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viernes, 25 de diciembre de 2009

Sobre Ashura


Por: Sheij Abdulkarim Paz

Bismi-Llah-ir-Rahman-ir-Rahim

Parte 1º

La bendición y la Paz sean con el mejor de las criaturas, el profeta
Muhammad y su Purificada Familia, y con todos los grandes profetas de la
humanidad, como Jesús, Moisés, Abraham.

Estos días son sagrados, ¡Oh seres humanos!

El profeta Zaqarías, la paz sea
con él, ayunó el primer día de Muharram y luego pidió a Dios un hijo y Dios se lo
concedió a pesar de su vejez y de la esterilidad de su mujer, y nació Juan el Bautista,la paz sea con él.

El rango del Imam Husein, la paz sea con él, es tan grande ante Dios que a él
le fue encargado salvar al Islam de su destrucción cuando los tiranos Omeyas se
hicieron con el poder mediante la extorsión y el engaño. Su rango es tan elevado que
hasta a la tierra donde fue martirizado, Karbalá, le fue concedida la intercesión y la
curación, así como a la camisa de Yusuf, la paz sea con él. La ziarat o visita al Imam
Husein, la paz sea con él, que nos llegó a través de dos Imames, el Imam Baqir y el
Imam As-Sadiq, la paz sea con ellos, tiene muchas enseñanzas. Esta súplica tiene
mucha recompensa y Dios recompensa mucho en el otro mundo y en éste a quien la
lea, medite y sea consciente de sus enseñanzas. Allí para mostrar el elevado rango
del Imam Husein se lo apoda, sangre de Dios, porque su sangre fue entregada por
Dios, por eso es el señor de los mártires para todos los musulmanes de cualquier
escuelas a que pertenezcan. Todos coinciden en este título que le dio el profeta,
como antes de lo había dado a su tío, Hamza, la paz sea con él.
Dios no tiene sangre, pero cuando Dios quiere ensalzar a algo lo relaciona
consigo mismo, como cuando dice, Casa de Dios, mes de Dios, Espíritu de Dios
(Jesús, la paz sea con él), de Ali, el profeta dijo, es la mano de Dios, del Siratal
Mustaqim, dice en la sura Shura, Sirata Llah, el Sendero de Dios, del Corán, el libro
de Dios, etc.
Hay una relación estrecha entre Ashura y el Imam Mahdi, la paz sea con él y
Dios apresure su llegada. El aparecerá en Ashura y en la ziarat al Imam Husein hay
dos alusiones al Imam Mahdi, la paz sea con él. El Imam al igual que el Imam
Husein posee el apodo de Safinatu Neyat, barca de la salvación. La noche de
Shaban, del día quince del mes que nació el Imam Mahdi, es una noche tan bendita
que se la llama la Noche del Decreto de Ahlul Bait, la paz sea con ellos y ahí se nos
recomienda leer la ziarat al Imam Husein, la paz sea con él. El Imam Mahdi cuando
se presente en la Meca, dirá: "Yo soy el nieto del Husein". También al Imam Mahdi
se lo apoda babu LLah, la Puerta de Dios y la Sangre de Dios.
Cuando Husein era niño, un día entró a la casa donde estaba el profeta
Muhammad, la bendición de Dios sea con él y con su Familia purificada, y dijo el
profeta, Oh adorno de los cielos y la tierra. Usaib ibn Kaab que estaba presente dijo:
¡Oh, Mensajero de Dios!, ¿tan elevado es su rango? El profeta contestó: Es más
elevado, oh hijo de Kaab, el Imam Husein es más venerado en los cielos entre sus
habitantes y los ángeles que en la tierra. Oh hijo de Kaab, en el trono de Dios a su
derecha está escrito: "Ciertamente el Husein es la lámpara de la guía y la barca de la
salvación".
Así como el Imam Husein, la paz sea con él, se levantó para salvar a la sunna
del profeta y a su revelación cuando estaba moribunda y la revivió con su
levantamiento ante el tirano malidto de Iazid, así el Imam Mahdi también revivirá el
Libro y la Sunna cuando estos estén moribundos en el mundo.
Algunos compañeros del Imam Husein resucitarán y lucharán junto al Imam
Mahdi, la paz sea con él, además otros grandes compañeros (Dios nos haga
conocerlos y estar con ellos), como Salmán el Persa, Malik al Ashtar que dijo 'ALi,
Malik es para mí como yo fui para el profeta. Mufaddal el compañero del Imam As-
Sadiq, la paz sea con él. (ésto al menos está en algunas fuentes).
Cuando el Imam Ali combatía al tirano Muawia hijo de Abu Sufian (Dios
maldiga al árbol del mal), pasó por Karbalá y tomó un puñado de su tierra y le dijo,
Oh tierra de karbalá, de tí se levantarán hombres que entrarán sin cómputo al Paraíso
en el Día del Juicio. Iadjuluna al Yannat bigairi hisab.
Queridos hermanos, dijo el profeta que en el Día del Juicio, los hombres
resucitarán con aquellos que aman, pues hemos sido invitados por el Imam Husein,
la paz sea con él, en estos días, sino no estaríamos recordándolo. Pues, Dios te
pedimos que acrecientes el amor al Husein y al profeta, al Corán y la Familia
inseparable de él y resucítanos con este amor que sea para nosotros protección y
guía hacia al Paraíso, inshallah.
El Libro de Dios, su Mensajero, su Familia Purificada, son los ejes del
sentido de este mundo y de todos los mundos, porque son quienes representan a
Dios en grado sumo, como el resto de los profetas, pues quien los conoce y en la
medida que los conoce y obedece, se conoce a sí mismo, conoce a Dios y se mueve
en la luz de Dios y bajo Su guía.
En el día del Juicio todo hombre será interrogado pues Dios puso dos pruebas
de Su Presencia en nosotros, una el llamado profeta interno, la conciencia y el
intelecto que nos dice a todos lo que está bien y lo que está mal y la otra los profetas
externos. Los profetas externos educan y desarrollan al intelecto a la perfección. Por
eso las sociedades alejadas de los profetas no tienen un intelecto muy desarrollado,
no importa cuántos cohetes desarrollen o maravillas tecnológicas, las usarán con un
fin egoísta y destructivo, lejos de lo que Dios inspira.
Que sabias palabras indígenas milenarias dijo Evo Morales en la cumbre del
clima en Dinamarca advirtiendo a los países industrializados, desarrollada su
inteligencia técnica pero no su intelecto, que están contaminando de un modo muy
peligroso y no quieren detenerse: "La tierra ha vivido millones de años sin nosotros,
pero nosotros no podemos vivir ni un segundo sin ella". No es casualidad que el
Islam bien entendido apoye a la sabiduría indígena milenaria de respeto a la
naturaleza, signo de lo Sagrado, por más que irrite a los países engreídos con la
técnica y la soberbia contraria al intelecto del que se han alejado en su soberbia
como de los profetas. Dice el Sagrado Corán, los cielos y la tierra son un signo de
Dios.
Parte 2º
La bendición y la Paz sean con el mejor de las criaturas, el profeta
Muhammad y su Purificada Familia, y con todos los grandes profetas de la
humanidad, como Jesús, Moisés, Abraham.
Estos días son sagrados, ¡Oh seres humanos! El profeta Zaqarías, la paz sea
con él, ayunó el primer día de Muharram y luego pidió a Dios un hijo y Dios se lo
concedió a pesar de su vejez y de la esterilidad de su mujer, y nació Juan el Bautista,
la paz sea con él.
El rango del Imam Husein, la paz sea con él, es tan grande ante Dios que a él
le fue encargado salvar al Islam de su destrucción cuando los tiranos Omeyas se
hicieron con el poder mediante la extorsión y el engaño. Su rango es tan elevado que
hasta a la tierra donde fue martirizado, Karbalá, le fue concedida la intercesión y la
curación, así como a la camisa de Yusuf, la paz sea con él. La ziarat o visita al Imam
Husein, la paz sea con él, que nos llegó a través de dos Imames, el Imam Baqir y el
Imam As-Sadiq, la paz sea con ellos, tiene muchas enseñanzas. Esta súplica tiene
mucha recompensa y Dios recompensa mucho en el otro mundo y en éste a quien la
lea, medite y sea consciente de sus enseñanzas. Allí para mostrar el elevado rango
del Imam Husein se lo apoda, sangre de Dios, porque su sangre fue entregada por
Dios, por eso es el señor de los mártires para todos los musulmanes de cualquier
escuelas a que pertenezcan. Todos coinciden en este título que le dio el profeta,
como antes de lo había dado a su tío, Hamza, la paz sea con él.
Dios no tiene sangre, pero cuando Dios quiere ensalzar a algo lo relaciona
consigo mismo, como cuando dice, Casa de Dios, mes de Dios, Espíritu de Dios
(Jesús, la paz sea con él), de Ali, el profeta dijo, es la mano de Dios, del Siratal
Mustaqim, dice en la sura Shura, Sirata Llah, el Sendero de Dios, del Corán, el libro
de Dios, etc. Hay una relación estrecha entre Ashura y el Imam Mahdi, la paz sea
con él y Dios apresure su llegada. El aparecerá en Ashura y en la ziarat al Imam
Husein hay dos alusiones al Imam Mahdi, la paz sea con él. El Imam al igual que el
Imam Husein posee el apodo de Safinatu Neyat, barca de la salvación. La noche de
Shaban, del día quince del mes que nació el Imam Mahdi, es una noche tan bendita
que se la llama la Noche del Decreto de Ahlul Bait, la paz sea con ellos y ahí se nos
recomienda leer la ziarat al Imam Husein, la paz sea con él. El Imam Mahdi cuando
se presente en la Meca, dirá: "Yo soy el nieto del Husein". También al Imam Mahdi
se lo apoda babu LLah, la Puerta de Dios y la Sangre de Dios.
Cuando Husein era niño, un día entró a la casa donde estaba el profeta
Muhammad, la bendición de Dios sea con él y con su Familia purificada, y dijo el
profeta, Oh adorno de los cielos y la tierra. Usaib ibn Kaab que estaba presente
dijo: ¡Oh, Mensajero de Dios!, ¿tan elevado es su rango? El profeta contestó: Es más
elevado, oh hijo de Kaab, el Imam Husein es más venerado en los cielos entre sus
habitantes y los ángeles que en la tierra. Oh hijo de Kaab, en el trono de Dios a su
derecha está escrito: "Ciertamente el Husein es la lámpara de la guía y la barca de la
salvación".
Así como el Imam Husein, la paz sea con él, se levantó para salvar a la sunna
del profeta y a su revelación cuando estaba moribunda y la revivió con su
levantamiento ante el tirano malidto de Iazid, así el Imam Mahdi también revivirá el
Libro y la Sunna cuando estos estén moribundos en el mundo.
Algunos compañeros del Imam Husein resucitarán y lucharán junto al Imam
Mahdi, la paz sea con él, además otros grandes compañeros (Dios nos haga
conocerlos y estar con ellos), como Salmán el Persa, Malik al Ashtar que dijo 'ALi,
Malik es para mí como yo fui para el profeta. Mufaddal el compañero del Imam As-
Sadiq, la paz sea con él. (ésto al menos está en algunas fuentes).
Cuando el Imam Ali combatía al tirano Muawia hijo de Abu Sufian (Dios
maldiga al árbol del mal), pasó por Karbalá y tomó un puñado de su tierra y le dijo,
Oh tierra de karbalá, de tí se levantarán hombres que entrarán sin cómputo al Paraíso
en el Día del Juicio. Iadjuluna al Yannat bigairi hisab.
Queridos hermanos, dijo el profeta que en el Día del Juicio, los hombres
resucitarán con aquellos que aman, pues hemos sido invitados por el Imam Husein,
la paz sea con él, en estos días, sino no estaríamos recordándolo. Pues, Dios te
pedimos que acrecientes el amor al Husein y al profeta, al Corán y la Familia
inseparable de él y resucítanos con este amor que sea para nosotros protección y
guía hacia al Paraíso, inshallah.
El Libro de Dios, su Mensajero, su Familia Purificada, son los ejes del
sentido de este mundo y de todos los mundos, porque son quienes representan a
Dios en grado sumo, como el resto de los profetas, pues quien los conoce y en la
medida que los conoce y obedece, se conoce a sí mismo, conoce a Dios y se mueve
en la luz de Dios y bajo Su guía. En el día del Juicio todo hombre será interrogado
pues Dios puso dos pruebas de Su Presencia en nosotros, una el llamado profeta
interno, la conciencia y el intelecto que nos dice a todos lo que está bien y lo que
está mal y la otra los profetas externos. Los profetas externos educan y desarrollan al
intelecto a la perfección. Por eso las sociedades alejadas de los profetas no tienen un
intelecto muy desarrollado, no importa cuántos cohetes desarrollen o maravillas
tecnológicas, las usarán con un fin egoísta y destructivo, lejos de lo que Dios inspira.
Que sabias palabras indígenas milenarias dijo Evo Morales en la cumbre del
clima en Dinamarca advirtiendo a los países industrializados, desarrollada su
inteligencia técnica pero no su intelecto, que están contaminando de un modo muy
peligroso y no quieren detenerse: "La tierra ha vivido millones de años sin nosotros,
pero nosotros no podemos vivir ni un segundo sin ella". No es casualidad que el
Islam bien entendido apoye a la sabiduría indígena milenaria de respeto a la
naturaleza, signo de lo Sagrado, por más que irrite a los países engreídos con la
técnica y la soberbia contraria al intelecto del que se han alejado en su soberbia
como de los profetas. Dice el Sagrado Corán, los cielos y la tierra son un signo de
Dios.
Parte 3º
Dice Dios Altísimo en el Sagrado Corán, en el capítulo 16, aleya 97, La
Abeja: “A quien haga el bien, hombre o mujer y sea creyente, le daremos una
vida buena y le recompensaremos según lo mejor que haya hecho”.
Una vida buena, la mejor, es la que leemos en la ziarah de Ashura, Dios mio,
haz que mi vida sea como la de Muhammad y su Familia y mi muerte como la de
Muhammad y la de su Familia. El mismo du’a que leemos en las festividades de
‘Idul Fitr, e ‘Idul Adha: “Hazme entrar en todo bien que has hecho entrar a
Muhammad y a su Familia y apártame de todo mal que has apartado a Muhammad y
a su Familia”.
El Imam Rida, la paz sea con él, dijo que yo garantizo a quien haga la ziarah
(la visita al Imam Husein, la paz sea con él), la respuesta de Dios.
Toda la vida buena es para quien es creyente y tiene dos ejes: la fe y las
buenas acciones. Musulmanes hay muchos, creyentes pocos. El Imam As-Sadiq, la
paz sea con él, dijo el musulmán es como el Haram, el recinto sagrado en la Meca,
pero el creyente es como la Ka’aba. Quien está en la Ka’aba está en el Haram, pero
no al revés. El creyente tiene condiciones. La fe del creyente no es otorgada por
Dios a cualquiera. Se narra que el Profeta miró a la Ka’aba y dijo: Oh Ka’aba, ¡qué
honor y dignidad que posees!, pero, ¡por Dios que el creyente tiene aún más
dignidad que tú! El creyente es, dice el Sagrado Corán, aquel que cuando se
recuerda a Dios se estremece, tiembla su piel.
El creyente recuerda dos cosas y olvida dos cosas. Recuerda a Dios y a la
muerte y olvida las cosas buenas que hizo para los demás y lo malo que le hicieron.
Perdona mucho como su Señor. Y perdona mucho como espera de su Señor ser
perdonado.
El Sagrado Corán y el Mensajero nos recomiendan recordad mucho a Dios.
En todas partes, en todo momento, en soledad, en el mercado. El Profeta cuando
entraba al mercado decía: Me refugio en Dios de Satanás el maldito. El mercado es
como el templo donde es adorado Satanás por muchos. Cuánto se miente, cuánto se
esconde, cuánto se engaña, cuánto se ambiciona, el instinto es exacerbado.
Hay un hadiz que nos recomienda en soledad, cuando se prepara el terreno o
la situación para cometer pecado, que aumentemos especialmente el recuerdo de
Dios en ese momento. Dios nos ve, nuestro Imam nos ve. A él se le entregan
nuestras acciones todos los jueves por la noche (noche del viernes) y si no lo
ofendemos podemos ser objeto de su súplica especial. Por eso es recomendable el
jueves a la noche estar en la casa de Dios para que nos perdone y nos encuentre
donde ama, y tener más posibilidades de que la súplica del Representante de Dios
nos abarque.
Una vez un hombre se presentó al Imam As-Sadiq, la paz sea con él y le dijo
mi hermano es tan piadoso y es tan precavido que está dudando hasta de ti de que
seas Imam, no tiene certeza, quizás no lo seas dice. Mi hermano es muy piadoso…!
El Imam le dijo, recuérdale el río de Balj. Cuando le dijo al hermano que el Imam
As-Sadiq me dijo cuando le dije que tenías tanta piedad que hasta dudabas de su
condición de Imam, me respondió que recordaras el río Balj. El hombre se
estremeció y quedó callado. Luego dijo: Ya no tengo dudas de que él es el Imam.
Luego agregó, una noche íbamos por el rio en una barca y se averió en una zona
llamada Balj. Tuvimos que detenernos y éramos solo tres personas, un hombre que
conducía la barca, una sirvienta y yo. El hombre se fue a buscar con qué arreglar la
barca y esa noche quedé solo con esa sirvienta. Entonces Shaitán me atacó y no me
