Mostrando entradas con la etiqueta Leyla Carrillo Ramírez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyla Carrillo Ramírez. Mostrar todas las entradas

martes, 18 de mayo de 2010

Unión Europea: los dioses desiguales


18-05-2010
Leyla Carrillo Ramírez
Rebelión


El hombre de Neandertal fue el primer poblador del continente europeo. La evolución del primate transcurrió durante varios siglos, en los que sus rasgos antropológicos, las costumbres, el lenguaje y los ritos religiosos alcanzaron un amplio espectro. Sus diferencias se hicieron cada vez más notables y, en algunos casos, abismales, porque desde sus antepasados a la fecha, difieren entre sí los helenos, latinos, celtas, galos, eslavos, balcánicos, escoceses y germanos, como seres humanos que conviven en un espacio geográfico.

Con creyentes católicos, protestantes, evangélicos y ortodoxos las religiones y los dioses han cohabitado en el continente sin contratiempos perceptibles (salvo las Cruzadas, de la noche de Saint Barthélemy1 las cazas de conversos en España, las guerras de religión europeas y de la persecución nazi contra los judíos). En los países miembros de la Unión Europea hacía más de medio siglo no se manifestaba con tal crudeza el terrorismo antirreligioso. Hoy se aprecia un “renacimiento” de contradicciones sociales que también evidencian el resurgimiento de tendencias fascistas

El terrorismo antislámico se perfila con más nitidez desde el 11 de septiembre de 2001, con el pretexto de combatir al terrorismo medioriental, acuñado como “fundamentalista” por el anterior Presidente estadounidense. La cruzada contra los musulmanes no sólo ha penetrado en las estructuras gubernamentales de Estados Unidos y de la Unión Europea, sino también en varios grupos poblacionales. La UE no estaba preparada para asimilar la avalancha migratoria exacerbada desde la guerra en Yugoslavia y –mucho menos- proveniente de otros continentes, considerados “peligrosos” por el mundo desarrollado.

La pancarta esgrimida por el Tratado de Lisboa sobre “igualdad en la diversidad”, resulta inaplicable y, mucho menos, creíble. Los británicos, polacos, franceses e irlandeses no aceptaron los enunciados de la Carta Europea de Derechos Fundamentales referidos a la religión, que evidenció disensiones sobre el culto a dioses distintos o su rechazo, tangibles en las preferencias plasmadas en las respectivas constituciones: la francesa (que protege el laicismo), la británica, italiana, danesa, holandesa, griega y chipriota, tres de las cuales especifican qué religión debe profesar el jefe del Estado.

Las “licencias” sobre las diversas religiones quedan salvadas para los legisladores comunitarios con la precisión de “seguir la tradición e historia europeas”. El rechazo más visible ocurre en torno al islamismo, porque la citada religión no surgió en Europa. Entonces habría que preguntarse por qué si la judía tampoco es originaria del continente, hoy los gobiernos de la UE se empeñan en borrar los crímenes infligidos durante la Segunda Guerra Mundial. No es que consideren al semitismo parte de sus costumbres, ni que todos se arrepientan del Holocausto, sino porque Israel es un buen aliado. En cambio, los oriundos de los países musulmanes (donde se practica la religión más extensa del mundo) son calificados como “enemigos y aliados del eje del mal”.

Identificar a los árabes –y en particular a los islámicos- con el terrorismo constituye una práctica perniciosa que acarreará nuevos males. Discriminar o insultar a los fieles “indeseados” no solo es un problema ético y social, sino también violatorio de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y de la Carta de las Naciones Unidas. Pero no lo es tanto de la Carta Europea de los Derechos Humanos Fundamentales, renovada con relativa frecuencia.

Sería injusto culpar a los suizos de iniciar la ofensiva antislámica por haber prohibido los minaretes2. Dinamarca desató la mayor repulsa musulmana a escala universal debido a las caricaturas ofensivas a Mahoma publicadas desde 2005.3 En Francia a partir de los años ochenta se suceden actos xenófobos contra los numerosos inmigrantes magrebinos y mashrequinos. Los disturbios en la periferia parisina, extendidos a otras ciudades, fueron provocados cuando dos jóvenes de origen árabe fueron asesinados por la policía en 2007, bajo la presunción de terrorismo. En Londres el asesinato policial en 2005 de un joven brasileño, también “confundido” con un árabe, constituyó otro escándalo.

