
por Thierry Meyssan*
Al igual que Henry Kissinger y Margaret Thatcher, el ex vicepresidente estadounidense Al Gore también recurre a la retórica ambientalista. Ya el objetivo no es desviar la atención de las guerras que desata el imperio estadounidense ni restaurar la grandeza del Imperio británico sino salvar el capitalismo anglosajón. En esta tercera parte de su estudio sobre el discurso ecologista, Thierry Meyssan analiza la dramaturgia preparatoria de la Cumbre de la Tierra prevista para el año 2012 y la rebelión de Cochabamba.
El Protocolo de Kyoto
En 1988, Margaret Thatcher había incitado al G7 a financiar un Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) [Conocido en español por sus siglas en inglés (IPCC) y como Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, denominación que utilizaremos en lo adelante en este trabajo. NdT.] bajo los auspicios del PNUMA y de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En su primer informe, en 1990, el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático consideraba «poco probable» un claro aumento del efecto invernadero para «las próximas décadas o más allá». En 1995, un segundo informe de este órgano político se hace eco de la ideología de la Cumbre de Río y «sugiere una influencia detectable de la actividad humana en el clima planetario» [1].
Al ritmo de una al año, se suceden entonces una serie de conferencias de la ONU sobre el cambio climático. La de Kyoto, en Japón, elabora en diciembre de 1997 un Protocolo en el que los Estados firmantes se comprometen de forma voluntaria a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, principalmente las de dióxido de carbono (CO2) así como las de otros 5 gases: el metano (CH4), el protóxido de nitrógeno (N20), el hexafluoruro de azufre (SF6), los fluorocarburos (FC) y los hidroclorofluocarburos.
En la medida en que el Protocolo de Kyoto incita a los firmantes a hacer un mejor uso de los recursos energéticos no renovables, su firma parece positiva incluso a los Estados que no creen en la existencia de una influencia significativa de la actividad humana sobre el clima. Pero parece muy difícil que los Estados en vías de desarrollo logren modernizar sus industrias para hacerlas menos consumidoras de energía y menos contaminantes.
Señalando que esos Estados, cuyas industrias se encuentran en estado embrionario, producen pocos gases de efecto invernadero pero necesitan ayuda financiera para poder dotarse de industrias limpias y poco consumidoras, el Protocolo de Kyoto instituye un Fondo de Adaptación administrado por el Banco Mundial y un sistema de autorizaciones negociables.
Cada Estado recibe autorizaciones para la producción de ciertos volúmenes de gases de efecto invernadero que pueden repartir entre sus industrias. Los Estados en desarrollo que no utilicen la totalidad de sus permisos pueden revenderlos a los Estados desarrollados que contaminan más de lo autorizado. Con el producto de la venta [de los permisos que no utilizan] pueden financiar entonces la adaptación de sus industrias.
La idea parece llena de virtudes. El problema está en los detalles. La creación de un mercado de autorizaciones negociables abre el camino a una financierización adicional de la economía y, partir de ahí, a nuevas posibilidades para proseguir el saqueo del que ya eran objeto los países pobres.
De forma totalmente hipócrita, el presidente estadounidense Bill Clinton firma el Protocolo de Kyoto. Pero instruye a los parlamentarios del Partido Demócrata para que no lo ratifiquen. El Senado estadounidense lo rechaza de forma unánime.
Durante el periodo de ratificación del Protocolo de Kyoto, Estados Unidos se dedica a organizar el mercado de autorizaciones negociables, a pesar de que su intención es de no someterse a las exigencias comunes hasta el último momento.
Una organización caritativa, la Joyce Foundation, subvenciona varios estudios preparatorios. La dirección de dichos estudios está a cargo de Richard L. Sandor, economista republicano que ha desarrollado una doble carrera como corredor (Kidder Peabody, IndoSuez, Drexel Burnham Lambert) y universitario (Berkeley, Stanford, Northwestern, Columbia).
Bajo el estatuto de firma establecida según el derecho británico y la denominación de Climate Exchange [bolsa de valores sobre el clima], se crea un holding correspondiente a la modalidad Public Limited Company, lo cual implica que partes de dicha empresa pueden venderse a través de una oferte pública y que la responsabilidad de sus accionistas se limita a los aportes. El redactor de sus estatutos es un administrador de la Joyce Foundation, un jurista totalmente desconocido para el público llamado Barack Obama.
El ex vicepresidente estadounidense Al Gore y David Blood, ex director del banco Goldman Sachs, hacen un llamado público en busca de inversionistas.
Como resultado de dicha operación, Gore y Blood crean en Londres un fondo de inversiones de carácter ecológico denominado Generation Investment Management (GIM).
Para ello se asocian a Peter Harris (ex director del equipo de trabajo de Al Gore), a Mark Ferguson y Peter Knight (dos ex adjuntos de Blood en Goldman Sachs) así como a Henry Paulson (en aquel entonces director general de Goldman Sachs, puesto que dejará para convertirse en secretario del Tesoro de la administración Bush).
Climate Exchange Plc abre Bolsas en Chicago (Estados Unidos) y Londres (Reino Unido), con filiales en Montreal (Canadá), Tianjin (China) y Sydney (Australia).
Al reunir las acciones bloqueadas en el momento de la creación del holding con las que posteriormente adquiere, después del llamado público, Richard Sandor llega a poseer cerca de la quinta parte de todas las acciones.
El resto se reparte esencialmente entre fondos especulativos millonarios, como Invesco, BlackRock, Intercontinental Exchange (donde el propio Sandor funge también como administrador), General Investment Management y DWP Bank. Su capital bursátil sobrepasa actualmente los 400 millones de libras esterlinas. Los dividendos que percibieron los accionistas en 2008 se elevaron a 6,3 millones de libras.
Ingenuamente, los miembros de la Unión Europea son los primeros en adoptar la teoría del origen humano del calentamiento climático y en ratificar el Protocolo de Kyoto. Pero necesitan a Rusia para ponerlo en vigor. Este último país no tiene nada que temer en la medida en que el límite que se le fija no puede perjudicarlo, dado su retroceso industrial posterior a la disolución de la URSS.
Sin embargo, no lo acepta fácilmente, para exigir a cambio el apoyo de la Unión Europea a su admisión en la Organización Mundial del Comercio.
En definitiva, el Protocolo de Kyoto no entra en vigor hasta 2005.
2002: cuarta «Cumbre de la Tierra» en Johannesburgo y recordatorio de las prioridades por parte del presidente francés Jacques Chirac
La cumbre de Johannesburgo, en Sudáfrica, no presenta para Estados Unidos mayor interés que la de Nairobi. La agenda estadounidense está orientada exclusivamente hacia la guerra global contra el terrorismo. Por lo tanto, las cuestiones medioambientales tendrán que esperar.
El presidente estadounidense George W. Bush ni siquiera asiste a la cumbre y solamente envía al secretario de Estado Colin Powell, quien pronuncia un breve discurso en lo que su avión calienta los motores para emprender el viaje de regreso.
En Johannesburgo, la conferencia abandona el ambiente festivo que había primado en Río y se concentra en temas precisos: el acceso al agua y a la salud, el agotamiento previsible de las fuentes de energía no renovables y el precio de esta última, la ecología de la agricultura y la diversidad de las especies animales. El clima es un tema entre tantos otros.
La cumbre se convierte bruscamente en terreno de confrontación cuando el presidente francés Jacques Chirac declara: «Nuestra casa está en llamas y nosotros estamos mirando hacia otro lado. La Naturaleza, mutilada y sobreexplotada, no logra reconstituirse y nosotros nos negamos a admitirlo.
La humanidad está sufriendo. Está enferma de maldesarrollo, tanto en el Norte como en el Sur, y nosotros nos mantenemos indiferentes» [2].
Su discurso suena como una acusación contra Estados Unidos. No, la prioridad no es perseguir a Osama Ben Laden. Es el desarrollo de los países pobres y el acceso de todos a los bienes esenciales.
Furiosos, los altos funcionarios de la delegación estadounidense sabotean las negociaciones. Enfrascada en la instalación del centro de tortura de Guantánamo y de prisiones secretas en 66 países, la administración Bush tiene sin embargo el descaro de dar lecciones al resto del mundo y condiciona todo compromiso estadounidense a la obtención de concesiones de los países del Sur en materia de derechos humanos y de lucha contra el terrorismo.
No se obtiene la adopción de ningún documento final de real importancia.
Copenhague, en espera de la Cumbre de la Tierra de 2012
2012 será el año de la quinta Cumbre de la Tierra y de la revisión del Protocolo de Kyoto. Pero Washington y Londres han decidido convertir la 15ª conferencia sobre el cambio climático en una gran cita intermedia.
La cuestión es que la nueva política anglosajona pretende utilizar el calentamiento climático para avanzar hacia la obtención de sus dos objetivos esenciales:
- salvar el capitalismo y
- apoderarse de la capacidad de la ONU de establecer el derecho internacional.
No hay más remedio que reconocer que la economía estadounidense está en baja y que no logra rebasar su crisis interna.
Los estadounidenses ya no producen prácticamente nada importante, con excepción del armamento, mientras que los bienes que ellos mismos consumen se fabrican en una China cada día más próspera.
La principal solución es un cambio del capitalismo. Es hora de reactivar la especulación orientándola hacia las autorizaciones negociables para contaminar, de reactivar el consumo con productos ecológicos y de reactivar el trabajo con los empleos verdes [3].
Por otro lado, como la resistencia a la globalización forzosa se hace cada día mayor es conveniente presentarla de otra manera para obtener su aceptación. Habrá que decir que las cuestiones medioambientales exigen una administración global cuyo liderazgo tiene que estar en manos de los estadounidenses. Y para lograrlo hay que demostrar la ineficacia de la ONU en ese sector.
Una larga y poderosa campaña de propaganda precedió la conferencia de Copenhague, comenzando por el filme de Al Gore An Inconvenient Truth, (en castellano esta película lleva el título de: Una Verdad Incómoda) presentado en el Festival de Cannes de 2006, documental que le valió a Gore el premio Nóbel de la Paz correspondiente al año 2007.
El vicepresidente estadounidense, cuyo doble juego ante el Protocolo de Kyoto ya nadie parece recordar, se presenta ahora como un convencido militante que defiende su noble causa dedicándole benévolamente su tiempo libre.
En realidad, fue en calidad de consejero de la Corona británica, la verdadera promotora de la operación, que Al Gore realizó el documental y emprendió una gira promocional.
Al Gore es un especialista de la manipulación de las masas. Fue el organizador, a fines del siglo 20, de la campaña de alarmismo milenarista vinculada al llamado «error informático del año 2000». Suscitó entonces la creación de un grupo de expertos de la ONU, el Y2KCC –en todo sentido comparable al Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático–, para ofrecer la apariencia de que existía un consenso científico alrededor de lo que en realidad no era otra cosa que la magnificación de un problema menor [4].
Varios filmes de ficción se agregan al documental de Al Gore. El PNUMA divulga mundialmente el filme Home, del fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand, el 5 de junio de 2009. Algo similar sucede con 2012, el filme hollywoodense del alemán Roland Emmerich, que presenta el derrumbe de la corteza terrestre bajo el peso de las aguas y el salvamento de los capitalistas más adinerados gracias a dos modernas arcas de Noé mientras que los pobres perecen bajo las aguas.
Aparentemente, la conferencia de Copenhague debía resolver la cuestión de los gases de efecto invernadero estableciendo límites para las emisiones y ayudas destinadas a los países en desarrollo.
