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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Yemen en la mira de EE.UU


30-12-2009
Gary Leupp
CounterPunch
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El intento de atentado del día de Navidad del nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab renueva la atención por Yemen como base del terrorismo internacional. Incluso si resulta que la historia del joven, no corroborada hasta ahora, sobre su visita a Yemen y la obtención de productos químicos explosivos resulta una fantasía; al Qaeda en Yemen y la reacción del gobierno de Sana’a (incluidos los ataques aéreos contra “bastiones de al Qaeda” del 17 y del 24 de diciembre, en los que murieron supuestamente 60 ‘militantes’) están ahora en las primeras planas.

El New York Times presenta a Yemen como un “Estado inestable con múltiples retos a la seguridad y un compromiso incierto de combatir a extremistas que ven sus principales enemigos en Occidente” lo que causa “desasosiego” a los responsables en EE.UU. Según Middle East News el jefe nacional de seguridad de Yemen, Mohamed al-Anisi, ha declarado que sus fuerzas cooperan con Washington en ataques contra presuntos campos de al Qaeda en el sur del país. (Un movimiento secesionista local, no relacionado con al Qaeda, limita particularmente el poder del Estado.)
El ataque más reciente en la provincia Abyan se proponía, entre otras cosas, matar a Anwar al-Awlaki, el clérigo nacido en EE.UU. quien, según se informa, correspondía por correo electrónico con el pistolero de Fort Hood, mayor Nidal Malik Hasan, y lo elogió posteriormente en su sitio en Internet. Pero amigos y parientes dicen que al-Awlaki, a quien funcionarios de EE.UU. califican de importante agente de al Qaeda, está libre y bien.
“Se piensa que el ataque aéreo también mató a Naser Abdel-Karim al-Wahishi, líder de las operaciones de al Qaeda en Arabia Saudí,” según Times Online. También parece que mató a algunos niños, provocando un gran mitin en el cual miembros de al Qaeda hablaron abiertamente. Este vídeo de al Jazeera muestra la escena.
El Times informa de que mientras “Yemen ha sido siempre un caldo de cultivo de sentimientos antioccidentales… hace algunos años un grupo de insurgentes musulmanes de la línea dura en Yemen, de los que se dice que fueron responsables de los ataques contra el USS Cole en 2000 y el secuestro y muerte de turistas occidentales dos años antes, parecía haberse extinguido después de una violenta acción del gobierno. Sin embargo, este año apareció en Yemen un grupo que se llama Al Qaeda en la Península Arábiga (AQAP por sus siglas en inglés). Unió a yihadistas de Arabia Saudí con activistas locales y ha sido responsable, o ha influido en múltiples ataques en Oriente Próximo y más allá.”
Esto sugiere que las acciones del gobierno yemení emprendidas por orden de EE.UU. han producido una al Qaeda que no existía antes. No hay nada mejor que bombardeos aéreos o ataques con misiles para producir el odio radical y la cólera, que alimentan a al Qaeda.
Al Qaeda es un concepto así como una organización y parece concebida para alentar organizaciones que la imitan, como “Al Qaeda en Mesopotamia” otrora dirigida por el misterioso Abu Musab al-Zarqaui, Al Qaeda en el Magreb Islámico, y tal vez la difunta Ansar al-Islam en el Kurdistán iraquí. No tienen que tener contacto con un comando central, Osama bin Laden o el líder número dos de al Qaeda Ayman al-Zawahiri. Bin Laden ha comprendido hace tiempo que al atacar a EE.UU. en 2001 provocó una reacción estadounidense que refleja por completo la historia de violencia y racismo del país, que probablemente provocó más resentimiento musulmán, debilitó la seguridad de EE.UU. y validó su proyecto ante millones de personas.