Desandar la religiosidad en cada país sería riesgoso y subjetivo. Las creencias o el laicismo son atributos de su propia historia. Pero quedan márgenes para la duda: ¿el rechazo a los otros es sólo una señal de desigualdad o también una instigación desde las élites, los partidos gobernantes de derecha y sus acólitos? ¿Ha sido inoculado por el expresidente George W. Bush en el ciudadano europeo común? Las respuestas se desgajan de los acontecimientos. El panorama religioso se complica cada vez más en los Estados miembros de la UE, mediante la proliferación de regulaciones gubernamentales que atentan contra las libertades individuales.

La selectividad religiosa coadyuva a enardecer el clima en Europa. Y si de religiones se trata, baste reflejar las preocupaciones expresadas durante el reciente congreso episcopal, reunido en España4 en el sentido de que el rechazo a otras religiones “incita a un resentimiento xenófobo y a reacciones violentas, justificadas por varios políticos”. En su mensaje al cónclave, el Papa Benedicto XVI abogó por el reconocimiento a los derechos y a la posibilidad de una vida digna.

Varias declaraciones gubernamentales y la reacción en algunos círculos populares marcan pautas hacia la conflictividad religiosa. Avanza la tendencia a la “securitización”5 que comienza a pretextarse para promover legislaciones antislámicas en diversos países de la UE. A tal extremo, que ya en el “preocupado” Parlamento Europeo se escuchan propuestas de una normativa común contra símbolos islámicos, como es el caso de la realizada por la vicepresidenta del Parlamento Europeo (del Partido Liberal alemán (FDP)) en Bruselas, Silvana Koch-Mehrin, que calificó al velo de “cárcel ambulante”. Y el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, -alegando laicidad en las escuelas públicas- recién rechazó un recurso interpuesto por dos jóvenes francesas expulsadas de su escuela en 1999 por mantener el uso del velo durante las clases de gimnasia.

Bélgica fue el primer país que con un voto unánime parlamentaria, el pasado 31 de marzo, aprobó una ley que impide el uso del velo islámico –sea corto o largo-6, abogando algunos por “liberar a las mujeres de un atavismo”, insistiendo otros en el “envío de una fuerte señal a los islámicos” y una mayoría que argumentó “el respeto a la seguridad pública”.

En Francia habita una de las mayores poblaciones de origen islámico. Desde 2004 la Asamblea Nacional promueve una ley contra el uso del velo. En enero de este año una comisión parlamentaria sostenía que el niqab “representa un símbolo de la subyugación de la mujer y es la bandera del fundamentalismo extremista”, mientras que el Presidente galo reiteró que “en su país no hay lugar para utilizar el velo bajo ningún pretexto, en ninguna condición y en ninguna circunstancia, porque atenta contra la dignidad de la mujer”.7

El proyecto de ley plantea hasta un año de prisión, la astronómica multa de 15 mil euros y un curso alternativo sobre “ciudadanía” como sanción complementaria; jóvenes del ultraderechista Frente Nacional promueven prohibir la prenda en lugares públicos y a la salida de las escuelas. El ministro francés de inmigración, Eric Besson, ha rechazado la solicitud de nacionalidad francesa a un extranjero cuya esposa usa un velo integral; tumbas musulmanas han sido profanadas en el cementerio de Notre-Dame de Lorente. El Consejo de Estado debate sobre la constitucionalidad de la medida y una mujer ya fue multada con 22 euros en Nantes por usar el niqab bajo el pretexto policial de que la prenda “reducía el campo de visión de la automovilista”. En señal opuesta el Partido Socialista considera que la ley sería “una afrenta a la dignidad humana”;

En Italia se concretan acciones de conflictividad religiosa: la ministra de Igualdad, Mara Carfagna abogaba en enero por la prohibición del burka y sugirió la modificación de la ley 172 de 1975 para añadir los velos islámicos a las prohibiciones existentes. En el pueblo norteño de Varallo, Piamonte, el alcalde colocó carteles en italiano y árabe prohibiendo el burka, el niqab y el burkini8 y en Novara, la policía multó con 500 euros a una mujer por usar el niqab. En torno a otras religiones, proliferan consignas antisemitas; mientras que el titular de Exteriores propuso añadir una cruz católica a la bandera italiana, rechazada por los partidarios del actual jefe del gobierno.