pude contener. Pensé que nadie me veía y nadie se enteraría. Acordamos no decir
nada y de esa manera protegernos. El Imam estando en Medina no pudo haberse
enterado más que por su condición de hombre de Dios.
Le dijeron a un Imam, ¿el mundo es como la mitad de una nuez en tu mano?
Dijo el Imam así es por permiso de Dios.
No estamos solos cuando creemos que lo estamos, además de Dios y el
Imam, también están los dos ángeles custodias y escribas de nuestras acciones y
además, todos los miembros de nuestro cuerpo hablarán por orden de Dios en el Día
del Juicio y dirán la verdad sin agregar ni quitar nada. Como decía el Ayatullah
Bahyat, no es broma que nuestros miembros sean testigos… Además la tierra
hablará, las paredes, todo. Decía el Imam Jomeini, si el hombre entendiera que está
ante la vista de Dios en forma permanente esté donde esté, y lo entendiese con su
corazón, no solo con su mente, no se animaría a pecar. Cuando pecamos es por falta
de fe y convicción, no mental, sino del corazón.
El creyente acrecienta su fe con la lectura del Sagrado Corán. Dicen que el
Imam Jomeini, aprendió el Sagrado Corán de memoria a la edad de diez años. Dicen
que Habib ibn Mathaher, uno de los mártires de karbalá que tenía ochenta años
recitaba un Corán por día. El Imam de la mezquita hoy contó acá en Qom que él
conoce quien recita todo el Corán cada dos días. Acá mismo en Qom, hoy en día!
Por supuesto son memorizadores.
Dijo el Imam As-Sadiq, la paz sea con él, no es apropiado para el creyente
morir sin aprender el Corán.
Decía el Profeta a Salmán. Ia Salmán ‘aleika bitilauati al Qorán, Oh Salmán
dedícate a recitar el Corán. La lectura del Corán es kaffaratu liddunub, perdón de los
pecados ua satri minal ‘uiub, cubierta de los defectos.
Los creyentes se encomiendan mucho a Dios. Dios sabe más de nosotros que
nosotros mismos. Dios es más misericordioso con nosotros que nuestra madre y
nuestro padre, nos ama más. Los creyentes confían en Dios.
El creyente atiende a los pobres. Dijo ‘Ali, la paz sea con él. Cuando el
Mensajero de Dios ascendió a los cielos, Dios le habló y le dijo: Ia Muhammad, Mi
amor está con el amor a los pobres, pues acércalos a ti, a tus reuniones, me acercaré
a ti y aleja de ti a los ricos. Obviamente alude a los ricos arrogantes, no a los que
gastan su dinero en el camino de Dios para agradarle como Jadiya con quien el
profeta se casó con la Satisfacción de Dios.
Cuando gente pobre invitó al Imam Husein a comer con él al costado del
camino, no solamente se sentó a comer con ellos sino que luego los invitó a todos a
su casa.
El profeta dijo a ‘Ali, Dios te ha agraciado con un gran regalo. Ha puesto el
amor a ti en el corazón de los pobres y oprimidos y les satisface que seas su Imam
(guía hacia Dios). Para conquistar el corazón de los pobres y que acepten el
liderazgo no solo para obtener ventajas en este mundo sino también para obtener la
Satisfacción de Dios hay que estudiar la vida de los modelos como el Imam ‘Ali y
los profetas, no hay modelos mejores y más completos para una guía real y
verdadera.
Los creyentes atienden a la oración, no la descuidan. Cuidado con aquellos
que no rezan, pues es una de las causas que conduce al infierno, tal como lo dice el
Sagrado Corán. Los hombres son probados en varias cosas, una de ellas es en la
adoración. ¿Cómo obedecemos a Quien nos provee de todas las bendiciones que
gozamos incluso cuando le estamos desobedeciendo? Si me agradecen dice Dios en
el Sagrado Corán, les aumentaré.
¡Dios!, lava nuestros pecados abundantes con Tu recuerdo y el recuerdo de tu
amado, el Imam Husein, la paz sea con él. Fortalece nuestro corazón con las
lágrimas de Muharram, el mes del martirio del señor del los mártires y de los
jóvenes del Paraíso. Perdona a nuestros padres, bendice a los sabios, los custodios de
Tu religión y especialmente al Imam Jomieni, quien revivió el Islam en nuestra
época, al líder actual, Ayatullah Jamenei y los mártires de Karbalá y de hoy.
Parte 4º
En el nombre del Altísimo.
La bendición y la paz sean con el Profeta Muhammad y su Familia
Purificada.
Ruqaia era una hija del Imam Husein, la paz sea con ambos, tenía solo tres
años en Karbalá. Pero los llamados musulmanes del ejército de Ibn Ziad a las
órdenes del pseudo califa omeya, Iazid, tampoco tuvieron misericordia de ella, como
no la tuvieron de ‘Ali al Asgar, el ‘Ali más pequeño, hijo del Imam de solo seis
meses. Cuando el Imam lo alzó para decirles a los enemigos que si querían matarle a
él, qué pecado había cometido según ellos esta criatura de seis meses a la que
despiadadamente, al igual que al resto de las mujeres, enfermos y niños habían
privado de agua en el desierto durante tres días. La respuesta de los
pseudomusulmanes fue una certera flecha que le dio de lleno en la garganta del niño
que se desangró en brazos de su padre…La haula ua la quata illa bil Llahi al ‘aliul al
azim. Ruqaia no tuvo un trato mejor que ‘Ali al Asgar. Fue encadenada y golpeada
por estos salvajes que no conocieron ni superficialmente la misericordia del Profeta
y las recomendaciones coránicas. Cuando llegó encadenada al palacio del tirano
Iazid en Damasco, no podía cesar de llorar y esto molestó a Iazid. Quien se había
instalado nada menos que en el puesto del califato, o sea, ¡en el puesto del sucesor
del Profeta y representante de Dios! , dijo: ¡Yo sé cómo hacer callar a esa niña! Qué
puede haber hecho el nieto de la comedora de hígado, Hind esposa de Abu Sufian el
archienemigo del profeta Muhammad, la bendición y la paz sean con él y con su
Familia Purificada. Hind comió el hígado de Hamza, el tío del profeta y apodado el
Señor de los mártires por su elevadísimo rango ante Dios. Una conducta repugnante
y salvaje de la esposa del líder de la oligarquía mequinense. Haciendo honor a su
progenie, el maldito de Izid ordenó traer la cabeza del Imam Husein que le fue
alcanzada en una bandeja tapada y la puso delante de Ruqaia y la descubrió para
ella, diciéndole mírala. Fue demasiado para la pequeña y pura Ruqaia, murió allí
mismo mientras seguramente Iazid reía embriagado de una locura infernal. Todavía
hoy en día hay supuestos musulmanes que discuten que Iazid era realmente un califa
legal o no? La haula ua la quata illa bil Llahi al aliuil al azim. Por supuesto, la
mayoría de los musulmanes sunnitas lo consideran un rey tiránico no un califa de los
“bien guiados”.
Al Imam Husein, la paz sea con él, le preguntaron que es la educación (el
adab), contestó, es que salgas de tu casa y consideres a todos mejor que ti. Le
dijeron, pero cómo puedes sentir eso tú si eres el Imam (y por lo tanto eres superior).
No hay contradicción entre la humildad y la perfección de los Aulia o elegidos e
íntimos de Dios. Los hombres cuánto más perfectos más humildes son, porque ven
en la criaturas de Dios el poder de Dios y a Dios mismo, pues todo es un signo de
Dios para ellos y aman a la gente por Dios. Al contrario son los hombres
imperfectos, pequeños, los que se esconden tras la arrogancia, se inflan como esos
animales para aparentar ser más de lo que se sienten realmente. Algunos se muestran
humildes pero aún cuando lo hacen no dejan de creerse superiores. Su humildad no
es sincera. Pero los elegidos de Dios son humildes de corazón. Los Imames saben
que el Kibria, el engrandecimiento es un atributo que pertenece solo a Dios. No ven
este atributo en las criaturas, sino en Dios.
El Imam As-Sadiq, la paz sea con él dijo: “Busqué el liderazgo y lo hallé en
el servicio”.
El Imam Jomeini, la misericordia de Dios sea con él, dijo: “No me llamen
líder, llámenme servidor”.
La humildad es un rasgo del intelecto desarrollado que es consciente de la
propia insignificancia ante Dios, incluso ante la inmensidad de la creación, los cielos
infinitos, como signo elocuente de la Grandeza de Dios Absoluto. La religión del
Islam es quizás la única religión hoy en día que considera al intelecto como prueba
de Dios, y exige para ser aceptada la aceptación de la razón. El Islam a diferencia de
la cultura secular predominante en Occidente, no considera al hombre un animal
más, más evolucionado, no, el Corán dice: Laqad karramna bani Adán. “Hemos
honrado a los hijos de Adán”. Y lo ha honrado con el intelecto. Mientras que el
Islam define al intelecto por aquello con lo que se adora y conoce a Dios- en esto
radica la nobleza humana en el conocimiento y sumisión devota a Dios-, en
Occidente, el intelecto solo sirve si es aplicado a las cosas mundanas como la
técnica, el desarrollo material, el dominio de la naturaleza en provecho propio y es
descartado si pretende inmiscuirse en temas de Dios. Dicen, esas son cuestiones de
fe, no de lógica y razón. Así el ser humano es rebajado a un mero animal encerrado
en la cárcel de la finitud del mundo y la fe a un mero sentimiento íntimo, sin base de
sustentación objetiva, lógica.
Una fe así se degrada y no ocupa lugar en el desarrollo de la vida humana.
Queda relegada a los márgenes de la vida y el avance individual y social.
Una fe sin base sólida racional y más aún sin base mística o gnóstica, es decir
sin base de certeza del corazón, de visiones interiores y profundas de las realidades
superiores, es una fe inestable, viene y se va, depende de dónde estemos, con quién,
en qué situaciones. Si el ambiente es religioso somos religiosos, si es Ramadán
vamos a la mezquita, si es Muharram aparecemos, pero si pasan estos meses no
vamos. Si estamos en un lugar religioso observamos nuestros deberes, pero si no,
no. Como esas mujeres en los países islámicos que toman un avión para ir a Europa
y ni bien despega se sacan sus hiyabs o esos musulmanes que vienen a Occidente y
poco a poco no se los ve más en las mezquitas. O nosotros cuando estamos con
sabios somos de una manera y cuando estamos entre amigos, no nos cuidamos de
hacer giba (maledicencia).
En el capítulo Yuma’ del Sagrado Corán se narra que en ocasión en que el
profeta estaba rezando el Yuma’ en Medina y estaba ocupado con el sermón que es
parte de la oración y es obligación para los musulmanes sentarse en silencio y
escuchar, la mayoría se pararon y se fueron corriendo porque llegaba una caravana
de Siria y no sea que perdiesen de comprar las mejores mercancías y solo doce
personas quedaron con el profeta. El profeta dijo si hubiesen ido todos, Dios hubiese
hecho descender Su castigo ahí mismo (acabando con ellos y con sus ídolos o
mercancías).
Muchos dejaron al Imam Husein, la paz sea con él a lo largo del camino,
desde que escucharon acerca del martirio de Muslim ibn ‘Aqil, o cuando Hurr los
detuvo, o en la última noche cuando fue evidente que morirían todos al otro día y el
Imam los invitó a utilizar la noche para huir porque solo era a él a quien querían
matar. Se iban de a diez o de a veinte. Y quedaron los sinceros.
Dios otórganos un intelecto desarrollado y un corazón firme y sincero en Tu
camino en todo momento y lugar, especialmente en el momento de morir y dejar
este mundo.
Parte 5º
Bismihi Ta’ala
Ua Salla Allahu ‘ala Muhammadin ua Alihi al Masumin.
Los bienes son de Dios, fuera de lo que necesitamos para vivir. Dijo el Imam
‘Ali, la paz sea con él, Dios puso el sustento de los pobres en los bienes de los ricos
(los que tienen cubiertas sus necesidades). Se recomienda en los du’a no pedir a
Dios mucha plata si no lo que necesitamos. Una vez el profeta estaba con sus
compañeros y llegó a un lugar donde había un hombre que poseía camellos. Le pidió
leche para saciar su sed y la de los compañeros, pero el hombre se la negó, diciendo
que lo que había en el vientre de las camellas era para el otro día y que no tenía para
darle. El Mensajero de Dios dijo: “Dios auméntalo los bienes y los hijos”. Los
compañeros se asombraron de este du’a. Luego llegaron hasta donde estaba un
pastor con ovejas y cuando el profeta le pidió algo de leche para saciar su sed y la de
los compañeros que lo acompañaban, el pastor – a pesar el dueño de ovejas es más
pobre que quien posee camellos- se apresuró a darle de beber leche y luego incluso
sacrificó una oveja para el profeta. El profeta hizo el siguiente du’a para él: “Dios
mío agráciale con lo necesario”. Los compañeros le dijeron, ¡¿cómo has hecho por
el dueño de los camellos una súplica que todos quisiéramos que hagas para nosotros
y sin embargo al pastor que nos ha brindado generosamente apenas rezaste para que
Dios le otorgue lo necesario?! El profeta respondió lo poco y necesario es mejor que
lo mucho que te perjudica (para tu alma en el otro mundo).
Un hombre de nombre Jon, era sirviente, negro de origen africano. Se
martirizó junto al Imam Husein. El profeta se lo dio a Abu Dharr para que le sirva
después que se lo comprara a Fadl ibn Abbas, hijo de ‘Abdul Muttalib, la paz sea
con él, quien lo tenía como esclavo. El profeta se lo dio a Abdu Dharr con quien
estuvo hasta que murió. Cuando murió Abu Dharr fue a donde ‘Ali que lo había
liberado y le dijo que quiero servir en tu casa, ¡Oh Amir al muninin! ‘Ali aceptó. Jon
era un gran creyente y no quería separarse de Ahlul Bait a quien amaba
profundamente. Cuando fue martirizado el Imam ‘Ali fue a donde el Imam Hasan y
luego del martirio de éste fue con el Imam Husein, la paz sea con él. ¡Puede haber
alguien que haya sabido aprovechar más las compañías de los Purificados por Dios!
Alhamdulillah por este sirviente tan sabio. El Imam Husein le dijo que era libre de
irse en la noche de Ashura pero Jon dijo no tengo a donde ir si te dejo, jamás te
dejaré. No te dejaré hasta que mi sangre se mezcle con la tuya. El Imam Husein hizo
un du’a por él, entre las cosas que pidió para él, fue que Dios le otorgase un perfume
excelso. Cuando la tribu de Bani Asad enterró los cuerpos de los mártires en
Karbalá, se narra que encontraron el cuerpo de Jon por el esquicito perfume que
emanaba de su cuerpo. En el amor de Dios no hay clases sociales, rangos
mundanales, plata, posición, color de piel, status social, oficio, estudios, alcurnia,
familia, nación, tribu, sexo y todas las cosas que se usan como criterio de valoración
en las sociedades y personas alejadas del verdadero conocimiento de Dios y la
pureza del corazón. La pureza del corazón es lo que vale. ¡¿Cuántos centros,
universidades, ambientes, podrían rechazar a alguien como el profeta que no sabía
leer ni escribir?! Pero todos los doctores y académicos del mundo darían todo lo que
tienen por tener un lugar como el de Jon en el día del Juicio o aprender del profeta.
No dijo, nada menos que el Arcángel en nombre de Dios, que la letra árabe sin de
Bilal, el esclavo etíope (en la pronunciación del llamado a la oración-adhan- en
idioma árabe), ante Dios es como la letra shin y que él debe hacer el Adhan! Pues,
nadie como el Islam promueve el conocimiento, pero el conocimiento de Dios es la
meta de todos los conocimientos, y éste no es necesariamente del tipo académico
aunque no se rechace su valor, solo que no es criterio, sino que lo que es criterio
para Dios es la pureza de la intención, del corazón, la piedad. El conocimiento es
una virtud, pero la pureza del corazón es el fin, no la información por sí misma.
Cuántos doctos se burlaban del Bilal y cuán necesitados estarán de él en el día en
que no valgan los títulos mundanales sino el poder presentarse ante Dios con un
corazón sano.
¡Oh hombres, os hemos creado de un hombre y de una mujer, y os hemos
conformado en tribus y pueblos para que os conozcáis (tratándoos bien), ciertamente
el más noble de vosotros ante Dios es el más piadoso! Sagrado Corán. 49:13
Él es quien hizo surgir de entre vosotros a un mensajero para ustedes que os
recita el libro, os purifica y les enseña el libro y la sabiduría.
Dios te pedimos la pureza del corazón y las virtudes de la erudición como
adorno de esta pureza. Acepta nuestra devoción y purifícala. Bendice a los enfermos
con la curación, a nuestros seres queridos fallecidos con el perdón. A los oprimidos
con la liberación y a los creyentes con la venida del Imam al Mahdi, la paz sea con
él.

