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jueves, 3 de junio de 2010

"Las élites de Washington están preocupadísimas por los nuevos bloques contrahegemónicos"




Entrevista a Pepe Escobar sobre Irán, Clinton, la dominatrix, y el acuerdo de Turquía y Brasil

04-06-2010
Salvador López Arnal
Rebelión

Pepe Escobar es un enorme analista geopolítico que ya ha sido entrevistado en varias ocasiones por Rebelión. Es autor de Globalistan: How the Globalizad World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a shapshot of Baghdad during the surge. Más recientemente ha publicado Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009), un libro que merece ser traducido al castellano con urgencia.
En un reciente artículo publicado en Asia Times Online [1], traducido por Sinfo Fernández para Rebelión, hablaba usted de la dominatrix. Permítame que le felicite por su hallazgo terminológico. ¿Por qué cree usted que la Secretaria de Estado estadounidense se adapta bien a ese término? ¿No han mejorado las formas de la política exterior de Estados Unidos en la era Obama?

Hillary es una dominatrix en el sentido de que es capaz de subyugar a todo el Consejo de Seguridad de la ONU en lugar de admitir el fracaso de su diplomacia. Quizás lo aprendió con Bill… O quizás sean todos masoquistas.

No, no es el caso. La razón principal es que China y Rusia se dejaron “dominar”. China y Rusia concluyeron que mejor sería dejar a la estridente Hillary dominar el palco por unos días,y trabajar en silencio para alcanzar su objetivo: sanciones con el máximo perfume “light” sobre Teherán.

En lo que concierne a Irán, los Estados Unidos son ciegos, lo ven todo rojo. Lo mismo puede decirse con relación a Israel, lo ven todo blanco celestial.

El nudo central de su reciente artículo –“Irán, Sun Tzu y la dominatrix” [2]- es el acuerdo entre las diplomacias de Brasil y Turquía e Irán sobre el tema del desarrollo nuclear de este último país. ¿En qué ha consistido este acuerdo?

En esencia es el mismo acuerdo propuesto por los propios estadounidenses en octubre de 2009. La diferencia reside en que, según la propuesta de 2009, el enriquecimiento del uranio se iba a realizar en Francia y Rusia y ahora, tras el acuerdo, se efectuará en Turquía.

La principal diferencia es de método. Turquía y Brasil actuaron con diplomacia, sin confrontación, y respetaron los argumentos iraníes. Otro detalle fundamental: todo lo que hicieron estaba ya discutido en detalle con Washington. Cuando presentaron un resultado concreto, cuando alcanzaron el acuerdo con Irán, Washington, permítame la metáfora bélica, les dio un balazo por las costas.

¿No es una novedad en la diplomacia internacional que Brasil y Turquía, dos países no enfrentados a Estados Unidos, jueguen sus propias bazas en este asunto? ¿Por qué cree usted que han apostado por esta estrategia autónoma? ¿Qué ganan con ello? ¿No está acaso Irán lejos, muy lejos de Brasil?

Cada país tiene sus motivos para expandir su papel geopolítico. Turquía se quiere proyectar como un actor excepcional, que cuente realmente en el Medio Oriente. Sigue una política digamos post-Otomana, organizada por el Ministro de Relaciones Exteriores, el profesor Ahmet Davutoglu.

Brasil, con una política muy inteligente de Lula y de su ministro Celso Amorim, también quiere posicionarse como un mediador honesto en el Medio Oriente. Brasil es parte de los BRIC (Brasil, Rusia, India, China), que es, en mi opinión, el verdadero contrapoder actual a la hegemonía unilateral de los Estados Unidos. Turquía sería, se ha discutido formalmente en Brasilia hace unas dos semanas su adhesión, parte del grupo que sería llamado entonces BRICT. EÉta es la nueva realidad en la geopolítica global. Y, sin duda, las élites de siempre en Washington están lívidas.

No parece, como usted mismo señalaba, que el acuerdo haya levantado entusiasmo en la Secretaria de Estado ni en los gobiernos europeos. ¿Por qué? ¿Desean que la vía diplomática fracase para proseguir con sus sanciones y conducirnos a un escenario bélico? Si es así, ¿qué ganarían con ello? ¿No serían muchos frentes abiertos al mismo tiempo?

Desde la perspectiva de la política interna de los Estados Unidos, lo único que interesa a Washington es cambiar el régimen. Hay al menos tres tendencias en liza. Los “realistas” y la izquierda del Partido Demócrata que están a favor del diálogo; el ala Pentágono y servicios de inteligencia quieren al menos sanciones, y los republicanos, neocons, el lobby de Israel y la sección Full Spectrum Dominance del Pentágono quieren un cambio de régimen sea como sea, incluida la vía militar si fuera necesaria.

Los gobiernos europeos son perritos falderos de Bush o de Obama. No sirven para nada. Hay algunas voces razonables en algunas capitales europeas y en Bruselas. Saben que Europa necesita el petróleo y el gas iraní para no ser rehenes de Gazprom. Pero son una minoría.

¿Cree usted que el Gobierno iraní aspira, más allá de sus declaraciones, a poseer armamento nuclear? ¿Para hacerse respetar? ¿Para doblegar a Israel? ¿Para atacarle? Pakistán nuclear, India nuclear, Israel nuclear, Irán nuclear. ¿No sería toda esa zona un auténtico polvorín?

He estado muchas veces en Irán y estoy convencido de lo siguiente: el régimen iraní puede causar enojo pero no es un sistema suicida. El Líder Supremo, en diversas ocasiones, ha anunciado una fatwa afirmando que el arma nuclear es “no-islámica”. Los Guardias Revolucionarios supervisan el programa nuclear iraní, sin duda, pero saben muy bien que las inspecciones y el control de la IAEA, de la Agencia Internacional de Energía Atómica, son muy serios. Si apostaran por desarrollar una bomba atómica rudimentaria, serían descubiertos y denunciados inmediatamente.

De hecho,Irán no necesita ninguna bomba atómica como elemento de disuasión. Le basta un arsenal militar high-tech, de cada vez más alta tecnología. La única solución justa sería una desnuclearización total del Medio Oriente que Israel, desde luego, con sus doscientas o más ojivas nucleares, no aceptará y jamás respetaría.

¿Qué papel juega Rusia en la situación? Recordaba usted que la planta de energía nuclear de Bushehr fue construida por Rusia, que se están llevando a cabo en ella las últimas pruebas y que probablemente se inaugurará este verano.

Bushehr debe inaugurarse en agosto después de muchos retrasos. Para Rusia Irán es un cliente privilegiado en términos nucleares y armamentísticos. A los rusos le interesa que Irán siga de este modo, que la situación no cambie. No quieren Irán como poder nuclear militar. Es una relación con muchos nudos, pero sobre todo comercial.

Cita usted en su artículo al antiguo general y estratega Sun Tzu. Recuerda un aforismo del filósofo chino: “Deja que tu enemigo cometa sus propios errores y no los corrijas”. Afirma usted que China y Rusia, como maestros estrategas que son, están aplicando esta máxima respecto a Estados Unidos. ¿Qué errores está cometiendo Estados Unidos? ¿Tan torpes son sus estrategas? ¿No han leído acaso a Sun Tzu?

Todo estadounidense bien educado en universidades de élite ha leído a Sun Tzu. Otra cosa es saber aplicarlo.

China y Rusia, dentro de una estrategia común a los BRIC, se entendieron bien para dejar a los Estados Unidos con la ilusión de conducir las sanciones, al mismo tiempo que trabajaron y trabajan para minarlas al máximo y aprobar en última instancia un paquete sancionador muy “light”. Rusia y China quieren estabilidad en Irán en beneficio de sus importantes relaciones comerciales. En el caso de China tenga en cuenta que Irán es un gran proveedor de gas y esto es tema de la máxima seguridad nacional.

Estamos, resume usted, en una situación en la que sobre la mesa en la Agencia Internacional de la Energía Atómica hay un acuerdo real de intercambio aprobado por Irán mientras que en las Naciones Unidas hay en marcha una ofensiva de sanciones contra Irán. En quién va a confiar la “comunidad internacional” real, pregunta usted. ¿En quién va a confiar la comunidad internacional le pregunto?

La verdadera “comunidad internacional”, los BRIC, los países del G-20, las 118 naciones en desarrollo del Movimiento de los No-Alineados, en suma, todo el mundo en desarrollo, está con Brasil, Turquía y su diplomacia de no confrontación. Solo quieren sanciones los Estados Unidos y sus patéticos perritos falderos ideológicos europeos.

Afirma usted también que la arquitectura de la seguridad global, “vigilada por un puñado de temerosos y autonombrados guardianes occidentales”, está en coma. El Occidente “atlantista” se hunde al estilo del Titanic. ¿No exagera? ¿No confunde sus deseos con la realidad? ¿No existe el peligro real de que el hundimiento arrase con casi todo antes de hundirse definitivamente?

Yo ya estuve de frente, con mucho horror en todo el mundo, como para al menos ahora poder creer en la posibilidad de un nuevo orden, delineado sobre todo por el G-20 y, dentro de él, por los países del BRICT. Incluyo la T final.

El futuro económico es de Asia y el futuro político es de Asia y de las grandes naciones en desarrollo. Claro que las élites atlantistas sólo van a abdicar de su poder después de ver sus cadáveres tendidos. El Pentágono continuará con su doctrina de guerra infinita. Pero más temprano que tarde no tendrá con qué pagarla. No niego que sea una posibilidad que Estados Unidos, en un futuro próximo, bajo una administración de un loco republicano de extrema derecha, entre en un período de guerra alucinada, desquiciada. Si fuera así, será sin duda su caída, la caída del nuevo Imperio Romano.

¿Y qué poderoso lobby de EEUU está a favor de la guerra infinita a la que acaba de referirse? ¿Quiénes sustentan y financian ese lobby?

La guerra infinita es la lógica de la Full Spectrum Dominance, la doctrina oficial del Pentágono, que incluye “l’encirclement” de China y Rusia, la convicción de que esos países no puedan emerger como competidores fisgones de los Estados Unidos, y hacer además todos los esfuerzos para controlar o al menos vigilar Eurasia. Es la doctrina Dr. Strangelove [3], pero es también la mentalidad de los dirigentes militares estadounidenses y de la mayoría de su establishment. El complejo industrial-militar no necesita de la economia civil para sustentarse. Tiene en nómina una enorme cantidad de políticos y todas la grandes corporaciones.

Habla usted de la luminaria del Dr. Zbigniew “conquistemos Eurasia” Brzezinski. Otro hallazgo, permítame una nueva felicitación. El antiguo asesor de la seguridad nacional, señala usted, subrayó que “por vez primera en toda la historia humana, la humanidad ha despertado políticamente –esa es una nueva y total realidad-, lo que no había sucedido antes”. ¿Es así en su opinión? ¿Qué parte de la humanidad dormida ha despertado?

