las cosas. Contra el pensamiento exclusivo es necesario recordar que la Transición no transcurre de 1975 a 1978, sino de 1936 a 1975. Tras esos cuarenta años de transición, regresaron las formas de gobierno anteriores a 1931, las banderas, los himnos, todo. Quizás Garzón no lo sabía. Es probable que todavía no lo sepa.

Lo malo de estas cosas es que nadie puede permanecer ajeno a lo que ocurre. España prohíbe la memoria, eso es evidente. A Garzón lo sienta en el banquillo de los acusados la ultraderecha contra la que él nunca actuó.
No le quedaba tiempo. Estaba ocupado en lapidar otras expresiones políticas más incómodas. Se lo recordó hará unos años el Subcomandante Marcos, y el magistrado respondió con una amenazante indignación. Sin embargo nadie podría permanecer imparcial cuando se enfrenta el deseo de tantas personas, como las que se han manifestado estos días, de que la memoria de los suyos se restablezca, contra la determinación de la extrema derecha de tradición franquista, de Mayor Oreja a Manos Limpias, de impedir con todo su poder siquiera una pequeña parte del reconocimiento que se les debe a las víctimas del fascismo, que al final somos todas y todos.

Entre los manifestantes que portan rostros de sus desaparecidos y los airados y ofendidos hijos de la serpiente, cualquier persona de bien sabe a quién acompañar. Que hablen, si quieren, de revancha. Ellos, que nunca la sufrieron, que todavía hoy defienden con impudicia extrema la eliminación de los derrotados, de aquellos ingenuos que osaron un día soñar con alterarlo todo y despertaron de su sueño en fosas comunes.

Lo malo es esta obsesión por simplificarlo todo. Ni el Gobierno español ha tenido valor ni ganas de elaborar una Ley de Memoria Histórica que mereciese tal nombre y no se quedase en un cobarde acto de propaganda que ni siquiera sirve para anular juicios criminales. Sin simplificación, hoy el debate pondría en cuestión lo que está prohibido remover y sus razones. Pero para que no tiemblen los cimientos ni las coartadas del régimen es necesaria la simplificación, y reducirlo todo a una persecución personal contra Baltasar Garzón. Cuando todo se simplifica, nada se conoce.

Baltasar Garzón es un magistrado de espectaculares operaciones televisadas y escasa eficacia. Ni victorias contra el narcotráfico, ni contra la corrupción, ni persecución de crímenes contra la humanidad. Por alguna extraña razón, las instrucciones de este magistrado acaban en agua de borrajas. Triunfa el espectáculo sobre la realidad.

Baltasar Garzón es probablemente el magistrado que puede presumir del mayor número de personas encarceladas por su militancia política y por su ideología. Y, sin duda, el que más medios de comunicación cerró. Su actuación en el caso de la clausura de Egin es paradigmática, pero no la única. Cierres injustificables y rechazados posteriormente por la propia Justicia, detenciones indiscriminadas, incomunicación de detenidos, burla de las denuncias de tortura... Garzón es un experto en acciones judiciales de excepción contra las diversas manifestaciones de disidencia. Su carrera profesional no se entendería sin darle sentido de estado a ese tribunal de excepción que es la Audiencia Nacionall.

Reducir a la figura de Garzón este proceso de la extrema derecha frente a la memoria histórica, con todo lo que ésta debería significar, es un mal favor a las razones de los derrotados, a sus ansias de justicia, y además una ironía. Aquí el antagonismo tiene otros nombres. Y la izquierda en el Estado español debería de tener la valentía suficiente para pronunciarlos sin que le tiemblen los órganos fonadores. Por primera vez en treinta y tantos años.

Yo, con Garzón, no.

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miércoles, 21 de abril de 2010

La paradoja de Garzón


Miércoles 21 de abril de 2010.
Nodo50
Jorge del Cura

Los abajo firmantes nos vemos en la obligación de hacer ciertas precisiones ante las iniciativas llevadas a cabo por asociaciones de derechos humanos e intelectuales de diversos ámbitos geográficos para respaldar al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, imputado por delitos de prevaricación por los procesos que instruye por desaparición de personas durante la guerra civil y el franquismo.