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domingo, 15 de noviembre de 2009

IBN ´ARABI Y EL PENSAMIENTO SHI´I


Conferencia Seminario sobre la Mística Islámica en Chile, Agosto de 2000)
Por el Sheij Abdul Karim Paz
Director de la Mezquita At-Tauhid de Buenos Aires- Profesor de Filosofía


Bismil·lahi Ar-Rahmâni Ar-Rahîm

Iusabbihu lil·lahi mâ fis samâuâti ua mâ fil ard

al mâlikil quddûsil ‘azizil hakîm

Hua al·ladhi ba'aza fil ummiîna rasûlan minhum

iatlu ‘alaihim aiâtihi ua iuzakkîhim ua iu'al·limuhul kitâba ual hikmah ua in kânu min qablu lafî dalâlin mubîn



(S.Corán 62:1 - 2).



En el Nombre de Dios, El Clementísimo, El Misericordiosísimo.

Glorifica a Dios todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra.

El Soberano, el Santo, el Glorioso, el Sapientísimo.

Dios es Quien envía entre los hombres a Sus elegidos de entre ellos

para que les reciten los versículos de la revelación,

los purifiquen y les enseñen la revelación y la sabiduría,

si bien antes estaban en el desvío evidente.



Para que el hombre alcance el rango pleno de glorificador de Dios debe realizarse como hombre perfecto y regente de la divinidad y ello no es posible sino mediante la guía (wilâiat) de los profetas, mensajeros e Imames que enseñan de parte de Dios la revelación y purifican a los hombres. Fuera de ellos el hombre está en la perdición. La temática de la realización humana constituye uno de los puntos centrales en todas las doctrinas místicas y como tal llamó la atención del gran místico de Murcia, Ibn ‘Arabi. En el presente artículo veremos algunas ideas del pensador andalusí en torno a este tema y su vinculación con la doctrina islámica tal como es presentada en la shía, no con el ánimo de sectarizar y dividir sino de dar a conocer una doctrina que es desconocida a pesar, como veremos, de constituir una visión profunda y coherente de la enseñanza profética que ha permitido el surgimiento de la filosofía y la mística en sus formas más profundas en la historia del pensamiento humano. Esta visión está llamada a rescatar a occidente de la crisis espiritual y filosófica en la que ha caído.




Dice H.Corbin en su “Historia de la Filosofía Islámica”:

“Se ha desdeñado casi totalmente el factor shiita, cuando la suerte de la filosofía en el Islam, y, consecuentemente, el significado del sufismo, no pueden ser meditados independientemente del significado del shiismo.

Por diversas razones que no vamos a analizar aquí, en Occidente el sufismo ha sido bastante más conocido que la espiritualidad del Islam tal como ha sido y es presentada en la escuela islámica shia, y ello ha ocurrido a pesar de existir una muy estrecha relación doctrinaria entre ambas formas de espiritualidad.”

Henry Corbin decía que resulta paradójico que lo que en Occidente se ha denominado neotradicionalismo ha-ya mostrado tan escaso interés por el shiísmo que representa la línea esotérica por excelencia en el Islam y que abre un campo de diálogo fecundo entre el Islam y el Cristianismo

Nos proponemos en este artículo mostrar a algunos especialistas en el estudio de las ideas en la historia del Islam para mostrar algunos conceptos que ponen de manifiesto la proximidad doctrinaria a la que aludimos por medio del análisis de las relaciones entre quien es considerado una de las máximas autoridades del sufismo a lo largo de su historia, un verdadero polo espiritual del tasawuf como se denomina en árabe al sufismo, el Sheij al-Akbar, Muhiudin Ibn ‘Arabi y el pensamiento shii. Uno de estos autores es el Dr. Mohsen Yahangiri, profesor de la Universidad de Teherán, Irán, a través de una obra suya denominada “Muhiuddin ibn ‘Arabi, un gran maestro de la gnosis islámica”. Esta obra se divide en tres partes: la primera donde el autor expone una biografía de Ibn ‘Arabi y los maestros que lo han nutrido; una segunda donde analiza la doctrina del gran místico y una tercera donde nos muestra la opinión de algunos grandes pensadores islámicos sobre Ibn ‘Arabi.

El libro está en lengua persa y es la tercera edición de la universidad de Teherán del año 1367 de la hégira solar que corresponde a 1988.

Por otra parte, autores como Henry Corbin o el Seiied Husein Nasr y el mismo Yahangiri señalan que no hay dudas que el pensamiento de este gran maestro y sabio de la cultura universal se ha visto influenciado por el pensamiento shii.

Dice H. Corbin en su obra “Historia de la Filosofía Islámica”: El pensamiento shiita ha alimentado precisamente, desde los orígenes, la filosofía de tipo profético que corresponde a una religión profética. Una filosofía profética propone un pensamiento que no se deja encerrar ni por el pasado histórico, ni por dogmas, ni por la lógica racional.”

He podido ver en un artículo de Claude Addas titulado “El misticismo andalusí y el surgimiento de Ibn ‘Arabi”, publicado en el libro “The Legacy of Muslim Spain”, que cuando la autora señala el vínculo entre Ibn Masarra e Ibn ‘Arabi - el primero como precursor del misticismo en Andalusía y el segundo como su cima y esplendor – que Ibn Masarra emplea la palabra i‘tibâr para designar a la actividad intelectual que supone una mediación profética. El i‘tibâr es la actividad intelectual que ve a la realidad como un signo de Dios; es un modo místico de sabiduría que Ibn Masarra toma de autores shi‘as como Al-Farabi, Ijwan As-Safa, Avicena. En contraposición al camino meramente racional de la filosofía, el i‘tibâr es propio de los hukamâ y muchos sufies, incluido Ibn ‘Arabi.

Henry Corbin en “La imaginación creadora de Ibn ‘Arabi”, nos habla de la hermenéutica profética. Si bien la profecía quedó cerrada no sucedió lo mismo con la hermenéutica profética; la exégesis espiritual o ta'wîl que promueve el Imam en el shiismo. El magisterio del Imam, el regente de Dios, el corazón del mundo, el sol de la creación, es un magisterio iniciático. La iniciación al ta‘wîl es un renacimiento espiritual y es imposible hablar del ta'wîl, nos dice Corbin, sin hablar del shiismo.

Corbin también dice junto a tantos otros autores que las ascendencias genealógicas de las ramas del sufismo conducen a uno u otro de los Santos Imames, el Imam ‘Ali (P); el Imam Ya'far as-Sâdiq (P) o el Imam ar-Ridâ (P).

Corbin se pregunta en qué medida pudo asimilar Ibn ‘Arabi el esoterismo shiíta antes de abandonar Andalucía. Se encuentran indicios de tal asimilación en su familiaridad con la escuela de Almería y en el hecho de que escribiera un comentario de la única obra superviviente de Ibn Qasyi iniciador del movimiento de los muridîn, en el sur de Portugal en el que pueden reconocerse numerosos rasgos de inspiración shiita ismaelí.

Corbin nos dice que algunos capítulos de la obra de madurez de Ibn ‘Arabi en el “Futûhât” podrían haberse escrito por un shiita puro. Por ejemplo, el capítulo XXXIX cuyo tema es el secreto de Salmán el Persa. Se trata del secreto que lo incorpora a los miembros de la Casa Profética (Ahlul Bait –P-), es decir al Profeta Muhammad y a los Santos Imames (P). Ibn ‘Arabi interpreta en términos que todo shiita podría refrendar el versículo coránico 33-33, versículo que sacraliza la persona de los catorce inmaculados: esto es, el Profeta, su hija Fátima y los 12 Imames, que es uno de los fundamentos del shiismo. Estos indicios, que no son los únicos, son dignos de ser meditados. Ellos explican también la acogida de los pensadores shiitas que estaban preparando el renacimiento posterior de la época safávida. Así mediante Ibn ‘Arabi, dice Corbin, el sufismo se reencuentra con sus orígenes.

La obra mencionada de Yahangiri nos señala que hay aspectos doctrinarios que son fundamentales en el pensamiento shii y también en el pensamiento de Ibn ‘Arabi. Por ejemplo, el concepto de wilâiat y la relación de éste con el concepto de nubûwat y de risâlat, «profecía» y «mensaje» de Dios a los hombres. A veces ha ocurrido que no han sido bien entendidos entre los estudiosos de la obra de Ibn ‘Arabi y ello ha suscitado muchas críticas erradas e injustas, como por ejemplo cuando dice que la wilâiat es superior a la nubûwat.

Para los teólogos (si bien no hay unanimidad de criterios) en términos generales nubûwat significa: La elección de un hombre de parte de Dios hacia los hombres y las criaturas. Es un hombre a quien Dios ha elegido para que comunique a los hombres aquello que Dios le ha revelado. El Rasûl o mensajero ha sido descrito de manera aproximada a la del Profeta, pero a veces Rasûl se ha reservado sólo a quien posee de parte de Dios un libro y un corpus legal o sharî‘at que comunicar y abrogar algo de lo que fue enviado anteriormente. Desde este punto de vista “mensajero” es un rango más particular que el de Profeta. Algunos mu‘tazilitas creyeron que “mensajero” es quien recibe una revelación mientras que el “profeta” puede recibir una inspiración (ilhâm) en sueño; otros no aceptaron ninguna diferencia entre estos dos rangos.

No hay entonces unanimidad entre los teólogos islámicos en este aspecto.

La opinión de Ibn ‘Arabi y sus discípulos:
El autor murciano y sus discípulos ven un acentuada diferencia entre ambos. Nubûwat es un conocimiento de la Esencia, de los Nombres y Atributos de Dios y de las leyes de la shari‘at a través de la revelación, pero este conocimiento no lo obliga a su difusión ni a enseñar la sharî‘at. La profecía con este significado no se corta y continúa.

La risâlat o el mensaje, es lo mismo que la nubûwat con el agregado de la difusión (tablîg) y enseñanza de la shari‘at (ley), la enseñanza de la moral y el levantamiento por establecer el orden político islámico. La risâlat es un atributo de la existencia, no de la divinidad. No tiene que ver con el status de la persona (maqâm), sino con un estado de la persona. Por eso, al contrario de la profecía, la risâlat se corta y luego de la enseñanza de las leyes termina. Es una realidad relativa a una tarea, no a un status de la persona.

El término Wilâiat:
El fiqh shi‘a le ha dedicado a esta palabra o concepto mucha importancia. La gnosis islámica también le ha dedicado mucha atención.

Etimológicamente significa qurb, cercanía, intimidad, ayuda, amor, posesión, administración, gobierno, disposición. En el Sagrado Corán ha sido utilizado con este significado en distintos lugares (2:257; 9:71-72; 18:42; 8:73). Por eso a los padres y abuelos se los llama Aûliâ'ul atfâl (ayudan, cuidan, educan, aman, poseen, gobiernan, son responsables de los niños).

El Walî-al muslimîn gobierna y administra los asuntos de los musulmanes.

La Wilâiat según Ibn ‘Arabi y sus discípulos:
Existe una wilâiat general de la que gozan todos los creyentes por el hecho de serlo. Es decir en proporción a su fe gozan de una determinada cercanía a Dios y Él es ayudante, administrador y gobierna sus asuntos. Por otra parte hay una wilâiat especial de los gnósticos (Ahl as-saîr was sulûk) y consiste en la disolución (fanâ') en el Haqq (Verdad, Realidad) y el levantamiento (qiâm) en el o con (bi) el Haqq. Significa que el siervo en este rango (maqâm) ha superado su ego. Permanece con la permanencia de la Verdad. Por supuesto, acceder a este maqâm es posible con la guía y gobierno (tawal·lî) del Haqq. El siervo cuando alcanza este grado se hace consciente de los conocimientos de la Verdad, los conocimientos divinos y cuando permanece (baqa') luego del fana' informa de esos conocimientos. Todo aquel a quien le es atribuida la nubûwat y la risâlat le es atribuida la wilâiat. Cada nabî y rasûl es walî, pero cada walî no es necesariamente nabî y rasûl. Así como todo nabî no es necesariamente rasûl. La wilâiat no se corta o interrumpe. Dios no se ha llamado a Sí Mismo nabî o rasûl pero sí Walî. Dice el Sagrado Corán: Al·lahu Walîiul ladhîna âmanû (Dios es Protector de los que creen); Hua Al-Walîul Hamîd (Él es el Protector, El Alabado). Por lo tanto este nombre es permanente en este mundo y en el otro y se manifiesta, y su manifestación se da en los Aûliâ'ul·lâh (Los íntimos de Dios) de quienes nunca se verá desprovisto el mundo. (Fusûs al Hikam, 344 de Yahangiri).

El maqâm de la wilâiat es superior al de la nubûwat y al de la risâlat:
Este punto ha sido enfati­zado por Ibn ‘Arabi y su es­cuela. Se lo ha criticado mu­cho por pensar que la wilâiat mutlaq (en términos absolu­tos) en cada persona que se rea­lice lo hace superior a la nubûwat y a la risâlat. Ibn ‘Arabi lo que afirma y enfatiza es que la wilâiat del nabî y el rasûl es superior a su nubû­wat y a su risâlat. De acuerdo a su concepción la wilâiat es un atributo divino y es el inter­ior (bâtin) de la nubûwat y de la risâlat. Es el dominio en la creación con la Verdad. Su juicio se vincula a Dios y es permanente en este mundo y en el otro.

La wilâiat es una realidad permanente en la Verdad. La nubûwat es una realidad que se vincula a lo angelical por cuyo intermedio se relaciona al mundo angelical y recibe de ellos la revelación, pero la risâ­lat se relaciona con la humanidad por cuyo medio se relaciona con los hombres y les difunde las normas de la sharî‘ah, les enseña y los guía. (Futûhât, tomo 2).

Pues Ibn ‘Arabi nunca pre­tendió decir que la wilâiat de otro que el profeta era supe­rior a la profecía y al rango de mensajero del profeta Muham­mad como afirmaron sus detractores.

Por eso afirma que el hecho de que Dios haya ce­rrado el ciclo de la profecía ha quebrado la espalda de los Aû­liâ', puesto que cuando la wilâiat es completa se mani­fiesta en la nubûwat. Por ello, el cierre de la nubûwat nos muestra la necesidad de los Aû­liâ' de los profetas puesto que para oler el perfume de la profecía sólo queda la posibili­dad de recibir una re­velación albriciadora (mu­bashshirah) en el sueño, pero no divina (rabbânî) que ya se cerró. Por eso cuando se deno­mina a sí mimo jâtimul Aû­liâ' no deja de reconocer que la entrada de los Aûliâ' en el rango de la nubûwat está prohibida y la cima del saber que pueden adquirir por heren­cia profética es por ver el rango de la profecía, como puede ver alguien en lo más bajo del paraíso a alguien que está en el a‘la ‘il·lîin (la parte superior del paraíso), o como alguien que aprecia las estre­llas desde la Tierra.

El término “Jâtamul wilâiat” (Sello de la wilâiat):
Es uno de los términos más polémicos que emplea Ibn ‘Arabi:

Ana jâtimul wilâiati dûna shak
iûrizul hâshimi ma'al masîh.

[tomo 1 de Futûhât]

En una oportunidad (tomo 1 de Futûhât) Ibn ‘Arabi narra un sueño que tuvo de la siguiente manera: “Interpreté el sueño de modo que me consideré que entre mis seguidores (atibba') (y connacionales), en mi clase (sinf) (o tipo) soy como el Mensajero de Dios en relación a los demás profetas. Quizás sea alguien en cuya persona Dios cerró la wilâiat”.

