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domingo, 26 de julio de 2009

Un repaso post electoral en Irán


26-07-2009
Txente Rekondo
Rebelión

Las elecciones presidenciales en Irán se celebraron el pasado mes de junio, y tras el triunfo de Mahmud Ahmadinejad, las protestas en la capital y las denuncias de fraude se han sucedido. Hay que reconocer que a día de hoy, buena parte de esas noticias en torno al supuesto pucherazo electoral, y que tan amplio eco han encontrado en los medios occidentales, siguen sin aportar pruebas concluyentes que avalen esa denuncia. A varias semanas vistas, y con un acercamiento más calmado, se pueden entresacar algunas consecuencias de los acontecimientos de los últimos días.

Uno de los mayores errores que se aprecian al acercarnos a la realidad política y social de aquel país es la de intentar encuadrarla conforme a los parámetros eurocéntricos al uso, y buscando en ese sentido presentar el espectro político iraní como la división de dos campos ideológicos contrapuestos, los reformistas y los conservadores. En ese análisis simplista se deja de lado la existencia por un lado de un complejo sistema político donde la religión juega un papel determinante en la configuración del mismo, y por otro lado se esconde una realidad política mucho más rica, donde existen diferentes tendencias, facciones, familias ideológicas que están en continúa pelea por adquirir mayor protagonismo o poder.

Y a este desbarajuste analítico contribuyen en buena medida algunos medios de comunicación occidentales que confunden sus deseos con la realidad. En este sentido hemos podido ver cómo esos actores mediáticos han ido variando el eje central de sus discursos. Primero nos encontrábamos ante una supuesta revolución de colores, para dar paso posteriormente a una probable pugna de poderes entre las diferentes facciones del régimen. Basaban sus supuestas predicciones en las declaraciones de algunos actores locales, mayormente entre habitantes de la zona norte de la capital, y en otros casos daban importancia a otros protagonistas confundiendo su peso real.

En este sentido, un analista iraní comentaba con sorna la confusión en Occidente a la hora de dar protagonismo a determinadas fuentes. Así, llegaron a confundir a la “Asociación de Profesores e Investigadores de Qom” (un grupo de clérigos reformistas pero con poca incidencia política o religiosa) con la poderosa “Sociedad de Profesores del Seminario de Qom” (una asociación conservadora en torno a los ayatollahs y que felicitó a Ahmadinejad por su victoria).

Los grandes derrotados en estas elecciones han sido los candidatos, Mir-Hosaain Moussavi, y sobre todo, Akbar Hashemi Rafsanjani. El primero, presentado como la esperanza del cambio en Occidente, ha cometido importantes errores de bulto. Su alianza con Rafsanjani y Khatami provocó importantes rechazos entre sus propios seguidores, que no podían olvidar el papel de Rafsanjani hace veinte años, buscando acabar con la carrera política del propio Moussavi.

Tampoco tuvo mucho acierto cuando proclamó su victoria electoral nada más cerrarse las urnas, y siguiendo el clásico manual para generar la posterior confusión en torno a las elecciones. Ese paso se volverá contra sus posteriores argumentos que acusaban a los dirigentes del país de haber “contado demasiado pronto las paletas”. Esa alianza contra natura ha generado muchas grietas en el soporte de Moussavi y ha supuesto que algunos apoyos que podía haber conseguido entre los partidarios del actual sistema hayan optado por darle la espalda.

Otro que tampoco ha salido muy bien parado ha sido Rafsanjani, “el tiburón”. Si en 2005 ya fue derrotado por Ahmadinejad, en esta ocasión ha decido apoyar a Moussavi en lugar de volver a enfrentarse directamente con el presidente iraní. La figura de Rafsanjani es una de las más rechazadas por la mayoría de la población en Irán, que ven en él la personificación de “la corrupción y del abuso del poder en beneficio propio”. Es evidente que este camaleón político está perdiendo buena parte de su poder, y que los ataques directos de Ahmadinejad contra su persona durante los debates electorales en televisión le han debilitado todavía más.

