lunes, 19 de octubre de 2009

Bolonia en marcha: precarización, mercantilización y privatización en la Universidad Pública


Por Jesús Castillo,
Viernes, 16 de Octubre de 2009

En los últimos dos años las universidades públicas del Estado español han sufrido y aún están sufriendo un gran número de reformas, conocidas de modo general como “Plan Bolonia” o “reformas boloñesas”. La excusa para estas reformas es establecer, siempre desde arriba, un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
Para llevar a cabo esta imposición los sucesivos gobiernos de Aznar y Zapatero y los rectores han intentado ocultar las reformas bajo un manto de silencio que ha sido criticado, incluso, por el Defensor del Pueblo1.

Otros altos cargos, como el presidente de la Conferencia de Rectores (CRUE), tan solo reconocen errores de comunicación2.
“Bolonia es un proceso fundamentalmente económico, no académico ni científico, promovido desde instancias políticas y asumido de forma acrítica por las autoridades académicas”.3
Ramón Muñoz Chapuli.Catedrático de Biología Animal de la Universidad de Málaga.
Estas reformas universitarias han suscitado una fuerte resistencia en las aulas y departamentos universitarios que ha ido configurando el “movimiento contra Bolonia” a lo largo y ancho del Estado español; un movimiento amplio, radicalmente democrático y participativo.
El movimiento contra Bolonia ha estado conformado fundamentalmente por estudiantes que han analizado a fondo las reformas, han informado a sus compañeros y compañeras, han planteado alternativas, han llevado el debate sobre la Educación Superior a la sociedad en su conjunto4, han organizado jornadas de debate, actividades culturales y artísticas de protesta5, se han movilizado en las calles y campus contra las reformas que consideraban injustas6, han organizado asambleas y referendos, han ocupado simbólicamente el Ministerio de Educación7, la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA)8, sucursales bancarias9, rectorados y aulas10, etc. Y todo esto pacíficamente, con sus propios medios, muy escasos económicamente pero ricos en personas llenas de esperanzas de cambio11.
En los referéndums que se han celebrado en diferentes universidades tras la presión del movimiento estudiantil, los y las estudiantes se expresaron claramente contra Bolonia. En la Universidad de Barcelona el 93% de los estudiantes mostró su oposición a la puesta en marcha del EEES que se imponía desde arriba12, el 94% en la Universitat de Girona, el 97% en la Universitat Autònoma de Barcelona, el 95% en Universitat de Lleida, el 89% en la Universitat Pompeu Fabra, el 90% en la Univeritat Politècnica de Catalunya, el 89% en la Universidad Complutense de Madrid, y el 88% en la Universidad de Zaragoza13. A pesar de que la participación en estas consultas electorales fue mayor que las que se dieron en las diferentes elecciones a rector, sus resultados fueron sistemáticamente ignorados por esos equipos rectorales.
Las movilizaciones estudiantiles, en contra de lo que alguno/as podrían haber pensado, continúan en el curso 2009-1014. Y estas movilizaciones, posible mente, continuarán ya que las reformas no se debaten y deciden en las bases de la comunidad universitaria sino que vienen impuestas desde arriba, aunque sea con la participación de representantes de todos los sectores en los órganos de gobierno universitarios. Los y las universitarias se resisten a un modelo de democracia representativa que sienten que no las representa realmente.
A las movilizaciones de los estudiantes se han unido profesores e investigadores (PDI) y personal de administración y servicios (PAS) organizados en asambleas locales que han impulsado la firma de diferentes manifiestos de denuncia del proceso de Bolonia15 y han llegado a coordinarse estatalmente hasta reunirse con el Ministro de Educación en julio de 2009 para plantearle sus reivindicaciones17. Las asambleas y asociaciones de PDI y PAS han participado en las manifestaciones de estudiantes y han organizado diferentes jornadas de debate sobre el EEES en universidades como la Politécnica de Cataluña17, la Universidad Complutense de Madrid18, la Universidad de Valencia19 o la Universidad de Sevilla20. Especialmente intensa ha sido la movilización del PDI en campos del saber como la filosofía21, el derecho22, la ingeniería23, la medicina24,25, o la arquitectura26. Desde el colectivo del PDI también se han editado varios libros que analizan críticamente las reformas boloñesas27 y páginas web que informan sobre la mercantilización y la privatización universitaria, como la excelente página realizada desde la Universidad de Santiago de Compostela28.
