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martes, 5 de enero de 2010

VAMOS MUY DEPRISA...A ESTRELLARNOS CONTRA UN MURO


Recuperando el pasado cercano, de 1999 a 2009.
Elementos para reflexiones de una década.

Raúl González

¿Sabe usted lo que significan estas siglas OMC. OCDE, GATT, AMI, CE?
¿Sabe usted a qué se dedican organismos como la Mesa de la Industria Europea o el Trasatlantic Bussines Dialogue?

Las manifestaciones de Seatle U.S.A. contra el Nuevo Orden Mundial, que saltaron a primera página de los periódicos en Noviembre de 1999, dieron a conocer a la opinión pública la existencia de un incipiente movimiento a escala mundial contra la globalización económica mundial.

Cuando algunos abogados implicados en la defensa de los consumidores en EE.UU. se dieron cuenta que el GATT (Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros) o la OMC (Organización Mundial de Comercio) imponían su criterio a los gobiernos, imposibilitando que se crearan leyes que, por ejemplo, combatiesen la utilización de pesticidas cancerígenos en los alimentos, comprendieron que el poder de las multinacionales había llegado mucho más allá de lo que conocían la inmensa mayoría de los ciudadanos.

Cuando en 1991 el Congreso norteamericano comenzó a discutir la Fast Track o sea, "La Via Rápida", un mecanismo extraordinario que ponía en manos del presidente de la nación la capacidad para aprobar leyes de carácter económico sin consultar al Congreso, gentes como Ralph Nader o Lori Wallach dirigentes de la asociación de consumidores norteamericanos Public Citizen 1 , comenzaron a investigar los acuerdos sobre la liberalización del comercio internacional y así, en 1998, descubrieron que la OCDE (Organización de Cooperación y Desarrollo Económico) había elaborado en secreto un proyecto que entregaba oficialmente el poder mundial a las corporaciones y empresas multinacionales.

Según ese acuerdo, conocido como AMI 2 (Acuerdo Multilateral de Inversiones) se crearía todo un sistema legal que estaría por encima de los gobiernos del mundo y que daría todo el poder legal a las empresas multinacionales. En palabras de Renato Ruggiero, Director General de la OMC: "Hemos escrito la Constitución de una economía mundial unificada."

Esta situación ya existe prácticamente. En la mayoría de los países las empresas multinacionales mandan más que los gobiernos. La aprobación por los gobiernos de la AMI habría significado la legalización de esa situación a nivel mundial.
Las movilizaciones de Seattle impidieron que los gobiernos del mundo aprobasen la AMI. Eso habría sido el símbolo de la definitiva derrota de la democracia política en el mundo.

De hecho, como dice la doctora en Ciencias Sociales, Susan George:
"El poder esta hoy en los mercados financieros, en los que sólo cuentan 150 personas, y está en los dirigentes de las compañías multinacionales y de sus servidores que se ocupan de la Organización Mundial de Comercio, de la OCDE, de la banca o de la Comisión Europea. Se encuentran en instancias como la Mesa de la Industria Europea o el Trasatlantic Bussines Dialogue y en comités permanentes de presidentes y directores generales que cada año presentan, por ejemplo, a la Comisión Europea o al Gobierno norteamericano, la lista de los que se llama deliverable, que viene a ser la lista de lo que les interesa que los gobiernos les faciliten: objetivos políticos, muchas veces muy bien descritos y precisos, sobre las reglas del juego económico en cada terreno económico y a cada nivel de las diversas administraciones. Piden generalmente normas técnicas, para problemas concretos. El Gobierno norteamericano trabaja regularmente con las federaciones de la industria que hacen peticiones ante la OMC para evitar obstáculos al comercio; cosas de ese tipo. Ahora, por ejemplo, se pide que se privaticen los servicios de correos..."3