Por ello tras las elecciones ha seguido forjando su estrategia en torno a tres pilares. Mostrando su apoyo a Moussavi y sus seguidores, presentándose como el principal oponente de Ahmadinejad (haciendo un guiño a Occidente) y criticando a parte del establishment actual, pero sin atacar al líder supremo. De ahí su interesado discurso del pasado viernes, presentando “la situación en Irán como una crisis”. No debemos olvidar que tras estos movimientos se oculta la intención de “capitalizar de forma pragmática las protestas contra el régimen y buscar desesperadamente su supervivencia en esas esferas del poder”.

En el otro lado, los v encedores son Mahmoud Ahmadinejad y el Líder Supremo Ali Khamenei. A pesar de todas las campañas para demonizar la figura de Ahmadinejad, éste cuenta con un importante soporte y apoyo en Irán. Su apuesta por luchar firmemente contra la corrupción, sus medidas para acabar con las políticas privatizadoras impulsadas por Rafsanjani, una orientación más cultural hacia el islamismo junto a su origen humilde y piadoso, y su rechazo a cualquier tipo de ostentación material, generan importantes apoyos en una sociedad como la iraní, en cierta medida cansada de asistir a los tejemanejes de personajes como Rafsanjani.

Como señalan algunos analistas locales, Ahmadinejad es en definitiva “un importante líder de una facción que ha incrementado su poder e influencia dentro del sistema pero que todavía no ha logrado dominar a éste en su conjunto”

También se ha reforzado la figura de Khamenei, que sigue manteniendo un soterrado pulso con Rafsanjani, pero al igual que éste antepone su propia supervivencia en la cima del régimen. Su discurso tras las elecciones, emplazando a “la lealtad a la República Islámica por encima de las lealtades a las facciones ideológicas” se enmarca en sus llamamientos para articular las respuestas de la llamada “masa ideológica del régimen”, generando una relación de acercamiento con la misma.

Mientras que el llamado campo reformistas quiere dar muestras de unidad, tras esa fachada se esconden importantes diferencias ideológicas que harían muy difícil mantener esa alianza en el futuro. Los conservadores reformistas de Moussavi, los conservadores liberales de Khatami, los tecnócratas de Rafsanjani, los conservadores tradicionales de Nategh-Nouri y otras fuerzas de derecha más moderada como Larijani, han salido derrotados en estas elecciones, mientras que la facción de la derecha islámica se ha impuesto.

Los llamamientos a la liberalización o modernización del país , por parte de algunos reformistas, buscan englobar dentro de los mismos, diferentes cambios, intentando presentar las demandas en materia de costumbres (muy apoyada entre las capas más jóvenes), junto a otras medidas, como el giro en materia exterior o la política de privatizaciones, que apenas cuentan con respaldo popular.

Frente a ellos, los primeros pasos de Ahmadinejad parecen orientarse a una cierta “moderación” que corte de raíz los argumentos de sus opositores. El nombramiento de Ali Akbar Salehi como responsable de la organización al frente del programa nuclear iraní, y que en el pasado logró acuerdos importantes con Occidente en esa materia es un signo de esa tendencia.

También el nombramiento del polémico Esfandiar Rahim Mashai como vicepresidente se interpreta en la misma línea. Además, con esta medida el presiente iraní se ha encontrado con el rechazo abierto de algunos de sus teóricos apoyos, lo que muestra que la complejidad institucional en Irán no dará ninguna facilidad a Ahmadinejad.

En materia de política exterior, ya ha señalado en su primer mitin post-electoral, su intención de buscar un “acuerdo constructivo” con el mundo, al tiempo que rechazaba los intentos de crear un aislamiento internacional en torno a Irán.