Para las élites estadounidenses el dato esencial es que Asia, América Latina y África están interviniendo políticamente en el mundo de una manera impensable durante el colonialismo y que la descolonización es, para ellos, una pesadilla sin fin. ¿Cómo dominar a quien ahora sabe cómo actuar para no ser dominado de nuevo? Ésta es su pregunta básica.

Washington, unilateral hasta lo más profundo de sí, señala, no duda en levantar su dedo índice hasta al más cercano de sus amigos. ¿Por qué? ¿Son acaso la encarnación del Eje del Mal? ¿Puede conseguirse hegemonía con procedimientos tan poco afables? ¿Hasta cuando?

No se puede subestimar la crisis estadounidenser. Es total: económica, moral, cultural y política. Y también militar porque fueron derrotados en Iraq y están al borde de una derrota de ignominia total en Afganistán. El nuevo siglo americano murió ya en 2001. El 11 de septiembre, hoy, se puede interpretar como un mensaje apocalíptico del fin.

Por cierto, ¿dónde queda uno de los actores principales de la política estadounidense en el Próximo Oriente? ¿Israel está dormido? ¿Cuáles son los planes de los matones de Gaza? [4]

Israel se convirtió en lo que llamo una “rogue” [bribón] Esparta paranoica, etnorracista, que carga con la mácula profunda del apartheid. Israel estará cada vez más aislado del mundo real, protegida sólo por Estados Unidos, de quien es un Estado-cliente. Y su pesadilla, como si se tratara de un film hollywoodiano de horror, será el retorno de lo reprimido: la Historia les hará pagar por todo el horror que han perpetrado y siguen perpetrando contra los palestinos.

¿Qué opinion le merece la acción de Israel del pasado domingo 30 de mayo? ¿Qué sentido puede tener el ataque a unos pacifistas solidarios con la ciudadanía de Gaza?

Es parte de la misma lógica de siempre. Tenemos siempre razón; los que están contra nuestras políticas son terroristas o antisemitas. Ahora Israel está en la fase de defender lo indefendible: el bloqueo de Gaza.

Lo que está claro es que ahora todo el mundo lo sabe y ya no podrá engañar más con sus mentiras. Palestina será el eterno Vietnam de Israel. Pero dudo, como en el caso de los Estados Unidos, de que alguna vez sean capaces de aprender la lección.

Notas:

[1] Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/LE22Ak01.html

[2] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106649&titular=ir%E1n-sun-tzu-y-la-%3Ci%3Edominatrix%3C/i%3E-, 27 de mayo de 2010.

[3] El film de S. Kubrick cuyo título fue traducido en España por “Teléfono rojo, volando hacia Moscú”, una de las películas preferidas de Manuel Sacristán.

[4] La pregunta se formuló antes del ataque a la Flotilla de la libertad y la solidaridad. La entrevista finaliza con una pregunta sobre el ataque. "Palestina será el eterno Vietnam de Israel", afirma Escobar.

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viernes, 28 de mayo de 2010

Irán: el otro vertido de petróleo de Obama


29-05-2010
Pepe Escobar
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan debía reunirse con el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva este jueves en Brasilia. Por mucho que el gobierno de Barack Obama haya estado moviendo montañas para perjudicar el acuerdo de intercambio de combustible nuclear iraní negociado por Brasil y Turquía, ambos dirigentes (y aliados de EE.UU.) están lejos de abandonar.

Puede que la tarea sea muy difícil, pero su caso ha resonado por gran parte del mundo; si no fuera por la intervención de dos potencias emergentes y mediadores, Irán nunca habría aceptado lo que en realidad era una propuesta ligeramente modificada de EE.UU. hecha en octubre de 2009.

En términos del acuerdo, Irán se compromete a enviar la parte principal de su uranio bajamente enriquecido (LEU, por sus siglas en inglés) a Turquía para ser almacenada hasta que una masa equivalente de uranio altamente enriquecido sea entregada a Irán, en apariencia por Rusia y Francia, más barras de combustible nuclear a ser utilizadas en un reactor médico.

Con la vista puesta en la dominación de espectro completo, el control de Eurasia y el cambio de régimen en Irán, el gobierno de Obama ha perdido el control del expediente nuclear iraní, y Brasil y Turquía colmaron la brecha al lanzarse por la pista diplomática. La verdadera “comunidad internacional” ha interpretado la secuela por lo que es –Washington que sabotea la emergencia de una diplomacia global independiente, no centrada en EE.UU., y ataca preventivamente tanto a Brasil como a Turquía, esas molestas “amenazas” al principal ‘club platino’ de potencias.

¿Quién busca la confrontación?

Obama envió una carta a Lula a fines de abril en la que dice que seguirá presionando por más sanciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a menos que Irán abandone todo su enriquecimiento de uranio (al cual tiene derecho según el Tratado de No Proliferación Nuclear (TPN); EE.UU. ha intentado enérgicamente de modificar posteriormente el TPN). La carta –no filtrada en su integridad– confirma la versión del gobierno brasileño de que el acuerdo realizado en Teherán correspondió a los pedidos de Washington.

Esta semana, Lula envió otra carta a Obama, en la que subraya que Irán aceptó “por escrito” lo que otrora fue rechazado, y que nuevas sanciones del Consejo de Seguridad sólo debilitarían la posibilidad de un acuerdo general negociado. Lula sugiere que todos los protagonistas debieran esperar el momento oportuno antes de cualquier votación sobre sanciones. Cartas similares fueron enviadas al presidente ruso Dmitry Medvedev y al presidente francés Nicolás Sarkozy.

Por más que Lula y Erdogan saben que EE.UU. tienen el poder para convertir en cenizas con sus bombas sus esfuerzos diplomáticos, simplemente no pueden echar marcha atrás. También puede surgir peligro desde Irán. Después que Irán notificó oficialmente al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) esta semana del acuerdo de intercambio de combustible nuclear, Ali Larijani, portavoz del parlamento iraní, no pudo ser más claro. Irán no ratificará el acuerdo a menos que sea aprobado por los 15 miembros del Consejo de Seguridad, y no se impongan más sanciones.

La semana pasada, el ministro de exteriores brasileño Celso Amorim dijo: “Colocamos el balón en el área del gol, pero el gol lo tendrán que meter los miembros permanentes del consejo y los representantes del OIEA”.

El problema es que Washington no quiere participar en el juego. Tampoco quieren hacerlo los medios corporativos de EE.UU. Titulares de confrontación van desde “El papel de enfrentamiento de Turquía sobre Irán molesta a aliados” (Associated Press) a “Occidente resta importancia al gesto de Irán, insiste en campaña de sanciones” (Reuters). Para no mencionar un informe del New York Times que criminaliza a Lula por ser diplomático (“Acuerdo en Irán visto como mancha en el legado de dirigente brasileño”).

El poderoso lobby por la guerra en Washington, con toda su miríada de ramificaciones, no quiere ningún acuerdo con Teherán. Neoconservadores fracasados, aliados con el poderoso Lobby de Israel, quieren volver a los tiempos de George W. Bush, con Irán como un miembro acreditado del “eje del mal” destinado a ser conmocionado y empavorecido. Algunos sujetos en el Pentágono quieren abrumadoramente por lo menos sanciones duras. Los realistas y el ala izquierda del Partido Demócrata están en la minoría –a favor de negociaciones.

Mientras tanto, Obama se ahoga en el propio vertido de petróleo de su gobierno –cuando Hillary ‘dominatrix’ Clinton, su secretaria de Estado, (vea “Irán, Sun Tzu y la dominatrix”, Rebelión, 27 de mayo de 2010) y el supremo del Pentágono Robert Gates fueron soltados para que siguieran martillando el sonsonete (falso) de que Irán es un desafío importante para la seguridad de EE.UU.

Bajo la presión del ciclo permanente de noticias, pocos recordaron cómo Obama, a comienzos de 2009, quería emprender negociaciones directas con Irán. La lógica es ahora una campaña general por sanciones como medio para apaciguar al gobierno de Benjamin Netanyahu en Israel, (tal vez) impedir que realice un bombardeo unilateral de las instalaciones nucleares iraníes, y como señuelo para negociaciones sobre Palestina. En pocas palabras, es lo que pasa con la política del gobierno de Obama respecto a Irán.

La ruleta rusa

Otra fuente de desconcierto generalizado es lo que se propone realmente Rusia con su apoyo al actual borrador de resolución de sanciones en el Consejo de Seguridad. El analista ruso Konstantin Makiyenko dijo la semana pasada que otra vuelta de sanciones torpedearía la cooperación militar-técnica entre Irán y Rusia, incluida la entrega a Irán de misiles tierra-aire S-300. “El primer contrato para la entrega de los sistemas de misiles de defensa aérea Tor M-1 fue firmado en 2006, y para entregas del S-300, en 2007, pero el contrato todavía no ha sido cumplimentado. Rusia habla de problemas técnicos.”

Sin los S-300 le sería mucho más difícil a Irán contrarrestar un posible ataque israelí. Diplomáticos occidentales insisten en que Moscú ha dado garantías privadas de que no entregará los S-300 a Irán. Lo probable es que esté demorando la entrega como peón en una negociación con tanto EE.UU. como Irán. Especialmente el gobierno de Obama está tocando todos los registros para seducir a los rusos. La semana pasada, EE.UU. suspendió una prohibición de comercio para cuatro fabricantes rusos de armas –como lo había solicitado Moscú. Por otra parte, la primera estación de energía nuclear de Irán, la planta construida por los rusos en Bushehr, finalmente hará partir su reactor en agosto –a pesar de la alarma de Washington.

Podría decirse que China y Rusia –ansiosas propugnadoras de un mundo multipolar– permitirán que las tácticas duras del gobierno de Obama triunfen en el Consejo de Seguridad por sobre el camino diplomático de Brasil y Turquía. Esto se agrava por el antagonismo suscitado por el gobierno de Obama en Brasil y Turquía. Las elites de Washington simplemente no pueden soportar el hecho de que Brasil trate de posicionarse para competir con EE.UU. como mediador en Oriente Próximo. Árabes, persas, palestinos pueden oler a un buen mediador en cuanto lo ven.

El panorama global es aún más suculento. Tiene que ver con la selva tropical amazónica y las enormes reservas de petróleo halladas recientemente en el sudeste de Brasil –que, a juicio de los militares brasileños– son magnetos para los propósitos imperiales de EE.UU. Brasil está invirtiendo fuertemente en la modernización de su complejo industrial-militar fuera de la esfera de Washington –comprando de Francia y Rusia, incluida la transferencia de tecnología.