Antes que nada, tenemos que reconocer que nos encontramos en un terreno terriblemente resbaladizo. Terreno en el que se vierten denuncias contra sus acusadores que también se podrían achacar al ahora acusado, y solidaridades y palabras de apoyo para con éste que, desde nuestro humilde punto de vista, deberían ser matizadas.

En efecto, hemos alzado la voz de forma rotunda contra la intromisión de los tribunales de justicia para bloquear iniciativas que tienen un evidente cariz político, la defunción de debates públicos vivos y necesarios por la acción de los estrados. En este caso concreto, la iniciativa en favor de las víctimas del alzamiento fascista, no la circunscribimos al impulso del juez Garzón, sino que consideramos que responde a la acción anónima, decidida y consecuente de cientos de asociaciones e individuales que han luchado denodadamente por el conocimiento y reconocimiento de la verdad y la justicia. Es a ellos a quien se corta el camino ante los tribunales de justicia.

Por otra parte, no podemos sino remarcar que el reproche a la intervención inaceptable de la Justicia en el libre debate político es imputable también al propio Sr. Garzón. Paradójicamente, es ahora víctima de una politización de la justicia que él magistralmente diseñó e impulsó. Su apelación a la ambigüedad de las acusaciones que ahora se vierten contra él, la «patente desviación de los hechos objeto de esta causa» que denuncia en su recurso, o la instrucción «sesgada» de que se considera víctima, «que sólo cabe explicarse desde una idea preconcebida de este asunto, que le impide analizar con objetividad los hechos que contempla» no es sino su propia medicina, esa que se ve obligado a probar él mismo. Y que ahora denuncia por amarga.

Pero es que, además, se regala solidaridad a Garzón por parte de varias organizaciones, con el apelativo de «defensor de derechos humanos» sin repasar su currículum al respecto.

No es vano recordar que realiza su actividad jurisdiccional desde la herencia más envenenada recibida de la Justicia franquista, la Audiencia Nacional, sustituta del TOP -Tribunal de Orden Público-. Más aún, sabiendo perfectamente que las jurisdicciones especiales son la esencia de los regímenes totalitarios. La naturaleza arbitraria de este tribunal fue oportunamente señalada por el propio Relator para los Derechos Humanos en la Lucha Antiterrorista, Martin Scheinin.

No es baladí apuntar que en su actuación ha impulsado casos contra medios de comunicación, asociaciones populares, partidos políticos e incluso defensores de derechos humanos, que se deben calificar como una agresión directa a la libertad de expresión y al derecho de libre asociación pacífica. El propio Comité de Derechos Humanos hizo recientemente patente su preocupación al respecto.

No es gratuito traer a estas líneas que Garzón, en su actividad diaria al frente del Juzgado especial que dirige, da orden de detener a personas acusadas de terrorismo bajo el régimen de incomunicación, verdadero espacio de impunidad en el que se producen brutales torturas. Organismos como el Comité para la Prevención de la Tortura del Consejo de Europa -CPT-, el Comité contra la Tortura -CAT- o diferente Relatores Contra la Tortura del sistema de Naciones Unidas han reclamado reiteradamente la abolición de esta modalidad de detención, cuya aplicación lleva la rúbrica de este magistrado.

No es trivial recordar que el juez, ahora elevado a la condición de defensor de derechos humanos por varias asociaciones, se ha mostrado impasible ante las denuncias de tortura que le narraban detenidos bajo su responsabilidad. Entre otros, el ciudadano vasco Josu Arkauz, cuyo testimonio de tortura fue considerado por el CPT «detallado y coherente» y que reprochaba al Juzgado nº 5 que no adoptó medidas «repetidamente recomendadas por el CPT» para evitarlas. Esta es la línea argumental seguida también en el caso de los detenidos en Catalunya en la llamada «Operación Garzón» durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, caso ante el que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentenciaba el 2 de noviembre de 2004 que las investigaciones de tortura no habían sido «los suficientemente profundas y efectivas para cumplir con las exigencias de los tratados internacionales».