Todavía es pronto para anticipar el rumbo que tomará la política iraní en los próximos meses, lo que es evidente son las dificultades que se va a encontrar Ahmadinejad en ese camino. Las influencias y disputas entre los diferentes grupos ideológicos, las presiones de los llamados “barones provinciales” y otros lobbys para incrementar su poder, junto a las presiones de agentes extranjeros, son algunos obstáculos que no facilitarán el mandato presidencial de los próximos cuatro años.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Análisis Internacional (GAIN)


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jueves, 18 de junio de 2009

EEUU y el sionismo ensayan la "revolución verde" en Irán


Caracas, 16 Jun. (
Carlos Aznárez/Resumen Latinoamericano)-

Estados Unidos (EEUU) y la coalición occidental, que habitualmente intervienen mediante acciones de guerra contra la autodeterminación de los pueblos, lo han intentado todo para desestabilizar a la República Islámica de Irán.

Estos intentos incluyen desde el bloqueo económico, con serias consecuencias para el pueblo de cada país que lo sufre, hasta la campaña mediática de manipulación, intentando mostrar al mundo que el proceso revolucionario iraní es un santuario del 'terrorismo internacional'.

Ni que hablar de las consabidas amenazas y sanciones protagonizadas en estos últimos años por los organismos subsidiarios del imperio, como son la Organización de Naciones Unidas (ONU) y la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que dirige ese otro peón de Washington que es Mohamed el-Baradei.

Ambos organismos han intentado 'demostrar' que Irán emplea la energía nuclear para fabricar armas de exterminio y siempre han quedado traspuestos por la defensa digna que el gobierno de Teherán ha hecho de su soberanía y por las manifestaciones realizadas por observadores imparciales que desmienten semejante mentira.

Por eso, porque la criminalidad estadounidense y la del sionismo no descansa nunca cuando se trata de presionar a Irán, no puede resultar ninguna sorpresa que ahora la campaña apunte a 'demostrar' que en las elecciones presidenciales recientemente realizadas 'ha ocurrido un gigantesco fraude'.

Tras esa consigna convenientemente dictada por los expertos catastrofistas de Occidente, se quiere intentar tapar otra vez el sol con un dedo y burlarse del raciocinio general, ignorando fehacientemente lo que vieron y festejan millones de iraníes: que el presidente Mahmud Ahmadineyad ha resultado reelecto.

Doce millones de votos de diferencia o, para decirlo en porcentajes, 66% contra 32% es demasiado para querer revertirlo con falsas acusaciones.

Para que ello ocurra Ahmadineyad no tuvo que hacer nada extraordinario sino apelar al buen criterio de un pueblo que es experto en pilotear el barco en épocas de tormentas, y más aún, si éstas son provocadas desde afuera del país.

Los obreros, los estudiantes, las mujeres y los jóvenes de la República Islámica de Irán, sobre todo los de las capas de la población más humilde, saben cuánto ha significado el paso por el gobierno del actual Presidente, no sólo en las mejoras internas 'a pesar del bloqueo y de la crisis capitalista internacional, el desarrollo tecnológico y los avances a nivel infraestructura sino también en lo que hace a las relaciones internacionales, con las cuales Irán ha emergido como una potencia respetada y defendida por los pueblos del Tercer Mundo.

Nunca, desde que gobernara el fundador y creador de este proceso revolucionario, el fallecido Iman Rubollah Jomeini, el nombre de Irán alcanzó tan alto liderazgo a nivel de los que luchan en cada rincón del mundo, debido al coraje e inteligencia impuesto por el actual mandatario no sólo a la hora de enfrentar las agresiones del sionismo contra el pueblo palestino o las bravatas del retirado 'general de mil derrotas' George W.Bush sino también para estrechar relaciones con los pueblos de Latinoamérica, gestando una auténtica hermandad política, ideológica y económica, con el comandante Hugo Chávez en la Venezuela Bolivariana, pero también con la Cuba Socialista, con la Bolivia de Evo Morales, con el Ecuador de Rafael Correa, con la Nicaragua de Daniel Ortega y con otros que, sin duda, se sumarán a la lista.

A esa amistad con pueblos tan distantes y que hasta ayer el imperio contaba como fuerza propia, es precisamente a lo que temen EEUU y su gendarme israelí.