Las fuerzas militares brasileñas se introducen en la zona del Amazonas como una manera de contrarrestar las nuevas bases militares de EE.UU. en Colombia. No es exagerado imaginar un escenario a largo plazo de un inevitable rumbo de colisión entre EE.UU. y Brasil centrado en la inmensa riqueza natural de la zona del Amazonas.

Mientras tanto, el hecho –notado por el mundo en desarrollo– es que el Premio Nobel de la Paz Obama apuñaló en la espalda tanto a Lula de Brasil como a Erdogan de Turquía al torpedear el acuerdo con Irán mediante la presentación de un borrador de resolución para una cuarta vuelta de sanciones de las Naciones Unidas contra Irán, después de hacer que ambos aliados tomaran un inmenso riesgo y pusieran en juego su prestigio por su cuenta.

Todo esto a cambio de un paquete de sanciones totalmente diluido que no hará absolutamente nada por cambiar la conducta del régimen iraní (para no hablar del “cambio de régimen” en sí). ¿Quién gana? Los neoconservadores fracasados, el Lobby de Israel y los fanáticos de la dominación de espectro completo. Irán es ahora el gemelo político del vertido de petróleo del Golfo.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Acaba de publicar su nuevo libro “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com

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jueves, 27 de mayo de 2010

Irán, Sun Tzu y la dominatrix

27-05-2010
Pepe Escobar
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

Seamos sinceros: Hillary Clinton es una completa dominatrix.
En principio, la Secretaria de Estado estadounidense manifestó que la mediación de Brasil y Turquía para conseguir que Irán aceptara un intercambio de fuel nuclear estaba destinada al fracaso.

Después, el Departamento de Estado dijo que era la “última oportunidad” para un acuerdo sin sanciones. Y finalmente, menos de 24 horas después del exitoso acuerdo logrado en Teherán, Hillary se dedica a fustigar hasta someterlo al Consejo de Seguridad y triunfantemente proclama ante el mundo que se ha conseguido un proyecto de resolución para una cuarta ronda de sanciones de las Naciones Unidas contra Irán.

Y fue y definió la ofensiva para aprobar las sanciones como “una respuesta ante los esfuerzos emprendidos por Teherán en los últimos días”. Esperen un minuto que me aclare. Inmediatamente después una sincera –y fructífera- mediación alrededor de un dossier muy sensible por parte de dos potencias emergentes –y honestos mediadores- en el mundo multipolar, Brasil y Turquía, Washington y sus dos aliados de la Unión Europea en el Consejo de Seguridad, Francia y Gran Bretaña, van y lo torpedean. ¿Es esto lo que se entiende como “diplomacia” global?

No importa que aliados clave de EEUU como Brasil y Turquía, ambos miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, y ambos potencias regionales importantes, echasen humo tras ese guantazo público. Al principio, Brasil dijo que en las Naciones Unidas no iban a discutirse ya sanciones. Después, Brasil y Turquía enviaron una carta formal a las Naciones Unidas pidiendo ser parte de las negociaciones de los “Iran Six” sobre las sanciones “para impedir que se adoptaran medidas en contra de una solución pacífica”.

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva –quien personalmente le había dicho anteriormente a Clinton que “no era prudente poner a Irán contra la pared”- no pudo hacer otra cosa que arremeter contra el caduco Consejo de Seguridad, afirmando que éste no deseaba negociar en absoluto. El Ministro de Asuntos Exteriores turco Ahmet Davutoglu advirtió que el nuevo paquete de sanciones “iba a echarlo todo a perder”.

Y el Primer Ministro turco Recep Tayip Erdogan hizo hincapié en que esa medida dañaría seriamente la credibilidad del Consejo de Seguridad, y no se olvidó de recordar sarcásticamente a todos la absurda percepción de cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, dotados todos ellos de armas nucleares, empeñados en desmantelar el programa nuclear civil de un país en desarrollo.

Respecto a la “credibilidad de EEUU”, una vez más está mordiendo el polvo no sólo en cuanto a Lula y Erdogan se refiere, sino ante todo el planeta en vías de desarrollo, la auténtica “comunidad internacional”, la de carne y hueso, tras esta interminable charada.

Sacando de quicio la cuestión del enriquecimiento

En los últimos meses, la dominatrix Clinton acusó implacablemente a Irán de rechazar el similar acuerdo de intercambio de fuel propuesto por EEUU en octubre pasado. Eso forma parte del habitual guión de Washington: comportarse de forma taimada, insistir en que las sanciones “no tienen nada que ver” con el enriquecimiento cuando sólo hace unas semanas era la falta de acuerdo sobre el enriquecimiento la razón clave de imponer nuevas sanciones.

Y las cosas pueden ir a peor. Como Gareth Porter reveló (“Washington burns its bridges with Iran”, Asia Times Online, 21 de mayo de 2010), Washington sólo propuso un intercambio de fuel en octubre pasado porque quería desde el principio forzar a Irán a suspender todo su enriquecimiento de uranio (al cual tiene derecho en función del Tratado de No Proliferación nuclear –TNP-). Pero esto no se anunció nunca públicamente.

De cualquier modo, Irán continuará produciendo uranio enriquecido en un 20% (tiene derecho a hacerlo, según el TNP), y empezará la construcción de una nueva planta de enriquecimiento de un tamaño similar a la de Natanz. Ésta forma parte de un plan para construir diez nuevas plantas que el gobierno de Mahmud Ahmadineyad anunció el pasado año. Además, en la planta de energía nuclear de Bushehr, construida por Rusia, se están llevando a cabo las últimas pruebas y se inaugurará este verano. Estos son hechos irreversibles sobre el terreno.

El Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Jalili, el alto negociador de facto iraní, puede pronto reunirse en Turquía con la jefa de la política exterior de la Unión Europea Catherine Ashton. Ashton, la negociadora designada por la “comunidad internacional”, es tan representante de la opinión pública global como el comunicado de prensa de BP sobre el derrame de petróleo en el Golfo de México. Sobre todo porque la UE está obligada a emitir sus propias sanciones unilaterales contra Irán. Lo mismo ocurre en el Congreso estadounidense, como el Senador Chris Dodd, demócrata por Connecticut, ha confirmado esta semana. Por tanto, además del Consejo de Seguridad, Irán tendrá que enfrentarse a sanciones adicionales de la coalición dirigida por EEUU de la extrema derecha de los decadentes caniches europeos.

China y Rusia tiran de Sun Tzu

El antiguo general, estratega, filósofo chino Sun Tzu, autor del libro “El arte de la guerra”, dijo: “Deja que tu enemigo cometa sus propios errores y no los corrijas”. China y Rusia, como maestros estrategas que son, están aplicando esta máxima con mucho estilo con respecto a Estados Unidos.

Los miembros permanentes Rusia y China habían ya diluido hasta casi anular el actual proyecto de resolución de sanciones, con diez páginas, de las Naciones Unidas, y ya se encargarán los miembros no permanentes Brasil, Turquía y Líbano (sin unanimidad en el Consejo de Seguridad, las nuevas sanciones están muertas a todos los efectos prácticos) de aniquilar cualquier término belicoso que pueda aún quedar. De ningún modo puede Washington coaccionar al resto del Consejo de Seguridad para que firme una nueva ronda de sanciones si Irán se ha comprometido a cooperar.

En su forma actual, el paquete de sanciones castiga la importación por parte de Irán de armas convencionales; frena las importaciones relativas a misiles balísticos; congela los activos de miembros clave del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos; y establece inspecciones de las cargas en puertos marítimos y en aguas internacionales. La mayor parte de esas sanciones son voluntarias –o no vinculantes- y supondrá cero interferencias en el comercio global de petróleo y gas de Irán.

Pekín y Moscú no están precisamente lamiendo el látigo de Clinton. Inmediatamente después del rimbombante anuncio de ésta, el embajador chino ante las Naciones Unidas, Li Badong, dijo que el borrador de resolución “no cerraba las puertas a la diplomacia”, subrayando de nuevo la necesidad del “diálogo, la diplomacia y las negociaciones”.

Y el Ministro de Exteriores ruso Sergei Lavrov se aseguró de hablar con Clinton por teléfono argumentando a favor de un análisis más profundo del acuerdo para intercambio de fuel en el que habían mediado Brasil y Turquía. Lavrov también recalcó que a Rusia no le gustaban ni siquiera un poquito las sanciones unilaterales adicionales de EEUU y la UE. El Ministro de Exteriores ruso dijo que las sanciones unilaterales iban a incluir medidas de “naturaleza extraterritorial, más allá de las decisiones acordadas por la comunidad internacional y que contradecían el principio del imperio de la ley del derecho internacional, consagrado en la Carta de las Naciones Unidas”.

Por tanto, estamos en una situación en la que sobre la mesa en la Agencia Internacional de la Energía Atómica hay un acuerdo real de intercambio de fuel nuclear aprobado por Irán, mientras que en las Naciones Unidas hay en marcha una ofensiva de sanciones contra Irán. ¿En quién va a confiar la “comunidad internacional” real? Erdogan no podía haberlo dejado más claro: “Es hora ya de discutir si creemos en la supremacía de la ley o en la ley de los que se creen supremos y superiores…”

La mayoría de ellos, lo que el mundo en vías de desarrollo ve es el pasado -EEUU, Francia, Gran Bretaña, Alemania- combatiendo en contra del avance del futuro: China, India, Brasil, Turquía, Indonesia. La arquitectura de la seguridad global –vigilada por un puñado de temerosos y autonombrados guardianes occidentales- está en coma. El Occidente “atlantista” se hunde al estilo del Titanic.

¡Queremos guerra y la queremos ya!

Sólo el poderoso lobby a favor de la guerra infinita en EEUU es capaz de valorar como un desastre un primer paso hacia un acuerdo total nuclear con Irán. Ahí se incluye la inmensamente desacreditada actuación a favor de la guerra en Iraq del New York Times (la mediación de Brasil y Turquía representa una “charla que complica las sanciones”) y del Washington Post (Irán “crea un ilusión de progreso en las negociaciones nucleares”).

Para el lobby a favor de la guerra, el acuerdo de intercambio de fuel mediado por Brasil y Turquía es una “amenaza” porque entra en colisión directa con un ataque contra Irán (iniciado por Israel, arrastrando después de EEUU) y el “cambio de régimen”, el deseo del que Washington nunca ha renegado.

En un reciente discurso del Council on Foreign Relations ofrecido en Montreal, la luminaria del Dr. Zbigniew “conquistemos Eurasia” Brzezinkski advirtió que un “despertar político global”, junto con las luchas internas entre las elites globales, era algo profundamente a temer. El antiguo asesor de la seguridad nacional estadounidense subrayó que “por vez primera en toda la historia humana, la humanidad ha despertado políticamente –esa es una nueva y total realidad-, lo que no había sucedido antes”.