Conocemos, pues, la actitud de Garzón en el ámbito internacional, así como la conocemos en el doméstico. Sabemos de su interés por aparecer como el juez progresista, para poder así llevar a cabo una actitud represiva sin parangón, desde los despachos del tribunal excepcional de la Audiencia Nacional. Hemos visto de primera mano su pasividad con la tortura en sus quehaceres diarios, así como hemos podido constatar que su actividad en el ámbito internacional en el ámbito de los derechos humanos no es más que un ligero barniz, sin que sus acciones en ningún caso hayan pasado de ser testimoniales.

Verificamos, por fin, los excesos de su tribunal, que denunciamos de la misma manera que denunciamos los excesos que otros tribunales comenten ahora con el juez Garzón. La admisión a trámite de la presente querella por querer investigar los crímenes contra la humanidad cometidos durante el periodo franquista, es atentatoria contra la declaración de imprescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad por el Comité de Derechos Humanos de la ONU y contra el sentido común.

Desde esa legitimidad, no podemos sino oponemos a la designación de este juez como defensor de derechos humanos, cuando su actuación ha sido, mientras le era favorable a sus intereses, idéntica a la que ahora denuncia.

(*) Junto a Jorge del Cura, firman este artículo Ramom Lôpez-Suevos Fernándes y Elvira Souto (Esculca-Observatório para a Defensa dos Direitos e Liberdades), Ramón Piqué (Associació Memòria Contra la Tortura), Eva Pous (Alerta Solidària), Montserrat Munté (Acció dels Cristians per l’Abolició de la Tortura), Maite de Miguel y Eduardo Rivero (Independientes), Ane Ituiño y Lorea Bilbao (TAT-Torturaren Aurkako Taldea), Julen Arzuaga, Iratxe Urizar y Edurne Iriondo (Euskal Herriko Giza Eskubideen Behatokia), Andoni Hernández (Eskubideak Euskal Abokatuen Elkartea), José Ramón Pérez (Salhaketa - Araba), Carlos Hernández (Salhaketa - Bizkaia), Iñaki Rivera Beiras (Universidad de Barcelona), Gemma Ubasart i Gonzàlez (Universidad Autónoma de Barcelona-UAB), Amalia Alejandre (abogada, Madrid), José Manuel Hernández (abogado, CAES), Luis Ocaña Escolar y Emma Valiente (Grupo 17 de Marzo, Sociedad Andaluza de juristas para la defensa de los Derechos Humanos).

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jueves, 25 de febrero de 2010

El republicanismo "juancarlista" no salvará a Garzón


23-02-2010
José María Pedreño
Federación Estatal de Foros por la Memoria

El hecho de que los jueces del Supremo den por válida la Ley de Amnistía del 77 es la prueba palpable de que está fallando algo. Esa es la base de todo, es el pedestal sobre el que se asienta todo lo que vino después y es lo que hace que no vivamos en una democracia real, sino ante un decorado de cartón piedra que esconde centenares de miles de cadáveres y, aupados sobre ellos, los de siempre: las oligarquías financieras, la judicatura, el ejercito, las fuerzas de orden público, la Iglesia y la casta de políticos profesionales (de todos – o casi todos- los partidos) cómplices de la impunidad para poder vivir muy bien, incluida la mayor parte de la izquierda institucional (esa izquierda que se declara “juancarlista” y republicana o cosas por el estilo).

Eso de ser juancarlista y republicano tiene significados muy claros. Lo que nos están diciendo es que son “juancarlistas”, porque su pacto con los franquistas les ha servido para participar en el “reparto del pastel”; y al mismo tiempo republicanos, porque es la mejor forma de seguir engañándonos a todos dándose una apariencia de progresistas. Pero la verdad, es que se vive muy bien autoetiquetándose como “juancarlista” y republicano; es populismo puro, significa hablar para el pueblo mientras se trabaja para los de siempre, lo cual, en una monarquía bananera como la nuestra, es la mejor forma de garantizarse un buen porvenir como lacayo al servicio del poder.