Todos sabemos que el ataque a Iraq, basado en mentiras, no sólo produjo indignación global (no sólo entre musulmanes) sino que creó al Qaeda de al-Zarqaui. Hizo que al-Zarqaui, quien realmente tenía diferencias con al Qaeda, se le uniera y se proclamara al servicio de bin Laden. Semejantes noticias deben haber provocado un profundo placer al líder fugitivo, lejos, en su caverna. Aunque EE.UU. logró abrir una brecha entre los militantes suníes que se le oponen y al Qaeda, explotando el resentimiento popular contra el puritanismo de mano dura de esta última y sobornando a los primeros, está involucrado en una guerra impopular que ha matado a 4.371 soldados.
Ahora está enmarañado en una segunda guerra impopular, más dura que la primera. Afganistán ha sido una brillante historia de éxito para bin Laden. Sus aliados, los talibanes, resurgen, y afirman que controlan un 80% del país, y su vástago Tehreek al-Islam en Pakistán está causando dolores de cabeza a ese Estado laico.
En ese contexto apareció AQAP para desafiar al régimen yemení, explotar las divisiones étnicas en el país, provocar la sangrienta reacción de EE.UU. que por su parte provocará la cólera que se ve en el vídeo de al Jazeera. Todo tiene que ver con el ciclo de violencia: utilizar la tendencia a la fuerza de los estadounidenses para dividir el mundo entre musulmanes por un lado y fuerzas pro estadounidenses por el otro. Es la estrategia de al Qaeda por la resurrección del Califato y la destrucción de la nación responsable de tanto sufrimiento musulmán.
(Como muchos han observado, la cólera podría disminuir si se reduce el apoyo a Israel y su ocupación de tierra palestina, pero Obama ha mostrado que no le apetece tener una querella pública con los israelíes.)
Hay que considerar la historia de las relaciones de EE.UU. con Yemen posteriores al 11-S. El presidente Ali Abdullah Saleh, cuando le ordenaron estar “con nosotros o contra nosotros” cumplió una exigencia de EE.UU. y envió fuerzas gubernamentales a la aldea al-Hosun el 18 de diciembre de 2001 para intentar la captura del presunto miembro de al Qaeda Mohammad Hamdi al-Ahdal y otros veinte individuos. El intento fue un desastre; 18 soldados del gobierno murieron a manos de fuerzas locales, y murieron cuatro aldeanos, pero no capturaron ni eliminaron a ningún miembro de al Qaeda.
EE.UU. luego pasó a exigir que Yemen aceptara 200 entrenadores para el ejército yemení, cuyo despliegue se anunció el 3 de enero de 2002. Dick Cheney, después de reunirse con Saleh en marzo declaró que iban como respuesta a una solicitud del gobierno de Yemen. Pero el 11 de abril Saleh declaró a al-Jazeera: “En cuanto a los expertos estadounidenses en seguridad contra el terror y el equipamiento técnico, no somos nosotros los que los hemos solicitado. Es el gobierno de EE.UU. que dijo ‘demuestren su sinceridad y dejen entrar a los expertos’ así que los dejamos entrar.”
Mientras tanto el embajador de EE.UU. se comportaba como un administrador colonial, y planteaba más exigencias. Sólo días antes de la conversación de Cheney con Saleh el gobernante General People's Congress (GPC) acusó al embajador de EE.UU., Edmond Hull, de “interferir” en los asuntos internos y amenazó con expulsarlo. “Desde que fue nombrado (septiembre de 2001), el embajador Edmond Hull se ha comportado como un alto comisionado, no como un diplomático en un país que se opone a toda forma de interferencia” por un Estado extranjero, dijo el semanario Al-Mithaq.
“Edmond Hull adopta una conducta muy altanera, muy alejada de sus deberes diplomáticos, cuando habla con ciertos responsables yemeníes,” agregó el periódico. Al-Mithaq instó a Hull a “respetar a Yemen para no convertirse en persona non grata.”
