jueves, 25 de febrero de 2010

Un ladrillo más en el muro


Adam Morrow y Khaled al-Omrani

Grupos y activistas de la oposición están incrementando sus presiones sobre el gobierno de El Cairo para que suspenda la construcción de la barrera que está levantando a lo largo de la frontera con la Franja de Gaza. Las autoridades egipcias alegan que la barrera impedirá el contrabando a través de la frontera pero, según los críticos, lo que realmente va a conseguir será sellar el destino del pueblo de la Franja de Gaza.

“La frontera egipcia era la única puerta que le quedaba a la población de Gaza, su único medio para seguir con vida”, declaró a Inter Press Service (IPS) Gamal Fahmi, analista político y editor del semanario de la oposición Al-Arabi al-Nassiri.
El 13 de febrero, cientos de activistas de todo el espectro político se reunieron en el centro de El Cairo para protestar contra la construcción de la barrera. Los manifestantes portaban pancartas en las que se leía: “Abajo el muro de la vergüenza” y “Basta ya de secundar los crímenes israelíes”. Ese mismo día se celebraron también en Beirut, la capital libanesa, manifestaciones contra el muro.
Desde que el diario israelí Haaretz informó por vez primera a finales del pasado año que se estaba levantando la barrera, las autoridades egipcias han intentando justificarla aludiendo al derecho de Egipto a proteger su seguridad y soberanía nacional.
“Egipto tiene derecho a adoptar cualesquiera medidas que considere necesarias para proteger sus fronteras de acuerdo con los requisitos previos de la seguridad nacional egipcia”, dijo a finales de diciembre el portavoz presidencial Suleiman Awad. “La soberanía del territorio egipcio es sagrada”.
El 25 de enero, el Presidente Hosni Mubarak declaró que el objetivo de la barrera era “proteger nuestra nación de complots terroristas”.
A pesar de las amplias críticas hacia la barrera, tanto internas como internacionales, es bien sabido que no por eso se ha parado su construcción.
El 14 de febrero, el diario independiente egipcio al-Masry al-Youm citaba a uno de los trabajadores del lugar donde se está construyendo el muro que explicaba que se había añadido conexiones de acero a los paneles de hierro. Y que en esos momentos estaban tratando de insertarlos en el suelo hasta una profundidad de entre 18 y 25 metros, añadió.
Al día siguiente, otro diario independiente, Al-Dustour, informaba que Egipto estaba también construyendo un fondeadero para buques patrulleros en su frontera marítima con la Franja de Gaza. El nuevo fondeadero, según una fuente de seguridad de la zona del Norte del Sinaí, “reforzaría el trabajo de los buques patrulleros egipcios en la frontera marítima con Gaza e impediría cualquier intento de contrabando por mar”.
Según Handi Hasan, parlamentario del movimiento de oposición Hermanos Musulmanes, los EEUU, Israel y la OTAN están ya vigilando la frontera marítima entre Egipto y Gaza con el mandato de interceptar cualquier barco que lleve ayuda a Gaza.
“Eso”, dijo Hasan, “es algo que todo el mundo sabe”.
La barrera fronteriza y el fondeadero son tan sólo las medidas más recientes del largo bloqueo, internacionalmente sancionado, que sufre la Franja de Gaza.
Después de que el grupo Hamas, perteneciente a la resistencia palestina, barriera de forma democrática en las elecciones legislativas de enero de 2006, Israel selló sus seis cruces de frontera con el territorio. Cuando Hamas se hizo con el control de la Franja de Gaza en un golpe preventivo al año siguiente, Egipto se puso a seguir el ejemplo israelí sellando sus propios 14 kilómetros de frontera con el enclave costero.
En consonancia con las exigencias israelíes y estadounidenses, las autoridades egipcias afirmaron que el cierre tenía por objeto acabar con el flujo de armas de contrabando hacia territorio gobernado por Hamas.
Con Israel controlando ya el espacio aéreo y las aguas territoriales de Gaza, la medida sirvió para aislar totalmente del mundo exterior al millón y medio de habitantes del enclave. Desde entonces, la carencia de alimentos, medicinas y fuel tiene siempre al territorio al borde del desastre humanitario.
