martes, 12 de febrero de 2013

Discurso a la Nación del Presidente de Siria, Dr. Bashar Al-Assad Presidente del Gobierno y Ministros, líderes de las organizaciones populares y juveniles, asociaciones libres, hermanos y hermanas: Miro hoy a vuestras caras, y son las caras de los hijos de mi país, llenas de sufrimiento y de dolor. Miro a los ojos de los niños de Siria. No puedo ver su inocente sonrisa, o risa, ni verles en sus juegos, que ponen en ellos esas sonrisas. No veo juguetes. Veo las manos de edad en rezo por sus hijos e hijas, por sus nietos… Nos reunimos hoy, cuando dificultosos nudos y sufrimientos se abren paso a través de Siria. No hay estancias para la alegría en esquina alguna de nuestra patria. La seguridad está ausente de las calles y callecillas de la nación. Hoy nos reunimos, cuando madres han perdido a sus amados hijos y cuando las familias han perdido a personas allegadas y, así, los hijos han devenido huérfanos, y los hermanos y las hermanas se han perdido mutuamente, en tanto que mártires, o refugiados, o personas desaparecidas. Si todo esto está sucediendo, se debe a una nube negra tendida sobre el país. Esto (la consciencia) no es suficiente para compensar la pérdida de los seres amados, ni para restituir la seguridad y estabilidad, o para proveer pan, agua y medicinas necesitadas por el país. Precisamente el dolor nos reclama la esperanza y, desde la hondura de los sufrimientos, avistamos también soluciones. La negra nube está impidiendo al sol emerger y, aun así, poseemos también lluvia y esperanza. La esperanza es algo que acompaña a la lluvia en su precipitación. Estos sentimientos y esta empatía compartida de dolor y sufrimiento y alternativa y determinación e insistencia, componen una gran energía. Siria no superará su crisis excepto si su energía es transformada en un movimiento comprehensivo y unido que salve al país de un ataque como el que jamás recordamos en toda la historia de esta región. Dicho movimiento nacional es la única vía para surcar los profundos remolinos que han herido la existencia social y para poder restablecer la sociedad de su daño, siendo el único factor capaz de ayudar a Siria y de devolver, de nuevo, la sociedad a sí misma. Y la ética está acompañando a Siria en su recuperación: todos y cada uno tenemos responsabilidad y capacidad de aportar algo -incluso si ese algo es “pequeño” o “limitado”, ello no es poco. Pues la nación es de cada uno y para cada uno: todos defendemos la nación; cada uno defiende la nación del modo en que puede, y con los medios de que dispone. La idea es defensa, y la persistencia es defensa, y construir es defensa, y también preservar los bienes y los recursos nacionales es defensa. Los ataques a la nación, contra todo el Pueblo de la nación, frente a los que toda persona está alerta, muestran muy claramente que el negativismo, o esperar a que otros resuelvan el problema, está objetivamente contra el país y conducirá al país a “mirar hacia el abismo”. Este tipo de desolación y auto-inhibición ante las soluciones, significa estar mirando atrás, en lugar de mirar de frente a fin de alcanzar la solución superadora de la crisis. Y es desde esta desolación, que mucha gente se siente presa de una trampa: trampa que consiste en identificar la situación como una confrontación entre la oposición y la Autoridad. Así que, desde esa trampa perceptiva, “se ponen a un lado” y se mantienen en silencio. Hoy, debemos hacer hincapié una vez más y focalizarnos en la situación real: la confrontación es entre la nación y sus enemigos. Entre el Pueblo y criminales asesinos. Entre el Pueblo, su pan y su vida cotidiana, y aquellos que deniegan esto al Pueblo. Entre la situación de civilidad y de seguridad que el Pueblo poseía y la extensión y expansión del terrorismo y del miedo entre el Pueblo. El asesinato de civiles e inocentes secuestra el pan y la sal de nuestro país. Asesinan a los expertos, sacrifican a los intelectuales con ánimo de desplegar y extender ignorancia. Atacan también las infraestructuras, con objeto de aumentar los sufrimientos entre el Pueblo. Impiden a los niños ir a la escuela, con objeto de destruir el futuro del Pueblo y extender la ignorancia. Así mismo, sabotean la electricidad y las comunicaciones y las vías de transporte y los cultivos a fin de someter a ancianos y jóvenes en el sufrimiento bajo un frío hibernal sin medicinas y sin asistencia médica. Ello muestra su brutalidad y, así mismo, su actividad de robo. Muestra cómo arrebatan la riqueza y todo medio de subsistencia cotidiano al Pueblo, y así es que el Pueblo está pasando hambre. ¿Es esto acaso una lucha de poder?; ¿o se trata de una confrontación entre la nación y sus enemigos?. ¿Es una confrontación de poderes?; ¿o es una venganza contra el Pueblo, quien no dio a esos terroristas asesinos la mínima cancha en su proyecto de dividir Siria y su sociedad?. Son el enemigo del Pueblo, y el enemigo del Pueblo es el enemigo de Dios, quienes irán al infierno el día del Juicio. Al principio, pretendieron hacerse pasar por Revolución, pero el Pueblo se levantó contra ellos, privándoles, denegándoles, apoyo social. Ese mismo “apoyo” que ellos habían querido imponer a través de los medios de “información” y de las armas. Cuando fracasaron en tal empresa, pusieron dirección a la fase siguiente: se quitaron la careta y empezaron a mostrar públicamente el armamento real que ya estaban usando veladamente desde el inicio, pero