Podemos votar, sí… Podemos hablar, también… Pero… ¡Cuidado! No amenacemos a los poderes de siempre con nuevos avances democráticos porque siempre están vigilantes y dispuestos a arrancar la “mala hierba” si ven peligrar sus privilegios. Porque España –no nos engañemos- huele a fascismo, por donde la mires, por donde la visites, por donde la toques. Y si huele a fascismo es porque los fascistas españoles se adueñaron de España, asesinando a centenares de miles de patriotas defensores de la Libertad y de la Justicia. Y años más tarde se pusieron de acuerdo para cambiar el decorado. Nos permitieron que votáramos para que nos creyéramos que estábamos en una democracia, pero se cuidaron muy mucho de controlar los partidos políticos para que el poder real no se les fuera de las manos. Tal como decía Napoleón (buen lector de “El Príncipe” de Maquiavelo), “…a los hombres se les corrompe o se les destruye…” y los fascistas, viendo que se moría el mayor de todos ellos, así lo hicieron. A los incorruptibles los asesinaron masivamente 40 años antes y, llegado el momento, corrompieron a muchos dirigentes de la oposición democrática para que se encargaran –entre otras coas- de condenar al ostracismo a los incorruptibles de los años 70 y 80; y así han seguido manteniendo el timón todos estos años. Nada se escapa a su control. Tienen todo el poder económico, político y social; lo ejercen día tras día y nadie es capaz de ponerles coto. Dieron un golpe de estado para mantener sus privilegios y todo lo que han hecho hasta ahora ha sido para seguir manteniéndolos. Primero mataron, luego cooptaron o engañaron a una buena parte de los dirigentes de la izquierda para tener una legitimidad democrática que no tenían, y se han mantenido presentes en todas las instituciones y centros de poder. Lo malo de todo esto es que muchos prohombres, autodenominados de izquierda, jalean alegremente esta situación.

La cosa tiene mucha gracia. Si leemos las listas de los que ahora se llevan las manos a la cabeza por que se haya encausado a Garzón por saltarse la Ley de Amnistía del 77, nos encontramos con que muchos de ellos la pactaron y la apoyaron y, hoy, la siguen apoyando. ¿A qué están jugando estos señores?

Y han llegado más lejos aún. Los mismos que apoyaron la Ley de Memoria –otra de las leyes que, según el juez del supremo está instruyendo el procedimiento contra Garzón, ha vulnerado éste último por intentar iniciar un proceso contra el franquismo- están ahora llevándose las manos a la cabeza y pidiendo que se apoye a Garzón. ¡Vaya cara dura!

¿En qué quedamos? Si dan por válida la Ley de Amnistía del 77 y la Ley de Memoria de 2007, deberían apoyar que se procesase a Garzón por saltarse las leyes “a la torera” a sabiendas de lo que hacía. Y si de verdad quieren liberar a Garzón del proceso al que le han sometido, el camino es fácil: declaren la nulidad de ambas leyes y el juez del supremo se quedará sin argumentos. Declararlas nulas, que no derogarlas, porque derogar significaría que esas leyes han sido válidas hasta ese momento, con lo cual no haríamos nada. Se trata, por tanto, de declararlas NULAS. Que ya no somos aquellos adolescentes y jóvenes que hace treinta años nos creíamos todo lo que nos contaban los dirigentes de la época y hemos aprendido a conocer el significado de las palabras.