Algunas de sus expresiones implican el reconocimiento de que el Imam Mahdi (P) es jâtamul awliâ' como en Futûhât cuando habla sobre el conocimiento de los delegados del Imam Mahdi (P) en los últimos tiempos: “Dios tiene un representante vivo que aparecerá en una época en que el mundo esté colmado de injusticia y opresión, y él lo colmará de justicia, y si no restase de la vida del mundo más que un día, Dios lo alargaría hasta que Su representante lo gobierne. Él pertenece a la Familia del Profeta (BP) y su abuelo es Hasan ibn ‘Ali ibn Abi Talib.”

A continuación, luego de describir las cualidades del Imam, sus auxiliares y su misión, dice:

A lâ inna jatmul awliâ'i shahid ua ‘aîni Imami ‘alamin faqîd
Hûas saiidul Mahdi min Âli Ahmad hûas sârimul hindi hina iabîd
Hûa shamsu iaylu kul·la gammi ua zdulmati hûal uâbilul uasamiiu hina iayûd.

(¿Acaso no está ciertamente el sello de los walies siendo testigo y el mismo Imam de los mundos ausente?
Él es el Señor Mahdi de la Familia de Ahmad (el Profeta Muhammad). Él es la espada india filosa cuando corta.
Él es el sol que despeja toda pena y oscuridad. Él es la lluvia abundante de primavera cuando se brinda generosamente.)

Estos párrafos del Futûhât han movido a muchos sabios shías a ver en Ibn ‘Arabi a un shía seguidor de la escuela de Ahlul Bait (P). Efectivamente la poesía parecería confirmar que Ibn ‘Arabi considera al Imam Mahdi (P) el representante de Dios vivo y su wilâiat superior a la de Jesús (P).

En otras ocasiones el rango de jâtimul awliâ' Muhammadî se lo reserva a ese hombre árabe que es el más noble de su pueblo (el árabe). Tal afirmación está en el capítulo 73 de Futûhât donde añade: “...y hoy en nuestro tiempo está vivo, en el año 595 de la H. lo he co­nocido (1195) y vi sus señales que están ocultas para el res­to de los siervos”.

En otra parte de la misma obra añade sobre este sensible tema: “...Para la wilâiat muhammadî que es especial de esta sharî‘ah, hay un sello especial que está en un grado (rutbah) distinto al de Jesús (P). Jesús (P), además del rango de walî tenía el rango de mensajero. Este sello ha nacido en nuestro tiempo, yo lo he visto, me he reunido con él y he visto en él las señales del sello. Luego de él no vendrá ningún Walî, salvo alguien que se vincule a él como los profetas que pudiesen venir después de Muhammad se vinculan a él.”

Sin embargo la mayoría de las alusiones a este tema en Ibn ‘Arabi aluden al sello de la wilâiat de Jesús (P), una wilâiat absoluta (mutlaqah). Por ejemplo escribe en el Futûhât: “Es inevitable el descenso de Jesús (P) y su juicio entre nosotros de acuerdo a la legislación (sharî‘at) de Muhammad (BPD). Dios le revelará la sharî‘at de Muhammad a él y él no sentenciará sino tal como lo haría Muhammad (BPD) si estuviera presente. Con su descenso el iytihâd de los muytahidîn será abolido. La información que obtiene Jesús (P) de la sharî‘at de Muhammad es por el espíritu del Mensajero de Dios que Dios le revelará. Debido a esto es que Jesús (P) es seguidor del Profeta y sello de la wilâiat y esto hace al honor de nuestro profeta. Es el mejor de la Ummah del Profeta Muhammad (BPD) y el sabio Tirmidhi se notificó de esto en su libro “Jâtimul Aûliâ'” y dio testimonio de la superioridad de Jesús (P) sobre Abu Baqr Siddîq y otros, puesto que si bien en esta comunidad es Walî, al mismo tiempo es Nabî y Rasûl, por lo que él tendrá dos resurrecciones o reuniones en el Día del Juicio, una junto a los Mensajeros y Profetas con sus seguidores y otra entre los Aûliâ' de nuestra comunidad. Hasta Muhammad y Elías en ese Día estarán entre sus seguidores”.

En otra parte alude al honor que supone para la co­munidad de Muhammad (BPD) que un Profeta y Men­sajero sea el sello de la wilâ­iât de su Ummah. Nada me­nos que el sello de la wilâiat mutlaq total y absoluta (esta expresión figura de modo ex­plícito en el Futûhât). [Tomo 1, cap. 14, en dos lugares; tomo 2, cap. 73].

Estas expresiones sumadas nos desconciertan por su contradicción y por su heterodoxia. Algunos han intentado dilucidar esta aparente contradicción ensayando explicaciones que salven el problema, pero aunque no resuelven el tema son dignas de ser tenidas en cuenta.

Como introducción dice Yahangiri: Podemos decir que la sharî‘at, la profecía, el mensaje y la wilâiat del Pro­feta Muhammad en la creen­cia islámica y de Ibn ‘Arabi, contiene a las sharî‘at revela­das con anterioridad, a las profecías anteriores, a los mensajes anteriores y las wilâiat anteriores. Dijo el Profeta ‘ulimtu ‘ilmal awâlîna wal âjirîn: “Me fue enseñado el conocimiento de los primeros y de los últimos.” Esta capacidad abarcante de todas las cualidades anterio­res contenidas en los otros mensajes la convierte en una wilâiat superior en relación a las demás. Los Imames que heredan el conocimiento pro­fético, heredan con él esta su­perioridad.

En la opinión de dos de los seguidores de Ibn ‘Arabi, Sheij Muhammad Jaki, de escuela sunnita, lo explica de la siguiente manera: La wilâ­iat es de dos tipos: La wilâiat mutlaqah, la total o universal y la jassah, que es la especial del Profeta (BP). Esta úl­tima es, a su vez, de tres ti­pos: la primera implica un dominio en el mundo, en su sentido y en su forma que acompaña al rango del Califa. Otra que supone un dominio en el mundo en su sentido y en su forma pero no acom­paña al rango de Califa; y otra que sólo supone un do­minio del mundo (tasarruf fil ‘alam) sólo en su sentido.

El sello de la wilâiat mutlaqah es Jesús (P). Es el se­llo más grande, después del cual no habrá Walî. El sello del pri­mer tipo de la wilâiat de Muhammad es ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P) el último de los Cali­fas râshidîn, según el dicho del Profeta narrado entre los sunnitas que dijo: “El califato después de mí durará treinta años, luego esperen un go­bierno opresor”. ‘Ali es el sello más grande de este tipo.

El segundo tipo de sello Muhammadi es el sello de la wilâiat que corresponde al Imam Mahdi (P). El pequeño sello.

El sello del tercer tipo de la Wilâiat de Muhammad es el de Ibn ‘Arabi, que es el se­llo más pequeño.

Sin embargo el Sheij Jaki confiesa en su obra “Al Yani­bul Gurba” que: “Ibn ‘Arabi pos­tula en su Futûhât otro sello que no he podido comprender y se refiere al sello de la wilâ­iat Muhammadiana de ese hombre árabe que conoció en 1195.”

El otro seguidor de escuela shii es Muhammad Rida Qamshei, maestro de ‘Irfân en el Irán del siglo 13 de la H. En un comentario al Fusûs al Hikam dice:

La wilâiat tiene dos par­tes: La mutlaqah o ‘ammah (gene­ral) y la especial (Jassah). La general abarca a todos los cre­yentes y tiene distintos grados y niveles. En la cima de esta wilâiat está ‘Isa, Jesús (P). La wilâiat especial es propia de los gnósticos (la gente del cora­zón), los íntimos de Dios, fusionados en la Esencia di­vina y perdurando con Sus Atributos. Esta wilâiat es espe­cífica del Profeta Muham­mad y es de dos tipos: Mutlaqah, absoluta, la mani­festación de todos los Nom­bres divinos y Sus atributos. Para ambos tipos hay un sello. La primera es propia de ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P) y el Imam Mahdi (P). Esta wilâiat es supe­rior a la general que os­tenta el Profeta Jesús (P).

Con respecto a la wilâiat más limitada a uno o algunos de los Nombres divinos puede ser que le corresponda a Ibn ‘Arabi o bien a ese hombre árabe que él nos dice haber conocido. Para este tipo de wilâiat hay grados y niveles y es posible que cada grado tenga un sello.

En opinión de Yahangiri si bien reconoce que esta posi­ción es muy respetable y su­pera a la opinión de Muhammad Jaki, la contra­dicción que se desprende de las afirmaciones de Ibn ‘Arabi son más complicadas que lo que la postura de Muham­mad Rida Qamshei puede re­solver. Por ejemplo, allí donde dice que la wilâiat de Jesús es superior a la wilâiat de toda la Ummah de Muhammad, por lo que de­bemos reconocer que las opi­niones de Ibn ‘Arabi son com­plicadas y contradictorias en principio. Quizás en este punto no tenía una opinión acabada y firme y no podre­mos entonces nosotros apar­tar esta contradicción que se plantea.

Ibn ‘Arabi en “Futûhât“ dice que el Profeta Muhammad es el primero en aparecer en la creación y que el más cercano a él entre los hombres es ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P), el secreto de los Profetas (sirr-ul Anbiâ'). Pero Muhammad Rida Qamshei, que toma de Faid Al-Kashani dice: “Imam del mundo y secreto de todos los profetas.” La expresión Imam del mundo y de todos... no está en las ediciones de “Futûhât” que revisó Yahangiri, por ejemplo de Tahsis Uzman Iahia que recoge varias ediciones diferentes en su obra y no aparece sino como lo citamos primeramente.

La opinión sobre la escuela de Ibn ‘Arabi:
La mayoría de los historiadores sitúa a Ibn ‘Arabi entre los sabios de la escuela sunna y más aún algunos de los sabios shi‘as han visto en Ibn ‘Arabi a un sunnita fanático y enemigo de la shi‘a. Algunos del lado sunnita consideraron a Ibn ‘Arabi como un shiita y lo criticaron por ello: hûa shi‘îun (es un shi‘a) en forma despectiva, shi‘a ismaeli. Algunos de los grandes sabios shi‘as lo consideraron un shi‘a duodecimano. Lo cierto es que el supuesto carácter de shi‘a de Ibn ‘Arabi tiene muy pocos y débiles fundamentos y lo más seguro es que haya sido sunnita. Pero un sunnita sufi que creyó en la unidad del ser (wahdah ûyudîah). También están aquellos que debido a que consideran a Ibn ‘Arabi un gran santo y un gnóstico sublime les parece fuera de lugar discutir sobre su filiación a tal o cual escuela. Algunos incluso han llegado a decir que está fuera de ambas escuelas, algo que no es adecuado afirmar.

Los grandes sabios shi‘as que sostuvieron que Ibn ‘Arabi era shi‘a son Sheij Bahai, Mirza Muhammad Ajbari y Qadi Nurul·lahi Shushtari. Además Fahdi Hil·li, Faid Al-Kashani, Maylesi Aual y Qadi Sa'îd Qomi también lo consideraron como shi‘a.

Las razones por las que los sabios shi‘as consideraron shi‘a a Ibn ‘Arabi son las frases de la obra del místico andalusí donde afirma que está vivo un califa de Dios de la familia del Profeta, de los hijos de Fátima (P) que aparecerá en La Meca, entre el maqâm o sitial de Ibrahim y la Ka‘bah. Luego se dirigirá directamente a Kufa en la actual Irak y su gente se unirá a él. Entonces se enfrentará a una resistencia por parte de muchos de los sabios a causa de los desvíos de estos últimos que lo creerán un innovador, especialmente los sabios sunnitas para quien el iytihâd se ha cerrado. Aquí Sheij Bahai habla de que su abuelo es Al-Husein pero en el Futûhât aparece el nombre del Imam Hasan (P), lo que concuerda más con el punto de vista de los seguidores de la escuela sunnita. De todas maneras el vínculo del Imam Mahdi (P) con el Imam Hasan (P) también se da por medio de la esposa del Imam Sayyad (P) que era hija del Imam Hasan (P). Otros dijeron que su amor a Ahlul Bait (P) y sus creencias doctrinarias son pruebas de su condición de shii y que si hay una alusión más acorde con el pensamiento sunnita era debido a la sociedad de su época que no le hubiese tolerado una manifestación de su escondida fe.

Mirza Muhammad Ajbari en su libro “Mizânul Tamîz fi ‘Ilmil Azîz”, (tomo 2, pág 57), argumenta a favor del shiísmo de Ibn ‘Arabi de un modo original que consiste en decir que en el Futûhât Ibn ‘Arabi acepta la posición de la shia en cuanto a que sólo es Dios quien dispone de las leyes, y cita la sura 4, versículo 105: «Te hemos enviado el Corán para que juzgues entre la gente de acuerdo a lo que te mostramos», y la sura Tahrîm (La Prohibición), versículo 1: «¡Oh Profeta!, ¿por qué prohíbes lo que Dios te ha hecho lícito?».

Si Dios se lo prohibió al Profeta que es infalible, cuánto más a los demás musulmanes que no están exentos del error. Por lo tanto el qiâs no está aprobado en el Sagrado Corán y según el autor Ibn ‘Arabi mostraría aquí su carácter shiita ya que los sabios sunnas consideran al qiâs, la analogía, que en realidad es una opinión sin prueba firme, como una fuente independiente de jurisprudencia para dilucidar las normas de vida y consideran obligación del muqal·lid, el imitador del sabio, obedecer lo concluido por esta vía. Los sabios shías dicen que si existe alguien que pudiese tener derecho a actuar según le merece su propia opinión, ése sería el Profeta (BPD), pero a él le fue prohibido, cuánto más a los demás.

A modo de conclusión nos dice Yahangiri en su obra “Muhîud Din Ibn ‘Arabi, una personalidad sobresaliente de la gnosis islámica”: Podemos afirmar que las razones aducidas no son suficientes para sostener que Ibn ‘Arabi fuese shiita, pero sí sobran las razones que nos muestran su elevada estima y amor por la Familia del Profeta (P). También podemos afirmar que a lo largo de su extensa obra nos encontramos con abundantes alusiones a pensamientos e ideas acordes con el pensamiento y la gnosis shiita, especialmente los duodecimanos y eso explica la acogida entusiasta de la corriente del pensamiento y la mística shiita posterior hasta nuestros días.

La mayoría de los historiadores y biógrafos coinciden en que era un pensador de extracción sunnita, sufi, muytahid que aceptaba el método de la visión y el conocimiento intuitivo místico como fuente de conocimiento doctrinario, y en asuntos de jurisprudencia hacía iytihâd sin seguir a ninguna de las escuelas clásicas de la sunna.

En una parte de Futûhât (tomo 4) dice que Dios le hizo saber en una visión que el adelantarse en el tiempo en la jilâfah del Profeta no implica por sí una superioridad ante Dios. En otra parte, (Futûhât, tomo 4), afirma que Abu Bakr es el mejor de los musulmanes, y por último, en otra parte (Futûhât, tomo 3) afirma que Jesús (P), a quien considera un miembro de la Ummah del Profeta, es el mejor de la Ummah, incluso que el propio Abu Bakr.

No sólo no es correcto suponerlo shiita, tampoco es correcto, como planteó Abdul Uahhab Sha'rani, sostener que era un sunnita fiel observante de todos los principios doctrinarios y todas las normas de dicha escuela en alguna de sus ramas, sea la Maliki u otra.

Laqad sâra qalbî qâbîlan kul·la sûratin famar'an li gizlani wa daîrun li ruhbânî
Wa baîtul auzanin wa ka'batu tâifin wa aluâhu taûratin wa mus·hafu qor'âni
Adînu bidînil hubb anni tawayyahtu rakaîbuhu fal hubbu dîni wa imânî

(Se ha vuelto mi corazón aceptador de todas las formas, pasto de las gacelas, convento para los monjes, la casa de los ídolos y la Ka‘bah para los circunvalantes, las hojas de la Torá y las páginas del Corán. Mi religión es la religión del amor. Yo me he montado a su cabalgadura, pues el amor es mi religión y mi fe.)