¿Quiénes son esos presuntuosos de Brasil y Turquía, que acaban de despertar, para atreverse a perturbar “nuestro” dominio del mundo? Y después van esos estadounidenses desinformados y se preguntan a sí mismos “¿Por qué nos odian?”. Porque, entre otras razones, Washington, unilateral hasta lo más profundo de sí, no duda en levantar su dedo corazón hasta al más cercano de sus amigos.

Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalizad World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a shapshot of Baghdad during the surge”. Acaba de publicar su nuevo libro “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/LE22Ak01.html

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viernes, 14 de mayo de 2010

¡Y ahora aparecen los talibán estadounidenses!


Pepe Escobar
Asia Times Online
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
14-05-2010

Un intricado espectáculo de sombras chinescas rodea a Faisal Shahzad, el atacante (fracasado) del todoterreno humeante de Times Square. Antes, en 2010, la Agencia Central de Inteligencia advirtió que al-Qaida podría intentar un ataque dentro de EE.UU. “en los próximos seis meses.” Así fue –funcionó como un reloj– con la ventaja agregada de que los presuntos perpetradores son aún más convenientes que al-Qaida.

El Fiscal General [Ministro de Justicia] de EE.UU. Eric Holder se muestra seguro: “Los talibán paquistaníes estuvieron detrás del ataque. Sabemos que ayudaron a facilitarlo. Sabemos que probablemente ayudaron a financiarlo y que él [Shahzad] trabajaba en su dirección.” El asesor del presidente Barack Obama para seguridad interior y contraterrorismo, John Brennan, dijo básicamente lo mismo.

El 3 de mayo, fiscales federales de EE.UU. acusaron a Faisal Shahzad, de 30 años, de cinco cargos criminales, incluyendo la realización de un acto de terrorismo y el intento de uso de un arma de destrucción masiva. La demanda interpuesta en un tribunal de Manhattan dice que Shahzad admitió que recibió entrenamiento en la producción de bombas en Waziristán, Pakistán, antes de intentar el 1 de mayo la explosión de un coche repleto de explosivos en Times Square. El coche tenía bidones de gasolina, balones de propano, fuegos artificiales y detonadores.

A pesar de ello, no se ha presentado evidencia concluyente. La noción de que los ultra-localizados, de orientación pastún, Tehrik-e Taliban Pakistan (Talibán paquistaní - TTP) puedan realizar un atentado con coche bomba al estilo de al-Qaida en Nueva York es tan capciosa como Goldman Sachs haciendo malabarismo con instrumentos financieros extravagantes. El ejército paquistaní, para comenzar, no la acepta. Según su máximo portavoz, el general Athar Abbas: “No pienso que tengan la capacidad de llegar al nivel siguiente.”

El ministro del interior paquistaní Rehman Malik dijo que era “prematuro” asociar Nueva York con Waziristán –y agregó que sólo los servicios de inteligencia paquistaníes investigarán el asunto (no se incluirá a estadounidenses). Sin embargo, los medios británicos han informado que equipos de investigación de EE.UU. están a la obra en Pakistán, incluida Rawalpindi donde están basados el ejército y las agencias de inteligencia.

El propio TTP, a través de un portavoz, Azam Tariq, descartó todo el asunto, aunque había reivindicado inicialmente la responsabilidad. Informan que Tariq dijo: “Es un acto noble y oramos para que todos los jóvenes musulmanes sigan a Faisal Shahzad. Pero él no forma parte de nuestra red.” En su lugar, el TTP dice que lo que ve es “una conspiración tramada por EE.UU. y sus aliados para atrapar a jóvenes musulmanes y pukhtun [pastunes] en actividades terroristas.”

Podría ser un bluf, pero tiene un cierto sentido. La “bomba” de Shahzad falló miserablemente. El TTP entrena realmente a yihadistas en la producción de bombas en sólo unos pocos días; los propios instructores fueron entrenados por yihadistas de al-Qaida. Si Shahzad fue entrenado realmente en un campo en Waziristán –información filtrada trata de lograr que la opinión pública crea que lo hizo– podría haberse esperado que su bomba por lo menos funcionara.

De todas maneras, un continuo goteo incesante de filtraciones ha creado una narrativa que vincula a Shahzad con TTP, lo reúne con sus dirigentes, lo entrena en Waziristán –e incluso dice que fue adiestrado por el imam nacido en EE.UU., Anwar al-Awlaki, quien ahora se oculta en Yemen y, convenientemente, acababa de convertirse en un objetivo para ser asesinado del gobierno de Obama. ¿Evidencia? Nada concreto.

Los periódicos del grupo McClatchy, en uno de sus artículos, mencionaron a “seis funcionarios estadounidenses” que subrayan que “no se ha encontrado evidencia verosímil” de que Shahzad “haya recibido algún entrenamiento terrorista serio de los talibán paquistaníes u otro grupo islámico radical.” En cuando al padre de Shahzad, el vice-mariscal del aire Baharul Haq (se trata de una familia de la elite pastún), fue vinculado en EE.UU. con un alto líder talibán –pero nadie hizo esa asociación en el propio Pakistán; sólo fue interrogado por la policía paquistaní.

Perfil de un talibán estadounidense

Nadie sabe realmente si Shahzad realmente vio a civiles pastunes en Waziristán muertos por drones [aviones no tripulados de EE.UU.] –al parecer el motivo definitivo para su acto yihadista. Pero si lo presenció en persona o si leyó u oyó hablar de los hechos, no tiene importancia. Lo que debe haber sentido fue seguramente que el nacionalismo pastún y el Islam estaban bajo ataque. Con su casa embargada en EE.UU., un juicio de su banco en su contra y, según se dice, su matrimonio arruinado, cuesta pensar que haya necesitado otro impulso para “romper el espejo” y cruzar al otro lado.

Antes en este año, argumenté (Yemen, el nuevo Waziristán) que habíamos entrado a la era del nómada yihadista virtual –personajes que en otro tiempo podrían haber figurado en una novela de Fyodor Dostoyevsky o Albert Camus.

Shahzad corresponde al perfil: joven, globalizado y adicto a la fantasía –la ummah (comunidad musulmana) virtual. Al parecer dio el salto conceptual de idealizar a la ummah en Internet a sentir realmente la necesidad irresistible de actuar en el terreno. Como virtualmente todo neo-yihadista –de Dhiren Barot (quien planificó el atentado con bombas en el New York Stock Exchange) al tímido atacante de ropa interior Umar Farouk Abdulmutallab– rompió la comunicación con su familia. Como paquistaní-estadounidense ya era un ejercicio viviente en desterritorialización.

Y todo esto sería muy individualista –no se precisaría la organización por una red terrorista. Agréguese –si algunas de esas filtraciones son tomadas en serio– que Shahzad parece tener los síntomas de una personalidad altamente narcisista (al parecer está “cantando como un pájaro”). Como el experto Oliver Roy lo señala, hablando sobre neo-yihadistas influenciados por al-Qaida, Shahzad, a su modo, también se ha convertido en un vengador solitario, una especie de sediciente héroe “quien puede redimir una vida con la que no está contento logrando la fama mientras escapa de un mundo en el cual no encuentra su lugar.”

Después del (fracasado) atentado de Times Square, nada de esto fue considerado. Ni siquiera importó que el jefe del Comando Central de EE.UU., general David Petraeus

–siempre posicionándose para 2012– aceptó que Shahzad había actuado como un “lobo solitario.” La histeria domina –desde el senador Joe Lieberman que quiere despojar a todos los sospechosos de “terrorismo” de la ciudadanía estadounidense (cualquiera puede convertirse ahora en sospechoso) a los eruditos que exigen el envío de esos sospechosos directamente a comisiones orquestadas por el Pentágono.

La opinión pública de EE.UU. se niega en gran parte a reconocer los hechos en el terreno por su cuenta y riesgo. Dentro de EE.UU., ahora incluso el disenso pacífico puede ser criminalizado como amenaza “terrorista”. Ciudadanos estadounidenses como el imam

al-Awlaki pueden ser asesinados “en secreto” en el extranjero –mientras si ocurriera en EE.UU. sería un crimen sancionado con la pena de muerte; la nueva política puede constituir un primer paso para que se asesine también a ciudadanos de EE.UU. dentro del país.

El gobierno de Obama, la maquinaria de inteligencia de EE.UU. y la opinión pública estadounidense también se niegan a reconocer hechos a su cuenta y riesgo cometidos en tierras lejanas. La guerra de drones sobre Pakistán –clandestina, mercenaria y una mezcla de las dos cosas– es considerada no sólo por los pastunes sino por la mayoría de la opinión pública paquistaní como lo que es: una guerra conducida por EE.UU. –un asesinato masivo sistemático de gente “desconocida”, “invisible”. El gobierno de Obama ni siquiera reconoce si está reevaluando esa estrategia.

Es porque no lo está haciendo. La oportunidad del atentado fracasado de Times Square no podría haber sido más conveniente –precisamente cuando el gobierno de Obama aumenta la guerra de drones en Pakistán, al permitir “en secreto” que la Agencia Central de Inteligencia atacara la semana pasada incluso a grupos mayores de combatientes pastunes “desconocidos”, invisibles, de bajo nivel (con el daño colateral correspondiente; más de 400 civiles matados sólo en 2009). Incluso si el jefe del ejército paquistaní, general

Ashfaq Parvez Kiani, un favorito del Pentágono, no abre la boca, esto será visto por gran parte de la opinión pública paquistaní como lo que es: una nueva declaración de guerra.

La edad del nómade yihadista virtual es una prueba. Olvidad a los Osama; ha llegado la hora de los Shahzad. Las ilegales, encubiertas, guerras de los drones van a criar –con o sin sesgo– una cadena absurda y letal de contragolpes. ¡Cuidado, aparecen los talibán estadounidenses!

………..

Pepe Escobar autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su nuevo libro, que acaba de aparecer es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009).

Para contactos escriba a: pepeasia@yahoo.com.

(Copyright 2010 Asia Times Online (Holdings) Ltd.

http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/LE12Df01.html

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lunes, 21 de diciembre de 2009

Subasta al martillo del petróleo iraquí


21-12-2009
Pepe Escobar
Global Research
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

El ex Vicepresidente estadounidense Dick Cheney, el ex Ministro de Defensa Donald Rumsfeld y todo un surtido de neocons estadounidenses van a disponer de mucho tiempo para poder dedicarse a cuidar su apoplejía. Una de las razones clave para desencadenar la guerra contra Iraq en 2003 fue la de hacerse con el control de sus preciosos campos petrolíferos, configurando así un gran acuerdo para el nuevo gran juego en Eurasia –el frente energético- y restringiendo el acceso de Europa y Asia a los asombrosos 115.000 millones de barriles de probadas reservas de petróleo de Iraq.

