
La caída de Chávez está planeada para 2010
27-01-2010
Heinz Dieterich
Rebelión
El fracaso interno de Obama ante el poder de la plutocracia estadounidense le ha motivado a retornar a la clásica política imperial de Estados Unidos. Para China y los gobiernos progresistas de América Latina, este viraje significa la aplicación de las violentas políticas agresivas de la Guerra Fría, basadas en el mayor presupuesto militar y de espionaje de la historia de Estados Unidos.
La agresión a China
La cabeza visible de esta nueva política es el New York Times (NYT), el diario más importante de la elite estadounidense que llevó Obama al poder. Paul Krugman, premio nobel de economía, encabezó la campaña pública anti-China en octubre del 2009, con varios artículos sobre su “escandalosa (outrageous) política monetaria”. La “política mercantilista“ de China, instrumentada a través de una “moneda nacional (renminbi/Yuan) subvaluada”, basada en una “combinación de controles de capital e intervencionismo” genera desempleo en otros países. Ese “mal comportamiento” de Beijing, es “una creciente amenaza para el resto de la economía mundial. La única pregunta es qué hará el mundo, y en particular, Estados Unidos, para cambiar esto”.
El tema de la agresión pasó después a la “libertad de expresión” en el internet, cuando la transnacional estadounidense Google ---que ha perdido la batalla por el mercado de internet más grande del mundo ante la empresa china Baidu, y que ha violado los derechos de autor a escala global, incluso China, digitalizando obras sin permiso--- amenazó con retirarse de China ante “la censura” del gobierno chino.
Después de una semana de ataques diarios en el New York Times, la dama de hierro deObama, Hillary Clinton, contestó la pregunta del Laureado Krugman el 21 de enero, con la declaración pública de la Nueva Guerra Fría contra China: citando el discurso de las Cuatro Libertades de Franklin D. Roosevelt que justificó la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial (Four Freedoms Speech, 1941); el discurso de la Cortina de Hierro de Winston Churchill (Iron Curtain Speech, 1946), que justificó el inicio de la Guerra Fría contra la Unión Soviética; y los veinte años de la caída del Muro de Berlin, declaró que una “nueva cortina informacional” estaba descendiendo en el mundo y que Washington iba a enfrentar a los Estados que actuaban de esa forma, a nivel cibernético, comercial y económico. Reveló en este contexto que Washington ayuda en cuarenta países a gente que trata de evadir las censuras gubernamentales y que está gastando 15 millones de dólares en esas ayudas.
El 19 de enero, Gideon Rachman, comentarista principal de política exterior del diario más importante del gran capital europeo, Financial Times, reforzó la posición de Krugman-Google-Clinton, arguyendo que el conflicto entre Estados Unidos y China es inevitable; por que China no se ha convertido, después de la represión en Tian An Men (1989), en una democracia liberal-capitalista, tal como los gobiernos de Bush, Clinton y Obama habían esperado como resultado del libre comercio y del crecimiento económico. Por lo tanto, patrocinar “el ascenso de un estado unipartidista leninista, que es el único rival geopolítico plausible de EEUU”, no le conviene a Washington. De esta forma se obtiene “la fórmula de una reacción violenta contra China”. La culpa la tiene Beijing, porque ha actuado “de forma provocadora en lo relativo a la divisa y los derechos humanos. Si quiere evitar un conflicto perjudicial con EEUU, sería adecuado que cambie su política.”
Las vedaderas razones de esta Guerra Fría contra China son esencialmente: 1. La defensa de la soberanía nacional de China ante las corporaciones transnacionales y las potencias imperialistas de Occidente; 2. La extraordinaria capacidad gerencial del Partido Comunista de China (PCCh) y su Estado, que explica en gran medida el fabuloso crecimiento económico del país, frente a la incapacidad de reformas estructurales en Estados Unidos, donde el dominio parasitario del Complejo militar-industrial y de la plutocracia hacen prácticamente imposible las reformas que requiere en forma vital, su sistema económico y político. 3. El gran potencial militar chino mostrado el 1. de octubre, 2009, en un claro mensaje a Washington y la OTAN, que lo hace inatacable y que pone en tela de juicio (vía misiles) el dominio naval estadounidense en el Pacífico. 4. La reactivación del marxismo como Proyecto Histórico del PCCh y del Estado, bajo el gobierno del Presidente Hu Jintao.