En el Taryumânil Ashuâq (ashrâq) Ibn ‘Arabi pone el amor a Ahlul Bait (P) en el mismo nivel que el amor que se le debe al Profeta (BPD). Lo mismo dice de la enemistad con ellos a la que equipara con la enemistad con el Profeta (BPD). Luego de recomendar evitar todo tipo de enemistad o malestar con respecto a la familia profética, nos cuenta en el primer tomo de Futûhât que un hombre en La Meca le comentó que desaprobaba las acciones de los shurafâ' (los nobles descendientes del Profeta) en La Meca, “pero una noche vi a Fátima Az-Zahrâ (P) en sueños que se alejaba de mí y apartaba enojada de mí su vista. Yo la saludé y le pregunté por qué estaba enojada conmigo. Me respondió: ‘Tú hablas mal de los shurafâ'.' Le dije, pero ¿no ves cómo actúan con la gente? Me dijo: ‘¿Acaso no son mis hijos?'. Yo me arrepentí y ella se satisfizo con mi actitud. Me desperté.”

Luego de relatarnos esto escribe Ibn ‘Arabi los siguientes versos:

Fa lâ ta'dilû bi ahlil baîti jalqan fa ahlul baît hum ahlu siâdat
Fabugduhum minal insâni jusrun haqiqîiun wa hubbuhum ‘ibâdatun

(No compares a ninguna criatura con la Familia del Profeta, pues la Familia del Profeta son la gente del señorío. Entonces, el odio hacia ellos por parte de los hombres, les depara su perdición y amarles es adoración.)

Desde el punto de vista del pensamiento shii, e incluso de los musulmanes en general, Yahangiri considera algunas de las ideas vertidas por Ibn ‘Arabi en Futûhât como equivocadas. Por ejemplo, su elogio del califa abbasida Al-Mutawakkil que destruyó la tumba del Imam Husein (P); al considerarlo uno de los polos espirituales y merecedor del califato exterior e interior (además de al mismo Mu‘awiah ibn Abû Sufiân). Éstas y otras expresiones que se hayan en su obra no condicen con un gnóstico de su talla ni con alguien que promulgó la unión entre las religiones. ¿Será como dicen algunos que a su obra le fueron agregadas cosas?

También considera correcta la crítica que se le hace en torno a la transformación del fuego infernal en placer luego de un tiempo de acostumbramiento para los incrédulos (kuffâr).

(Con respecto a los kuffâr todos los musulmanes sostienen su castigo infernal. Los musulmanes que cometen pecados grandes y no se arrepienten van al Fuego por un tiempo según los Asharíes y los Imamitas). Si bien Dios promete el castigo eterno a los pecadores, también para que tenga lugar el castigo deben existir los pecados. Pero si Dios dice en el Sagrado Corán que perdona todos los pecados, dice Ibn ‘Arabi, por lo tanto, en algún momento la gente del infierno dejará de ser castigada, de modo que la Misericordia de Dios abarcará a todos. A pesar de esto Ibn ‘Arabi guarda bien las diferencias entre los creyentes y sus grados de bendición y felicidad a los que acceden y estos finalmente perdonados pero bajos en categoría.

Yahangiri niega las críticas tradicionales a la doctrina de Ibn ‘Arabi sobre su supuesto panteísmo que es un error de comprensión de su concepto de Unidad del Ser; o que negase la resurrección de los cuerpos; o la necesidad de conocer al Imam de la época.

Sí considera apropiada la crítica al reconocimiento de la fe y salvación del Faraón.

El Seiied Husein Nasr en su libro “Sufismo Vivo”, (ed. Herder) dice que en las regiones orientales del Islam las enseñanzas de Ibn ‘Arabi encontraron la tierra más adecuada para su ulterior desarrollo. Allí sus doctrinas no sólo transformaron el lenguaje del sufismo doctrinal, sino que también penetraron en la teología y la teosofía o filosofía tradicional (hikmah). Fusûs al-Hikam es enseñada en los círculos religiosos tradicionales, así como en las asambleas de los sufíes y los gnósticos.

Influenció mucho en los famosos poetas como Yalal-ud Dîn Rumi, el más grande poeta místico en lengua persa. El vínculo fue su amigo, Sadr-ud Dîn al-Qunyawi, discípulo de Ibn ‘Arabi. Algunos han llamado al Maznawi, ‘el Futûhât en verso persa'.

Después de Rumi, ‘Azîz Nasafi y Sa'adu Dîn Hamuyah, aún perteneciendo a la escuela centroasiática de Naymud Dîn Kubra tienen una deuda profunda con el Sheij-ul Akbar.

Otro gran maestro del sufismo en Persia, Shah Ni'matul·lah Walî, el fundador de la orden Ni'matul·lah, vertió los Fusûs al persa.

La influencia en los teólogos shiitas, al incorporar las enseñanzas de Ibn ‘Arabi a la estructura del shiîsmo duodecimano, preparó el terreno para la síntesis intelectual del período safávida, en el que Persia llegó a ser predominantemente shii. La relación entre las doctrinas de Ibn ‘Arabi y la gnosis shii, en la que tan fácilmente se integró, merecería una detenida investigación. (Nasr cita en este terreno la tarea de Corbin).

Con el advenimiento de los Safávidas se produjo en Persia un renacimiento de la filosofía islámica, cuyo punto culminante fue la aparición de Sadr-ud Dîn Shirazî o Mul·la Sadra. Combinando los principios de la filosofía peripatética, las doctrinas ishraqíes o iluministas y la gnosis (‘irfân) de Ibn ‘Arabi, este gran sabio pudo crear una nueva perspectiva intelectual y una escuela que hasta la fecha perdura en Persia. Mul·la Sadra estaba profundamente imbuido de las enseñanzas de Ibn ‘Arabi; su obra principal, el Asfâr, está repleta de referencias a los Fusûs y refleja, especialmente en las doctrinas relacionadas con las facultades del alma y la escatología, las enseñanzas de Sheij al-Akbar.

No sería exagerado decir que en la mayoría de los círculos, y especialmente en las escuelas religiosas oficiales, las doctrinas de Ibn ‘Arabi han sido conocidas en Persia durante los últimos siglos principalmente a través de las obras de Mul·la Sadra y sus discípulos. El papel de Ibn ‘Arabi en la creación de dicha escuela de Hikmat es otro aspecto, y, en verdad, de entre los más significativos de su influencia en las regiones orientales del mundo islámico.

Husein Nasr dice que en los primeros siglos el ambiente estaba menos cristalizado y era más fluida la relación entre los sunnitas y shiitas. De alguna manera podemos decir que a medida que nos acercamos a la parusía del Imam oculto (P), las distancias volverán a acortarse, el ambiente se irá descristalizando, porque, como dice Husein Nasr, sunnismo y shiismo convergen en la autoridad espiritual del Imam, como lo hicieron desde un primer momento en el Islam en la figura de ‘Alî (P).

Es notoria la semejanza doc­trinal entre la shi‘a y el su­fismo en lo que hace a la wi­lâiat o guía e iniciación espi­ritual. En la shi‘a se efec­túa por medio del Profeta y los Imames, mientras que en el sufismo la bendición profé­tica puede operar por los dis­tintos canales de toda la varie­dad de maestros posterio­res a ‘Alî. También hay diferencias en cuanto a quién es el sello de esa wi­lâiat (polémica con Ibn ‘Arabi).

Otra gran similitud está dada por el ritual y el signifi­cado de iniciación del manto. Representa el acceso a grados de conciencia superiores y se remonta a la tradición de Hadîz-ul Kisâ del Profeta y de Ahl-ul Bait (P). Los comen­tadores shiítas del hadîz del manto que actual­mente está en poder del Do­ceavo Imam, el Mahdi (P), di­cen que el manto de los sufíes intenta emular al del Profeta y los Imames.

Se puede decir que ambas escuelas reconocen una forma oculta de conocimiento e ins­trucción. El uso del método del ta'wîl o hermenéutica espi­ritual en la comprensión del Sagrado Corán, el texto cósmico, y la creencia en los grados de significado dentro de la revelación resultan de la presencia de esa forma eso­térica del conocimiento. El pa­pel del Imam es central en el shiísmo. Su función como guía espiritual se asemeja mu­cho a la del maestro sufi. Pero el Imam en el shiîsmo añade las funciones cósmicas, y políticas que no se dan en el sufismo. El shiita trata de en­contrar a su Imam, que no es otro que su guía espiritual in­terior. La idea del Imam como Polo del universo y el con­cepto de Qutb en el su­fismo son casi idénticos. Como expresa Seiied Haidar Amuli al decir: El Qutb y el Imam son dos expresiones que poseen el mismo signifi­cado y se refieren a la misma persona. La doctrina del Hom­bre Universal o Perfecto (al-Insân al-Kâmil) tal como la expuso Ibn ‘Arabi es muy similar a la doctrina shiita del Qutb y del Imam, como lo es la doctrina del Mahdi elabo­rada por posteriores maestros sufíes. Todas estas doctrinas se refieren esencial­mente y en último término a la misma realidad esotérica, la haqîqah muhammadîiah, presente tanto en el shiîsmo como en el sufismo. Y en este caso, en lo que hace referen­cia a la formulación de esta doctrina pueden haber exis­tido influencias shiitas direc­tas sobre posteriores formula­cio-nes sufíes.

Hay una nota en el libro “Sufismo Vivo” de Husein Nasr que remite a la obra de Al-Shibí denominada “Al-Silah...”, vol 2, pag. 52/3, donde escribe que Ibn ‘Arabi hizo uso de fuentes shiítas para formular sus doctrinas de haqîqah muhammadîiah, (la realidad muhammadiana) wahdat al-uyûd (la unidad del ser) y el Mahdi.

Otra doctrina que comparten con formas algo diferentes shiítas y sufíes es la de la luz de Muhammad (al-nûr al-muhammadî) y la cadena iniciática (silsilah). El shiísmo cree que existe una Luz Primordial transmitida de un profeta a otro, y después del Profeta del Islam, a los Imames. Esta luz protege a los Profetas y a los Imames del pecado, haciéndoles infalibles (ma‘sûm) y les otorga el conocimiento de los misterios divinos. Para obtener este conocimiento el hombre debe unirse a esa luz mediante el Imam, el cual, siguiendo al Profeta actúa como intermediario entre el hombre y Dios, en la búsqueda del conocimiento divino. De la misma forma, en el sufismo, para acceder a los únicos métodos que hacen posible la realización espiritual, el hombre debe unirse a una cadena iniciática o silsilah, que se remonta hasta el Profeta y a través de la cual fluye una barakah desde la Fuente de la revelación al ser del iniciado. Husein Nasr cita a Taylor en este punto y en la enseñanza del Imam As-Sâdiq (P) sobre la Luz Muhammadiana y la cadena espiritual y su relación con el sufismo en su libro: “Ya'far al-Sadiq, spiritual forebear of the sufis”.

Otra comparación puede hacerse en lo que hace a las es­taciones espirituales y gnós­ticas (maqamât ‘irfa­nîah). Si examinamos un estu­dio de la vida del Profeta y los Imames -nos dice Husein Nasr- como, por ejem­plo, el que se halla en la reco­pilación de Maylisi en el Bihâr al-Anwâr, descubrire­mos que estos relatos se ba­san más que nada en los esta­dos espirituales interiores de esos personajes. La meta de la vida religiosa en el shiísmo consiste, de hecho, en emular la vida del Profeta y los Ima­mes y en alcanzar sus estados interiores. Aunque para la ma­yoría de los shiítas esto queda sólo como posibilidad la­tente, la élite (Jawâs) siem­pre ha tenido plena concien­cia de ello. Las estaciones espi­rituales del Profeta y de los Imames pueden ser consi­deradas como la meta final hacia la cual se esfuerza la pie­dad shiíta y sobre la que se basa toda la estructura espi­ritual del shiísmo.

Como dice Husein Nasr (Su­fismo Vivo, pag.143) los es­critos de los Imames contie­nen un tesoro de gnosis islá­mica. El Nahy-ul Balâgah de ‘Alî, una de la obras más des­atendidas del Islam en los es­tudios modernos de los islamis­tas occidentales, la Sahîfah Sayyadîah del cuarto Imam, Zain al-‘Âbidîn, lla­mada los Salmos de la Fami­lia del Profeta, y el Usûl al-Kâfi de Kulaini, que contiene los dichos de los Imames, com­prendían una exposición completa de la gnosis islá­mica y de hecho han servido como base para muchos comen­tarios gnósticos y su­fíes posteriores. Las doctrinas y descripciones espirituales contenidas en ellos son esen­cialmente las mismas que se encuentran en los tratados su­fíes clásicos.

Durante este período de la vida de los Imames hubo un íntimo contacto entre los Imames y aquellos que son considerados por los sufíes como los más grandes místicos de los primeros tiempos. Hasan al-Basri, y Uwais al-Qarani fueron discípulos de ‘Alî (P). Al-Hafi y Bastami lo fueron del Imam as-Sâdiq (P). Los primeros místicos eran conocidos como zuhhâd, ascetas, y muchos de ellos tenían contacto con los Imames y seguían su ejemplo en la vida ascética. Kumaîl en Kufa, Maîzam at-Tammâr, Rashîd al-Hayarî pertenecían al ambiente de los Imames y también los sufíes los consideran como tales. Salman, ‘Ammâr Ibn Iaser, Abû Dhar son destacados shiítas y considerados por los sufíes como polos del sufismo de los primeros tiempos. Los Imames sólo dejaron de estar asociados abiertamente con los sufíes después del octavo Imam ‘Ali al-Ridâ (P). Muchos sufíes van hoy a su santuario en Mash·had para pedirle ayuda espiritual, un maestro y la iniciación en el camino espiritual.

En el siglo nueve y diez vemos, dice Husein Nasr en la página 145 del libro citado, a algunos considerados sufíes como al-Hal·lây, que eran claramente shi‘as o de tendencia shií, y hay ciertas relaciones entre shiísmo y sufismo, particularmente en su forma ismaelí, como vemos en las claras referencias al sufismo de las Epístolas de los Hermanos de la Pureza, que si bien no son exactamente ismaelíes de origen, ciertamente proceden de un medio shii y más tarde se asocian con el ismaelismo.

Nos dice Husein Nasr (idem. pag. 147) que durante el período safávida es de especial interés la difusión de los escritos de Ibn ‘Arabi en Persia y especialmente en los círculos shiítas. Es bien sabido que Ibn ‘Arabi desde el punto de vista del madh·hab o escuela era sunni Dzâhirî. Pero también se sabe que escribió un tratado sobre las virtudes de los doce Imames (Manâqib) que siempre ha sido popular entre los shiítas (además ha sido comentado, como por Musa Jaljali, 1322 H.S., Teherán.). Había una complementariedad interior y una atracción entre los escritos de Ibn ‘Arabi y el shiísmo que hicieron inmediata y completa la integración de sus enseñanzas en la gnosis shiíta. Sufíes shiítas como Sa'ad al-Din Hamuyah, ‘Abd al-Razzâq Kashanî, Ibn Turkah Isfahanî, Seiied Haidar Amuli e Ibn Abî Yumhur, así como muchos otros gnósticos de este período están completamente imbuidos de las enseñanzas de Ibn ‘Arabi, por no hablar de los filósofos y teósofos shiítas, la culminación de los cuales se encuentra en Mul·la Sadrâ y su escuela.

Miguel Cruz Hernández dice en un artículo suyo sobre La Gnosis iluminativa de Ibn ‘Arabi y su influencia en el esoterismo de la Shia, en una publicación de los trabajos presentados al Primer Congreso sobre Ibn ‘Arabi bajo el título de “Los dos horizontes” (Murcia, 12-14 de noviembre de 1990), ed. Alfonso Carmona González, que el Seiied Haidar Amulî (1320-1386 ap.), la más importante figura shiíta del siglo XIV, al decir de Corbin, se comporta como un discípulo de Ibn ‘Arabi, aunque antepone la doctrina shiíta en lo que hace a la interpretación del sello de la wilâiat universal (‘Alî –P-), y particular (el Imam Mahdi -P-).

La influencia de Ibn ‘Arabi se encuentra a lo largo de toda la mística shiíta en Irán. Algunas de estas ideas aparecen en Mir Damad (ap. 1570-1632) y en el extraordinario Kitâb al-Asfâr al-Arba‘ah al-Aqliîah (Libro de los Cuatro viajes Espirituales) del gran Mul·la Sadrâ Shirazî (1571-1640); y hasta nuestros días. La continuidad oriental del pensamiento de Ibn ‘Arabi no es conocida en Occidente hasta bien entrados los años setenta.


Bibliografía:
*Historia de la Filosofía Islámica, Henry Corbin, ed. Trotta, 1994 Madrid.

*Muhîi-ud Din Ibn ‘Arabi, figura distinguida de la mística islámica, Mohsen Yahangiri, 1988 (3º ed.), ed. Universidad de Teherán.