Efectivamente el Comité Central de la Internacional Liberal está compuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) el G-7 o grupo de los 7 países más industrializados del mundo, la OCDE y la OMC con su filial europea, la CE.
Desde Seatlle, la movilización de los jóvenes de los países desarrollados no ha hecho más que crecer. Cada reunión de uno de estos organismos internacionales se ha enfrentado con una movilización de lo que comienza a llamarse "democracia de base", un movimiento heterogéneo, compuesto de ecologistas, ONGs, colectivos antiglobalización, organismos de defensa de los consumidores, por el control democrático del sistema financiero mundial, de la tasa Tobin, etc...4 que se opone a la ofensiva neoliberal que maneja la economía mundial, provocando la ruina de los países que caen bajo su control, como sucedió a Tailandia, Corea, Filipinas, durante la crisis financiera asiática y esta sucediendo en estos momentos a Argentina, todos ellos países que siguen las pautas marcadas por el FMI y la OMC.

Destrucción masiva del pequeño campesinado, envenenamiento del aire y el agua, expoliación de los bosques, desertización de las tierras, con su corolario de fenómenos climáticos descontrolados, tifones, sequías, inundaciones, barreras a las exportaciones a los países pobres, ... todo ello para que cada vez más una pequeña minoría privilegiada se apropie del 80% de la producción mundial, mientras el 80% de la población mundial se reparten desesperadamente el 20% restante.

Según la periodista Yolanda Monge:
"En el año 2000, más de 80 países tenían una renta per capita inferior a la de 1990. En palabras del director saliente de Amnistia Internacional :vivimos en un mundo en el que la globalización está socavando muchos Estados y convirtiendo la pobreza en una de las cuestiones prioritarias en materia de derechos humanos.

Hasta el momento, la agenda de las organizaciones de derechos humanos se había dirigido a la defensa de los derechos civiles y políticos, pasando por alto el hecho de que la tercera parte de los habitantes de los países en vías de desarrollo son esclavos de una pobreza tan ingente que les priva de sus derechos fundamentales a una vida digna. Cerca de 1.300 millones de personas viven con un dólar al día. Y la pobreza no se reduce a la insuficiencia de ingresos. La falta de servicios básicos, como agua potable y atención médica, hace que la esperanza de vida de casi la tercera parte de los habitantes de los países menos desarrollados del mundo, sea sólo de 40 años." 5

Cada una de estas movilizaciones se ha enfrentado a una respuesta más dura por parte de los gobiernos. Controles policiales de las vías de acceso, despliegue policial, prohibición de manifestaciones, represión de los cuerpos policiales con gases lacrimógenos, porras, balas de goma...En la cumbre de Gotemburgo hubieron tres heridos de bala entre los manifestantes.
La movilización de más de 300.000 personas en la ciudad de Génova, Italia, de los días 20 al 24 de Julio ha sido el último capítulo de la campaña antiglobalización que impulsan más de 800 grupos de todo el mundo.
En los días previos, el gobierno de Silvio Berlusconi, convirtió la ciudad de Génova en una fortaleza amurallada. Se suspendieron los acuerdos del tratado de Schengen que garantizan el libre movimiento de personas por los países de la Comunidad Europea, se impidió la llegada a Génova de cientos de manifestantes, se limitó el acceso de las personas a ciertas zonas dentro de la misma ciudad, por medio de rejas metálicas de 4 metros de altura y un despliegue de 20.000 policías.

Se filmaron videos en los que se podía reconocer a policías disfrazados de manifestantes anarquistas rompiendo escaparates y coches para justificar la represión policial, que asaltó el Centro de Prensa del Foro Social de Génova, golpeando indiscriminadamente a los periodistas independientes que cubrían la información del acontecimiento, hiriendo de diversa gravedad a 40 personas, 16 de ellos periodistas e incautándose por las fuerza de fotos, documentos, bases de datos de los abogados del movimiento, videos... También invadieron la Escuela Díaz, donde dormían más de 100 delegados de las organizaciones de base participantes y les golpearon con saña.