¡Basta ya de hipocresía y cobardía! La posibilidad está en sus manos. Declaren ilegales los bandos de guerra de los golpistas, declaren la nulidad de todos los actos jurídicos represivos del franquismo, declaren nula la Ley de Amnistía, declaren nula la Ley de Memoria y que el Gobierno de órdenes al Fiscal General del Estado para que dé instrucciones a todos los fiscales para perseguir de oficio los crímenes del franquismo, sentar en el banquillo a los culpables vivos (incluidos los criminales franquistas de las postrimerías del franquismo y la transición); que toda la población española conozca la verdad, que se transmita en todos los medios de comunicación, que sea de enseñanza obligatoria en colegios e institutos y que se persiga el revisionismo histórico; que se revisen las incautaciones, las multas administrativas, que se indemnice a las familias, que se investigue a los bancos, las empresas y a la Iglesia Católica, y que en la Constitución se diga que los defensores de la II República son los verdaderos padres de nuestras libertades democráticas. Eso es hablar de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION.

Sabemos que no lo harán, porque apoyar a Garzón de palabra, para todos ellos, es una cuestión de estética porque no quedaría bien, ante la opinión pública, el que dijesen lo contrario. Y porque es muy fácil hablar, y darse golpes de pecho por Garzón, pero muy difícil para ellos apoyarlo con hechos –no con premios y manifiestos-, sino combatiendo al franquismo desde el Parlamento y desde el Gobierno. Empiecen declarando nulas las dos leyes invocadas por el magistrado del Supremo para encausar a Garzón y empezaremos a creer que sus apoyos de palabra al mismo no son tan solo “lágrimas de cocodrilo”. De esta forma, lo de Garzón y el franquismo quedaría sólo en un conflicto de competencias y, si no es Garzón, otras instancias judiciales, competentes para ello, podrían iniciar el proceso que Garzón no pudo continuar.

Garzón no es santo de mi devoción, no siento mucho aprecio por él, creo que el procedimiento que instruyó contra el franquismo tenía cierto “tufillo” a pacto con el Gobierno para cerrar las vías jurídicas al movimiento memorialista y poner en valor la descafeinada y franquista Ley de Memoria. Sin embargo, en estos momentos, quiero apoyar a Garzón; quiero que declaren nulas la Ley de Amnistía del 77 y la Ley de Memoria de 2007, para que el Tribunal Supremo archive el procedimiento iniciado contra él, y de paso poder iniciar la “Gran Causa General” de la democracia contra el franquismo sin que los jueces archiven los casos aplicando leyes que son contrarias al Derecho Penal Internacional. Eso es apoyar a Garzón y a las víctimas del franquismo, lo demás son los mismos cuentos que nos contaban en la transición y que pasados más de tres décadas ya no nos creemos.
Si Garzón no ha servido –por una cuestión de competencias y por estar en vigor leyes de punto final- para acabar con la impunidad del franquismo y conseguir Verdad, Justicia y Reparación para sus víctimas, su procesamiento en el Supremo va a servir para desenmascarar a todos los que defendieron y defienden la Ley de Amnistía y la Ley de Memoria y, al mismo tiempo, poner sobre el tapete que ser “juancarlista” es ser franquista -pero con mejores formas- y ser republicano es mucho más que darse golpes de pecho porque procesen a Garzón.

Fuente: http://www.foroporlamemoria.info/2010/02/el-republicanismo-%E2%80%9Cjuancarlista%E2%80%9D-no-salvara-a-garzon/

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martes, 26 de enero de 2010

Garzón coloca en su punto de mira al polo soberanista


Baltasar Garzón dictó ayer auto de procesamiento por "integración en organización terrorista" para los detenidos en la redada del 13 de octubre contra dirigentes independentistas. El auto no demuestra la participación de los encausados en los hechos que se les imputan, al tiempo que hace una lectura sesgada de los datos para presentar como acusatorios incluso aquéllos que contradicen su deseo de criminalizar a los detenidos y a un futuro polo soberanista.

Gara
26/01/2010

MADRID-. El juez Baltasar Garzón ha procesado por "integración en organización armada" a Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Miren Zabaleta, Sonia Jacinto, Arkaitz Rodríguez, Amaia Esnal, Txelui Moreno y Mañel Serra. Les acusa de formar parte de "Bateragune o Comisión de Coordinación o Dirección de la Izquierda Abertzale" que, según detalla en el auto hecho público ayer, "es un órgano de coordinación dirigido y controlado por ETA en el seno de la izquierda abertzale".