En Alemania –sin restañar las secuelas postbélicas- se suceden acciones contradictorias, como el vandalismo contra islámicos y judíos. En septiembre de 2009 las autoridades de Colonia se vieron obligados a suspende un congreso contra la islamización convocado por la ultraderecha que se oponía a la construcción de una mezquita. En abril de 2010 las autoridades concedieron el derecho de asilo a un apóstata del Islam. Sin embargo, el voto suizo contra los minaretes ha sido recibido con cautela gubernamental en previsión de la “islamización” del país donde habitan más de 3 millones de musulmanes. Simultáneamente los votantes berlineses rechazaron el proyecto del Partido Cristiano Demócrata (CDU), junto al clero católico, protestante y judío, que pretendía sustituir la asignatura de ética por la de religión en las escuelas,

En España avanzan medidas que afectarían a diferentes feligreses. Una abogada de origen marroquí fue expulsada de un juicio por rehusarse a prescindir del velo; y trasciende la campaña del Partido Popular para que el Gobierno socialista “abandone la retórica de la Alianza de Civilizaciones” que propendería a una conciliación entre culturas, religiones y economías disímiles en el Mediterráneo.

En Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido se estrenaron las caricaturas y películas antislámicas, que rebrotan cada cierto tiempo, con disculpas pueriles para los musulmanes. Los Balcanes fueron impregnados por el islamismo durante 5 siglos9 por lo que el Primer Ministro búlgaro ha debido aclarar que no existe un proceso de islamización, mientras construyen mezquitas y restauran iglesias ortodoxas. La Corte checa de Justicia denegó la demanda de la Iglesia Católica sobre la propiedad de la Catedral de San Vito. El 1º de marzo el episcopado católico de los países del centro y sur europeos reunidos en Moldavia, reclamó respeto para las minorías católicas en los países del Este.

Comprender el creciente rechazo en la Unión Europea a otras religiones puede parecer galáctico y plantea otra concepción de los derechos humanos. Mientras, en Cuba conviven y se fusionan los abakuás, ñáñigos, masones, católicos, ateos, judíos y evangelistas, en el mismo haz de una nación. En cambio, instituciones y personalidades de la Unión Europea desatan campañas sobre los derechos humanos en el mundo subdesarrollado. ¿Y ellos qué harán con sus dioses desiguales? Tal vez los internen en las nuevas bases “antiterroristas” instauradas por Washington, reediten el ultraje cometido contra el Corán en Guantánamo o los lancen al mar como inmigrantes islámicos indeseados. ¿Quién sabe?...

[1] La noche de la masacre de San Bartolomé ocurrida el 24 de agosto de 1572 en París y se extendió a toda Francia. El saldo fue de más de 10 mil hugonotes asesinados por católicos más extremistas que rechazaban a los protestantes.

[2] BARRIOS, INDIRA. “Discriminación a los musulmanes en Suiza”. CEE. Informe 2, del 29/11/09

[3] CEE “Negligencia, xenofobia o terrorismo” I y II. Informes 18 del 8/92/06 y 40, 3/03/06

[4] Arzobispo Antonio María Veglió, Presidente pontificio del consejo episcopal. ANSA, Málaga, 28/04/10.

[5] Securitización: del vocablo inglés security, que representa convertir en tema de seguridad para el orden establecido todo lo que sea considerado peligroso, hasta las ideas.

[6] Velo corto: niqab, velo largo: burka

[7] SARKOZY NICOLAS. EFE París, 26/01/10

[8] Burkini: prenda utilizada para el baño.

[9] Les Cahiers du Courrier des Balkans, nro 5. Les islams des Balkans. 11/4/2010

Leyla Carrillo Ramírez colabora en el Centro de Estudios Europeos de La Habana.

Leer más...

martes, 27 de abril de 2010

¿Contratistas o mercenarios?


