
miércoles 2 de junio de 2010
TRIBUNA LATINA
Un inmigrante mexicano murió después de haber sido víctima de una brutal paliza propinada por agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos que le detuvieron por estar en situación irregular en ese país, lo que ha incrementado el temor por las posibles consecuencias que podrán derivarse de la conocida Ley Arizona.
Anastasio Hernández Rojas, de 42 años, murió este lunes por la tarde (madrugada en España) de un paro respiratorio en el Hospital Sharp Memorial de Chula Vista, del estado de California, donde fue trasladado después de que oficiales estadounidenses le golpearan y le aplicaran descargas eléctricas.
Hernández, quien había vivido 20 años en la localidad de San Diego, fue detenido el pasado viernes cuando agentes norteamericanos constataron que no tenían documentación para residir legalmente en Estados Unidos. En ese instante, iniciaron el proceso de "deportación voluntaria" hacia México.
La agresión se produjo a pocos metros de la Garita Internacional San Ysidro-Tijuana cuando iba a ser trasladado a México. Los uniformados aseguraron que le golpearon porque intentó resistirse a su repatriación.
La Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH), en cambio, señaló que Hernández fue agredido por al menos 20 agentes de la Patrulla Fronteriza, personal de la aduana y de extranjería. "Le golpearon repetidamente y le aplicaron descargas eléctricas aun cuando ya no ofrecía resistencia", acotó.
Algunos testigos citados por los medios mexicanos denuncian que el inmigrante recibió descargas eléctricas hasta dejarlo inmóvil. Un equipo de médicos intento reanimarle en el lugar pero ya estaba inconsciente, por lo que tuvieron que trasladarle al Hospital Sharp Memorial, donde los especialistas le diagnosticaron muerte cerebral.
Hernández, nacido en la ciudad mexicana de San Luis Potosí, era padre de cinco niños con nacionalidad estadounidense y se dedicaba a limpiar piscinas. Según sus familiares, el hombre llevaba más de 20 años viviendo de manera irregular en ese país donde se estima hay unos 20 millones de mexicanos.
Condenas
La Secretaría (Ministerio) de Relaciones Exteriores (SRE) de México condenó enérgicamente el hecho y expresó su "indignación" por la muerte del inmigrante, al tiempo que ha pedido a las autoridades estadounidenses "una exhaustiva investigación" de los hechos.
En este sentido, anunció que el Consulado General de México en San Diego brindará a la familia de la víctima el "apoyo necesario" a fin de "definir las avenidas legales que lleven a un pleno esclarecimiento de las causas de esta trágica pérdida".
Por su parte, el titular de la Procuraduría de Derechos Humanos de Baja California, Heriberto García, calificó de "irresponsable" la agresión contra Hernández, además de "abusiva y criminal, porque abre la puerta a la impunidad", por lo que pidió evitar que este delito quede "en una acción administrativa, como ha ocurrido en el pasado" con casos similares.
García denunció que normativas como la Ley Arizona, que entrará en vigor en unos meses, abren la puerta a acciones de intolerancia como la ocurrida con este mexicano, por tratarse de personas vulnerables que se encuentran sin la documentación exigida en Estados Unidos.
jueves, 3 de junio de 2010
Oficiales de Estados Unidos matan a golpes a un inmigrante mexicano
viernes, 14 de mayo de 2010
Un canto a Lena Horne

Amy Goodman (DEMOCRACY NOW!)
Lena Horne murió esta semana a los 92 años. Además de haber sido una excelente cantante y actriz, fue por sobre todas las cosas una activista pionera de los derechos civiles, que logró romper las barreras raciales en beneficio de las generaciones de afroestadounidenses que la sucedieron. Luchó contra la segregación racial y el macartismo, fue incluida en la lista negra, y sin embargo persistió y logró fama y éxito mundial. Su abuela la inscribió como la miembro más joven de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color (NAACP, por sus siglas en inglés) a los 14 meses de edad.
La suya es la historia del siglo 20, del lento camino hacia la igualdad racial, y de la perseverancia extraordinaria.