La agresión a América Latina
El planteamiento pentagonista de la Nueva Guerra Fría para América Latina parte del hecho de que hay tres grupos de Estados en el sur del hemisferio occidental. 1. Los desarrollistas-nacionalistas de centroizquierda, como Bolivia y Ecuador, encabezados por Hugo Chávez, junto con Cuba; 2. los monroeistas-neoliberales, como Colombia, Perú y Chile; 3. Brasil, como fiel de la balanza del poder en América Latina. Ante esta correlación de fuerzas, la Casa Blanca persigue dos objetivos estratégicos inmediatos: a) destruir este año, pero a más tardar en el 2012, al gobierno de Hugo Chávez y, b) forzar a Brasil a separarse del grupo bolivariano y aceptar el rol privilegiado de gendarme general, bajo la hegemonía de Washington.
La oferta-chantaje a Brasil es la siguiente. Hemos recuperado el control monroeista-neoliberal con Micheletti en Honduras, Martinelli en Panamá, y el Pinochetista Piñero en Chile. El gobierno de Cristina Kirchner caerá probablemente este año y, si queremos, también el de Lugo en el Paraguay.
En cuanto a los gobiernos bolivarianos, estamos logrando la destrucción del gobierno de Chávez (falta de electricidad y agua, inseguridad, corrupción, inflación, mercado negro; constante cambio de ministros aumenta ingobernabilidad; élite política chavista aturdida; nuestra logística militar para la guerra terminada, etc.), y cuando caiga Chávez, Ecuador, Bolivia y Nicaragua se someterán a la Doctrina Monroe. Cuba quedará en una situación muy débil. Es decir, el fenómeno del bolivarianismo es una cosa del pasado. La fuerza en ascenso somos nosotros. Ustedes, Brasil, pueden subirse al tren de los perdedores o se alejan del grupo de centroizquierda y aceptan un trato privilegiado como gendarme regional del patio trasero. Escojan.
La batalla decisiva por América Latina se da en Venezuela. Lamentablemente, el Presidente Chávez juega exactamente el papel que la estrategia de Washington le asigna: en lugar de ampliar las alianzas internas mediante un viraje incluyente de su política, la radicaliza, aislando y debilitándose cada vez más. Reaccionar ante la crisis de gobernabilidad, cada vez más palpable en Venezuela, con la proclama: "Exijo lealtad absoluta a mi liderazgo. No soy un individuo, soy un pueblo”, ha causado escalofríos en la clase media venezolana y los brindis de champán en el Departamento de Estado, la CIA y la Casa Blanca.
Es trágico ver como el Presidente, pese a sus grandes talentos individuales, carece totalmente de la dialéctica política y la capacidad gerencial que destacan el rumbo del gobierno chino. La ausencia de esas virtudes lo condenan a perder la Nueva Guerra Fría del imperialismo.
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
martes, 26 de enero de 2010
Obama inicia la guerra fría contra China y América Latina
jueves, 27 de agosto de 2009
Estrategia militar-mediática estadounidense derrumba el Proyecto Bolivariano

27 de agosto de 2009
Heinz Dieterich
1. El avance imperialista
Con el ataque militar a Ecuador, la activación de la IV Flota, el golpe militar en Honduras y la iraquización de Colombia (bases militares), Washington ha reimplantado por la fuerza la Doctrina Monroe en América Latina. El reciente rechazo del Senado paraguayo a la adhesión venezolana al MERCOSUR coronó esos esfuerzos de la bota militar yanqui mediante un importante triunfo político. Tales éxitos de la dupla imperial Bush-Obama, logrados en poco más de un año, no hubieran sido posibles sin la notable falta de inteligencia y capacidad operativa estratégica de los gobiernos “bolivarianos”.