que se preocupaban en ocultar. Se iniciaron entonces en el empeño de ocupar ciudades. De todos modos, cuanto más brutalmente golpeaban ellos, mayor era la perseverancia del Pueblo en su resistencia. Había ya sido descubierta su verdadera identidad, y decidieron tomar venganza contra el Pueblo, sin importarles contra quién y sin efectuar distinción alguna. Llamaron, a esto, Revolución, y, sin embargo, ello no tiene nada que ver con Revolución. Las revoluciones requieren de intelectuales. Las revoluciones están basadas en ideas. ¿Dónde están los intelectuales, los pensadores…?. ¿Quién es el intelectual de esta revolución?. Las revoluciones necesitan líderes; ¿quién conoce al líder de esta revolución?. Así mismo, las revoluciones se fundamentan también en la educación y el pensamiento, y no en la ignorancia. Las revoluciones están basadas en impulsar al país hacia adelante, y no en devolver al país siglos atrás. En abastecer el país; no en sabotearle la electricidad. La revolución es del Pueblo y para el Pueblo, y no la “revolución” de aquellos que penetran en el país desde el exterior para operar contra los intereses del Pueblo. Pues Revolución es sólo aquella que procede a favor de los intereses del Pueblo. Así que, por favor: ¿es esto una Revolución?. ¿Son, esta gente, revolucionarios?. ¡Son una banda de criminales!. Así que, tras esas líneas de ataque, los extremistas operaban por medio de ataques con bomba y asesinatos en masa. Pusieron a sus bandas en avanzadilla, mientras cubrían a éstas por la espalda. Y el Ejército y el Pueblo fueron una sola mano cayendo contra los asesinos e impidiendo sus asesinatos, y así llevaron a los extremistas casi hasta el colapso. Y así fue como los extremistas vieron un único camino: el de actuar desde la retaguardia, incrementando la intensidad de los asesinatos. Al ser la idea de introducir las acciones extremistas en la existencia, es algo inédito en Siria, tuvieron que importar desde el exterior, tanto a los individuos como las ideas. Y aquí, la cuestión se hizo la siguiente: los terroristas y los takfiristas, quienes habían tenido las miras puestas en Al-Qaida, mientras se auto-denominaban “yihadistas”, estaban acudiendo desde todo el Mundo. Ellos se pusieron a liderar las operaciones terroristas sobre el terreno, y armaron elementos para ponerlos acto seguido en retaguardia, mientras el Pueblo tuvo que resistir sus secuestros y sus sabotajes. Son sirvientes y espías humillantes, trabajando para los takfiristas y para los asesinos, quienes no hablan lengua alguna excepto la de la agresión y de la mutilación de cuerpos. Queridos hermanos míos: Nos hallamos luchando contra esa gente, muchos de quienes no son sirios. Emanan desde falsas comprensiones y falsos discursos que llaman “yihad”, aunque ello esté muy, muy, alejado de la yihad y del islam. Lo cierto es que estamos enfrentando a unos terroristas que incorporan en sí la ideología de Al-Qaida. Y creo que la mayoría de vosotros sabéis cómo este tipo de terrorismo fue implementado hace tres décadas en Afganistán de la mano “occidental” y del dinero árabe. Después de entrada dicha misión, y del desmantelamiento de la URSS, hecho que trajo la retirada soviética de Afganistán, empezaron a golpear todo por doquier: golpeaban el Mundo Árabe, el Mundo musulmán y también a “occidente”. He tratado de leer sobre ellos y sobre su presencia en Afganistán, así como he tratado de leer sobre ellos y su instalación en Irak después de que este país fuera invadido. De todos modos, dicho terrorismo era tozudo continuó extendiéndose y tomando lugar al interior de las propias sociedades “occidentales”. Este fenómeno se internó en el Mundo Árabe y especialmente en Siria, lo que constituyó una oportunidad para aquellas bandas instaladas en “occidente”, quienes condujeron –o enviaron- la mayor cantidad posible de terroristas hasta Siria, con objeto de atrapar a esta tierra en la “yihad”. Así que dos tipos de angustiantes enemigos tiñeron sus manos, al mismo tiempo, de rojo: las manos de los terroristas y de quienes, a través de estos, estaban debilitando a Siria desde “occidente”. Existe una organización relacionada con el estudio del terrorismo, quien hace uno o dos meses me reportó un escrito en torno a la disminución de las operaciones terroristas, especialmente en Asia Oriental y Central. Sí: pues muchos de los terroristas que han entrado a Siria provienen de esos áreas, así como otros muchos provienen de países “occidentales”. Volvamos a decirlo: estas entradas, a cualquier área, o a Siria, atentan contra la seguridad. De todos modos, les resulta absolutamente imposible entrar cuando fructifica nuestro coraje y empuje. Lo que sí es más peligroso es la penetración de esas ideas y pensamientos, pues, envenenando a la sociedad, la denigran en un cuerpo hondamente dañado. La sociedad deviene, así, avejentada y degradada. Si no conseguimos detener las diferenciaciones y divisiones larvadas, desde esta perspectiva, en el seno de la sociedad, expondremos a nuestros hijos y nietos a una panorámica de sangre por generaciones enteras. Y Siria, de cuya existencia conocemos los remotos orígenes –no en el sentido estrecho geográfico, sino en el social-, no queda inmunizada ante un pensamiento que inyecta sedición y destruye tanto la geografía como todo sentido en cualquier sociedad o Estado. A esto me refiero cuando hablo de responsabilidad: debemos persistir en la unidad con objeto de confrontar