El abrazo entre la República Islámica de Irán y las revoluciones latinoamericanas marca un antes y después en la batalla contra el accionar imperial en nuestro continente, donde sólo hay una mácula, y es la más que errónea política exterior argentina que en ese aspecto puntual sigue subordinada a lo que se ordene desde el Pentágono, y en muchas ocasiones, lamentablemente, a lo que se insinúe desde Tel Aviv.

En ese mismo plan de temores, el sion-fascismo norteamericano-israelí suma en su contra la decisiva influencia que Irán viene desarrollando por todo el Medio Oriente, confraternizando con la resistencia islámica del Líbano representada por Hezbolah (otro movimiento que recientemente salió muy bien parado de la compulsa electoral) o con el apoyo sin cortapisas ofrecido a los milicianos de Hamás y demás organizaciones insurgentes que defienden el territorio palestino de las repetidas agresiones sionistas.

La 'revolución verde' de Musavi

Así como en otros países a los que EEUU convulsionó y desestabilizó con sus artimañas, se habló en su momento de la 'Revolución de terciopelo' (ex Checoslovaquia), o 'la Revolución de las Rosas' (cuando en Georgia se derrumbó Shevardnadze), en Irán parece ser que los seguidores de Mir-Hussein Musavi han querido implementar la 'Revolución verde', generando un clima preelectoral de que 'todo se viene abajo' y que 'la dictadura de Ahmadineyad y los ultraconservadores' hace agua por todos lados. Eso mismo ladraban los timoneles de la CNN, la BBC y las cadenas televisivas bajo rigurosa influencia del 'sionismo empresarial periodístico'.

A echar gasolina a ese fuego artificial que se quería prender contribuyó en mucho el candidato opositor, de quien no hay que olvidarse fue primer ministro en la convulsionada década del 80, aquellos turbulentos años en que se produjo el polémico 'caso Irán-Contra', donde Israel metió su garfio y en los que un millón de iraníes y sus vecinos iraquíes murieron en un campo de batalla provocado por los fabricantes de armas de EEUU y Europa.

Musavi, un conservador a quien la propia prensa occidental recalificó como 'reformista' y que para más halagos es considerado 'el hombre de Occidente', se creía seguro ganador en la pugna y obró, en consecuencia, el mismo día de la compulsa electoral.

No habían terminado aún los comicios, cuando el candidato opositor se retiraba de emitir el voto y fue tentado por medios occidentales para que expresara sus pálpitos. Muy suelto de cuerpo señaló que su verde coalición había resultado ganadora.

Apurado por cumplir con sus mandaderos, violó la propia ley electoral iraní (similar a la de cualquier país del planeta en tiempo de comicios) al adelantar un resultado, algo que suele intentar sin éxito la oposición escuálida venezolana contra Hugo Chávez.

Pero como la única verdad es la realidad, apenas se brindaron los primeros cómputos oficiales la alegría de Musavi se transformó en un gesto patético. Ahmadineyad no sólo venció sino que para asombro de sus propios seguidores arrasó en bastiones que en otro momento parecían inabordables. Obviamente en eso pesó y mucho el alto porcentaje de votantes que al entender que el resultado de esta elección era estratégico en la disputa con los enemigos de la democracia iraní se volcaron a las calles a emitir su veredicto.

Ahora, Musavi y sus muchachos tratan de llevar la violencia a las calles, apelarán a los organismos internacionales (ya tenemos las primeras declaraciones injerencistas del surcoreano Ban Ki-Moon, el mismo que miró hacia otro lado cuando los bombarderos israelíes lanzaban fósforo y agente naranja sobre Gaza), golpearán las puertas de la ONU, de Washington y hasta las del cielo llorando por un fraude inexistente, pero los pueblos ya no se dejan domar tan fácilmente.