Podría haber agregado, y para no convertirse en un reclutador para al Qaeda. Un grupo llamado “Simpatizantes de Al Qaeda” apareció, por lo visto espontáneamente en abril de 2002 y comenzó a realizar atentados con bombas que habían disminuido unos años antes. Pero en cierta forma al Qaeda ha vuelto de verdad. Muchos de sus militantes son de Arabia Saudí y hay informes de que centroasiáticos son enviados a Yemen, pero tienen que trabajar con simpatizantes locales. ¿Qué crea más simpatizantes que asesinar con misiles a niños?
Ocho años después de que Bush-Cheney exigieron y recibieron cooperación yemení en la “Guerra contra el Terror” Yemen y la vecina Somalia se están convirtiendo en un centro de al Qaeda. Algo funciona mal.
O más bien, las cosas funcionan bastante bien para bin Laden y su causa.
………
Gary Leupp es profesor de historia en la Universidad Tufts, y profesor adjunto de Religión Comparativa. Es autor de “Servants, Shophands and Laborers in the Cities of Tokugawa Japan”; “Male Colors: The Construction of Homosexuality in Tokugawa Japan”; e “Interracial Intimacy in Japan: Western Men and Japanese Women, 1543-1900”. También colaboró con la despiadada crónica de CounterPunch sobre las guerras en Iraq, Afganistán y Yugoslavia: “Imperial Crusades.” Para contactos escriba a: gleupp@granite.tufts.edu
Fuente: http://www.counterpunch.org/leupp12282009.html

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viernes, 6 de junio de 2008

Irán y los “proyectiles formados por explosión”




Cronología de una mentira
06-06-2008

Gary Leupp
CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


En sus columnas en Antiwar.com el periodista de investigación e historiador Gareth Porter ha estado realizando un trabajo magistral en la denuncia de la implacable campaña de Dick Cheney para vilipendiar a Irán, construir un caso a favor de un ataque, bombardear el país y producir un cambio de régimen antes de que termine el mandato del gobierno. La campaña, como han señalado muchas personas, tiene claros paralelos en varios sentidos con la guerra relámpago propagandística que precedió a la Guerra en Iraq. Cheney y su cábala neoconservadora tratan de manipular los informes de las principales agencias de inteligencia para confirmar sus afirmaciones (en este caso, la existencia de un programa iraní de armas nucleares como una amenaza inmanente para Israel y EE.UU., el entrenamiento de “insurgentes” iraquíes por la Fuerza Quds iraní en campos iraníes, el suministro iraní de proyectiles formados por explosión (EFP por sus siglas en inglés) a esos “insurgentes,” contactos iraníes con al-Qaeda, etc.). Si no logran hacerlo, eluden a la comunidad de la inteligencia y encuentran formas de diseminar desinformación a través de sus propios anuncios, editoriales de sus partidarios, e historias colocadas en la prensa corporativa. Desde que Cheney hizo que Bush firmara una Orden Ejecutiva dando a su oficina los mismos poderes que los que posee el presidente para determinar que algo es confidencial, sus operaciones están rodeadas de secreto.
En su último artículo, Porter sigue la campaña para culpar a Irán por suministrar EFP a los que atacan a las fuerzas de ocupación de EE.UU. en Iraq. En enero de 2007 algunos responsables militares afirmaron que los EFP que podían penetrar los vehículos blindados de EE.UU. estaban siendo fabricados en Irán y eran suministrados a las milicias chiíes iraquíes por el gobierno iraní. Prepararon un borrador para una proposición de información militar a fin de anunciar dicha afirmación, que luego fue circulada en Washington y fue filtrada a la prensa. Sin embargo, el documento “tropezó con objeciones unánimes del Departamento de Estado, del Departamento de Defensa, y de personal del Consejo Nacional de Seguridad (NSC, por sus siglas en inglés), como declararon los propios funcionarios del gobierno.” La Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el Secretario de Defensa Robert Gates, y el Consejero Nacional de Seguridad Stephen Hadley querían todos apoyarse en las negociaciones con responsables iraníes que habían ocurrido en Iraq hasta ese momento. Estas se habían basado en el deseo de ambos lados de apoyar al gobierno Maliki, que tiene cálidos vínculos con Teherán. El campo de Cheney se había opuesto a esas conversaciones.
