sábado, 12 de diciembre de 2009

Torturas a los inmigrantes: Rubalcaba no se lo puede creer


En el sueldo está decir que NO

11 diciembre a las

Rubalcaba no se cree que en España haya malos tratos y torturas en los Centros de Internamiento de Extranjeros
pero...
La comisión para el refugiado destapa casos de torturas en el centro de extranjeros de Valencia (Levante-Emv)

InSurGente.- El ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, solicitó este jueves a la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) que "ponga encima de la mesa" las denuncias o pruebas que tengan sobre la existencia de malos tratos en los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), todo ello tras el informe sobre los CIE de Madrid, Valencia y Málaga, según el cual un 32 por ciento de los internos habrían sufrido malos tratos físicos y verbales, y un cuatro por ciento de ellos torturas a manos de funcionarios.



Agencias/insurgente.-

En declaraciones a los periodistas tras inaugurar en Sevilla la Unidad de Madres, Pérez Rubalcaba aseguró que ha solicitado personalmente que se reúna "urgentemente" a CEAR al objeto de que "certifique" esas denuncias, pues consideró que "es muy grave decir que la Policía maltrata a los inmigrantes". "Si se dice eso, hay que tener pruebas", apostilló.

De este modo, aseveró que por el momento, "no tenemos denuncias, y cuando las hay las presentamos al juez", por lo que pidió a CEAR que "ponga encima de la mesa las denuncias o pruebas que tiene a fin de investigarlas, así como que vaya al Juzgado, pues no se puede ir diciendo que la Policía pega a la gente y a continuación marcharse por la tarde a casa".

"Si tiene conocimiento de eso, tiene que ponerlo en manos de la Policía y del Juzgado, para que se investigue a fondo esa denuncia", concluyó el ministro del Interior.

TORTURES ALS IMMIGRANTS A VALÈNCIA: La Comissió d'Ajuda al Refugiat (CEAR) destapa abusos contra els estrangers reclosos als Centres d'Internament
La Comissió d'Ajuda al Refugiat del País Valencià (CEAR) ha presentat un informe sota el títol 'Situación de los centros de internamiento para extranjeros en España: conversaciones junto al muro', que recull els testimonis de nombrosos interns que han passat pels centres d'internament de Madrid, Màlaga o València. L'informe forma part d'un treball europeu sobre les condicions de detenció d'immigrants en situació irregular i de sol·licitants d' asil, i relata, a més de les pèssimes condicions en què es troben els interns, els nombrosos testimonis que afirmen patir tortures per part dels policies encarregats de la seguretat dels centres. En concret, se cita el cas del centre de Sapadors, a València, d'on han recollit diversos testimonis d'abusos i tortures: «Pasan muchas cosas... Hay un policía calvo. No es calvo, se rapa el pelo en plan skinhead. Una noche, una persona de aquí que tiene el pie muy hinchado pidió pastillas para calmar el dolor. Entró él: "Aquí no hay pastillas, ni médico ni hostias. A dormir." El chaval insistió en que le dolía y entonces [el policía] le dio dos puñetazos en la cara y una patada en el pie hinchado.» Altres testimonis asseguren que aquest mateix policia es diverteix increpant i agredint els argelins del centre: «Estábamos todos durmiendo. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: 'Venga, levantaos y pelead conmigo'... Nadie quería hablar con él, así que agarra la porra y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, extensible. Duele muchísimo». A més, les condicions higièniques són lamentables, i els interns són tractats com delinqüents, negant-los inclús anar al bany o conèixer els seus drets. Com era d'esperar, el Delegat del Govern a València, Ricardo Peralta, torna a negar els fets: li ofèn que es diga que ACÍ ES TORTURA.


DESCARREGA'T L'INFORME DE CEAR

La comisión para el refugiado destapa casos de torturas en el centro de extranjeros de Valencia (Levante-Emv)

«Un enfermo de los riñones gritaba y lloraba como un niño» (Levante-Emv)

"Inmigrante de mierda, esto te servirá de escarmiento" (Público)

"La vida dentro de los CIE es insoportable" (Público)

Venga, levantaros y pelead conmigo" (L'Informatiu)

´Yo oí cómo un policía le pegaba tortazos en la cara a una africana embarazada´ (Levante-Emv)

CEAR reprende al Gobierno por las torturas y afirma que volvería a denunciar (L'Informatiu)






Notícia de Levante-Emv:

La comisión para el refugiado destapa casos de torturas en el centro de extranjeros de Valencia

CEAR denuncia dos casos de malos tratos con fines «intimidatorios» y «ejemplarizantes» en las instalaciones de Zapadores donde se encierra a los «sin papeles» Los internos relatan agresiones con porras antirreglamentarias La ONG lo califica como «un agujero negro del Estado de Derecho»

PACO CERDÀ VALENCIA ­Es medianoche en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Zapadores, en Valencia. Un policía entra en la habitación número 17. Delante de una agente femenina como testigo connivente, el policía se quita la camisa, invita a los internos a enfrentarse a él, les insulta, arremete contra su pasividad y, a continuación, coge una porra y los golpea durante cinco o diez minutos hasta causar lesiones a varios de los inmigrantes sin papeles retenidos en la celda. Tres o cuatro días después (ha sido imposible precisar la fecha), el mismo funcionario entra en la habitación número 3. En la celda, unos musulmanes leen el Corán. El policía irrumpe y, porra en mano, les asesta una paliza que les produce hematomas y problemas de movilidad. Estos dos supuestos casos de tortura ocurridos el pasado agosto fueron denunciados ayer por la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) después de haber realizado una investigación en el centro de Valencia.

Tras entrevistar a 35 extranjeros y a 25 trabajadores del centro de internamiento de Zapadores, la coordinadora de CEAR en la Comunitat Valenciana, Sara Verdú, concluye que el centro de Zapadores es un «agujero negro del Estado de Derecho» donde se producen lesiones físicas y psíquicas con el objetivo de «intimidar o lograr una conducta ejemplarizante».

Pero no sólo se trata de torturas. La ONG en defensa del refugiado denuncia irregularidades como la ausencia de cámaras de seguridad en baños, habitaciones, parte de los pasillos y zonas comunes del centro. También consideran «probada» la negativa del personal médico del centro a elaborar partes de lesiones. Asimismo, los inmigrantes internados en el centro de Zapadores carecen de acceso directo al juez o fiscal para quejarse o denunciar malos tratos. Y un dato sorprendente: en el centro hay dos celdas de aislamiento, pero no existe ni reglamento de sanciones ni libro que registre las entradas y salidas a estas celdas incomunicadas.

Después de visitar durante tres días de agosto las instalaciones del centro de internamiento de extranjeros, con 156 plazas, CEAR ha recabado otros datos. Entre ellos, que los inmigrantes han de orinar en botellas de agua vacías por la noche ante la ausencia de inodoros en las habitaciones o de intercomunicadores que faciliten la salida al baño común. Y otro aspecto que considera especialmente grave la coordinadora autonómica de CEAR: no se informa del derecho de asilo a los internos (un 26% de los entrevistados podía acogerse a él sin saberlo) o se les intenta disuadir de que lo pidan en función de unas supuestas «instrucciones» internas, según el estudio elaborado por CEAR.

Un 25% de los inmigrantes entrevistados afirma que en el centro existen malos tratos: actitudes vejatorias, gritos o golpes. En la presentación del estudio realizado, la coordinadora autonómica de CEAR reclamó el desmantelamiento y cierre del centro de internamiento para unos extranjeros que están allí, según dijo a este diario Sara Verdú, «por el simple crimen de no tener papeles».

«Un enfermo de los riñones gritaba y lloraba como un niño»

Los casos de torturas en el centro de internamiento de extranjeros de Valencia denunciados ayer por CEAR se basan, principalmente, en las declaraciones prestadas por 35 inmigrantes de Zapadores. El personal de CEAR reclamó la confidencialidad de las personas que accedieron a relatar su experiencia, pero no se les concedió. Algunos de los ciudadanos extranjeros que conversaron con los entrevistadores y cuyo testimonio tiene mayor relevancia «fueron expulsados al día siguiente y no fue posible hablar nuevamente con ellos», aseguran fuentes de CEAR. Lo que sigue son extractos de los testimonios recogidos a algunos internos del centro de Zapadores de Valencia entre el 17 y el 20 de agosto.

A. J. (Argelia). [Sobre el día 8 de agosto, en la habitación 17] «Estábamos todos durmiendo. No hay ruido. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: "Venga, levantaros y pelead conmigo." La habitación está oscura. Vino con su compañera, que es policía, que se quedó en la puerta riendo [...] Él es calvo, muy chulo, siempre delante de ti sacando pecho y balanceándose con los pies, cejas rubias, lleva perilla. No lleva identificación, como ningún policía del centro [...] Nadie quería hablar con él. Así que agarra la porra que había dejado en el suelo y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, una vara extensible. Duele muchísimo. Una persona que estaba enferma de los riñones gritaba y lloraba como un niño… Fueron como diez minutos, hasta que se cansó. Luego recogió su camisa, cerraron la puerta y se fueron riendo [...] Ése día venía mojado [bebido].»