*Sufismo Vivo. Ensayos sobre la dimensión esotérica del Islam, Husein Nasr. 1985, Herder. Barcelona

*La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabi. Henry Corbin, Ensayos Destino.

*El misticismo andalusí y el surgimiento de Ibn ‘Arabi. Claude Addas, artículo publicado en el libro “The Legacy of Muslim Spain”.
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domingo, 26 de julio de 2009

Ibn Arabi y el pensamiento Shii‏


Sheij Abdul Karim Paz

La temática de la realización humana constituye uno de los puntos centrales en todas las doctrinas místicas y como tal llamó la atención del gran místico de Murcia, Ibn ‘Arabi. En el presente artículo veremos algunas ideas del pensador andalusí en torno a este tema y su vinculación con la doctrina islámica tal como es presentada en la shía

Bismil•lahi Ar-Rahmâni Ar-Rahîm Iusabbihu lil•lahi mâ fis samâuâti ua mâ fil ard al mâlikil quddûsil ‘azizil hakîm Hua al•ladhi ba'aza fil ummiîna rasûlan minhum iatlu ‘alaihim aiâtihi ua iuzakkîhim ua iu'al•limuhul kitâba ual hikmah ua in kânu min qablu lafî dalâlin mubîn
(S.Corán 62:1 - 2).

En el Nombre de Dios, El Clementísimo, El Misericordiosísimo. Glorifica a Dios todo cuanto hay en los Cielos y en la Tierra. El Soberano, el Santo, el Glorioso, el Sapientísimo. Dios es Quien envía entre los hombres a Sus elegidos de entre ellos para que les reciten los versículos de la revelación, los purifiquen y les enseñen la revelación y la sabiduría, si bien antes estaban en el desvío evidente.

Para que el hombre alcance el rango pleno de glorificador de Dios debe realizarse como hombre perfecto y regente de la divinidad y ello no es posible sino mediante la guía (wilâiat) de los profetas, mensajeros e Imames que enseñan de parte de Dios la revelación y purifican a los hombres. Fuera de ellos el hombre está en la perdición. La temática de la realización humana constituye uno de los puntos centrales en todas las doctrinas místicas y como tal llamó la atención del gran místico de Murcia, Ibn ‘Arabi. En el presente artículo veremos algunas ideas del pensador andalusí en torno a este tema y su vinculación con la doctrina islámica tal como es presentada en la shía, no con el ánimo de sectarizar y dividir sino de dar a conocer una doctrina que es desconocida a pesar, como veremos, de constituir una visión profunda y coherente de la enseñanza profética que ha permitido el surgimiento de la filosofía y la mística en sus formas más profundas en la historia del pensamiento humano. Esta visión está llamada a rescatar a occidente de la crisis espiritual y filosófica en la que ha caído.

Dice H.Corbin en su “Historia de la Filosofía Islámica”:
“Se ha desdeñado casi totalmente el factor shiita, cuando la suerte de la filosofía en el Islam, y, consecuentemente, el significado del sufismo, no pueden ser meditados independientemente del significado del shiismo.


Por diversas razones que no vamos a analizar aquí, en Occidente el sufismo ha sido bastante más conocido que la espiritualidad del Islam tal como ha sido y es presentada en la escuela islámica shia, y ello ha ocurrido a pesar de existir una muy estrecha relación doctrinaria entre ambas formas de espiritualidad.”


Henry Corbin decía que resulta paradójico que lo que en Occidente se ha denominado neotradicionalismo ha-ya mostrado tan escaso interés por el shiísmo que representa la línea esotérica por excelencia en el Islam y que abre un campo de diálogo fecundo entre el Islam y el Cristianismo


Nos proponemos en este artículo mostrar a algunos especialistas en el estudio de las ideas en la historia del Islam para mostrar algunos conceptos que ponen de manifiesto la proximidad doctrinaria a la que aludimos por medio del análisis de las relaciones entre quien es considerado una de las máximas autoridades del sufismo a lo largo de su historia, un verdadero polo espiritual del tasawuf como se denomina en árabe al sufismo, el Sheij al-Akbar, Muhiudin Ibn ‘Arabi y el pensamiento shii. Uno de estos autores es el Dr. Mohsen Yahangiri, profesor de la Universidad de Teherán, Irán, a través de una obra suya denominada “Muhiuddin ibn ‘Arabi, un gran maestro de la gnosis islámica”. Esta obra se divide en tres partes: la primera donde el autor expone una biografía de Ibn ‘Arabi y los maestros que lo han nutrido; una segunda donde analiza la doctrina del gran místico y una tercera donde nos muestra la opinión de algunos grandes pensadores islámicos sobre Ibn ‘Arabi.


El libro está en lengua persa y es la tercera edición de la universidad de Teherán del año 1367 de la hégira solar que corresponde a 1988.


Por otra parte, autores como Henry Corbin o el Seiied Husein Nasr y el mismo Yahangiri señalan que no hay dudas que el pensamiento de este gran maestro y sabio de la cultura universal se ha visto influenciado por el pensamiento shii.


Dice H. Corbin en su obra “Historia de la Filosofía Islámica”: El pensamiento shiita ha alimentado precisamente, desde los orígenes, la filosofía de tipo profético que corresponde a una religión profética. Una filosofía profética propone un pensamiento que no se deja encerrar ni por el pasado histórico, ni por dogmas, ni por la lógica racional.”


He podido ver en un artículo de Claude Addas titulado “El misticismo andalusí y el surgimiento de Ibn ‘Arabi”, publicado en el libro “The Legacy of Muslim Spain”, que cuando la autora señala el vínculo entre Ibn Masarra e Ibn ‘Arabi - el primero como precursor del misticismo en Andalusía y el segundo como su cima y esplendor – que Ibn Masarra emplea la palabra i‘tibâr para designar a la actividad intelectual que supone una mediación profética. El i‘tibâr es la actividad intelectual que ve a la realidad como un signo de Dios; es un modo místico de sabiduría que Ibn Masarra toma de autores shi‘as como Al-Farabi, Ijwan As-Safa, Avicena. En contraposición al camino meramente racional de la filosofía, el i‘tibâr es propio de los hukamâ y muchos sufies, incluido Ibn ‘Arabi.


Henry Corbin en “La imaginación creadora de Ibn ‘Arabi”, nos habla de la hermenéutica profética. Si bien la profecía quedó cerrada no sucedió lo mismo con la hermenéutica profética; la exégesis espiritual o ta'wîl que promueve el Imam en el shiismo. El magisterio del Imam, el regente de Dios, el corazón del mundo, el sol de la creación, es un magisterio iniciático. La iniciación al ta‘wîl es un renacimiento espiritual y es imposible hablar del ta'wîl, nos dice Corbin, sin hablar del shiismo.


Corbin también dice junto a tantos otros autores que las ascendencias genealógicas de las ramas del sufismo conducen a uno u otro de los Santos Imames, el Imam ‘Ali (P); el Imam Ya'far as-Sâdiq (P) o el Imam ar-Ridâ (P).


Corbin se pregunta en qué medida pudo asimilar Ibn ‘Arabi el esoterismo shiíta antes de abandonar Andalucía. Se encuentran indicios de tal asimilación en su familiaridad con la escuela de Almería y en el hecho de que escribiera un comentario de la única obra superviviente de Ibn Qasyi iniciador del movimiento de los muridîn, en el sur de Portugal en el que pueden reconocerse numerosos rasgos de inspiración shiita ismaelí.


Corbin nos dice que algunos capítulos de la obra de madurez de Ibn ‘Arabi en el “Futûhât” podrían haberse escrito por un shiita puro. Por ejemplo, el capítulo XXXIX cuyo tema es el secreto de Salmán el Persa. Se trata del secreto que lo incorpora a los miembros de la Casa Profética (Ahlul Bait –P-), es decir al Profeta Muhammad y a los Santos Imames (P). Ibn ‘Arabi interpreta en términos que todo shiita podría refrendar el versículo coránico 33-33, versículo que sacraliza la persona de los catorce inmaculados: esto es, el Profeta, su hija Fátima y los 12 Imames, que es uno de los fundamentos del shiismo. Estos indicios, que no son los únicos, son dignos de ser meditados. Ellos explican también la acogida de los pensadores shiitas que estaban preparando el renacimiento posterior de la época safávida. Así mediante Ibn ‘Arabi, dice Corbin, el sufismo se reencuentra con sus orígenes.


La obra mencionada de Yahangiri nos señala que hay aspectos doctrinarios que son fundamentales en el pensamiento shii y también en el pensamiento de Ibn ‘Arabi. Por ejemplo, el concepto de wilâiat y la relación de éste con el concepto de nubûwat y de risâlat, «profecía» y «mensaje» de Dios a los hombres. A veces ha ocurrido que no han sido bien entendidos entre los estudiosos de la obra de Ibn ‘Arabi y ello ha suscitado muchas críticas erradas e injustas, como por ejemplo cuando dice que la wilâiat es superior a la nubûwat.


Para los teólogos (si bien no hay unanimidad de criterios) en términos generales nubûwat significa: La elección de un hombre de parte de Dios hacia los hombres y las criaturas. Es un hombre a quien Dios ha elegido para que comunique a los hombres aquello que Dios le ha revelado. El Rasûl o mensajero ha sido descrito de manera aproximada a la del Profeta, pero a veces Rasûl se ha reservado sólo a quien posee de parte de Dios un libro y un corpus legal o sharî‘at que comunicar y abrogar algo de lo que fue enviado anteriormente. Desde este punto de vista “mensajero” es un rango más particular que el de Profeta. Algunos mu‘tazilitas creyeron que “mensajero” es quien recibe una revelación mientras que el “profeta” puede recibir una inspiración (ilhâm) en sueño; otros no aceptaron ninguna diferencia entre estos dos rangos.
No hay entonces unanimidad entre los teólogos islámicos en este aspecto.


La opinión de Ibn ‘Arabi y sus discípulos:

El autor murciano y sus discípulos ven un acentuada diferencia entre ambos. Nubûwat es un conocimiento de la Esencia, de los Nombres y Atributos de Dios y de las leyes de la shari‘at a través de la revelación, pero este conocimiento no lo obliga a su difusión ni a enseñar la sharî‘at. La profecía con este significado no se corta y continúa.


La risâlat o el mensaje, es lo mismo que la nubûwat con el agregado de la difusión (tablîg) y enseñanza de la shari‘at (ley), la enseñanza de la moral y el levantamiento por establecer el orden político islámico. La risâlat es un atributo de la existencia, no de la divinidad. No tiene que ver con el status de la persona (maqâm), sino con un estado de la persona. Por eso, al contrario de la profecía, la risâlat se corta y luego de la enseñanza de las leyes termina. Es una realidad relativa a una tarea, no a un status de la persona.


El término Wilâiat:
El fiqh shi‘a le ha dedicado a esta palabra o concepto mucha importancia. La gnosis islámica también le ha dedicado mucha atención.


Etimológicamente significa qurb, cercanía, intimidad, ayuda, amor, posesión, administración, gobierno, disposición. En el Sagrado Corán ha sido utilizado con este significado en distintos lugares (2:257; 9:71-72; 18:42; 8:73). Por eso a los padres y abuelos se los llama Aûliâ'ul atfâl (ayudan, cuidan, educan, aman, poseen, gobiernan, son responsables de los niños).


El Walî-al muslimîn gobierna y administra los asuntos de los musulmanes.


La Wilâiat según Ibn ‘Arabi y sus discípulos:
Existe una wilâiat general de la que gozan todos los creyentes por el hecho de serlo. Es decir en proporción a su fe gozan de una determinada cercanía a Dios y Él es ayudante, administrador y gobierna sus asuntos. Por otra parte hay una wilâiat especial de los gnósticos (Ahl as-saîr was sulûk) y consiste en la disolución (fanâ') en el Haqq (Verdad, Realidad) y el levantamiento (qiâm) en el o con (bi) el Haqq. Significa que el siervo en este rango (maqâm) ha superado su ego. Permanece con la permanencia de la Verdad. Por supuesto, acceder a este maqâm es posible con la guía y gobierno (tawal•lî) del Haqq. El siervo cuando alcanza este grado se hace consciente de los conocimientos de la Verdad, los conocimientos divinos y cuando permanece (baqa') luego del fana' informa de esos conocimientos. Todo aquel a quien le es atribuida la nubûwat y la risâlat le es atribuida la wilâiat. Cada nabî y rasûl es walî, pero cada walî no es necesariamente nabî y rasûl. Así como todo nabî no es necesariamente rasûl. La wilâiat no se corta o interrumpe. Dios no se ha llamado a Sí Mismo nabî o rasûl pero sí Walî. Dice el Sagrado Corán: Al•lahu Walîiul ladhîna âmanû (Dios es Protector de los que creen); Hua Al-Walîul Hamîd (Él es el Protector, El Alabado). Por lo tanto este nombre es permanente en este mundo y en el otro y se manifiesta, y su manifestación se da en los Aûliâ'ul•lâh (Los íntimos de Dios) de quienes nunca se verá desprovisto el mundo. (Fusûs al Hikam, 344 de Yahangiri).


El maqâm de la wilâiat es superior al de la nubûwat y al de la risâlat:
Este punto ha sido enfati¬zado por Ibn ‘Arabi y su es¬cuela. Se lo ha criticado mu¬cho por pensar que la wilâiat mutlaq (en términos absolu¬tos) en cada persona que se rea¬lice lo hace superior a la nubûwat y a la risâlat. Ibn ‘Arabi lo que afirma y enfatiza es que la wilâiat del nabî y el rasûl es superior a su nubû¬wat y a su risâlat. De acuerdo a su concepción la wilâiat es un atributo divino y es el inter¬ior (bâtin) de la nubûwat y de la risâlat. Es el dominio en la creación con la Verdad. Su juicio se vincula a Dios y es permanente en este mundo y en el otro.


La wilâiat es una realidad permanente en la Verdad. La nubûwat es una realidad que se vincula a lo angelical por cuyo intermedio se relaciona al mundo angelical y recibe de ellos la revelación, pero la risâ¬lat se relaciona con la humanidad por cuyo medio se relaciona con los hombres y les difunde las normas de la sharî‘ah, les enseña y los guía. (Futûhât, tomo 2).


Pues Ibn ‘Arabi nunca pre¬tendió decir que la wilâiat de otro que el profeta era supe¬rior a la profecía y al rango de mensajero del profeta Muham¬mad como afirmaron sus detractores.


Por eso afirma que el hecho de que Dios haya ce¬rrado el ciclo de la profecía ha quebrado la espalda de los Aû¬liâ', puesto que cuando la wilâiat es completa se mani¬fiesta en la nubûwat. Por ello, el cierre de la nubûwat nos muestra la necesidad de los Aû¬liâ' de los profetas puesto que para oler el perfume de la profecía sólo queda la posibili¬dad de recibir una re¬velación albriciadora (mu¬bashshirah) en el sueño, pero no divina (rabbânî) que ya se cerró. Por eso cuando se deno¬mina a sí mimo jâtimul Aû¬liâ' no deja de reconocer que la entrada de los Aûliâ' en el rango de la nubûwat está prohibida y la cima del saber que pueden adquirir por heren¬cia profética es por ver el rango de la profecía, como puede ver alguien en lo más bajo del paraíso a alguien que está en el a‘la ‘il•lîin (la parte superior del paraíso), o como alguien que aprecia las estre¬llas desde la Tierra.


El término “Jâtamul wilâiat” (Sello de la wilâiat):
Es uno de los términos más polémicos que emplea Ibn ‘Arabi:
Ana jâtimul wilâiati dûna shak iûrizul hâshimi ma'al masîh.
[tomo 1 de Futûhât]


En una oportunidad (tomo 1 de Futûhât) Ibn ‘Arabi narra un sueño que tuvo de la siguiente manera: “Interpreté el sueño de modo que me consideré que entre mis seguidores (atibba') (y connacionales), en mi clase (sinf) (o tipo) soy como el Mensajero de Dios en relación a los demás profetas. Quizás sea alguien en cuya persona Dios cerró la wilâiat”.


Algunas de sus expresiones implican el reconocimiento de que el Imam Mahdi (P) es jâtamul awliâ' como en Futûhât cuando habla sobre el conocimiento de los delegados del Imam Mahdi (P) en los últimos tiempos: “Dios tiene un representante vivo que aparecerá en una época en que el mundo esté colmado de injusticia y opresión, y él lo colmará de justicia, y si no restase de la vida del mundo más que un día, Dios lo alargaría hasta que Su representante lo gobierne. Él pertenece a la Familia del Profeta (BP) y su abuelo es Hasan ibn ‘Ali ibn Abi Talib.”