Washington, después de gastar al menos 3.000 billones de dólares y matar a más de un millón de iraquíes, ha conseguido lo siguiente: que en Bagdad, los pasados días 11 y 12 de diciembre, su sueño de oleoductos quedara definitivamente enterrado en la segunda ronda de licitaciones para explotar una serie de inmensos y enormemente rentables campos petrolíferos.
Las ofertas, supervisadas por el Ministerio del Petróleo, se presentaron en un programa-concurso de televisión en directo. En vez del “American Idol”, los iraquíes vieron el “Ídolo del Petróleo”. En un ambiente vocinglero parecido a un bazar de alfombras, el ministro jugó a “esto son lentejas, si quieres las tomas o si no, carretera y manta”, obligando a 44 corporaciones extranjeras de las grandes del petróleo a reducir al máximo la tasa que cobran por cada barril que extraen en Iraq y sometiéndolas a contratos de veinte años. A esas multinacionales no se les dio una porción de la producción petrolera iraquí; se les va a pagar una tasa de dos dólares por barril cuando aumenten la producción por encima de un nivel mutuamente acordado.
Sin embargo, para las grandes petroleras, la posibilidad de conseguir una rendija de todos esos campos megagigantes bajo control chií al sudeste de Iraq –la mayor concentración de ese tipo del mundo- llevó a todos los jugadores a gritar: “Llueve petróleo!” Una vez que pagas la entrada, ya estás dentro del teatro. Y qué teatro… El gobierno iraquí puede terminar pagando a las grandes petroleras hasta 50.000 millones de dólares por sus conocimientos técnicos. Todos esos acuerdos de “servicio” eludirán al parlamento iraquí, que podría descabalar todos esos planes. Y las grandes petroleras conseguirán aún dos dólares por cada barril extra de crudo que extraigan por encima del objetivo mínimo de producción.
En junio, Iraq celebró su primera subasta petrolera, ofreciendo a las compañías extranjeras la oportunidad de aumentar la producción en los campos que ya estaban en funcionamiento. En esta última subasta, era la primera vez que las firmas extranjeras podían pujar por campos sin explotar. De los diez grupos de campos disponibles, se concedieron siete.
Ganar-ganar para Rusia y China
Cheney y Rumsfeld jamás imaginaron que el guión iba a desarrollarse de esa manera. En vez de que las grandes petroleras de EEUU se llevaran la parte del león, los competidores estratégicos Rusia y China resultaron ser los grandes ganadores. El “premio de consolación” de Dick Cheney fue que la alianza EXXON-MOBIL-SHELL consiguiera la fase 1 de Qurna Oeste a primeros de noviembre. EXXON-MOBIL era la favorita para llevarse también Rumaila (17.800 millones de barriles de reservas). Pero una alianza BP-CNPC (China National Petroleum Corporation) se lo llevó al final porque, a diferencia de EXXON-MOBIL, estuvieron de acuerdo en reducir su tarifa a los 2 dólares que exigía el Ministerio del Petróleo.
CNPC (50%), junto con sus socios de TOTAL, de Francia (25%), y PETRONAS, de Malasia (25%), fueron también los grandes ganadores de Halfaya (4.100 millones de barriles de reservas, con una proyectada producción de 535.000 barriles por día –bpd-), al sudeste de Amara.
De nuevo PETRONAS, con el 60%, y la Japan Petroleum Exploration Company (JAPEX), con el 40%, invertirán la friolera de 7.000 millones de dólares para desarrollar el campo de Gharaf (unas reservas de alrededor de 860 millones de barriles, con una proyectada producción de 230.000 bpd). La puja fue feroz. Los perdedores fueron una oferta conjunta turco-india, un consorcio kazajo/surcoreano/italiano y PERTAMINA, de Indonesia.
Una alianza entre PETRONAS-SHELL consiguió el muy codiciado campo de Majnun (con reservas de más de 12.000 millones de barriles, con una proyectada producción de 1,8 millones de bpd), cerca de la frontera iraní. La rusa LUKOIL (85%), con un socio minoritario, STATOIL (15%), consiguió la fase 2 del inmenso Qurna Oeste (situado a 65 kilómetros al noroeste de Basora, que cuenta con alrededor de 12.000 millones de reservas y una proyectada producción de 1,8 millones de bpd), que en teoría ya se le había concedido bajo Saddam. Cuando Saddam anuló ese contrato con LUKOIL, se culpó a las sanciones de Naciones Unidas instigadas por EEUU, aunque Saddam culpó a la misma LUKOIL.
La fase 1 de Qurna Oeste (8.700 millones de barriles de reservas, con un proyecto para aumentar la producción desde 300.000 bpd a 2,3 millones bpd antes de 2016) la ganó en noviembre la anteriormente mencionada alianza entre EXXON MOBIL-SHELL. Los perdedores fueron TOTAL, de Francia, un consorcio de PETRONAS, PERTAMINA Y PETROVIETNAM, y una alianza entre BP-CNPC:
GAZPROM (40%), con sus socios minoritarios TPAO, KOGAS y PETRONAS, consiguió Badra (con una proyectada producción de 170.000 bpd). A diferencia de la loca carrera para conseguir los campos del sur, nadie pujó por el campo de Bagdad Este, por razones obvias: está situado en una zona virtual de guerra [1].
¡Qué vienen los chiíes!
Iraq nacionalizó su industria petrolera en 1972. Ahora las grandes petroleras vuelven para vengarse. El Ministro de Petróleo iraquí, Hussain al-Shahristani, no tuvo inconveniente en admitir las ambiciones de Iraq diciendo: “Nuestro objetivo principal es aumentar nuestra producción de petróleo de 2,4 millones de barriles por día a más de 4 millones en los próximos cinco años”. Iraq está en estos momentos exportando menos petróleo que durante el régimen de Saddam, pero persigue exportar 7 millones de barriles diarios en 2016. Shahristani insiste también en que “nuestro país tendrá un control total sobre la producción”.
Eso puede ser enormemente cuestionable.
De momento, el gobierno del Primer Ministro Nuri al-Maliki en Bagdad es, obviamente, un ganador. En la actualidad, Iraq recoge sólo 60.000 millones de dólares al año en ingresos del petróleo. Eso no es suficiente para reconstruir un país destruido por la guerra Irán-Iraq de la década de 1980, las sanciones de las Naciones Unidas y la ocupación estadounidense. Puede decirse que la industria petrolera iraquí no tendría suficientes fondos, equipamiento y técnicos para ponerse en pie de nuevo por sí misma.
Que con más ingresos del petróleo, Bagdad pueda imponer ley y orden –empezando por el capital- y equipar completamente a sus 275.000 soldados más las fuerzas policiales, esa es ya otra cuestión. Nadie sabe con seguridad quién controlará Iraq en el futuro próximo, con elecciones parlamentarias a la vista en marzo del próximo año. Es posible que un nuevo gobierno se vea tentado a volver a negociar esos contratos, o incluso a invalidarlos.
En los próximos años, si Iraq llega a alcanzar el objetivo de producir al menos cuatro millones de barriles al día, es lógico plantearse si eso no incidiría sustancialmente en el precio del petróleo, aunque impedirá que se dispare fuera de toda proporción. China está importando ahora alrededor de cuatro millones de barriles diarios, y esta cifra seguirá aumentando. China, por sí sola, es capaz de devorar cualquier aumento de la producción en el mercado global del petróleo.
Lo que se verá finalmente en los primeros años de la década del 2010 será la aparición de un Iraq relativamente rico, bajo control chií y con relaciones amistosas con Irán y el Hizbollah del Líbano. En lo esencial, el Islam chií seguirá en alza. Las autocracias y dictaduras del Golfo amigas de EEUU gritarán de nuevo: “¡Que vuelve la media luna chií!”. Los think tank estadounidenses pueden verse tentados a definir a Maliki como el nuevo Saddam. La única diferencia es que para entonces, Cheney y compañía estarán a salvo instalados cómodamente en el basurero de la historia.
Nota:
Para ver qué compañías consiguieron qué de forma detallada, pínchese: http://www.iraqoilreport.com/oil/production-exports/complete-round-2-results-3371/
Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalizad World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a shapshot of Baghdad during the surge”. Acaba de publicarse su nuevo libro “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KL16Ak02.html

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sábado, 3 de octubre de 2009

El doble rasero ante lo nuclear


¿Determina Netanyahu la política de la “comunidad internacional”?

Pepe Escobar
Asia Times Online
02-10-2009
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Los que en EEUU y Occidente no hacen más que pensar en bombardear Irán –y su histeria alcanza niveles febriles antes de las conversaciones nucleares multilaterales del jueves en Ginebra– harían bien en hablar con el presidente brasileño Luis Inacio Lula da Silva.