esto. De todos modos, hay otros aspectos muy nocivos relativos a la crisis, que no son internos. En lo que concierne a la dimensión externa, está muy claro qué pretenden: algunos están tratando de dividir Siria, y otros intentan debilitarla, estando, algunos de ellos, avituallando a los asesinos con dinero y armas. Y, otros más, los abastecen de su apoyo. Los países enemigos de Siria han estado abasteciendo la ocupación del país y las hostilidades, hecho que no nos extraña. Por su parte, otros países vecinos intentan debilitar Siria practicando el asedio contra ella, mientras otros persiguen catapultar su posición en la historia, construyéndose ese itinerario a base de sangre del Pueblo sirio y del árabe. De todos modos, el Pueblo sirio es más fuerte, y prometió a sus enemigos la victoria sobre ellos. Internacionalmente, todo el Mundo sabe que Siria ha sido y será siempre libre, Soberana, y que no aceptará doblegamientos ni dictámenes. Y esta determinación es la que ha traído de cabeza a “occidente” y lo trae hoy también. Así pues, “occidente” trata de aprovecharse de la situación interna para llegar a excluir a Siria respecto de la ecuación política regional y, de este modo, poner fin al papel de Siria (un estorbo para ellos), así como a la indestructible idea de resistencia, hasta transformarnos en gente que sigue las órdenes, a imagen y semejanza de lo que ocurre en otros países. Sin embargo, la comunidad internacional no acaba en “occidente”. Muchos entre los países del Mundo, Rusia y China para empezar, junto con los demás países que componen los BRICS y otros muchos más, rechazan la injerencia en los asuntos del país y en la campana de de-civilización, basándose en los Principios, en los intereses y en el libre propósito del Pueblo por decidir su propio Destino. Me gustaría expresar todo el agradecimiento a todos estos países, entre ellos Rusia, China, Irán y a todos los países que han permanecido en apoyo a Siria contra todas las tentativas de regirla en sus asuntos internos. Estos países, si algo ven de parte del Pueblo sirio, es admiración. Apreciamos lo que han hecho por nosotros. A la luz de todo lo que he dicho en esta introducción, no podemos hablar de solución sin tomar en consideración estos elementos: la situación interna, la dimensión regional y la perspectiva internacional. Y cualquier medida que desconsidere esto será irresolutiva y será carente de efecto. Empecemos por la dimensión interna: La contradicción, aunque algunas personas creen que ha sido entre oposición y los partidos gobernantes, no es tal. Pues la contradicción entre poder y oposición gira entorno a cómo construir el Estado; no entorno a cómo destruirlo. Gira entorno a cómo progresar y a cómo desarrollar el Estado; no a cómo hacer involucionar al Estado décadas. La relación oposición-poder es una relación interna. De todos modos, cuando una fracción de la oposición interna guarda relación política con el exterior, entonces la contradicción deviene contradicción entre lo interno y lo externo, esto es, entre la independencia nacional y la hegemonía sobre la nación. Entre permanecer en Soberanía y libres, o ser ocupados políticamente por poderes extranjeros. De tal modo que la situación es transformada en una cuestión de defensa de la nación en su integridad: todo el mundo se une para defenderse contra el asedio extranjero, que está empleando instrumentos internos. Cuando hablamos de oposición extranjera no nos estamos refiriendo al lugar de residencia de esa gente, sino al lugar de enclave de esos corazones y esas mentes. A qué lugar están vinculados, con qué Estados están enlazados y, lo más importante, quiénes les están financiando. A esto me refiero cuando hago uso del término “foráneo”, y no a si esa gente vive dentro o fuera de Siria, pues se puede estar atacando al país o defendiéndolo tanto desde fuera como desde dentro. Hay gente defendiendo el país aunque viva fuera de Siria. Sí, caballeros: es también una cuestión que versa de la oposición contra el poder, y no solamente del ejército contra asesinos y contra quienes los arman. Estamos sufriendo una guerra en el pleno sentido del término. Estamos confrontando una brutal agresión exterior. Y este último tipo de guerras son más destructivos y más peligrosos que las guerras convencionales. Puesto que en ellas no se utiliza solamente su instrumental para destruirnos, sino que emplean también a sirios. Usan Siria y a los sirios con objeto de sacarnos ventaja y poder así implementar su proyecto destructor del territorio utilizando en ello manos sirias. Dentro de esta guerra, al tiempo que defendemos el país, ponemos en marcha toda reforma precisa, hecho que, por otro lado, no puede cambiar la naturaleza de la guerra, y sin embargo nos fortalece, fortalece nuestra unidad y pone en nuestras manos inmunidad contra esta guerra. Algunos piensan que estas reformas van a resolver el problema: no. Constituyen un factor, pero reformas sin seguridad es tanto como seguridad sin reformas. La una no puede fructificar sin la otra. Lo hemos dicho y volvemos a decirlo. Esos que afirman que Siria ha adoptado “la seguridad por solución”, no nos escuchan. Hemos dicho y vuelto a decir que portamos la política y las reformas en una mano, y la eliminación del terrorismo en la otra. Y a todos aquellos que intentan desfigurar la verdad, les decimos: quienes están sujetos a un asedio y a un ataque, no eligen “solución de seguridad”, sino