A continuación, luego de describir las cualidades del Imam, sus auxiliares y su misión, dice:


A lâ inna jatmul awliâ'i shahid ua ‘aîni Imami ‘alamin faqîd Hûas saiidul Mahdi min Âli Ahmad hûas sârimul hindi hina iabîd Hûa shamsu iaylu kul•la gammi ua zdulmati hûal uâbilul uasamiiu hina iayûd.


(¿Acaso no está ciertamente el sello de los walies siendo testigo y el mismo Imam de los mundos ausente? Él es el Señor Mahdi de la Familia de Ahmad (el Profeta Muhammad). Él es la espada india filosa cuando corta. Él es el sol que despeja toda pena y oscuridad. Él es la lluvia abundante de primavera cuando se brinda generosamente.)


Estos párrafos del Futûhât han movido a muchos sabios shías a ver en Ibn ‘Arabi a un shía seguidor de la escuela de Ahlul Bait (P). Efectivamente la poesía parecería confirmar que Ibn ‘Arabi considera al Imam Mahdi (P) el representante de Dios vivo y su wilâiat superior a la de Jesús (P).


En otras ocasiones el rango de jâtimul awliâ' Muhammadî se lo reserva a ese hombre árabe que es el más noble de su pueblo (el árabe). Tal afirmación está en el capítulo 73 de Futûhât donde añade: “...y hoy en nuestro tiempo está vivo, en el año 595 de la H. lo he co¬nocido (1195) y vi sus señales que están ocultas para el res¬to de los siervos”.


En otra parte de la misma obra añade sobre este sensible tema: “...Para la wilâiat muhammadî que es especial de esta sharî‘ah, hay un sello especial que está en un grado (rutbah) distinto al de Jesús (P). Jesús (P), además del rango de walî tenía el rango de mensajero. Este sello ha nacido en nuestro tiempo, yo lo he visto, me he reunido con él y he visto en él las señales del sello. Luego de él no vendrá ningún Walî, salvo alguien que se vincule a él como los profetas que pudiesen venir después de Muhammad se vinculan a él.”


Sin embargo la mayoría de las alusiones a este tema en Ibn ‘Arabi aluden al sello de la wilâiat de Jesús (P), una wilâiat absoluta (mutlaqah). Por ejemplo escribe en el Futûhât: “Es inevitable el descenso de Jesús (P) y su juicio entre nosotros de acuerdo a la legislación (sharî‘at) de Muhammad (BPD). Dios le revelará la sharî‘at de Muhammad a él y él no sentenciará sino tal como lo haría Muhammad (BPD) si estuviera presente. Con su descenso el iytihâd de los muytahidîn será abolido. La información que obtiene Jesús (P) de la sharî‘at de Muhammad es por el espíritu del Mensajero de Dios que Dios le revelará. Debido a esto es que Jesús (P) es seguidor del Profeta y sello de la wilâiat y esto hace al honor de nuestro profeta. Es el mejor de la Ummah del Profeta Muhammad (BPD) y el sabio Tirmidhi se notificó de esto en su libro “Jâtimul Aûliâ'” y dio testimonio de la superioridad de Jesús (P) sobre Abu Baqr Siddîq y otros, puesto que si bien en esta comunidad es Walî, al mismo tiempo es Nabî y Rasûl, por lo que él tendrá dos resurrecciones o reuniones en el Día del Juicio, una junto a los Mensajeros y Profetas con sus seguidores y otra entre los Aûliâ' de nuestra comunidad. Hasta Muhammad y Elías en ese Día estarán entre sus seguidores”.


En otra parte alude al honor que supone para la co¬munidad de Muhammad (BPD) que un Profeta y Men¬sajero sea el sello de la wilâ¬iât de su Ummah. Nada me¬nos que el sello de la wilâiat mutlaq total y absoluta (esta expresión figura de modo ex¬plícito en el Futûhât). [Tomo 1, cap. 14, en dos lugares; tomo 2, cap. 73].


Estas expresiones sumadas nos desconciertan por su contradicción y por su heterodoxia. Algunos han intentado dilucidar esta aparente contradicción ensayando explicaciones que salven el problema, pero aunque no resuelven el tema son dignas de ser tenidas en cuenta.


Como introducción dice Yahangiri: Podemos decir que la sharî‘at, la profecía, el mensaje y la wilâiat del Pro¬feta Muhammad en la creen¬cia islámica y de Ibn ‘Arabi, contiene a las sharî‘at revela¬das con anterioridad, a las profecías anteriores, a los mensajes anteriores y las wilâiat anteriores. Dijo el Profeta ‘ulimtu ‘ilmal awâlîna wal âjirîn: “Me fue enseñado el conocimiento de los primeros y de los últimos.” Esta capacidad abarcante de todas las cualidades anterio¬res contenidas en los otros mensajes la convierte en una wilâiat superior en relación a las demás. Los Imames que heredan el conocimiento pro¬fético, heredan con él esta su¬perioridad.


En la opinión de dos de los seguidores de Ibn ‘Arabi, Sheij Muhammad Jaki, de escuela sunnita, lo explica de la siguiente manera: La wilâ¬iat es de dos tipos: La wilâiat mutlaqah, la total o universal y la jassah, que es la especial del Profeta (BP). Esta úl¬tima es, a su vez, de tres ti¬pos: la primera implica un dominio en el mundo, en su sentido y en su forma que acompaña al rango del Califa. Otra que supone un dominio en el mundo en su sentido y en su forma pero no acom-paña al rango de Califa; y otra que sólo supone un do¬minio del mundo (tasarruf fil ‘alam) sólo en su sentido.


El sello de la wilâiat mutlaqah es Jesús (P). Es el se¬llo más grande, después del cual no habrá Walî. El sello del pri¬mer tipo de la wilâiat de Muhammad es ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P) el último de los Cali¬fas râshidîn, según el dicho del Profeta narrado entre los sunnitas que dijo: “El califato después de mí durará treinta años, luego esperen un go¬bierno opresor”. ‘Ali es el sello más grande de este tipo.


El segundo tipo de sello Muhammadi es el sello de la wilâiat que corresponde al Imam Mahdi (P). El pequeño sello.


El sello del tercer tipo de la Wilâiat de Muhammad es el de Ibn ‘Arabi, que es el se¬llo más pequeño.


Sin embargo el Sheij Jaki confiesa en su obra “Al Yani¬bul Gurba” que: “Ibn ‘Arabi pos¬tula en su Futûhât otro sello que no he podido comprender y se refiere al sello de la wilâ¬iat Muhammadiana de ese hombre árabe que conoció en 1195.”


El otro seguidor de escuela shii es Muhammad Rida Qamshei, maestro de ‘Irfân en el Irán del siglo 13 de la H. En un comentario al Fusûs al Hikam dice:


La wilâiat tiene dos par¬tes: La mutlaqah o ‘ammah (gene¬ral) y la especial (Jassah). La general abarca a todos los cre¬yentes y tiene distintos grados y niveles. En la cima de esta wilâiat está ‘Isa, Jesús (P). La wilâiat especial es propia de los gnósticos (la gente del cora¬zón), los íntimos de Dios, fusionados en la Esencia di¬vina y perdurando con Sus Atributos. Esta wilâiat es espe-cífica del Profeta Muham¬mad y es de dos tipos: Mutlaqah, absoluta, la mani¬festación de todos los Nom¬bres divinos y Sus atributos. Para ambos tipos hay un sello. La primera es propia de ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P) y el Imam Mahdi (P). Esta wilâiat es supe¬rior a la general que os¬tenta el Profeta Jesús (P).


Con respecto a la wilâiat más limitada a uno o algunos de los Nombres divinos puede ser que le corresponda a Ibn ‘Arabi o bien a ese hombre árabe que él nos dice haber conocido. Para este tipo de wilâiat hay grados y niveles y es posible que cada grado tenga un sello.


En opinión de Yahangiri si bien reconoce que esta posi¬ción es muy respetable y su¬pera a la opinión de Muhammad Jaki, la contra¬dicción que se desprende de las afirmaciones de Ibn ‘Arabi son más complicadas que lo que la postura de Muham¬mad Rida Qamshei puede re¬solver. Por ejemplo, allí donde dice que la wilâiat de Jesús es superior a la wilâiat de toda la Ummah de Muhammad, por lo que de¬bemos reconocer que las opi¬niones de Ibn ‘Arabi son com¬plicadas y contradictorias en principio. Quizás en este punto no tenía una opinión acabada y firme y no podre¬mos entonces nosotros apar¬tar esta contradicción que se plantea.


Ibn ‘Arabi en “Futûhât“ dice que el Profeta Muhammad es el primero en aparecer en la creación y que el más cercano a él entre los hombres es ‘Ali Ibn Abi Tâlib (P), el secreto de los Profetas (sirr-ul Anbiâ'). Pero Muhammad Rida Qamshei, que toma de Faid Al-Kashani dice: “Imam del mundo y secreto de todos los profetas.” La expresión Imam del mundo y de todos... no está en las ediciones de “Futûhât” que revisó Yahangiri, por ejemplo de Tahsis Uzman Iahia que recoge varias ediciones diferentes en su obra y no aparece sino como lo citamos primeramente.


La opinión sobre la escuela de Ibn ‘Arabi:
La mayoría de los historiadores sitúa a Ibn ‘Arabi entre los sabios de la escuela sunna y más aún algunos de los sabios shi‘as han visto en Ibn ‘Arabi a un sunnita fanático y enemigo de la shi‘a. Algunos del lado sunnita consideraron a Ibn ‘Arabi como un shiita y lo criticaron por ello: hûa shi‘îun (es un shi‘a) en forma despectiva, shi‘a ismaeli. Algunos de los grandes sabios shi‘as lo consideraron un shi‘a duodecimano. Lo cierto es que el supuesto carácter de shi‘a de Ibn ‘Arabi tiene muy pocos y débiles fundamentos y lo más seguro es que haya sido sunnita. Pero un sunnita sufi que creyó en la unidad del ser (wahdah ûyudîah). También están aquellos que debido a que consideran a Ibn ‘Arabi un gran santo y un gnóstico sublime les parece fuera de lugar discutir sobre su filiación a tal o cual escuela. Algunos incluso han llegado a decir que está fuera de ambas escuelas, algo que no es adecuado afirmar.


Los grandes sabios shi‘as que sostuvieron que Ibn ‘Arabi era shi‘a son Sheij Bahai, Mirza Muhammad Ajbari y Qadi Nurul•lahi Shushtari. Además Fahdi Hil•li, Faid Al-Kashani, Maylesi Aual y Qadi Sa'îd Qomi también lo consideraron como shi‘a.


Las razones por las que los sabios shi‘as consideraron shi‘a a Ibn ‘Arabi son las frases de la obra del místico andalusí donde afirma que está vivo un califa de Dios de la familia del Profeta, de los hijos de Fátima (P) que aparecerá en La Meca, entre el maqâm o sitial de Ibrahim y la Ka‘bah. Luego se dirigirá directamente a Kufa en la actual Irak y su gente se unirá a él. Entonces se enfrentará a una resistencia por parte de muchos de los sabios a causa de los desvíos de estos últimos que lo creerán un innovador, especialmente los sabios sunnitas para quien el iytihâd se ha cerrado. Aquí Sheij Bahai habla de que su abuelo es Al-Husein pero en el Futûhât aparece el nombre del Imam Hasan (P), lo que concuerda más con el punto de vista de los seguidores de la escuela sunnita. De todas maneras el vínculo del Imam Mahdi (P) con el Imam Hasan (P) también se da por medio de la esposa del Imam Sayyad (P) que era hija del Imam Hasan (P). Otros dijeron que su amor a Ahlul Bait (P) y sus creencias doctrinarias son pruebas de su condición de shii y que si hay una alusión más acorde con el pensamiento sunnita era debido a la sociedad de su época que no le hubiese tolerado una manifestación de su escondida fe.


Mirza Muhammad Ajbari en su libro “Mizânul Tamîz fi ‘Ilmil Azîz”, (tomo 2, pág 57), argumenta a favor del shiísmo de Ibn ‘Arabi de un modo original que consiste en decir que en el Futûhât Ibn ‘Arabi acepta la posición de la shia en cuanto a que sólo es Dios quien dispone de las leyes, y cita la sura 4, versículo 105: «Te hemos enviado el Corán para que juzgues entre la gente de acuerdo a lo que te mostramos», y la sura Tahrîm (La Prohibición), versículo 1: «¡Oh Profeta!, ¿por qué prohíbes lo que Dios te ha hecho lícito?».


Si Dios se lo prohibió al Profeta que es infalible, cuánto más a los demás musulmanes que no están exentos del error. Por lo tanto el qiâs no está aprobado en el Sagrado Corán y según el autor Ibn ‘Arabi mostraría aquí su carácter shiita ya que los sabios sunnas consideran al qiâs, la analogía, que en realidad es una opinión sin prueba firme, como una fuente independiente de jurisprudencia para dilucidar las normas de vida y consideran obligación del muqal•lid, el imitador del sabio, obedecer lo concluido por esta vía. Los sabios shías dicen que si existe alguien que pudiese tener derecho a actuar según le merece su propia opinión, ése sería el Profeta (BPD), pero a él le fue prohibido, cuánto más a los demás.


A modo de conclusión nos dice Yahangiri en su obra “Muhîud Din Ibn ‘Arabi, una personalidad sobresaliente de la gnosis islámica”: Podemos afirmar que las razones aducidas no son suficientes para sostener que Ibn ‘Arabi fuese shiita, pero sí sobran las razones que nos muestran su elevada estima y amor por la Familia del Profeta (P). También podemos afirmar que a lo largo de su extensa obra nos encontramos con abundantes alusiones a pensamientos e ideas acordes con el pensamiento y la gnosis shiita, especialmente los duodecimanos y eso explica la acogida entusiasta de la corriente del pensamiento y la mística shiita posterior hasta nuestros días.


La mayoría de los historiadores y biógrafos coinciden en que era un pensador de extracción sunnita, sufi, muytahid que aceptaba el método de la visión y el conocimiento intuitivo místico como fuente de conocimiento doctrinario, y en asuntos de jurisprudencia hacía iytihâd sin seguir a ninguna de las escuelas clásicas de la sunna.


En una parte de Futûhât (tomo 4) dice que Dios le hizo saber en una visión que el adelantarse en el tiempo en la jilâfah del Profeta no implica por sí una superioridad ante Dios. En otra parte, (Futûhât, tomo 4), afirma que Abu Bakr es el mejor de los musulmanes, y por último, en otra parte (Futûhât, tomo 3) afirma que Jesús (P), a quien considera un miembro de la Ummah del Profeta, es el mejor de la Ummah, incluso que el propio Abu Bakr.


No sólo no es correcto suponerlo shiita, tampoco es correcto, como planteó Abdul Uahhab Sha'rani, sostener que era un sunnita fiel observante de todos los principios doctrinarios y todas las normas de dicha escuela en alguna de sus ramas, sea la Maliki u otra.


Laqad sâra qalbî qâbîlan kul•la sûratin famar'an li gizlani wa daîrun li ruhbânî Wa baîtul auzanin wa ka'batu tâifin wa aluâhu taûratin wa mus•hafu qor'âni Adînu bidînil hubb anni tawayyahtu rakaîbuhu fal hubbu dîni wa imânî


(Se ha vuelto mi corazón aceptador de todas las formas, pasto de las gacelas, convento para los monjes, la casa de los ídolos y la Ka‘bah para los circunvalantes, las hojas de la Torá y las páginas del Corán. Mi religión es la religión del amor. Yo me he montado a su cabalgadura, pues el amor es mi religión y mi fe.)


En el Taryumânil Ashuâq (ashrâq) Ibn ‘Arabi pone el amor a Ahlul Bait (P) en el mismo nivel que el amor que se le debe al Profeta (BPD). Lo mismo dice de la enemistad con ellos a la que equipara con la enemistad con el Profeta (BPD). Luego de recomendar evitar todo tipo de enemistad o malestar con respecto a la familia profética, nos cuenta en el primer tomo de Futûhât que un hombre en La Meca le comentó que desaprobaba las acciones de los shurafâ' (los nobles descendientes del Profeta) en La Meca, “pero una noche vi a Fátima Az-Zahrâ (P) en sueños que se alejaba de mí y apartaba enojada de mí su vista. Yo la saludé y le pregunté por qué estaba enojada conmigo. Me respondió: ‘Tú hablas mal de los shurafâ'.' Le dije, pero ¿no ves cómo actúan con la gente? Me dijo: ‘¿Acaso no son mis hijos?'. Yo me arrepentí y ella se satisfizo con mi actitud. Me desperté.”