La realidad es que Londres y Washington pretendían llevar a los europeos a reducir por sí mismos los límites establecidos en el Protocolo de Kyoto para aumentar así la cantidad de permisos negociables, y por consiguiente la especulación bursátil, y hacer fracasar la conferencia como medio de preparar a la opinión pública mundial para la adopción de una solución fuera del marco de la ONU.
El presidente ruso Dimitri Medvedev, perfectamente cómodo en medio de toda esta farsa, preparó una maniobra que puede resultar muy productiva para su país.
Decidió subir las apuestas eligiendo un compromiso espontáneo y radical. Anuncia entonces a los países de Europa occidental que Moscú apoya lo que ellos exigen y que reducirá sus emisiones de gases de efecto invernadero de un 20 a un 25% de aquí al año 2020 en relación con las emisiones registradas en 1990. ¿Quién da más? ¡Nadie!
El detalle es que entre 1990 y 2007 las emisiones rusas de gases de efecto invernadero se redujeron en un 34% como consecuencia al colapso industrial que se produjo en tiempos de Yeltsin. O sea, el supuesto compromiso del Kremlin [para la reducción de las emisiones] le deja margen… ¡para un aumento del 9 al 14%!
De forma nada sorprendente, los anglosajones mueven sus peones utilizando al presidente francés Nicolas Sarkozy, enteramente satisfecho este último de verse en el papel de deus ex machina.
Sarkozy llega en medio de los debates, denuncia la falta de voluntad de sus homólogos y convoca una reunión no programada entre varios jefes de Estado y de gobierno [5].
Sin traductores, sentados en sillas incómodas, unos cuantos personajes se prestan para la maniobra. Garabatean en un pedazo de papes unas cuantas líneas de buenas intenciones y las presentan como la panacea.
«El planeta» ha sido salvado y… ¡cada uno para su casa!
El verdadero objetivo de esa farsa no es otro que preparar a la opinión pública mundial para las decisiones que habrá que imponer en la «Cumbre de la Tierra» de 2012.
Pero el presidente venezolano Hugo Chávez cuestiona la problemática de la cumbre, sin desalentar por ello a las asociaciones ecologistas que se manifiestan ante el centro donde se desarrolla la conferencia.
Hugo Chávez denuncia la maniobra de Sarkozy, que consiste en la redacción de una declaración final por un reducido grupo de Estados que se autoproclaman «responsables» para imponerla después al resto de la comunidad internacional.
El presidente de Venezuela denuncia una farsa destinada a permitir que un capitalismo sin conciencia logre escamotear sus propias responsabilidades y pueda presentarse como si estuviera libre de polvo y paja [6].
Chávez se hace eco de una de las consignas que gritan los manifestantes fuera del centro de conferencia: «¡No cambien el clima, cambien el sistema!»
Cochabamba, la antítesis de Copenhague
El presidente boliviano Evo Morales expone sus propias conclusiones sobre la cumbre de Copenhague. Para él está claro que las grandes potencias están jugando con el medio ambiente. Como ya viene sucediendo con muchos otros temas, las grandes potencias pretenden utilizar la cuestión del medio ambiente en beneficio propio y en detrimento del Tercer Mundo.
La presencia de una multitud de manifestantes fuera del centro de conferencias permite sin embargo abrigar esperanzas en cuanto a una voluntad planetaria muy diferente.
El presidente Evo Morales convoca entonces a una «Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra». El encuentro se desarrolla 4 meses más tarde en Cochabamba, Bolivia.
Sobrepasando todas las previsiones, más de 30 000 personas y 48 delegaciones gubernamentales participan en la Conferencia de Cochabamba. El ambiente de este encuentro recuerda a la vez el de la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro y el de las diferentes ediciones del Foro Social Mundial.
Lo que está en juego es sin embargo muy diferente.
En Río, la firma de relaciones públicas Burson-Marsteller había dado realce a las asociaciones como medio de legitimar las decisiones tomadas a puertas cerradas. En Cochabamba sucede lo contrario. Las asociaciones, excluidas del centro de conferencias de Copenhague, son ahora los actores de la toma de decisiones. La comparación con el Foro Social Mundial deja de ser válida.
El objetivo del Foro Social Mundial es ser la contraparte del Foro Económico de Davos y para ello se exila a sí mismo en el otro extremo del mundo, como recurso para evitar los enfrentamientos que ya se habían producido en Suiza. Lo que se cuestiona ahora es la ONU.
Evo Morales ha tomado nota del fiasco de Copenhague y de la voluntad de las grandes potencias de ignorar la autoridad de la Asamblea General de la ONU, así que convoca a la sociedad civil a unirse frente a los gobiernos occidentales.
El presidente boliviano Evo Morales y su ministro de Relaciones Exteriores, David Choquehuanca, abordan las cuestiones medioambientales desde su propia cultura de indios aimaras [7].
Mientras los occidentales discuten para determinar hasta dónde hay que limitar las emisiones de gases de efecto invernadero para no perturbar el clima, el presidente de Bolivia y su ministro de Relaciones Exteriores señalan que si se piensa que esas emisiones pueden ser peligrosas, lo que se impone es interrumpirlas.
Rompiendo con la lógica dominante, Morales y Choquehuanca rechazan el principio de las autorizaciones negociables, estimando que no se puede permitir, y mucho menos vender, algo que se cree peligroso. A partir de ese razonamiento, el presidente boliviano y su ministro de Relaciones Exteriores se pronuncian por un completo cambio del principio fundamental.
Los Estados desarrollados, sus ejércitos y sus transnacionales han herido a la Tierra que nos alimenta, poniendo así en peligro a toda la humanidad, mientras que los pueblos originarios han dado pruebas de su propia capacidad para preservar la integridad de la Madre Tierra.
La solución es, por lo tanto, de orden político: hay que devolver a los pueblos autóctonos el manejo de los grandes espacios mientras que las transnacionales tienen que responder ante un tribunal internacional por los daños que han provocado.
La Conferencia de los Pueblos celebrada en Cochabamba llama a la organización de un referendo mundial para la institución de una justicia climática y medioambiental y la abolición del sistema capitalista.
Siguiendo el mismo método ya tantas veces aplicado en numerosas cumbres internacionales que habían logrado escapar al control de los anglosajones, Washington desata de inmediato una campaña mediática destinada a desacreditar el mensaje de la conferencia de Cochabamba.
Dicha campaña deforma los razonamientos y el discurso del presidente boliviano Evo Morales [8].
Demasiado tarde. La ideología verde de Occidente ya ha perdido la unanimidad.
El árbol que no deja ver el bosque
En 40 años de discusiones de la ONU, las cosas no han mejorado sino todo lo contrario. Lo que se ha producido es un increíble acto de prestidigitación que resalta la responsabilidad individual mientras que pasa por alto las responsabilidades de los Estados y oculta la de las transnacionales. Como el árbol que no deja ver el bosque.
En las cumbres internacionales nadie trata de evaluar el costo energético de las guerras desatadas contra Afganistán e Irak, costo energético que incluye el puente aéreo que transporta diariamente toda la logística proveniente de Estados Unidos hacia el campo de batalla, incluyendo la alimentación de los soldados.
Nadie se preocupa por medir la superficie habitada contaminada por las municiones de uranio enriquecido, de los Balcanes a Somalia y pasando por el Gran Medio Oriente.
Nadie menciona las áreas agrícolas destruidas por las fumigaciones en el marco de la guerra contra la droga, en América Latina o en Asia central; ni las áreas esterilizadas por el uso del agente naranja, desde la jungla vietnamita hasta los palmares iraquíes.
Hasta la celebración de la conferencia de Cochabamba, la conciencia colectiva olvidó las evidencias existentes de que los principales ataques contra el medio ambiente no son consecuencia de comportamientos individuales ni de la industria civil sino de guerras desatadas para que las transnacionales puedan explotar los recursos naturales, y de la explotación sin escrúpulos de esos mismos recursos por parte de las transnacionales que alimentan los ejércitos imperiales. Lo cual nos trae nuevamente al punto de partido, cuando U Thant proclamaba el «Día de la Tierra» en protesta contra la guerra de Vietnam.
Thierry Meyssan
Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Fuente Odnako (Russia)
[1] Todos los informes del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático están disponibles en inglés, francés y español en el sitio Internet de dicho órgano.
[2] «Discours de Jacques Chirac au sommet mondial sur le développement durable de Johannesburg», 2 de septiembre de 2002.
[3] «La mue de la finance mondiale et la spéculation verte» (La metamorfosis de la finanza mundial y la especulación verde), por Jean-Michel Vernochet, Réseau Voltaire, 2 de marzo de 2010.
[4] «No hay un consenso científico en la ONU», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 17 de diciembre de 2009.
[5] «Intervention au sommet de Copenhague sur le climat» (Discruso del presidente francés Sarkozy en la cumbre climatica de Copenhague, en francés), por Nicolas Sarkozy, Réseau Voltaire, 17 de diciembre de 2009.
[6] «Discurso de Chávez en Copenhague» (en castellano), por Hugo Chávez Frías, Red Voltaire, 16 de diciembre de 2009.
[7] Ver su tribuna libre publicada en el diario estadounidense Los Angeles Times: «Combating climate change: lessons from the world’s indigenous peoples» (disponible para su descarga en el sitio de la Red Voltaire).
[8] Evo Morales denunció en su discurso las consecuencias sanitarias que tiene para los hombres el consumo de carne con hormonas femeninas. Sus palabras fueron interpretadas como declaraciones homofóbicas. Esta táctica de descrédito se ha hecho clásica. Basta con recordar la campaña mediática contra el Papa Juan Pablo II después de su discurso en la Gran Mezquita de Damasco o la que se desató contra el primer ministro de Malasia Mahathir bin Mohamad luego de su discurso ante la Conferencia Islámica.
jueves, 29 de abril de 2010
El pretexto climático 3/3 1997-2010: La ecología financiera
El pretexto climático 2/3: 1982-1996: La ecología de mercado

Margaret Thatcher aborda el desafío climático como una posibilidad para el Reino Unido de asumir el liderazgo científico a nivel mundial y de emprender una nueva revolución industrial (En la imagen, Margaret Thatcher en la apertura del Hadley Center, el 25 de mayo de 1990).
por Thierry Meyssan*
25 de abril de 2010
Durante los años 1980-90 se buscó disociar la ecología de las cuestiones de defensa para vincularla con los problemas económicos. En esta segunda parte de su estudio sobre la retórica ambientalista, Thierry Meyssan analiza cómo las transnacionales invirtieron la situación y pasaron de la posición de acusado a la de padrino de las asociaciones verdes.
Este artículo es la continuación de:
1. «1970-1982: La ecología de guerra»
1982: Nairobi, la segunda «Cumbre de la Tierra» y el liderazgo de Margaret Thatcher
Poco a poco el debate se desplaza del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) hacia el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FPNU) en cuyo seno dará lugar a enfrentamientos entre Estados Unidos, por un lado, y, del otro lado, la Santa Sede e Irán sobre el tema de la moral sexual.
Dentro del bando capitalista, los neo-maltusianos pierden influencia ante los partidarios de la desregulación.
El presidente estadounidense Ronald Reagan trata con desdeño la segunda «Cumbre de la Tierra» (Nairobi, 1982), que pasa sin pena ni gloria. Ni siquiera se prevé la realización de una nueva conferencia.
Los demócratas estadounidenses toman las cosas con más seriedad.