27-04-2010
Leyla Carrillo Ramírez
Rebelión

El ser humano requiere habilidades especiales para discernir entre la semántica y el significado histórico, político, económico o social de una palabra. A medida que se agudiza la tendencia a utilizar las normas y los vocablos establecidos por los países ricos, se torna más difícil precisar las diferencias. Tal es el caso de la palabra “contratistas”, que esconde la raíz de “mercenarios”.

¿Qué es un mercenario? Podríamos zambullirnos en la Convención Internacional contra el reclutamiento, la utilización, la financiación y el establecimiento de mercenarios aprobada por la Organización de Naciones Unidas el 4 de diciembre de 1989. La reticencia de muchos países que hoy financian a los mal llamados “contratistas”, demoró durante un decenio la ratificación del documento por un mínimo de 20 Estados. En la actualidad la cifra no excede los 35. Las razones son visibles: a los países poderosos del planeta no les conviene comprometerse a combatir el mercenarismo.

La Convención define que MERCENARIO es una persona especialmente reclutada localmente o en el extranjero para combatir en un conflicto armado, animada esencialmente por el deseo de obtener un provecho personal para derrocar a un gobierno o socavar el orden constitucional de un Estado o su integridad territorial. En 2003 el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos exhortó a todos los Estados “a ejercer la máxima vigilancia contra todo tipo de reclutamiento y además a prohibir a esas empresas intervenir en conflictos o acciones armadas para desestabilizar a los regímenes constitucionales con impunidad”.1

El grupo de trabajo sobre la utilización de mercenarios como medio de violar los derechos humanos analizó que “el reclutamiento de guardias de seguridad privada es un fenómeno global que no ocurre solamente en América Latina y el Caribe, sino también en otras regiones”.2 En septiembre del propio año, treinta países suscribieron en la ciudad suiza de Montreux, un documento que intentaba enmarcar jurídicamente la actividad de las sociedades militares privadas (SMP), con vista a garantizar “el respeto al derecho internacional humanitario y de los derechos humanos cuando actúen en los conflictos armados”. Para los no entendidos, la negociación realmente intentó legitimar la fuerza privada de los “contratados”, es decir, aprobar una especie de Convención adicional, que edulcoraría la violación de las Convenciones de Ginebra.

Sin embargo, el enfoque sobre la guerra “privatizada” no es idéntico para anglosajones y galos. El coloquio internacional celebrado el 18 de marzo de este año en la Escuela Militar de París mostró algunas diferencias entre los defensores del estilo estadounidense y de las SMP, que intentan conservar las funciones reguladoras del Estado sobre la privatización de los soldados.

Entre los primeros mercenarios europeos estuvieron los belgas, durante la guerra nacional-liberadora del Congo. Hoy los “contratados” trabajan para compañías transnacionales registradas legalmente, exportando sus servicios, lo que evidencia los vacíos jurídicos que existen en la mencionada Convención. Los mercenarios carecen de fronteras, siendo el lucro su principal motivación.

Las guerras lideradas por Estados Unidos en Afganistán, Irak y Pakistán son respaldadas por un centenar de “empresas” que acometen el trabajo sucio y administrativo. Los mercenarios son cada vez más eficaces: acometen matanzas, genocidio y torturas; además, practican oficios tales como: guardaespaldas, técnicos, agentes para la protección de edificios y de personalidades, la seguridad de organizaciones no gubernamentales, las escoltas de los convoyes, el desminado del terreno.

El secretismo que ampara al mercenarismo resulta virtualmente indescifrable. No es fácil determinar cuántos “contratistas privados” operan en las actuales guerras, cuántos responden directamente a empresas estadounidenses o a sus filiales y cuántos a los europeos. De los supuestos 13 mil “soldados de fortuna” los provenientes de la Unión Europea, son “integrantes de una sociedad pública-privada”. Decididamente su denominación no es semántica.