que tienen necesidad de defenderse. Defenderse es sí o sí; es básico; es requisito permisivo para cualquier solución, pero no es en sí mismo “la elección de una solución”. Así pues, cuando el Estado defiende al Pueblo, y el Pueblo a la nación, ¿por qué esa gente declara que “elegimos la solución basada en seguridad”?. Defender la nación es un deber; es un deber constitucional legal y legítimo. Es una necesidad; no hay opción. ¿Qué está defendiendo el Pueblo?: a sí mismo. Así que, si resistimos abiertamente hasta la fecha… Quiero decir: si nos hubimos decidido desde el principio por alcanzar la solución política, ello no significa que estemos rehusando u omitiendo defendernos. Habernos decidido desde el principio por consumar la solución política, significa, en cambio, que necesitamos un compañero. Un compañero con capacidad y perspectiva de avanzar a través del proceso político, así como de entrar en un proceso de diálogo a escala nacional. Y, si nos decidimos por la solución política pero no podemos avistar compañero, ello no significa que no deseemos la solución política. Significa que no hemos visto compañero durante el periodo previo. Si alguien desea casarse y busca un compañero y no lo encuentra, o no ha encontrado a nadie que lo acepte, ello no significa que no desee matrimonio, sino que no halló compañero. Y tal es la situación: no hemos encontrado compañero. Desde el principio hemos hablado respecto de la solución política, así que cuando se habla de “elección de la solución de seguridad”, no se dice la verdad. Eso no fue jamás aceptado. Ningún oficial en el Estado afirma que hayamos “elegido la solución de seguridad”. Jamás hemos rechazado la solución política. Por el contrario, hemos adoptado la solución, desde el preciso momento en que ellos lo quieran, mediante el diálogo y tendemos la mano a todos aquellos que tengan proyecto político nacional que impulse a Siria hacia adelante. De todos modos, ¿con quién mantener un diálogo?. ¿Con gente poseedora de una ideología extremista y que no creen más que en el lenguaje de la sangre, del asesinato y del terrorismo?. ¿Acaso voy a dialogar con bandas, receptoras de órdenes exteriores y sujetas a los dictados extranjeros?. Esos Amos exteriores dan a estas bandas directrices de no mantener diálogo, pues saben que el diálogo supondría obstáculo a la culminación de sus planes de debilitación de Siria. Especialmente desde aquellos países donde los poderes oficiales creen que Siria quedará despojada de su futuro político si es encenagada en esta crisis. Por eso es que esos Estados entrampan a sus propias poblaciones en mentiras y emplean sus propios recursos en dar apoyo a los terroristas. Pero no pueden justificar por más tiempo su involucración política en mancharse de sangre y asesinar civiles. ¿Acaso vamos a entrar en diálogo con marionetas, quienes juegan su papel en la medida en que “occidente” va dándoles cuerda?. ¿Vamos a dialogar con los esclavos?. No: dialogaremos con sus Amos. Con respecto a “occidente”, éste es el “occidente” del colonialismo, y se trata de una fuerza, y una forma de poder, practicante de la política de la división. Son ellos quienes bloquean el camino al diálogo. Pues tienen la función de dar dictamen. Y nosotros tenemos función de mantener la independencia, la libertad y la libre toma de decisiones. Y ese ejercicio nuestro les ha humillado. No podemos, en cambio, humillarnos nosotros. Así mismo, aquellos que hablan exclusivamente de solución política están obviando estos hechos. Los ignoran, o bien son destructores que intentan amarrar al Pueblo y a la nación a aquellos criminales a quienes dan soporte. Están vendiendo gratis al Pueblo y la sangre de éste, y eso es algo que no vamos a permitir. Algunos hablan exclusivamente de solución política y otros hablan exclusivamente de combatir el terrorismo. Esto no es preciso: la solución debe ser comprehensiva, lo que incluye a la Política así como a combatir el terrorismo, y debe ser pensada como una Totalidad que es solución social. Nadie habla de solución social, aunque tenemos algunos ejemplos en Homs y en Deraa, donde la situación ha mejorado sensiblemente en virtud de la situación social –del Hecho social. El Pueblo, y las personas del pueblo que son nacionalistas, dotadas de ética, y quienes han presentado iniciativas contra los elementos armados y los terroristas, han provisto con sus iniciativas las bases de grandes resultados alcanzados. Estas personas no pertenecen a ningún partido, ni vienen con programas políticos. Sencillamente profesan filia nacional y desde esa importante perspectiva proveen soluciones en una senda comprehensiva. Si miramos las cosas desde esta perspectiva comprehensiva, pensando que hay muchas dimensiones articuladas combatiendo el terrorismo –la política, el Hecho social específico…-, entonces, para afrontar esta crisis y este enorme crimen, debemos profundizar en la ruta social. Así que me gustaría saludar a toda esa gente que es capaz de hacer estas aportaciones a la nación, de acuerdo a sus propias capacidades. Conozco algunas de estas personas y con algunas de ellas me he reunido directamente. Y de algunos otros he sabido. Quienes quiera que sean estos “soldados desconocidos”, queremos saludarles y transmitirles que estamos muy honrados por sus iniciativas. Al margen de lo dicho, algunas personas pueden pensar que no hay nadie con quien poder dialogar. A pesar de lo que ha sucedido, siempre