En el mismo territorio que la oposición quiere utilizar como teatro de operaciones para generar incidentes y buscar desesperadamente ese primer muerto (ya lo han conseguido) que pueda indicar que el Gobierno reprime por impotencia, el pueblo de las barriadas más sufridas de Teherán también ha salido a demostrar que 'la Revolución Islámica se respeta' y que lo que no han podido los chantajes económicos y las agresiones militares menos lo va a lograr la manipulación mediática ni la locura egocéntrica de 'paradojas del destino- un clérigo proimperialista que quiere derrocar con malos hábitos a un gobierno civil revolucionario.

Un último detalle que no es menor en Irán:la máxima autoridad religiosa (no olvidarse que el Estado es teocrático por voto mayoritario de la población), Alí Jamenei, consagró el triunfo de Ahmadineyad y llamó a los derrotados a reconocer el mismo. A buen entendedor...


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miércoles, 17 de junio de 2009

Oposición iraní solicita la creación de una Comisión independiente


17,6,2009
EuropaPress

El ex candidato a la Presidencia de Irán Mir Hosein Musavi ha pedido que se establezca una "comisión de la verdad" para investigar las "irregularidades" en las elecciones del viernes que él y otros líderes opositores han denunciado, según informó hoy el director de su Comité para la Salvaguarda de los Votos, Alí Akbar Mohtashamipur.

Previamente, Mohtashamipur se había reunido, al igual que los representantes de otros dos candidatos opositores, con el Consejo de los Guardianes, al que han transmitido sus quejas por los problemas que han detectado en el proceso de los comicios, según informó la cadena estatal Press TV.

"Por los actos que se han llevado a cabo, el pueblo no confía en el Consejo de los Guardianes y, por lo tanto, no puede supervisar" las quejas que hemos presentado, dijo Mohtashamipur en una rueda de prensa. "Por este motivo, hemos pedido el establecimiento de una comisión de la verdad integrada por aquellos en los que confía la gente y hemos enumerado 15 cuestiones que debería investigar", añadió.

El director del Comité para la Salvaguarda de los Votos indicó que los representantes de los otros dos candidatos derrotados en los comicios --cuyo vencedor fue el presidente, Mahmud Ahmadineyad, según los resultados oficiales-- están de acuerdo con esta propuesta, la cual va a ser estudiada por el Consejo de los Guardianes durante este miércoles.

Mohtashamipur, miembro de la Asociación de Clérigos Combatientes (partido reformista cuyo cofundador es el ex presidente Mohamed Jatamí) y ayudante de Musavi durante la campaña electoral, criticó la "falta de imparcialidad" del Consejo de los Guardianes, del que forman parte, dijo, personas que apoyan a Ahmadineyad. Entre ellas destacó a Gholam Hosein Elham, ministro de Justicia y portavoz del Gobierno.

El ayudante de Musavi agregó que el también candidato reformista Mehdi Karubi ha pedido la anulación de las elecciones, mientras que el aspirante Mohsen Rezaie, otro de los derrotados, ha solicitado que se vuelvan a contar los votos de algunos colegios electorales, y dijo confiar en que, de formarse, la comisión de la verdad seguramente optaría por anular los resultados.

IRREGULARIDADES

El director del Comité enumeró algunas de las "irregularidades" que se produjeron en los comicios, como el hecho de que en 70 circunscripciones electorales "los votos emitidos superasen el número de electores".

"Por ejemplo, en un lugar la participación electoral fue del 141 por ciento, y lo interesante es que en esos distritos entre el 80 y el 90 por ciento de los votos fueron para Ahmadineyad. Eso significa que en torno a un 110 por ciento de la gente de esos distritos le votó a él. Y no son uno o dos ejemplos, sino que el fraude es generalizado", denunció.

Por otro lado, Mohtashamipur aseguró que muchas personas no pudieron votar porque muchos colegios electorales cerraron a las 21.00 horas. "Según la ley, se deben aceptar los votos mientras haya votantes presentes. Con todas las manipulaciones y sabiendo que el electorado asciende a 45 millones de personas y que se desconoce qué ha pasado con algunas papeletas, ¿acaso les preocupaba que la cifra de votantes pudiera superar los 50 millones?", manifestó.