La imbricación entre los mercenarios de Estados Unidos y Europa se amplió durante el último trienio mediante la poderosa Halliburton, que instaló filiales en Austria, Liechtenstein, Luxemburgo y Suiza.3 En Austria, la llamada Treuhand “certifica” el tránsito aduanal de las inversiones y las ganancias acumuladas, operaciones respaldadas por el código 1002, que autoriza la representación por un notario de los “contratados”, registrando sus nombres en una corporación. Esto asegura los derechos y emolumentos en el banco austriaco Bawag, en el UBS suizo y en bancos de Liechtenstein (acusados por Alemania de amasar fortunas libres de impuestos). También hay paraísos fiscales establecidos en países eurorientales.4 En varios Estados miembros de la UE han proliferado las “corporaciones privadas militares”, especialmente de Reino Unido, España, Italia, Alemania y Francia.

Las contratistas británicas son las más florecientes. Mark Thatcher (hijo de la exprimera ministra) está acusado de intentar un golpe de Estado contra Zimbabwe y de vender armas a Guinea Ecuatorial. El boyante BAE Systems Bofors ocupa el cuarto lugar mundial en la comercialización de la guerra. Cifras conservadoras señalan una ganancia de aproximadamente 1 600 millones de dólares en Irak para varias entidades británicas o estadounidense-británicas, tales como Vinnel Corp, Custer Batle, Armor Group, Krol Security Internacional, Global Risk Strategic, Meteoric Tactical Solutions, Trig Guard Risk y Globo Risk. A pesar de la actual crisis mundial, el departamento británico para la Ayuda Internacional al Desarrollo (DAID) demostró cuán decisiva es la seguridad de su personal en Irak, al desembolsar 278 millones de libras esterlinas (500 millones de dólares). Otra de las “motivaciones” aplicadas por la industria mercenaria es la concesión del derecho de residencia a los “gurkhas”5 que hayan auxiliado al ejército británico en India, Hong Kong y Las Malvinas.6

Resulta interesante seguir las huellas de la transnacionalización armamentista, que a la vez provee a los mal llamados contratistas. Tal es el caso del mencionado BAE Systems, fusionado con Aerospatiale para crear la Compañía de Defensa Aeronáutica y Espacial (EADS), a la que se unió la española CASA desde 1999; con un conglomerado anglo-germano. La interrelación se extiende a la italiana Marconi Electronic; lo que representa un emporio paramilitar de cuatro, o tal vez de más nacionalidades.

Las compañías militares españolas parecen ocupar el segundo lugar en competitividad, integradas primordialmente por ex militares, con mano de obra más barata que las británicas. Los títulos en otros idiomas esconden su origen, por ejemplo: Hallmark Security Solutions (HSS), con “oficinas” en la calle Antonio López de Santander (desde 2006 ha participado en operaciones militares en Jordania, Irak y Haití junto a contratistas estadounidenses). El Servicio Global de Seguridad e Inteligencia (SGSI) está presente en Irak, Israel, Guinea Ecuatorial y Nigeria (en esta última contratada por los consorcios Exxon y AGIP). Es la primera compañía militar privada ibérica, fundada en 1995, y la principal financiera ubicada en el Peñón de Gibraltar, que según la OCDE7, se halla entre los 35 mayores paraísos fiscales del mundo. SGSI también integra el grupo sionista israelí, Hyzanami bajo el registro mercantil SGSI GROUP 2007 Sl, con domicilio social en Málaga. Con tal asociación es previsible que los mercenarios españoles se encuentren en cualquier “oscuro rincón” del Medio Oriente.

Desentrañar la comercialización bélica francesa e italiana resulta más difícil aún. La primera, debido a la alta sofisticación de sus redes de inteligencia. Hay juicios pendientes sobre el tráfico de armas y hombres en Angola durante los años 90 (involucrados el ex ministro del Interior, Charles Pascua y el hijo del expresidente, François Miterrand). Entonces los servicios secretos franceses se apoyaron en la “sociedad” eslovaca, ZTZ Osos, que legalizó sus acciones.8 Decenios antes empresas y mercenarios actuaron en las Comores y Haití. Proyectos más osados fueron impulsados por los franceses en diciembre de 2009, que imitan la “comunidad de inteligencia del aliado estadounidense, a modo de paraguas de todas las agencias de inteligencia y seguridad. El nombre adoptado para la entidad fue Conseil de Défense et de Sécurité Nationales (CDSN).9 El hallazgo sobre el empresariado-militar italiano resulta más difícil aún, porque su capital inversionista es menor, lo que lo lleva a asociarse con otros países. No obstante, DTS Security Limited “protege” al personal de una multinacional para la reconstrucción administrativa iraquí, bajo la categoría de guardaespaldas, con un salario de 6 000 dólares mensuales, elevado a 9 mil cuando custodia a los estadounidenses.