La carrera de Horne comenzó en el reconocido Cotton Club de Harlem, donde los afroestadounidenses actuaban exclusivamente para un público blanco. Formó parte de varias orquestas, entre ellas una de las primeras bandas multirraciales, y luego logró el primer contrato importante de largo plazo para un actor afroestadounidense con un reconocido estudio de cine de Hollywood, la Metro Goldwyng Mayer. Su contrato incluía cláusulas que establecían que no representaría el papel esteroetípico de la criada negra. Sin embargo nunca le dieron papeles de actuación principales, solamente escenas en las que cantaba como solista. “Me veía bien, estaba parada contra una pared y cantaba sin parar. Pero no tenía relación con los demás personajes”, le dijo al New York Times en 1957. “Mississippi no quería que yo estuviera en sus películas. Era un hecho aceptado que cualquier escena que hiciera sería eliminada cuando la película fuera exhibida en el Sur”. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial salió de gira con las Organizaciones del Servicio Unido (USO, por sus siglas en inglés), para entretener a los soldados. En el Campamento Joseph T. Robinson, en Arkansas, se enteró de que actuaría para un público exclusivamente blanco. Luego, realizó una actuación improvisada para los soldados afroestadounidenses y, una vez más, se ofuscó cuando se permitió a los prisioneros de guerra alemanes que estaban en la base ingresar al comedor militar. Insistió en que los expulsaran.
En una entrevista con Radio Pacifica en 1966, Horne recordó un momento decisivo de su vida ocurrido en Cincinnati. Estaba de gira con una banda, y en la noche de la pelea de boxeo entre Joe Louis y Max Schmeling, de la Alemania nazi, Horne, a quien no le interesaba el boxeo, se encontró a sí misma parada detrás del escenario junto a los otros miembros de la banda, esuchando la pelea por la radio y alentando a Louis: “Le estaban pegando duro y yo estaba llorando, gritando y mi madre, que estaba ahí, de pronto me preguntó ‘por qué estás llorando así’ y le dije, ‘Es mío y no quiero que le ganen. Es nuestro’. Creo que esa es la primera vez que recuerdo haberme identificado con otro negro de esa forma. Me estaba identificando con el símbolo que teníamos, de un hombre poderoso, una fortaleza inexpugnable. Y no me había dado cuenta de que sacamos fuerza de estos símbolos”.
Paul Robeson, el gran cantante y activista afroestadounidense, tuvo una gran influencia sobre Lena Horne. En la entrevista con Pacifica, Horne recordó: “Paul me enseñó a estar orgullosa de ser negra. Siempre había sentido este orgullo, este orgullo fuerte, casi estéril, porque mi abuela me había dicho: ‘Debes estar orgullosa’. Pero nunca me contó sobre el horror de su entorno. La gente no hablaba de eso. Y luego murió. Y yo me estaba involucrando cada vez más en esa trampa de clase media con negros que quizá tenían un trabajo, pero que tampoco hablaban de eso. Yo trabajaba ya cuando tenía dieciséis años y con Sissle, con organizaciones, pero nunca me dijeron las razones por las que tenía derecho a sentir ese orgullo. Paul fue el primero que se acercó y me dijo ‘Tu abuela era una mujer fuerte que me ahuyentaba de las calles de Harlem’. Y ella era así, y ella era asá. Y le dije ‘¿De verdad? Nadie me había dicho eso’. El respondió ‘¿Por qué? Era una maravillosa mujer negra, porque quería ayudar a su gente, y sentía que tenía el derecho de hacerlo. Y ella hizo que la expresión nobleza obliga, significara estar orgulloso de su gente’. Y le dije, ‘Pero nadie jamás lo había dicho’”. Y él se se sentó durante horas y me contó sobre el pueblo negro. Ya sabes, lo leí en algunos libros, pero nunca lo aprendí en la escuela; no lo enseñan en los libros de historia. No podía enterarme de nada salvo que realmente en ese entonces me hubiese mudado del Sur y hubiese estado con gente negra que estaba realmente aterrorizada, y no podía hacer nada al respecto. Y no me habló a mí como símbolo de una chica negra linda que cantaba en un club. Me habló sobre mi herencia. Y es por eso que siempre lo quise.”.
James Gavin escribió la biografía definitiva de Lena Horne titulada “Stormy Weather”.
Me dijo: “Lena Horne fue una mujer muy valiente y no se le da crédito por su activismo en la década de 1940, en una época en que muchos artistas negros que ella conocía simplemente aceptaban las condiciones del momento como eran dadas y temían alterar el orden de las cosas y perder su trabajo. Y Lena nunca dudó en decir lo que pensaba”.