James Gus Speth, ex consejero de Jimmy Carter para el medio ambiente, y Jessica Mathews, ex adjunta de Zbignew Brzezinski en el Consejo de Seguridad Nacional y administradora de la Rockefeller Foundation, fundan el World Resources Institute (WRI), un think tank ecologista que debe ejercer su influencia sobre el Banco Mundial.
Financiado por varias transnacionales, el WRI será el primer organismo de su tipo en dedicar grandes presupuestos al estudio político del clima.
El WRI cuestiona la capacidad de los Estados para enfrentar los desafíos vinculados al medio ambiente y milita por una administración global que, según asegura, no se ejercerá a través de la ONU sino a traves del mercado [capitalista] mundial.
Los tratados son inútiles. Las transnacionales serán quienes resuelvan los problemas y lo harán sólo cuando sea de interés para sus accionistas.
Después del fracaso de la conferencia de Nairobi, las Naciones Unidas reducen sus ambiciones y se conforman con negociar la Convención de Viena y el Protocolo de Montreal sobre la prohibición de los clorofluorocarbonos (CFCs), responsables del «hueco de la capa de ozono».
Para reactivar el debate que se la va de las manos, el secretario general de la ONU, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, nombra una Comisión Mundial de Medio Ambiente y Desarrollo que tendrá como presidenta a la ministra de Estado noruega (o sea, primera ministra), la doctora Gro Harlem Brundtland, y a Jim MacNeill como secretario general. Este organismo, que cuenta entre sus miembros a Maurice Strong, entrega un informe pesimista y ambiguo titulado Nuestro futuro comun [1].
El texto es innovador dado que toma en cuenta las preocupaciones del Tercer Mundo.
En ese sentido menciona, por vez primera en un documento internacional, la noción de «desarrollo sostenido», posteriormente traducida como «desarrollo sostenible». El crecimiento industrial no es enemigo de la especie humana, pero es necesario regularlo para no hipotecar los derechos de las futuras generaciones.
Lo cual implica, claro está, que la actividad humana no debe destruir el medio ambiente. Pero también implica que la actividad humana no debe crear desigualdades que priven de futuro a los niños que nacen en los países pobres.
El problema del acceso a los recursos naturales y del manejo de dichos recursos escapa de las manos de los neo-maltusianos y adquiere una dimensión revolucionaria que no todo el mundo entiende de la misma manera.
Para los tercermundistas, los Estados tienen que adoptar leyes que garanticen el acceso de todos a los bienes comunes. Para los capitalistas (neo-liberales), por el contrario, los Estados deben desregular [o sea, eliminar leyes] para garantizar el acceso de las transnacionales [a los bienes comunes].
Esta doble lectura suscita inquietud en algunos Estados desarrollados. Dos factores los incitarán, sin embargo, a implicarse en la continuación de las negociaciones.
En 1986, el transbordador espacial Challenger se desintegra en vuelo, 73 segundos después de su lanzamiento. Estados Unidos decreta la inmediata interrupción de los vuelos.
La NASA entra en una fase de introspección y reorganización. Y analiza, en aras de conservar su presupuesto, la posibilidad de reciclarse como observadora de los cambios climáticos a través de los satélites artificiales.
El director del instituto de climatología de la NASA, James Hansen, dramatiza el problema al comparecer ante una comisión del senado [2].
Gracias a Hansen, el movimiento ecologista estadounidense se dota de un aval científico y la NASA recupera su presupuesto.
Hansen reactiva la teoría del «efecto invernadero», concepto formulado en 1896 por el físico y químico sueco Svante Arrhenius que afirma que la presencia en la atmósfera de ciertos gases, como el CO2, puede provocar un aumento de la temperatura global de la superficie terrestre.
Este científico, adepto del cientificismo, había emitido la hipótesis de que la humanidad lograría evitar una nueva edad de los glaciares gracias al calor de sus fábricas. Su demostración resultó improvisada, provocando el abandono de la idea.
James Hansen la retoma al cabo de los años –sin verificarla– pero sacando la conclusión inversa: el desarrollo industrial va a provocar un calentamiento climático perjudicial para la humanidad.
Margaret Thatcher se apodera entonces de la cuestión climática y se impone rápidamente como líder mundial en la materia.
En 1987, Maumoon Abdul Gayoom, presidente de las Maldivas, aborda el tema durante la cumbre de la Commonwealth, en Vancouver. Su país, dice el presidente de las Maldivas, desaparecerá si el clima se recalienta y sube el nivel del mar.
En 1988, Canadá y Noruega organizan en Toronto una conferencia ministerial mundial sobre el tema «Cambios en nuestra atmósfera: implicaciones para la seguridad global» [3], donde se abordan por vez primera los posibles desplazamientos de población y se mencionan objetivos determinados para la reducción de los gases de efecto invernadero.
Los primeros ministros de Canadá y Gran Bretaña, Brian Mulroney y Margaret Thatcher, convencen a sus colegas del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia) de financiar un Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (GIEC) [Conocido por sus siglas en inglés (IPCC) y en español como Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, denominación que utilizaremos en lo adelante en este trabajo. NdT.] bajo los auspicios del PNUMA y de la Organización Meteorológica Mundial, que ya habían iniciado un programa común de investigación [4]. Poco después, la señora Thatcher pronuncia un importante discurso en la Royal Society [5].
Afirma en él que los gases de efecto invernadero, el hueco de la capa de ozono y las lluvias ácidas exigen respuestas intergubernamentales. En 1989, la propia Margaret Thatcher se dirige a la Asamblea General de la ONU con un mensaje de alarma en el que llama a una movilización general sobre el tema.
Anuncia que Gran Bretaña ya ha tomado una serie de iniciativas para modernizar su industria y que pondrá a la disposición de los investigadores de todo el mundo las herramientas informáticas necesarias para el estudio del clima [6]. De regreso en Londres, crea el Hadley Center for Climate Prediction and Research, institución que inaugura con gran solemnidad [7]. Participa también en la conferencia mundial sobre el clima, en Ginebra, donde se pronuncia por la redacción de una convención global [8].
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático adquiere toda su dimensión con la creación del Hadley Center. El interés de Lady Thatcher no era crear una academia científica internacional sino un órgano político encargado de enmarcar la investigación, lo que cual se hace mucho más fácil en la medida en que los expertos participantes necesitan al Hadley Center para poder continuar sus trabajos.
El objetivo de Margaret Thatcher no era fabricar una ciencia falsa para apoyar una línea política, sino orientar la investigación fundamental para convertirla en investigación aplicada, útil para la nueva revolución industrial a la que aspiraba.
El deseo de Lady Thatcher, ex investigadora en el sector de la química orgánica, de basar la prosperidad y la influencia de su propio país en su liderazgo científico resulta indudable. Contrariamente a los neo-maltusianos, Margaret Thatcher plantea que los progresos científicos deben permitir resolver el desafío climático. Pone como ejemplo la manera cómo la ciudad de Londres ha logrado deshacerse del fog, la espesa nube de humo de las fábricas que la niebla impide disiparse. Lejos de condenar la industrialización, Margaret Thatcher quiere realizar una nueva revolución industrial que pondrá nuevamente a su país a la cabeza de la economía mundial. Cierra las minas de carbón, recurre al petróleo del Mar del Norte y prepara el futuro con el sector nuclear.
Esta enorme ambición, que Margaret Thatcher implementa con el mayor desprecio por la clase obrera e imponiendo a la clase dirigente un paso de marcha forzada, se estrella contra las disensiones del Partido Conservador, que se rebela contra su autoritarismo y la obliga a dimitir.
1992: Río de Janeiro, la tercera «Cumbre de la Tierra» y el triunfo de Maurice Strong
Durante los últimos años, Maurice Strong ha abandonado la actividad en el sector público canadiense y se ha hecho millonario. Ha sido nombrado director de Petro-Canada y ha acumulado una impresionante fortuna personal. Junto con el vendedor de armas saudita Adnan Kashoggi, Maurice Strong crea American Water Development, sociedad que compra el valle de Saint Louis para explotar las reservas de agua del río Colorado. Pero enfrentan la cólera de los habitantes, quienes temen que esa verde región se convierta en un desierto.
Strong renuncia bruscamente al proyecto. Según afirma, un sabio le reveló las propiedades místicas del lugar, que los indios consideran sagrado. Junto a su esposa Hanne, convencida esta última de ser la reencarnación de una sacerdotisa india, Strong crea la Manitou Foundation.
Su esposa es la presidenta y el propio Strong es el tesorero. Invierten 1,2 millones de dólares en el Baca Ranch de Crestone, construyen un gran complejo espiritual al estilo New Age en el que coexisten templos hindúes y budistas, templos judíos e iglesias cristianas, chamanes y otros tipos de brujos, en el marco de un urbanismo esotérico.
Altas personalidades, miembros del muy serio Aspen Institute (Rockefeller, Kissinger, etc.), vienen a meditar al lugar para que todas las religiones se conviertan en una sola.
Laurance Rockefeller, hermano de David, hace una donación de 100 millones de dólares. La extraña aventura se termina tan abruptamente como había comenzado sin que se haya logrado determinar si se trató de un caso de delirio colectivo o si fue una maniobra propagandística para atenuar la imagen de tiburones de Maurice Strong y sus amigos.
En todo caso, el Baca Ranch sirvió de laboratorio para la elaboración de la propaganda ecologista con una religiosidad a la moda, basada en el mito bíblico del diluvio y envuelta en imágenes provenientes de diferentes culturas, principalmente del budismo.
El hombre pecador ha sucumbido ante la tentación industrial y debe asumir el castigo divino. Debido al calentamiento climático, que él mismo ha provocado, las aguas pronto cubrirán la faz de la Tierra.
El único sobreviviente será Noé, el ecologista, y con él sobrevivirán las plantas y animales que él mismo logre poner a salvo.
Esa creencia se basa en la cosmogonía inspirada en los trabajos del investigador James Lovelock, quien recibe el título honorífico de Comendador del Imperio Británico, otorgado por Margaret Thatcher. En su teoría de Gaia, el científico inglés pretende demostrar que la regulación de la composición de la atmósfera terrestre depende de los seres que la habitan. Basados en ese razonamiento, que todavía está por demostrar, los creadores del Baca Ranch plantean que el planeta Tierra se comporta como un organismo vivo. Es Gaia, la diosa madre de la mitología griega. Por muy absurdo que parezca esta cosmogonía se impone en el imaginario contemporáneo. Por lo tanto, ya no se trata de «salvar la humanidad» sino de «salvar el planeta», aunque nadie pone en duda que a este astro muerto todavía le quedan por delante varios miles de millones de años.
Como quiera que sea, los anglosajones logran obtener la elección de Maurice Strong como presidente de la Federación Mundial de Asociaciones de las Naciones Unidas (WFUNA, siglas en ingles). Esta posición le permite hacer campaña para que la ONU organice una nueva cumbre de la Tierra. Una vez tomada la decisión, Strong no encuentra la menor dificultad, dado el papel que ya había desempeñado en Estocolmo y su paso por el PNUMA, para obtener el cargo de secretario general de la futura conferencia.
Para la preparación de la cumbre de Río, Strong se busca en primer lugar un consejero especial, su amigo Jim MacNeill, quien había sido director de Medio Ambiente en la OCDE y, posteriormente, redactor del informe Brundtland. Al igual que Strong, MacNeill es miembro de la Comisión Trilateral, creada por David Rockefeller con Zbignew Brzezinski.