hemos mantenido extendida nuestra mano y mantendremos siempre el diálogo con todos aquellos que están en desacuerdo político con respecto a nosotros. Con todos aquellos que mantienen contraposición con nosotros en lo que se refiere a estos planos. Pero no con quienes actúan en planos que significan herir los Principios del nacionalismo. Deseamos dialogar con los partidos políticos e individuos que no venden nuestro país al exterior. Deseamos dialogar con aquellos que depongan las armas, y así la sangre árabe siria deje de ser derramada. Serán compañeros reales y leales toda persona que desde el ánimo nacional trabaje en pro de los intereses de Siria; por su seguridad, su estabilidad y su independencia, basando sus propósitos en nuestros Principios y normas de Soberanía del Estado y de su independencia en la toma de decisiones. Así como en los Principios de la Carta de Naciones Unidas, de la Ley internacional, todo ello expresado como Principios de Soberanía de las naciones, independencia del territorio, integridad y no intervención en asuntos internos. Y, dado que creemos en la necesidad de diálogo entre los hijos de Siria y el liderazgo del país, y creemos también en dar una amnistía segura una vez más así como en restaurar la civilidad, la solución política en Siria será la que sigue: Primera etapa: Para empezar: En el nivel internacional, los países directores y operantes son llamados a detener su actividad de armar y de habilitar a los grupos armados, al mismo tiempo que esos grupos son llamados a cesar todo ataque terrorista. Esto facilitará el regreso de los refugiados sirios a sus hogares y de un modo seguro. Y, después de esto, las operaciones militares a cargo de las fuerzas armadas sirias se detendrán, reservándose éstas el derecho de respuesta en caso de que sea atacada la seguridad del Estado, de los ciudadanos, o de las instituciones públicas o de provisión. Número dos: Para encontrar un mecanismo de que todo el mundo tendrá garantizado lo relativo al elemento anterior, haremos hincapié en la articulación del control fronterizo. Número tres: El Gobierno actual empezará directamente a mantener contactos comprehensivos con todo miembro de la sociedad siria y con la comunidad, con todo el arco de partidos y asociaciones con vistas al mantenimiento de sesiones de diálogo abierto así como una Conferencia Nacional de Diálogo donde, la totalidad de partidos que aspiran a solución en Siria, puedan participar, no importa si están establecidos dentro o fuera de Siria. En la siguiente etapa: El Gobierno actual realizará una convocatoria con vistas a una sesión de diálogo comprehensivo y nacional, de la que obtener la emisión de un documento donde sean estipulados la integridad territorial, el rechazo del terrorismo y el rechazo a la injerencia en asuntos internos. Así que el primer aspecto de los esfuerzos gubernamentales hacia el acuerdo con los partidos políticos, es decidir la naturaleza de esta Conferencia o de estas sesiones de diálogo. Un documento nacional fundamentado en la integridad territorial, el rechazo del terrorismo y de la violencia, así como de la injerencia. Este documento perfilará el futuro de Siria, su ascendencia política, la economía siria, y, junto con ello, habrá un nuevo acuerdo sobre partidos políticos y elecciones, y sobre administración interna o local. Número dos: Esta cuestión quedará sujeta a referéndum popular. Número tres: El Gobierno comprehensivo estará formado por todos los componentes de la sociedad siria, que serán representados, y será el encargado de implementar los diferentes artículos políticos de la Carta. Número cuatro: La Constitución quedará también sujeta a referéndum; después de haber sido adoptada, quedará expuesta a ratificación. Por su parte, el Gobierno seguirá adelante con el proceso poniendo en marcha las sesiones de diálogo nacional, en concordancia con la nueva Constitución, incluyéndose una nueva Ley electoral. Así, serán celebradas nuevas elecciones parlamentarias, también en concordancia con la Constitución. Podemos afirmar que, si el diálogo las elabora y ellas están en consonancia con la Constitución, el Gobierno seguirá adelante y aplicará estas leyes electorales. Tercera etapa: Primero, un nuevo Gobierno será formado en consonancia a la Constitución. Segundo, celebración de una Conferencia General para la Reconciliación Nacional y aplicación de una amnistía a todos aquellos que hayan sido arrestados debido a los eventos. Aun así, se les exigirá contribuir en reparar los derechos civiles lesionados, participando en rehabilitación de infraestructuras, reconstrucción y compensación de todos aquellos que han sufrido sus “avances”. En lo que respecta a esta Amnistía General, ésta será declarada al mismo tiempo que son garantizados los derechos de la población civil, pues el Estado tiene el derecho de de revisar su decreto si la amnistía está comprometiendo los derechos de los civiles. De todos modos, pensamos que, si llegamos a alcanzar esta fase, la amnistía debe ser general, y aprobada, no por la nación en general, sino en primer lugar contando con aquellas personas que tienen derechos (por haber sido personalmente objeto de agresión, ellas o sus familias). Entonces, realmente, podremos alcanzar la reconciliación, desde el momento en que cada uno perdone al otro –en que cada persona perdone a la otra. Esta es la perspectiva principal en clave de alcanzar la solución política, tal y como he