Gavin describió la participación de Horne en la Marcha sobre Washington de 1963, donde tomó el micrófono y soltó la palabra “¡Libertad!”. También apareció junto al gran líder del movimiento por los derechos civiles Medgar Evers en una manifestación de la NAACP, apenas días antes de que fuera asesinado. Trabajó con Eleanor Roosevelt en la legislación contra el linchamiento, y apoyó al Comité de Coordinación Estudiantil de la No Violencia (SNCC, por sus siglas en inglés), y al Consejo Nacional de Mujeres Negras (dirigido por Dorothy Height, otra líder de los derechos civiles, que murió el mes pasado a los 98 años).
El biógrafo de Horne, Gavin, dice que ella se sentía angustiada porque pensaba que no había hecho lo suficiente. Pero la actriz Halle Berry discrepa con Horne. Cuando Berry se convirtió en la primera mujer afroestadounidense en ganar un Premio de la Academia a mejor actriz en 2001, muy emocionada mientras sostenía el Oscar en alto en su discurso de aceptación, dijo: “Este momento me excede. Este momento es para Dorothy Dandridge, Lena Horne, Diahann Carroll. …Y es para las mujeres de color anónimas, cuyas caras y nombres aún no conocemos, que ahora tienen una oportunidad porque esta noche se abrió una puerta”.
Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.
viernes, 7 de mayo de 2010
Arizona: ¿reverdece el concepto de las razas inferiores?

por Marcos Alfonso, AIN *
El ocho de mayo de 1945, a las once de la noche, Adolph Hitler capituló y se cerraba la página más genocida y criminal en la historia de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial, cuyo saldo se estipula en cifra notablemente superior a los veinte millones de muertos. Nunca se sabrá la absoluta verdad.
Con el estandarte de las por él calificadas de “razas inferiores”, entronizó el nazismo, fórmula política que encerraba la persistente persecución y muerte de los alemanes –o no— de origen judío. En su versión más moderna: xenofobia (odio, repugnancia, aborrecimiento, hostilidad…). Huelgan comentarios.
Así las cosas hace poco más de una semana fue aprobada en el estado de Arizona la controvertida legislación que criminaliza a los indocumentados.
A lo ancho y extenso de los Estados Unidos las protestas no se hicieron esperar: miles de personas se movilizaron en marchas y actos de condena en cerca de 70 ciudades de la Unión.
La Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y sus organizaciones para América, han solicitado al presidente Barack Obama que interceda para evitar la aplicación de tamaño engendro legislativo, encaminado a criminalizar a los indocumentados e “instala métodos de control racistas”.
“La ley criminaliza al inmigrante indocumentado, lo cual resulta inaceptable y contrario a los estándares internacionales”, subrayaron en comunicado la FIDH y sus asociados, quienes se quejaron, además, de que “instaura un método altamente discriminatorio y racista para su aplicación”, según reza en el sitio web ABC.es.
El texto legislativo de Arizona faculta a la policía, a mera apreciación, para detener y arrestar a personas, sobre la base de su “apariencia”, de carecer de permiso para radicar en los Estados Unidos. ¡Pobres mulatos, trigueños, asiáticos… en fin!
La organización de derechos humanos pone el dedo en la llaga cuando arguye que de tal ejecutoria policial, sin temor a engaño, se generarán innumeras detenciones, atropellos u otro accionar contra personas cuyo único delito es el color de su piel.
De acuerdo a ABC.es, la FIDH y sus organismos asociados de México, Guatemala, Argentina, Estados Unidos, Nicaragua, Perú, Ecuador, Canadá y Panamá, sustentan que :“De esta detención arbitraria (…) se derivarán sin la menor duda mayores vulneraciones de derechos humanos”, más allá del “principio penal esencial que es la presunción de inocencia”.
Suceso paradójico aconteció en Washington durante las protestas que incluyeron el arresto de una treintena de manifestantes, entre quienes se hallaba el congresista demócrata por Illinois, Luis Gutiérrez, apostado frente a la Casa Blanca en momentos en que el presidente Barack Obama se hallaba en el recinto. Las protestas acaecidas en todo Estados Unidos urgen al mandatario de esa nación a que “abrace inmediatamente la causa de la reforma inmigratoria”, de acuerdo a reporte de la agencia noticiosa AP.
El despacho acota que activistas, familias, estudiantes e incluso funcionarios públicos marcharon, ejercieron la desobediencia civil y confesaron su estatus inmigratorio en nombre de los derechos de los alrededor de 12 millones que residen indocumentados en los EE.UU.