Lula realmente habló cara a cara con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad durante más de una hora aprovechando la Asamblea General de las Naciones Unidas de la semana pasada. Invitó a Ahmadineyad a visitar Brasil en noviembre. Después de la reunión, fue directo al grano: “Lo que deseo para Irán es lo que siempre quise para Brasil, un programa nuclear civil pacífico.”
Lula es una isla de sentido común en un océano de histeria. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, fijó en público un plazo hasta diciembre para que Irán no cometa un “trágico error,” como provocar el Apocalipsis. El ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, reiteró que el Grupo de los Ocho daba a Irán sólo tres meses más.
El presidente de EEUU, Barack Obama, que ahora libra tres guerras (Iraq y el combo AfPak), exigió que Irán (que no está en guerra con nadie) demuestre “sus intenciones pacíficas o tenga que rendir cuentas ante los estándares internacionales y el derecho internacional.”
El primer ministro israelí, Benjamin "Bibi" Netanyahu, anunció a las Naciones Unidas que “la mayor amenaza que enfrenta el mundo de hoy es el matrimonio entre el fundamentalismo religioso y las armas de destrucción masiva.” Insensible a la ironía, Netanyahu evidentemente olvidó que Irán –como Iraq en 2003– no tiene armas de destrucción masiva (ADM), según el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Israel no sólo tiene ADM, sino que además se niega a firmar el Tratado de No Proliferación (TNP) o a permitir que sus armas sean inspeccionadas, como el Primer Ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se apresuró a aclarar. En cuanto al fundamentalismo religioso, el sionismo es más que comparable con el chiismo de Irán.
Como si no fuera suficiente histeria, filtraciones en Gran Bretaña revelaron que el jefe de M-I6 Sir John Scarlett y el jefe del Mossad Meir Dagan pueden haber establecido que Arabia Saudí está dispuesta a permitir que Israel bombardee Irán. La Casa de Saud mantuvo su mutismo. Pero no así el Cuerpo de Guardias Revolucionarios Iraníes (IRGC, por sus siglas en inglés), que controla de facto el programa de misiles de Irán. Probaron con éxito misiles de largo alcance Shahab-3 y Sajjil de combustible sólido con un alcance máximo de 2.000 kilómetros. Por lo tanto, aún más histeria.
El general Hoseyn Salami, comandante de la fuerza aérea del IRGC, dijo a la red IRINN TV que Irán tiene una política firme de “ningún primer ataque” en términos de una guerra de misiles con Israel, y defendió los ensayos como vinculados al próximo aniversario del ataque iraquí contra Irán, el comienzo de una horrible guerra de ocho años que mató a por lo menos 250.000 iraníes. (EEUU, a propósito, apoyó en esa guerra a un personaje que más tarde personificó al “nuevo Hitler”, Sadam Husein.)
Ahora, comparemos todo esto con la reacción occidental a lo que sucede este jueves en Pekín en el desfile del Día Nacional de China para el sexagésimo aniversario de la fundación de la República Popular China; una colección de dos tipos de misiles convencionales tierra-tierra, un nuevo misil crucero basado en tierra, misiles tierra-tierra de mediano y largo alcance que podrían transportar ojivas nucleares, y misiles nucleares intercontinentales serán todos exhibidos en una pasarela de asfalto. Ni un ruido de Occidente. Como si formara parte de la Semana de la Moda de Pekín.
Un secreto no secreto
Esta histeria generalizada alcanza niveles ridículos cuando tiene que ver con la campaña de desinformación respecto a la ya icónica planta de respaldo de enriquecimiento nuclear iraní, construida en la base de una montaña dentro de una instalación subterránea ultra-protegida controlada por el IRGC a unos 30 kilómetros al noreste de la ciudad santa de Qom. La planta fue construida con hormigón fuertemente reforzado y tiene aproximadamente el tamaño de un campo de fútbol, lo suficiente para albergar 3.000 centrífugas refinadoras de uranio.
La instalación fue debidamente anunciada por Teherán en una carta al OIEA; según las reglas se debe hacer seis meses antes de que una instalación sea operacional. El vicepresidente iraní Ali Akbar Salehi, jefe también del programa nuclear de Irán, ha subrayado que nunca hubo nada “secreto” respecto a la planta; y justificó su construcción por las “amenazas” contra Irán.
Ahmadineyad –que es ingeniero– subrayó por su parte que la planta sólo será operacional en 18 meses. Y estará abierta a inspecciones del OIEA según un programa que ya se está discutiendo. Esto es lo importante: si el OIEA inspecciona, no hay manera de que la planta produzca armas nucleares.
Desde el punto de vista de Teherán, todo esto tiene sentido; una planta de respaldo protegida por el IRGC es un hecho después de que el gobierno de George W. Bush e Israel han amenazado repetidamente con bombardear Irán. La ubicación lo dice todo; hay que imaginar a Israel bombardeando las afueras de Qom. Es como si el Pentágono bombardeara el Vaticano.
En cuanto a Washington, podría haber sabido de esa planta “secreta” durante el gobierno de George W. Bush – como los sospechosos de costumbre, “altos funcionarios”, confirmaron a medios corporativos de EEUU. Pero eso provoca la pregunta: ¿por qué no la denunciaron Israel y EEUU cuando era “secreta”, es decir, cuando todavía no se había informado al OIEA?
En todo caso, lo que permanece excluido del ciclo noticioso saturado de histeria es que la nueva planta no-tan-secreta no enriquecerá uranio más allá de un 5%, el nivel adecuado en un programa de energía civil. Un arma nuclear requiere un enriquecimiento de un 90%. La planta no producirá hexafluoruro de uranio, o sea UF6, que se utiliza para enriquecimiento. Lo esencial, una vez más: la planta de respaldo de Qom no cambia nada en cuanto al programa nuclear iraní tal como lo reconoce el OIEA.
Habla primero, bombardea después
Y eso nos trae de vuelta a Lula. Brasil, como Irán, es signatario del TNP. Igual que Irán, está enriqueciendo uranio. Igual que Irán, no permite inspecciones ilimitadas e invasivas del OIEA. E igual que Irán, ha mantenido “secretos” algunos aspectos de su tecnología nuclear.
Brasil enriquece uranio a menos de un 5%, como parte de su industria nuclear de 1.000 millones de dólares, que invertirá en siete nuevas plantas nucleares para diversificar el consumo de petróleo y de energía hidroeléctrica del país. Brasil tiene la intención de comenzar a exportar uranio enriquecido antes de 2014. Las centrífugas brasileñas podrían ser utilizadas para producir uranio altamente enriquecido. Pero es un asunto de voluntad política. La letra de la constitución brasileña prohíbe efectivamente la construcción de armas nucleares.
En Irán la situación es realmente similar. Tanto el fundador de la República Islámica, Ayatolá Ruhollah Jomeini, como el actual Supremo Líder Ayatolá Ali Jamenei, han dejado muy claro que las armas nucleares son contrarias al Islam.
Obviamente, el Departamento de Estado de EEUU siempre descartará cualquier comparación entre Teherán y Brasilia. Después de todo, Brasil es una democracia de estilo occidental e Irán es ahora, después de las últimas elecciones presidenciales, una dictadura militar del "mullahtariado". Brasil podrá ser un líder natural en Sudamérica, pero no amenaza a nadie, mientras que Irán, un líder regional, amenaza la hegemonía nuclear “secreta” de Israel en Oriente Próximo. Pero en ambos casos, el punto principal es el mismo: tener un programa nuclear exitoso es, sobre todo, asunto de orgullo nacional.
Las sanciones no pueden lograr su objetivo. Y una vez más, salta a la vista que la actual histeria muestra que, cuando tiene que ver con Irán, se aplican dobles raseros.
Washington se vio obligado a admitir que las sanciones no funcionaron con la dictadura en Myanmar. Ahora Washington quiere hablar. Las sanciones tampoco funcionarán en el caso de Irán. Es ridículo, por ejemplo, que Iraq se sume a un embargo de gasolina impuesto por Occidente contra Irán. Además, los persas son demasiado orgullosos y cargados de demasiada historia como para sucumbir ante amenazas.
Israel, gobernantes y dictadores árabes suníes variados, la patética derecha estadounidense y la derecha europea, todos temen la influencia regional de Irán y quieren derrocar el régimen. El expediente nuclear podría no ser otra cosa que una cobertura conveniente para un cambio de régimen.
Por más que la dictadura militar del "mullahtariado" sea desagradable para el mundo y para muchos ciudadanos iraníes, el fin no justifica los medios. Y los medios no llevarán al fin deseado, ya que un ataque contra Irán hará que toda la población se una tras el régimen. Algo está profundamente podrido en el reino de la así llamada “comunidad internacional” –menos Rusia y China, a propósito– cuando deja que la política global sea determinada por alguien como Netanyahu.
Obama y Lula se reunirán este viernes en Copenhague para ver si Chicago o Rio ganarán la carrera para realizar los Juegos Olímpicos de Verano 2016. La química entre ellos es excelente. A Obama le convendría consultar a Lula sobre su reunión cara a cara con Ahmadineyad.
Pero tal como están las cosas, parece que la “comunidad internacional” está siendo llevada a una carrera olímpica para bombardear Irán.
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Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalizaed World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su nuevo libro, que acaba de publicarse, es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en: pepeasia@yahoo.com
(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.
Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/KJ01Ak01.html

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viernes, 5 de junio de 2009

La guerra en la sombra en Baluchistán


05-06-2009
Pepe Escobar
Asia Times on Line
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

Precisamente cuando Irán y Pakistán habían llegado a un progreso crucial respecto al gasoducto, estalló la violencia regional involucrando, una vez más “la presa mayor,” Baluchistán (Vea “Baluchistán es el objetivo privilegiado de EE.UU., Rebelión, 12 de mayo de 2009.)

La pregunta clave es, como siempre, ¿cui bono? o ¿quién se beneficia? ¿Qué hay detrás de esta nueva, sangrienta, intersección de gasoductistán y la antigua “guerra global contra el terror” – un tema esencial que Barack Obama no se atrevió a tocar en su discurso del jueves en el Cairo al “mundo musulmán”?

El 22 de mayo, en Teherán, el presidente paquistaní Asif Ali Zardari y el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad firmaron finalmente un acuerdo preliminar, después de 14 largos años de negociaciones, para construir el gasoducto Irán-Pakistán (IP), anteriormente Irán-Pakistán-India (IPI), o “gasoducto de la paz”. (El acuerdo final debería, en teoría, ser sellado en menos de dos semanas.) La decisión desafió irreverentemente el dictado de Washington. (Vea “Pipelineistan goes Iran-Pak,” 29 de mayo de 2009, Asia Times Online.)

El 28 de mayo en Zahedan, en la provincia Sistan-Baluchistán en Irán, Jundallah (“Soldados de Dios” la organización de la línea dura suní, ultra enemiga de los chiíes, basada en Pakistán), reivindicó la responsabilidad por un atentado suicida dentro de la mezquita Amir al-Momenin en Irán que mató a 25 personas e hirió a 125.

La oportunidad y las circunstancias no podían ser más sospechosas. Teherán simplemente no puede comprender que Islamabad no haya podido contener a Jundallah después de haberle suministrado información de inteligencia clave, en el terreno.

Teherán había informado al embajador paquistaní, M B Abbasi, que tres paquistaníes - Haji Noti Zehi, Gholam Rasoul Zehi y Zabihollah Naroui – habían confesado haber contrabandeado explosivos a Irán desde Baluchistán y haberlos entregado al atacante suicida. El trío fue luego ahorcado en público en Zahedan el 30 de mayo.

En cuanto al embajador iraní en Pakistán, Mashallah Shakeri, éste ya había acusado el 20 de marzo a Islamabad de permitir que Baluchistán fuera una base de Jundallah para la desestabilización de Irán. Islamabad dijo que “no es así,” pero los hechos en el terreno decían otra cosa. Ahora es aún más serio, ya que está en juego el futuro del gasoducto IP.

¿Cómo reaccionarán los baluchis en el ejército paquistaní? En Baluchistán, el Nuevo Gran Juego en Eurasia no podría ser más enigmático. Hay una inmensa discrepancia entre algunos líderes tribales baluchis que viven la buena vida en Karachi (en Sindh) y que tratan la provincia como su feudo personal, y una población extremadamente empobrecida que se siente totalmente abandonada por el establishment paquistaní dominado por panyabíes.