D. D. (Argelia). «Pasan muchas cosas... Hay un policía calvo. No es calvo, se rapa el pelo en plan skinhead. Una noche, una persona de aquí que tiene el pie muy hinchado pidió pastillas para calmar el dolor. Entró él: "Aquí no hay pastillas, ni médico ni hostias. A dormir." El chaval insistió en que le dolía y entonces [el policía] le dio dos puñetazos en la cara y una patada en el pie hinchado.»

A. A. (Marruecos). «Un chico de la habitación estaba leyendo el Corán. Los de la habitación de al lado les gritaron. Llegaron los policías. A los latinos no les dijeron nada, y entraron como siempre en la habitación donde hay argelinos. A los marroquíes les dejan más en paz. Es con los argelinos: les pegan, les insultan, les provocan, les llaman cerdos, hijos de puta. [Ese día] les pegaron de una manera salvaje. Yo me tapé la cabeza para protegerme y que no se fijaran en mí. Fue brutal. Por la mañana, uno de ellos tenía la pierna izquierda que era toda un hematoma. Fueron como diez minutos de golpes sin parar. El calvo ése utiliza unas defensas que no son reglamentarias. Los otros lo saben, porque están mirando desde la entrada del pasillo, y el jefe de seguridad y el director lo aprueban, porque ellos ven los golpes y los hematomas por la mañana y se callan.»

F. F. (Argelia). «Ése fue, el calvo de la perilla. Llegaron tres policías hombres, pero el que entró dentro fue él. Estaba la luz apagada. Se puso los guantes riéndose y empezó a pegarle al que leía el Corán y al que estaba al lado. Les insultaba. Les pegaba con un palo que se hace largo que lleva la policía.»

Notícia de Público:

"Inmigrante de mierda, esto te servirá de escarmiento"

El ecuatoriano Javier Humberto L. denuncia una presunta agresión policial

R. V. - MADRID - 09/12/2009 22:00

Ocurrió el pasado 29 de mayo, cuando Javier Humberto L. R., de 42 años de edad, estaba a punto de ser repatriado a su país, Ecuador. Este carpintero vive desde hace seis años en Madrid junto a su mujer. El matrimonio tiene tres hijos, todos ellos residentes en Ecuador. Javier Humberto estuvo internado 31 días en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) del barrio madrileño de Aluche. "Me negué a subir al avión y la Policía me pegó por no querer embarcar", relata. No era la primera vez que había sido detenido. Desde que está en España, ya ha sido arrestado hasta en diez ocasiones, siempre por el mismo motivo: carece de permiso de residencia. Pero aquel día de mayo fue diferente.

Los agentes le trasladaron del aeropuerto de Barajas al CIE. "Un señor me metió en una habitación sin cámaras de videovigilancia y me empezó a insultar. Me decía: Eres un inmigrante de mierda, un hijo de puta. Esto te servirá de escarmiento, te vas a acordar de lo que has hecho. Y de repente me empezó a pegar y a patearme por todo el cuerpo", recuerda. Para defenderse de los golpes, Javier Humberto estiró el brazo y una patada se estampó en su muñeca izquierda, que acabó fracturada. Su supuesto agresor amenazó después al resto de internos. "Esto es lo que os pasará si os negáis a subir al avión", les dijo.

Javier Humberto recaló en el hospital, donde le extendieron un parte de lesiones. Con ese documento, acudió junto a su abogado a un juzgado, donde presentó una denuncia. Ahora está a la espera de juicio. "Ni siquiera quiero que me indemnicen. Quiero que se conozca mi caso para que no se vuelva a repetir lo que pasé. Me trataron como a un delincuente cuando yo no hice nada", sostiene.

El director del centro donde estuvo retenido le aseguró que el agresor no trabajaba en Aluche. "Me consta que otras personas han sido maltratadas. Yo tuve la suerte de conseguir un certificado médico y poder denunciarlo", concluye.