“Es crimen buscar mejor vida para mi familia”, rezaba, entre otros muchos, un cartel enarbolado frente a la Casa Blanca.
La legislación aprobada en Arizona, a escasos días de conmemorarse los 65 años de decapitación del nazismo, tal parece grotesca provocación en aras de reverdecer la nefasta política que enarbolara el III Reich y su ideólogo Adolph Hitler.
Marcos Alfonso
jueves, 22 de abril de 2010
Chomsky alerta sobre el auge de la ultraderecha en EEUU

Crece el desencanto con el gobierno
Chomsky alerta sobre el auge de la ultraderecha en EEUU
David Brooks
La Jornada
23-04-2010
* La derecha se alimenta de la frustración y avanzan ultraconservadores como el Tea Party. Se persigue a latinos y negros como Alemania lo hizo con judíos, asegura el intelectual.
El desencanto con el gobierno y los políticos ha crecido a niveles sin precedente a últimas fechas según sondeos; crecen la ira, la incertidumbre, el pesimismo y la desconfianza en Washington, y el fruto de esta frustración popular lo cosechan derechistas.
"Nunca he visto algo parecido en mi vida" declaró Noam Chomsky. Entrevistado por Chris Hedges para el sitio de Internet Truthdig, añadió que "el humor del país es aterrador. El nivel de ira, frustración y odio a instituciones no está organizado de manera constructiva. Es desviado a fantasías autodestructivas" en referencia a expresiones populistas de la ultraderecha.
El sentimiento antigubernamental se ha incrementado entre la sociedad, y sólo 22 por ciento dice confiar plenamente en el gobierno, según sondeos del Pew Research Center, uno de los puntos más bajos en medio siglo. "Para casi toda medida concebible, hoy los estadunidenses son menos positivos y más críticos de su gobierno. Hay una tormenta perfecta de condiciones asociadas con la desconfianza hacia el gobierno: una economía abismal, un público pesimista y un descontento épico con el Congreso y los funcionarios electos" afirmó Andrew Kohut, presidente del Pew Research Center, al resumir las conclusiones de una serie de sondeos.
El Pew registró que sólo 25 por ciento tiene una opinión favorable del Congreso –el punto más bajo en 50 años– y 65 por ciento expresa una opinión negativa. Cada vez más estadunidenses opinan que el gobierno tiene equivocadas las prioridades y que eso tiene un impacto negativo en sus vidas cotidianas. El 62 por ciento afirma que las políticas del gobierno benefician sólo a algunos grupos, y 56 por ciento opina que el gobierno no hace lo suficiente para ayudar al estadunidense promedio.
Además, se confirma el incremento del sentimiento antigubernamental entre un segmento de la sociedad, al duplicarse aquellos que dicen que están "enojados" con el gobierno federal: de 10 por ciento en 2000, a 21 por ciento hoy. Y 30 por ciento percibe que el gobierno es una amenaza para su "libertad personal".
El Pew también registró, en un revés comparado con un sondeo de meses atrás, que la mayoría desconfía de un mayor papel del Estado en la economía, con la excepción de rubro del sector financiero, donde una amplia mayoría desea que el gobierno regule estrictamente a las empresas financieras.
Tal vez el sector más desencantado con el gobierno es el llamado movimiento Tea Party, expresión ultraconservadora que surgió hace un año en protesta por el proyecto de estímulo económico y que creció en visibilidad en la campaña contra la reforma de salud impulsada por el gobierno de Barack Obama. Este movimiento es mayoritariamente conformado por hombres blancos republicanos mayores de 45 años quienes se describen "enojados" o furiosos con Washington. Son considerados como la parte más dinámica del movimiento conservador con el propósito no sólo de detener las propuestas de Obama, sino también de atacar a políticos republicanos considerados no suficientemente conservadores.
Encuestas recientes del New York Times/CBS News, revelaron que 18 por ciento de los estadunidenses se identifican como simpatizantes del Tea Party, se clasifican "muy conservadores", son sumamente pesimistas sobre la dirección del país y severamente críticos de Washington y, por supuesto, de Obama. Más de 90 por ciento de ellos cree que el país avanza por una vía equivocada y el mismo porcentaje desaprueba al presidente y su manejo político. Un 92 por ciento estima que Obama lleva al país hacia el socialismo (una opinión compartida por más de la mitad de la población en general, por cierto).