En ese marco MacNeill redacta el informe preparatorio de la conferencia, titulado Beyond Interdependence (Más allá de la interdependencia) [9], mientras que Strong redacta el prefacio. La idea principal que se desprende del informe de la Rockefeller Foundation, previo a la conferencia de Estocolmo, y del informe de la comisión de la ONU posterior a la conferencia de Nairobi así como del de la Comisión Trilateral, antes de la conferencia de Río, es que los intereses económicos y las preocupaciones sobre el medio ambiente no deben oponerse entre sí acusando a las transnacionales de contaminar indiscriminadamente. Por el contrario. Industriales y ambientalistas deben unirse. La ecología puede ser un negocio lucrativo. Lo que falta es hacerle tragar eso a la opinión pública.
Maurice Strong complace a las asociaciones ecologistas invitándolas a presentar sus sugerencias para la cumbre y tratándolas con todo de atenciones. Al mismo tiempo reserva un espacio estratégico a las transnacionales, nombrando al multimillonario suizo Stephan Schmidheiny como consejero principal para la preparación de la cumbre.
Schmidheiny reúne en el seno del World Business Council for Sustainable Development (WBCSD) a las principales transnacionales, temerosas de que la cumbre pueda dar lugar a un cuestionamiento de sus prácticas. Les propone la realización de acciones de cabildeo para evitar la adopción de cualquier reglamentación internacional que entorpezca sus actividades y para promover la globalización económica bajo la fachada de la acción ecológica.
Mundialmente celebrado como filántropo de la ecología, Schmidheiny amasó su fortuna a través de la empresa de materiales de construcción Eternit. Como consecuencia de una investigación ordenada por Rafaelle Guariniello, fiscal general de Turín, en Italia, Schmidheiny debe comparecer ante los tribunales en 2010. Se le acusa de ser el mayor contaminador del mundo con amianto.
A pesar de tener total conocimiento de causa, Schmidheiny contaminó o permitió la contaminación de la ciudad de Casale donde se encontraban las fábricas de su empresa, provocando la muerte de 2 900 personas mientras que otras 3 000 quedaban afectadas.
Mientras Maurice Strong y sus amigos preparan la conferencia, numerosos científicos expresan su descontento ante el rumbo que están tomando las cosas. El periodista francés Michel Salomon reúne 3 000 universitarios y laureados del Premio Nóbel alrededor del Llamado de Heidelberg. Haciendo alusión a los santuarios del Baca Ranch y las teorías de Gea, denuncian «el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial y perjudica el desarrollo económico y social».
Observando la movilización del WBCSD, reafirman «la necesidad absoluta de ayudar a los países pobres a alcanzar un nivel de desarrollo sostenible y en armonía con el del resto del planeta, de protegerlos de lo perjudicial proveniente de naciones desarrolladas y de evitar encerrarlos en una red de obligaciones irrealistas que comprometen a la vez su independencia y su dignidad».
Finalmente, concluyen que «los peores males que amenazan nuestro planeta son la ignorancia y la opresión, no la ciencia, la tecnología y la industria cuyos instrumentos, en la medida en que se utilicen adecuadamente, son herramientas indispensables que permitirán a la humanidad acabar, por sí misma y para sí misma, con males como el hambre y la sobrepoblación».
Strong y Schmidheiny reclutan entonces la firma de relaciones públicas Burson-Marsteller. La especialidad de su presidente, Harold Burson, consiste en identificar los sectores de población que pueden ser utilizados a favor de una causa, organizarlos en asociaciones y utilizarlas después para que defiendan, sin saberlo, los intereses de los clientes de la firma.
Entre otros ejemplos, Burson había creado en el pasado asociaciones de enfermos para facilitar el acceso a los medicamentos que fabricaban sus clientes, en vez de militar por el acceso a los medicamentos más eficaces.
También formó asociaciones de fumadores para luchar contra las leyes antitabaquismo, en vez de luchar por la fabricación de cigarrillos que no fuesen tóxicos. Burson transformará entonces la cumbre de Río en una gigantesca feria asociativa, dando así una apariencia de legitimidad popular a decisiones ya tomadas de antemano, en secreto y al más alto nivel, por un sindicato de transnacionales [10].
Esta técnica de manipulación se ha hecho clásica. Y ha sido reproducida desde entonces en múltiples conferencias internacionales.
172 delegaciones, de las que forman parte un centenar de jefes de Estado y de gobierno, participan en la cumbre de Río, del 3 al 14 de junio de 1992. En medio de una atmósfera festiva, el encuentro sirve de marco a la adopción de numerosos documentos. La Declaración de Río [11] establece 27 principios, como el principio de precaución: «la ausencia de certeza científica absoluta no debe servir de pretexto para posponer la adopción de medidas efectivas tendientes a prevenir la deterioración del medio ambiente» [12].
Esta Declaración es fruto de una verdadera negociación entre Estados. El documento reconoce el derecho de las generaciones futuras al desarrollo sostenible, lo cual implica no sólo que el crecimiento económico no debe concretarse a costa del medio ambiente sino que tampoco debe perpetuar las desigualdades entre el Norte y el Sur. En materia de derecho internacional, el medio ambiente se convierte en una cuestión de justicia social.
Para la aplicación de esos principios, los Estados miembros deben atenerse a otro documento: Action 21 [13]. Es un detallado programa que explica la relación entre desarrollo y medio ambiente, enumera los principales problemas ambientales, precisa los grupos e instituciones que deben ser movilizados y refiere gran cantidad de buenas intenciones. Pero en este segundo documento se elimina toda referencia a situaciones de conflicto. Estados Unidos e Israel logran que se elimine toda mención de los derechos de los «pueblos sometidos a la opresión, la dominación y la ocupación».
Lo más importante es que la guerra ya no aparece como el principal factor de los ataques al desarrollo y al medio ambiente. Es el triunfo de Maurice Strong y de la ecología edulcorada. Las transnacionales pueden seguir saqueando el planeta, con tal de que no contaminen en los países desarrollados.
El Pentágono, que acaba de desatar su primera agresión militar contra Irak, puede seguir destruyendo sin preocuparse porque la destrucción de la guerra no cuenta.
(Continuación en la tercera parte titulada: «1997-2010: Le ecología financiera»)
Thierry Meyssan
Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
Fuente Odnako (Russia)
[1] Título en francés: Notre avenir à tous. Título en inglés: Our Common Future. Título en español: Nuestro Futuro Común.
[2] Greenhouse Effect and Global Climate Change, audiencia de James Hansen ante la Comisión senatorial de Energía y Recursos Naturales, 23 de junio de 1988.
[3] «Our Changing Atmosphere: Implications for Global Security».
[4] Déclaration économique, G7, Toronto, §33.
[5] Speech to the Royal Society, por Margaret Thatcher, 27 de septiembre de 1988.
[6] Speech to United Nations General Assembly (Global Environment) por Margaret Thatcher, 8 de noviembre de 1989.
[7] Speech opening Hadley Centre for Climate Prediction and Research, por Margaret Thatcher, 25 de mayo de 1990.
[8] Speech at 2nd World Climate Conference, por Margaret Thatcher, 6 de noviembre de 1990.
[9] Beyond Interdependence: The Meshing of the World’s Economy and the Earth’s Ecology, por Jim MacNeill, Pieter Winsemius y Taizo Yakushiji, Oxford Paperbacks, febrero de 1992.
[10] «Burson-Marsteller, Pax trilateral and the Bruntland Gang versus the Environment» por Joyce Nelson, y «Poisoning the Grassroots» por John Dillon, Covert Action quaterly, primavera de 1993.
[11] Texto íntegro de la Declaración de Río.
[12] El principio de precaución, como aparece formulado en la Declaración de Río o en la Carta francesa sobre el medio ambiente, tiene como objetivo ampliar la base jurídica de la acción política a favor del medio ambiente ante las evaluaciones científicas que presentan las transnacionales. Posteriormente ha sido a menudo tergiversado para justificar una forma de pasividad política en todos los sectores.
[13] Texto íntegro de Action 21.
El pretexto climático 1/3: 1970-1982: La ecología de guerra

El presidente Gerald Ford, el secretario de Estado Henry Kissinger y el consejero para la seguridad nacional Brent Scowcroft. Después de haber estudiado las consecuencias del calentamiento climático, los tres decidieron, a finales de 1974, que Estados Unidos tenía que hacer de la reducción de la población mundial uno de sus objetivos estratégicos.
por Thierry Meyssan*
El discurso ambientalista apareció en la escena política internacional a principios de los años 1980. Esencialmente positivo, rápidamente se convirtió en atributo indispensable del poder legítimo. Los más importantes jefes de Estado o de gobierno lo han hecho suyo en algún momento de sus carreras. Las transnacionales más contaminadoras han financiado abundantemente los órganos de la ONU vinculados a la protección del medio ambiente. En este artículo, que presentamos en 3 partes y que no será probablemente del agrado de los ecologistas ni de sus adversarios, Thierry Meyssan hace un recuento de la perturbadora historia de la retórica ambientalista, que a menudo ha servido para manipular las buenas intenciones o el miedo al futuro como medio de justificar polémicas decisiones militares o económicas.
La conferencia de Copenhague sobre el medio ambiente fue el ejemplo por excelencia del abismo que existe entre la realidad de este tipo de evento y la imagen de él que nos ofrecen los medios.
Antes de la conferencia, numerosas personalidades aseguraban que el mundo se iba a acabar al día siguiente si no se hacía algo y calificaban la cumbre de «última oportunidad para la humanidad». Pero cuando ese encuentro se terminó sin alcanzar un acuerdo de obligatorio cumplimiento, esas mismas personalidades aseguraron que la situación no era tan grave, que se alcanzaría el acuerdo en futuros encuentros y que la Apocalipsis podía esperar un poco más.
Los principales medios de difusión ni siquiera dieran explicación alguna sobre el brusco viraje. Simplemente, pasaron la página.
Para entender lo que realmente sucedió en Copenhague y lo que realmente está en juego cuando se habla de la «amenaza climática» es necesario mirar hacia atrás y pasar en revista todo el proceso que dio como resultado el surgimiento de esta nueva ideología y desembocó en el show de Copenhague.
Nuestro objetivo no es abordar aquí las consecuencias de los cambios climáticos, que durante siglos han llevado a los hombres a desplazarse de una región a otra, ni predecir los próximos cambios climáticos y las migraciones que han de provocar.
Concentraremos nuestra atención en otro aspecto del asunto:
¿Cómo es que los eslóganes de unos se transforman en mentiras que todos compartimos?
¿Cómo se usa la supuesta ciencia para disimular la manipulación política?
Y finalmente, ¿cómo pueden derrumbarse de pronto los falsos consensos?
A lo largo de 40 años, las cuestiones vinculadas al medio ambiente han sido manipuladas con los más diversos fines políticos por Richard Nixon, Henry Kissinger, Margaret Thatcher, Jacques Chirac y Barack Obama.
Ninguno de esos líderes creía que los cambios climáticos son imputables a la actividad humana. Si aceptaban esa premisa era en función de otros intereses. Veamos la historia de la ecología como área de enfrentamiento de las grandes potencias.
El día de la Tierra
U-Thant, secretario general de la ONU proclama el «Día de la Tierra» como forma de protesta contra la guerra de Vietnam (a sus espaldas, la campana japonesa de la paz, durante la primera celebración).
Todo comienza en 1969. El militante pacifista estadounidense John McConnell propone a la UNESCO la proclamación de un «Día de la Tierra» que debe celebrarse durante el equinoccio de primavera y en forma de día feriado mundial, para fortalecer el espíritu de unidad entre todos los seres humanos a través de todo el planeta.
