domingo, 27 de septiembre de 2009

Comentario de Cuarenta hadices -XXXIV




Sharhe Chehel Hadiz
Imam Jomeiní


Traducción de Raúl González Bórnez

Quinto hadíz
Envidia (Hasad)-II
Algunas causas y motivos de la envidia


La envidia procede de numerosas causas y en la mayoría de los casos, al contrario que sucede con la arrogancia, tiene que ver con un sentimiento de inferioridad personal.

De la misma forma en que la persona puede sentir que posee virtudes y perfecciones que los demás no poseen y en que eso puede provocar en él un sentimiento de superioridad que le conduzca a la arrogancia, cuando la persona cree que los demás poseen virtudes y perfecciones de las que él carece, puede que se apodere de él un sentimiento de inferioridad respecto a ellos que, si no se dan ciertos factores exteriores y tendencias internas que lo impidan, desemboque en envidia.
Y puede que la persona llegue a sentir envidia de otras que poseen meritos o virtudes semejantes a las suyas propias o incluso inferiores. Se puede decir que la envidia es ese estado de contracción espiritual y de sentimiento de inferioridad que lleva a la persona a desear arrebatar a otros las virtudes y perfecciones que estos poseen.
Algunos sabios, como por ejemplo Aláma Machlesí, santificado sea su secreto, han dicho que las causas que provocan la envidia son siete:
1- La enemistad.
2-El orgullo. Cuando la persona sabe que aquel a quien envidia por los méritos que posee se muestra arrogante con él. Al no poseer capacidad para aguantar su arrogancia y orgullo, desea verle privado de esos méritos.
3- La arrogancia: Cuando el envidioso quisiera mostrarse arrogante con la persona virtuosa y eso no es posible más que privándole de sus méritos.
4- El asombro: Cuando la persona se sorprende de que otro pueda ser favorecido.
Dios Altísimo nos ha hecho saber lo que las comunidades precedentes dijeron:
No sois más que seres humanos como nosotros.
Y también:
¿Vamos a creer en un ser humano como nosotros y cuyo pueblo es esclavo nuestro?
Se sorprendían de que alguien que era como ellos mismos fuese elevado a la categoría de la profecía y designado para recibir la revelación divina y por ello le envidiaron.
5- El miedo. Algunas personas sienten temor de que la persona adornada de virtudes pueda, gracias a ellas, crearle molestias e impedirle conseguir lo que desea.
6- El amor por el mando. La persona que lo padece, no deseando que nadie pueda disputárselo, siente envidia de quien posea méritos semejantes a los suyos.
7- Mala naturaleza: de manera que no soporta ver que alguien sea virtuoso.

Pero, desde el punto de vista del que esto escribe, tal y como ha sido indicado, la mayoría de ellos, si no todos, proceden de un complejo de inferioridad y esa es la causa directa de la envidia, en ese sentido en el que ha sido comúnmente entendida. Aunque la manera en que nosotros hemos descrito lo que es la envidia no anula la corrección de lo que ha sido dicho. En cualquier caso, debatir sobre su exacto significado escapa a lo que es nuestra intención y pretendemos con estas páginas.


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