2. Reacciones tácticas, carencia de estrategia
Para lograr sus éxitos Washington diseñó un paradigma militar-mediático que le concedió la iniciativa estratégica en ambos campos. Ejecutaba sus jugadas sincronizadas en el tablero de poder latinoamericano, sin que los gobiernos de centroizquierda lograsen descifrar ni la sofisticación ni la dimensión de la amenaza. Fueron tomados recurrentemente por sorpresa y colocados a la defensiva, simplemente reaccionando y reaccionando de manera individual, sin capacidad de previsión y, mucho menos, de prevención de las ofensivas enemigas.
3. Los campos de batalla: lo militar y lo mediático
El imperio, apoyado por sus cómplices europeos, instrumentó su ofensiva en los dos campos de poder donde no puede ser vencido: el militar y el mediático. Geopolíticamente, avanzó vía el Bloque Monroeista del Pacífico (BMP), conformado por países centroamericanos, Colombia, Perú y, en parte, Chile. Ante este paradigma de intervención la única defensa bolivariana posible hubiera sido una contraofensiva colectiva del Bloque Bolivariano que enfrentara políticamente el centro de la agresión, Washington---arriesgando la ruptura abierta--- y que castigara económicamente a su avanzada militar, el gobierno de Uribe-Santos. Al no actuar de esa forma, omisión, cuya grave responsabilidad histórica recae principalmente sobre el gobierno brasileño, el monroeismo ha avanzado como un cáncer letal que proyecta matar al Bolivarianismo dentro de dos años (2011), liquidando a su centrum gravitatis, la presidencia de Hugo Chávez.
4. Ecuador: la Caja de Pandora
El momento crucial para enfrentar la ofensiva general de Washington se dio con el ataque militar a Ecuador. Las ventajas mediáticas, jurídicas y políticas, que esa fragante violación de la soberanía ecuatoriana proporcionaba al Bloque Bolivariano eran inmejorables. Por ejemplo, al violentar el gobierno colombiano la escena del crimen, removiendo y modificando la evidencia forense, hecho reconocido por la propia policía colombiana, el Bloque Bolivariano debía haber invocado la doctrina judicial universal de la inadmisibilidad de evidencia contaminada (tainted evidence) en una corte de ley.
Frente a los aparatos policíacos internacionales, la aplicación de este principio forense hubiera significado la negación de cualquier colaboración respectiva, advirtiéndose inclusive la posible ruptura en bloque con esas estructuras policíacas internacionales, controladas por Washington y Bruselas, ante presiones indebidas. Al no activar ese axioma jurídico y advertir sobre la prospectiva ruptura, los gobiernos de Quito y Caracas se convirtieron ad infinitum en rehenes pasivos de las campañas mediáticas chantajistas que Washington desata cuando le conviene.
5. Santo Domingo: el appeasement ante Hitler
El grave error de no enfrentar de manera jurídica-ofensiva la agresión militar de Washington-Bogotá a Ecuador, se repitió en lo político-económico. Presionado por dos cercanos aliados, Hugo Chávez tuvo que jugar al mediador y levantar las sanciones económicas contra Bogotá, dejando aislada la digna posición de no-reconciliación de Rafael Correa y, también, de Daniel Ortega. La resolución de Santo Domingo, a su vez, consagró la impunidad, absolviendo a los dos perpetradores principales de la agresión (Bush y Uribe), sin cobrarles costo político ni económico alguno. Con este triunfo de la política del appeasement (oportunismo), que la historia no absolverá, la puerta al regreso de James Monroe quedaba plenamente abierta. No tardó mucho el Uncle Sam (Tío Sam) en pasar por ella. Le tocó el turno a Honduras.
6. El appeasement se repite ante Honduras y Colombia
El mismo patrón de miedo e irresolución política de la nueva clase política desarrollista latinoamericana, practicado en Santo Domingo, se repite ante el golpe de Estado en Honduras y la conversión de Colombia en un protectorado militar del Comando Sur. Mientras el pueblo hondureño enfrenta heroicamente a los gorilas locales de Washington en la calle, los gobiernos latinoamericanos de centroizquierda hacen, esencialmente… nada. No solo se mostraron incapaces de detectar el golpe a tiempo, ahora se muestran sin voluntad real para cortar el nudo gordiano del problema.