afirmado. Lo que he ido desglosando son solamente enunciados generales, en cuyos detalles va a entrar el Gobierno, para, desde los detalles, retornar a enriquecer los puntos generales, y desarrollarlos a través de la visión cultivada y de la correspondiente iniciativa. En el transcurso de estos próximos días, una iniciativa será presentada, procediéndose al seguimiento de cada etapa de acuerdo a los artículos y segmentos mencionados. De todos modos, hablemos de todo ello, pero dentro del contexto: estamos viviendo en la era de la fabricación –en la era de las falsas alegaciones. No nosotros; ésta es la situación general. Falsas alegaciones en contraposición a los procesos reales. Corregiré todas las ideas y las tendencias que han estado pronunciándose. Hay que decir, primero, que, en lo que se refiere a la perspectiva de la seguridad, muchas personas me han expresado su desacuerdo, mientras que otras pueden sentirse contrariadas o adoptar la impresión de que estamos volviendo atrás. Quiero declarar ante todo el mundo que no cesaremos en nuestra respuesta al terrorismo, mientras quede un solo terrorista. Así que el análisis comunicado no significa que estemos volviéndonos laxos en el combate contra el terrorismo. Al contrario: cuanto más fortalecemos nuestro avance combatiente contra el terrorismo, mayor es la posibilidad de consumar estas ideas con éxito. En segundo lugar, esta visión –no importa si la llamamos visión, o iniciativa, o ideas- está dirigida a cualquiera que desee el diálogo; a cualquiera que desee ver una solución política en un futuro cercano en Siria. No está dirigido a quienes no quieren intentarlo, y dicen “ya tendréis respuesta”. Hoy volveremos a oír un montón de rechazos por parte de quienes ya conocéis. A ellos les hemos dicho ya antes: ¿por qué os arrogáis rechazar algo que no está dirigido a vosotros, pues no tenemos intención, ya a priori, de malgastar nuestro tiempo?. Tercero: Cualquier iniciativa emergida desde cualquier postura o figura o nación tercera no es importante; debe estar basada en una perspectiva siria. No hay iniciativa capaz de reemplazar aquello que nosotros mismos estamos viendo respecto de la solución posible a la crisis siria. Esto significa que cualquier iniciativa ayuda a aquello que hacemos los sirios, pero no reemplaza nuestra actividad. Así que, después de haber sido aprobadas estas ideas, que el Gobierno sostiene, lo cierto es que cualquier iniciativa formulada por cualquier nación debe atenerse a esta base de ideas, y ser de tal modo que ayude a dichas ideas. No vamos a perder nuestro tiempo, ni hacérselo perder a los demás, contemplando formulaciones extrañas a esta esfera mencionada. Así pues, si nos preguntamos cómo pueden ayudarnos las iniciativas externas, debemos atenernos a dos perspectivas: la eficiencia política y combatir el terrorismo. En lo que gira en torno a la primera, no necesitamos asistencia, pues nosotros, los sirios, somos capaces de avanzar en un proceso político comprehensivo. Aquel que quiera ayudar a Siria, en un sentido práctico, efectivo y honesto, tiene que ser capaz de enfocar sus propuestas hacia detener la penetración en Siria de las bandas armadas, de los arsenales y de su financiación. Este es el mensaje a dar a todos aquellos que trabajan desde el exterior: han de focalizarse en eso que ellos mismos deberían hacer. No queremos que nadie venga a decirnos que debemos hacer en relación al proceso político. Somos un país añejo y sin necesidad de managers para sus propios asuntos. Número cuatro: Ser receptivos a los actores exteriores capaces de poder ayudarnos no significa que aceptemos sus “explicaciones”, excepto si se hallan en consonancia con nuestra cosmovisión y se proyectan hacia acoger los intereses de Siria. Y, al respecto, nos hemos referido ya a Ginebra, formulación que fue apoyada por Siria, y a un artículo ambiguo incluido en esa declaración, relativo a la fase de transición. Dicho artículo no aparece explicado, y ello se debe a una razón: porque, cuando hablamos de un periodo de transición, lo primero que tenemos que establecer es entre quienes se habla, es decir, de qué Estado a qué Estado: ¿De un Estado libre e independiente a un Estado sometido a ocupación, por ejemplo?. ¿O de un país con Estado a un país sin Estado y en complicada situación?. ¿O no estaremos caminando, desde tomar una decisión nacional e independiente, entregar la toma de esta decisión a extranjeros?. Por supuesto, nuestros enemigos desean nadar en libertad, solicitando al mismo tiempo el cumplimiento de esta perspectiva entreguista. Pero, andar el periodo de transición, es andar un proceso que va desde la inestabilidad a la estabilidad. Cualquier otra explicación del periodo carece de sentido. Bajo una situación distinta –si no hubiera crisis-, estaríamos encarados hacia una mejor situación, y ello constituiría parte del desarrollo –parte de un proceso de desarrollo. Respeto cualquier faceta de transición, pero cualquiera de ellas debe venir de la mano de medios sirios. Así que, desde nuestra perspectiva, ¿qué estamos haciendo?. Estos puntos representan el periodo de transición. Número cinco: Cualquier indicativo que aceptemos, lo aceptaremos sólo si está basado en el punto de la Soberanía y de la decisión popular, de tal modo que, las iniciativas que formulamos y aquellas con las que interactuamos están focalizadas en esto: en el Pueblo y en su decidir. Así que cualquier cosa que sea acordada