En una conferencia de prensa del 24 de enero de 2007, se preguntó al Secretario Adjunto de Estado para Asuntos Públicos y Portavoz del Departamento, Sean McCormack, si el gobierno tenía alguna evidencia del suministro iraní de EFP a fuerzas iraquíes. Respondió indirectamente: “No hay que construir necesariamente algo en Irán para que sea una amenaza por parte del régimen iraní para las tropas de EE.UU. o Gran Bretaña.” Denotó que extranjeros podrían estar instruyendo a iraquíes sobre como producir EFP.
El 2 de febrero, Hadley distanció al Consejo Nacional de Seguridad del borrador de informe. “La verdad es,” dijo a periodistas en una conferencia de prensa, “que para ser bastante franco, pensamos que la información era exagerada. La devolvimos para que fuera limitada y concentrada en los hechos.” Mientras tanto, la comunidad de inteligencia estaba preparando un Cálculo Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés) que no apoyaba la afirmación sobre los EFP sino simplemente acusaba a los iraníes de entrenar a combatientes del Ejército del Mahdi dirigido por Muqtada al-Sáder, el ardiente nacionalista quien no es el político iraquí favorito de Irán aunque pueda ser el hombre más popular en el país. Rice y Gates declararon su esperanza de que la información planificada sobre la participación iraní en Iraq reflejaría los puntos de vista contenidos en el NIE.
Entonces Cheney hizo su jugada. El 9 de febrero preguntaron a la portavoz presidencial, Dana Perino, cuando tendría lugar la información. “Decisiones al respecto,” respondió, “están siendo adoptadas en Bagdad.” El general. David Petraeus (a quien el ex comandante de CENTCOM [comando central de EE.UU.], almirante William Fallon, conocido oponente a un ataque contra Irán, ha descrito como “pequeño lameculos cobarde”) acababa de llegar para asumir el comando de las fuerzas de EE.UU. en Iraq. El 11 de febrero, tres oficiales militares en Iraq hicieron una información a la prensa en la que declararon que los EFP sólo podían haber sido fabricados en Irán y que estaban siendo suministrados a milicianos iraquíes por la Fuerza Quds de los Guardias Revolucionarios de Irán, con conocimiento del gobierno iraní.
“Cheney,” escribe Porter, “ha utilizado al dócil Petraeus para hacer un último intento por eludir a la burocracia nacional de la seguridad. Petraeus ya había llegado a un acuerdo con la Casa Blanca para adoptar la línea de Cheney sobre el tema de los EFP y para presentar la información de inmediato sin consultar al Departamento de Estado o de Defensa. “Esta circunvalación de los canales normales es, desde luego, el modus operandi de Cheney, como lo documenta cáusticamente en julio pasado la serie en cuatro partes de Barton Gellman y Jo Becker sobre Cheney en el Washington Post.
El presidente del Estado Mayor Conjunto, general Peter Pace, declaró que no podía confirmar sobre la base de “su propio conocimiento” que la Fuerza Quds estuviera suministrando equipos de producción de bombas a iraquíes, y uno de los oficiales en la reunión de información renunció a la afirmación sobre la complicidad iraní. A pesar de ello, la historia había “salido,” a la prensa, y como escribe Porter: “Cheney tenía ahora un casus belli potencial contra Irán.” O se podría decir, uno más para tratar de defraudar a un público impresionable. Esto, de parte del único alto responsable que nunca ha retirado su afirmación de que Sadam Husein haya estado involucrado en el 11-S.