Por otro lado, las expresiones de ira popular derechista se registran al reportarse más "crímenes de odio", un incremento de grupos ultraderechistas racistas, así como informes no oficiales de un creciente número de amenazas de muerte contra el presidente. Las agencias de seguridad pública han elevado el estado de alerta por lo que llaman "terrorismo doméstico".
A la vez, se han reportado incidentes, varios bajo investigación, de actos de intimidación contra legisladores federales y otros políticos electos. A principios de mes, más de 30 gobernadores recibieron cartas de un grupo antigubernamental ultraconservador que les exigía su renuncia en un plazo de tres días (aunque no había amenaza de violencia), lo cual provocó que autoridades federales advirtieran a policías locales que las cartas podrían provocar comportamiento violento. Como este, hay más ejemplos a lo largo del país.
La ola de desilusión con el gobierno y los gobernantes provoca preocupación entre algunos políticos que aún no saben qué impacto podría tener en las elecciones legislativas intermedias en noviembre. Pero para otros es aún más alarmante.
"Es muy similar a la Alemania de Weimar. Los paralelos son notables. También ahí había una desilusión tremenda con el sistema parlamentario" apuntó Chomsky en la entrevista con Truthdig. "Estados Unidos tiene mucha suerte en que no ha surgido una figura honesta y carismática" ya que si eso sucediera "este país estaría en verdaderos apuros por la frustración, la desilusión y la ira justificada y la ausencia de una respuesta coherente" añade.
En Alemania, recordó, el enemigo creado para explicar la crisis fueron los judíos. “Aquí serán los inmigrantes ilegales y los negros. Nos dirán que los hombres blancos son una minoría perseguida. Nos dirán que tenemos que defendernos y defender el honor de la nación. Se exaltará la fuerza militar. Habrá golpizas. Esto se podría convertir en una fuerza abrumadora. Y si ocurre será más peligroso que Alemania. Estados Unidos es un poder mundial… No creo que todo esto esté lejos de suceder”.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/04/21/index.php?section=mundo&article=033n1mun
martes, 20 de octubre de 2009
La destrucción de la clase media estadounidense negra

20-10-2009
Barbara Ehrenreich
ehrenreich.blogs.com/barbaras_blog
A juzgar por la mayoría de los comentarios sobre el asunto Gates–Crowley, se podría pensar que una “élite negra” está peligrosamente fuera de control. Primero, Gates (Cambridge, Yale, Harvard) mostró una deferencia insuficiente hacia Crowley, después Obama (Occidental, Harvard) se excede declarando que el policía había actuado “estúpidamente”. ¿Era este el final de los “Estados Unidos blancos” que el Atlantic había advertido en su portada de enero/febrero?
O ¿es que los agravios de clase –clase trabajadora en el caso de Crowley– finalmente se impusieron sobre los agravios de raza?Más allá de la maraña de comentarios de raza y clase, se ha incrementado el empobrecimiento –o deberíamos decir reempobrecimiento– de los afroestadounidenses como grupo. De hecho, el efecto más notable y duradero de la actual crisis podría llegar a terminar con la clase media negra. De acuerdo con un estudio de Demos y del “Institute for Assets and Social Policy”, el 33% de la clase media negra ya estaba en peligro de perder ese status al comienzo de la crisis. Gates y Obama, junto a Oprah y Cosby, sin duda mantendrán su posición, pero millones de negros equivalentes al oficial Crowley –desde trabajadores de fábrica, pasando por empleados de banca hasta trabajadores de cuello blanco– se dirigen al despido.Para los afroestadounidenses –y para un gran número de latinos– la recesión se acabó. Ocurrió entre el 2000 y el 2007, período en el que el empleo negro disminuyó un 2,4% y los ingresos cayeron un 2,9%. Durante la larga recesión negra de siete años, un tercio de los niños negros vivía en la pobreza y el desempleo negro –incluso entre graduados de universidad– creció el doble que el desempleo blanco. Esa era la recesión negra. Lo que acontece ahora es una depresión.El desempleo negro se sitúa ahora en un 14,7% comparado con el 8,7% de los blancos. En Nueva York el desempleo negro se ha incrementado 4 veces más rápido que el de los blancos. Lawrence Mishel, presidente del Economic Policy Institute, estima que el 40% del los afroestadounidenses habrán experimentado desempleo o subempleo para el 2010, cosa que aumentará la pobreza infantil de los niños negros estadounidenses desde un tercio a