El tenebroso ‘jugador extranjero’

¿Qué es lo que quiere verdaderamente Jundallah? Jundallah, también conocido en Irán como grupo Rigi (por el nombre de su cabecilla, Abdul Malik Rigi), es una organización de baluchis iraníes, que son suníes y ferozmente anti-chiíes, que afirman que representan los derechos de su minoría en la provincia de Sistan-Baluchistán en el sudeste de Irán.

Su escondite se encuentra al otro lado de la frontera, en Baluchistán paquistaní. Islamabad también ha establecido que tiene vínculos operativos con el ultra-sectario Lashkar-e-Jhangvi y Tehreek-e Taliban Pakistan. Teherán culpa directamente a Jundallah por una serie de operaciones de guerrilla a través de la frontera que han estado ocurriendo desde 2003, matando sobre todo a soldados iraníes y guardas fronterizos.

Después del atentado, el ajetreo diplomático se aceleró considerablemente. Islamabad insiste en que está alineado con Teherán en su tipo regional de guerra contra el terror. Pero Teherán, yendo al grano, exige ahora explícitamente que Islamabad entregue al jefe supremo de Jundallah, Rigi, que tiene su base en Baluchistán. El Ministerio del Interior de Pakistán ha prometido, oficialmente, que va a “dar caza” a Jundallah.

Aunque sigue condenando el atentado de Zahedan, el Ministerio de Exteriores paquistaní niega extrañamente que Irán haya cerrado su frontera con Pakistán. El hecho es que Teherán llegó cerca de lo que llama “punto cero” en la pequeñísima localidad de Taftan, en la frontera entre Pakistán e Irán. El comercio bilateral es vital para la vida tribal regional – después de todo son “primos” baluchis. Toda la alimentación para el lado baluchi paquistaní proviene de Irán.

Crucialmente, el tono de Islamabad también ha comenzado a cambiar, conjuntamente con Teherán, orientándose a un gambito de “tercera parte” – un jugador extranjero que apoya la campaña de desestabilización de Jundallah a través de la frontera, que sabotea todo acercamiento entre Pakistán e Irán y, claro está, el IP.

No precisa compartir las preocupaciones de seguridad nacional de Teherán para identificar a ese jugador extranjero: Washington, que no por accidente apoya un gasoducto rival del IP, el gasoducto, con eternos problemas, Turkmenistán-Afganistán-Pakistán-India (TAPI) la razón de ser de la acción de EE.UU. en Afganistán. El Ministro de Exteriores iraní, Manouchehr Mottaki lo dijo: “Consideramos que la red de Rigi está vinculada a ciertas fuerzas extranjeras en Afganistán.” Y agregó que Irán tiene muchas “evidencias.”

Tanto Washington como Islamabad han tendido a ignorar las actividades anti-iraníes de Jundallah. Bueno, no realmente, porque en la era de George W Bush Jundallah fue absorbido por los servicios de inteligencia de EE.UU. para promover el cambio de régimen en Irán. En cuanto al ángulo paquistaní, ¿actuará finalmente el ISI (Inteligencia Inter-Servicios paquistaní) contra Jundallah, tal como parece estar actuando contra los talibanes de Baitullah Mehsud?

En principio, la respuesta debiera ser fácil, según la Agencia de Noticias Fars, el jefe de las Fuerzas Armadas Iraníes, general Hassan Firouzabadi, informó a Islamabad de la ubicación exacta de Rigi.

El lunes, en un seminario en Quetta, capital de Baluchistán paquistaní, organizado por el Partido Nacional Awami, influyentes baluchis dejaron en claro que no permitirán que los talibanes y al-Qaeda prosperen en Baluchistán, e instaron a los pastunes que viven en la provincia a que hagan lo mismo. Hay que preguntarse si esta demostración de unidad contra tácticas terroristas se aplica también a los baluchis iraníes de Jundallah.

La cosa se hace mucho mas complicada. Baluchistán ha sido inundado por refugiados pastunes durante 30 años (la proporción en la provincia es ahora de aproximadamente 50:50). Muchos han sido carne de cañón no sólo para la yihád de los años ochenta en Afganistán, sino también para la yihád en Cachemira y desde luego para los talibanes, en Afganistán durante los años noventa y más tarde los talibanes paquistaníes. Islamabad, con su base panyabí, siempre ha alentado esa ola de refugiados para fortalecer sus propias intenciones de debilitar el nacionalismo laico baluchi.

De modo que lo que ahora sucede en la Provincia pastún de la Frontera Noroeste y en las Áreas Tribales para Administración Federal debido al ataque del ejército paquistaní – un poderoso sentido de enajenación – ya ha sucedido en Baluchistán. Islamabad ahora no tiene que enfrentar sólo el nacionalismo baluchi sino también el nacionalismo pastún.

Una guerra total en la sombra

Esté o no utilizando a Jundallah para su propia agenda de desestabilización de Irán, la “guerra en la sombra” de Washington está a punto de golpear Baluchistán con todo su ímpetu. Será una copia de otra guerra en la sombra actual – la de ISI contra los nacionalistas baluchis; ya que Baluchistán está virtualmente controlado por las agencias de inteligencia de Islamabad, Islamabad no puede dejar de convertir a baluchis en víctimas de “asesinatos selectivos.” Para Islamabad, el separatismo sobre una base étnica es – haciéndose eco de Israel – una “amenaza existencial”. Las acciones irreflexivas de Islamabad sólo han logrado convertirla en una profecía que se cumple por sí sola.

En lugar de ver cómo Obama se reúne con ese parangón de democracia, el rey Abdullah de Arabia Saudí, y como trata de quedar bien con el perenne dictador egipcio Hosni Mubarak, el “mundo musulmán” se beneficiaría si el presidente de EE.UU. explicara de primera mano de qué trata una guerra en la sombra en tierras musulmanas.

A mediados del verano, se habrá completado la ‘oleada’ afgana de soldados de Obama. Una nueva megabase estadounidense iniciará sus operaciones en el “desierto de la muerte” en la provincia Helmand en el sur de Afganistán. Sucede que dicha base está muy cerca de la frontera entre Irán y Afganistán, y justo al otro lado de la frontera del Baluchistán paquistaní. Es la base estratégica ideal para una amplia acción de contrainsurgencia en las tres fronteras (Irán, Afganistán, Pakistán) tal como la acuñó el general David Petraeus.

Fuerzas de tareas ultra-tenebrosas, una guerra de drones del “infierno desde lo alto”, misiles Hellfire, la lógica despiadada de la privatización y del “encubrimiento” de la guerra, las “capacidades operacionales secretas” del Pentágono para “ubicar, atacar y matar a individuos clave en grupos extremistas” – todo esto no puede sino enconarse en esa área de las tres fronteras.

Philip Alston del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha sido una voz casi aislada en la denuncia de los equipos ocultos de “asesinato selectivo” que trabajan desde bases afganas en Kandahar y Nangarhar, aliados con arteras milicias locales. Las víctimas son en su mayoría civiles afganos. En Baluchistán, la “milicia local” disponible es siempre Jundallah. La base estará en el “desierto de la muerte” afgano. A falta de talibanes o al-Qaeda, las víctimas de la “decapitación” son numerosos iraníes al otro lado de la frontera.

¿Qué mejor manera de aplicar las tácticas de Petraeus que expandir esos equipos para la desestabilización de Irán y para impedir una mayor integración de Irán y Pakistán a través de un nodo crucial de gasoductistán – una integración que también beneficia a China?

Esto se puede lograr con un Baluchistán sumido en el caos. Desde el punto de vista del Pentágono, que China se beneficie del puerto baluchi de Gwadar para el suministro de gas iraní es anatema. Puede ser que Washington no permita que Islamabad elimine a Jundallah. Rigen las reglas del juego de sombras.

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Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007), y “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge”. Su ultimo libro, que acaba de publicarse, es “Obama does Globalistan” (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con él en pepeasia@yahoo.com.

(Copyright 2009 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.



http://www.atimes.com/atimes/South_Asia/KF04Df04.html


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miércoles, 4 de junio de 2008

Y el vencedor es... ¡el Lobby de Israel!






Pepe Escobar
Asia Times
04-06-2008
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