El movimiento contra Bolonia ha dejado claro que “otra Universidad es posible”, rechazando el modelo que aún domina en la Universidad, una institución clasista, decimonónica y con una democracia tradicionalista y autoritaria. Pero al mismo tiempo, el movimiento ha venido denunciado que las reformas actuales están conduciendo a la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública. Frente a la imposición desde arriba de las reformas, desde el movimiento contra Bolonia se propuso una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los nuevos planes de estudio de Grados para poder debatir de forma abierta y participativa qué modelo de universidad quiere la sociedad en su conjunto29, propuesta que fue rechazada por los rectores y el gobierno30. En algunos casos, como en la Universidad de Sevilla, el rector al tomar el cargo expresó su deseo de “gobernar con un estilo cercano, sensible y dialogante, buscando siempre el consenso, propiciando en todo momento la participación e intentando crear las mejores condiciones para la construcción del futuro de la institución en torno a objetivos comunes de interés general”31. Nada más lejos de su comportamiento frente al debate entorno a las reformas boloñesas.
Las manifestaciones contra este EEES no se han limitado al Estado español y han estallado también, incluso con más fuerza, en Grecia (donde se ha frenado el proceso de Bolonia), Francia32, Alemania33 o Italia34. Y es que, en Alemania, donde las reformas neoliberales de la Universidad llegaron hace dos años, existe un descontento generalizado35. En Francia se dieron durante 2009 las mayores huelgas universitarias de su historia, mayores a las del famoso 1968.
“Sin duda, la Universidad necesita una importante reforma, dado su anquilosamiento burocrático, sus vicios internos y su pérdida de peso en la sociedad. Lo que ocurre es que la reestructuración emprendida basada en la Declaración de Bolonia ha ido en la dirección contraria. La Universidad debe seguir siendo un lugar de producción, transmisión, difusión y crítica del conocimiento, y no una mera fábrica de titulados con los perfiles que interesen al mercado. Es de esto, y también del nulo debate sobre el tema en las propias universidades, de lo que protestan muchos estudiantes y no pocos profesores”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia36 - Isidoro Moreno.Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Las autoridades académicas y políticas han justificado, en parte, las reformas boloñesas por “una necesidad de confluir con Europa”37. Sin embargo, tal y como expone el manifiesto “Nuestro No Razonado a Bolonia” de profesores y profesoras de la Universidad de Jaén: “Asociar la actual reforma a la homologación europea es falso. No existe ningún catálogo europeo de carreras superiores ni unas directrices generales que cada universidad deba cumplir para la homologación. La prueba de este desajuste es que los créditos ECTS no están unívocamente definidos y en algunos países el grado son tres años y en otros (como en España, por ejemplo) cuatro; en unos el postgrado dura dos años y en otros uno. No se avanza, pues, en la homologación más allá de lo que ya había antes de la reforma (desde 1956, existe el Convenio Europeo de Equivalencia de los Estudios Universitarios en el marco del Consejo de Europa)”38. Además, no existe una directiva europea que obligue a implementar el EEES39, se trata de decisiones de los gobiernos centrales aunque el de ZP lo intente ocultar. Incluso países de otros continentes además del europeo, como Ecuador, están desarrollando reformas universitarias similares a las del Plan Bolonia, lo que muestra que existen en dichas reformas motivaciones que no tienen nada que ver con la integración europea.
También se han intentado justificar las reformas por un cambio en el sistema de enseñanza, cuando para realizar los cambios pedagógicos no era necesario el proceso Bolonia, convirtiendo las Licenciaturas en Grados. Además, los y las que han impuesto las reformas desde arriba han repetido una y otra vez que se trataba de una adecuación de la universidad a las demandas sociales, cuando querían decir empresariales. Desde las autoridades académicas se han negado los argumentos del movimiento contra Bolonia, esgrimiendo que la institucionalización de la lógica capitalista del mercado viene a “modernizar la Universidad”.
En la mayoría de los casos, las autoridades académicas han evitado el debate público, con excepciones como la del Rector de la Universitat d’Alacant40 y el de la Universidad Complutense de Madrid41. En estas labores, los rectores han contado con la inestimable ayuda, por ejemplo, del ‘universitario’ Banco Santander en la realización de una campaña de propaganda pro-Bolonia42. También el Ministerio de Educación ha realizado, a petición de los rectores, una campaña de propaganda a favor de las reformas boloñesas. Realmente, la sustitución del debate por la propaganda ha resultado y aún resulta muy preocupante, aunque sea para un buen entendimiento entre las diferentes partes.
Además, las autoridades académicas han utilizado la criminalización contra el movimiento estudiantil para justificar su represión. Así, en universidades como la de Sevilla en la lucha contra la puesta en marcha de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) o en la de Barcelona en la puesta en marcha del EEES, los rectorados seleccionaron a varios de los y las estudiantes más comprometidos con el movimiento de protesta como cabezas de turco, acusándolos de violentos, denunciándolos y expulsándolos de la Universidad43.
