domingo, 13 de diciembre de 2009

ESTADO ESPAÑOL | NUEVO EXAMEN INTERNACIONAL A LA SITUACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS


El Comité contra la Tortura de la ONU pide abolir la incomunicación

Alvar Chalmeta / Redacción
Jueves 10 de diciembre de 2009.

Tras su exhaustivo examen, que se prolongó a lo largo de varias sesiones, los nueve expertos del Comité contra la Tortura de la ONU (CAT), hicieron públicas, el 19 de noviembre, sus conclusiones. Este informe es la única valoración que el CAT hace pública sobre el grado de cumplimiento de cada Estado respecto a la Convención contra la Tortura y otros tratos crueles. Formado por expertos internacionales, el Comité tiene gran prestigio y peso moral pero no fuerza vinculante y sus propuestas son presentadas como recomendaciones. En el caso español, la reacción a las diez páginas de la valoración del CAT (disponible en: http: //www2.ohchr.org/english/bodies/ cat/cats43.htm) ha sido, sobre todo, el silencio.
Si bien el Gobierno tiene tres meses para contestar si quiere, por escrito al informe del Comité, por ahora ningún representante oficial lo ha valorado públicamente. Tampoco lo han mencionado, salvo excepciones, los medios de comunicación. Así una nota de El Mundo resaltaba la “satisfacción” de los expertos “por la actitud de España con la tortura” en lo que parecía una valoración general positiva del CAT. Las opiniones de organizaciones de derechos humanos son, sin embargo, bien distintas.
“El Comité toma nota” Behatokia, observatorio vasco de derechos humanos, consideró que el Estado español ha vuelto a suspender el examen de la ONU y que al CAT “le sigue preocupando la impunidad de la tortura”. Y resalta que el Comité considera que el régimen de incomunicación español “vulnera las salvaguardas propias de un estado de derecho”.
Por su parte, Jorge del Cura, portavoz de la Coordinadora para la Prevención de la Tortura (CPT), quien presenció varias de las sesiones, explica que la dureza con la que, en numerosas ocasiones, los expertos interpelaron en Ginebra a la delegación española hacía presagiar un informe muy duro. Sin embargo, reconoce, el informe final ha sido muy diplomático. Lo achaca a que el Gobierno español “posiblemente haya hecho muchas promesas de reforma de las deficiencias señaladas y haya ganado tiempo”. Del Cura se refiere a las respuestas que envió por escrito la delegación española tras haber agotado el CAT el periodo previsto de sesiones para el Estado español sin haber sido contestadas todas sus dudas.
Además resalta el portavoz de la CPT, que una de las frases que más se repite en el informe es: “El Comité toma nota de..., pero el Estado parte debería...”. Considera que “El CAT está diciendo que toma nota del propósito de enmienda del Gobierno, y le deja un plazo para comprobarlo. Es como si un profesor te dijera: “no has estudiado, pero como dices que lo vas a hacer voy a esperar para ver si te suspendo”.
“¿No les parece que ya se les ha repetido suficientemente?”
POR IRATXE URIZAR (ABOGADA DE BEHATOKIA, OBSERVATORIO VASCO DE DERECHOS HUMANOS)
Nada ha cambiado”. Estas fueron las palabras que el presidente del Comité Contra la Tortura de Naciones Unidas, el chileno Claudio Grossman, pronunció tras escuchar las explicaciones de la numerosa delegación española. Durante dos sesiones, los nueve miembros del Comité escucharon pacientemente las largas exposiciones de la delegación, que se limitaron, en muchas ocasiones, a leer el articulado de los diferentes códigos legislativos o normas específicas. Incluso los representantes gubernamentales sacaron a colación la cantidad de dinero aportada por el Estado español a los diversos fondos voluntarios de la ONU. Por su parte los miembros del CAT recurrieron a frases como “las explicaciones ofrecidas no son suficientes”, “no han aclarado este punto”... Si la delegación española negó hasta la saciedad que exista tortura y siempre tras repetir incansablemente que hay un problema de terrorismo, el CAT contestó recordando la existencia de numerosos informes de organismos internacionales con datos contrarios. Y es que todos estos informes, al igual que las organizaciones que hemos estado en contacto con el Comité (AEDIDH, Amnistía Internacional, Coordinadora para la Prevención de la Tortura, Behatokia..), a las que se refirieron como “personas cualificadas que saben de lo que hablan”, coinciden en mostrar su preocupación. La incomunicación fue sin duda el tema que más preguntas protagonizó, y cuando ya finalizaba la última sesión y tocaba irse a casa, al CAT le quedaron todavía más por formular, por lo que pidió a la delegación española que se las contestara por escrito. Los miembros del Comité se refirieron a la incomunicación como “medida inquisitorial” y “zona gris”. Incluso la marroquí Esadia Belmi afirmó que con este régimen una persona detenida ya es considerada “presunta culpable” puesto que su voluntad está absolutamente anulada, al no poder elegir ni abogado ni médico. La ausencia de posibilidad de elegir es una medida que, en sus intervenciones, los miembros del CAT consideraron inconcebible y que propiciaba espacios de impunidad donde la tortura es posible. El Comité se refirió una y otra vez a las recomendaciones formuladas por todos los organismos internacionales respecto a este tipo de detención, y subrayó reiteradamente que necesitaba una explicación de por qué no se había escuchado ni una sola de las recomendaciones. “¿No les parece que ya se les ha repetido suficientemente?”, espetó un miembro del CAT a la delegación española. Y es que, este mismo Comité ya lo expresaba hace siete años en su anterior examen, en el que no sólo reclamaba la mejora de las garantías para la persona detenida durante la incomunicación, sino la supresión de la misma. El cansancio por repetir hasta la saciedad que este tipo de detenciones podrían “ser una medida no acorde a un Estado de Derecho”, hizo que el presidente del Comité utilizara la ironía. Respecto a la grabación del paso de la persona incomunicada por dependencias policiales y a la aparente incapacidad para realizarla, espetó a la delegación española: “Yo podría recomendarles un sistema barato de grabación”. En conclusión, una vez más, quedó constatado, tal y como dijo el correlator y miembro del CAT, el senegalés Abdoulaye Gaye, que “las medidas internas son suficientes para acabar con la tortura pero son inoperantes. Lo que hay es falta de voluntad de investigar y sancionar”.

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