Su sueño obtiene el apoyo del secretario general de la ONU, U-Thant, quien lo ve como una nueva oportunidad de expresar su oposición a la guerra de Vietnam. Para el diplomático birmano, al igual que para muchos asiáticos, el respeto por el medio ambiente es indisociable del respeto por la vida humana y forma parte de una búsqueda de la armonía que debe poner fin a las guerras. U-Thant implanta el «Día», pero ningún Estado sigue su recomendación.
El secretario general de la ONU organiza de todas formas una pequeña ceremonia en la que hace sonar la campana japonesa de la paz en el palacio de cristal y declara: «Que sólo haya en el futuro días de paz y alegría para nuestra nave espacial Tierra, que sigue viajando y rotando en el frío espacio con su cálida y frágil carga de vida.» [1]
No se registra entonces ninguna reacción directa por parte de Washington.
Sin conexión aparente con lo anterior, Gaylord Nelson, senador por el Estado de Wisconsin, propone aplicar las técnicas de movilización de la izquierda estadounidense contra la guerra de Vietnam a las cuestiones medioambientales estadounidenses. Y proclama el miércoles 22 de abril de 1970 como… «Día de la Tierra» [2].
La versión estadounidense del «Día de la Tierra» permite a la clase dirigente desviar de su objetivo a los militantes que se oponían a la guerra estadounidense contra Vietnam.
Siendo Nelson miembro del partido demócrata, nadie denuncia la manipulación. Por el contrario, la prensa dominante se hace eco de su llamado y le aporta su apoyo.
El New York Times expresa su regocijo: «La creciente preocupación ante la crisis medioambiental recorre las universidades del país con una intensidad que, de mantenerse, pudiera llegar a eclipsar el descontento estudiantil contra la guerra de Vietnam» [3].
Más de 20 millones de estadounidenses participan en el evento, que consiste ante todo en limpiar ciudades y zonas rurales de los desechos amontonados. Para el presidente Richard Nixon y su omnipresente consejero Henry Kissinger se trata de un éxito inesperado.
Se demuestra así que es posible crear un movimiento diversionista capaz de competir con el movimiento antibelicista y de desviar la energía de los manifestantes hacia otros combates. La ecología tiene que apoderarse del lugar que ocupan el pacifismo y el tercermundismo.
Esta versión estadounidense del «Día de la Tierra» logrará reemplazar exitosamente a la celebración que proponía la ONU.
El senador Nelson exhorta a los manifestantes a declarar «la guerra por el medio ambiente» (sic) [4].
Bajo su influencia personal, las asociaciones estudiantiles demandan un cambio en las prioridades del momento y que una parte de los presupuestos destinados a la Defensa se transfiera a la protección del medio ambiente. Al hacerlo están renunciando, en particular, a la condena de la guerra de Vietnam y a la condena del imperialismo en general. [5]
Rápidamente, los republicanos logran imponer varias leyes sobre la calidad del aire y del agua, así como otras a favor del desarrollo de los parques naturales y de la protección del patrimonio natural. El presidente Richard Nixon crea una Agencia Federal de Protección del Medio Ambiente (US EPA, siglas en inglés), mientras que 42 Estados de la Unión institucionalizan la celebración anual del «Día de la Tierra».
En ocasión del primer «Día de la Tierra» (Denver, 22 de abril de 1970), el senador estadounidense Gaylord Nelson lanza un llamado a declarar «la guerra por el medio ambiente». A sus espaldas, la bandera del movimiento diseñada por Ron Cobb en base a la bandera de los Estados Unidos. En lugar de las estrellas aparece un símbolo que conjuga las letras E y O, haciendo así referencia a una Organización del Medio Ambiente. Se exhorta a la juventud a asumir la defensa de esta bandera, en vez de quemar la bandera de las barras y las estrellas.
La ecología se convierte, en adelante, en una «preocupación» de Washington y requiere por lo tanto un tratamiento especial en el plano internacional, sobre todo con vistas a neutralizar el movimiento antibelicista en el resto del mundo.
1972: Estocolmo, la primera «Cumbre de la Tierra» y el Club de Roma
En 1972, la ONU organiza en Estocolmo su primera conferencia sobre el medio ambiente humano, posteriormente conocida como la primera «Cumbre de la Tierra» [6].
El canadiense Maurice Strong es designado para ocupar el puesto de secretario general de la conferencia, responsable de los trabajos preparatorios.
Este alto funcionario dirigía la Agencia canadiense de Desarrollo Internacional [7], administración hermana de la USAID y que, al igual que esta última, sirve de pantalla a la CIA [8].
Al ocupar además el puesto de administrador en el seno de la Rockefeller Foundation, Strong encarga a esta última el documento preparatorio de la conferencia Only One Earth. The care and maintenance of a small planet (En español, “Una sola Tierra: cuidado y preservación de un pequeño planeta”), redactado por la economista británica Barbara Ward y el biólogo franco-estadounidense René Dubos. Es evidente que los recursos del planeta no son lo suficientemente abundantes como para permitir que toda la humanidad tenga el mismo nivel de desarrollo económico. Es necesario tomar medidas de carácter conservacionista.
Aunque el tema no está todavía a la moda en ese momento, 113 Estados participan en la Cumbre. Sólo dos jefes de Estado asisten a ella: Olof Palme, primer ministro de Suecia (país sede del encuentro), e Indira Ghandi, primera ministra de la India. Se trata de dos resueltos adversarios de la política imperial estadounidense que son también resueltamente contrarios a la guerra estadounidense contra Vietnam.
Lejos de remar en la dirección prevista, las conclusiones que estos dos jefes de Estado sacan de la reflexión de la Rockfeller Foundation es exactamente inversa a la de los autores del informe. Olof Palme e Indira Ghandi afirman que si los recursos naturales no permiten extender a todo el mundo el nivel de desarrollo occidental, no es porque el desarrollo para todos sea una meta imposible sino porque el modelo occidental es inadecuado y debe ser condenado [9].
Lo cual implica que no son los pobres sino los ricos los que están poniendo en peligro el planeta.
El testimonio de los habitantes de la isla japonesa de Minamata —contaminados, a través del pescado que les sirve de alimento, por el mercurio proveniente de los desechos industriales [10]— da a conocer al mundo entero los peligros de un capitalismo sin conciencia.
La conferencia afirma que los problemas del medio ambiente van más allá de los marcos nacionales y de los bloques, exigen una cooperación internacional. Los participantes deciden entonces la creación del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
Como las cosas están bien organizadas, los anglosajones se apoderan poco a poco del tema. Proponen poner al fiel Maurice Strong a la cabeza del PNUMA y que la sede del nuevo programa de la ONU se instale en Nairobi (Kenya), donde Strong había comenzado su carrera como representante de la compañía petrolera CalTex.
Se restablece el orden. Los participantes a esta primera Cumbre se dan cita para pasar revista a la situación dentro de 10 años.
El multimillonario David Rockefeller milita por el cese del crecimiento mundial. Apadrina un think tank, el Club de Roma [11] que paga la realización de un estudio por el equipo de Dennis Meadows (Massachussetts Institute of Technologie), estudio que se publica bajo el título The Limits to Growth [Título en español: Los límites del crecimiento] y se convierte en un best seller, un éxito de venta en las librerías.
El estudio retoma la interrogante de Thomas Malthus (1766-1834) en cuanto a si el crecimiento de la población y el consumo de ésta es superior a la producción de riquezas.
Malthus planteaba este problema a la escala de las islas británicas mientras que el Club de Roma lo amplía a todo el planeta.
¿Qué será de la humanidad si la población sigue creciendo de forma casi exponencial y consumimos los recursos naturales no renovables de la Tierra?
En algún momento enfrentaremos una carencia de recursos y nuestro sistema se derrumbará.
Esta reactivación del maltusianismo en los años 1970 parece sorprendente dado que ya en aquel momento los historiadores de la demografía habían comprobado de forma convincente que el crecimiento de la población varía según los grupos humanos y que la tasa de fecundidad de las mujeres disminuye considerablemente a partir del momento en que estas tienen acceso a la educación.
Poco importa. El Club de Roma se apodera de los debates del PNUMA y enfoca la atención sobre la cuestión de los recursos no renovables en un mundo acabado.
Más allá de las críticas metodológicas formuladas contra los modelos matemáticos no diferenciados del Club de Roma, y a pesar de las lógicas esperanzas en cuanto a la posibilidad de resolver el problema gracias al progreso de la ciencia y la técnica, la opinión pública occidental se interroga en cuanto a la fragilidad de su propio sistema de desarrollo económico, sobre todo teniendo en cuenta que enfrenta en ese mismo momento una escasez temporal de petróleo, durante la guerra israelo-árabe de octubre de 1973.
En Washington, el consejero de seguridad nacional Henry Kissinger encarga un informe sobre la cuestión [12].
De manera nada sorprendente, el informe viene a confirmar lo que piensa la Casa Blanca: el problema no son los Estados ricos sino los países pobres.
El informe señala: «No sabemos si el desarrollo técnico permitirá alimentar a 8,000 millones de personas, y mucho menos a 12,000 millones en el siglo 21.
No podemos estar completamente seguros de que en la próxima década no aparezcan cambios climáticos que creen considerables dificultades para la alimentación de una población que sigue creciendo, especialmente en los países en vías de desarrollo que viven en condiciones cada vez más marginales y vulnerables.
Existe en definitiva una posibilidad de que el desarrollo de hoy se dirija hacia condiciones maltusianas en numerosas regiones del mundo» [13].
Sobre esa base, Washington decide condicionar la ayuda destinada al desarrollo económico del Tercer Mundo a la aplicación de programas para el control de los nacimientos, así como orientar en ese mismo sentido la acción del Fondo de las Naciones Unidas para la Población y prestar apoyo a ciertos movimientos feministas a través del mundo.
La corriente ideológica de Rockefeller no se designa como «maltusiana» sino como «neo-maltusiana» ya que predica la difusión de la píldora anticonceptiva y el uso del aborto, soluciones que habrían horrorizado al pastor Malthus, partidario de la abstinencia obligatoria.
Esa doctrina parece sin embargo más comprensible si la situamos en su contexto histórico. A finales del siglo 18, el hambre asola Inglaterra.
La ley obliga a las parroquias a alimentar a los pobres, lo que provoca el empobrecimiento de la parroquia del pastor Malthus, quien observa que la fertilidad de los pobres es muy superior a la de los ricos.
Como consecuencia, los pobres son cada vez más numerosos, lo cual hace pensar que la carga que representan para la comunidad seguirá creciendo de forma exponencial mientras que los ingresos de la parroquia crecen sólo aritméticamente.
Inexorablemente llegará un momento en que ya no será posible seguir alimentando a los necesitados y estos harán entonces una revolución, como en Francia.
En plena guerra fría, los neo-maltusianos siguen el mismo razonamiento, con el temor de que en el nuevo contexto las multitudes hambrientas caigan en brazos del comunismo soviético.
Los neo-maltusianos emprenden una crítica del liberalismo y exigen que se implemente la protección del capitalismo mediante la imposición simultánea de un control estatal sobre el acceso a los recursos naturales mundiales y de una disminución autoritaria de la demografía del Tercer Mundo.
Volvamos ahora a la crisis petrolera de 1973. En Estados Unidos e Israel surgen inquietudes en cuanto al medio de presión del que disponen los países árabes productores de petróleo.
Henry Kissinger, Edward Luttwak y Lee Hamilton militan a favor de la protección por la vía militar del acceso de Estados Unidos al petróleo del Golfo. En 1979, Estados Unidos sigue enfrentando dificultades económicas.
En la Casa Blanca, el consejero para los Asuntos Internos, Stuart Eizenstat, aconseja utilizar a la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) como chivo expiatorio.