Marc Covell, periodista británico de 33 años, cuenta a la cadena BBC cómo fue detenido mientras dormía en la escuela del Foro Social de Génova: "Un carabinieri me cogió por el cuello y con el escudo me estampó contra la pared. Me tiraron al suelo y entre cinco policías me dieron una paliza. Me partieron 5 costillas y me rompieron 10 dientes. Pensé: voy a morir"

Vincent, un joven francés, cuenta a Le Monde: "Me tiraron al suelo y me retorcieron los brazos más y más fuerte cada vez, mientras oía los gritos de los compañeros a los que estaban torturando en las habitaciones contiguas."6
El encuentro se ha saldado con 231 detenidos, 280 heridos, cerca de 10 millones de dólares de pérdidas y un manifestante de 23 años, Carlo Giuliani, muerto por la policía que le disparó dos tiros en la cabeza.

Parece que los amos del mundo no ven con buenos ojos que los jóvenes de sus propios países "desarrollados" les critiquen y salgan en defensa de los oprimidos y explotados del mundo. Sin ningún empacho suspenden las leyes europeas de libre circulación e incluso la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobadas en 1984 por la Asamblea General de la Naciones Unidas, que garantiza la libertad de opinión y expresión de los individuos, dejando con ello una muestra clara de las intenciones que les animan a crear un Nuevo Orden Mundial.

El movimiento antiglobalización no posee una alternativa global a la ofensiva neoliberal, es más bien la manifestación espontánea de los habitantes del primer mundo contra sus gobernantes y en defensa de la inmensa mayoría de la población mundial que malvive en condiciones inhumanas. Es la manifestación de la mala conciencia de un mundo al que le sobra de todo a favor de otro mundo al que le falta de todo.

Mientras, la extrema izquierda del 68 se instala en la extrema prudencia de los ministerios, como Joshka Fisher, o en las butacas del Parlamento Europeo, como Daniel Cohn Bendit o Jose María Mendiluce, argumentando que Europa todavía tiene mucho que ofrecer, aun reconociendo la necesidad de redefinir un lenguaje para "saber de qué estamos hablando", una nueva generación salta a las calles y se enfrenta a los aparatos represivos del Nuevo Orden Mundial en lo que anuncia ser el comienzo de un movimiento internacional a favor de la humanidad y en contra de un sistema que se derrumba en medio de la opulencia y la tiranía o, como dice la filósofa y analista política Susan George: que va muy deprisa... a estrellarse contra un muro.

7
Granada, 23 de Agosto de 2001
1. www.citizen.org ^2. texto completo en http://www.citizen.org/ ^ 3. El País, domingo 25 de febrero de 2001. ^4. Algunas páginas web en castellano: ATTAC: http://www.local.attac.org/ MRG: http://www.nodo50.org/ RCADE: http://www.rcade.org/ ^ 5. El País, domingo 19 de Agosto de 2001 ^ 6. El País, sábado 28 de Julio de 2001 ^7. El País, domingo 25 de febrero de 2001^

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Copenhague: Seattle crece


Hay algo de Seattle en la movilización de Copenhague: la amplia gama de grupos; las diversas tácticas que mostrarán; y los países en desarrollo prestos a llevar las demandas activistas a la cumbre.

Naomi Klein (29/11/09)

El otro día recibí una copia del borrador de The Battle of the Story of the Battle of Seattle (la batalla de la historia de la batalla de Seattle), de David Solnit y Rebecca Solnit.Se planea que aparezca diez años después de la histórica coalición de activistas que cercaron la cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Seattle, la chispa que encendió el movimiento global anti corporaciones multinacionales.