Por otro lado, los partidos mayoritarios, Partido “Socialista Obrero” Español (PSOE) y el Partido Popular (PP) han coincidido en las líneas fundamentales de la política universitaria, impulsando ambos desde el gobierno central y los gobiernos autonómicos la LOU como un primer paso y, posteriormente, las reformas boloñesas. Zapatero se comprometió a derogar la LOU desde la oposición en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla44 y después, tan solo, la reformó muy levemente.
“Conviene recordar que, en el caso español, el tiempo inmediato a los acuerdos de Bolonia estuvo ocupado por la confrontación en torno a la LOU que impuso el PP a pesar de la oposición de la mayoría de los estudiantes, profesores e incluso de buena parte de los rectores, y también del PSOE, aunque luego éste, cuando llegó al Gobierno, no la anulara como había prometido”.
La Universidad, el Mercado y Bolonia - Isidoro Moreno.Catedrático de Antropología Social, Universidad de Sevilla.
Además, los gobernantes han respondido a las movilizaciones estudiantiles pacíficas con represión policial y judicial, desalojando a estudiantes encerrados pacíficamente en las universidades o cargando directamente contra manifestaciones pacíficas, como ocurrió en Barcelona tras el desalojo policial del edificio del rectorado de la Universitat de Barcelona.
Los sindicatos mayoritarios, Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC.OO.), han criticado muy fría y superficialmente las reformas boloñesas, cuando no las han aplaudido y han colaborado en su puesta en marcha. Aún así, CC.OO. ha sido más crítica que UGT con el proceso boloñés, fundamentalmente limitándose a pedir más fondos para ponerlo en marcha, y oponiéndose a la actuación de la opaca y arbitraria Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Otros sindicatos, como la Confederación General de Trabajadores (CGT)45 o la Confederación Nacional del Trabajo (CNT)46 sí han mostrado claramente su oposición a la puesta en marcha del Plan Bolonia por tratarse de un proceso privatizador y mercantilista.
A pesar de la fuerte oposición y los numerosos obstáculos que ha encontrado el movimiento contra Bolonia, sus movilizaciones han seguido reformas importantes. Es cierto que consiguió frenar Bolonia, pero sí avances concretos, aunque parciales, importantes para la Universidad Pública. Entre estas victorias del movimiento contra Bolonia destacan: sacar al debate público las verdades que esconde el Plan Bolonia, más becas de estudios durante el curso 2008-09, más fondos para la puesta en marcha de los planes de estudio de Grado, la simbólica vuelta de las competencias de Universidad del Ministerio de Innovación y Ciencia a un Ministerio de Educación con nuevo ministro, la puesta en marcha de maestrías gratuitas para licenciados en paro cobrando el subsidio de desempleo47, una moratoria activa de un año a la entrada en vigor de los grados en varios centros universitarios de diferentes universidades, o que el rectorado de la Universidad de Sevilla emita carnés universitarios sin el logo del Banco Santander. Aún así, estas victorias del movimiento contra Bolonia las ha puesto en marcha un gobierno neoliberal que impulsa también políticas racistas y xenófobas, y lo ha hecho a su manera. Por ejemplo, ha dejado fuera del acceso a las becas para máster a los inmigrantes extracomunitarios en paro48.
Aunque el balance general es muy negativo, no todas las reformas universitarias puestas en marcha últimamente lo son. Por ejemplo, tal y como expone la RED IRES (una Red de Investigación y Renovación Escolar que agrupa a docentes de todos los niveles educativos) ha sido un avance importante sobre una situación previa nefasta que los y las licenciadas y graduadas que quieran ser profesoras de secundaria cursen ahora una maestría enfocada a la formación profesionalizadota para la docencia en la que reciban la formación imprescindible en aspectos pedagógicos, psicológicos, sociológicos, didácticos y de práctica profesional. Sin embargo, el diseño de este curso y su puesta en marcha se ha llevado a cabo de manera apresurada y poco participativa, además de conllevar los problemas generales asociados con las maestrías en el modelo actual que se exponen más adelante. Además, como esta Plataforma sería mucho mejor que el máster que la formación del profesorado se diera en carreras equivalentes a las de cualquier otro campo de conocimiento, como ocurre en bastantes países. Es decir, en grados o licenciaturas de docente de primaria generalista y de docente de secundaria en cada una de las áreas del currículum, de manera que los y las estudiantes sepan, desde el principio, que se preparan para ser profesores49.
En este contexto, los análisis de futuro del movimiento contra Bolonia respecto a las reformas boloñesas ya se están demostrando acertados, antes siquiera de comenzar el primer curso en el que se impartirán los nuevos Grados. Veremos en las tres siguientes entregas de este análisis cómo se está produciendo la precarización, la mercantilización y la privatización de la Universidad Pública.
Por Jesús Castillo, profesor de la Universidad de Sevilla, miembro de la Plataforma por una Universidad Pública, Democrática y de Calidad, STOP BOLONIA, del grupo anticapitalista En lucha y del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) en la Universidad de Sevilla (SAT-US).

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