7. Enfrentar a Obama o perder la guerra
La solución al problema de la dictadura militar se encuentra en Washington, en la presión pública y colectiva de los gobiernos latinoamericanos sobre el gobierno de Obama, para obligarle a definirse ya. Si los gobiernos latinoamericanos no se atreven a cobrarle un alto costo político al “Presidente del cambio y de la esperanza” por su de facto complicidad con el coup d´etat, congelando las relaciones con su gobierno, el monroeismo ganará la guerra. Y la misma disyuntiva debe plantearse ante Uribe, explicitándole a él y a la sociedad civil colombiana los costos políticos y económicos de la sumisión santanderista ante el imperio.
8. El circo
Pedirle explicaciones sobre las bases militares estadounidenses en Colombia en una futura reunión de la UNASUR, es ridículo; de hecho, tan ridículo y cínico como el circo de la OEA instrumentado por la Casa Blanca con el procónsul imperial Oscar Arias. No es más que una finta seudo-diplomática de los gobiernos desarrollistas que oculta la verdadera gravedad de la situación ante las masas latinoamericanas y engaña sobre el avance del cáncer monroeista. Es la mentira de poder parar el cáncer con operaciones cosméticas locales, en lugar de enfrentarlo en una operación de vida o muerte contra su centro de proliferación.
9. La lección de Ayacucho
Es la hora de la Batalla de Ayacucho, donde el virrey español La Serna, con el doble de tropas del Gran Mariscal de Campo Antonio José de Sucre y una abrumadora superioridad de artillería, aplicó la Guerra de Desgaste al Ejército Libertador del Sur; obligándolo a constantes movilizaciones reactivas en una guerra de movimientos. El Mariscal Sucre, resuelto a no caer en el juego del enemigo, decidió recobrar la iniciativa. Rompió la estrategia de los realistas con la de la batalla decisiva, es decir, la batalla que decide la guerra. En las áridas colinas de la pampa de Junín, el 8 de diciembre de 1824, forzó a los monroeistas europeos a presentar batalla y los venció. Fue el fin del colonialismo español.
10. ¿Cómo salvar el Proyecto Bolivariano?
Estamos, de nuevo, ante el escenario de una Guerra de Desgaste de fuerzas imperiales-oligárquicas muy superiores. Pero, esta vez, en calidad de huérfanos, sin el Gran Mariscal Antonio José de Sucre, sin el General Simón Bolívar y sin el General San Martín. Es decir, sin liderazgo ni vanguardia latinoamericana.
¿Qué hacer ante tal situación? Al igual que en el momento culminante del golpe imperial separatista en la media luna boliviana habrá que activar la sabiduría del Comandante Fidel Castro para diseñar y consensuar un plan de contención y contraofensiva bolivariana hemisférica frente a Obama-Uribe. Pero, no basta reactivar las tareas de conducción de la Segunda Emancipación en manos de los gobiernos porque son precisamente ellos los que han perdido la iniciativa y el rumbo estratégico.
Por lo mismo es necesario que se reactiven en forma autónoma los grandes movimientos sociales, como el MST en Brasil, y los intelectuales de Estado, como la red “En Defensa de la Humanidad”, para que se autoasuman como sujetos estratégicos del cambio, abandonando su papel subordinado ante los gobiernos de centroizquierda, de cuya simbiosis se benefician con sus agendas particulares.
Crear la vanguardia unificada latinoamericana entre todas las fuerzas anti-imperiales; mantener la máxima unidad posible y la alianza estratégica entre Estados y movimientos de masas, sin dominación de los Estados; recuperar la iniciativa y el rumbo estratégico y enfrentar a Washington con la estrategia de la batalla decisiva. Esas son las tareas apremiantes generadas por la Guerra de Desgaste imperialista.
Es el momento de Ayacucho. Es el momento de la grandeza y audacia de los Libertadores.
martes, 4 de agosto de 2009
China neutraliza la subversión de Washington en Xinjiang

04-08-2009
Heinz Dieterich
Rebelión
1. Golpe propagandístico-separatista de la CIA causa tragedia humana
Alrededor de 190 muertos causó el último intento subversivo de Washington en China (Urumqui, Xinjiang, 5.7.09); mucho más que su golpe de Estado en Honduras, pero una fracción marginal de sus repetidas matanzas en Irak, Afganistán y Palestina. Cerca del 25% de las víctimas fueron del pueblo Uyghur (turco-persa), el 75% del pueblo chino (Han).