Dinamarca, con menos dinero, cuenta con un centenar de hombres, contratados por la compañía Ferris, mejor apertrechados en Afganistán que los llamados soldados de cuartel. Igualmente el informe anual emitido por la Agencia Nacional de Seguridad búlgara ha revelado la influencia sobre organizaciones delictivas, de algunos ministros y agencias estatales, empeñadas en acciones antiterroristas.

¿Hasta dónde llegarán los contratados europeos? No puede predecirse, como tampoco delimitarse si responden a empresas mercenarias o a instituciones. Venezuela y Bolivia, por ejemplo, han sido objeto de intentos de magnicidio y de atentados en los que han estado involucrados mercenarios de origen español, croata, húngaro, checo, montenegrino, francés e irlandés….La reacción inmediata gubernamental de los países de procedencia ha sido negarlo, desde luego.10

Los mecanismos establecidos para deslindar la responsabilidad gubernamental de la privada resultan eficaces cuando trascienden las acciones subversivas o la participación militar en escenarios “no convenientes” en cualquier parte del mundo o para defender a los aliados. Pocos mencionan que el creciente mercenarismo viola el Derecho Internacional y los derechos humanos. Basado en la confianza del cliente y en el ánimo de lucro, sustituye el protagonismo estatal sobre la defensa, modificando la estructura de sus ejércitos.

Este modus operandi convierte la impunidad en una divisa, extiende sus tentáculos a cualquier escenario bélico o que difiera de lo que desearían los gobiernos de países ricos para los tercermundistas, mitiga el presupuesto público destinado a la guerra, esconde los fallecidos durante las guerras de agresión y las torturas contra los agredidos. Todo ello nos obliga a retomar la esencia de una palabra, no de su escritura. ¿Contratistas o mercenarios? La respuesta nos pertenece sólo a quienes sufrimos sus efectos.

Leyla Carrillo Ramírez. Centro de Estudios Europeos

La Habana, 23 de abril de 2010

Notas:

1 DIAGONAL, LUCHAS MARCO. “Los nuevos mercenarios made in Spain”. En: www.rebelion.org.

2 7mo período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, Ginebra. A/HRC/7/7 add , 5 de marzo de 2008.

3 Todos con paraísos fiscales, favorecidos mediante la exención de impuestos derivados de los Acuerdos Schengen.

4 BENETT JODY RAY. “Dinero escondido, operaciones encubiertas”. International Relations and Security Netwerk (ISN). http://www.isn.ethz.ch/sn/Current-Affairs/Security-Watch/Detail.

5 Ghurkas: minoría nepalesa.

6 SMITH, JACQUI. Declaraciones de la Ministra del Interior, 21 de mayo de 2010. http://www.guardian.co.uk

7 OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico.

8 AFP, París, 11 de febrero de 2010

9 LICHFIELD, JOHN “Sarko creará una escuela para espías”. The Independent, Londres. 12 de enero de 2010. http://www.pagina12.com.ar/diario/el mundo

10 ALLARD, JEAN GUY ALLARD y GOLINGER, EVA. “LA AGRESION PERMANENTE”. Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información. Caracas, oct 2009.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Leer más...

domingo, 14 de marzo de 2010

La Resolución contra Cuba: El silencio del Parlamento europeo

14-03-2010
Leyla Carrillo Ramírez
Centro de Estudios Europeos

La memoria puede jugar una mala pasada incluso a los instrumentos más eficaces de la política de los países desarrollados. Aquéllos que definen lo que es bueno o malo, magnifican las deficiencias de los demás, los clasifican y se arrogan el derecho de indicarles la conducta a seguir, de acuerdo con sus propios modelos. Juzgar a otros no es un simple entretenimiento, sino que aplica una propaganda diferenciada para estigmatizar a quienes son censurables, en un ejercicio peligroso que linda con la injerencia en sus asuntos internos.