Por último, el ayudante de Musavi se quejó de que en algunos casos a los representantes del candidato reformista no se les permitió entrar en los colegios electorales y que en otros se les expulsó, y que se produjo una escasez de papeletas.

El Consejo de Guardianes rechazó ayer anular las elecciones presidenciales pero accedió al recuento de una parte de los votos. Sin embargo, Mohtashamipur dijo que la postura de Musavi y sus partidarios es que "el problema no se limita a unas pocas urnas", ya que "el hecho de que no se permitiese" que sus representantes "se acercasen a las urnas sugiere infracciones generalizadas".

Este aspecto del proceso electoral "es defectuoso en lo fundamental", y "estamos convencidos de que estos comicios son inválidos desde su propia base y deben repetirse", concluyó.

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lunes, 15 de junio de 2009

Musawí solicita al Consejo de los Guardianes de la Revolución la repetición de los comicios


Miles de partidarios de Mir Huseyn Musawi se manifiestan en Teherán el 15 de Junio.

Mir Husein Musavi, ayer denunció oficialmente el fraude y pidió la anulación de los comicios electorales del viernes.
En una carta enviada al Consejo de Guardianes -órgano que debe validar los resultados- el ex primer ministro acusó al ministerio de Interior y al reelegido presidente Mahmud Ahmadineyad de haber "influido en el resultado".
"Teniendo en cuenta las decenas de cartas que mi plataforma ha enviado a este Consejo en relación con los claros casos de fraude electoral de parte del Ministerio de Interior, así como uno de los candidatos, que han influido en el resultado, las elecciones no son limpias y deben ser anuladas", dijo Musavi.
En la misiva, el candidato enumeraba las irregularidades denunciadas por sus seguidores e insistía en que lo ocurrido amenaza los pilares de la República Islámica.
Poco después de que la carta se hiciese pública, su página web fue censurada por las autoridades iraníes.
Horas más tarde, en una multitudinaria rueda prensa celebrada en el palacio presidencial, Ahmadineyad volvió a negar el fraude masivo y acusó a la prensa internacional de tratar de inmiscuirse en los asuntos internos de Irán y de mostrar una imagen falsa del país
Según la oposición, en los últimos días las Fuerzas de Seguridad iraníes han detenido a cientos de personas, entre ellas a numerosos responsables de la oposición reformista, algunos incluso con altos cargos en gobiernos anteriores.
Entre los arrestados se haya Abdula Ramezanzadeh, ex viceministro de Exteriores durante el gobierno del ex presidente Mohamed Jatamí y el director general de la plataforma política pro reformista Frente de Participación, Mohsen Mirdamadi, confirmaron a Efe las citadas fuentes. También fue detenido Mohamad Reza Jatamí, hermano del ex mandatario, aunque fue liberado.
Las sospechas de fraude han desatado una ola de protestas en Teherán, donde la Policía y los milicianos basij han tomado las calles para reprimir las manifestaciones.
Armados con palos y porras, y en grupos de motoristas, patrullan toda la ciudad, donde han comenzado a colocar puestos de control en calles y plazas

En los alrededores de la universidad de Teherán, en el sur de la ciudad, Efe fue testigo de enfrentamientos entre grupos de estudiantes y policía antidisturbios, que utilizó gases lacrimógenos y porras para dispersar a los manifestantes.

Casi al mismo tiempo, Ahmadineyad reunió a sus partidarios en la conocida plaza de Vali Asr, donde miles de personas se congregaron esta tarde para apoyar la polémica elección del presidente.
Allí, el grito era muy distinto: pedían la salida del país del ex presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanyani, uno de los hombres más poderosos del país, a quien el presidente ha acusado de corrupción y complot para derrocar su Gobierno.

Hoy, por su parte, el Consejo de Guardianes aseguró que tendrá un veredicto sobre la validez de las elecciones entre siete y diez días. Este anuncio es una respuesta a una carta enviada este domingo por Musavi que pidió al consejo conformado por 12 miembros, que se repitieran las elecciones.