Aprovechando una protesta local en Urumqui por la muerte de dos trabajadores Uyghur en la provincia de Guandong, los disturbios fueron alentados y coordinados por el Congreso Mundial Uighur (CMU) y la Radio Free Asia (RFA), desde Estados Unidos, Alemania, Turquía y Kazajstán. El Congreso Mundial Uyghur es financiado, según su presidenta Rebiya Kadeer, por la agencia gubernamental estadounidense National Endowment for Democracy (NED): “Con el generoso apoyo financiero de la NED pudimos abrir una oficina en Washington y operar globalmente”. (In These Times, 7.12.06). Radio Free Asia fue fundada en 1950 por la CIA (Central Intelligence Agency). Desde 1996 figura como una “organización privada”, financiada por el Congreso estadounidense, que se autodefine como “organización hermana” (sister organization) de Radio Martí y Televisión Martí (OCB).
La capitalización política del golpe separatista-propagandístico de la CIA fracasó debido a la rapidez con que el gobierno chino neutralizó la operación de Washington. A diferencia de su actuación en Tibet, permitió que más de 300 periodistas de unos cien medios internacionales viajaran a Urumqui para investigar libremente in situ los trágicos acontecimientos. Esta transparencia terminó en lo inmediato con la cábala occidental.
2. Autodeterminación de los pueblos, naciones pluriétnicas y subversión imperial
En el debate de los disturbios hay tres aspectos diferentes que son necesarios distinguir: 1. el derecho a la autodeterminación de los pueblos; 2. la subversiva política de “contención y destrucción” (contain and destroy) de Washington contra Rusia y China, a fin de desmembrarlos y, 3. la composición pluriétnica de muchas naciones.
El primer aspecto se refiere a una tendencia mundial, transhistórica y legítima, resultante de las identidades étnico-culturales, las migraciones de los pueblos y la génesis de los Estados nacionales contemporáneos a través de conquistas político-territoriales de etnias locales dominantes. Aun siendo legítimo, el derecho a la autodeterminación ha servido en la historia tanto a fines progresistas como reaccionarios.
El segundo aspecto, la política del divide et impera (divide y domina), es tan antigua como la sociedad de clase. A nivel mundial existe desde la invasión europea a América, África y Asia. Hoy día es occidental-imperialista e ilegitima. El tercer aspecto, la problemática pluriétnica de las naciones resulta de los factores antes mencionados. Su solución institucional solo es posible mediante negociaciones realistas dentro de las correlaciones de fuerza actuales, no como restitución de un status quo histórico como tal (el Eretz Yisrael-Gran Israel, el Tawuantinsuyu, Al Andalus, los khanatos de Asia Central o el Gran Turkestán), que cada uno de los actores en pugna reclama según su visión particular.
China es ejemplo de esta plurietnicidad con alrededor del 8% de la población compuesta por minorías étnicas nacionales, entre ellos los Zhuangzu (16.8 millones), Manju (10.7), Miaozu (9.1), Uyghur (8.4), Mongol (5.8), Tibetanos (5.4), Coreanos (1.92), dentro de una población total de 1.3 mil millones, en su absoluta mayoría Han. En Xinjiang, los Uyghur representan el 46% del total de la población.
Ante esta compleja situación de las tres tendencias, agravada por diferencias socioeconómicas regionales e idiosincracias culturales y religiosas, ¿Qué posición debe asumir el gobierno chino?
3. China debe dar la mayor autonomía posible, pero evitar Estados separatistas
El nacionalismo de los pueblos sin Estado propio es una fuerza legítima y poderosa, hecho por el cual el gobierno debería dar el mayor grado de autonomía históricamente posible a las minorías nacionales que así lo reclamen. A tal fin debería estudiarse pormenorizadamente las experiencias de los movimientos de autodeterminación en los cinco continentes, por ejemplo, la demanda de Estados multiétnicos y pluriculturales de los pueblos indígenas americanos y las experiencias en el Estado español, Escocia y la exYugoslavia.