"La vida dentro de los CIE es insoportable"

Pau Pérez-Sales es psiquiatra y director del estudio ‘Situación de los CIE en España'

El psiquiatra Pau Pérez-Sales ha dirigido el informe Situación de los Centros de Internamiento para Extranjeros en España. Conversaciones junto al muro. El estudio, coordinado por la Comisión Española de Ayuda al refugiado (CEAR), forma parte de un trabajo europeo sobre las condiciones de detención de inmigrantes en situación irregular y de solicitantes de asilo. Algunas de sus conclusiones son demoledoras.

¿Qué es lo que más le sorprendió al visitar estos centros?

Lo que más me sorprendió es cómo a alguien le puede cambiar la vida en cuestión de segundos por el mero hecho de estar en la calle. Muchas detenciones son arbitrarias. Recuerdo el caso de una mujer ucraniana que fue arrestada cuando iba a buscar a la niña a la guardería. Estuvo retenida y sin noticias de su hija durante nueve días. Es escalofriante. La sensación de indefensión que tienen los inmigrantes dentro de los centros me impresionó mucho.

¿Cómo es la vida allí?

La vida en los CIE es insoportable. Hasta 250 personas están hacinadas en un espacio reducido, encerradas en una habitación con gente que no conocen de nada y con la incertidumbre de no saber qué harán con ellos. Ni siquiera saben si van a salir o no; si volverán a ver a sus familias o si les repatriarán a sus países. Además, en los CIE no se puede practicar ningún tipo de actividad. Está incluso vetado el acceso a Internet. La presión psicológica que sufren es muy dura.

¿En qué condiciones higiénicas y sanitariasse encuentran?

El trato que sufren es, en muchas ocasiones, denigrante. De absoluta humillación. Desde internos que llevan el mismo calzoncillo durante un mes hasta personas que deben hacer sus necesidades en una botella porque por la noche está prohibido ir al servicio. Es incomprensible que existan estas situaciones en un Estado de derecho como el de España.

¿Han detectado casosde malos tratos?

Sí, hemos documentado casos de torturas y malos tratos por parte de algunos funcionarios públicos contra determinados internos. Hay policías que han golpeado a inmigrantes con fines intimidatorios. No son torturas sistemáticas, pero están ahí. En Valencia, por ejemplo, había un policía que por las noches provocaba a un grupo de argelinos, a quienes agredía con una vara.

Notícia de L'Informatiu:

"Venga, levantaros y pelead conmigo"

Un informe de la Comisión de Ayuda al Refugiado revela que en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Valencia se han producido torturas a algunos de sus internos. Peralta defiende la gestión del centro de Zapadores pero no descarta "supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas".

JOSEP BELTRÍ. 10 diciembre 2009

“Estábamos todos durmiendo. No hay ruido. Él entra, deja la porra en el suelo, se saca la camiseta y dice: Venga, levantaros y pelead conmigo. Nadie quería hablar con él. Así que agarra la porra que había dejado en el suelo y empieza a pegar a todos como si fuéramos animales. Es como una vara metálica, una vara extensible…duele muchísimo…Una persona que estaba enferma de los riñones gritaba y lloraba como un niño… Fueron como diez minutos, hasta que se cansó. Luego recogió su camisa, cerraron la puerta y se fueron riendo…”.

Esta declaración no pertenece a las memorias de Nelson Mandela en su estancia en las prisiones sudafricanas durante el Apartheid. La cita, está extraída del último informe de la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR) y está hecha por un inmigrante que estuvo interno en el Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Zapadores en València. Según denuncia CEAR, en el CIE de la capital del Túria, así como en el de Madrid (Aluche), existe “una convicción firme” de que en fechas cercanas se han producido actos “calificables como de tortura”. Unos hechos que supuestamente habrían sido protagonizados por determinados policías del centro. Pero este episodio no ha sido el único. Los internos entrevistados por los técnicos de la ONG han explicado que en otra ocasión, “y llegando borrachos”, sufrieron otra agresión.

El informe Conversaciones junto al muro, que estudia la situación de los CIE de València, Málaga y Madrid, revela las deficiencias y los abusos que allí suceden. En especial en el de la calle Zapadores de la ciudad de València. Según explicaron los miembros de la ONG, Sara Verdú y Dani Sanjuán, no son las agresiones las únicas vulneraciones de los derechos humanos que se viven en estos centros. “Las habitaciones donde están los internos no tienen ni cuarto de baño. Por la noche deben orinar en botellas o en la propia pila de aseo”, criticaron.