Sin embargo, el magistrado no detalla ni cuándo se crea ni quién compone dicho supuesto órgano. Ni siquiera prueba su existencia ni la relación de los imputados con el mismo. Por ejemplo, roza el ridículo al afirmar que, siguiendo supuestas órdenes de ETA, y "coincidiendo con el funcionamiento en esas primeras semanas de 2009 del Bateragune, desaparece cualquier cita o referencia a Batasuna en los comunicados y comparecencias públicas, y, aparece la mención a la izquierda abertzale". Es público y notorio que la marca Batasuna había dejado de ser empleada desde años antes, por las consecuencias penales que acarreaba.

Además, se inventa realidades inexistentes, como cuando afirma que "para llevar adelante el proyecto diseñado por ETA, el 16 de marzo de 2009, se produjo en San Sebastián la presentación pública de los integrantes del Bateragune, arropados por representantes de todo el entramado organizativo de la izquierda abertzale". En aquella fecha, en un hotel donostiarra tuvo lugar una comparecencia en la que la izquierda abertzale llamó a la búsqueda de una estrategia para un "independentismo eficaz". La rueda de prensa se entiende hoy como el primer paso de la reflexión interna que ha llevado a la apuesta de Altsasu por las vías políticas y democráticas. Como se puede comprobar en las reseñas de prensa, no se hizo en la misma referencia a ningún Bateragune ni comisión de coordinación. Tampoco explica Garzón por qué atribuye a algunos de los presentes ser miembros de Bateragune y a otros "representantes de la izquierda abertzale", cuando ni de la intervención en el acto ni de su colocación formal se observan distinciones entre los participantes.

La jerarquía y la autonomía

El juez Baltasar Garzón atribuye a los imputados actuar a las órdenes de ETA, "partiendo de la posición jerárquicamente superior de ETA que priva de autonomía al Bateragune".

Sin embargo, en el propio auto recoge los elementos suficientes para refutar esas afirmaciones. En los hechos que se detallan como acusatorios hay dos hitos importantes: las elecciones al Parlamento europeo y el debate sobre el proceso democrático. Y, en ambos casos, según escribe Garzón, los imputados contradijeron a ETA y se acabó haciendo lo que ellos previeron y no lo dictado por la organización armada.

El escrito del juez llega a tal punto de negación de la realidad que recoge un documento hallado en el despacho de Rafa Díez en el que se dice textualmente que "hay que superar una fase de confrontación político-militar que nos mantiene en el bloqueo e incrementa el desgaste de la estrategia del MLNV" y luego el juez lo presenta como parte de un proyecto ideado por ETA. Al igual que atribuye a Arnaldo Otegi la misión de conseguir "treguas encubiertas" de la organización armada por orden de la propia organización armada.

Directo al "polo soberanista"

La mayor parte de las acusaciones y citas que se recogen en este auto de procesamiento son copiadas del auto con el que el propio Baltasar Garzón envió a prisión a cinco de los detenidos. Pero hay una diferencia sustancial que no puede pasar desapercibida: la importancia que el juez da ahora a la formación de un "polo soberanista".

Si en el auto de octubre las menciones al mismo eran prácticamente colaterales, en el de ayer se presenta la formación de este polo como la principal misión del llamado Bateragune.

De momento, eso sí, la presunción de criminalidad sólo recae sobre la izquierda abertzale. El resto de agentes políticos y sociales que pudieran integrarlo, habrían caído en "una operación de engaño o enredo".

Baltasar Garzón ratifica en su auto las situaciones de prisión y libertad de los imputados. El juez no ha procesado y desvincula de la causa a Rufi Etxeberria, porque su presencia en la sede de LAB era circunstancial. Fija para el 10 de febrero una declaración indagatoria de los procesados. Antes, Arnaldo Otegi se enfrenta a partir de mañana a un juicio, junto a otras cuatro personas, por su intervención en un acto de recuerdo al preso zornotzarra José Mari Sagardui.