Finalmente, el presidente Jimmy Carter (miembro de la Comisión Trilateral, otro think tank financiado por David Rockefeller y dirigido por Zbignew Brzezinski) pronuncia su célebre discurso sobre la crisis de confianza [14].
Subraya en ese discurso la necesidad de Estados Unidos de lograr la independencia energética para recuperar la confianza en su propio porvenir económico.
Seis meses más tarde, el propio Jimmy Carter anuncia que el acceso de Estados Unidos a los recursos energéticos que necesita la economía estadounidense ha sido elevado a la categoría de prioridad estratégica [15].
Esta decisión conducirá posteriormente a la creación del CentCom y a los intentos de rediseño del Gran Medio Oriente.
Durante la guerra estadounidense contra Vietnam, equipos de la US Air Force que tenían sus bases en Tailandia desencadenaron contra Laos una guerra climática que duró 5 años. Cada equipo se componía de 2 aviones C-130 escoltados por 2 F-4
En 1975, la caída de Saigón pone fin a la guerra en Vietnam y en el sudeste asiático. El posterior balance saca a la luz la guerra ambiental y climática que desató Estados Unidos sobre esa región.
A pedido del Pentágono, las firmas Dow Chemical y Monsanto fabricaban los llamados «herbicidas del arco iris».
El más célebre, el «agente naranja», se fabricaba a base de dioxina. Estos productos químicos fueron utilizados masivamente y durante largos periodos de tiempo, primeramente para destruir los arrozales y sembrar así el hambre entre la población y después para destruir las selvas que servían de refugio a los guerrilleros (Operación Ranch Hand). Resultado: 2,5 millones de hectáreas envenenadas y 5 millones de personas afectadas con diversos grados de contaminación [16].
El Pentágono también ordenaba bombardear las nubes con yoduro de plata para provocar lluvias torrenciales sobre el territorio de Laos, alargar la temporada del monzón e impedir así el uso de la ruta Ho Chi Minh, que garantizaba el aprovisionamiento de la guerrilla en Vietnam del sur (Operación Popeye) [17].
Estados Unidos y la Unión Soviética deciden de común acuerdo que, antes de emprender cualquier discusión sobre los temas ecológicos, es indispensable excluir de ellas las guerras ambientales y climáticas.
Sin previa concertación internacional, Washington y Moscú redactan entonces la Convención sobre la Prohibición del uso de técnicas de modificación del medio ambiente con fines militares o con cualquier objetivo hostil.
La Asamblea General de la ONU adopta a regañadientes ese texto a finales de 1976. Pero el documente está redactado de manera que las dos superpotencias se reservan diversas vías para eludir la prohibición que ellas mismas acaban de imponer a los demás Estados.
En lo adelante, las guerras ambientales y climáticas ni siquiera existen.
Por lo tanto… no hay por qué hablar de ellas.
(Continúa en la segunda parte titulada: «1982-1996: La ecología de mercado»)
Thierry Meyssan
Analista político francés. Fundador y presidente de la Red Voltaire y de la conferencia Axis for Peace. Última obra publicada en español: La gran impostura II. Manipulación y desinformación en los medios de comunicación (Monte Ávila Editores, 2008).
[1] «May there be only peaceful and cheerful Earth Days to come for our beautiful Spaceship Earth as it continues to spin and circle in frigid space with its warm and fragile cargo of animate life».
[2] Ver en Internet el memorial Nelson Earth Day.
[3] «Rising concern about the "environmental crisis" is sweeping the nation’s campuses with an intensity that may be on its way to eclipsing student discontent over the war in Vietnam..», in «’Environmental Crisis’ May Eclipse Vietnam as College Issue», por Gladwin Hill, The New York Times, 30 de noviembre de 1969.
[4] En el contexto de la época, la frase se refiere simultáneamente a la guerra de Vietnam y a la ley de guerra contra la pobreza (1964), propuesta por el presidente Lyndon Johnson.
[5] La misma estrategia fue aplicada en Alemania con el financiamiento de los Grunen. El objetivo de Washington era por entonces debilitar la oposición alemana a la OTAN y posteriormente, durante la reunificación, neutralizar a las juventudes comunistas de la antigua RDA.
[6] Documentos de la conferencia disponibles en inglés en el sitio del PNUMA.
[7] En inglés, Canadian International Development Agency.
[8] Ver «La USAID y las redes terroristas de Bush», por Edgar González Ruiz, Rrd Voltaire, 15 de julio de 2004.
[9] La posición de Olof Palme debe analizarse dentro del contexto del creciente conflicto entre Suecia y Estados Unidos, que se manifestará 6 meses más tarde mediante la congelación de las relaciones diplomáticas entre ambos países.
[10] «Dix choses à savoir sur la maladie de Minamata» (Diez cosas a saber sobre la enfermedad de Minamata), por el Minamata Disease Municipal Museum. Documento disponible para su descarga a través de este vínculo.
[11] El Club de Roma se crea por iniciativa del industrial italiano Aurelio Peccei (muy activo por aquel entonces en América Latina) y del director científico de la OCDE Alexander King, y gracias al apoyo financiero de la familia Agnelli (de quien el propio Peccei había sido empleado). La idea original era crear un Foro Mundial que vincularía las cuestiones económicas y el medio ambiente. Este objetivo se alcanzó en parte con la creación del PNUMA. El Club de Roma, ya ampliamente financiado por la familia Rockfeller, abandonó entonces su discurso metodológico para convertirse en vocero del neomaltusianismo. Algunos de los participantes en la reunión en la que se fundó el Club (en abril de 1968) ya se habían alejado de ese discurso en el momento de la publicación del informe Meadows (en marzo de 1972).
[12] National Security Study Memorandum 200. Implications of Worldwide Population Growth For U.S. Security and Overseas Interests, documento conocido como el «Informe Kissinger», 10 de diciembre de 1974. Este documento se mantuvo en secreto hasta que fue desclasificado, en 1989, siendo entonces objeto de duras polémicas.
[13] «We do not know whether technological developments will make it possible to feed over 8 much less 12 billion people in the 21st century. We cannot be entirely certain that climatic changes in the coming decade will not create great difficulties in feeding a growing population, especially people in the LDCs who live under increasingly marginal and more vulnerable conditions. There exists at least the possibility that present developments point toward Malthusian conditions for many regions of the world».
[14] Alocución televisiva conocida como «The Crisis of confidence speech», pronunciada por Jimmy Carter el 15 de julio de 1979.
[15] Discurso sobre el estado de la Unión pronunciado por Jimmy Carter el 23 de enero de 1980.
[16] Estados Unidos ya había utilizado anteriormente el agente naranja en Corea, aunque de forma menos intensiva. El gobierno brasileño y la multinacional Alcoa también utilizaron el agente naranja, a fines de los años 1970 y a principios de los años 1980, para destruir una zona selvática y expulsar de ella a la población autóctona con vistas a facilitar la explotación minera y la construcción de la represa de Tucuruí.
[17] En el marco de la Operación PopEye, también conocida como Operation Intermediary o Operation Compatriot, se realizaron 2.602 incursiones aéreas de los C-130 entre el 20 de marzo de 1967 y el 5 de julio de 1972. Ver «Rainmaking Is Used As Weapon by U.S.; Cloud-Seeding in Indochina Is Said to Be Aimed at Hindering Troop Movements and Suppressing Antiaircraft Fire Rainmaking Used for Military Purposes by the U.S. in Indochina Since ’63», por Seymour Hersh, The New York Times, 3 de julio de 1972. Spacecast 2020: Into the Future [the U. S. Air Force Visioin of Their Future, Possibilities, Capabilities, Technologies in the Pursuit of National Security objectives, US Department of Defense, Air University, 1994. El Pentágono disponía en realidad de una unidad de guerra medioambiental denominada Defense Environmental Services y creada por Cyrus Vance en 1966.
Zona oriental de la OTAN: cielo cerrado a los aviones civiles durante los ejercicios militares

Como consecuencia de la erupción del volcán Eyjafjoll, el cierre del espacio aéreo en la zona oriental de la OTAN se decidió en base a recomendaciones infundadas del organismo británico de vigilancia. Dichas recomendaciones encontraron un rechazo inmediato por parte de Rusia. Pero los Estados miembros de la OTAN las aplicaron únicamente a la aviación civil, mientras que la alianza atlántica permitía los vuelos de sus caza-bombarderos, teóricamente más vulnerables. A pesar de la impaciencia de las compañías aéreas, las autoridades retrasaron las verificaciones. En definitiva, el manejo de esta catástrofe natural fue deliberadamente catastrofista.
Dos F-18 finlandeses resultaron averiados, el jueves 15 de abril de 2010, al atravesar la zona de dispersión de las cenizas provenientes del volcán Eyjafjoll [1]. La agencia Associated Press reporta que un F-19 que participaba en las maniobras de la OTAN Brilliant Ardent 2010 de la OTAN también resultó averiado el lunes 19 de abril [2].
Mientras que el tráfico aéreo civil era interrumpido de forma progresiva en la parte europea de la zona OTAN a partir de la tarde del miércoles 14 de abril, unos 60 aviones de la alianza atlántica participan en una amplia operación de ensayo de nuevas armas tácticas vinculadas al escudo antimisiles. Alemania, Estados Unidos, Francia, Italia, Polonia, el Reino Unido, la República Checa y Turquía son los principales Estados implicados en ese ejercicio, que continuará hasta el jueves 22 de abril de 2010, precisa la US Air Force [3].
Según la Organización de la Aviación Civile Internacional (OACI), las cenizas provenientes del volcán Eyjafjoll pueden deteriorar gravemente los reactores de los aviones y resultar peligrosamente abrasivas para las cabinas [4].
La OACI se basa en los datos proporcionados por el Volcanic Ash Advisory Centre (VACC), órgano perteneciente al Met Office británico. Pero, contrariamente a los órganos equivalentes, como Meteo Francia en el caso de la República Francesa, el Met Office no depende del ministerio británico de Transportes, absorbido por el ministerio de Ecología, Energía, Desarrollo Durable y del Mar, sino del ministerio de Defensa [5] y el VACC formula sus recomendaciones basándose en los datos que le proporcionan los satélites militares británicos.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha declarado: «Puedo asegurar que el volcán islandés no afecta en nada nuestras operaciones ni la defensa territorial de los Estados aliados» [6]. Los fabricantes señalan sin embargo que los reactores de los aviones interceptores conformes a las normas de la OTAN son más potentes, pero también más frágiles que los de los aviones civiles y no están certificados para ser sometidos a la acción de las cenizas volcánicas [7].
También resulta interesante observar que los aviones sanitarios de las fuerzas estadounidenses desplegadas en Afganistán e Irak, que habitualmente mantienen un puente aéreo entre esos países y su hospital militar en Stutgart (Alemania), fueron desviados hacia Maryland, en Estados Unidos [8].
Según Arkady Tishkov, director del departamento geográfico de la Academia de Ciencias de Rusia, y también según el comandante Oleg Smirnov, director de la Fundación de la Aviación Civil rusa, las medidas decretadas por la OTAN son inapropiadas y desproporcionadas [9].
El presidente de la Federación Rusa, Dimitri Medvedev, que no concede ningún crédito a las advertencias del Met Office, fue el único jefe de Estado que viajó por avión para asistir a los funerales del presidente polaco Lech Kaczynski, el 18 abril [10] (La ilustración muestra el mapa de la zona de riesgo proporcionada por el VACC en el momento del viaje del presidente Medvedev) [11].