La política fronteriza de Egipto se atrajo especialmente duras condenas –dentro y fuera- durante la Operación Plomo Fundido de Israel contra la Franja de Gaza de finales de 2008 y comienzos de 2009. Durante tres semanas –con la cifra de víctimas palestinas subiendo por cientos- Egipto mantuvo su estricto cierre de fronteras, prohibiendo cualquier movimiento de los desesperadamente necesarios suministros humanitarios.
Las críticas hacia la política de fronteras de Egipto advierten que la nueva barrera representará el clavo final en el ataúd del castigado territorio.
“Cuando se complete la nueva barrera fronteriza, el asedio contra la Franja de Gaza será hermético”, dijo Fahmi. “El territorio se convertirá literalmente en la mayor prisión al aire libre del mundo”.
“La construcción de este muro, que sellará el destino del pueblo de Gaza, representa un crimen histórico perpetrado por el régimen egipcio”, dijo Hasan. “Al acceder a construir el muro, el gobierno egipcio ha suscrito los designios de EEUU e Israel para la región”.
El portavoz de Hamas Mushir al-Masri, en una declaración de finales del mes pasado, dijo que la barrera “acababa con la última ancla de salvación que le quedaba a la Franja de Gaza para mantenerse con vida tras dos años y medios de asedio”. Al-Masri añadió que el muro “no sirve a los intereses de ninguna parte árabe”, y que “tan sólo beneficia a la ocupación israelí”.
Mientras tanto, los críticos siguen sin aceptar todos los intentos del gobierno para justificar el proyecto apelando a la soberanía y seguridad egipcias.
“Egipto podría proteger su soberanía en la frontera de forma muy sencilla tan solo controlando el cruce de frontera de Rafah, en cuyo caso los gazatíes no hubieran tenido que acabar acudiendo a la construcción de túneles de contrabando”, dijo Fahmi. “El control de la frontera no necesita de barreras, tan sólo de procedimientos de seguridad inteligentes”.
“El gobierno egipcio dice ahora que el muro es para acabar con el contrabando de armas de Egipto a Gaza”, siguió señalando Fahmi. “Pero antes de que se empezara a construir, todos los comunicados oficiales se referían a que se traficaba con armas desde Egipto hacia Gaza, y no en sentido contrario”.
“El gobierno no para de hablar acerca de la ‘soberanía’ egipcia”, dijo Hasan. “Pero cuando un buque israelí detuvo a un barco libanés en aguas egipcias el pasado verano, Egipto no dijo ni una palabra sobre su cacareada soberanía”.
La construcción de la barrera tiene también una dimensión política. Durante el pasado año se han ejercido enormes presiones sobre Hamas para que firmara un “acuerdo de reconciliación”, propuesto por Egipto, con el movimiento Fatah, apoyado por EEUU, del Presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas.
Hamas se ha negado hasta el momento a firmar el acuerdo, que incluye el compromiso de reconocer a Israel y de renunciar a la resistencia armada, ambos aspectos en contradicción con los principios fundadores del grupo. Las autoridades egipcias, por su parte, dicen que la frontera seguirá cerrada hasta que Hamas firme la propuesta sin condiciones previas.
“Egipto está construyendo el muro para castigar políticamente a Hamas por negarse a firmar el acuerdo de reconciliación que ha propuesto”, dijo a IPS Emad Gad, experto en asuntos israelíes en el semioficial Centro Al-Ahram para Estudios Políticos y Estratégicos.
A finales del pasado mes, el portavoz parlamentario palestino Aziz Al-Duweis dijo que no se podía forzar la reconciliación entre palestinos mediante “condiciones injustas”. La reconciliación, manifestó, no puede conseguirse mediante una “guerra atroz contra Gaza ni matando de hambre al pueblo palestino a través de un asedio y de una política de muerte lenta”.
“Ni tampoco puede conseguirse”, añadió, “mediante un muro de acero que aumente la brutalidad del asedio y del hambre”.


Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/LB23Ak01.html

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