Los inmigrantes internos en los CIES no son delincuentes y es un porcentaje bajísimo el que tiene algún antecedente

Además, explicó Verdú, coordinadora de CEAR en Valencia, “el centro de Valencia carece de cámaras de seguridad en zonas como los baños, habitaciones, pasillos y zonas comunes”, lo que habría facilitado las agresiones. Otra de las revelaciones del informe apunta a los servicios médicos ya que “se niegan a elaborar partes de lesiones a petición de los internados y solo les dispensan algún medicamento”.

Desde CEAR también denunciaron que más del 97% de los detenidos no son sometidos a un reconocimiento médico en las 24 horas posteriores a su internamiento como está legalmente estipulado por ley. Esto crea situaciones de extremo peligro para los enfermos, ya que llegan con patologías diversas, incluso con problemas de drogas, y nadie les da atención hasta que pasan unos días.

En el caso de las mujeres internas, que suponen el 15% del total, Verdú señaló que no sufren "ningún tipo de discriminación de tipo sexista, están apartadas y solo salen al patio cuando lo hace su pareja". Eso sí, según denunció, los inmigrantes magrebíes de religión musulmana “están peor vistos”.

Otra de las deficiencias son los derechos que estos tienen en el centro de València. No pueden recibir llamadas ni tampoco realizarlas, en el 45% de los casos, “por el alto coste económico”, reza el informe. Además, las visitas de familiares se realizan como en las prisiones. Con un cristal de por medio. Cabe recordar que los inmigrantes que se encuentra “encerrados” en los CIES no son delincuentes y que es un porcentaje bajísimo el que tiene algún antecedente policial o penal. Es más, en 1 de cada 4 casos se podrían acoger al derecho de Refugiado Político. Una figura legal que les permitiría quedarse en España y sobre la que no se les informa adecuadamente.

CEAR ha pedido el desmantelamiento y cierre de este centro, al considerarlo un "agujero negro del Estado de Derecho". Además, quisieron remarcar que el hecho de haber realizado este estudio, es la única visita que les han permitido realizar, no significa que los asuman. “Habría que cerrarlos todos”, concluyen. Por su parte, desde Esquerra Unida exigieron al delegado del Gobierno, Ricardo Peralta, que abra una comisión de investigación para aclarar estos actos. La diputada de EUPV, Marina Albiol, exigió que estos centros estén abiertos al control de las ONG, situación que ahora no ocurre, así como también un trato digno y asesoramiento jurídico.

Sobre las supuestas torturas, desde CEAR aseguraron que los resultados del informe, que tiene más de 270 páginas, han sido entregados tanto a los directores de centro como al Ministerio del Interior. Desde CEAR exigen al Gobierno que conversaciones como las que aparecen en el estudio deben ser investigadas. Como afirmó Peter, uno de los inmigrantes que estuvo interno, “cuando alguien se juega la vida en el mar, es porque tiene una razón muy poderosa para hacerlo”.


Peralta no descarta "supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas"
El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Ricardo Peralta, defendió la labor en el CIE de Zapadores nada más conocer el informe de CEAR. Peralta aseguró que no hay “nada que ocultar” y afirmó que ”hablar de torturas”, resulta “ofensivo para el funcionamiento del sistema”. Aun así pidió a la sociedad que no valore la generalidad de la política inmigratoria del Gobierno “por lo que puedan ser supuestos excepcionales motivados por conductas de personas concretas”.

Peralta señaló que en los CIE, los inmigrantes "están sometidos a control policial y sujetos a determinadas restricciones en sus movimientos” pero “no hay ninguna restricción más allá de esas”. El representante del Ejecutivo defendió así el "enorme esfuerzo" que realiza el Gobierno de Zapatero para “integrar con normalidad”. Además recordó que el Gobierno ha facilitado el acceso a las comisarías de policía al Defensor del Pueblo, “para que pueda comprobar inmediatamente cualquier tipo de denuncia que se pueda presentar en relación con las comisarías de policía y cualquier supuesto de tortura”. Para Peralta, “el Gobierno de España está claramente comprometido y ese tipo de denuncias, que son muy excepcionales”.

Para el representante del Gobierno en la Comunitat, "no falla nada", al contrario, "se deduce el esfuerzo que hace el Gobierno porque tengan acceso a ese tipo de centros, no solo la administración sino también entes como CEAR o el Defensor del Pueblo, ajenos a la Administración". "No tenemos nada que ocultar, nada", concluyó.


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