Luego de relatarnos esto escribe Ibn ‘Arabi los siguientes versos:
Fa lâ ta'dilû bi ahlil baîti jalqan fa ahlul baît hum ahlu siâdat Fabugduhum minal insâni jusrun haqiqîiun wa hubbuhum ‘ibâdatun


(No compares a ninguna criatura con la Familia del Profeta, pues la Familia del Profeta son la gente del señorío. Entonces, el odio hacia ellos por parte de los hombres, les depara su perdición y amarles es adoración.)


Desde el punto de vista del pensamiento shii, e incluso de los musulmanes en general, Yahangiri considera algunas de las ideas vertidas por Ibn ‘Arabi en Futûhât como equivocadas. Por ejemplo, su elogio del califa abbasida Al-Mutawakkil que destruyó la tumba del Imam Husein (P); al considerarlo uno de los polos espirituales y merecedor del califato exterior e interior (además de al mismo Mu‘awiah ibn Abû Sufiân). Éstas y otras expresiones que se hayan en su obra no condicen con un gnóstico de su talla ni con alguien que promulgó la unión entre las religiones. ¿Será como dicen algunos que a su obra le fueron agregadas cosas?


También considera correcta la crítica que se le hace en torno a la transformación del fuego infernal en placer luego de un tiempo de acostumbramiento para los incrédulos (kuffâr).


(Con respecto a los kuffâr todos los musulmanes sostienen su castigo infernal. Los musulmanes que cometen pecados grandes y no se arrepienten van al Fuego por un tiempo según los Asharíes y los Imamitas). Si bien Dios promete el castigo eterno a los pecadores, también para que tenga lugar el castigo deben existir los pecados. Pero si Dios dice en el Sagrado Corán que perdona todos los pecados, dice Ibn ‘Arabi, por lo tanto, en algún momento la gente del infierno dejará de ser castigada, de modo que la Misericordia de Dios abarcará a todos. A pesar de esto Ibn ‘Arabi guarda bien las diferencias entre los creyentes y sus grados de bendición y felicidad a los que acceden y estos finalmente perdonados pero bajos en categoría.


Yahangiri niega las críticas tradicionales a la doctrina de Ibn ‘Arabi sobre su supuesto panteísmo que es un error de comprensión de su concepto de Unidad del Ser; o que negase la resurrección de los cuerpos; o la necesidad de conocer al Imam de la época.


Sí considera apropiada la crítica al reconocimiento de la fe y salvación del Faraón.


El Seiied Husein Nasr en su libro “Sufismo Vivo”, (ed. Herder) dice que en las regiones orientales del Islam las enseñanzas de Ibn ‘Arabi encontraron la tierra más adecuada para su ulterior desarrollo. Allí sus doctrinas no sólo transformaron el lenguaje del sufismo doctrinal, sino que también penetraron en la teología y la teosofía o filosofía tradicional (hikmah). Fusûs al-Hikam es enseñada en los círculos religiosos tradicionales, así como en las asambleas de los sufíes y los gnósticos.


Influenció mucho en los famosos poetas como Yalal-ud Dîn Rumi, el más grande poeta místico en lengua persa. El vínculo fue su amigo, Sadr-ud Dîn al-Qunyawi, discípulo de Ibn ‘Arabi. Algunos han llamado al Maznawi, ‘el Futûhât en verso persa'.


Después de Rumi, ‘Azîz Nasafi y Sa'adu Dîn Hamuyah, aún perteneciendo a la escuela centroasiática de Naymud Dîn Kubra tienen una deuda profunda con el Sheij-ul Akbar.


Otro gran maestro del sufismo en Persia, Shah Ni'matul•lah Walî, el fundador de la orden Ni'matul•lah, vertió los Fusûs al persa.


La influencia en los teólogos shiitas, al incorporar las enseñanzas de Ibn ‘Arabi a la estructura del shiîsmo duodecimano, preparó el terreno para la síntesis intelectual del período safávida, en el que Persia llegó a ser predominantemente shii. La relación entre las doctrinas de Ibn ‘Arabi y la gnosis shii, en la que tan fácilmente se integró, merecería una detenida investigación. (Nasr cita en este terreno la tarea de Corbin).


Con el advenimiento de los Safávidas se produjo en Persia un renacimiento de la filosofía islámica, cuyo punto culminante fue la aparición de Sadr-ud Dîn Shirazî o Mul•la Sadra. Combinando los principios de la filosofía peripatética, las doctrinas ishraqíes o iluministas y la gnosis (‘irfân) de Ibn ‘Arabi, este gran sabio pudo crear una nueva perspectiva intelectual y una escuela que hasta la fecha perdura en Persia. Mul•la Sadra estaba profundamente imbuido de las enseñanzas de Ibn ‘Arabi; su obra principal, el Asfâr, está repleta de referencias a los Fusûs y refleja, especialmente en las doctrinas relacionadas con las facultades del alma y la escatología, las enseñanzas de Sheij al-Akbar.


No sería exagerado decir que en la mayoría de los círculos, y especialmente en las escuelas religiosas oficiales, las doctrinas de Ibn ‘Arabi han sido conocidas en Persia durante los últimos siglos principalmente a través de las obras de Mul•la Sadra y sus discípulos. El papel de Ibn ‘Arabi en la creación de dicha escuela de Hikmat es otro aspecto, y, en verdad, de entre los más significativos de su influencia en las regiones orientales del mundo islámico.


Husein Nasr dice que en los primeros siglos el ambiente estaba menos cristalizado y era más fluida la relación entre los sunnitas y shiitas. De alguna manera podemos decir que a medida que nos acercamos a la parusía del Imam oculto (P), las distancias volverán a acortarse, el ambiente se irá descristalizando, porque, como dice Husein Nasr, sunnismo y shiismo convergen en la autoridad espiritual del Imam, como lo hicieron desde un primer momento en el Islam en la figura de ‘Alî (P).


Es notoria la semejanza doc¬trinal entre la shi‘a y el su¬fismo en lo que hace a la wi¬lâiat o guía e iniciación espi¬ritual. En la shi‘a se efec¬túa por medio del Profeta y los Imames, mientras que en el sufismo la bendición profé¬tica puede operar por los dis¬tintos canales de toda la varie¬dad de maestros posterio¬res a ‘Alî. También hay diferencias en cuanto a quién es el sello de esa wi¬lâiat (polémica con Ibn ‘Arabi).


Otra gran similitud está dada por el ritual y el signifi¬cado de iniciación del manto. Representa el acceso a grados de conciencia superiores y se remonta a la tradición de Hadîz-ul Kisâ del Profeta y de Ahl-ul Bait (P). Los comen¬tadores shiítas del hadîz del manto que actual¬mente está en poder del Do¬ceavo Imam, el Mahdi (P), di¬cen que el manto de los sufíes intenta emular al del Profeta y los Imames.


Se puede decir que ambas escuelas reconocen una forma oculta de conocimiento e ins¬trucción. El uso del método del ta'wîl o hermenéutica espi¬ritual en la comprensión del Sagrado Corán, el texto cósmico, y la creencia en los grados de significado dentro de la revelación resultan de la presencia de esa forma eso¬térica del conocimiento. El pa¬pel del Imam es central en el shiísmo. Su función como guía espiritual se asemeja mu¬cho a la del maestro sufi. Pero el Imam en el shiîsmo añade las funciones cósmicas, y políticas que no se dan en el sufismo. El shiita trata de en¬contrar a su Imam, que no es otro que su guía espiritual in¬terior. La idea del Imam como Polo del universo y el con¬cepto de Qutb en el su¬fismo son casi idénticos. Como expresa Seiied Haidar Amuli al decir: El Qutb y el Imam son dos expresiones que poseen el mismo signifi¬cado y se refieren a la misma persona. La doctrina del Hom¬bre Universal o Perfecto (al-Insân al-Kâmil) tal como la expuso Ibn ‘Arabi es muy similar a la doctrina shiita del Qutb y del Imam, como lo es la doctrina del Mahdi elabo¬rada por posteriores maestros sufíes. Todas estas doctrinas se refieren esencial¬mente y en último término a la misma realidad esotérica, la haqîqah muhammadîiah, presente tanto en el shiîsmo como en el sufismo. Y en este caso, en lo que hace referen¬cia a la formulación de esta doctrina pueden haber exis¬tido influencias shiitas direc¬tas sobre posteriores formula¬cio-nes sufíes.


Hay una nota en el libro “Sufismo Vivo” de Husein Nasr que remite a la obra de Al-Shibí denominada “Al-Silah...”, vol 2, pag. 52/3, donde escribe que Ibn ‘Arabi hizo uso de fuentes shiítas para formular sus doctrinas de haqîqah muhammadîiah, (la realidad muhammadiana) wahdat al-uyûd (la unidad del ser) y el Mahdi.


Otra doctrina que comparten con formas algo diferentes shiítas y sufíes es la de la luz de Muhammad (al-nûr al-muhammadî) y la cadena iniciática (silsilah). El shiísmo cree que existe una Luz Primordial transmitida de un profeta a otro, y después del Profeta del Islam, a los Imames. Esta luz protege a los Profetas y a los Imames del pecado, haciéndoles infalibles (ma‘sûm) y les otorga el conocimiento de los misterios divinos. Para obtener este conocimiento el hombre debe unirse a esa luz mediante el Imam, el cual, siguiendo al Profeta actúa como intermediario entre el hombre y Dios, en la búsqueda del conocimiento divino. De la misma forma, en el sufismo, para acceder a los únicos métodos que hacen posible la realización espiritual, el hombre debe unirse a una cadena iniciática o silsilah, que se remonta hasta el Profeta y a través de la cual fluye una barakah desde la Fuente de la revelación al ser del iniciado. Husein Nasr cita a Taylor en este punto y en la enseñanza del Imam As-Sâdiq (P) sobre la Luz Muhammadiana y la cadena espiritual y su relación con el sufismo en su libro: “Ya'far al-Sadiq, spiritual forebear of the sufis”.


Otra comparación puede hacerse en lo que hace a las es¬taciones espirituales y gnós¬ticas (maqamât ‘irfa¬nîah). Si examinamos un estu¬dio de la vida del Profeta y los Imames -nos dice Husein Nasr- como, por ejem¬plo, el que se halla en la reco¬pilación de Maylisi en el Bihâr al-Anwâr, descubrire¬mos que estos relatos se ba¬san más que nada en los esta¬dos espirituales interiores de esos personajes. La meta de la vida religiosa en el shiísmo consiste, de hecho, en emular la vida del Profeta y los Ima¬mes y en alcanzar sus estados interiores. Aunque para la ma-yoría de los shiítas esto queda sólo como posibilidad la¬tente, la élite (Jawâs) siem¬pre ha tenido plena concien¬cia de ello. Las estaciones espi¬rituales del Profeta y de los Imames pueden ser consi¬deradas como la meta final hacia la cual se esfuerza la pie¬dad shiíta y sobre la que se basa toda la estructura espi¬ritual del shiísmo.


Como dice Husein Nasr (Su¬fismo Vivo, pag.143) los es¬critos de los Imames contie¬nen un tesoro de gnosis islá¬mica. El Nahy-ul Balâgah de ‘Alî, una de la obras más des¬atendidas del Islam en los es¬tudios modernos de los islamis¬tas occidentales, la Sahîfah Sayyadîah del cuarto Imam, Zain al-‘Âbidîn, lla¬mada los Salmos de la Fami¬lia del Profeta, y el Usûl al-Kâfi de Kulaini, que contiene los dichos de los Imames, com¬prendían una exposición completa de la gnosis islá¬mica y de hecho han servido como base para muchos comen¬tarios gnósticos y su¬fíes posteriores. Las doctrinas y descripciones espirituales contenidas en ellos son esen¬cialmente las mismas que se encuentran en los tratados su¬fíes clásicos.


Durante este período de la vida de los Imames hubo un íntimo contacto entre los Imames y aquellos que son considerados por los sufíes como los más grandes místicos de los primeros tiempos. Hasan al-Basri, y Uwais al-Qarani fueron discípulos de ‘Alî (P). Al-Hafi y Bastami lo fueron del Imam as-Sâdiq (P). Los primeros místicos eran conocidos como zuhhâd, ascetas, y muchos de ellos tenían contacto con los Imames y seguían su ejemplo en la vida ascética. Kumaîl en Kufa, Maîzam at-Tammâr, Rashîd al-Hayarî pertenecían al ambiente de los Imames y también los sufíes los consideran como tales. Salman, ‘Ammâr Ibn Iaser, Abû Dhar son destacados shiítas y considerados por los sufíes como polos del sufismo de los primeros tiempos. Los Imames sólo dejaron de estar asociados abiertamente con los sufíes después del octavo Imam ‘Ali al-Ridâ (P). Muchos sufíes van hoy a su santuario en Mash•had para pedirle ayuda espiritual, un maestro y la iniciación en el camino espiritual.


En el siglo nueve y diez vemos, dice Husein Nasr en la página 145 del libro citado, a algunos considerados sufíes como al-Hal•lây, que eran claramente shi‘as o de tendencia shií, y hay ciertas relaciones entre shiísmo y sufismo, particularmente en su forma ismaelí, como vemos en las claras referencias al sufismo de las Epístolas de los Hermanos de la Pureza, que si bien no son exactamente ismaelíes de origen, ciertamente proceden de un medio shii y más tarde se asocian con el ismaelismo.


Nos dice Husein Nasr (idem. pag. 147) que durante el período safávida es de especial interés la difusión de los escritos de Ibn ‘Arabi en Persia y especialmente en los círculos shiítas. Es bien sabido que Ibn ‘Arabi desde el punto de vista del madh•hab o escuela era sunni Dzâhirî. Pero también se sabe que escribió un tratado sobre las virtudes de los doce Imames (Manâqib) que siempre ha sido popular entre los shiítas (además ha sido comentado, como por Musa Jaljali, 1322 H.S., Teherán.). Había una complementariedad interior y una atracción entre los escritos de Ibn ‘Arabi y el shiísmo que hicieron inmediata y completa la integración de sus enseñanzas en la gnosis shiíta. Sufíes shiítas como Sa'ad al-Din Hamuyah, ‘Abd al-Razzâq Kashanî, Ibn Turkah Isfahanî, Seiied Haidar Amuli e Ibn Abî Yumhur, así como muchos otros gnósticos de este período están completamente imbuidos de las enseñanzas de Ibn ‘Arabi, por no hablar de los filósofos y teósofos shiítas, la culminación de los cuales se encuentra en Mul•la Sadrâ y su escuela.
Miguel Cruz Hernández dice en un artículo suyo sobre La Gnosis iluminativa de Ibn ‘Arabi y su influencia en el esoterismo de la Shia, en una publicación de los trabajos presentados al Primer Congreso sobre Ibn ‘Arabi bajo el título de “Los dos horizontes” (Murcia, 12-14 de noviembre de 1990), ed. Alfonso Carmona González, que el Seiied Haidar Amulî (1320-1386 ap.), la más importante figura shiíta del siglo XIV, al decir de Corbin, se comporta como un discípulo de Ibn ‘Arabi, aunque antepone la doctrina shiíta en lo que hace a la interpretación del sello de la wilâiat universal (‘Alî –P-), y particular (el Imam Mahdi -P-).


La influencia de Ibn ‘Arabi se encuentra a lo largo de toda la mística shiíta en Irán. Algunas de estas ideas aparecen en Mir Damad (ap. 1570-1632) y en el extraordinario Kitâb al-Asfâr al-Arba‘ah al-Aqliîah (Libro de los Cuatro viajes Espirituales) del gran Mul•la Sadrâ Shirazî (1571-1640); y hasta nuestros días. La continuidad oriental del pensamiento de Ibn ‘Arabi no es conocida en Occidente hasta bien entrados los años setenta.
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Bibliografía:
*Historia de la Filosofía Islámica, Henry Corbin, ed. Trotta, 1994 Madrid.
*Muhîi-ud Din Ibn ‘Arabi, figura distinguida de la mística islámica, Mohsen Yahangiri, 1988 (3º ed.), ed. Universidad de Teherán.
*Sufismo Vivo. Ensayos sobre la dimensión esotérica del Islam, Husein Nasr. 1985, Herder. Barcelona
*La imaginación creadora en el sufismo de Ibn ‘Arabi. Henry Corbin, Ensayos Destino.
*El misticismo andalusí y el surgimiento de Ibn ‘Arabi. Claude Addas, artículo publicado en el libro “The Legacy of Muslim Spain”.

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