Lo que no debe aceptar China es la constitución de Estados autónomos separatistas, por ejemplo, en Xinjiang o Tibet, porque esto significaría, entre otras razones, entregar una parte sustancial del poder geoestratégico de Euroasia al imperialismo occidental ---por la inevitable transnacionalización satelital de esos mini-Estados---, lo que inclinaría aún más la correlación de poder mundial a favor del imperialismo.
Washington trató de lograr tal fin en los años cincuenta cuando la CIA organizó y financió durante largo tiempo una guerrilla tibetana. Sin embargo, la política de Mao derrotó a la subversión estadounidense. Tres décadas después, Ronald Reagan y su operador de la guerra sucia, Bill Casey (Jefe de la CIA), emplearon la misma estrategia con mayor éxito para derrotar a la URSS en Afganistán; dentro del plan maestro, de desmembrar posteriormente a Rusia y China mediante el paramilitarismo islámico reaccionario.
En América Latina, Reagan usó la misma política del paramilitarismo reaccionario con los miskitos en Nicaragua, para destruir al gobierno sandinista, y Clinton, Bush y la Unión Europea la usaron en Yugoslavia. El último intento de balcanización fue el de George W. Bush en Bolivia (Santa Cruz), de 2006 a 2008. Sería iluso e irresponsable desde cualquier punto de vista antiimperialista, abstraer de este factor esencial de la política mundial en el debate de la política china, rusa o del bolivarianismo latinoamericano.
4. China debe negar la constitución de cualquier Estado teocrático
La burguesía ha creado dos condiciones políticas que son imprescindibles para la democracia del futuro: el Estado de derecho y la separación de Estado e Iglesia. El Estado secular es el único baluarte que nos separa del oscurantismo terrorista de las teocracias, sean estas cristianas, musulmanas, judías o de cualquier otra índole. A nivel mundial, el Estado secular chino es un contrapeso fundamental en la higiene mental de la humanidad, ante el creciente avance y peligro del clerical-fascismo monoteísta de diverso tipo.
5. China debe resolver los desequilibrios regionales y sociales
La situación socio-económica de Xinjiang, y también de Tibet, sufre de dos problemas estructurales que generan inestabilidad social y que han sido conceptualizados desde los años noventa por el gobierno central como “la doble diferencia”: a) la disparidad del ingreso y de las condiciones de vida entre las ciudades y el campo y, b) las diferencias regionales del desarrollo entre el interior y las costas.
En cuanto a las disparidades ciudad-campo, alrededor del 81% de los Uyghures vive en el campo y trabaja en pequeñas extensiones de agricultura, cuya productividad y potencial de producción son muy limitadas. Sólo el 6% labora con equipo industrial o de transporte y el 5% está empleado en los servicios. Como toda población de campo, ésta también es tradicional, con fuertes vínculos a la cultura islámica-árabe-turco, y con bajo nivel educativo.
Las diferencias regionales fueron diagnosticados por el gobierno chino a inicios de los noventa, y en el año 2000 y se institucionalizó la estrategia del “desarrollo occidental” para combatirlas, con medidas preferenciales financieras, productivas, comerciales, de apoyo social y de educación, por ejemplo, una enseñanza especial para minorías de Xingjiang que se ha extendido a 50 universidades en 28 ciudades, y ventajas para las minorías nacionales en los exámenes de admisión universitarios. También es más liberal la política de planeación familiar para las minorías nacionales. Para los Han la política demográfica prevé un solo hijo por pareja; para los Uyghur, dos a tres hijos, y para los tibetanos en el campo no hay limitación alguna.
6. La guerra sigue
Aunque Washington haya sido derrotado por ahora en Xinjiang y antes en Georgia, por Putin, la guerra de desgaste y desmembramiento contra cualquier potencial rival mundial se intensificará. La doctrina de “contener y destruir” (containment), como axioma de la política exterior estadounidense, fue formulada por la clase política estadounidense a fines del siglo XIX, para evitar el ascenso de la Rusia zarista. Desde entonces, como dijo el gran historiador estadounidense, William Appleman Williams, se ha convertido en la razón de Estado de su sistema capitalista: Empire as a way of life – el Imperio como razón de la vida.
Xinjiang, Georgia y Honduras lo comprueban una vez más.