"Por la manera de proceder del Consejo de Guardianes no creemos que acepten la petición pero lo hacemos porque queremos trabajar sobre la ley", dijo a elmundo.es Said Razabi Fagih, portavoz de la campaña de del reformista Mehdí Karrubí, que también pidió la anulación de las elecciones. El presidente Mahmud Ahmadineyad, por su parte, canceló en el transcurso de la mañana un viaje que tenía planeado a hacer a Rusia.

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sábado, 13 de junio de 2009

Mahmud Ahmadineyad seguirá al frente de Irán cuatro años más


La participación alcanzó el 75% del electorado, un récord en Irán

13-06-2009
Agencias

Según los resultados parciales difundidos por el Ministerio del Interior en Teherán, el actual presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, ha logrado ser reelegido en los comicios presidenciales celebrados el viernes.

Escrutados el 94% de los votos, Ahmadineyad habría logrado el 64% de los sufragios, frente al 32,57% de su principal rival el pro reformista Mir Husein Musavi, quien ha obtenido el 32,57% de los votos y ha denunciado un supuesto fraude y el bloqueo de las comunicaciones.

Mucho más alejados se encuentran el conservador Mohsen Rezaí, con un 2,08% del sufragio, y el clérigo reformista Mehdi Karrubí, con el 0,89%.

Los resultados finales deben ser validados por el poderoso Consejo de Guardianes, antes de ser oficiales. Pero, de confirmarse estas cifras, el presidente del país habrá logrado una aplastante victoria que evitaría una segunda vuelta.

El reclamo de la victoria
La campaña del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, rompió su silencio y proclamó la victoria del mandatario en las elecciones presidenciales celebras este viernes en el país.

Mojtaba Samareh Hechami, jefe de campaña del líder ultraconservador, aseguró a la agencia de noticias Fars que las cifras reveladas hasta la fecha por el ministerio de Interior "no generan ninguna duda".

Los seguidores del ex primer ministro aseguran que se ha producido un fraude masivo que les ha despojado de la victoria.

En este sentido, Samareh Hachemi calificó de propaganda y de acto de irresponsabilidad la decisión de Musaví de reclamar la victoria, y afirmó que la derrota es el episodio final de tres meses de irrealidad.

Ahmadineyad "es el presidente de todos los iraníes. Los otros candidatos deben respetar el deseo del pueblo, respetar las reglas democráticas y ayudar a crear una atmósfera sana que elimine la tensiones", afirmó.

"La diferencia de millones de votos demuestra quienes son los que han mentido", afirmó.


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martes, 9 de junio de 2009

Mahmud Ahmadinejad no la tiene fácil para ser reelegido en trascendentales elecciones iraníes


Catalina Gómez Ángel
EL TIEMPO
TEHERÁN

Hasta hace un par de semanas, el mandatario tenía todo a su favor para mantenerse en el poder en los comicios del próximo 12 de junio. Sin embargo, el fenómeno Mir Husein Musavi surgió arrollador.

Su capacidad para mostrarse como un político cercano al pueblo y "que gobierna para el pueblo", sus multitudinarias giras por la provincias del país y su retórica explosiva con la que defiende la soberanía iraní contra los enemigos históricos de la República Islámica, como Estados Unidos e Israel, le habían permitido ganarse durante estos últimos cuatro años millones de adeptos entre las clases más populares y conservadores de la población.

Puesta sobre una balanza, su popularidad era, de lejos, la que más peso tenía entre los cuatro candidatos en competencia. Pero en Irán las elecciones siempre traen sorpresas gracias a que los ánimos de las la población cambian demasiado rápido.

Y esta ocasión no ha sido la excepción. Hoy, a sólo seis días de los comicios, nadie se atreve asegurar que Ahmadinejad pueda ganar; e incluso hay quien duda que pueda pasar a la segunda vuelta. Pero eso ya sería demasiada sorpresa.