en Siria o fuera de Siria debe llegar basada en el decidir popular. Por tanto, incluso si cualquier Carta específica debe ser ratificada por la Conferencia de Diálogo Nacional, no será aprobada sin ser sometida a referéndum. Pues con vistas a cada asunto de este calibre, debe procederse a referéndum popular, y especialmente dentro de estas difíciles circunstancias que atravesamos. Así pues, cualquier propuesta que recibamos de fuera o dentro de Siria, o cualquier petición de reunión por parte de cualquier actor, deben ser ratificadas por referéndum popular. Es decir: ni por el Presidente, ni por el Gobierno, ni por el diálogo. Ello representa una garantía de que los pasos que tomemos reflejen el consentimiento del Pueblo y el interés nacional. Y, si entendemos todo esto –y creo que he hablado con claridad y sencillez-, así mismo todo aquel que viene a Siria o vive en Siria sabe que los sirios aceptamos los consejos y no los dictados. Acepta ayuda y no acepta opresión. De modo que, cualquier cosa que podáis oír, o que halláis oído antes –ideas, eslóganes, puntos de vista, iniciativas, hombres de Estado en los medios de “información”…-; nada de esto es importante. Los eslóganes “primaverales” son nada más que pompas de jabón. Cualquier explicación, en relación cualquier cuestión, que como explicación sea ajena a la Soberanía siria, es mero sueño. Ellos tienen derecho a soñar. Pueden vivir en su propio mundo onírico, pero, sin embargo, no pueden hacer que vivamos en su sueño. No avanzaremos un solo paso, excepto si son pasos relativos al Pueblo sirio; al interés de Siria y de su Pueblo. Hermanos y hermanas: La nación preside todo lo demás, y nada (foráneo a ella) puede determinarla. La nación está por encima de cada uno por separado y a través del desarrollo político fortalecemos Siria, igual que, defendiendo cada palmo de tierra, protegemos Siria. Los sirios perdonan y amnistían. De todos modos, la dignidad y la consciencia nacional forman parte del bagaje del Pueblo sirio. La mayoría de los sirios se alzaron para enfrentarse contra terrorismo. Algunos de ellos dieron valiosa información a los servicios de inteligencia con objeto de que las autoridades sirias estuvieran en condiciones de cumplir con su deber de prevenir operaciones terroristas lanzadas contra los ciudadanos. Y algunos de ellos, además, se alzaron directamente contra los terroristas y los neutralizaron: pudieron darles rechazo en sus propias áreas o bien tomaron la calle en protesta contra los terroristas. Hay mártires también en el transcurso de esas protestas. Y algunos de ellos defendieron, espalda con espalda, junto a las fuerzas armadas, por las ciudades, los suburbios y las infraestructuras. Podemos citar gran número de ejemplos, y, sin embargo, permitid que me refiera al caso de un pueblo pequeño, en el Norte de Siria (en Hasaka): me refiero al pueblo de Ras al-Ain. Desde el interior de este pueblo, la juventud de la región, fronteriza con Turquía, se defendió, por muchos días, de los reiterados ataques terroristas, los confrontaron, los repelieron y fueron capaces, en fin, de devolver a los terroristas a Turquía, desde donde habían estado acudiendo hacia el pueblo. Este pueblo fue, así liberado. Y, también, entre esta juventud, hubo quienes convinieron y perdonaron, llevados por un “instinto” de reconciliación nacional. Este entendimiento bloqueó el camino a los terroristas, transformando la situación en un sentido de detener la escalada y alcanzar la calma. Estos ciudadanos y su comportamiento, reflejan el estado –la situación- de levantamiento popular; no es suficiente seguir ahí, sin retirarse, pero simplemente mirando y observando. Pues, cuando no estamos a salvo en nuestro propio país, hacemos lo posible por ponernos a salvo fuera de él. La nación no es únicamente para aquellos que viven en ella. Es para aquellos que la defienden también. La nación no es para quienes se limitan a disfrutar sus virtudes y que, cuando la nación les requiere a levantarse por ella, no están ahí. La nación es para todas esas personas que responden a la llamada, cuando son llamadas por ella, y que acuden a muchas y distintas situaciones que reclaman de su presencia, aun sufriendo hondamente. Así pues, en mitad de los problemas mencionados, todo ese Pueblo se levantó, decidiendo que había llegado la hora de darse, y, así, se ha ofrendado a sí mismo sin poner límite. Y algunos de esos hijos del Pueblo fueron martirizados. Cayó su sangre y en su fluir arrastró a aquella falsa “primavera”. Ellos han protegido al Pueblo respecto de ese embaucamiento, que podía, de otro modo, haber alcanzado éxito al inicio. La sangre, aunque “occidente” la llamó “primavera”, era, en realidad, fuego, que golpeaba incendiando todo aquello que tocaba, encendido por el sectarismo, odio ciego y divisiones. Así que no era “primavera”, excepto para aquellos que lo habían planeado y que intentaron darle rienda. Y aquí, ellos, están fallado. La sangre de estos mártires protegió y protegerá la nación. Protegerá la integridad territorial y caerá en manos de la convivencia. Y guarecerá a los clanes y a la sociedad, de la destrucción. Y prevendrá respecto de caer en la trampa “ética” y “humanitaria”. Por décadas nos prevendrá de caer en esta última trampa. Es ésta la victoria mayor y más importante, y, la nación, mientras alcanza la victoria, no olvida a aquellos que se han sacrificado por ella. Y el devenir de la nación –tal y