El libro es un relato fascinante de lo que sucedió realmente en Seattle, pero cuando hablé con David Solnit, el gurú de la acción directa que ayudó a ingeniar el cerco, le encontré menos interesado en recordar 1999 que en hablar sobre la próxima cumbre de Naciones Unidas sobre cambio climático en Copenhague y las acciones de “justicia climática” que está ayudando a organizar a lo largo de Estados Unidos el 30 de noviembre. “Este es definitivamente un momento tipo Seattle”, me dijo Solnit.“La gente está lista para salir a la calle”.

Hay ciertamente algo de Seattle en la movilización de Copenhague: la amplia gama de grupos que allí estarán; las diversas tácticas que se mostrarán; y los países en desarrollo prestos a llevar las demandas activitas a la cumbre. Pero Copenhague no es sólo una segunda oportunidad de Seattle. En vez de eso, parece como si las placas tectónicas se estuvieran desplazando, creando un movimiento que se construye sobre la fortaleza de una era precedente pero que a su vez aprende de los errores.

La gran crítica al movimiento que los medios de comunicación insisten en llamar “antiglobalización” fue siempre que tenía una larga lista de agravios y pocas alternativas concretas.En cambio el movimiento convergente en Copenhague trata una única temática – el cambio climático – pero teje una narrativa coherente sobre la misma y sus soluciones que incluyen virtualmente cada asunto del planeta. En esa narrativa, nuestro clima está cambiando, no simplemente por prácticas contaminantes particulares, sino por la lógica subyacente del capitalismo que valora el beneficio a corto plazo y el crecimiento perpetuo por encima de todo. Nuestros gobiernos nos harían creer que la misma lógica puede ser utilizada ahora para solucionar la crisis climática mediante la creación de una mercancía comercializable llamada “carbono” y transformando los bosques y campos de cultivo en “sumideros” que supuestamente compensarían nuestras emisiones descontroladas.

Los activistas por un clima justo en Copenhague argumentan que, lejos de resolver la crisis climática, el comercio de carbono representa una privatización sin precedentes de la atmosfera, y que estas compensaciones y sumideros amenazan con convertirse en un robo de recursos de proporciones coloniales. Las soluciones basadas en el mercado, no sólo no llegarán a solucionar la crisis climática, sino que este fracaso profundizará dramáticamente en la pobreza y desigualdad porque la gente más pobre y vulnerable es la víctima principal del cambio climático así como el conejillo de indias de estos esquemas comercio–emisiones.

Pero los activistas en Copenhague no dirán simplemente un no a todo esto. Avanzarán contundentemente soluciones que simultáneamente reduzcan emisiones y estrechen la desigualdad.A diferencia de cumbres previas, en las que las alternativas parecían ideas de último momento, en Copenhague las ideas tomarán el centro del escenario. Por ejemplo, la coalición de acción directaClimate Justice Action ha hecho un llamamiento a los activistas a lanzarse sobre el centro de conferencias el 16 de diciembre. Muchos lo harán como parte del bloque – bici, conduciendo juntos en la hasta ahora desconocida “nueva máquina irresistible de resistencia” hecha de cientos de viejas bicicletas. La meta de la acción no es cerrar la cumbre, al estilo Seattle, sino abrirla transformándola en “un espacio para hablar de nuestra agenda, una agenda desde abajo, una agenda de justicia climática, de soluciones reales contra falsas soluciones… Ese día será nuestro”.

Algunas de las soluciones que se ofrecen desde el campo activista son las mismas que el movimiento de justicia global ha estado defendiendo durante años: agricultura local y sostenible; proyectos energéticos más pequeños y descentralizados; respeto a los derechos de los indígenas sobre su tierra; dejar los combustibles fósiles en la tierra; ajustar las protecciones en tecnología verde; y pagar por estas transformaciones tasando las transacciones financieras y cancelando la deuda externa. Algunas soluciones son nuevas, como la creciente demanda de que los países ricos paguen reparaciones por “deuda climática” a los pobres. Son palabras mayores, pero todos acabamos de ver la clase de recursos que nuestros gobiernos pueden destinar cuando se trata de salvar a las élites. Como dice un eslogan pre – Copenhague: “Si el clima fuera un banco, hubiera sido salvado” – no abandonado a la brutalidad del mercado.