Rusia y Bielorrusia mantuvieron abiertos todos sus aeropuertos a pesar de que, según el Met Office, la nube de ceniza volcánica cubre todo el territorio bielorruso y la mitad de Rusia [12]. El aeropuerto del enclave ruso de Kaliningrado fue el único en anunciar su cierre, pero lo hizo porque los espacios aéreos de los países limítrofes (Polonia y Lituania) habían sido cerrados [13].
Desde el sábado 17 algunas compañías aéreas de Europa occidental comenzaron a recibir algunas dispensas para permitirles llevar a cabo sus propios ensayos. Esas compañías (Lufthansa, Air Berlin, Condor, KLM, Air France, British Airways…) concluyeron que no había peligro y denunciaron el cierre del espacio aéreo a los vuelos civiles como una medida precipitada [14].
Joachim Hunold, presidente de Air Berlin declará al Bild am Sonntag que «Ni una sola sonda meteorológica se lanzó en Alemania para medir si había ceniza volcánica en el aire ni en qué proporción. El cierre del espacio aéreo esta basado enteramente en los resultados de las simulaciones por ordenador del Volcanic Ash Advisory Centre (VAAC)» [15].
Afirmación que confirman los expertos independientes. Guido Visconti, director del Centro de Fenómenos Extremos en la universidad de Aquila, declaró al Corriere della Sera que «Los valores registrados en Francia, Alemania, Holanda, Suiza y Rumania son iguales o inferiores a los valores estándares aceptados para la contaminación urbana, incluso en cuanto a [la presencia de] dióxido de azufre» [16].
Los medidas adoptadas después de la adopción del pequeño volcán islandés no tienen precedente en la historia de la aviación civil. Se decretó el cierre de más de 300 aeropuertos y la anulación de más de 60 000 vuelos en detrimento de más de 6 millones de pasajeros, lo cual perjudicó a todas las compañías aéreas. Si las compañías estadounidenses han perdido unos 40 millones de dólares [17], las más perjudicadas son las de Europa occidental, cuyas pérdidas sobrepasan los mil millones de dólares [18]. Esto puede incluso provocar la quiebra de varias compañías aéreas de Europa occidental, cuya clientela pasaría entonces a manos de sus competidoras estadounidenses [19].
Algunas compañías acusan al comisario europeo Siim Kallas de haber tardado en reunir el consejo de ministros de Transportes de la Unión Europea que debía examinar la necesidad de adoptar las medidas impugnadas por las compañías aéreas. El señor Kallas, ex primer ministro estonio (liberal) es el artífice de la incorporación de su país a la OTAN.
El consejo de ministros de Transportes de la Unión Europea tardó hasta el lunes 19 en reunirse para analizar las contradicciones entre los avisos del Met Office y los ensayos que realizaron las compañías aéreas [20]. Sólo en ese momento se decidió la reapertura paulatina del tráfico aéreo.
[1] «Cendres: des réacteurs finlandais abîmés» (Cenizas volcánicas, reactores filandeses estropeados), Agencia francesa de noticias AFP, 16 de abril de 2010.
[2] «NATO: F-16 fighters damaged by volcanic ash», por Slobodan Lekic, Associated Press, 19 de abril de 2001.
[3] «USAFE units participate in BRILLIANT ARDENT 2010» (Fuerza Aérea de EEUU participa en maniobras militares aéreas Brilliant Ardent 2010), por Master Sgt. Keith Houin, USAFE/PA, 14 de abril de 2010.
[4] «Eruption of Eyjafjalla volcano in Iceland. ICAO system effective in ensuring the safety of air transport», Comunicado de la OACI, 15 de abril de 2010.
[5] Sitio oficial del Volcanic Ash Advisory Centres (VAAC).
[6] Slobodan Lekic, op cit.
[7] «Les moteurs non certifiés contre la cendre volcanique», Le Figaro, 20 de abril de 2010.
[8] «Scott Air Force Base unit works OT in response to volcano eruption», por Kelsey Volkmann, St. Louis Business Journal, 19 de abril de 2010.
[9] «No silver lining in air transportation nightmare», Russia Today, 19 de abril de 2010.
[10] «Obsèques des Kaczynski: Medvedev prend l’avion pour Cracovie (Kremlin)» (Funeral de Kaczynski, Medvedev toma el avión para Cracovia), Ria Novosti, 18 de abril de 2010.
[11] «Volcanic Ash Advisory from London - Issued graphics - PFXD01 EGRR - Received at 0542 on 18 April 2010», Met Office, 18 de abril de 2010.
[12] «Volcanic Ash Advisory from London - Issued graphics», Met Office.
[13] «Nuage de cendres: le point sur les perturbations du trafic aérien» (Nubes de cenizas: balance acerca de las perturbaciones del tráfico aéreo), AFP, 19 de abril de 2010.
[14] «Le secteur aérien accuse l’UE d’avoir semé la "pagaille"» (El sector aéreo acusa la unión Europea haber sembrado el caos), por Thomas Vampouille, Le Figaro, 19 de abril de 2010.
[15] «Ist das Flugverbot berechtigt oder ein Skandal?», por Michael Quandt, Bild am Sonntag, 17 de abril de 2004, y «Volcanic Ash, Computer Simulations And Air Panic», por F. William Engdahl, Arthur Zbigniew Blog, 19 de abril de 2010.
[16] «Misure esagerate I dati sull’aria mai allarmanti», declaraciones recogidas por Giovanni Caprara, Corriere della Sera, 19 de abril de 2010.
[17] «Analyst: Volcano delays could cost American millions», por Kerri Panchuk , Dallas Business Journal, 19 de abril de 2010.
[18] «Les compagnies aériennes chiffrent leurs pertes» (Las compañías aéreas cuentas sus perdidas), La Tribune, 20 de abril de 2010. «Les États volent au secours des compagnies aériennes» (El estado va al socorro de las compañías éreas), por Florian Delambily, News Asurances, 20 de abril de 2010.
[19] «Les compagnies aériennes appellent à l’aide» (Las compañías aéreas piden ayuda), por Fabrice Amedeo, Le Figaro, 20 de abril de 2010.
[20] «Nuage de critiques» (Nube de criticas), por Angelique Mounier-Kuhn, Le Temps, (diario suizo) 20 de abril de 2010.
Charla de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO

Vicenç Navarro respondió a las preguntas de los lectores de PÚBLICO el viernes 23 de Abril
Le sigo desde q leí El Subdesarrollo social..q recomiendo. Ud fue asesor de Allende ¿Qué le parecen las acusaciones de V. Farias? ¿Cree que se está tratando de criminalizar todos los símbolos obreros para q perdamos referentes en esta crisis neoliberal?
Victor Jara
Las acusaciones de tal señor no merecen ser respondidas. En cuanto a la dilución en la visibilidad de los símbolos obreros, es parte de un proyecto de eliminar la cultura obrera y trabajadora que ha sido la fuerza determinante en la creación del Estado del Bienestar y en el establecimiento de la democracia, tanto aquí en España como en América Latina.
Vicenç Navarro
Leo todos los días su blog, y uno de sus argumentos favoritos es la crisis de consumo ¿No cree que esta política keynesiana choca con informes como el del Mit de 1972 y que llega un momento que es necesario un paso más hacia el socialismo?
Republicano
La crisis actual se basa en la polarización, en la distribución de las rentas, tanto a nivel mundial como a nivel de mayoría de países desarrollados. Por un lado tenemos un descenso de las rentas del trabajo como porcentaje de la riqueza del país que ha determinado un enorme problema de demanda. Pero por otra parte el exuberante crecimiento de las rentas del capital y muy en especial del capital financiero ha determinado unos comportamientos especulativos que crearon la crisis financiera. Esta crisis requiere no sólo un incremento muy notable de las rentas del trabajo, sino también una intervención pública muy activa en la generación del capital y su acumulación. Lo cual quiere decir que se requieren políticas redistributivas junto con políticas de intervención pública en los medios de producción, que pueden alcanzar la nacionalización de algunos de tales medios, como la banca. Lo que se requiere por lo tanto es el desarrollo de aquel principio de que “a cada uno según su necesidad y de que cada uno según su habilidad”. Este principio es no sólo un principio de equidad, sino también un principio de eficiencia económica. La propia exigencia de resolver los enormes problemas actuales lleva a la necesidad de implementar tales principios.
Vicenç Navarro
¿Cómo se le explica a una persona que vivimos en un país democrático cuando tenemos un sistema electoral injusto (sobretodo por Izquierda Unida) y una justicia cada vez menos justa? ¿Qué se puede hacer para revertir la situación?
Rayo de fuego
El enorme dominio de las derechas en la mal llamada “Transición modélica” configuró un sistema electoral que es escasamente proporcional y beneficia sobre todo a las fuerzas conservadores, discriminando de una manera profundamente injusta a IU. Esto fue un proyecto exitoso de la nomenclatura del Estado dictatorial en contra de las izquierdas y muy en especial en contra del Partido Comunista. Cualquier persona con sensibilidad democrática debiera protestar que España es uno de los países en Europa que se distancia más del principio básico de la democracia de que cada persona tiene que tener el mismo poder de decisión a través del voto.
Se requiere una movilización muy extendida a lo largo del Estado español para democratizar todo el Estado. El problema mayor que tiene España es que su democracia es muy limitada, lo cual explica el bienestar tan insuficiente que tiene nuestro país. Permítanme que les sugiera mi libro ‘Democracia incompleta, bienestar insuficiente - De lo que no se habla en nuestro país’.
Vicenç Navarro
Sr. Navarro ¿qué podemos hacer en España para disminuir la fuerza de las políticas liberales que llenan la agenda de los dos principales partidos políticos así como los medios de comunicación?. Gracias por su trabajo.
Michael
Creo que es esencial de que la juventud del país se movilice activamente para cambiar y mejorar la tan limitada democracia y el tan insuficiente bienestar de nuestra población. Las fuerzas conservadoras y liberales tienen una enorme fuerza y ello requiere una movilización más intensa por parte de los partidos de izquierda y movimientos sociales (y muy en particular los sindicatos) en una agitación social que ocurra en bases diarias para forzar cambios más sustanciales de los que se están considerando. La crisis actual está dañando las clases populares de una manera muy marcada y las fuerzas progresistas tienen que movilizar y agitar un panorama político que es excesivamente estable.
Vicenç Navarro
Profesor navarro ¿si ya existen propuestas alternativas a las políticas del gobierno, las derivadas de su propuesta del 4rto pilar del bienestar, ¿qué impide tomar al gobierno dichas propuestas como válidas para ser tenidas en cuenta?
Roberto
El cuarto pilar del bienestar incluía en la versión original que yo propuse en el año 2000 no sólo los servicios de dependencia, sino también las escuelas de infancia. La Ley que establece los primeros es una buena ley, aunque está sub-financiada. Lo que se requiere ahora es establecer otra ley que garantice el derecho al acceso de todos los niños y niñas de España a escuelas de infancia de alta calidad. Y digo escuelas de infancia y no guarderías, término que conceptualiza una visión muy errónea de lo que debe ser una escuela de infancia. Guardería da la imagen de “aparcamiento de niños”. Lo que se requiere son auténticas escuelas de alta calidad, como ocurre en los países nórdicos de Europa, siendo Suecia uno de los países que en esa dimensión debe ser un punto de referencia.
Vicenç Navarro
Leyendo su biografía, ¿que experiencias positivas y negativas saca usted de su estancia como asesor del gobierno de Bill Clinton?