Están todos presentes – y listos para celebrar. Los tres candidatos presidenciales de EE.UU. - John McCain, Hillary Clinton y Barack Obama. La señora presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi. La mayoría de los senadores de EE.UU., y virtualmente la mitad del Congreso de EE.UU. La esposa del vicepresidente Dick Cheney. Lynne. La Secretario de Estado Condoleezza Rice. El asediado primer ministro israelí Ehud Olmert. Y una multitud de pesos pesados políticos y académicos judíos y no-judíos, entre los 7.000 participantes.
Un tal poder electrizante, una semejante versión de los Oscar en Washington, es una cualidad exclusiva del AIPAC – el Comité Estadounidense Israel de Asuntos Públicos, el actor crucial en lo que generalmente es conocido como el lobby de Israel, que realiza esta semana en Washington su Conferencia Política anual, en la que presentarán conferencias la mayoría de las personas de influencia.
Pocos libros en los últimos años han sido tan explosivos o controvertidos como “The Israel Lobby and US Foreign Policy” [El lobby de Israel y la política exterior de EE.UU.], escrito por Stephen Walt de la Universidad Harvard y John Mearsheimer de la Universidad de Chicago, publicado en 2007. En esa obra, los profesores Walt y Mearsheimer argumentaron el caso del lobby israelí no como “una cábala conspirativa que ‘controla’ la política exterior de EE.UU.”, sino como un grupo de intereses extremadamente poderoso, compuesto de judíos y no judíos, una “coalición amplia de individuos y organizaciones que trabajan incansablemente por mover la política exterior de EE.UU. en la dirección de Israel.”
Walt y Mearsheimer también expusieron el argumento crucial de que “cualquiera que critique las acciones de Israel o diga que los grupos pro-Israel tienen una influencia significativa sobre la política de EE.UU. en Oriente Próximo enfrenta una buena probabilidad de ser calificado como antisemita.” Cualquiera, en realidad, que “diga que existe un lobby israelí” también corre el riesgo de ser acusado de antisemitismo.
Todos los candidatos en la Cámara dicen sí.
El candidato presidencial republicano McCain abrirá la francachela del AIPAC de este año; Clinton y Obama la cerrarán el miércoles. El veredicto de Walt y Mearsheimer sobre las amistades peligrosas entre candidatos presidenciales y el AIPAC sigue siendo incuestionable. “No es probable que alguno de los candidatos critique a Israel de alguna manera significativa o sugiera que EE.UU. debería seguir una política más equitativa en la región. Y es probable que los que lo hagan queden al borde de la ruta.”
Veamos lo que dijo en febrero Clinton en una reunión del AIPAC en Nueva York: “Israel es un fanal para lo que es justo en un vecindario ensombrecido por los males del radicalismo, el extremismo, el despotismo y el terrorismo.” Un año antes, Clinton estaba a favor de sentarse y hablar con la dirigencia de Irán.
Y veamos lo que Obama dijo en marzo en una reunión del AIPAC en Chicago; no hay una sola referencia a los “sufrimientos” de los palestinos, como lo había hecho durante la campaña en marzo de 2007. Obama también dejó en claro que no haría nada por alterar la relación EE.UU.-Israel.
No es sorprendente que el AIPAC sea considerado por la mayoría de los miembros del Congreso de EE.UU. como más poderoso que la Asociación Nacional del Rifle o la Federación Estadounidense del Trabajo (AFL) y el Congreso de Organizaciones Industriales (CIO).
El AIPAC tiene raíces sionistas explícitas. Su fundador, "Si" Kenen, fue jefe del Consejo Sionista Estadounidense en 1951. Fue reorganizado como lobby estadounidense – el Comité Sionista Estadounidense para Asuntos Públicos – en 1953-1954, y luego rebautizado AIPAC en 1959. Bajo Tom Dine, en los años setenta, fue convertido en una organización de masas, con más de 150 empleados y un presupuesto actual de hasta 60 millones de dólares. Dine fue removido posteriormente por no ser considerado suficientemente agresivo.
La dirigencia máxima – en su mayoría antiguos presidentes del AIPAC – es siempre más belicista respecto a Oriente Próxima que la mayoría de los estadounidenses judíos. El AIPAC sólo abandonó su oposición a un Estado palestino – sin apoyarlo – cuando Ehud Barak llegó a ser primer ministro de Israel en 1999.
El AIPAC mantiene una relación muy estrecha con una serie de ‘think-tanks’ influyentes como el Instituto de la Empresa Estadounidense, el Centro para la Política de Seguridad, el Instituto Hudson, el Instituto Judío para Asuntos de Seguridad Nacional, el Foro de Oriente Próximo, el Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense (PNAC) y el Instituto Washington para Política de Oriente Próximo. Los neoconservadores esparcidos en estos ‘think-tanks’ pueden ser considerados como un microcosmo del lobby favorable a Israel – Judíos y no judíos. (Es importante recordar que Richard Perle, Douglas Feith, David Wurmser y cinco otros neoconservadores redactaron el infame documento “Un cambio limpio” [A Clean Break: A New Strategy for Securing the Realm] dirigido a Benjamin Netanyahu en 1996 – el supremo mapa de ruta para un cambio de régimen incondicional en todo Oriente Próximo.
La casa construida por AIPAC
AIPAC en el Congreso de EE.UU. es ciertamente una fiera salvaje. El ex presidente Bill Clinton lo definió como “sorprendentemente efectivo.” El ex presidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, lo calificó de “el grupo de interés general más efectivo en todo el planeta.” El New York Times lo llama “la organización más importante respecto a la relación de EE.UU. con Israel.” El asediado primer ministro israelí Ehud Olmert, antes de su implicación en un escándalo de corrupción, dijo: “Gracias a Dios tenemos al AIPAC, el mayor partidario y amigo que tenemos en todo el mundo.”
AIPAC mantiene un virtual dominio total sobre el Congreso de EE.UU. Otros críticos del lobby de Israel, fuera de Walt y Mearsheimer, también sostienen que el AIPAC impide esencialmente toda posibilidad de un debate abierto sobre la política de EE.UU. hacia Israel. Hay que compararlo con un informe de 2004 del Consejo de Ciencia de la Defensa del Pentágono según el cual “los musulmanes no odian nuestra libertad, más bien odian nuestras políticas.”
Más vale no enojar al AIPAC. Recompensa a los que apoyan su agenda, y castiga a los que no lo hacen. A fin de cuentas, todo tiene que ver con dinero – específicamente con contribuciones a las campañas electorales. De 2000 a 2004, según el Washington Post, los mandamases de AIPAC contribuyeron un promedio de 72.000 dólares cada uno a campañas electorales y comités políticos. Para los políticos favorables al AIPAC, el dinero llueve en todo EE.UU.
Cada miembro del Congreso de EE.UU. recibe el periódico informativo bisemanario del AIPAC, el “Near East Report”. Walt y Mearsheimer subrayan que los miembros del Congreso y su personal “normalmente se vuelven hacia AIPAC cuando necesitan información: Piden a AIPAC que redacte discursos, que trabaje para preparar legislación, que aconseje respecto a tácticas, que investigue, que reúna co-patrocinadores y reúna votos.”
Hillary Clinton aprendió hace tiempo que no debe molestar a AIPAC. Clinton solía apoyar un Estado palestino en 1998. Incluso abrazó a Suha Arafat, la esposa de Yasir, en 1999. Después de numerosas reprimendas, se convirtió repentinamente en una vigorosa defensora de Israel y, años más tarde, apoyó de todo corazón la guerra de Israel contra Hezbolá en el Líbano en 2006. Es posible que Clinton haya recibido la parte principal de las donaciones judías estadounidenses para su campaña presidencial de 2008.
Rice también aprendió los hechos en el terreno. Trató de reiniciar el eternamente moribundo “proceso de paz” cuando visitó Oriente Próximo en marzo de 2007. Antes del viaje, recibió una carta de AIPAC firmada por no menos de 70 senadores, diciéndole que no hablara con el nuevo gobierno palestino de unidad hasta que “reconozca a Israel, renuncie al terror y acepte respetar los acuerdos palestino-israelíes.”
AIPAC e Iraq
Se ha puesto relativamente de moda que algunos miembros del lobby israelí nieguen toda participación en la preparación para la guerra contra Iraq. Pero poca gente recuerda lo que el director ejecutivo de AIPAC, Howard Kohr, dijo al New York Sun en enero de 2003: “El cabildeo silencioso del Congreso para que aprobara el uso de la fuerza en Iraq fue uno de los éxitos del AIPAC durante el pasado año.”
Y en un perfil en el New Yorker de Steven Rosen, director de política del AIPAC, durante en el período previo a la guerra contra Iraq, se señaló que “AIPAC cabildeó al Congreso a favor de la guerra en Iraq.”
Hay que compararlo con un estudio de Gallup en 2007, basado en 13 sondeos diferentes, según el cual un 77% de los judíos estadounidenses se opusieron a la guerra de Iraq, en comparación con un 52% de los estadounidenses en general.
Walt y Mearsheimer afirman que “la guerra se debió en gran parte a la influencia del lobby, y especialmente de su ala neoconservadora. El lobby no es siempre representativo de la comunidad en general por la que frecuentemente afirma que habla.”
AIPAC e Irán
Ahora es la hora de Irán. Walt y Mearsheimer afirman que “el lobby lucha para impedir que EE.UU. dé marcha atrás y busque un acercamiento con Teherán. En su lugar, sigue promoviendo una política cada vez más antagónica y contraproducente.” No difiere en mucho del asediado Olmert, quien dijo a la revista alemana Focus en abril de 2007 que “bastarían 10 días... y 1.000 misiles crucero Tomahawk” para detener el programa nuclear de Irán.
Una medida del poder de Walt y Mearsheimer para afectar reputaciones es que los círculos dominantes sionistas tuvieron que sacar a relucir toda su artillería pesada para refutar una y otra vez sus argumentos.
Walt y Mearsheimer no son ideólogos. Son profesionales de la política de la realidad – que se sienten en su terreno en los altos círculos dominantes de la política exterior de EE.UU. Tal vez el aspecto más fascinador de su libro sea que presentaron cuatro puntos que los círculos gobernantes nunca mencionan en público. Esencialmente son:
EE.UU. ha ya ganado sus principales guerras en Oriente Próximo, contra el nacionalismo laico árabe y contra el comunismo, y ya no necesita tanto a Israel.
Israel es ahora tanto más poderoso que todas las naciones árabes combinadas que puede cuidarse a sí mismo.
El apoyo incondicional para Israel, independientemente de sus vergonzosos actos, daña los intereses de EE.UU., desestabiliza a regímenes pro-EE.UU como el de Hosi Mubarak en Egipto y del rey Abdullah en Jordania, y hace el juego de los radicales salafíes-yihadistas.
Librar las guerras de Israel por su cuenta es el método más seguro para conducir al colapso del poder de EE.UU. en Oriente Próximo.
Parece que Walt y Mearsheimer tampoco aceptan que el petróleo, y la rivalidad con Rusia y China, también hayan jugado un papel crucial en el motivo por el que EE.UU. se lanzó a la guerra en Iraq y podría atacar a Irán en el futuro cercano. En todo caso, sólo gente informada como ellos – con credenciales inatacables en los círculos dominantes – podrían haber comenzado, a los niveles más altos del debate público, una discusión seria del pro-sionismo extremo en la vida pública y política de EE.UU.
Mientras tanto, el poder del lobby parece inexpugnable. En marzo de 2007, el Congreso de EE.UU. trató de agregar una provisión a una ley de gastos del Pentágono que habría exigido que el presidente George W Bush obtuviera aprobación del Congreso antes de atacar a Irán. AIPAC se le oponía enérgicamente – porque consideraba que la legislación “sacaría de la mesa” la opción militar. La provisión fue liquidada. El congresista Dennis Kucinich dijo que se debió al AIPAC.
AIPAC armó un lío en 2002, cuando el tema de la reunión anual fue “EE.UU. e Israel firmes contra el terror.” Todos atacaron al mismo tiempo a Arafat, Osama bin Laden, Sadam Husein, al talibán, Hamas, Hezbolá, Irán y Siria – igual como en la carta del PNAC a Bush en abril de 2002 en la que se afirmaba que Israel también combatía a un “eje del mal” junto con EE.UU.
Durante la francachela del AIPAC en 2004, Bush recibió 23 ovaciones de pie al defender su política hacia Iraq. El año pasado, la estrella fue Cheney, al justificar la “oleada” de las tropas en Iraq. Pelosi estuvo presente, como se debe. Pero fue el pastor John Hagee, cuyo apoyo fue rechazado recientemente por McCain, quien hizo su agosto – a pesar de que Hagee sostiene que el “antisemitismo es el resultado de la rebelión de los judíos contra Dios.”
Sobre Irán, fue Hagee quien definitivamente marcó las pautas: “Es 1938; Irán es Alemania y [el presidente Mahmud] Ahmadineyad es el nuevo [Adolf] Hitler. Debemos detener la amenaza nuclear de Irán y estar osadamente junto a Israel.” Recibió múltiples ovaciones de pie. McCain puede estar seguro de que recibirá el mismo trato este año – y ciertamente no le será difícil mantener el mismo mensaje.
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Pepe Escobar es autor de “Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” (Nimble Books, 2007) y de “Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge.” Para contactos, escriba a: pepeasia@yahoo.com.
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