Además de la coherente narrativa y el hincapié en las alternativas, también hay muchos otros cambios: una aproximación a la acción directa más meditada, que reconoce la urgencia de hacer más que solamente hablar pero que está determinada a no jugar al cansino guión de policías contra manifestantes. “Nuestra acción es la de la desobediencia civil”, dicen los organizadores de la acción del 16 de diciembre. “Superaremos cualquier barrera física que se interponga en nuestro camino – pero no responderemos con violencia si la policía [intenta] una escalada de la situación”. (Dicho esto, no hay manera de que una cumbre de dos semanas no incluya unas pocas batallas entre policías y chavales de negro; esto es Europa después de todo.)

Hace una década, en un artículo de opinión del New York Times publicada tras el cierre de Seattle, escribí que un nuevo movimiento que abogaba por una forma de globalización radicalmente diferente “acaba de tener su fiesta de presentación”. ¿Cuál será el significado de Copenhague? Le hice esta pregunta a John Jordan, cuya predicción de lo que eventualmente sucedería en Seattle cité en mi libro No Logo. Respondió: “Si Seattle fue el movimiento de presentación en sociedad de los movimientos, entonces Copenhague tal vez sea la celebración de su mayoría de edad”.

Advierte, sin embargo, que crecer no significa jugar seguro, dejando de lado la desobediencia civil en favor de reuniones formales. “Espero que hayamos crecido para volvernos mucho más desobedientes”, dice Jordan, “porque nuestra vida en este mundo podría acabar por demasiados actos de obediencia”.

Naomi Klein es autora de numerosos libros, incluido el más reciente The Shock Doctrine: The Rise of Disaster Capitalism.

Traducción para www.sinpermiso.info: Txomin Martino

Artículo original:

http://www.naomiklein.org/articles/2009/11/copenhagen-seattle-grows

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martes, 1 de diciembre de 2009

[Suiza] En Ginebra, anarquistas incendian coches, destrozan bancos y tiendas durante protesta contra la OMC


Lun, 30/11/2009
Anonim@
agéncia de notícias anarquistas-ana
Traducción Alasbarricadas.org

Manifestantes vestidos de negro, con el rostro cubierto, del Black Bloc, incendiaron coches y romiperon escaparates de tiendas de lujo durante una protesta contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La movilización ocurrió este sábado (28), en Ginebra.
El Black Bloc, con aproximadamente 1000 activistas, formaba parte de una multitud de cerca de 5000 personas que protestaban contra el encuentro de la conferencia ministerial de la OMC, que comienza este lunes.
El acto comenzó en una plaza en el centro de Ginebra, con gritos contra banqueros y jefes de Estado, carteles y banderas.
Los anticapitalistas también lanzaron cohetes y fuegos artificiales en la principal calle comercial de la ciudad, y piedras contra los policias, que, fuertemente armados, respondieron con bombas de gas lacrimogeno, gas pimienta, cañones de agua y balas de goma para dispersar a los manifestantes, que seguían su camino hacia la sede de la OMC. Por lo menos 40 personas fueron deteidas.
La última reunión ministerial de la OMC se realizó en Hong Kong, hace unos cuatro años atrás. Los otros encuentros fueron realizados en Cancún, en México, y en la ciudad estadounidense de Seattle.
Mañana, 30 de noviembre (N30), se conmemoran los 10 años de la batalla en las calles de Seattle, ciudad de Estados Unidos, donde se llevó a cabo el encuentro de la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la llamada "ronda del milenio".

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domingo, 15 de noviembre de 2009

A 10 años de Seattle


15-11-2009
Emir Sader
La Jornada

Pareció un rayo en el cielo azul aquel espectáculo sensacional en que se transformó lo que debería haber sido un show mediático más del Consenso de Washington, una nueva cumbre de la Organización Mundial de Comercio (OMC) en una de las ciudades símbolo de la posmodernidad: Seattle.