un poco por encima del 50%. Nadie puede explicar enteramente el extraordinaria ratio de perdida de puestos de trabajo entre los afroestadounidenses, aunque se podría decir que entre los factores que influyen se incluye la relativa concentración de trabajadores negros en los golpeadísimos sectores de la venta al por menor y de manufacturas así como la menor experiencia de los trabajadores negros en posiciones, de cuello blanco, mejor pagadas.Pero una cosa es cierta: la vieja diferencia de riqueza racial hace a los afroestadounidenses particularmente vulnerables cuando a la pobreza surge el desempleo. En 1998, el valor neto de los hogares de blancos era de media 100.700 dólares mayor que el de los afroestadounidenses. En 2007 la distancia aumentó a 142.600 dólares. La encuesta de finanzas del consumidor elaborada por la Reserva Federal recoge estos datos cada 3 años, y cada vez que han sido tomados, la distancia de riqueza racial se ha ampliado. Por decirlo de otra manera: en 2004, por cada dólar de riqueza de una familia blanca, la familia afroestadounidense tenía solamente 12 centavos. En 2007 tenía exactamente 10 centavos. De manera que cuando un trabajador negro estadounidense pierde un trabajo, normalmente no hay ahorros en los que cobijarse, padres bien situados en los que apoyarse ni cuentas de jubilación a las que recurrir.Todo esto pasa a sumarse a la gran calamidad del sesgo racial de las hipotecas de alto riesgo. Tras décadas de hipotecas denegadas por criterios raciales, los negros estadounidenses suponen un mercado tentador para los prestamistas locos de la burbuja inmobiliaria, como Countrywide, con el resultado que individuos negros de altos ingresos tenían casi el doble de probabilidad que los individuos blancos con bajos ingresos de obtener una hipoteca basura de alto interés. De acuerdo con el Center for Responsible Lending, los latinos acabarán por perder entre 75.000 y 98.000 millones de dólares en riqueza valorada en la tasación de la vivienda debido a las hipotecas basura, mientras que los negros perderán entre 71.000 y 92.000 millones de dólares. United for a Fair Economy ha calificado esta catástrofe del valor neto como “la mayor pérdida de riqueza para la gente de color en la historia moderna de EEUU”.Incluso en la profundidad de la depresión afroestadounidense, algunos comentaristas, tanto negros como blancos, están todavía obsesionados sobre las supuestas deficiencias culturales de la comunidad negra.En un editorial de diciembre del Washington Post, Kay Hymowitz culpabilizó de las heridas de la economía negra al hecho de que el 70% de los niños negros nacen de madres solteras, sin apuntar que las familias tradicionales, con padre y madre, blancas han declinado a un ritmo superior al de las familias tradicionales negras. La proporción de niños negros que viven en un hogar monoparental se incrementó un 155% entre 1960 y 2006, mientras que la proporción de niños blancos que viven en hogares monoparentales se incrementó en un muy sorprendente 229%. Justo el mes pasado en la NPR, el comentarista Juan Williams despreció a la NAACP (organización en defensa de los afroestadounidenses y contra el racismo) diciendo que cada día más los grupos relevantes se centran en “gente que ha obtenido ventajas de la integración y oportunidades de educación y empleo contra aquellos que parecen atrapados en ciclos generacionales de pobreza” a los que prosiguió caracterizando por el abuso de drogas y el crimen. El hecho de que haya una crisis en curso que afecta desproporcionadamente a la clase media afroestadounidense –y provocada por la codicia de Wall Street más que por los “valores del ghetto”– no parece importarle.No necesitamos más análisis moralizantes o elocuentes de clase y raza que podían haber sido escritos en los años 70. La crisis lo está cambiando todo. Está redibujando los contornos de clase de Estados Unidos de maneras que nos dejarán más polarizados que nunca, y, sí, castigando profundamente las antiguas clases medias y trabajadoras. Pero la depresión experimentada por gente de color amenaza con hacer algo a una escala completamente diferente, que es la eliminación de la clase negra media.Barbara Ehrenreich es la presidente de la United Professionals y autora, recientemente, de This Land Is Their Land: Reports From a Divided Nation. Dedrick Muhammad es investigador asociado senior del Institute for Policy Studies.Traducción para www.sinpermiso.info: Txomin MartinoFuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2831