como he escrito- es ofrendarse a todos aquellos con derecho e investir de derecho a aquellos que a ella pertenecen. Así que me gustaría saludar, porque lo merecen, a quienes consuman y salvaguardan esos derechos: al propio Pueblo y a los hombres del Ejército Árabe Sirio. Me gustaría saludar a los Generales, a los Oficiales, a los heroicos soldados, quienes –todos ellos- están sacrificándose con sangre y sudor para proteger Siria, y para quienes Siria es más importante que ellos mismos. Saludo a las fuerzas armadas, quienes están sobrellevando la más brutal especie de guerra. Ellas están determinadas a retornar la socialidad y la seguridad al Pueblo, por medio de dispersar el terrorismo. Nuestras fuerzas armadas, que cruzaron la línea de la heroicidad a través de la cohesión nacional y de la perseverancia, son reflejo de la resistencia popular y la corriente del Pueblo. El ejército ha protegido a los ciudadanos, y el Pueblo ha protegido al ejército, arropándolo y dándole apoyo. La heroicidad es para todo aquel soldado caído en batalla. La heroicidad para todos y cada uno de los soldados que tomaron sus armas y se sacrificó con su sangre a fin de completar la misión bajo la que otros habían caído. Me gustaría saludar, también, a cada ciudadano que ha cumplido su deber de mantenerse en apoyo de las fuerzas armadas, se halla desarrollado este apoyo de un modo o de otro, de acuerdo a las capacidades respectivas de cada uno. Son el orgullo más valioso de Siria, y sus nombres serán esculpidos en la historia, porque están escribiendo historia con su sangre y su coraje. Han sido y son todavía los contra-fuertes del Pueblo, codo con codo con quienes sostienen la nación. Hermanos y hermanas: Sé tanto como vosotros. Sé que el camino en que está internado el país es un camino difícil y doloroso. Y siento lo mismo que la mayoría de la gente: el dolor en el que perdemos a los seres amados, así como el martirio de hijos y parientes. El fuego del odio ha impactado en cada uno. Ha entrado, por supuesto, en el martirio; el sentimiento de martirio ha entrado por doquier; ha entrado en todos, incluido yo. Y, desde el profundo respeto por las lágrimas de las madres, son lágrimas que limpiarán a los hijos, y serán, en cambio, fuego e infierno para los asesinos y los criminales que asesinan a nuestros hijos. Y también serán fuego e infierno para quienes tratan de robar el futuro a nuestros hijos y el futuro de nuestro país; ellos intentan arrebatar el país a nuestros hijos. Siria re-emergerá de todo esto más fuerte de lo que era antes. No nos doblegaremos ni haremos concesiones que traicionaran nuestros Principios. No abandonaremos los derechos ni daremos alivio a quienes están debilitando Siria desde dentro. Quienes creen que, para nosotros, los territorios ocupados se reducen a los Altos del Golán, se hallan en un error. Los territorios ocupados son, para nosotros, la integridad de Palestina, que es nuestra allegada. Hemos sacrificado una inmensidad -mártires y sangre- por Palestina, y seguiremos respaldando la Resistencia contra el enemigo. Resistencia es comportamiento; no sólo gente. Resistencia es ideas; no significa concesiones con objeto de extraer provecho de las “oportunidades”. Y el Pueblo ama a quien toma determinación y responsabilidad en lo que concierne a mantener el apoyo al Pueblo palestino; determinación que comporta sangre, retos y un precio que cada ciudadano paga de distintos modos, presiones y exposición a amenazas. Este Pueblo y este Destino no pueden ser, bajo ningún concepto, separados de la misma posición que ocupan junto con nuestros hermanos palestinos. Por esa razón, cualquier tentativa de situar a los palestinos junto a la ocupación que vivimos, se propone distorsionar el núcleo de enfoque respecto de nuestro enemigo real. Y por eso constituyen propósitos fallidos incluso antes de su inicio mismo. Pues los palestinos en Siria están cumpliendo con su compromiso hacia la que es su segunda nación. Ni más ni menos que como cualquier sirio. Y hoy, en Siria, el Pueblo nos anima a tomar la responsabilidad de hacer aquello que debemos. Nuestro deber de ampararlos; de amparar a todo sirio. De modo que saludamos a todo honorable palestino dentro de Siria, que vive con empeño y aprecia las instancias sirias, sintiéndose uno con la sangre y el Destino del Pueblo sirio, y rechazando considerar Siria como un hotel que se abandona cuando las cosas se ponen mal. Hermanos y hermanas: A pesar de todo lo planeado contra Siria, y de que tales planes afectan profundamente al Pueblo, tanto a quien vive dentro de Siria como a quien vive fuera, no podrán cambiar aquello que late dentro de nosotros, pues eso que alojamos es grande, fuerte y sólido. La consciencia nacional fluye hacia adelante y Siria supera en valía a cualquier otra cosa. Todo ello muestra al Mundo que Siria no puede ser abatida, ni el Pueblo sirio puede ser humillado. Y muestra también que el desafío y la perseverancia son parte del Pueblo sirio, que hemos heredado generación tras generación. Así discurriremos y así persistiremos, y, codo con codo, a pesar de los dolores, caminaremos hacia un futuro más fuerte y más valiente. Seguiremos adelante. No temeremos las balas, así como tampoco el odio podrá aterrorizarnos. Porque somos Pueblo de Razón, y Dios siempre está con la Razón. La paz sea con vosotros, la compasión de Dios y su bendición. 6 de enero de 2013 Traducción al castellano: Tamer Sarkis Fernández