Cómo definir la mala conducta es un artilugio que puede maravillar a los más eruditos en el quehacer internacional. Por ejemplo, en la clasificación emanada de las instituciones de la Unión Europea sobre el resto del mundo resulta más evidente la ecuación. Sus Estados miembros se hallan en la primera categoría, les siguen los Estados aliados (no importa los desatinos que cometan) y, en último lugar -aunque constituyan la mayoría del planeta reconocidos por la Organización de Naciones Unidas- están los terceros Estados. Queda claro que a estos últimos hay que “orientarlos”, monitorearlos, censurarlos y hasta castigarlos si es preciso.

La historicidad obliga. En 1996 el Consejo de la Unión Europea impuso la Posición Común, que todavía condiciona las relaciones bilaterales al “comportamiento y respuesta del régimen cubano”. La citada Posición se suma al bloqueo estadounidense, pero a la usanza elegante de los europeos. Las campañas orquestadas contra Cuba no son nuevas. En 2004, 2006 y 2007 el Parlamento Europeo emitió resoluciones sobre “la situación de los derechos humanos en Cuba”. Por esas razones a nadie debe sorprender la Resolución del reciente 11 de marzo.

¿Cómo se aprueba una Resolución? No es tan simple: los diputados se familiarizan con las opiniones “fiables” que circulan sobre un país determinado. Los sucesos son agigantados desde Washington y por la prensa de los países más industrializados; se incorporan las inquietudes de algún parlamentario que visite el país aludido, se reúna con los “disidentes” prefabricados desde el extranjero, exageran las transgresiones contra los que –presumiblemente- sufren limitaciones en sus derechos o los que reciben alguna ayuda exterior (puede ser desde una Embajada acreditada por un país europeo, una interconexión por Internet, premios rimbombantes y bien remunerados o equipos sofisticados, contrabandeados para que sus trasmisiones circulen rápidamente hacia el extranjero.

Así se procrean las censuras que, en el 90% de los casos, gravitan sobre los países subdesarrollados- y son refrendadas en sesiones europarlamentarias, regulares o de urgencia, según la gravedad interpretada por las élites que gobiernan en los países desarrollados. Su finalidad no es otra que magnificar los defectos y las deficiencias sobre la gobernabilidad, el cumplimiento del Estado de derecho, la democracia, el respeto a los derechos humanos individuales y todo aquello que conforma el complejo entramado de la libertad personal o empresarial.

La elocuencia de los legisladores está íntimamente vinculada a los objetivos de las fuerzas gobernantes del mundo desarrollado: censurar para suspender la colaboración o ayuda, o simplemente condicionarla, criticar sistemáticamente para denigrar al gobierno que les estorba o recrear un ambiente propicio para intervenir –si así se decide- mediante una Resolución más estratégica que sometan al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.1

La Resolución contra Cuba aprobada el 11 de marzo por amplia mayoría del Parlamento Europeo (509 votos a favor, 30 contrarios y 14 abstenciones de un total de 736 parlamentarios) se inscribe en el acecho contra los países subdesarrollados. Es explícita respecto a los periodistas independientes, deplorando la ausencia de todo gesto oficial para liberar inmediata e incondicional a los denominados “presos políticos y de conciencia” (aunque se trate de delincuentes comunes), así como arremete contra la inatención a las reiteradas demandas del Consejo y del Parlamento Europeos al gobierno cubano.

Para no perder la costumbre, una vez más el Parlamento Europeo instiga contra Cuba, en medio de la propaganda urdida por los intereses imperiales -estadounidenses o no- cuyo detonante fue el fallecimiento de un huelguista de hambre. Repiten las exigencias que sólo imponen a los terceros Estados. No es iluso pensar que el extraño privilegio de Cuba, Venezuela, Irán o la República Popular China en las Resoluciones del Parlamento Europeo persiguen un objetivo común: cuestionar la política interna y exterior, magnificar los problemas de países cuya trayectoria progresista, desarrollo económico o política diferenciada “preocupa” a quienes dictaminan qué puede o no hacer cada quien en uso de su soberanía nacional.

La elocuencia del Parlamento Europeo, sin embargo, evidencia lapsus en su memoria legislativa. Si de los derechos humanos se trata no es ocioso recordar a la mayoría de sus diputados que la repetición anual (y hasta semestral) de resoluciones sobre la violencia y la desigualdad de géneros y la sistemática violación de los derechos de las minorías, llevan más de un lustro, sin resultados concretos.