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lunes, 7 de diciembre de 2009

La Sala Cuarta: guerra de jueces en la Audiencia


En febrero de 2002 la Audiencia Nacional fue el escenario de una durísima batalla en la que se enfrentaron el garantismo judicial y la razón de Estado. Un oportuno escándalo mediático permitió acabar con un tribunal incómodo y díscolo.

DAVID FERNÁNDEZ. BARCELONA
Lunes 30 de noviembre de 2009.

Dada su enorme incidencia en la vida pública, la Audiencia Nacional ha sido escenario de encarnizadas luchas. La ‘purga’ de su Sala Cuarta de lo Penal es todo un ejemplo.

Desde finales de los ‘90 tres magistrados de la Audiencia Nacional estaban entorpeciendo la estrategia antiterrorista del Gobierno español del “todo es ETA”. Venían revocando y cuestionando, una tras otra y abiertamente, las instrucciones de Baltasar Garzón contra la izquierda abertzale. El titular del juzgado de instrucción nº 5 es un instructor con facultades enormes, pero sus decisiones se pueden revisar y recurrir en un nivel jurisdiccional superior. Cada publicitada megaoperación del superjuez “contra el entorno de ETA” se deshacía pocos meses después, con base en una sólida argumentación jurídica de la Sala Cuarta, que criticaba veladamente la forma de instruir de Garzón y, sobre todo, rechazaba una espuria literatura policial, en la que la ausencia de material probatorio y la falta de individualización concreta del delito se había vuelto norma. Hasta que se desató la guerra.
Frente judicial de ETA
Empezó Rajoy, a la sazón ministro de Interior, afirmando sin tapujos que “algunos jueces tiran por tierra, con sus decisiones, la labor de años de la policía”. Algunos medios de comunicación llegaron a calificar a la propia Sala como el “frente judicial de ETA”. La drástica presión política y mediática no amedrentó entonces a los magistrados, que siguieron decretando libertades de personas encarceladas. Fue el caso sintomático del periodista vascogallego Pepe Rei. En un auto que decretaba su tercera puesta en libertad sin cargos, los magistrados de la Sala Cuarta consideraron totalmente normal la existencia de la revista de investigación Ardi Beltza, aduciendo que una publicación independentista, internacionalista y marcadamente anticapitalista se ubicaba perfectamente en los derechos fundamentales y la libertad de expresión.
En febrero de 2002, la Sala Cuarta recibe un informe psiquiátrico sobre el reo Carlos Ruiz Santamaría, ‘El Negro’, que alerta del elevado riesgo de suicido del preso, a punto de ser juzgado. Decretan su libertad bajo fianza de cinco millones de pesetas y comparecencias obligadas cada 15 días. Pero el narcotraficante huye. Y ‘estalla’ un escándalo. Los tres magistrados sufren una campaña de desprestigio. Son suspendidos cautelarmente, la propia fiscalía presenta una querella por prevaricación y son apartados de la Audiencia fulminantemente. Ningún escándalo relacionado con el tráfico de drogas ha sido tan explotado mediáticamente ni tan rápidamente sancionado.
La Audiencia tomada
Tras aquella drástica sanción, en sus pasillos la letanía de su personal fue la misma: “Cotino (entonces director general de la policía) y Garzón han tomado la Audiencia Nacional”. En mayo de 2004 el Tribunal Supremo descartó cualquier indicio de delito contra los tres magistrados. Las medidas disciplinarias impuestas por el CGPJ habían sido levísimas. Posteriormente, los magistrados fueron rehabilitados y se reincorporaron a la Audiencia.
Pero desde entonces ninguna sala se ha atrevido a cuestionar las decisiones de Garzón. Sin aquella batalla es hoy imposible comprender instrucciones y sentencias como la del macroproceso 18/98 o el cierre de los periódicos Egin y Egunkaria o la equiparación de desobediencia civil y terrorismo.


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