RaGe
Los sindicatos estadounidenses y el movimiento Rainbow (el movimiento de los derechos civiles, liderados por Jesse Jackson) me pidieron que respondiera afirmativamente a la invitación del presidente Clinton a que me integrara al grupo de trabajo presidido por su esposa para la reforma sanitaria. Yo tenía mis dudas sobre la orientación de la administración Clinton, pero acepté su invitación por la estima y respeto que tengo a los sindicatos que me lo pidieron. En general considero que el equipo económico de Clinton era un equipo liberal que contribuyó a la crisis financiera. En las áreas sociales se hicieron propuestas más positivas, pero poco financiadas. En general tengo una valoración negativa de la administración Clinton. No era tan mala como la administración Bush, pero su política económica en general fue liberal.
Vicenç Navarro
Hola, querido Profesor: ¿Cuáles son las ventajas de las políticas públicas sobre las privadas? y, ¿por qué se nos engaña con que lo privado funciona mejor? ¿a quién le interesa decir esto? Gracias, compañero Profesor.
JACOBINO
El mejor ejemplo de que lo privado no es necesariamente mejor que lo público es el sistema sanitario estadounidense, que es el más caro del mundo, con el nivel de insatisfacción popular más elevado.
Vicenç Navarro
¿Por qué las ideas neoliberales en la economía, que han demostrado ser ineficaces e injustas, se suelen aceptar como un dogma?.
Michael
El liberalismo es la ideología del capital financiero predominantemente y hoy este capital tiene un enorme poder. Su influencia en la vida política es enorme y de ahí que haya ese dominio tan extenso en España del pensamiento liberal entre los economistas y los políticos. La fortaleza de tal pensamiento no se basa en la riqueza intelectual que le sustenta (que es muy poca), sino en las enormes cajas de resonancia que la banca ofrece a ese pensamiento. Por lo demás, la mayoría de las tesis liberales son fácilmente demostrables que son erróneas y falsas. Todo el edificio liberal se basa en creencias casi de carácter religioso más que en evidencias empíricas de carácter científico.
Vicenç Navarro
Visto que la democracia es una farsa de las multinacionales y poderosos, querido Profesor, ¿qué podemos hacer, los iguales, para conseguir una sociedad más justa? Salud, compañero.
JACOBINO HASTA EL TUÉTANO
La respuesta es fácil: hacer más viva la democracia. La lucha por una democracia verdadera es la lucha más importante del siglo XXI. Hay que hacer una realidad que la ciudadanía controle al Estado.
Le sugiero que abandone el jacobinismo, que centra el poder cuando el poder debe descentralizarse y democratizarse el máximo posible.
Vicenç Navarro
Señor Navarro, España se encuentra como otros países en un desfase histórico, aún tenemos un monarca del estado burgués, pero, ¿realmente cree que la III república comportaría la liberación de los oprimidos y los obreros? ¿O es una gatopardada?
Ximo
La Monarquía es el centro de las fuerzas conservadoras en el país, que dominaron el proceso de Transición. De allí la importancia de democratizar el Estado basándose en unos principios republicanos que nos conducirán, sin duda, a un sistema político distinto al presente. El progreso democrático es imparable. Hoy en España la juventud está cuestionando dogmas que podían considerarse inamovibles sólo hace unos años.
Vicenç Navarro
Compañero: ¿Por qué, Noruega? He visto que muchas veces lo ponías como ejemplo. ¿No tienen una derecha y una socialdemocracia tan derechista como aquí? Gracias, compañero.
JACOBINO
Los países nórdicos de Europa son los que tienen Estados del Bienestar más avanzados y ello se debe a la fortaleza del mundo del trabajo. La clase trabajadora en alianza con las clases medias estableció el Estado del Bienestar más avanzado en Europa. Ni que decir tiene que continúan habiendo muchos problemas, pero no hay duda de que a mayor fuerza la clase trabajadora tiene en un país, mayor es la calidad democrática de su Estado y más avanzado su Estado del Bienestar. La poca calidad de nuestra democracia y el escaso bienestar se debe a la debilidad de la clase trabajadora y a la enorme fortaleza de la clase empresarial y financiera de nuestro país. Hay una lucha de clases muy intensa en España y el hecho de que no se hable de ella es en si un síntoma de que aquellos que ganan aquella lucha en bases diarias no quieren que se hable de ella.
Vicenç Navarro
Buenos días Sr. Navarro: Si el PP gana las próximas elecciones, que diferenciaría a la política económica del PP de la que está tomando el PSOE últimamente? Leo con fervor todo lo que usted publica, moitas grazas.
Xabi
Me parece un error profundo homologar el PSOE con el PP. El hecho de que los equipos económicos del PSOE en general han tenido una sensibilidad liberal no quiere decir que sean idénticas que las políticas del PP. Y las políticas sociales del PSOE son mucho más avanzadas que las del PP. No hay plena conciencia en España de que el PP es una fuerza que en el panorama político de Europa corresponde a la ultraderecha. El ‘caso Garzón’ es un ejemplo de ello. Los mayores medios de la derecha europea han condenado el enjuiciamiento del juez Garzón y denunciado al Tribunal Supremo. Los partidos europeos más afines a los postulados del PP son de ultraderecha.
Vicenç Navarro
Soñemos: Izquierda Unida aumenta su representatividad parlamentaria, tras una reforma de la Ley Electoral, y forma parte del Gobierno. Entre otros, asume la gestión del Ministerio de Economía y te ofrecen participar. ¿Aceptarías?
Silgo
Siempre he respondido afirmativamente a la petición de ayuda y asesoramiento de cualquier partido de izquierda o centro-izquierda. Tengo gran respeto por IU y desearía que tuviera mucha mayor fuerza. El PSOE necesita una fuerza a su izquierda que le empuje hacia la izquierda. Es una lástima que el PSOE no se haya aliado más con otros partidos a su izquierda como IU-ICV, ERC, el BNG y otras fuerzas de izquierda. En general las políticas del gobierno tripartito catalán son más a la izquierda que las del PSOE y ello se debe a que la alianza de las fuerzas de izquierda han configurado unas políticas sociales más avanzadas que en otras partes de España.
Vicenç Navarro
¿Decir Aznar es decir Franco?
Pollo de fuego
Aznar representa la derecha dura española homologable a la ultraderecha en Europa. Es la figura política que representa más claramente la sensibilidad heredada del régimen fascista anterior.
Vicenç Navarro
¿Cómo solucionaría el follón montado por la sentencia sobre el Estatuto catalán?
Emilio Ferrando Escrivá
Me parece obvio que el Tribunal Constitucional no sólo debería cambiarse, sino también debería eliminarse o al menos no permitirle que tome decisiones en contra de la soberanía popular. Su poder deriva de esa soberanía y es profundamente antidemocrático de que un Estatuto aprobado por el Parlamento de Catalunya y las Cortes españolas y refrendado por el pueblo catalán ahora no se apruebe por un Tribunal Constitucional en donde están dominando las fuerzas conservadoras que quieren conseguir lo que no se consiguió a través del voto y del referendo.
Vicenç Navarro
Muchas gracias por las preguntas. Muy interesantes! A todos los que tomaron el tiempo para pasarlo conmigo les agradezco su interés y les animo a que lean mi blog (www.vnavarro.org) y que lo distribuyan ampliamente entre los círculos en los que se muevan. Hay que promover entre la población información que no les llega por los medios habituales. Información es poder y de allí la enorme importancia que los que luchamos por la democracia y el bienestar de la población tengamos a nuestro alcance argumentos y datos que refuercen nuestra postura y denuncia de la situación actual. Soy profundamente optimista puesto que en mis años de vida he podido ver cambios enormes en España. En los años 50 vivimos y luchamos bajo uno de los regímenes más horribles que ha conocido Europa en el siglo XX. Hoy vivimos ya en otro mundo, pero el reto es el mismo.
miércoles, 28 de abril de 2010
MILES DE PERSONAS DENUNCIARON LAS DETENCIONES PROVOCADAS POR LA OCUPACION ILEGAL ISRAEL

7.000 presos y presas políticos palestinos en Israel
Miles de personas inundaron las calles para reclamar la liberación incondicional de los presos y presas políticos. Un asunto que afecta a toda la sociedad y que deja a muchas mujeres solas frente de la economía familiar.
Izaskuns Sánchez Aroca
Periódico DIAGONAL
Miércoles 28 de abril de 2010.
“Mi marido lleva en la cárcel más de 5 meses y aún no sabemos si tendrá que estar uno o dos años más. La última vez que le vi fue de lejos, en el juicio. No me dejan visitarle porque me consideran peligrosa, tan solo puede viajar mi hija pequeña una vez al mes como mucho”. Así relataba a DIAGONAL, Moyasser, el caso de su marido acusado por las fuerzas de ocupación israelíes de organizar manifestaciones ante los asentamientos de colonos de Nablús. Mossayer no sabe por qué la consideran peligrosa.
El 17 de abril se celebró el Día internacional de la solidaridad con los presos y presas políticos de Palestina. Miles de personas se reunieron en las principales ciudades de los territorios ocupados para reivindicar la libertad de los y las encerradas: “Mientras haya ocupación habrá prisioneros políticos” se afirmaba en la concentración de Nablús.
Aunque las cifras oscilan a diario, según la organización Addammer y Defence for Children International más de 7.000 presos y presas políticos palestinos están encerrados en prisiones israelíes, entre ellos 63 mujeres, 340 niños y una niña. Se estima que en los últimos 42 años de ocupación unos 700.000 palestinos y palestinas han sido detenidos. Tribunales militares, detenciones administrativas indefinidas (sin cargos, ni juicios), abusos, torturas y coacciones son los métodos habituales que las fuerzas de ocupación emplean con los y las arrestadas sin distinción de sexo o edad. De hecho, según la organización israelí de derechos humanos B’Tselem, más del 85% son torturados.
Las familias también padecen las fuertes restricciones del sistema de visitas. Así lo confirman las declaraciones para DIAGONAL del Comité Internacional de la Cruz Roja de Nablús, que se encarga de gestionar permisos para los familiares. “La autoridad israelí decide si la visita puede ser mensual o trimestral en función del grado de seguridad que impongan”. Las gestiones de estos permisos, sin embargo, pueden ser prolongadas durante meses. A lo que hay que sumar la dificultad de cruzar los controles militares israelíes (check point), que son arbitrarios o pueden estar cerrados, y que los familares de segundo grado, como tíos o tías no tienen derecho a visitas.
En los hogares palestinos miles de mujeres se han quedado solas al frente de la economía familiar. Así lo cuenta Moyasser: “Tengo cuatro hijas y un hijo. Estoy sufriendo mucho. Mi marido está en la cárcel y además tengo que encargarme yo sola de la casa y de la educación de mis hijas. La vida es muy cara, me mantengo con un pequeño trabajo que no me da mucho dinero”.
solidaridad con los presos políticos
El 17 de abril se celebro el Día Internacional de solidaridad con las presas y presos políticos. En Palestina muchas de las exigencias giraron en torno al derecho de visita de los familiares, que son sometidos a continuas humillaciones y controles. En Gaza desde hace cuatro años el acceso a las prisiones israelíes en régimen de visita está prohibido, una restricción que se extiende a muchos ciudadanos y ciudadanas de Jerusalén este y Cisjordania. Según la organización DCI, cada año 9000 palestinos y palestinas son procesados en dos tribunales militares israelíes ubicados en Cisjordania, entre ellos hay 700 menores la mayoría acusados de lanzar piedras. La pena máxima en estos casos, es de 20 años de prisión. La fianza casi siempre es denegada.