En septiembre de 2007, el Congreso aprobó la resolución Kyl-Lieberman, respaldada por los neoconservadores y AIPAC, calificando a la Guardia Revolucionaria Iraní de organización terrorista. En octubre, el Departamento del Tesoro calificó a la Fuerza Quds de “terrorista” – “por suministrar apoyo material al talibán y a otras organizaciones terroristas.” Una idea muy creativa. La dirigencia religiosa de Irán odia a los talibanes y casi fue a la guerra con Afganistán cuando era dirigido por ese grupo en 1998. Apoya al presidente títere afgano respaldado por EE.UU., Hamid Karzai, quien dijo al Washington Post en enero de 2008: “Hemos tenido una relación particularmente buena con Irán en los últimos seis años. Espero que esa relación continúe. Les hemos abierto nuestras puertas. Nos han estado ayudando en Afganistán. EE.UU. comprendió muy sabiamente que es nuestro vecino y alentó esa relación.”
El 8 de mayo, la corresponsal de Los Angeles Times, Tina Susman, informó desde Bagdad: “Un plan para mostrar a periodistas la semana pasada en Karbala unos explosivos supuestamente suministrados por Irán y luego destruirlos, fue cancelado después que EE.UU. se dio cuenta de que ninguno de ellos provenía de Irán.” ¿No adoras el tono prosaico que utiliza? Planeaban mentir, pero alguien opuesto a la mentira y a sus consecuencias aparentemente pudo abortar el esfuerzo. ¿No es obvio que Cheney y los neoconservadores en general creen que es perfectamente permisible mentir a la gente para justificar guerras? Y simplemente odian que alguien se interponga en su camino.
Vale la pena recordar que un miembro del círculo íntimo de Bush (¿Karl Rove?) dijo a Ron Suskind del New York Times en el verano de 2002 que “la comunidad basada en la realidad” estaba totalmente equivocada, que el mundo “realmente ya no funciona” sobre la base del “estudio juicioso de realidad discernible.” “Ahora somos un imperio,” alardeó, “y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estáis estudiando esa realidad – juiciosamente, como queráis – nosotros volveremos a actuar, creando nuevas realidades, que podréis volver as estudiar, y así las cosas se pondrán en orden. Somos actores de la historia... y a vosotros, a todos vosotros, no os quedará otra cosa que estudiar lo que hacemos.”
Si se combina esa fe al estilo nazi en la Gran Mentira; la confianza pagada de sí mismos de los mentirosos, en que el sistema los seguirá protegiendo, a pesar de que han sido dejados al descubierto por la gente “basada en la realidad” que consideran risible; y el hecho obvio de que el Congreso y los medios de información carecen de la voluntad de calificarlos según sus mentiras. Estas evidencias de una bancarrota de todo el sistema son motivos para un profundo pesimismo a corto plazo.
Keith Olbermann, de NBC, habló la semana pasada con el ex portavoz de Bush, Scott McClellan sobre la perspectiva de un ataque de EE.UU. contra Irán. “Sabiendo lo que usted sabe,” preguntó, “si Dana Perino se para ahí y comienza a hacer ruidos que suenan muy similares a los que se oyeron por parte del gobierno, de Ari Fleischer en 2002, y
de otros miembros del gobierno y del gabinete, ¿sentiría sospechas?” “Las sentiría,” respondió McClellan. “Las sentiría. Pienso que usted tendría que considerar muy seriamente esos comentarios y ser escéptico.”
A nosotros, estadounidenses, nos ataca la EFP (Extremadamente Falsa Propaganda) preparada para haga algo mucho peor que penetrar el delgado blindaje de nuestros cerebros atrofiados por los medios y el entretenimiento informativo. Ha sido elaborada para lanzarnos a nosotros y a nuestros hijos a una Guerra Prolongada contra el mundo islámico. Y temo que aquellos de nosotros que somos escépticos – o más que escépticos: enterados, disgustados y alarmados – nos despertaremos ante el hecho consumado de un ataque antes que Cheney y Bush entreguen el poder a sucesores que se mostrarán patrióticamente de acuerdo con el programa.
Lo que necesitamos no es simple escepticismo, sino el derrocamiento de los mentirosos.
http://www.counterpunch.org/leupp06042008.html

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