Resulta significativo el “olvido”, en las actuales circunstancias, de que en uno de los más prominentes Estados miembros de la Unión Europea se dejó morir en 1981 a diez huelguistas de hambre que reclamaban el status de prisioneros políticos, uno de los cuales –Bobby Sands- había sido elegido miembro del Parlamento británico pocas semanas antes de fallecer por inanición. Entre los crímenes silenciados hoy por el Parlamento Europeo todavía se escuchan también las voces de las ejecuciones extrajudiciales perpetradas en España por el GAL.2

Hablan menos aún sobre el prolongado trato inhumano en celdas de castigo o en el corredor de la muerte en las prisiones del aliado estadounidense y la injusta prisión durante once años de los 5 Héroes cubanos combatientes contra el terrorismo.

Tampoco emiten resoluciones sobre los inmigrantes expulsados o internos en campos semejantes a los del siglo XX. Todavía se espera una Resolución con motivo del asesinato en Milán de un opositor a la Cumbre del poderoso Grupo de los 8 y están pendientes pronunciamientos por la represión policial contra los manifestantes defensores del clima durante la Cumbre de Copenhague en diciembre pasado. Seguramente perdurará el silencio del Parlamento Europeo sobre las reprimendas físicas contra quienes protestan en Grecia contra la situación impuesta por la crisis. Para muchos habitantes en los países pobres queda claro que para el mundo industrializado, los seres mencionados “ponen en peligro la seguridad de la UE” y los otros… son sencillamente terroristas.

Otro ejercicio memorístico sería que los ciudadanos del Tercer Mundo clasifiquen las Resoluciones donde hubiera sido preferible el SILENCIO del Parlamento Europeo ante tanta verborrea utilizada. Por ejemplo: ¿por qué la Resolución de 2008 sobre los vuelos secretos y las torturas en Guantánamo solicitó gentilmente a Estados Unidos que cerrara el eufemístico centro de detención, mientras dedicó la mayoría de sus párrafos a censurar al gobierno cubano?

Otra pregunta consistiría en conocer las motivaciones para alusiones tan sistemáticas sobre los ataques de Hamás contra Israel, que justifican el genocidio cometido por el país amigo contra Palestina. Precisar, además, si existe el proyecto de una Resolución condenatoria de los “errores logísticos o casuales” de soldados ciudadanos de países de la Unión Europea cometidos en Afganistán o Iraq. Precisamente, repasando las resoluciones europarlamentarias, instigar a que utilicen la violencia los budistas tibetanos contra el gobierno chino se ha convertido en una práctica, que procura enardecer a la opinión interna y mundial contra el país socialista, cuando precisamente, una de las características de quienes profesan esa religión es la no violencia.

Sobre América Latina se echó de ver una actitud consecuente del Parlamento Europeo respecto a los golpistas hondureños. Contrasta con la Resolución que mostraba “gran preocupación por la situación en Nicaragua”. Y si de América Latina se trata, Venezuela es objeto de un seguimiento pertinaz por los europarlamentarios: la Resolución de mayo de 2009 constituyó un acto antidemocrático -para aquellos que tanto velan por ella- cuando solamente con 27 votos a favor (el 4% de los diputados) respaldó al “opositor” Manuel Rosales y “se preocupó por el deterioro de la situación… la concentración del poder y el creciente autoritarismo del Presidente venezolano”…¡Maravillas del parlamentarismo representativo!

La Resolución aprobada en Estrasburgo se inscribe en la práctica cotidiana de los actos legislativos acometidos por el Parlamento Europeo. Un antiguo proverbio señala: “cuando no tengas algo mejor que el silencio, permanece callado”. Hubiera sido preferible que los diputados que votaron contra Cuba se sumiesen en el SILENCIO, pero su vocación de guardianes universales absolutos de los derechos humanos los ha alentado una vez más.

La Habana, 12 de marzo de 2010

“Año 52 de la Revolución”

Notas:

1. CEE, “Manual para una Intervención”, Informe 91,18/07/08

2. GAL: Grupo Antiterrorista de Liberación.

Leer más...