La reunión no se pudo realizar, y se vio a los ministros correr por las calles para ver si conseguían regresar a sus hoteles –entre ellos Pedro Malán (ministro de Economía de Brasil), figurita en ese tipo de actos. En cuanto a la gente, convocada por Internet, no se sabía de dónde salía, pero ocupaba plazas, calles, hoteles, salas de junta, estaciones del metro, protagonizando la primera gran manifestación global contra el pensamiento único y el Consenso de Washington.
No era un rayo en el cielo azul para quienes habían constatado que entremezclados con la aparente pax neoliberal existían malestares que la globalización iba produciendo. Es cierto que los gobiernos que mejor la representaron y practicaron se relegían –Fernando Henrique Cardoso, Alberto Fujimori, Carlos Menem– después de que lo hicieran Reagan y Thatcher, seguidos por Clinton y Blair. Pero al mismo tiempo se estaban agotando. Las crisis financieras –típicas del neoliberalismo– se extendían por América Latina, el sudeste asiático, Rusia.
Hugo Chávez había sido elegido un año antes. La economía brasileña enfrentaba otra crisis, lo que llevó al gobierno de Cardoso a elevar la tasa de interés al 48 por ciento y empujar al país hacia una prolongada recesión. Existían señales claras de que la economía argentina se estaba aproximando a la explosión de una bomba de relojería instalada por Menem con la paridad artificial entre el peso y el dólar. México se venía recuperando con dificultades de la crisis de 1994.
Desde que los zapatistas habían lanzado su grito contra la globalización neoliberal, en 1994, las acciones populares se fueron sucediendo, entre ellas las extraordinarias marchas de los Trabajadores sin Tierra en Brasil, mientras las luchas de los movimientos indígenas en Perú, Bolivia y Ecuador se extendían, anunciando nuevos ciclos de movilización como resistencia popular al neoliberalismo.
Ignacio Ramonet había publicado su famoso editorial en Le Monde Diplomatique de Francia, convocando a la lucha contra el pensamiento único. ATTAC (1) surgía como un nuevo tipo de movimiento, de lucha por la fiscalización del capital financiero para promover políticas para la ciudadanía, con el lema Lo esencial no tiene precio.
Se inició, con Seattle, un nuevo ciclo de movilizaciones populares que, al enlazarse con el surgimiento del Foro Social Mundial, extendió sus acciones contra la OMC por Europa, Asia, América Latina, desembocando –en otra vertiente– en las mayores y ya conocidas manifestaciones contra la guerrra en Iraq, en 2003.
Desde entonces, la lucha por la superación del neoliberalismo ganó nuevas formas, más avanzadas, pasando de la protesta y la resistencia a la derrota de los regímenes neoliberales y al inicio del ciclo actual –latinoamericano– de construcción de gobiernos posneoliberales. A su victoria contribuyeron decisivamente las luchas de Seattle y aquellas que en el continente frenaron los procesos de privatización, como los movimientos indígenas y de ciudadanos en Bolivia y Ecuador.
Podemos decir que este renovado escenario es heredero de las luchas de resistencia de la década de 1990 y, en particular, de las espectaculares manifestaciones de Seattle, que marcaron el fin de la luna de miel neoliberal y el comienzo de la construcción de otro mundo posible, el del posneoliberalismo latinoamericano.
Nota:
(1) Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC), fundada en Francia en 1998; exige la aplicación de un canon a las transacciones financieras internacionales para acotar la volatilidad de los mercados de capitales. El editorial de Ignacio Ramonet demandaba la aplicación de la tasa Tobin y la creación de un grupo en pro de la aplicación de la referida contribución (N. del T.).
Emir Sader. Secretario ejecutivo de Clacso.
Traducción: Ruben Montedónico.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/11/14/index.php?section=opinion&article=022a1mun

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