Este cambio de fuerzas, que tienen al líder ultraconservador actuando desesperadamente hasta el punto de acusar abiertamente a sus oponentes para captar nuevos electores, no se debe a que los simpatizantes del Presidente le hayan dado la espalda. Por el contrario, cada día que pasa sus seguidores son más radicales con su apoyo.

Lo que ha sucedido es que gran número de iraníes que había dejado de creer en la política, empezaron a ver en el candidato independiente y prorreformista Mir Husein Musavi una oportunidad para cambiar un gobierno del que un buen sector de la sociedad asegura estar cansado.

"Yo no voté en las elecciones pasadas porque estaba decepcionada de la política, pero ahora estoy convencida de que estos cuatro años fueron fatales para nosotros los estudiantes y que tenemos que votar. Por eso estoy con Musavi", dice Marjane, de 24 años y quien desde hace dos semanas está dedicando sus noches a repartir en las calles del norte de Teherán carteles de Musavi.

Como Marjane, miles y miles de jóvenes se toman las calles de la ciudad cada noche, en un evento que se ha convertido en una fiesta callejera nada habitual en la República Islámica. "Gente que no votaba por Mohammed Jatami -ex presidente que gobernó Irán hasta el 2005 y cuya popularidad no tiene precedentes en la política iraní- ahora vota por Musavi.

Incluso muchos conservadores lo apoyan", dijo a EL TIEMPO Ali Akbar Mohtashamipoor, uno de los clérigos reformistas más importantes del país.

Un rival de quilates

El fenómeno Mir Husein Musavi ha sido bien interesante. Si bien este intelectual y arquitecto iraní de 67 años que fue Primer Ministro en la década de los 80 seguía siendo para muchos conocedores de la política iraní una de las grandes figuras políticas de la Revolución Islámica, muchos jóvenes no lo conocían pues se había retirado de la vida pública hace 20 años, tras la muerte del ayatola Jomeini.

Pero Musavi ha tenido la certeza de hacer una campaña incluyente -donde caben su esposa y el ex presidente Jatami- con un discurso y un tono opuestos a los de Ahmadinejad, que ha calado especialmente entre los estudiantes y las mujeres, que ven en él una opción para calmar la presión policial y social que se ha incrementado en el país en estos últimos años.

Musavi ha prometido que se abolirá el control de la Policía de la Moral, que durante estos años ha llenado las calles del país para controlar que se sigan a rajatabla las normas islámicas. A esto se suma que ha prometido un nuevo manejo económico para Irán, que según los tres candidatos que luchan por desbancar a Ahmadinejad ha sido uno de los grandes problemas de la actual administración, pues la inflación se ha disparado y hoy alcanza el 24 por ciento.

Tanto Musavi como el reformista Mehdi Karruvi y el conservador Mohsen Rezai aseguran que el manejo económico de esta administración ha sido desastroso y que si no se cambia la manera de proceder rápidamente, las consecuencias serán desastrosas. El tema económico es, sin duda, el talón de Aquiles de Ahmadinejad a la hora de convencer incluso a sus electores naturales.

Otro punto en el que Musavi y los otros candidatos difieren del Presidente es en el manejo de la política internacional, que es a su vez uno de los temas que más polariza al país.

"Si la situación es la indicada voy a hablar con ellos. No tengo miedo a conversar", dijo Musavi hace pocos días en una rueda de prensa en la que advirtió que hablaría sobre el programa nuclear si los otros países aceptan que Irán no busca armas nucleares.

Ahmadinejad ha dicho que conversaría, pero sin el tema nuclear de por medio, que está cerrado para él. Sea cual sea el resultado de las elecciones, la comunidad internacional debe tener claro que el que tiene la última palabra en Irán es el líder de la Revolución, el ayatola Ali Jamenei.

Lo que si podría pasar si hay un cambio en el Gobierno es que el manejo económico se modifique y el tono del discurso gire hacia un lado más realista y pragmático, que es lo que caracteriza a Mir Husein Musavi. Pero todavía faltan seis días para las elecciones y eso es una barbaridad de tiempo en Irán, donde cualquier cosa puede pasar.

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